viernes, 7 de abril de 2017

Brasil siempre nos sorprende 2


 

La anécdota buena es que el nuevo técnico de la selección brasileña de fútbol, Tite, hizo olvidar a sus apasionados hinchas del desastroso desempeño en el mundial de 2015 jugado en su casa, que tanto dinero le costara a la población en época de vacas gordas. Desde que asumió hace meses, le encontró la vuelta al funcionamiento de su equipo, que volvió a ser lo que se espera de él y con un juego vistoso puntea en las eliminatorias sudamericanas.

Puede ser que, como el carnaval, el tema del fútbol calme un poco a la gente pero los brasileños aprendieron a protestar en la época de Lula y ya no comen vidrio. Traté de analizarlo en mi "Brasil siempre nos sorprende 1". Pero se terminó la ilusión "BRIC" y los políticos y empresarios vernáculos mostraron con crudeza su verdadera cara corrupta y populista, que no era la sonriente y eficiente que vendían. Los poderosos se comieron la riqueza de la mano del populismo -como acá hizo el kircherismo- y nada pareció alcanzarles. Los pobres, que habían podido asomar la nariz por sobre el agua, seguramente tendrán que pagar la fiesta. 

Siguen las sorpresas.  Aquí, nuevos síntomas de la decadencia en tres o cuatro artículos clave. Venían del "lavajato" de Petrobrás. Le siguieron la locura coimera de la constructora Odebrecht, el obsceno dineral malgastado para el Mundial 2015 y las Olimpíadas 2016 y el escándalo increíble de su industria cárnica, líder mundial. Horanosaurus.


BRASIL. CORRUPCIÓN EN LA EMPRESA CONSTRUCTORA BRASILEÑA

Informe. Facilitaba pagos de sobornos con sociedades offshore. Si eran poco seguras las transferencias electrónicas, enviaba valijas llenas de dinero. Funcionó 20 años. A.Stevenson y V. Sreeharsha. The New York Times. 23/12/16.

En la constructora más grande de América Latina, sobornar a funcionarios de gobierno de todo el mundo se volvió tan común que se creó una división que se dedicaba a hacer un seguimiento y facilitar las coimas.Cuando las transferencias electrónicas no convenían, los empleados de la división de Odebrecht de Brasil organizaban la entrega de valijas llenas de dinero en lugares secretos.

El plan duró más de dos décadas y distribuyó sobornos a funcionarios oficiales de una docena de países de tres continentes, pero finalmente se derrumbó. El miércoles pasado, Odebrecht y su subsidiaria petroquímica Braskem se declararon culpables ante el Tribunal de Distrito de Brooklyn del cargo de haber pagado 788 millones de dólares en coimas. En conjunto, las compañías pagarán por lo menos 3.500 millones de dólares de multa en un juicio entablado por las autoridades de los Estados Unidos, Brasil y Suiza. Se trata de la multa más alta por la violación de la Ley de Prácticas Corruptas Extranjeras de 1977 y supera los 800 millones que pagó Siemens en 2008 aEE.UU.. Los funcionarios de ese país informaron el miércoles que su investigación sigue en marcha y que también podría procesarse a individuos.

El acuerdo tuvo lugar después de una amplia investigación de corrupción en la brasileña Petrobras, la petrolera estatal, que hundió al país en una crisis política y desató protestas que llevaron a la destitución de la presidenta Dilma Rousseff. Si bien no estuvo implicada –Rousseff fue condenada por el Senado brasileño por maquillar cuentas fiscales, otra cuestión-, la brusca caída del apoyo popular allanó el camino para su juicio político en agosto.

Odebrecht, que construyó el Aeropuerto Internacional de Miami y tiene filiales en 27 países incluidos EE.UU., China y Venezuela, ha sido acusada de confabularse con ejecutivos de Petrobras y otros contratistas así como con Braskem para recibir más de 1.000 millones de dólares de sobornos de la compañía petrolera.Conforme a los términos del acuerdo con la fiscalía, Odebrecht ha dicho que pagará 2.600 millones de dólares, mientras que Braskem aceptó abonar 957 millones.

La investigación brasileña sobre Petrobras, denominada “Operación Lava Jato”, ha sacudido al establish ment hasta la médula. Las autoridades dictaron 112 procesamientos contra 83 personas involucradas en la investigación, incluidos algunos ejecutivos de Odebrecht. El escándalo ha dejado a la industria petrolera brasileña sin inversiones durante la peor crisis económica en décadas.

Odebrecht creó un grupo interno secreto al que llamó División de Operaciones Estructuradas en el que los empleados facilitaban el pago de sobornos a través de sociedades offshore que llegaban hasta Antigua, informaron los fiscales. A veces, el dinero se entregaba en paquetes o valijas.La división poseía un sistema de comunicación independiente para ocultar sus actividades. Los pagos se efectuaban a miembros del Congreso brasileño, funcionarios de los dos principales partidos políticos de Brasil y funcionarios del gobierno de doce países, entre los que se contaban Angola, Argentina, Colombia, Pana- má y Mozambique.

En total, la compañía obtuvo beneficios por valor de US$ 1.400 millones, informaron los fiscales federales. En Angola, por ejemplo, Odebrecht pagó 50 millones de dólares a funcionarios municipales para asegurarse contratos de obras públicas. Esos proyectos le dieron ganancias de US$ 261,7 millones, dijeron los fiscales. En la Argentina, la compañía pagó US$ 35 millones en sobornos a intermediarios relacionados con tres proyectos de infraestructura, sabiendo que parte de los fondos sería entregada a funcionarios del gobierno. Las ganancias de Odebrecht con esos pagos sumaron 278 millones de dólares.

En 2015, un empleado de Odebrecht arregló un encuentro en Miami con un funcionario consular de Antigua.En la reunión, el empleado pidió que un funcionario de alto nivel de Antigua se abstuviera de enviar a las autoridades internacionales documentación bancaria que demostraría que se habían realizado pagos ilegales en nombre de Odebrecht. El empleado ofreció pagar 4 millones de dólares por el favor, según los fiscales. Finalmente, se transfirieron 3 millones de euros en pagos al funcionario.

“Odebrecht y Braskem utilizaron una división de negocios de Ode- brecht – un ‘Departamento de sobornos’, por así decirlo- que sistemáticamente pagó cientos de millones de dólares a funcionarios de gobierno corruptos de países de tres continentes”, señaló Sung-Hee Suh, ayudante del fiscal general adjunto de la división criminal del Departamento de Justicia de los EE.UU. “Delitos tan descarados reclaman una fuerte respuesta de las autoridades judiciales y, a través de un trabajo con nuestros colegas de Brasil y Suiza, es eso lo que hemos visto”, dijo Suh.

Odebrecht publicó un comunicado el 1° de diciembre en el que pedía perdón por su “participación en actividades ilícitas”. William Burck, abogado que representa a Odebrecht en el estudio Emanuel Urquhart & Sullivan, señaló: “Odebrecht ha colaborado plenamente y seguirá haciéndolo. La compañía se alegra de dar vuelta la página y centrarse en el futuro”.

El poder de Odebrecht atravesó las ideologías políticas en Brasil y fuera del país mientras incursionaba de manera agresiva en América Latina y África. “Todo el mundo está involucrado”, dijo Gil Castello Branco, fundador de Contas Abertas, organismo de protección de la transparencia de Brasil. Branco agregó que las acciones de Odebrecht se destacan incluso en medio del gigantesco complot de “Operación Lava Jato” que alcanzó a tantos ejecutivos y políticos. “El comportamiento de Odebrecht no tiene precedentes” en Brasil, dijo Branco. “Nunca escuché nada parecido”.

Fundada en 1944 por Norberto Odebrecht, la constructora tiene más de 250.000 empleados. Marcelo Odebrecht, su ex presidente, fue condenado por corrupción y lavado de dinero en marzo y sentenciado a 19 años de cárcel. Mientras ocupó su cargo, Odebrecht estrechó lazos con Rousseff y su antecesor, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Como indicio de la forma en que el gobierno favoreció a la empresa de 2007 a 2015, más del 70 por ciento del financiamiento que el Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) suministró a las compañías brasileñas para proyectos de infraestructura en el exterior se destinó a Odebrecht, según Contas Abertas. Eso representó unos US$ 2.500 millones a lo largo de ese período de financiamiento subsidiado por los contribuyentes, calculó.


Braskem, que es controlada por Odebrecht, también usó la división de sobornos de Odebrecht para pagar US$ 250 millones a políticos, funcionarios y un ejecutivo de Petrobras, de acuerdo a la Comisión de Valores y Bolsa (SEC por sus siglas en inglés) de EE.UU. A cambio, los funcionarios actuaron en beneficio de la compañía en varias ocasiones. En un caso, influyeron en Petrobras para garantizar un precio más favorable para el suministro de un subproducto de petróleo que Braskem utilizaba para su producción petroquímica. A cambio, Braskem pagó más de US$ 20 millones en coimas, afirmó la SEC.


En Brasil los políticos piden austeridad a otros
Por Simon Romero. The New York Times International Weekly. 11/03/17. Dom Phillips y Paula Moura contribuyeron con reportes.

SAN PABLO, Brasil — La aque­jada economía de Brasil está per­diendo miles de empleos al día, los Estados batallan para pagar a policías y maestros y el dinero pa­ra comidas subsidiadas escasea tanto que un le­gislador sugirió que los pobres co­mieran "cada dos días". Sin embargo, no todos están sufriendo. Los ser­vidores públicos en el poder judi­cial gozan de un aumento de sueldo del 41 por ciento. Los legisladores en San Pablo, la ciudad más grande de Brasil, votaron a favor de incre­mentar sus propios sueldos en más del 26 por ciento. Y el Congreso, que se prepara para recortar bene­ficios de pensiones por todo el país, ahora permite que sus miembros se jubilen con pensiones vitalicias tras sólo dos años en el cargo.

Brasil está luchando por salir de su peor crisis económica en déca­das, y el presidente Michel Temer señala que el país necesita frenar el gasto público para lograrlo. No obstante, su pésimo índice de popularidad no se vio beneficiado cuando organizó un suntuoso ban­quete financiado por los contribu­yentes para persuadir a los miem­bros del Congreso de apoyar sus recortes presupuestarios, con 300 invitados comiendo camarones y filete miñón.

Las medidas de austeridad de Temer están desatando un deba­te acalorado respecto a cómo los brasileños más ricos y poderosos están protegiendo su riqueza y privilegios en un momento en que gran parte del país está pasando por un terrible declive económico. Gran parte de la furia gira en torno al punto principal de la cam­paña de austeridad de Temer: su éxito para persuadir al Congreso plagado de escándalos de imponer un tope al gasto federal durante los siguientes 20 años.

Temer, quien llegó al poder el año pasado tras apoyar el juicio político a su antecesora, Dilma Rousseff, afirma que el tope es ne­cesario para reducir los crecientes déficits presupuestarios. Los inversionistas han aplau­dido la medida como un momento decisivo para la economía más grande de América Latina. Sin embargo, algunos críticos arremeten contra el tope del gasto, señalando que perjudicaría a los pobres du­rante décadas, especialmente en rubros como la educación.
El gobierno de Temer se resiste a llamados para elevar los impues­tos a los brasileños acaudalados, que aún gozan de lo que algunos economistas describen como uno de los regímenes fiscales más ge­nerosos para los ricos entre las economías importantes.

Temer no ha sido un presidente popular, y sus índices de aproba­ción se sitúan en apenas el 10 por ciento. La economía brasileña se contrajo alrededor del 4 por ciento en 2016. Pero el mes pasado, el mi­nistro de Finanzas, Henrique Meirelles, aseguró que "la recesión ha llegado a su fin". Aumentó la inversión extranjera y el mercado accionario de Brasil tuvo uno de los mejores desempe­ños del mundo en 2016. Temer pre­dijo que la economía crecería un 3 por ciento el año siguiente.

Sin embargo, los Estados en­frentan huelgas paralizantes de empleados públicos a raíz de suel­dos no pagados o inadecuados. En Río de Janeiro, que fue sede de las Olimpíadas en agosto del año pasado, las autoridades están ce­rrando restaurantes que ofrecen comidas subsidiadas a los pobres, elevando impuestos sobre el servicio de luz residencial y eliminando programas de asistencia social.

No obstante, el gober­nador de Río de Janeiro, al igual que sus homó­logos en otros Estados brasileños, disfruta el uso de un jet privado para pasear por todo el país. Y los jueces de Río de Janeiro, de por sí ya bien remunerados, seguían adelante con planes de gastar mi­llones de dólares en la contratación de nueva servidumbre para sus oficinas, hasta que el público se enteró del plan. La indignación re­sultante obligó a los jueces a pos­poner la idea.

Una serie vertiginosa de escán­dalos de corrupción que involucran a los líderes políticos del país tam­bién está avivando un sentimien­to antiestablishment previo a las elecciones presidenciales de 2018, allanando el camino para figuras fuera de la corriente principal, co­mo Jair Bolsonaro, un congresista ultranacionalista que vitupera a los inmigrantes y defiende la tor­tura de narcotraficantes.

En un sondeo, sólo el 1 por ciento de los encuestados dijo que votaría por Temer, cuya condena por vio­lar los límites de financiamiento de campaña lo podría hacer inele­gible para las contiendas.

La desesperación aqueja a mu­chos brasileños. Ana Cristina Silva, de 49 años, perdió su empleo en diciembre. "Sólo piensan en sí mismos", declaró sobre el gobierno de Te­mer. "Es absurdo. Quienes no lo necesitan reciben un aumento de sueldo".

La Bolsa de San Pablo se desplomó

La justicia descubrió un maniobra de sobornos incluso al partido de gobierno  para vender carne en mal estado. Una de esas firmas tiene ocho plantas en Argentina. Por Eleonora Gosman. Clarín 18/03/17.


Análisis
Lo que faltaba para destruir el optimismo de los brasileños
Desastre. Corrupción había, pero no se sabía que también era en los alimentos. Es un gran golpe a la confianza pública. Por Eleonora Grosman. Clarín Sábado 18/03/17.

Corrupción en alimentos. Es el "toque" que faltaba para destro­zar, de una vez, el optimismo de la ciudadanía brasileña. Nada pe­or que jugar con la salud del pro­pio pueblo. Ni hablar de la descon­sideración con los mercados de exportación, o sea, de los extranjeros. Italia tuvo que intervenir para bloquear carne aviaria proceden­te de Brasil contaminada con salmonella. Así lo declararon los je­fes de la policía federal que intervinieron en el operativo "Carne débil". Hasta ese punto, sería un ca­so más de "descuido". Ocurre que hubo coimas por casi 200 millones de dólares durante 2014, el año de las elecciones donde fueron reelec­tos Dilma Rousseff y su vice Michel Temer, quienes compitieron con el senador opositor Aécio Neves, hoy aliado del jefe de Estado.

"Lo que está en juego es la ima­gen de Brasil" admitió el ministro de Agricultura Blairo Maggi, co­nocido por su alias: "El Rey de la Soja". Abundó: "Es una tremenda trompada en nuestro rostro". Tal como afirman todos los medios brasileños este operativo reveló "irregularidades en el control sa­nitario de las carnes -de todo ti­po- vendidas en el mercado do­méstico y en el internacional".

En una entrevista concedida hacia el anochecer al diario Estado de Sao Paulo, Maggi declaró: "En este mo­mento, nuestra prioridad es investi­gar los problemas que tenemos; ver las causas que se iniciaron y tratar de separarlas. Vamos a verificar todos los procedimientos y ser absoluta­mente transparentes". Angustiado por el impacto en el exterior, Maggi agregó: "Lo que está en juego no es únicamente la reputación de nues­tras empresas sino del país, en su conjunto, como proveedor". El minis­tro agregó: "Nuestro sistema de con­trol sanitario es robusto. Pero cuando hay personas en este medio que son corruptas, esto escapa a nuestras po­sibilidades".

Reveló también que había conver­sado con Temer. "El me pidió que me ocupe personalmente del caso. Can­celé mis vacaciones que debían em­pezar el lunes y ahora estoy en el co­mando". No todas las responsabilida­des recaen sobre el funcionario. El esquema de sobornos, como quedó de­mostrado, viene de mucho antes. Y tendría como beneficiario principal el Partido del Movimiento Democrá­tico de Brasil (PMDB), que era presidi­do por el actual mandatario Temer desde la década pasada, antes que as­cendiera a la vicepresidencia del país con el triunfo de Dilma en 2010.

La investigación de la Policial, de los fiscales y del juez Marcos Josegrei da Silva, apuntó en la dirección de esa agrupación política, que hoy está en el gobierno nacional. Dijeron que el grueso dé los sobornos tenía como destino ese núcleo político. Y que ade­más sobraban algunos restos para el Partido Progresista (PP), que cumple un papel secundario aunque siem­pre forma parte de las alianzas oficia­listas. "No era una extorsión" se can­saron de repetir los hombres de la Po­licía Federal brasileña durante el en­cuentro con los periodistas. "Los em­presarios incentivaban el esquema. No eran las víctimas; eran ellos los corruptores". Para el comisario fede­ral Moscardi Grillo bastan esas palabras para mostrar el tamaño de la cri­sis que inicia, de hecho, una nueva etapa de incertidumbre en el país.

Corrupción en Brasil
Según medios brasileños, el actual presidente y sus dos predecesores buscan evitar juicios por el caso Petrobras. Clarin 14/04/17.

Corrupción en Brasil
En las obras del Maracaná y de otras 5 canchas se habrían pagado coimas millonarias a funcionarios. Clarin 14/04/17.

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