martes, 7 de noviembre de 2017

Géneros de la música moderna



No se Uds. pero siendo yo un melómano sin una capacitación formal en lo que a música se refiere, las clasificaciones y definiciones de los géneros internacionales modernos en los que se divide siempre me despertaron curiosidad. Me topé con unos viejos artículos archivados que siguen esa veta y quisiera compartirlos. No emito opinión sobre la certeza de algunas apreciaciones, ciertamente subjetivas. Igual sirven para arrimar el bochín. Horanosaurus. 

Guía básica de los estilos

Pop-rock-heavy-punk-folk-blues-new wave-romanthic-funk-tecno-sinfónico-rockabilly. Por Osvaldo Marzullo y Pancho Muñoz. Clarín Suplemento Si (años noventa).

Blues: de Africa con dolorLos orígenes del estilo se remontan al siglo pa­sado, con el apogeo de la esclavitud en el norte de América. Justamente, el blues es considerado como la primera expresión músical negra de Estados Unidos. Su propio nombre ("blue" significa tanto azul como triste) indica la esencia del género: un  canto deprimido y melancólico esbozado por los esclavos africanos que poblaron —como simples animales de trabajo— las plantaciones del sur nor­teamericano. 

En los años '20, el blues salió de su reducto rural y llegó a las grandes ciudades, diversificándo­se en numerosas corrientes. Con las primeras mi­graciones internas, el gé­nero adquirió su propia carta de ciudadanía a costa de chocar y confun­dirse con el viejo jazz. Justamente, el jazz —y la necesidad de convertirse en un ritmo danzante pa­ra cumplir con los requerimientos de su nuevo público— imprimió veloci­dad y cadencia al blues, convirtiéndolo en el Rythm & Blues (R&B). A este derivado del blues se lo conoció como "la mú­sica hecha por negros para que bailen los ne­gros". A mediados de este si­glo, las orquestas de jazz le otorgaron al blues ma­yor riqueza instrumental, pero el grado máximo de sofisticación del género llegó de la mano de Jimmy Rushing y la ban­da de Count Basie.

Los grandes talentos negros como B. B. King, Freddie King, Muddy Waters, Taj Mahal y las aventuras dentro del esti­lo de Chuck Berry y Ray Charles, entre otros, in­fluyeron directamente en las bandas de rock que en la década del '60 tomaron al  blues como punto de partida para sus investigaciones musica­les. John Mayall, Eric Clapton, Joe Cocker, Jeff Beck, Jimmy Page, Janis Joplin, Graham Bard y Alexis Korner fueron al­gunos de los más fervorosos cultores del denominado blues blanco.  Ellos buscaron respetar el sentimiento típico del blues, pero le incorpora­ron una mayor dosis de romanticismo, algo del pop de moda y nuevas ideas en el concepto so­noro de los instrumentos.

Pese a ser considerado como un género musical­mente "limitado" y sufrir segregaciones raciales, el blues —al igual que el Rythm & Blues— sirvió de base a gran parte de los estilos originados en los '60 y desarrollados en los '70, como es el caso del rock pesado, variante en la cual es difícil encontrar, aún hoy, algún grupo que no tenga, por lo me­nos, un tema "bluseado" en su repertorio. El R & B, por su parte, fue el pilar sobre el que asentaron su fama y prestigio grandes formaciones de los ´60, como los Animals, los Rolling Stones, Cream, Traf­fic, The Yarbirds y los mismos Beatles.

Sin embargo, el blues, en su formato clásico, perdió masividad con la llegada de los '70 y su consumo quedó limitado a un mercado reducido. En Estados Unidos, gru­pos como The Allman Brothers Band, Lynyrd Skynyrd, Molly Hatchet y los de los hermanos Johnny y Edgard Winter —por citar algunos— lo­graron prolongar el éxito del género hasta media­dos de la década, pero el cambio general originado por la explosión punk ter­minó de alejarlo de la ór­bita masiva, pese a que artistas enrolados dentro del pop moderno —como el caso de Yazco— han abordado el blues en sus experiencias musicales.

De todas formas, el blues sigue siendo una de las variantes musicales más emotivas y auténti­cas, y la pasión de sus cultores lo hace sobrevi­vir a toda ola momentánea.

Discografía básica del blues: “The London Sessions” (Muddy Waters), “Getting Ready” (Freddy King), The Natch'l Blues (Taj Mahal), “Blues Power” (Albert King), “Pearl” (Janis Joplin), “Just One Nigth” (Eric Clapton), “Live at Regal” (B. B. King), “Bluesbreakers” (John Mayall), “The London Howlin Wolf Session” (Howlin' Wolf).

Rock and Roll: la rebelión eléctrica. El rock and roll es uno de los movimientos de ruptura más importantes del siglo XX y una suerte de nave madre de prácticamente todos los estilos aparecidos desde los años '50 en adelante. Millares de nombres le fueron dando forma, desde Fats Domino hasta Bruce Springsteen, pasando por Chuck Berry, Carl Perkins, Gene Vicent, Little Richard, Bo Diddley, los Beatles y los Ro­lling Stones, por nombrar solo algunos.

El término "rock and roll" fue acuñado por Alan Freed, un disc-jockey radial de Cleveland, EE.UU. Pero sobre el momento exacto en que nació el genero existen distintas versiones. Hay quienes aseguran que el primer disco de rock and roll fue Rockett 88 de Jackie Brenston (1951); otros afirman que el R.M. Blues de Roy Milton (1945) fue el puntapié inicial; por último, muchos aceptan que Rock around the clock, de Bill Haley, fue el comienzo de la ola desenfrenada. Lo cierto es que, más allá de las dudas, a mitad del siglo el rock and roll gozaba de envidiable salud, sacudiendo un panorama musical de posguerra bastante pobre y dominado por los chansonniers franceses y los cantantes de origen  italiano. A todo esto, la derecha norteamericana denunciaba al rock and roll como "parte de un complot comunista destinado a desequilibrar mentalmente a la juven­tud yanqui". Pero en realidad, la rebelión del rock and roll estaba dirigida al “american way of life”.

Entre 1954 y 1956, el incipiente género comenzó a mostrar varias corrientes claramente diferenciadas, aun­que con puntos esenciales en común: el rock de las bandas norteñas (Bill Haley and The Comets), el de Nueva Orleans (Fats Domino, Little Richard), el de origen country de Memphis (Elvis Presley, Carl Perkins), el de raíz rythm and blues de Chicago (Chuck Berry, Bo Diddley) y el de los grupos vocales (Penguins, Platters)

Las cinco corrientes estaban inspiradas en ritmos negros de la época, sin olvidar la contribución de géneros blancos como el western swing, el honky tonk y el country boogie. De todos modos, el rock and roll es básicamente el resultado de una conjunción matemática: rhythm & blues + country & western. De allí nació la fórmula mágica y de ella se nutrieron todos los principales cultores.  Claro que, además de éstos, miles y miles de adolescentes y jóvenes comenzaban a moverse al compás del reloj encontrando la punta del ovillo, músico-social que, aún hoy, sigue coleando en casi todo el mundo juvenil. El frenesí, la histeria, la rebelión contra todas las reglas y una imparable energía fueron las manifestaciones claras del rock en la juventud. Marlon Brando y James Dean se encargaron de llevar ese clima rebelde al cine, simbolizando todo lo que se vivía en las calles.

Si bien para fines de los '50 el furor rebelde mermó a causa de la muerte de los viejos líderes y el eclipse de otros, nuevos jóvenes tomaron las riendas y conservaron la vigencia del género. Basta con citar a dos bandas inglesas: los Beatles y los Rolling, para comprender por qué el rock and roll no murió con la llegada de los 60s.

Para los 70, el rock and roll ya estaba definitivamente instalado en la galería de clásicos, y todos los músicos surgidos bajo su Influjo se ocuparon de que estuviera más allá de las modas y los intereses meramente comer­ciales. Cuando en 1975 John Lennon grabó su álbum Rock & Roll con nuevas versiones de las viejas glorias, todos sabían que ése no era solo un homenaje del músico a sus raíces: era el agradecimiento de una generación —y las que crecieron con ella— hacia la música que les cambió la vida y todo aquello que suele englobarse dentro del término "futuro".

Al decir de Frank Zappa, uno de los atípicos genios hijos del rock, "música sin eufemismos, el rock es una definición conceptual válida para un estilo que a su vez contiene y origina —sin detenerse— a otros estilos y corrientes. Momentos mejores y de los otros son parte de esta expresión viva y vital del hombre contemporáneo”. Larga vida al rock and roll.

Dlscografla básica: "Rock around the Clock" (Bill Haley & The Comets); "From Elvis Presley Boulevard, Tennessee" (Elvis Presley), "Fabulous" (Little Richard), “San Francisco dues” (Chuck Berry), "20th aniversary  of rock and roll" (Bo Diddley), "Live at the Hollywood Bowl' (The Beatles), "Rock and Roll" (John Lennon), "Live" (Status Quo), "It's only Rock & Roll" (The Rolling Stone).

Rock-A-Billy: música de camperas negras. El género de las camperas negras, los jopos y el pelo engominado. En 1954, Sam Phillips –amo y señor del sello discográfico Sam Records- buscaba un vocalista blanco que pudiera cantar como un negro para hacer una extraña fusión musical. Un joven camionero cubrió los requisitos e ingresó en los estudios de la ciudad de  Memphis: Elvis Presley. Junto al guitarrista Scottie Moore y el contrabajista Bill Black, grabaron el tema “That´s all right, mama”. El rockabilly había nacido.

Definido como “música hillbilly sureña de tempo ascendente” este género tomó sus raíces del rhytm blues y el country western, fusionados con gran dósis de energía. El rockabilly mostró la faceta rebelde del rock y sus letras hablaron de cerveza, pandillas, chicas y autos, todo dentro de un marco de rebelión constante.

Si bien Presley fue algo así como la cara del estilo por su inmensa popularidad, otros artistas tuvieron también un destacado papel en la historia del género. Eddie Cochran, Jerry Lee Lewis, Buddy Holly, Gene Vincent, Carl Perkins, Roy Orbison y Jerry Byrne, entre otros, pusieron su sello en el estilo, pero no lograron que pasara exitoso la frontera del final de la década. En los 60, los viejos héroes habían muerto o estaban poco menos que terminados. Los Beatles, los Rolling Stones y, más tarde, Creedence Clearwater Revival, rescataron en los 60 parte de la gloria del rockabilly, pero no fue sino hasta la década del 80 cuando el estilo cobró un nuevo auge. Y los directos responsables de que eso sucediera fueron los Stray Cats. Es curioso pero el mismo año en que moría Buddy Holly nacía el músico que veinte años después encumbraría nuevamente el género: Brian Setzer, líder y mentor de los Stray Cats. Con los Cats a la cabeza, el rockabilly volvió al tapete y acaparó la atención mundial. Robert Plant, Jimmy Page y otros se acoplaron al furor con The Honneydrippers, y viejos discos de pasta fueron desempolvados. Pero el furor volvió a pasar y el rockabilly retornó a su núcleo de fieles seguidores. Sin embargo, la imagen del género prendió fuerte e influenció a varias de las corrientes modernas de los 80. Además, con el rockabilly volvieron los contrabajos y las baterías de pie, algo que estrellas consagradas como Paul Mc Cartney y los Stones no se privaron de utilizar aún en pleno reinado de la música electrónica.

Discografía básica de rockabilly: Lights Out (Jerry Byrne), Monster (Jerry Lee Lewis), The Bop That Just Won´t Stop (Gene Vincent), Legendary Masters (Eddie Cochran), Elvis (Elvis Presley), The Chirping Crickets (Buddy Holly) y Built for Speed (Stray Cats).

Música negra. Más allá de cualquier frontera. Un término tan vasto y amplio que abarca en su seno infinidad de estilos cuyo punto común es el “feeling”. Gospel, funky, soul y mil variedades más conforman el panorama de la black music, un género de gran riqueza rítmica que logró superar las fronteras étnicas e imponerse en el mundo entero.

Todas las variantes de la música negra reconocen un origen común: el ritmo africano. De las corrientes inmigratorias y su fusión con el folklore de las distintas tierras nació el sello distintivo de cada estilo, aunque prácticamente todas deben admitir la paternidad del blues y el jazz.

El funk por ejemplo, surgió de la necesidad de los negros por encontrar una música bailable más alegre que el soul y más actual que el jazz.  En su experimentación se acercaron al rock de los 60 pero sin caer en el R&B. Sly & The Family Stone fueron los primeros en trazar el camino a seguir, con ritmos furiosos, vocalizaciones hipnóticas y guitarras agresivas. James Brown simplificó los conceptos para ganar en contundencia, pero recién con la llegada al género de Chic, Earth, Wind & Fire, The Commodores y hasta el mismísimo Stevie Wonder, obtuvo el funk el toque orquestal que le permitió ingresar en todos los locales de baile.

El soul, en cambio, tuvo su momento de apogeo al final de la explosión beatle. Derivado del jazz, el gospel y los spirituals, el soul consagró a figuras como Wilson Pickett, Aretha Franklin, Otis Redding y Arthur Conley, entre 1966 y 1967. Sin embargo, esa época solo puede considerarse estadísticamente como aquella en que Europa descubrió y aceptó al género, por cuanto en Estados Uni­dos ya contaba con un buen mercado desde tiem­po atrás. Pero el auge del soul se produjo recién cuando la audiencia se sa­turó del pop y el beat fácil. Y este es un detalle para tener en cuenta cuando se analiza ia historia de la mú­sica, por cuanto un estilo aparece siempre que el pú­blico demuestra saturación por otro género. De ahí que las modas pasajeras suelen ser las principales causan­tes de nuevas variantes.

Un claro ejemplo de esto es la disco-music, una ola que arrasó con los mercados negro y blanco a partir de Donna Summer, Gloria Gaynor y los Bee Gees con su "Fiebre de sábado por la noche". Durante los últi­mos tramos de la década del '70, la música disco co­pó todos los mercados del mundo y la moda Travolta arrasó hasta saturar. Criti­cada por su falta de vuelo y sus escasos valores musi­cales, la disco-music se las ingenió sin embargo para ejercer una decisiva in­fluencia sobre corrientes tales como el new-romantic, el tecno, el funky y el pop moderno inclusive. Rockeros de ley como los Rolling Stones, Rod Stewart y Status Quo no logra­ron evitar caer en sus bra­zos.

Pero la música negra no dependía ni depende de un boom pasajero por cuanto tiene los suficientes valores como para seguir adelante y,  de tanto en tanto, provo­car un fuerte sacudón co­mo ocurrió hace dos años con Michael Jackson o en los últimos tiempos con Lionel Richie.

Otras variantes de músi­ca negra son los spirituals (las "canciones de trabajo" que entonaban los escla­vos del sur yanqui), el gos­pel (un derivado del spiritual, pero con un ritmo más rápido y marcado) y, por supuesto, el jazz. Nacido en la bulliciosa Nueva Orleans, los primeros pasos del jazz fueron el ragtime y luego el swing. Lleno de vitali­dad y talento improvisatorio, el estilo no tardó en copar los salones de baile. A mediados de siglo, las grandes orquestas le die­ron su época de apogeo y sus más destacados intér­pretes, tanto en la rama negra como en la blanca. En los 70, el jazz se fusionó con éxito con el rock y reci­bió una saludable cuota de energía y virtuosismo. También evolucionó admirablemente en el denominado jazz moderno. De estas últimas vertientes cabe mencionar a gigantes como Weather Report, Chick Corea, Keith Jarret, Miles Davis y Al Jarreau. En los '80, una nue­va fusión le dio otro color al género. Esta vez el elegi­do fue el pop y de la unión nació el jazzy, con Sade a la cabeza y Style Council, Simply Red y Double a los premios.

Dlscografla básica de la música negra: “A Whole New Thing” (Sly & The Fa­mily Stone), “Hell” (James Brown), “Caught In The Act” (The Commodores), “Whitney Houston” (Whitney Houston), “I Never Loved Man” (Aretha Franklin), “The Dock Of The Bay” (Otis Redding), “1999” (Prince & The Revolution), “Diamond Life” (Sade), “Exciting” (Wilson Pickett), “Moods” (Marvin Gaye), “Talking Book” (Stevie Wonder).

Rock sinfónico: la complejidad clásica. Así como el rockn'roll marcó a la década del '50 y el pop a la del '60, no es muy aventurado afirmar que el rock sinfónico —también definido como rock progresivo  o elaborado— selló las características de los años 70, más allá de la explosión punk de la segunda parte de la dé­cada y sus potentes se­cuelas musicales.

El rock sinfónico na­ció a fines de los '60 de la mano de los grupos ingleses post-psicodélicos. Justamente, las bandas británicas fueron las encargadas de  encumbrar el género y darle sus momentos de mayor brillo. Yes, Genesis, Emerson, Lake & Pal­mer y Pink Floyd fueron los artistas más relevantes de una tendencia que también contó con el valioso aporte de Fo­cus, Premiata Forneria Marconl, Gentle Giant, Tangerine Dream, Procol Harum, Can, Triunvirat y Camel, sin olvidar a grandes como King Crimson y Jethro Tull, que si bien no se limitaron exclusivamente al rock sinfónico, también tuvieron que ver en el género.

Musicalmente, el rock sinfónico se caracterizó por su decidido acercamiento a la música clásica y sus búsquedas de climas, todo enmarcado por largos pasajes instrumentales, cambios de ritmo, arreglos complejos y gran virtuosismo en la ejecución. Los trabajos presentados como obras conceptuales en las que -al igual que los conciertos- se buscaba más impactar que enfervorizar.

El auge del rock sinfónico acaparó la atención mundial de la primera parte de la década del '70, pero el estilo comenzó a decaer junto a sus principales cultores ante el advenimiento del punk y sus derivaciones. Por entonces los “progresivos” ya habían tornado su propuesta en algo difícilmente digerible y la música ha­bía perdido la brillantez de otras épocas. Solo Genesis y, en parte, Pink Floyd lograron sor­tear la hibridez general y seguir produciendo obras de nivel. El resto se fue perdiendo sin en­contrar el camino ade­cuado para desenrollar la madeja sinfónica.

A comienzos de los ´80 y con la energía adueñada nuevamente del rock, la variante sin­fónica fue dada de baja por el público masivo. Pero en música no exis­te la muerte. A media­dos de la década, y con Marillion a la cabeza, el rock sinfónico volvió a ocupar un lugar de relevancia, esta vez con una mayor energía y cierto toque pop. Los viejos maestros del género -Peter Gabriel, Robert Fripp, Genesis, Yes- también estaban allí y el rock sinfónico se rió de su propia muerte. Nuevas agrupaciones con viejos conocidos -Asia, GTR, Emerson, Lake & Palmer— apunta­laron el renacimiento, y aún queda por explotar , una adecuada fusión de lo sinfónico con el tecno, camino éste que se­guramente servirá para  asegurar la supervivencia del estilo por bastante tiempo más

Dlscografía básica del rock sinfónico: Tales from topographic oceans (Yes), Hamburguer Concerto (Focus), Close to the edge (Yes), Sailing England by the pound (Genesis), Larks Tongues in Aspic (King Crimson), Dark side of the moon (Pink Floyd), Brain salad surgery (ELP), Nursery Crime (Genesis), Live (Peter Gabriel), GTR (GTR).

Folk: blancos que sufren como negros. El folk, ese estilo musical directamente emparentado con lo acústico y pastoril, nació durante el siglo XVIII en las zonas rurales del oeste norteamericano, como derivado directo de las canciones campesinas entonadas por los inmigrantes europeos.

Ese folk primitivo reseñaba escenas de la vida cotidiana y describía las andanzas de los pistoleros que asolaban la región. Musicalmente, la esencia original del género se mantiene aún en un estilo derivado: el country & western.

El primer folk-singer de gran trascendencia fue Joe Hill, un obrero sueco que emigró en 1901 a Estados Unidos. Hill dio al folk el sello característico que, con el tiempo, emparentó al estilo con la canción de protesta. Sus letras en defensa de los humildes y la clase trabajadora lo llevaron a la tumba en 1915, en razón que el gobierno yanki lo consideró un cantante “subversivo” y lo condenó a morir. Sin embargo, el entierro de Hill (al que asistieron nada menos que 30.000 personas) no significó el funeral del folk.

La semilla sembrada por Joe Hill dió su fruto más notable en Woody  Guthrie, tal vez la figura más relevante de toda la historia del folk. El y su discípulo Peter Seeger no tardaron en convertirse en las voces de un pueblo que ya no estaba di­spuesto a callar.

Desde esa época en adelante, cada derivado del folk tomó sus propias características y generó sus propias figuras. El Kingston Trio asumió el aspecto más comercial, aunque con un amplio sentido de la calidad y ganó seis discos de oro entre 1960 y 1964. Bob Dylan, Joan Baez, Judy Collins, Phil Ochs y Tom Paxton, entre otros, embanderaron la rama más rebelde y contestataria del estilo. Johnny Cash, Willie Nelson, John Denver y algunos más tomaron el liderazgo del country, en tanto Simon & Garfunkel, James Taylor, Carly Simon y Loggins & Messina la de la rama folk más ligada al pop. David Crosby, Stephen Stills, Graham Nash y Neill Young impusieron el folk de grandes armonías vocales, y grupos como The Eagles, Grateful Dead, The Band, The Byrds y otros, con los años le dieron al género su toque eléctrico, algo así como el sello definitivo del legendario “California sound”. Peter, Paul & Mary, Pete Seeger y Arlo Guthrie (hijo de Woody) fueron los encargados de mantener la línea tradicional del género.

Pero el folk (esa corriente asociada siempre con las largas barbas y cabelleras, los sombreros cow-boy, las camisas a cuadros y las botas) tuvo y tiene, además, una gran influencia en artistas identificados con otros géneros, pero que no pueden evitar que las raíces afloren en su música, como es el caso de los rockeros Bruce Springsteen y John Cougar Mellencamp, la semijazzera Joni Mitchell y los bluseros Eric Clapton, Marc Knopfler y J.J.Cale.

Dlscografía básica del folk: Movin´ (Peter, Paul & Mary), Joan Baez vol. II (Joan Baez), Ring of fire (John Cash), Bringin it All Back Home (Bob Dylan),  Sound of silence (Simon & Garfunkel), Déja Vu (Crosby, Stills, Nash & Young), Bound for glory (Woody Guthrie), The Best of Kingston Trio.

Pop: el sonido yeah-yeah. Así es llamada la música de la década del 60 que, curiosamente, también parece dispuesta a convertirse en la del 80, aunque –obviamente- actualizada. El pop tiene un padre universalmente aceptado, sin cuya presencia la historia podría haber sido una muy distinta. Ese “padre” es el grupo más importante del movimiento rock: Los Beatles. Ellos fueron quienes dieron todos los lineamientos a seguir, cambiaron los conceptos estéticos de la juventud mundial y otorgaron al pop sus características.

Esta música, en la que la melodía juega un papel fundamental, también tuvo otros valiosos pilares: los Rolling Stones, los Animals, The Hollies. Pero los Beatles fueron tan importantes que muchos historiadores coinciden en afirmar que la fecha exacta del nacimiento del pop es el 5 de octubre de 1962, día en que se editó el debut discográfico de Lennon y los suyos.

El reinado del pop (o del beat, como se lo llamaba entonces) permaneció intocable durante toda la década de su nacimiento. Recién con la irrupción de nuevas corrientes perdió parte de su liderazgo, aunque artistas tales como Elton John y los ex Beatles como solistas lo mantuvieron en buena ubicación en los rankings.

El pop fue y es, además, una auténtica cuna de talentos compositivos, ya que gran parte de los autores más notables de las ultimas tres décadas surgieron de este género. Y ese simple dato sirve para rebatir cualquier acusación sobre una supuesta “facilidad” del pop. No es un estilo complicado, por cierto. Pero si uno revisa el listado de clásicos de la música jóven desde 1960 hasta el presente, se encontrará con que una gran parte de los temas tienen el sello pop. 

Tras la revolución punk, la llegada de la new-wave devolvió al pop el sitial que el rock sinfónico y otras expresiones “virtuosistas” le habían quitado. El new-romantic  también le respetó su jerarquía, pero los 80 iban a devolverle el primer plano con una variante mecánica: el tecnoCuando las computadoras y los sintetizadores coparon el  panorama, sus cultores en­contraron que combinar el ritmo de la música electróni­ca con el sentido melódico del pop era una conjunción soberbia. Y el tecno-pop no solo se adueñó de la primera mitad de ios '80 sino que amenaza con dominar el resto.  Algunos artistas aprovecharon la ocasión para investigar la faz rítmica e incorporar música africana, con lo que el pop abrió aún más su panorama. El auge de los sintetizadores y las máquinas electrónicas permitió a los artistas agregar instrumentos  sin incorporar instrumentistas por lo que aquella formación básica que impusieron los Beatles (bajo, batería y dos guitarras) quedó prácticamente en el olvido. Además, los teclados y sus múltiples posibilidades le arrebataron el cetro a la guitarra, convirtiéndose en la gran vedette del nuevo pop.

Sin embargo, y a pesar de los cambios, el pop mantuvo su esencia en el gusto por las melodías y desde 1960 hasta el presente siguió siendo la música más fácilmente digerible para el gran público. 

Punk: el alarido rebelde. El género que a mediados de la década pasada cambió el curso de la historia de la música. Su caldo de cultivo fueron las grandes ciudades europeas, aunque la flemática Londres puede ser considerada como la cuna del movimiento más nihilista y estéticamente cultor de lo desagradable de todos cuantos han pasado por el rock y adyacencias.

El "padre" e ideólogo del punk fue Malcolm Mc Laren, un astuto personaje que, como productor, representante, diseñador y estratega, pergeñó fondo y forma del estilo. Desde su tienda londinense Sex dio las pautas del vestuario a utilizar: alfileres de gancho, hojas de afeitar, mucho cuero, cierres, botas y pantalones rotos, como complemento de cabelleras cortadas hoscamente, labios pintados de negro y una apariencia desagradable.

Mc Laren fue quien guió los pasos de los Sex Pistols, el  grupo más importante de la historia punk. Los Pistols, con Johnny Rotten (John Lydon) a la cabeza, sacudieron al mundo con su alarido desafiante, y pron­to otros grupos se sumaron a la cruzada: The Clash, The Damned, Eddie and The Hot Rods, The Rick Kids, Ruts D.C., The Stranglers, Doctors of Madness, Wire y muchos más.

Musicalmente, el punk propuso desde sus comien­zos un regreso a las fuentes primitivas del rock, dejando de lado todo virtuosismo y sin preocuparse por la afinación o la variedad. El punk trajo consigo toda la energía que el rock había perdido desde principios de los '70. Como complemento, el género abordó una temática en la cual resaltaron el caos, la rebeldía, la disconformidad con la sociedad y el negativismo. El "mensaje" punk prendió rápidamente en una juventud como la del hemisferio norte, agobiada por la falta de futuro y el latente peligro nuclear.

Pero la alternativa que ofreció el punk a esa juventud no fue más allá de la rebelión. El punk ofreció quejas, no soluciones. Y entonces su lucha quedó a mitad de camino. Cuando la industria discográfica le encontró la vuel­ta, el punk fue fagocitado por el aparato comercial. Con los Pistols ya disueltos y sin líderes creíbles al frente, los sobrevivientes del movimiento tuvieron que cambiar sus normas y aceptar las reglas de juego de la sociedad de consumo. Así y todo se las ingeniaron para permanecer en el candelero con artistas valiosos como los Clash o Nina Hagen.

De todos modos, y pese a que la "explosión punk" solo duró un par de años en toda su magnitud, las secuelas aún están a la vista. De no ser por el punk, es probable que la música actual tan solo sería un largo bostezo lleno de hibridez y frialdad. Pero el punk rescató la energía primitiva y dio nueva sangre a las venas. La new wave, el new romantic y el pop de los '80 son los descendientes más directos de un género que logró mantener vivo su fuego en dos subestilos: el after punk (tan enérgico como su papá, pero más abierto al pop) y el hard core (algo así como el punk metálico). Dentro de estas variantes merecen destacar­se grupos como Siouxie ant The Banshees, Dead Kennedys, Killing Joke, Black Flag y Circle Jerks.

Pero el punk en sí, ese movimiento putrefacto que tanto horror causó en las mentes conservadoras, se ganó un lugar en la historia con sus escasos meses de vida a "full". El punk dio el cachetazo en el momento justo y sirvió para que la música retomara su carril más vital. Con eso solo, ya fue importante.

Discografía básica del punk: Never Mind The Bollocks (Sex Pistols); The Great Rock & Roll Swindle (Sex Pistols); What´s This For (Kllling Joke); Sandinista (The Clash); London Calling (The Clash); Damned, Damned, Damned (The Damned); Fresh Fruit For Rotting Vegetables (Dead Kennedys); Teenage Depression (Eddie and The Hot Rods).

New Wave: el punk digerible.  Algo así como el “punk” de los chicos buenos o la reencarnación Beatle. Para muchos, este movimiento no fue más que un revival del pop-rock de los '60, con corbatas finitas incluidas y todo. Sin embargo, el new-wave es un género que ya prácticamente extinto en su totalidad, dejó huellas importantes y tuvo un rotundo éxito comercial.

Su origen se remonta a poco después de la revolución punk. La imagen, el sonido, la temáti­ca propuesta global del punk, no eran fácilmente digeribles para el aparato comercial. Pero una música más "lavada", dirigida a los adolescentes, con parte de la energía del punk, el gancho melódico del pop de los '60 y una ima­rgen "linda" tenía que funcionar. La audiencia había redescubierto la potencia del rock y había que aprovecharlo.

Varios grupos tomaron ei liderazgo de las dis­tintas corrientes de la new-wave. Pero uno de ellos -surgido con la marea punk— logró romper el círculo y pasar a la galería de los grandes con una importancia en parte similar a la que tuvieron Lennon & Cía. en los '60: The Police. Con una música original (fusión de reggae, pop y rock), una imagen cuidada y un talento enorme, los Pollce sorprendieron, impactaron y arrasaron.

Sin la calidad de Sting y los suyos, pero con una promoción avasallante, otros dos grupos tuvieron también su momento de gloria: Blondie y The Knack. Los primeros funcionaron alrededor de la sensual figura de Deborah Harry pero nunca tuvieron una música lo suficientemente convincente como para respaldar su nom­bre y desaparecieron tras conocer el agrio sabor del fracaso. The Knack, en cambio, cayó en un viejo error: su primer disco mostró interesantes producciones, como el caso de la harto difundida “My Sharona". Pero para el segundo disco no tuvieron mejor idea que copiarse a sí mismos, entonces todo término para ellos. Eso sí, de pocos grupos se habló tanto como de ellos. Y pocas bandas pasaron tan rápidamente al olvido como The Knack. Cosas del negocio musical...

La new-wave, al contrario del punk y el new romantic, no tomó forma únicamente en Europa. Estados Unidos también dio buenas bandas al género, como el caso de The Motels y The Cars, grupos que, una vez que la new-wave pasó, siguieron adelante con excelentes trabajos.

Si bien es difícil ubicar una fecha exacta para el fin de la new-wave, el auge del género comenzó a eclipsarse en los primeros tiempos de esta década. Sus artistas pasaron entonces a engro­sar las filas del pop, el pop-rock, el new-romantic o simplemente el rock'n roll. Pero la new wave, como género musical, dejó sentadas varias pau­tas de importancia: el sonido limpio de las guita­rras, las melodías agradables en la voz y el ritmo fuerte pero no ensordecedor de la base. Grupos como los mencionados Police o Dire Strait sur­gieron con esta corriente y eso solo ya basta para que la new-wave se haya ganado un lugar en la historia de la música.

Discografía básica de la new-wave: Outlandos D'Amour (The Police); Get The Knack (The Knack); Parallel Lines (Blondie); The Beat (The Beat), Panorama (The Cars), Careful (The Motels); Dire Straits (Dire Straits), Regatta de Blanc (The Police).

New Romantic: el rock maquillado. El new-romantic es ni más ni menos que la continuación del glamour-rock, un género que en los primerps años de la década del 70 tuvo en su seno a artistas tan disímiles como David Bowie, Gary Glitter, Iggy Pop y Roxy Music como principales exponentes. Caracterizado por sus “glamourosa” imagen visual, el glam-rock fue tildado de “decadente” en la faz musical y sólo sobrevivió de la mano de los auténticos talentos del género, como Bowie y Brian Ferry.

La pasión que esos artistas sin­tieron por la sofisticación visual y el soul negro hecho al estilo blanco volvió al primer plano cuando la new-wave no lograba salir de su simple revival de los'60.

Musicalmente, los nuevos ro mánticos dirigieron su artillería a una fórmula especial: mucho soul, mucho pop, algún toque del desenfadado punk, y por supuesto, mucho de la vieja magia del glamour-rock.

Como padres del fenómeno, los británicos se pusieron rápidamente a la vanguardia del género con bandas c omo Adam &The Ants, Duran Duran, Spandau Ballet y Flock of Seagulls. Cuando el new-romantic probó su eficacia bailable, las puertas de los ránkings se le abrieron de par en par y su música copó todos los locales de baile.

Pero el fenómeno del new-romantic no fue exclusivamente referido a los músicos y la música. Del movimiento participaron diseñadores, artistas, peluqueros, pintores y una selecta elite decidida a lograr una identidad propia e individualista. Clubes como Crackers, Billy´s y Blitz fueron el centro de reunión de este grupo de amantes de la brillante y elegante decadencia. Como ocurriera durante la explosión punk, una tienda londinense, PX, fue la encargada de surtir a los neorrománticos de su ropa de décadas pasadas, tules, plumas, brillantes, tacos aguja, faldas plato, algo de cuero y plástico, y toneladas de maquillaje.

La moda mezclaba al medioevo con Oriente y a los piratas con los “raros peinados nuevos”. Los flamantes románticos no tardaron en copar también las revistas de modas. Y aquí hay que hacer hincapié en algo: por lo general, todo género musical trae aparejado un cambio de imagen, pero ningún movimiento hasta el presente basó tanto su propuesta en el cambio estético y de ahí que aún hoy se sienta el paso del neorromanticismo por la historia musical.

Con el encumbramiento de bandas como las ya mencionadas, Duran Duran, Spandau Ballet y Adam & & The Ants, y Visage, Ultravox, Classix Noveaux y otras, el new-romantic se afianzó en los ránkings y desparramó su influencia estética sobre otros géneros, en tanto su influencia musical pasó a ser un eslabón importante dentro de la cadena electrónica que impregnó y glorificó el tecno-pop de los 80.

Pese a que el new-romantic perdió peso y vigencia ante el avasallador avance del nuevo pop, el estilo no ha desaparecido y sigue teniendo exponentes exitosos, aunque hay que reconocer que la mayoría de ellos cayeron en la bolsa del pop y en ella se debaten por dejar bien sentada su identidad.

Discografía básica del new-ro­mantic: Vienna (Ultravox); Journey To Glory (Spandau Ballet); Friend Or Foe (Adam Ant); Ashes To Ashes (David Bowie); Kings Of The Wild Frontier (Adam & The Ants), Visage (Visage), Arena (Duran Du­ran); Night People (Classix Nouveaux), Listen (A Flock Of Seagulls).

Reggae: la magia de los rastas. Las raices del reggae se encuentran en África, pero su verdadero matiz recién apareció en Latinoamérica —más precisamente en Jamaica— cuando los des­cendientes de esclavos africanos le imprimieron un fuerte condimento místico.

En los años cincuenta, este ritmo hijo del calipso y primo del rhythm & blues era conocido con el nom­bre de chrlstened ska. Más tarde se lo denominó bluebeat y luego rock steady. El bluebeat tuvo su momento de gloria en Estados Unidos con el hit "My boy lilipop" pero el término "reggae" recién apareció en 1968 con ei tema de Toots Hibbert "Do the reggae".

Desde sus orígenes, el estilo estuvo directamente emparentado con la religión rastafari. Las letras de los temas evidenciaron el fervor religioso de los "ras­tas" y desnudaron la vida miserable y marginada de la raza negra. Esa segregación también fue padecida durante años por el reggae. Recién cuando músicos blancos como Eric Clapton y los Rolling Stones decidieron a apoyarlo, el panorama musical se abrió para el género, aunque el factor que lo elevó a la cima fue el auge de la new wave y el encumbramiento de The Police.

La new-wave incorporó el reggae al rock y lo transformó en producto de consumo masivo de la mano de bandas como Police, UB-40 y The Beat. Pero los héroes del género no fueron ni son ellos. Artistas de la talla de Bob Marley, Peter Tosh, Sly Dunbar, Robbie Shakespeare, Desmond Dekker, Bunny Wailer, Gregory Isaac, Tyrone Tyler, Jimmy Cliff, Black Uhuru, Smiley Culture, Keith Hudson, Steel Pulse, Third World y tantos otros fueron quienes le dieron su verdadera forma.

El reggae tiene también una especie de primo acelerado, el ska, que se popularizó con las bandas new-wave europeas —como The Specials y The Selecter—. Años mas tarde, el grupo Madness retomó la corriente con singular éxito.


Discografía básica del reggae: I shall sing (Toots and the Maytals); Catch a fire (Bob Marley & The Wailers); Mama Africa (Peter Tosh); Live (Bob Marley): Hard road to travel (Jimmy Cliff); Wanted dead or alive (Peter Tosh); Outlandos D'Amour (The Police).

Heavy metal: el rock de la clase trabajadora. El género del cuero negro, la música avasallante y el sonido demoledor. El rock de la clase trabajadora, el más pesado y duro.  Un periodista anglosajón le  dio su nombre y miles de jóvenes de todo el mundo lo tomaron como una filosofía de vida.

El primer tema de rock pesado de la historia de la música fue “You Really Got Me” de los Kinks. En él los hermanos Davies introducirían el riff,  una sucesión  de notas que con el tiempo se convertirla en el sello distintivo del rock pesado. “I Can't Explain” de los Who, siguió las mismas pautas musicales del tema de los Kinks y fue un éxito en 1965.

Pete Townsend tuvo una capital importancia en la posterior evolución del heavy porque sus interpretaciones le dieron un nuevo matiz al uso de la guitarra, algo similar a lo que ocurrió con Steve Winwood y el órgano. Pero la base del clásico sonido pesado llegó con la irrupción de Jimi Hendrix, aunque Eric Clapton y sus blues ya habían trazado el camino en cuanto a la forma de tocar.

A fines de los 60, el rock pesado (un pariente distorsionado del blues y la base monótona desarrollada por Bo Diddley) comenzó a dividirse en tres grupos: por un lado Led Zeppelin, por el otro Deep Purple y, finalmente, Black Sabbath. Ya existían las bandas yanquis creadoras del Detroit Sound, como MC5, Cactus y Vanilla Fudge, pero Zepp, Purple y Sabbath le dieron su mejor forma al género. Zepp creó el rock pesado elaborado, fusionándolo con el folklore inglés, la música árabe e hindú y rodeando la música con una aureola mística. Purple tomó el camino más simple (y luego, clásico) con una rítmica acelerada y riff no demasiado complicados pero si muy efectivos. Sabbath hizo del riff el alma mater de su propuesta y delineó la propuesta macabra tan imitada en los años subsiguientes. Estados Unidos respondió con Grand Funk Railroad, pero todo no pasó de un gran negocio local. Sin embargo, poco después, los yankis pusieron su toque espectacular y dieron origen a Alice Cooper y Kiss con su rock teatral, una variante que aún hoy sigue en vigencia gracias a grupos como Twisted Sister, WASP, Motley Crue y otros.

El auge del rock sinfónico (Yes, Genesis, Emerson, Lake & Palmer) le quitó masividad al género, pese a que sus fieles seguidores no dejaron de apoyarlo. Cuando la disco comenzó a eclipsarse y el punk ya había sacudido las estructuras, el heavy metal volvió al primer plano con bandas como Van Halen, Rainbow, Judas Priest, Scorpions, Iron Maiden, AC/DC, Def Leppard, Motorhead y miles más. El rock pesado se tomó revancha y copó el mercado internacional.

En ese resurgimiento también tuvo que ver el hard-rock, una variante igualmente dura pero no tan pesada. El hard es la parte heavy más cercana al blues y se caracteriza por su tratamiento de la melodía, como ocurre con Whitesnake, ZZTop y otros. Justamente la melodía jugó un papel fundamental en el reencumbramiento del rock pesado, sustituyendo la importancia que en otras épocas tenía el riff. Esa variante tonificó al estilo y lo tornó más fácilmente digerible para las radios y el público en general. Además, el cambio le permitió al heavy encontrar una opción para su kryptonita verde: la reiteración.

Hoy por hoy, si bien el auge del heavy ha decaído y sus artistas no figuran con igual frecuencia en los ránkings de ventas, el género sigue vivo y produciendo interesantes artistas en todo el mundo, tal vez a la espera de una nueva época dorada.

Discografía básica del heavy metal: Led Zeppelin II (Led Zeppelin); Machine Head (Deep Purple); Sabbath bloody Sabbath (Black Sabbath); Diver Down (Van Halen); Are you experienced? (Jimi Hendrix Experience); World Wide Live (Scorpions); Powerslave (Iron Maiden); Back in Black (AC/DC); Bark at the Moon (Ozzy Osbourne).

UNA ENCICLOPEDIA METALERA (tendencias del heavy o rock duro en el mundo). (artículo publicado en un medio nacional -posiblemente suplemento Si diario Clarín- y de autor no apuntado) más apuntes de Wikipedia.

Black metal o satanic metalTextos enrarecidos en un aire misterioso, terror y maldad. Promueven un cambio de poder: el mal reina sobre la tierra, en espera de tiempos mejores. Subgénero extremo del heavy metal. 

Power metal. Estilo en el que juega un papel esencial el volumen de grabación, sin necesidad de agentes extraños como la distorsión. Sonido limpio, nítido. Ej. Hermética, Ronnie James Dio.

Trash. El instrumento primordial para su diferenciación de otros estilos es la guitarra, de sonido sucio. Contrariamente a lo que algunos piensan, el trash no siempre está asociado con la velocidad.

Trash metalMetal de rascar, el sonido es chirriante y se obtiene con la púa, rascando las 4, 6 u 8 cuerdas según sea bajo o guitarra, que usualmente se usa a buen ritmo. Anthrax, Megadeth, Slayer, Metallica, Almafuerte, Sepultura.

Speed metal o speed freaksMetal veloz. Son grupos de ritmos rápidos sin llegar a la saturación. Practican la velocidad a medio tempo. Judast Priest, Warrant, Riot, Razor, Motorhead .

Death metalGénero intermedio entre el black metal y el trash metal, que incluye además de los instrumentos habituales (guitarra, bajo, batería) efectos, ruidos inhumanos y la voz gutural al frente. Napalm Death.

Punk metal o speedcoreBandas punks que se pasaron al metal. Forma del hardcore caraterizada por un high-tempo y temas agresivos.

Hardcore metalEste género se diferencia del hardcore punk por la forma de tocar la guitarra y de cantar,  ya que la modulación es más limpia que en el punk. Los temas duran muy poco, de breves segundos a minuto y medio o dos. Black Flag, Bad Brains.

Heavy metal oscurity. Es la tendencia menos comercial, la más “desagradable”. La temática suele referirse a drogas y prostitución.

Progressive trashSe entrecruzan ritmos rascadores con acordes de blues.

Hardcore trashSonido intenso, velocidad, composiciones extensas. La forma de cantar es muy rápida, sin dejar de rascar. Exploited?

Crash metal. Sonido que corresponde, exclusivamente, a los platillos haciéndolos actuar de modo estruendoso y machacante.


LOS ESTILOS DE UNA MUSICA (JAZZ)

Por Sergio Pujol. Artículo "Los antiguos secretos". Clarín suplemento Cultura y Nación. Domingo 09/08/98.

New Orleans jazz. El comienzo de todo, en la ciudad-puerto que lo vio nacer. Desde el mítico Buddy Bolden al consagrado Louis Armstrong, el estilo tradicional se caracteriza por la improvisación colectiva y los conjuntos pequeños, liderados por la trompeta, el trombón y el clarinete. ¿Su materia prima? Una original combinación de blues, cantos religiosos, marchas y canciones populares.

Dixieland. Versión un tanto refinada del estilo anterior, el dixieland es el primer toque blanco de una música negra. Su figura legendaria es la de Bix Beiderbecke. En Chicago, esta modalidad tuvo gran arraigo en tiempos de Al Capone y la ley seca, bajo la influencia de músicos negros.

Swing. El estilo que hizo bailar al mundo entero entre 1935 y fines de los años 40. Si bien las orquestas más populares de esta escuela han sido las de Benny Goodman, Tommy Dorsey y Glenn Miller, es innegable que en la raíz del swing están los aportes de Fletcher Henderson, Count Basie y el insuperable Duke Ellington.

Bebop. También llamado jazz moderno, esta escuela fue “fundada” por Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Thelonious  Monk, entre otros. Revolucionó todos los parámetros del jazz, aumentó la libertad del solista en el contexto orquestal y centrando el discurso jazzístico de grupos reducidos de 4, 5 y hasta 6 músicos. En sus comienzos resistido por público y crítica, marca el momento vanguardista de un género hasta ese momento popular. Frente al predominio comercial del jazz “blanco” de la Era del Swing, el bebop emergió en la posguerra como expresión de los jóvenes negros urbanos. Si bien estableció un antes y un después en la historia de la especie, el bebop tuvo en el saxofonista Lester Young y el guitarrista Charlie Christian a dos pioneros.

Cool jazz. También llamado West Coast Jazz  por estar localizado principalmente en California, el cool “orquestó” las innovaciones del bebop y desarrolló una expresión más relajada y distendida. Gerry Mulligan, Chet Baker, Stan Getz y Dave Brubeck figuran entre sus representantes, pero conviene no olvidar que dos músicos negros del bebop sentaron las bases de la nueva estilística: Miles Davis y John Lewis.

Mainstream. Bajo este término tan usual en la cultura norteamericana se engloba a todos aquellos músicos formados en la época del swing que siguieron activos durante los años del jazz moderno. Hoy se define como mainstream a todo improvisador que navega entre el swing y los estilos posteriores. Un ejemplo sería el joven saxofonista Scott Hamilton.

Third stream. La menos próspera de todas las hibridaciones del jazz. Esta “tercera posición” intentó, con resultados muy dispares, mestizar el jazz con la música clásica europea. Lo mejor en esta línea hay que buscarlo en los discos del Modern Jazz Quartet y en algunos valiosos experimentos del director Gil Evans.

Hard bop. Un regreso a la dureza del bebop pero con líneas melódicas más fluídas y “cantables” y una base rítmica poderosa. El hard bop ocupó gran parte de los años 50 y 60, y de él se desprendieron otras modalidades, como el soul jazz y el jazz modal. Es tal vez el estilo más dúctil y variado, ya que bajo su cielo han convivido temperamentos tan diferentes entre sí como el de Art Blakey y el de Bill Evans. Un sobreviviente “histórico” del hardbop es el gran Sonny Rollins.

Free jazz.  El sueño surrealista del automatismo psíquico volcado al jazz, y con una fuerte carga de política afroamericana. Si bien nunca dejó de ser una manifestación un tanto marginal, el free preparó al jazz para el encuentro con otras culturas. Tanto en su regreso a las fuentes del Africa negra como en sus roces con el Islam, la improvisación libre expandió las fronteras instrumentales y tímbricas del jazz. John Coltrane, Orlette Coleman y Albert Ayler son sus máximos creadores, si bien el primero también transitó otros carriles. Y la Argentina aportó lo suyo con Leandro “Gato” Barbieri.

Fusión. También conocido como jazz rock, este estilo concertó el encuentro entre las dos grandes culturas musicales del siglo. Con el aporte de la electrónica y un tratamiento rítmico y armónico diferente, la fusión fue algo así como el esperanto musical de los años 70 y 80. Lo mejor de su breve historial: Weather Report, Chick Corea y la Mahavishnu Orchestra. Pero también aquí hay que destacar a un pionero negro: el infaltable Miles Davis con su disco Bitches Brew de 1969.

Latin jazz. Pariente cercano de la salsa, este estilo combina la métrica y los acentos caribeños con las armonías y los solos del jazz moderno. Sus inicios hay que rastrearlos en la Nueva York de los 40, cuando el percusionista cubano Chano Pozo se sumó a la orquesta de Dizzy Gillespie. En los 90 el latin jazz está representado por Paquito D´Rivera, Gonzalo Rubalcaba y Arturo Sandoval, entre otros. Dos aportes argentinos: Carlos Franzetti y el fallecido Jorge Dalto.

Neo hard bop. En los años 80 el jazz renació de la mano de jóvenes músicos devotos del jazz de los 50 y comienzos de los 60. Si bien controvertida por su pretensión “restauradora”, la tendencia le dio  un gran impulso al jazz acústico, en contraposición a la fusión. Algunos de los mejores jazzmen del fin de siglo pueden ser ubicados bajo este rótulo: Joshua Redman y los Marsalis, por ejemplo.

Acid jazz. Si bien esta categoría surge en el universo del rock, tiene una conexión lógica con ciertas tradiciones rítmicas del jazz, principalmente el soul-jazz y el funky de los 60. El acid jazz sintetiza ese legado con el de la música técnica y el rap. El grupo inglés US3 es un buen representante. 

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Rincones y fachadas V






















(Todo en) Salvador de Bahía, Brasil. 2016.

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