domingo, 13 de mayo de 2018

Gracias Huracán... gracias Alfaro!




Gracias, Huracán!

maxHuracán Nº 55, 12-mayo-18, previo a Huracán 3-Boca Jrs. 3 y a la clasificación del club a la próxima edición de la copa Libertadores de América. @maxHuracan

"Tantas veces te lloramos, tantas maldecimos, tantas nos preguntamos si las malas serían eternas... Los quemeros sabemos bastante de épocas difíciles, de remarla, de parirla, y hasta de insultar a propios y extraños buscando explicación, consuelo o un simple desahogo, ante una racha deportiva en contra, alguna repetida crisis institucional o algún sonoro apurón financiero. Vaya si sabemos de sinsabores. Por eso, quizás por no estar muy acostumbrados a las buenas es que relucen más nuestras sonrisas. Y existen esos que -acostumbrados ellos a las buenas- nos miran asombrados por nuestro contagioso entusiasmo de estos días. Porque el Globo vive días especiales. De la mano del fútbol, claro que sí. Pero no solamente por eso. Una pequeña muestra es que Huracán está diciendo presente una vez más, por 11va. edición consecutiva, en la Feria del Libro. Con apoyo institucional y el trabajo incansable de muchos quemeros y quemeras, armó un hermoso stand que merece visitarse y en la semana que pasó se dió el lujo de presentar un libro sobre Miguel Brindisi ("Por el andarivel del 8", de Rodolfo Chisleanschi) y una disertación sobre Huracán en los Mundiales, nada menos que con la presencia de Miguelito y del autor del libro; además de Gustavo Alfaro, Adrián Callelo, Ignacio Pussetto, el periodista Alejandro Fabbri, el presidente del club, Alejandro Nadur, y Néstor Vicente, titular de Cultura AFA y miembro de la CD del Globo.

Pero obvio, el fútbol nos tiene contentos, casi inesperadamente emocio­nados. El equipo que armó Alfaro nos rescató de esa angustiante pelea que veníamos teniendo en las últimas temporadas, para no descender, y nos fue llevando a un azucarado lugar de privilegio: el de pelear bien arriba en la tabla, sumar tranquilidad para los próximos años y volver a disputar competencias internacionales de jerarquía. Nombramos a Alfaro porque lo consideramos una pieza imprescindible en este presen­te. Su tranquilidad, liderazgo y manejo de grupo fueron esenciales para dar vuelta como una media el rendimiento de muchos jugadores y trans­formar -en poco tiempo- lo que desde afuera se veía como un montón de voluntades dispersas en un verdadero equipo, en todos los sentidos. Claro está que fue muy importante para este rendimiento el plantel, con producciones individuales destacadísimas. Marcos Díaz, como figura excluyente, toda la temporada. Pero también la revelación de Pusetto, la entrega de Damonte y la gran recuperación de casi todos. Y el contexto también ayuda. Porque desde la dirigencia se acompaña el momento con trabajo y sin generar ruidos extraños. Y también porque la gente estuvo a full: apoyó desde el primer partido, copó la popular y las plateas y alentó en todos los partidos. No es poca cosa. Y se sintió. Ojalá hoy podamos coronar la temporada con otra alegría. Podamos agradecer al plantel y al cuerpo técnico el volver a posicionarnos entre los grandes. Y prepararnos para lo que viene con tranquilidad. 


Gracias, Alfaro!


Gustavo Alfaro es, después de 17 años, el primer técnico de Huracán de Parque Patricios que arranca y termina un campeonato de primera en ese puesto. Un lauro poco frecuente en el fútbol argentino actual, también. Pero disponiendo en el Globo de un plantel común y silvestre con pocas figuras destacadas, logró convertirlo en competitivo, pudo superar los bajos promedios que lo condenaban de antemano al descenso y terminó cuarto en la Superliga, siendo uno de los menos vencidos. Como postre, lo clasificó para la siguiente edición de la copa Libertadores.

A Alfaro, le colgaron el sambenito de "DT de equipo chico". Quizás la sentencia tenga algo de razón. Porque el estilo de juego que le da a sus conjuntos es el predominante en el fútbol moderno: el de correr solidariamente como si fuera la última vez haciendo  pressing para que el rival se equivoque; el que juega de contra-ataque y le tira la responsabilidad de juego al rival, el que prioriza tener el arco propio en cero. Ese estilo suelen adoptarlo los clubes que se encuentran en desventaja económica y no pueden conformar planteles con figuras millonarias que le permitan un juego ofensivo y vistoso, es decir clubes que "no tienen billetera" y corren con esa sutil desventaja deportiva. 

Alfaro tuvo un largo recorrido profesional que incluyó varios clubes, incluído San Lorenzo "el quinto grande", en la temporada 2005/6, de donde fue despedido por dirigentes e hinchas descontentos por no obtener lauros (es que nuestros primos, de clase media alta en decadencia, querían ganar su séptima copa Libertadores antes que la primera). Pero sus mayores logros fueron en el ignoto Arsenal de Sarandí, el pequeño club hobby del detestable ferretero millonario Humberto Grondona, capo de la Asociación del Fútbol Argentina durante décadas: obtuvo con ellos la Sudamericana 2007 y Clausura, Copa y Supercopa Argentina 2012/3. Como dato complementario y, no menor, Alfaro tiene un bagaje intelectual poco común para el medio y es convocado habitualmente por medios internacionales para realizar comentarios deportivos. Es oriundo de Rafaela, Santa Fe, ciudad gringa bien burguesa, pulcra y discreta, si las hay.

El último suceso futbolero romántico de Huracán fue el recordado equipo de "los ángeles de (Angel) Cappa" de 2009, subcampeón de ese año que recuperó el buen juego genético quemero de la mano de Pastore, Bolatti y Goltz. Fue la verdadera sensación de ese certamen, reconocido por todos. Realmente, una excepción a la regla: con jugadores ignotos, armó un equipo inolvidable.

Después de Cappa pasó por el club una sarta de DT con resultados mediocres: el Chulo Rivoira, Miguel Brindisi, Roberto Pompei, Amador Sánchez, Diego Cocca, Rivoira de nuevo, el Chocho Llop, Antonio Mohamed, Frank Kudelka, Ricardo Caruso Lombardi y Azconzábal. Más allá de sus planteos y estadísticas, ninguno le dió a sus equipos una identidad interesante y menos aún buen juego. Es cierto también que -en un año de película- se cortaron 41 de "sequía" de trofeos de la mano de Néstor Apuzzo y Eduardo Domínguez con la obtención de la Copa y Supercopa Argentina 2013/4 más la final de la Sudamericana en 2015, que perdió por penales contra Independiente Santa Fe de Colombia. Pero luego, Huracán retornó a los tumbos, sin poder ganar partidos de visitante con la frecuencia que necesita un equipo profesional competitivo con aspiraciones.

Así, Alfaro fue contratado en julio de 2017 por el presidente de Huracán, Jorge Nadur. Pués bien, don Gustavo es el primer técnico de Huracán -al que seguimos llamando sexto grande por su historia- que en añares logra formar un equipo sólido y molesto al que nadie quiere enfrentar, logra invictos largos e inusuales y gana en cualquier cancha. Con jugadores que no se dan por vencidos, que se tiran "de cabeza" a disputar cada pelota, a pesar de sus limitaciones técnicas. Como el hincha argentino y el quemero, en particular, exigen. Alfaro dijo: "Quiero que Huracán sea campeón del mundo en actitud". Y cumplió. 

Hace poco, este atildado DT comentó en tren de autocrítica jocosa ante los micrófonos que su equipo era como un Dodge 1500: nunca podrá alcanzar un récord de velocidad en una competencia pero dejará a su dueño en el destino prefijado, siempre. 

Huracán, un club que pudo renacer de las cenizas después de la mala presidencia de Carlos Babington y de varias campañas deportivas decepcionantes. Un club con "poca billetera" que corre en desventaja. Un club con hinchas de hierro que se bancan las decepciones más locas pero con genética de fútbol vistoso y de calidad: quizás por eso todavía algunos quemeros miran a Gustavo Alfaro de reojo y se resisten a aplaudirlo. Pero la mayoría le agradecemos grandemente este feliz año deportivo y lo que seguramente vendrá de la mano de su perfil medido y su mentalidad ganadora. Horanosaurus.





Huracán 3-Boca 3. Boca lo remontó primero, Huracán después y, dentro y fuera de la cancha, silenciaron a Holan. Y el Globo tuvo su premio... Olé 13/05/18. Por Hernán Claus.

Dijo Hemingway: "el ser humano necesita dos años para aprender a hablar y 60 para aprender a callar. Quizás es momento de aprender a callar". Alfaro cita al escritor estadounidense en un mediodía tibio de Parque Patricios para responderle a un ausente. Enfrente hay un centenar de periodistas, que escuchan con atención al DT del equipo revelación de la Superliga que está terminando, después de una mañana de fútbol en estado puro, de fútbol de alto nivel entre el campeón y un team obrero. Ante tantas sospechas, ante tantas palabras pensando en el bien propio sin pensar en ensuciar más el deporte, Huracán y Boca entregaron un partidazo, con seis goles y limpiaron la conciencia general. Entonces, de Hemingway pasamos a Ceratti y su eterno “Gracias totales”.

Gracias a Gago y a su fútbol tras siete meses. Él solo puede regresar después de siete meses y jugar un partido caliente como si estuviera con sus amigos. Al barro del Ducó, Fernando le pagó con mil pases y una inteligencia suprema.

Gracias a Pussetto por su gol, pero mucho más por su corazón. Y porque con la jugada del tercero de Huracán se les podrá explicar a los chicos -con un video de YouTube- la gran Patoruzú. Nacho, una de las figuras del torneo, corrió, metió, gambeteó. Y no a los pibes de Boca, sino a Buffarini, Mas y a Bebelo.

Gracias a Guillermo por poner un equipo que intentó jugar bien al fútbol en todo el torneo. Boca fue el mejor en la 17-18. Es verdad que tuvo lapsos grises, tanto como que ningún equipo -ninguno- fue capaz de hacerle sombra de manera seria. Sólo de a ratos. Un poquito San Lorenzo. Otro poco Godoy Cruz. Algo de Independiente y de Talleres. Pero a todos les faltó nafta para alcanzar al Bi de la Argentina.

Gracias a Alfaro por demostrar que la clase obrera también puede ir al paraíso. Con un grupo de laburantes del fútbol, armó un equipo sólido, hizo que Huracán se olvidara rápido del descenso y que terminara haciendo cuentas para ver si se podía ir de copas. Por eso ese aplauso final para sus guerreros que, embarrados, se retiraron ovacionados tras el 3-3.

El fútbol ha tenido jornadas oscuras, eso es verdad. Pero la mañana de este sábado 12 de mayo quedará grabada en los lugares claros. Fue un partido bárbaro, con todos los condimentos, con un jugador -Montenegro, las gracias también son para vos- que se retiraba y que mostró un gran repertorio en esos primeros 25’ en que Huracán fue una tromba, y que casi hace el tercero antes del segundo. Pero... sólo estaba 1-0, y enfrente tenía a Boca. Los maliciosos dicen los suplentes. Tienen razón tanto como que el sueldo de Gago vale mucho más que el presupuesto mensual de Huracán, por dar un ejemplo. Entonces, el campeón dice presente, toca al ritmo de Pintita, y se le suman unos chicos nuevos: Bebelo, Cardona, Junior y Bou. En un ratito, se pone 3-1, con dos goles de corner y una definición clase A de la Panterita.

Había más. Estaba todo arreglado. Por eso, Mendoza descuenta y hace soñar a 30.000 quemeros. Y después Pussetto hizo una jugada increíble, Álvarez tiró un centro y Chávez la metió. ¿Y después? Los últimos 15’ fueron un festival de llegadas, con su momento cúlmine a los 48’: Sara le atajó a Pussetto lo que hubiera sido un cuento perfecto para el Globo y en la contra Junior Benítez casi infarta a los presentes en el Palacio.

Se termina la obra. Aplauso cerrado, más allá de que parecía que el 3-3 no le servía. Pero a la noche... la vida es una rueda: mejor callar, como dijo Hemingway.


Por Waldemar Iglesias. Clarín y Blog-Quemero. 13/05/18. Fue un tobogán. Una sucesión de vaivenes. En el partido contra Boca, ese 3-3 que tuvo de todo. Durante el día, con el empate de Talleres frente al descendido Olimpo; con la derrota de Independiente ante Unión. Esos dos resultados que le pusieron final feliz al recorrido: Huracán pasó de los escombros a la Libertadores durante la temporada y durante este sábado sin olvido. Y ahí, en el centro de la escena, como emblema feliz, quedó Daniel Montenegro, en el día de su despedida de fútbol, a los 39 años, luego de casi 700 partidos y 145 goles, con esas lágrimas de gratitud, con ese saludo para siempre.

Se trata de un rasgo del Huracán del último lustro. Vive de vértigo en vértigo entre infiernos y paraísos. En 2014, tras una remontada estupenda llegó a la final por el regreso a Primera frente a Independiente. La perdió, en La Plata. El primer día de noviembre de ese año festejó el cumpleaños del peor de los modos: tras perder 0-3 en el Palacio Ducó frente a Sportivo Belgrano de San Francisco, quedó último en el Nacional. Menos de dos meses después: ganó la Copa Argentina y regresó a la A, tras hilvanar siete victorias en ocho partidos y vencer en el desempate a Atlético Tucumán. Se convirtió en el primer club en ganar un título absoluto jugando en la segunda categoría. En 2015, mientras peleaba por la permanencia, le ganó la Supercopa a River, jugó la Libertadores y llegó a la final de la Sudamericana. El descenso lo evitó en el último suspiro. En 2016, en el primer semestre, volvió a jugar la Libertadores (lo eliminó, polémicas mediante, el campeón Atlético Nacional) y se clasificó al ámbito internacional -de nuevo- a través del torneo. Pero pronto, en la campaña 16/17, regresaron las angustias de promedio hasta la última fecha.

El segundo semestre de 2017 comenzó con una bomba: la peor derrota internacional del equipo de Parque de los Patricios, 0-5 frente a Libertad de Paraguay. Entonces, con un plantel que parecía un rompecabezas roto, llegó Gustavo Alfaro. El equipo arrancaba la Superliga en zona de descenso. El hombre de Rafaela -aquel mediocampista luchador y prolijo- llegaba para modificar el ambiente. "Venimos para olvidarnos del promedio", dijo, a modo de mensaje fundacional. Sin pasado bajo el cielo del Ducó, con sus palabras demostró que sabía dónde estaba y cómo debía comunicarlo. Y construyó un milagro a su modo y manera. El Caudillo Alfaro -como muchos lo llaman en la Bonavena y en la Miravé- fue claro desde el principio. Sabía lo que había que hacer. Y lo hizo.

Se rearmó desde los referentes. Logró que continuara Marcos Díaz, la figura de este tiempo de vaivenes y de glorias; también -según cuentan quienes conocen la historia del club- el arquero más influyente de los casi 110 años de Huracán. King Kong de La Quema respondió de manera impecable e implacable. Tuvo más de la mitad de los partidos su arco en cero. Fue decisivo frecuentemente. No es casualidad que los hinchas lo reclamen para el seleccionado que irá al Mundial y que aparezca en las encuestas al respecto.

Algo similar hizo con el capitán Martín Nervo, a quien conocía de sus días felices en Arsenal. Le pidió que se quedara. Se quedó. El defensor recuperó aquella regularidad perdida y volvió a ser líder. También sumó a aquellos futbolistas representativos que jugaron menos: Rolfi, Patricio Toranzo, Federico Mancinelli. Los trató con el merecido respeto. La armonía interna fue el sostén principal en los momentos complicados. "Me encontré un plantel muy fuerte desde lo humano", dijo Israel Damonte, el refuerzo más visible de este 2018.

Alfaro convenció a todos de una idea. Huracán no tiene los brillos de los días setentosos. Sería imposible. No hay un duende como René Houseman ni un mago como Miguel Brindisi. Tampoco ofrece los destellos del equipo de Cappa. Sería imposible. No cuenta con el talento de Javier Pastore ni con el resplandor del mejor Mario Bolatti.

Este es un grupo que creció desde el barro, como aquellos superhéroes en blanco y negro de los años 20, que hicieron a Huracán el más campeón de esa década, los que casi siempre dirimían la consagración contra Boca. También es guapo como los planteles de la Era Masantonio, allá lejos en las dos primeras décadas del profesionalismo.

Huracán luchó en cada rincón del torneo. En los escenarios diversos. Cuando tenía promedio escaso y cuando peleó por acceder a su quinta participación internacional en cuatro años. Fue duro, fuerte, bravo, intenso. ¿Le faltó juego? A veces. Pero jamás careció de entrega total. Así, se reconstruyó a sí mismo. Como también pide su historia.

BONUS TRACK
*Conferencia de prensa de Gustavo Alfaro luego del partido Huracán 3-Boca Juniors 3: "Huracán generó cosas en mi que no sentía desde que empecé en Rafaela" Patria Quemera. 13/06/18.
* "Gracias Rolfi, hasta siempre". Blog-Quemero. Waldemar Iglesias. 13/05/18.
* "Guapo es el que juega a la pelota". El Francotirador. Olé 13/05/18. 

OTRAS ENTRADAS RELACIONADAS EN ESTE BLOG:



miércoles, 28 de marzo de 2018

Fotos: obras del Arq. Salamone 4






  






 

  





Para un aficionado al tema como yo, es para destacar y aplaudir la colección "Maestros de la arquitectura argentina" de Clarín, editada durante el año 2014/15. Fue una producción conjunta de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires y ese diario. Posee dieciséis números dedicados a Alejandro Bustillo, Alejandro Christophersen, Mario Palanti, Amancio Williams, al Arq. Salamone, etc. Una de las pocas obras de difusión masiva y a la vez especializada que he conocido. Aparentemente, todavía pueden conseguirse. 

Entre las nuevas fotos de los trabajos de Salamone que obtuve para la colección de este blog -por cuya calidad pido perdón- están las del matadero de Salliqueló. La municipalidad tuvo el buen criterio de remozarlo. Luego, fotos de la fachada del cementerio de esa localidad. Una pena: el decreto de muerte oficial de los añosos eucaliptos en el camino al camposanto, que muchos lugareños apoyaron -según cuentan- por cuestiones de seguridad.

Dos compañeros de trabajo me acercaron noticias de otros dos mataderos "made in Salamone" más, que subsisten como pueden. El viejo matadero de Laprida, donde quizás esté "carneando" de vez en cuando Raúl Aller. Acá también las autoridades decapitaron todos los árboles de la avenida que lleva al cementerio. ¿Asesinos seriales forestales en la pampa? (cómo nos gusta cortar árboles al pedo a los argentinos!) Y por último, el lindo modelo de Tres Lomas, que no se puede visitar. 

También es para agradecer la impresionante colección fotográfica sobre Salamone de Mariano Juárez (nota InfoBAE-Dic. 2016), cuya visita bien vale la pena para desasnarse y disfrutar: vayan sin más al link. Después, un artículo de Juan Forn en Pg12 y otro sobre el fenómeno "cholet" de Freddy Mamani (¿heredero de Salamone?) en Bolivia. Horanosaurus. 

PD: las fotos de Salliqueló son de fines de 2014; las de Laprida de 2015 y la de Tres Lomas, de marzo-2018.


La obra del arquitecto Francisco Salamone, un sendero de cementerios, mataderos y palacios municipales que encarnan el modernismo en diferentes ciudades y pueblos bonaerenses. Infobae 29/12/16. Fotos de Mariano Juárez.

BONUS TRACK 1: otra nota sobre Salamone...


Pg12. 04/05/18. Por Juan Forn. 

A más de quince años de su exhibición original, no hay duda de que las fotos de Esteban Pastorino fueron el detonador del culto actual al arquitecto Francisco Salamone, que se inició casi en silencio con aquella muestra en la Fotogalería del San Martín, y se fue acrecentando después con la tapa de Radar, el documental de Adrián Caetano, la presencia onírica de esos edificios en “Historias extraordinarias” de Mariano Llinás y el formidable largometraje “Mundo Salamone” de Ezequiel Hillbert. A partir de entonces se desató una fascinación que hoy incluye hasta coquetos tours palermitanos a pueblos perdidos de la provincia, para ver esos edificios monumentales que se alzan en medio de la nada.

Salamone era una incongruencia en el mundo de la arquitectura por tres razones: 1) el demencial cruce de estilos de sus construcciones, 2) el hecho de que se especializara exclusivamente en tres rubros (mataderos, cementerios y palacios municipales) y 3) el breve y febril lapso de cuarenta meses en que realizó toda su obra, unos setenta edificios en más de quince pueblos perdidos de provincia, que supervisó en persona desde el primero hasta el último detalle.

En 1936, las obras públicas fueron uno de los motores esenciales para la reactivación económica del país luego del Crack del 29. Mientras el arquitecto Bustillo recibía la magna tarea de urbanizar Mar del Plata (la joya de la corona provincial), el gobernador Fresco ordenó a Salamone encargarse del enorme patio trasero que era el sudoeste de la provincia. Por entonces circulaban dos dichos populares: “No se mueve un ladrillo sin que lo diga Bustillo”, y “Lo que Fresco dispone lo construye Salamone”.  Bustillo necesitó diez años para redefinir Mar del Plata con el estilo neoclásico del Hotel Provincial y la Rambla. Al loco Salamone, en cambio, le alcanzaron cuarenta meses para poblar los pueblos perdidos de la pampa con sus edificaciones monumentales.

En su proyecto, el municipio debía convertirse en el corazón urbano de cada pueblo, así como el matadero y el cementerio debían anunciar la entrada y la salida del centro urbano: el primero ofrecería trabajo a los pobladores, el segundo les ofrecería eterno descanso. Los municipios debían transmitir el paternalismo estatal: su altura debía superar al campanario de la iglesia y tener un inmenso reloj coronándolo, para que no fueran las campanas de la iglesia sino el municipio el que daba la hora oficial.

Los mataderos debían ser símbolo de la creciente mecanización. Para que sus principales signos exteriores no fueran los corrales, Salamone convirtió las fachadas en verdaderas ornamentaciones simbólicas, con forma de enormes cuchillas verticales paralelas. En cuanto a los cementerios, optó por enfatizar operáticamente la frontera entre la ciudad de los muertos y la de los vivos, edificando portales de acceso con gigantescos cristos y ángeles cubistas.

El gran aliado material de Salamone en esta tarea fue el hormigón (llamado por entonces “piedra líquida”). Las demenciales moles con las que pensaba poblar la pampa se alzan en localidades que no superaban el millar de habitantes (Saliqueló, Urdampilleta, Saldungaray, Puan, Laprida, Lobería, Cacharí, Carhué, Carlos Pellegrini). Ni siquiera se sabe con qué criterio se elegía a los pueblos beneficiados. Una anécdota legendaria que se cuenta en Laprida dice que el caudillo del pueblo interceptó al mejor estilo cuatrero el tren que llevaba a Bahía Blanca las piezas desarmadas de lo que sería el enorme frontispicio de la necrópolis local, y a punta de pistola ordenó: “Ese cementerio se queda acá”.

Expulsado Fresco del gobierno en 1940, quedó interrumpido el proyecto, pero las edificaciones más conspicuas de Salamone continúan fantasmalmente en pie. En muchos casos, el trazado de la ruta provincial, la llegada del asfalto, redefinió drásticamente el tendido del pueblo, dejando los cementerios y mataderos (ubicados antes a la entrada y a la salida del pueblo repectivamente) casi en las fronteras de la nada, perdidos al fondo de un camino de tierra que las sucesivas inundaciones se encargan de borrar.

En las fotos de Esteban Pastorino, las moles de Salamone parecen haber irrumpido de golpe en la pampa, tal como el viento mueve médanos o las plantas dan flores de la noche a la mañana. Ésa es su magia: la limpieza ascética y elocuente del encuadre habla más a nuestro inconsciente que a nuestra razón, entre otras razones porque todas esas fotos fueron tomadas clandestinamente. Imaginen conmigo la siguiente escena: estamos en el invierno del año 2001 y, al pasar en una noche sin luna por delante del cementerio de Laprida, de pronto vemos un resplandor inusual y la fachada del Cristo monumental se enciende con un fogonazo blanco en la noche negra. Hay tres jóvenes rondando el crucificado: uno cámara en mano y los otros dos dirigiendo hacia el portal del cementerio, con ayuda de unas planchas de telgopor, la luz de los faroles de un destartalado Volkswagen escarabajo. Así, pueblo tras pueblo, hizo sus fotos Pastorino, acompañado de sus compadres Ignacio Iasparra y Santiago García Navarro. Llegaban furtivamente a cada localidad, casi siempre con la sensación de que ya habían estado allí: los mismos árboles, el mismo boulevard abandonado, las mismas casitas lejanas que en la ciudad anterior, en un eterno y fantasmal viaje al fin de la noche.

No es casual que Pastorino haya elegido como territorio lo nocturno para hacer sus fotos. Ancestralmente, la noche era el tiempo muerto, el reverso del día en todo sentido: sin luz, no había modo de medir el paso de las horas y, mientras todo parecía detenerse hasta la reaparición del sol, ocurría lo misterioso, lo inexplicable. Es obvio que Pastorino ve la llanura pampeana como la vio Salamone: como una construcción mental. Y por eso es que sus fotos logran captar lo que Salamone dejó dicho más allá de sus edificios. Hay tanta ilusión y fracaso contenidos en ellos, que sólo esta clase de imágenes podían hacerle justicia.

Los pueblos donde se alzan esas moles tienen hoy menos habitantes que antes: ya nadie trabaja en esos mataderos, los muertos de los cementerios reciben tan escasas visitas como nuevos residentes y los palacios municipales metaforizan de manera implacable el fin del Estado benefactor. De día, esos edificios dan cuenta de tal fracaso y desidia. Pero de noche, en esa nocturnidad onírica que le ofrendan las fotos de Pastorino, podemos verlos en su verdadero y escalofriante esplendor. No hay tour ni peregrinación turística que iguale esa experiencia; no hay otro fotógrafo que nos lo permita ver.

* Ediciones Photogramas acaba de publicar el libro "Salamone", de Esteban Pastorino.

BONUS TRACK 2: el fenómeno "cholet" de Freddy Mamani 

Este ignorante escriba muere intrigado por las obras de Salamone, Bustillo, Le Corbusier, Niemeyer y tantos otros (prometo estudiar arquitectura en mi próxima vida). Ante las fotos de las viviendas multifuncionales que hace el autodidacta Freddy Mamani en El Alto-La Paz, Bolivia, siento rechazo y admiración a la vez. En Villazón llegué a ver una arquitectura similar hace unos pocos años. Pego aquí dos artículos y fotos para quienes no conocen el fenómeno, envidia de la inteligentzia:




Bafici: las mejores películas sobre lugares

El festival ofrece una sección dedicada a documentales sobre diseño que analizan obras tan diversas como los Cholets de El Alto en Bolivia o la Casa Moriyama de Japón. Por Hernán Ferreiros. La Nación Espectáculos. Viernes 20 de abril de 2018.

Freddy Mamani y el surgimiento de una nueva arquitectura andina en Bolivia
2 Junio, 2014 por Nicolás Valencia. Plataforma Arquitectura.

Otras entradas relacionadas en este blog: 


domingo, 18 de febrero de 2018

Lasalle Florida 73 after the big storm VII



Con motivo de cumplir 60 años de vida durante 2015 la mayoría de los integrantes de la afamada promoción Lasalle Florida 1973, surgió en algunos la idea de celebrar ese irrepetible acontecimiento con un viaje grupal. Distintos profesionales del arte de vivir como se pueda participaron de la iniciativa pero, en verdad, las tarjetas de invitación para las negociaciones fueron reservadas.

En las tratativas se barajaron distintas posibilidades de celebración: 1. un viaje de pesca a los esteros del Iberá; 2. una escapada a una playa brasilera cool, apta para zungas; 3. descubrir sin tapujos el mundo prostibulario en algún país exótico del sudeste asiático; 4. excursión tipo Nat Geo a las junglas de Costa Rica; 5. recorrer el camino del inca hasta Machu Picchu; 6. viaje serio por catedrales y emblemas arquitectónicos europeos (*) Las propuestas mismas descubren la disparidad de criterios, propia de gente deteriorada por el paso del tiempo. 

Finalmente, un subgrupo desencantado compuesto por cuatro integrantes decidió unilateralmente realizar un viaje de avistamiento a Nueva York-Estados Unidos de América, la capital del imperio, durante el mes de octubre de 2016, ateniéndose al axioma "si no puedes con él, únete". Nueva York, donde todo funciona a las maravillas, siempre y cuando tengas el dinero suficiente.

Más que juntar los fondos, el escollo a sortear era  obtener el permiso correspondiente de las cónyuges de los participantes, cuestión que llevó relativamente poco esfuerzo pues las comúnmente denominadas "brujas" tienen un conocimiento mútuo de años, increíblemente son amigas y se llevan muy bien y conocen la honorabilidad de sus maridos (o el cansancio metabólico propio de su edad que les impide hacer locuras).

Las que ven abajo son algunas postales que pueden rescatarse del citado viaje al ombligo del mundo (la punta del iceberg). Una cosa salió mal: a los pocos días los norteamericanos eligieron a Trump presidente. Pero no fue culpa nuestra. Horanosaurus.

PD: en 2017, con posterioridad al viaje de marras, hubo una nueva reunión de varios integrantes de la promoción -modesta en cantidad pero intensa en sensaciones- en el excelso bar Santa Paula de la avenida San Martín y Ayacucho, Florida Este, Buenos Aires. El equipo de colaboradores de este blog no dispone de registros  gráficos de dicho evento.  














Chick Corea Electrik Band en Blue Note - 24-25/10/16









  
  
  

   




(*) Nota: algunos impedimentos en la elección de los destinos mencionados: 

1. esteros del Iberá: a ninguno le gusta pescar y uno, aunque lo oculte, teme a los yacarés.
2. escapada a una playa brasilera en zunga: rápidamente desechada después de reconocer nuestro estado físico en el espejo y ante posibles acusaciones de tendencia "maraca".
3. prostibularios: uno dudaba de las tarifas, varios mantenían pruritos religiosos, otros temían posibles extorsiones de regisseurs del tipo Oyarbide o Zaffaroni.
4. Costa Rica: el clima húmedo achaca más que de costumbre a Mr. C., que tampoco es muy amante de la naturaleza, y negoció la mayoría para rechazar esta propuesta.
5. Camino del inca: Mr. E. I. odia dormir en carpa, sufre de vértigo a las alturas y se apuna con facilidad. Obtuvo apoyo, esta vez por compasión.
6. Catedrales y arquitectura en Europa: varios perdieron la fe en Dios después de la asunción de Bergoglio, que últimamente compara a Hebe de Bonafini con Jesús de Nazareth y, como si fuera poco, es hincha de San Lorenzo.

BONUS TRACK 1

Tiene solo una relación tangencial con nuestro viaje pero invita a pensar, sin alardes. En 2017 un grupo de amigos rosarinos intentó un festejo similar en Nueva York pero se tropezaron con un loco que cometió un atentado, matando a varios de ellos. A raíz de eso, un periodista norteamericano publicó un artículo alabando el tipo de amistad que profesamos en la Argentina. Aquí está:

La amistad argentina, desde la óptica estadounidense: el emotivo texto sobre los amigos rosarinos quese volvió viral

El periodista Brian Winter vivió en 2000 en Argentina y escribió un artículo luego de enterarse de la trágica noticia. "El talento nacional para forjar camaradería que dure toda la vida es seguramente lo mejor de Argentina". TN 02/11/17 "Estos chicos representaban lo mejor de la Argentina", se titula el texto, publicado originalmente en Americas Quarterly y que se convirtió en pocas horas en un suceso viral (...)

BONUS TRACK 2 



Leía el otro día: pasaron 45 desde el "The dark side of the moon", ese disco fundamental de Pink Floyd y de la música contemporánea. Nosotros "lo gastamos" aquel particular y último año de nuestra secundaria. Los vinilos pasaban de mano en mano hasta su deterioro total, no abundaban los medios (comprar uno por mes ya era un lujo que apenas exigíamos). Quizás los que vinieron después no lo imaginen, pero escuchar rock en aquellas épocas era una proeza. Casi no difundido por las radios y la TV, que se dedicaban al folklore, el tango o a la música berreta de Palito Ortega y otros truchos imbancables, incluído el twist o un beat liviano. La llamábamos "música comercial" y la detestábamos. En la secundaria descubríamos -en medio de una revolución cultural y política- a Almendra, Manal, Pappo´s Blues & Cía., la música de Hendrix, Zappa Zeppelin, Purple y demás. Vimos a Santana con su formación original en el Viejo Gasómetro y en el Luna Park (lo primero grosso que vino) y nos comimos todas las tardes de los BARock del Velódromo y del campo Las Malvinas de La Paternal. Las trasnoches de ronda sin planes -después de alguna pizza- nos comíamos por enésima vez "Woodstock" en el Ritz de Cabildo para salvar la velada. 

Bueee, 45 no es nada: algo se aprendió en el camino. No me arrepiento de este amor. Les dejo un beso en la reja. Horanosaurus. 

Más fotos relacionadas con esta Promo `73 en las siguientes entradas del blog: