martes, 18 de abril de 2017

Larga vida a Chick Corea!



Supongo que todos saben que Chick Corea no es una marca de dentífrico y que es un músico norteamericano de jazz. No escuché su discografía completa, creo que es imposible por su prolificidad, la cantidad de formaciones grupales que usó y sus intervenciones en obras de otros músicos. Pero entre los LP y los CD que le compré y los mp3 voladores que ausculté, ese pequeño hombre empapeló musicalmente mis décadas, junto a otros que siempre vuelven triunfantes a mis parlantes (1).

Gracias al cielo, pude escuchar a Chick Corea en vivo en dos de las oportunidades en las cuales visitó Buenos Aires.  La primera en setiembre de 1980, con mi amigo Fixi en el Luna Park, básicamente haciendo el estupendo LP "Friends" con cosas de "Tap step"en un muy buen show. Lo acompañaban Steve Kujala, Bunny Brunel, Tom Brechtlein, Gayle Moran y Al Vizzutti. En el mismo estadio pero en 2002, en el gratuito festival Massalin, en un trío acústico excelente con John Patitucci y Jeff Ballard, en una jornada inolvidable en la que también actuaron Roberta Flack y una selección de trompetistas ("Trumpet Summit Band") con Jon Faddis, Randy Brecker y Lew Soloff (ex Blood Sweat & Tears). Supongo que "para despedirme" de Chick Corea (2), en octubre pasado con mis amigos del alma -festejando en Nueva York nuestros sesentas con un viaje al centro del imperio- vimos a su Elektric Band original en el mítico boliche Blue Note de Nueva York. Quedé sobreexitado, con "Got a match" repiqueteando en mi cabeza varios días.

Justamente de eso quería hablarles, ampliando la información para algún fan de su música que se tropiece con esta página. Corea sigue vivito y coleando y cumplió 75 activos años. Y para celebrarlo hizo una serie de recitales en ocho semanas, desde el 19 de octubre al 11 de diciembre de 2016 en ese club de jazz, quizás el más emblemático del mundo (había hecho lo mismo ahí cuando cumplió 60 y a los 70). Durante esos días el tipo ocupó noche a noche el escenario con distintas formaciones: algunas de ellas originales de sus discos, otras ad hoc para celebrar parte de su repertorio (3). Acá abajo cuelgo primero el link a un artículo del New York Times sobre el evento y luego a cortos de las distintas presentaciones (creo que son oficiales) y grabaciones caseras que se exhiben en Youtube. 

Justo ahora están por editar una caja con tres CD con una selección de actuaciones similares, entre ellas las de Blue Note NYC de 2011, que incluye el documental "The musician". ¡Larga vida a Chick! Horanosaurus.

(1) esos que reaparecen cada tanto y te vuelven a emocionar como al principio. ¿Tengo que nombrar una docena? A mano alzada y/o sin repetir y sin soplar y/o sin pensarlo mucho: Chick Corea, James Taylor, CSN&Y, Steely Dan, Bowie, Joe Jackson, Ryuichi Sakamoto, Living Colour, Pat Metheny, John Scofield, Caetano Veloso, Spinetta. Mis 150 discos imprescindibles están colgados a su derecha, abajo.

(2) me parece que tendré otra oportunidad en casa: el 24 de octubre venidero Chick Corea se presenta en el teatro Gran Rex con Steve Gadd (a confirmar).

(3) The Elektric Band (Corea, John Patitucci,  Frank Gambale, Erick Marienthal, Dave Weckl)
For Miles (Corea, Steve Gadd, Wallace Roney, Mike Stern, Marcus Miller, Kenny Garrett, Brian Blade)
Three Quartets Band (Corea, Steve Gadd, Eddie Gomez, Ben Solomon)
The Leprechaun Band (Corea, Steve Gadd, Gayle Moran, Steve Wilson, Michel Rodriguez, Eddie Gomez)
Experiments in Electronica (Corea, Marcus Gilmore) 
Chick Corea Flamenco Heart (Corea, Jorge Pardo, Niño Josele, Carles Benavent, Tom Bretchlein, Nino de los Reyes)
Chick Corea Big Band (Corea, Erlend Skomsvoll & The Trondheim Jazz Orchestra)
The Piano duets (Corea, Brad Mehldau, Herbie Hancock, Gonzalo Rubalcaba)
Chick Corea & Gary Burton  
Origin III (Corea, Ravi Coltrane, Steve Wilson, Carlitos Del Puerto, Steve Davis, Marcus Gilmore)
Return to Forever acoustic (Corea, Ravi Coltrane, Hubert Laws, Avishai Cohen, Lenny White)
Chick Corea & John McLaughlin
Return to Forever electric (Corea, John McLaughlin, Victor Wooten, Lenny White)

  
Chick Corea’s 75th Birthday Celebration Will Make Music for Months
By Nate Chinen. New York Times. 05/06/16.


Semana 1 

Semana 2

Semana 3 

Semana 4

Semana 5

Semana 6

Semana 7

Semana 8
"The musician" trailer



   

 


video

Domingo 23/10/16

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domingo, 16 de abril de 2017

Nanni Moretti, mi tano favorito


 

¿Qué título más original y exacto puedo hallar si pienso en ese capo que no sea "Nanni Moretti, nuestro tano favorito"? Bajo una vez más mi copete. Me siento de nuevo humillado. No se para que cantidad de gente este hombre llegará a ser un ídolo pero me siento muy identificado con la idea. ¿Hay otro mejor? Sólo me queda plagiar al autor de la nota y cambiar la primera persona plural por la singular (si mal no recuerdo así me enseñó la Sra. Camelli). La sensibilidad, el equilibrio y la hilaridad con la que este genio del cine italiano nos revela la realidad de su país y del mundo que vivimos, solo podría fabricarse con pedacitos de los británicos Ken Loach y Mike Leigh, con pinceladas de Woody Allen o toques de Salvatores y Cantet. Moretti es un tipo de izquierda bien plantada pero tan iconoclasta que le pega a la iglesia y a la vetusta clase política italiana reservando unos buenos misiles a la mismísima izquierda, que sigue buscando su destino. Acá abajo, el artículo de Roger Koza que me hizo acordar de Moretti, uno de los pocos ídolos que me quedan. Viene de invitado a la Argentina. También otros links con algún reportaje archivado y críticas de sus películas, que recomiendo fervientemente a mis amigos cuando me dan algo de bola. Horanosaurus.

PD: espero ansioso encontrar la opinión de Moretti sobre el papa Francisco.  

Retrospectiva.

Se verá toda la obra del director de “La habitación del hijo”, “Caro diario” y “Mia madre”. Es el invitado de honor del festival este año. Revista Ñ 14/04/17. Por Roger Koza.

El cine italiano es grandioso. Pasolini, Fellini, Rossellini, Ferreri, Antonioni, Visconti. Nombres no faltan. Mejor dicho, para no faltar a la verdad, el cine italiano fue grandioso, o al menos su grandeza fue mancillada por un clima cultural que duró demasiado y tuvo sus consecuencias. Una forma de cultura apoyada en el mero pragmatismo económico y la frivolidad nunca debe subestimarse. Desde que Il Cavaliere Berlusconi reinó en la tierra de Dante el cine italiano descendió a los infiernos.

Hubo dos cineastas excepcionales que marcaron una diferencia; ambos de izquierda e iconoclastas, aunque los filmes de Marco Bellocchio y Nanni Moretti poco tienen en común: la sofisticación formal del primero y el poder onírico de su poética difieren de la retórica humorística de Nanni Moretti, que también suele prodigar en sus películas escenas que detentan un dominio manifiesto del lenguaje cinematográfico. Quien recuerde la primera y la última secuencia de Mia madre tendrá de inmediato una inobjetable evidencia de la capacidad de Moretti como cineasta, más allá de la fuerza cómica de sus parlamentos, que suelen seducir de inmediato.

Este cinéfilo confeso estará en el Bafici y será el gran invitado de honor. La retrospectiva es casi completa, y será suficiente para apreciar la obra de Moretti y divisar la evolución de su poética y el desarrollo de sus temáticas, que a lo largo del tiempo no cambiaron en demasía, pero sí fueron encontrando variaciones. No es lo mismo La misa ha terminado que Habemus Papam. El psicoanalista del Papa, comedia misteriosamente profética en la que el Santo Padre se cansaba de interpretar ese papel para los fieles del Altísimo y prefería volver al teatro donde los hombres representan sus dramas. Lógicamente, la dimisión de Benedicto XVI poco tuvo que ver con la añoranza de las bambalinas, pero un poco antes Moretti presintió que el designio divino podía ser contradicho.

La neurosis, el narcisismo, la política, la omnipresencia del discurso religioso, la historia de Italia siempre aparecen de una u otra forma en el cine de Moretti, en que el humor suele ser un organizador simbólico de todo lo que sucede en escena. ¿A quién se le puede ocurrir hacer un musical con un pastelero trotskista? ¿Quién puede concebir algo semejante al segundo capítulo de Caro diario, en el que un hombre que ha dejado de ver televisión y vive lejos de todo en una isla puede ser seducido por una pantalla en un viaje en ferry y perder paulatinamente la razón? El absurdo como método para resaltar las exageradas creencias que asfixian la cintura ideológica es también una especialidad del cineasta. Moretti se ríe de todo, y casi siempre el absurdo es el estímulo que le permite desarmar certezas y dogmas.

El jueves 20, a las 19.45 hs, Moretti dialogará primero con Javier Porta Fouz (director del Bafici) y un poco después con el público, que seguramente colmará la sala 7 del Village Recoleta. Para ese momento, ya se habrán podido ver y revisar viejos títulos del director, incluidos algunos que nunca se han estrenado en el país. A su vez, si bien los últimos filmes de Moretti se han estrenado todos, nunca estará de más volver sobre algunos y en especial sobre su obra maestra indiscutible: Caro diario, una de las piezas más simples y originales del director, en el que su presencia en escena es insustituible.

Es en Caro diario donde Moretti brilla como nunca. En ese filme lúdico y lúcido el cineasta debe haber hecho el mejor homenaje que un director le haya dedicado a un colega: el breve fragmento destinado al gran Pier Paolo Pasolini es de una profunda congoja, pues su ausencia constituye uno de los vacíos irreparables del cine moderno. Moretti enseña allí a leer la historia de un país en la arquitectura de una ciudad e invita a respetar la cultura pop. La inesperada aparición de la bellísima actriz Jennifer Beals, estrella de Flashdance, es más que una ocurrencia.

De toda la filmografía de Moretti es posible seleccionar momentos para incorporar en la propia memoria, no como un evento vivido, pero sí como una representación sentida que acompaña y se filtra en el recuerdo personal. Su homenaje a Kiarostami en Il giorno della prima di Close Up es otro recuerdo de los que, en la vida de un cinéfilo, ya no se llega a distinguir su procedencia. Sólo los grandes cineastas consiguen que una película se confunda con la vida del espectador. Las imágenes vistas pueden devenir fragmentos del yo.



Moretti Básico. Socialista comprometido, Nanni Moretti tiene (63) años y es, además de director, productor, escritor, actor y propietario de salas de cine. Alguna vez se lo llamó "el Woody Allen italiano" por su capacidad para actuar, dirigir y escribir con un toque cómico y una tendencia a la autobiografía narcisista. Dirigió 17 películas, entre ellas Caro Diario y Aprile. El caimán estuvo nominada a la Palma de Oro en Cannes.



Lejos de la corrección política, el director, actor y guionista italiano habla de todo sin temerle al qué dirán. Explica por qué su país "es incomprensible" y se refiere a la polémica suscitada con la Iglesia por su nuevo filme. Por Begoña Donat (para La Vanguardia y Clarín) Revista Ñ – Junio 2008.

Desde que comenzó su papado, en abril de 2005, Joseph Ratzinger se mostró partidario de hacer cambios polémicos en la Iglesia Católica. La mayoría de ellos implicaron una vuelta a valores conservadores dejados de lado en la década del 60 y despertaron críticas. Así Benedicto XVI dio misa de espaldas a los fieles por primera vez desde que el Concilio Vaticano II (1962-1965) reformara esa costumbre. El Papa también defendió la vuelta de la misa en latín. Pocos días después debió suspender una visita a la Universidad de Sapienza, en Roma, por las protestas en su contra por haber defendido el juicio que la Inquisición le hizo a Galileo. Al mes, en febrero de 2008 y mientras el Vaticano anunciaba que estaba estudiando abandonar la costumbre de que los curas entreguen la hostia en la mano como se hace desde hace cuatro décadas, en una polémica plegaria, Benedicto XVI pidió que los judíos se conviertan al catolicismo.

El icono intelectual de la izquierda italiana ha escrito y protagonizado, la película basada en el homónimo Caos calmo de Sandro Veronesi. Antonello Grimaldi dirige a Nanni Moretti en un drama que ahonda en el giro introspectivo de un ejecutivo de televisión tras la muerte de su esposa y que contiene una escena de sexo de cuatro minutos que ha creado polémica en Italia. El responsable para la juventud de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), Nicolo Anselmo, condenó el filme y pidió a los actores que hicieran uso de la objeción de conciencia en "escenas eróticas vulgares y destructivas". 

Desde 1995, cuando rodó 'La seconda volta', de Mimmo Calopestri, no se ponía a las órdenes de otra persona... Ser sólo actor es para mí una suerte de vacaciones, porque así me puedo concentrar en mi trabajo interpretativo. Cuando me responsabilizo de dirigir, producir y protagonizar mis películas, afronto periodos agotadores y angustiosos. 

La novela ganó el más alto reconocimiento literario italiano, el premio Strega, el 2006. ¿Fue eso lo que le impulsó a escribir y protagonizar su adaptación? El éxito del libro responde a su calidad literaria, pero también a su reflejo de una realidad emocional que se corresponde con la sociedad occidental contemporánea. El deseo de tomarse una pausa, de parar el tiempo, es común entre muchísimas personas. Lo que me animó a ofrecerme como protagonista al productor fue que el personaje me resultaba muy próximo y al mismo tiempo muy distante, y esta circunstancia despertaba mi curiosidad. 

En su filme "La habitación del hijo" abordó la muerte de un vástago y en "Caos calmo", la de la esposa. ¿Le interesa explorar sus propios temores? Hay algo de cierto en esta conclusión, ya que uno puede ser autobiográfico aunque no hable de aquello que le ha pasado, sino de una situación que teme que le suceda. Pero si quiere que le diga por qué he filmado varias películas en torno a la pérdida, la verdad es que no sabría responder. 

Otro paralelismo entre los personajes de ambas películas es que no son capaces de elaborar el luto. ¿Por qué regresa a este conflicto? Asumir la muerte de un ser querido no es lo más fácil del mundo. Sobre todo para dos personajes de los que intuimos que sólo creen en esta vida. Como persona me siento más cercano a la reacción del padre en La habitación del hijo. La pareja padre-hija de Caos calmo parece no sufrir, pero probablemente lo que sucede es que no lo exteriorizan. En La habitación del hijo era una familia que se desintegraba, en la que cada miembro, se aislaba en su propio dolor. Aquí, en cambio, se cimenta la unión entre padre e hija. Cuando decidí participar en este filme no temí las comparaciones, porque el tono es muy diferente. 

Su cine siempre resulta muy personal. ¿Es defensor a ultranza del cine de autor? Me gusta ir al cine y ver películas bien hechas en el sentido clásico, aunque no sean revolucionarias, lo que me desagrada son las películas que toman el camino del medio y se erigen como espectaculares confesiones personales. Como espectador, y en tanto que director, me interesa el cine de autor de los años sesenta: la nouvelle vague en Francia, el free cinema en Inglaterra, los primeros trabajos de Taviani, Bertolucci, Bellochio y Pasolini, el cinema nôvo brasileño, el realizado en los países del Este... Todos ellos reflejan su disconformidad con la sociedad en la que viven y con la herencia cinematográfica que han recibido. El resultado son películas de estilos muy diferentes, de corte grotesco, realista, poético..., pero con la coincidencia de querer romper con una sociedad y un cine del pasado. 

Suele situarse como centro de muchas de sus películas y el público responde bien a sus tics y a sus obsesiones. ¿Alguna vez se pregunta por qué le gusta a la gente? No lo sé. Es algo que resulta gratificante, pero no lo pienso cuando escribo. Quizá porque no sólo dirijo mi ironía hacia los demás, sino que también soy muy severo conmigo mismo. 

Polémica con la Iglesia 

¿No considera que el escándalo con la Iglesia en torno a la escena de sexo se debe a que la protagoniza usted? Sí, pero ha sido la forma de comunicar al público italiano que no soy una entidad abstracta. La histeria no está justificada, porque el filme se basa en un best seller y los periodistas sabían de la relevancia y la brevedad de esta escena en la trama. 

¿Piensa que para los italianos verlo a usted practicando sexo ha sido como pensar en los padres de uno haciéndolo? Quizá soy una figura paterna, pero si tengo un hijo será porque he hecho algo para concebirlo. 

La prensa italiana siempre ha mantenido una relación pasional con usted. Si se refiere a que es una relación de amor-odio, el amor no aparece por ningún lado. Es cierto que ocupo gran espacio en sus mentes, pero qué culpa tengo yo. 

¿A qué responde esa continua intromisión de la Iglesia católica en la vida italiana? Italia es un país incomprensible. Lo que me sorprende no son las declaraciones de los religiosos, siempre hay curas diciendo que no hagas esto o aquello. El problema es que en los últimos años el periodismo italiano se ha vuelto loco. Mientras tanto, en Italia, el escándalo iba haciéndose mayor, así que han ido a tocarle los cojones a mi madre. ¡Mi madre ha entrado en un debate político-cultural en Italia! 

¿Cree que la Iglesia católica está manteniendo sobre la clase política en Europa la misma influencia que en EE. UU. sobre los neoconservadores? No es que Wojtyla fuera un progresista ni mucho menos, pero Ratzinger ha ido más allá, es un fanático. No obstante, no es la Iglesia la que ha cambiado, sino los políticos, que se dejan condicionar por sus declaraciones. No me cabe en la cabeza la dependencia de todos los grupos políticos respecto del Vaticano. ¡Se ponen nerviosos frente a las opiniones de un Estado extranjero!



Entrevista. El director de “Habemus Papam” Dice que no quiso reflejar ni la fe ni a la Iglesia en su filme sobre un cardenal que, al ser electo Papa, sufre una crisis, no quiere asumir y se fuga del Vaticano. Las críticas. Clarín Espectáculos 02.09.11. Por Pablo O. Scholz.

La expectativa por Habemus Papam -que en la Argentina se estrenará el jueves próximo sin la m final, y con el subtítulo de El psicoanalista del Papa - se acrecentaba en el Festival de Cannes, en mayo, luego de su controvertido estreno en Italia, cuando los grupos católicos más conservadores criticaron la nueva película de Nanni Moretti.

Como siempre, convenía ver el filme antes de cargar las tintas sobre lo que no se sabe. Y el largometraje cuenta la historia de un cardenal, de nombre Melville (Michel Piccoli), que en el Cónclave cardenalicio resulta electo como Sumo Pontífice. Y no sólo no lo puede creer, sino que no lo quiere creer. Sufre una crisis y no se siente capacitado para asumir como Papa. Pero ya ha sido elegido y, mientras el pueblo espera, ansioso, su salida al balcón en la Plaza San Pedro, él no quiere saber nada. Para tratar de curarlo, en el Vaticano recurren, con desesperación al mejor psicoanalista (el propio Nanni Moretti), a quien “encierran” en el Vaticano. Pero el Papa se fuga a Roma, para encontrarse a sí mismo...

“Quería mezclar mundos distintos, que por lo general ni siquiera se tocan -dice el realizador de Caro diario -. No es habitual que un Papa se cruce con gente en una cafetería, combinar el universo de los curas y hasta La gaviota, de Chejov. Es que creo que hay algo en común entre el teatro y el Vaticano.” Amable, pero firme, poco bromista pero buen anfitrión, Moretti (hoy, 58 años), como su psicoanalista, tiene respuesta para todo.

¿Solicitaste algún tipo de ayuda al Vaticano para el rodaje? El Vaticano no obstaculizó ni apoyó Habemus Papam. Nosotros recreamos los escenarios en un estudio. Yo no soy católico. Mi película no ataca a los creyentes porque me siento como Buñuel, que decía ‘Soy ateo, gracias a Dios’. Antes de filmar volví a ver El discreto encanto de la burguesía, y hasta La vía Láctea, pero mis ironías, en todo caso, no tienen que ver con las de Buñuel.

¿Te sentís cercano al psicoanálisis? Me siento cercano a los psicoanalistas en el mero placer de hacer jugar a los otros, en organizar el juego. Pero nada más.

Lo que sorprendió en Cannes en su exhibición a la prensa fue el tono elegido por Moretti, el de una comedia amable que no cuestiona al clero si no que deja ver a sus integrantes como son. Que muestra a los cardenales como niños rezando por no ser elegidos Papa, cuando luego quieren aprovechar la discusiones sobre Melville para irse a recorrer Roma, o participar en un torneo de voley. “Me gusta sorprender -dice el realizador de La habitación del hijo , que se llevó la Palma de Oro en Cannes hace diez años-. Esperaban que atacara el Vaticano, que hablara de los escándalos financieros y hasta de los pedófilos. Claro que me informé sobre eso, y siento que la Iglesia perdió autoridad y credibilidad. Pero es mi guión, mi película, y son mis cardenales y mi Vaticano.

¿Sos un hombre de fe? En Habemus Papam no quise reflejar la fe, por que es obvio que los cardenales la tienen y el Papa también. Tampoco mi idea era reflejar la Iglesia tal cual es. Hice un buen servicio a la Iglesia al no enseñar la Iglesia real.

¿Pero sos creyente? No, tuve una educación moderadamente católica, sin exageraciones, y desde hace unos cuarenta años que no lo soy.

Nunca se sabe por qué eligen a Melville, no se ve la intriga detrás de la elección. Es que me cansa ver tantas películas sobre esos asuntos. No quería explicar por qué escogen a ese pobre cardenal, que ni siquiera es favorito, porque eso hubiera empequeñecido a la película. Preferí jugar con ese aspecto humano.

Para los cardinales, ¿elegiste a todos actores profesionales, o te guiaste fuiste más por el phisique du rol? Hay varios actores no profesionales. Es que en el rodaje me iba dando cuenta de cómo ir potenciando algunos personajes, a partir de lo que me brindaban con sus actuaciones. El cardenal chileno, que juega a las cartas, era un extra, por ejemplo. El trabaja de otra cosa. Mi intención era humanizar ese mundo, al Vaticano.

La película comienza con imágenes documentales del entierro de Juan Pablo II, ¿te basaste en su muerte y su sucesión? Es cierto, pero no tiene nada que ver con ningún Papa, ni con el anterior, aunque Juan Pablo II había hecho también teatro, como mi Papa. Hay un par de referencias a Juan Pablo II, porque el portavoz y un cardenal comentan que el anterior fue un Papa querido, que estuvo mucho tiempo. Esa podría ser una referencia, pero eso es todo.

La idea de un hombre que se volverá poderoso, pero que se deprime antes de asumir su responsabilidad, ¿qué sentimiento te generó? La huida del Papa no es un acto de cobardía, sino todo lo contrario, es un acto de fortaleza que sólo puede tener quien es capaz de reconocer las propias debilidades. Si en vez de un Papa hubiera sido un político o un gran empresario, el mensaje hubiera sido otro, no tan universal.

Los periodistas italianos ven una simbiología ante la huida papal con el vacío político que impera en la patria del cineasta, siendo él, un hombre de izquierda. Pero Moretti no lo ve así.
“No quise compararlo con el desastre político en Italia -dice-. Pero ese balcón vacío con las cortinas que se mueven, y el hueco negro al que vuelve el Papa puede también referirse a otros mundos que no sean el católico y el del Vaticano...”.

Pero hubo reacciones ante el estreno en Italia.  Hubo reacciones diversas en los ambientes vaticanos, y un periodista escribió una carta en una publicación católica en la que invitaba a boicotear el filme, pero nada más. Son episodios aislados. No creo que sea representativo, porque el resto ha sido muy positivo.


En el film Habemus Papam había imaginado la renuncia de un papa. La Nación 12/02/13.

ROMA (ANSA).- El anuncio de Benedicto XVI de renunciar a su ministerio sorprendió ayer al mundo, y muchos italianos no tardaron en asociar la noticia con el film Habemus Papam, de Nanni Moretti, en el que un pontífice deja su cargo de manera insólita. El caso planteado en el film es muy diferente del de Benedicto XVI, pero la extrañeza generada acerca hasta cierto punto ambas situaciones.

En Habemus Papam, el recién elegido pontífice (interpretado por el actor francés Michel Piccoli) sufre un ataque de pánico precisamente cuando debe presentarse en el balcón de San Pedro, en el Vaticano, para saludar por primera vez a los fieles que esperaban el cónclave. En la ficción, el cardenal Melville había aceptado ser parte de la elección del nuevo pontífice, pero no esperaba ser elegido. A pesar de reiterados intentos, sus consejeros no logran convencerlo de que es la persona adecuada para ejercer el pontificado. Así que recurren a un reconocido -y ateo- psicoanalista, interpretado por Moretti, para que lo ayude a superar el pánico.

Los diálogos del psicoanalista con el cardenal Melville presentan un papa como un hombre sorprendido por el peso de una responsabilidad que cree no poder asumir, con dudas sobre su misión y también sobre la fe.

El director de Caro diario parece haber anticipado la renuncia papal con su película, estrenada en 2011 tras haber sido presentada en el Festival de Cannes. Cuando se estrenó en Italia, Habemus Papam no fue bien recibida en todos los ámbitos, aunque la Conferencia Episcopal Italiana subrayó "la mirada de comprensión amplia y generosa" sobre el personaje del papa.

Por Marcelo Stiletano. La Nación Espectáculos Domingo 04/09/11.

"Pablo VI era un intelectual atormentado. Juan XXIII, un parróco de pueblo. Wojtyla, un deportista polaco... Y estoy seguro que a todos les entró un tembleque cuando los eligieron". Un retrato casi completo de Nanni Moretti (el observador comprometido, el que desmenuza la realidad a pura ironía, el escéptico sutil, el sagaz cuestionador) aparece en esta frase, que podría funcionar sin problemas a modo de prólogo de lo que aparece como la obra más ambiciosa de sus 35 años como cineasta.

Lo que defendía el celebrado realizador de Aprile y Caro diario en su charla con el diario español El País, en pleno Festival de Cannes, en mayo último, era su voluntad de interrogarse ya no por la situación de Italia en tiempos berlusconianos -de la que surgieron una película, El caimán, y varios dolores de cabeza-, sino por cuestiones más delicadas y trascendentes: las que involucran al Vaticano y a sus máximas autoridades en el delicado trance de una sucesión.

En Habemus papa. El psicoanalista del papa -cuyo estreno anuncia Alfa para el próximo jueves-, Moretti se propone recrear desde su tamiz de cineasta lo que ocurre cuando muere el Sumo Pontífice, los cardenales de todo el mundo son convocados en Roma para elegir a su heredero y cuando uno de ellos resulta ungido, de inmediato da un paso atrás. A punto de saludar por primera vez a los fieles desde el balcón del Vaticano como máxima autoridad de la Iglesia Católica sufre lo más parecido a un ataque de pánico y rechaza el compromiso. Siente que está muy lejos de poder asumir tamaña responsabilidad.

"¡No hago películas para contar lo que pasa en Italia! Y mucho menos trato de dejarme llevar por los escándalos que debe afrontar la Iglesia en los últimos tiempos. A lo mejor algunos esperaban que hablara de cuestiones financieras o de curas pedófilos. No me interesaba. Ni siquiera quería buscar explicaciones acerca lo que le pasa a ese pobre cardenal. Todo eso hubiese empequeñecido la película", reaccionó Moretti con sus conocidas pocas pulgas ante la prensa, también en Cannes, frente a todos los que querían saber si su nueva película se acerca más al militante de izquierda que al artista en su mirada sobre el poder que emana de la Santa Sede y suele ponerse en juego durante esas decisivas transiciones.

Lo que le interesaba, según confesó luego de la exhibición en competencia oficial de Habemus papa (el título original, que sigue estrictamente la frase en latín pronunciada después de cada fumata blanca, una vez que un nuevo papa resulta elegido) es acercarse a ese "personaje tan frágil que se siente completamente inadecuado frente a tanto y tanto poder". Un papa abrumado y perplejo (encarnado a sus 85 años por el gran Michel Piccoli) que trata de encontrar alguna respuesta a sus interrogantes existenciales mediante un recurso casi desesperado al que recurren los cardenales y el ubicuo vocero y secretario de prensa de la Santa Sede (Jerzy Stuhr): convocar de urgencia al más famoso y capacitado psicoanalista de toda Italia, papel que se reserva el propio Moretti.

Debates en puerta. Desde allí, los acontecimientos se precipitan. El pontífice que no quiere serlo toma literalmente distancia de todo lo que sucede en el Vaticano. Allí se queda el psicoanalista, que trata de pasar el tiempo estimulando el espíritu lúdico de los purpurados. "Lo que quise desde un comienzo -explicó el director y actor en Cannes a la prensa internacional para justificar sus opciones- fue contar todos estos hechos en clave de comedia. Tengo el derecho a construir en una película mi propio Vaticano. Además, cada vez que un director habla de su propia película no hace más que despertar confusiones. Mi opinión es clara: las películas deben hablar por sí mismas."

Con 58 años apenas cumplidos (nació en Bolzano el 19 de agosto de 1953), Moretti debió enfrentar, casi inevitablemente, una ola de controversias y debates en su propia tierra. Al fin y al cabo, estamos ante el cineasta actual más identificado con Roma, la capital en cuyo territorio se asienta la ciudad del Vaticano.

Para dejar aún más en claro el perfil de su elección, Moretti decidió ambientar íntegramente el interior de los ámbitos pontificios en los estudios Cinecittá. "Nadie en el Vaticano se pronunció sobre mi película mientras la hacía. No recibí apoyos, pero tampoco cuestionamientos. Yo no soy católico, pero recibí educación católica", precisó ante El País, recordando además que hace algo más de dos décadas personificó a un sacerdote en Basta de sermones (La messa é finita), una de las películas que mejor definen su estilo.

Pese a todas las prevenciones, el debate no pudo evitarse. El conocido vaticanista Salvatore Izzo llamó en abril al público a boicotear el estreno del film, sin demasiada suerte. "Lo mío es una opinión personal, pero creo que representar al papa en una farsa me parece algo muy feo. Es el Vicario de Cristo y no debe ser tocado", justificó Izzo en una carta publicada por L'Avvenire, el diario católico que expresa la opinión oficial del Episcopado italiano.

De todas maneras, la responsable de crítica cinematográfica de ese medio, Marina Corradi, dijo que Habemus papa era una película bien hecha, aunque carente de fe. "Los cardenales son retratados con simpatía y afecto", agregó. Otro vaticanista prestigioso y de enorme influencia, Vittorio Messori, calificó a la película de "agnóstica, pero de ninguna manera anticlerical".

Con todo, relata el Corriere della Sera que muy cerca de Nápoles, en Salerno, el obispo de Vallo della Lucania, Giuseppe Rocco Favale, que además maneja allí un cine -bautizado La Providencia- respaldó a Moretti al proyectar allí la película. Y el propio diario invitó al obispo auxiliar emérito Ernesto Vecchi a ver la película. "Es una película agradable y humana, pero quien tenga un mínimo de fe no se reconocerá, porque allí falta toda la dimensión trascendente del misterio de la fe. Si los católicos quieren verla, háganlo. Pero vayan preparados", señaló.

Ya lejos de esas controversias, Moretti parece resuelto a ingresar en una nueva etapa de su carrera. "Entre mis compromisos políticos, la dirección del Festival de Cine de Turín y el trabajo de actor, me siento francamente disperso. Me parece que de aquí en más seré un poquito más egoísta", confesó hace pocos días, algo enigmático.

Mientras tanto, despunta el vicio con una gira, primero por Italia y ahora por Francia, con un espectáculo que incluye lecturas de textos de sus películas, proyecciones y música en vivo ejecutada por sus compositores predilectos, Franco Piersanti y Nicola Piovani. Un nuevo viaje seguramente presidido por esa frase que Moretti entregó en Palomita roja, hace ya más de dos décadas, y que lo retrata casi por completo: "Las palabras son importantes".


Ante el estreno de Sangre de mi sangre, de Marco Bellocchio. Por Javier Porta Fouz. Rolling Stone. Domingo 31 de julio de 2016.

Una de los más logradas películas de Marco Bellocchio, es decir una de las grandes películas italianas de este siglo, es decir uno de los mejores estrenos del año. Eso es Sangre de mi sangre, imperdible lanzamiento del jueves pasado, una película de vampiros contada en dos tiempos: durante la Inquisición, una joven es juzgada por un supuesto pacto con el diablo; en el presente, un viejo vampiro que vive en aristocrático aislamiento es invadido por la vulgaridad del mundo exterior. Bellocchio (I pugni in tasca, Buongiorno, notte, Il regista di matrimoni y otras películas imprescindibles) hace un cine en ebullición, misterioso y libre. Y filma una mujer desnuda con una pasión que es difícil de encontrar en otros cineastas, y se anima a musicalizar con "Nothing Else Matters" de Metallica en versión a capella.



Solamente con Bellocchio podríamos completar un top five del cine italiano del siglo XXI, pero hay otros grandes directores, incluso imprescindibles como Nanni Moretti, que en estos años ha hecho pocas películas. Siempre fue un director poco prolífico, pero en todo lo que va del siglo XXI filmó solamente cuatro largometrajes: La habitación del hijo, El caimán, Habemus Papa y Mia madre. Hay bastante consenso en que Mia madre es la mejor del siglo XXI del señor Moretti.



Bellocchio y Moretti comenzaron sus carreras en el siglo XX, en las décadas del sesenta y setenta respectivamente. Pero un director italiano totalmente del siglo XXI, que hizo su primer largometraje en el año 2001 y estuvo en el Bafici, se ha convertido en uno de los nombres más famosos del cine mundial, con Oscar a mejor película extranjera y hasta dedicatorias a Maradona. Es Paolo Sorrentino, y si bien hizo otras películas tan buenas como La grande bellezza, esta quizás define con mayor claridad su estilo y su voracidad italiana.

Antes de la serie y obviamente después del libro que motivó que su autor -Roberto Saviano- tuviera que vivir escondido, Gomorra fue una película de Matteo Garrone, en la que actuaba Toni Servillo, protagonista de La grande bellezza. Una película cruda, directa -tal vez la más directa de su director- sobre abismos sociales y políticos de Italia: una película-mazazo.

A fines del siglo pasado y principios de este, Gabriele Muccino parecía destinado a tener una obra de especial intensidad y velocidad, un cine de forma adolescente para contar historias de amores en llamas. Pero no, después se fue a hacer cine blandengue en inglés como Siete almas, Jugando por amor y En busca de la felicidad. Pero fue notable con sus primeras tres películas: Ecco fatto, Ahora o nunca y El último beso. El último beso fue un éxito en Argentina, en una época en la que se veía un cine más diverso en las salas más concurridas.

sábado, 15 de abril de 2017

Frases archivadas XIII




"El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios... pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión".   Eduardo Sacheri en su novel "La pregunta de sus ojos". Importante: en "tipo" léase "hombre"; en "pasión" léase "club de fútbol".

"¿Con qué moralidad pueden los líderes norteamericanos hablar de derechos humanos en un país donde hay millonarios y mendigos, donde los negros se enfrentan a la discriminación y grandes masas de chicanos, portorriqueños y latinoamericanos son rechazados, explotados y humillados? Aunque no estoy de acuerdo con todo lo que Fidel Castro hizo, hay una amplia razón por la que es vilipendiado en Estados Unidos y sigue siendo un gran héroe en el Tercer Mundo.  Por desafiar al imperialismo yankee por cincuenta años, organizando los mejores sistemas de salud, de inmunización infantil y alfabetización en Occidente (superando a Estados Unidos y Canadá), exportando doctores a países que lo necesitaban en todo el mundo (...) y ser defensor de los pobres y explotados, no es sorpresa que millones de personas lamenten su muerte..." Tom Morello, músico norteamericano.  Noviembre 2016.

"Me sorprendió la irrelevancia de los hechos. Ya no importan cuáles son ciertos y cuales son falsos. La verdad es irrelevante. Trump es un maestro en eso. Fue sorprendente ver como no importaba cuan locas eran las cosas que decía... decía lo que se le antojaba y no importaba. Las cosas que la gente cree son muy extrañas (...) Nadie lo quiere poner en palabras, pero el hecho que el Partido Republicano es la organización más peligrosa que ha existido en toda la historia humana. Literalmente. Sus políticas llevarán a la destrucción de la especie". Noam Chomsky, linguista norteamericano del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts, Cambridge-USA), 85 años. Noviembre de 2016.

Periodista: ¿Qué lo impulsó a escribir "El nombre de la rosa"? 
Umberto Eco: Nada. La escribí porque ese día tenía ganas de matar a un cura (...) 
P: Muchos no entienden el éxito de esa novela... porque a la gente le interesa más Terminator que Aristóteles. ¿Qué opina?
U.E: Que tiene un tema liviano, irrelevante. Apenas se pregunta cual es el precio de la libertad. Nada más (...)
P: Muchos lectores fracasaron ante ese libro porque le pareció pesado.
U.E: Puede ser, porque escribí las primeras cien páginas como un test contra los estúpidos. El que supera esas cien páginas, merece leerlo." Umberto Eco, escritor y semiólogo italiano (1932-2016).

"Las redes sociales le dan derecho a hablar a legiones de idiotas que antes hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Es la invasión de los imbéciles (...)" Umberto Eco.

"La vida es eso que pasa mientras mirás tu nuevo full screem Smartphone". Paráfrasis del aforismo de John Lennon. Grupo Squatters de Buenos Aires, 2017. 

“El hombre se come el pasto
el burro los caramelos,
la nieta manda al abuelo
y la sota al rey de basto
l’agua la llevo en canasto
me duermo debajo ’el catre
todo lo endulzo con natre
bailo en la tumba del muerto
“mentira todo lo cierto”
gritaba desnudo un sastre”.

Del discepoliano "El diablo en el paraíso" de Violeta Parra, cantante y poeta chilena (1917-1967).

"Cuanto menos capacitada está una persona, más tiende a sobreestimar sus conocimientos y habilidades". Efecto de Dunning-Kruger, Universidad de Cornell, USA. 1999.

"Mientras una persona lee, no puede estar haciendo algo peor". Marcelo Birmajer (escritor argentino) Marzo de 2017.

"El peronismo ya no es un sentimiento: es un resentimiento". Oscar Martínez, actor argentino. Abril 2017.

"A nosotros no nos entiende nadie. El argentino es también un isleño, a su manera, porque tiene reacciones de aislacionismo y mentalidad insular: creemos que todo el mundo está en contra de nosotros... estamos permanentemente buscando culpables para distraer".  Andrew Graham-Yool, periodista, escritor, traductor y poeta anglo-argentino. Abril de 2017. 

"Italia es un país incomprensible". Nanni Moretti, director de cine italiano.   

"No quiero más ese cliché de mierda: armar un grupo, tener éxito, convertirte en un adicto y que alguien te encuentre muerto en el piso de un hotel para que la compañía pueda editar el Box Set de tu carrera y que el estado recaude millones al año". Richard Ashcroft, músico inglés ex The Verbe en Buenos Aires. Octubre 2016.

"Hay un problema principal (con la selección argentina de fútbol): no tenemos un estilo de juego desde hace mucho tiempo. Empecemos a contar a partir de 1978... todos distintos. ¿No es hora de decir que estilo queremos? ¿Cuál es el que elegimos y vamos a respetar? Tenemos que lograr un sentido de pertenencia futbolístico. Brasil tiene el suyo. Alemania también. Italia también y ahora lo mejoró. España lo encontró. Holanda lo tuvo siempre. ¿Y nosotros con los mejores jugadores del mundo no tenemos un estilo?" Matías Almeyda, ex futbolista y actual director técnico. Diciembre 2016. 

"Messi es el mejor de la historia". Carlos Bianchi, ex-jugador de fútbol y director técnico argentino multicampeón con Boca Jr. Marzo 2017.

"Hay tanta actualidad que no hay pasado. Lo bueno de los libros es que están escritos para la memoria. Lo malo de los diarios es que están escritos para el olvido. El mismo artículo, leído en un libro, se recuerda; leído en un diario, se olvida". Jorge Luis Borges, escritor argentino (1899-1986).