jueves, 11 de agosto de 2016

Guía práctica garantizada de jazz, rock, pop, BSO & world music-capítulo 2


Para entrar en tema y evitar confusiones y eventuales reproches, ver antes de que se trata esta "Guía práctica garantizada de jazz, rock, pop, BSO & world music (500 discos para procurarse la felicidad)" en su introducción. Luego, tienen el capítulo 1: “Rock argentino”. Horanosaurus.


CAP. 2 - FOLKLORE ARGENTINO, SUDAMERICANOS & WORLD MUSIC

*Stan Getz & Joao Gilberto – “Getz-Gilberto” (1964)

Una obra precursora de la después llamada “world music”, la manera elegante de los sajones de etiquetar la música de pueblos lejanos al imperio, me da pie para comenzar a recomendar una tanda de discos brasileros.

Stan Getz, saxofonista reliquia del cool jazz, realizó con el bahiano Joao Gilberto y  Astrud Gilberto esta fructífera reunión con la bossa nova brasileña. El ‘descubridor’ de esta música fue el productor norteamericano Creed Taylor, dueño del sello Pacific Jazz. Los músicos del norte se enamoraron al toque, hubo una oleada de intercambios y permitieron al nuevo ritmo romper el cascarón y desparramarse por todo el mundo (y al jazz, renovarse). Todo músico brasileño de calidad tendría visa automática para EE.UU. y allí fueron llegando Gilberto, Tom Jobim, Sergio Mendez, Castro Neves, Edu Lobo, etc.

La bossa nova, fusión del samba y el jazz con cadencias de bolero, fue inventada por chicos brasileños de clase media en las paradisíacas playas de Copacabana, Río de Janeiro. Sin temor puede decirse que Joao Gilberto ha sido su máximo su intérprete, un baluarte del género.

La mayoría de los temas del disco son composiciones de Antonio Carlos Jobim, como “Chica de Ipanema”, “Desafinado”, “Corcovado”, etc. Tuvo un premio Grammy, por si eso significa algo. Hay un volumen 2 de esta reunión, grabado en vivo en el Carnegie Hall neoyorquino ese mismo año, sumándose al equipo un jóven Gary Burton en vibráfono. En 1976 volvieron a juntarse con Getz en “Best of two worlds”.

Estos  intercambios de músicos de jazz con artistas de ritmos tercermundistas o étnicos bien podrían pertenecer a otra clasificación, a un estante musical distinto. Por ej. “smooth jazz”. Buenos ejemplos serían Frank Sinatra, Ella Fitzgerald o Sarah Vaughan cantando en formato de canción jazzera temas de Tom Jobim, también. O en un caso más extremo, el músico funk-rock George Duke grabando el buen “A brazilian love affair” (1980) en Rio de Janeiro, mezclando sus poderosos teclados eléctricos con samba y bossa, auxiliado por Milton Nascimento, Simone, Airto Moreira y Flora Purim. 

**Joao Gilberto – “Eu sei que voi te amar-Ao vivo” (1995)

Como casi siempre, la guitarra y la voz susurrada del precursor Gilberto, solitos, sin estridencias. Música tan intimista y despojada como grandiosa. La lista de clásicos de Jobim, Caymmi, Barroso y otros grandes, es estupenda. Aquí si tienen “Chega de saudade” de Jobim, Vinicius de Moraes y Joao Gilberto, el  himno iniciático de la bossa nova que pateó el hormiguero de la música popular brasileña (el disco homónimo de Gilberto, es de 1959). Pueden darse otro gustazo similar en “Voz e violao” (1999), con la producción de su discípulo Caetano Veloso, quien dijo “mejor que el silencio, solo Joao” y calificó a Gilberto como “el mayor artista brasileño”.

**Joao Gilberto & Caetano Veloso ao vivo em Buenos Aires” (1999)



Terrible discazo, grabado en vivo en el Gran Rex porteño, promocionado como “40 años de bossa nova”. Un choque de genios a pura emoción. Nos regalan varias canciones que recuerdan su Bahía natal, también el bolerazo “Bésame mucho” y “Lamento borincano”. Con Caetano Veloso vuelvo más adelante.

No se porque motivo estúpido me perdí de ir a este increíble recital de Joao Gilberto y Caetano Veloso en Buenos Aires, a una hora de mi casa (no debo haber leído los diarios esa semana, no tendría plata o sería un período mío de escuchas elektric-music). Menos mal que se puede ver en la web o conseguir el DVD.


**Antonio Carlos Jobim – “Fotografia. Os anos dourados de Tom Jobim” (2005)

Si Joao Gilberto es el máximo intérprete de la bossa, Tom Jobim es el padre de la música popular brasilera moderna, gran compositor y arreglador, seguido de Luis Bonfá, Vinicius de Moraes, Newton Mendonca, Ary Barroso, Dorival Caymmi y otros. Jobim produjo una discografía muy extensa, que incluye bandas sonoras para películas y musicales. Esta recopilación de 2 CD y 28 temas es un muestrario de sus creaciones más exitosas y algunas obras menores, con orquestaciones y apoyos y vocalistas diversos. Por ejemplo, incluye “Aguas de marco” y “So tinha de ser com vocé”  del memorable dueto con la gran Elis Regina (del disco “Elis y Tom” de 1974, donde hicieron versiones de temas no superadas después, por lo que merece ser escuchado). También  “Garota de Ipanema”,  “Samba de uma nota só”, “Chovendo na Roseira”, etc.

Para intentar con discos originales recurran a “Wave” (1967) o “Stone flower”(1970), sin tantos éxitos, con música más intrumental, donde lo acompañan Ron Carter, Joe Farrell y Hubert Laws (la crema del jazz de entonces al servicio de Jobim) más el percusionista Airto Moreira y Eumir Deodato (guitarrista que hizo la música de “Odisea en el espacio” de Kubrik), entre otros.

*Antonio Carlos Jobim – “A arte” (1990)

Una recopilación distinta de éxitos para completar el panorama. Con versiones completamente instrumentales o con solo piano y voz, incluso algunas cantadas en inglés. Son 22 bandas en un solo CD. Tom Jobim fue contratado en Estados Unidos por el sello Verve y grabó su primer disco allá por 1963 (“The composer of Desafinado plays”  haciendo alusión a ese éxito ya instalado en el norte de la mano de Joao Gilberto).  Grabó con el americano más famoso, Frank Sinatra, y también con Sarah Vaughan. Ella Fitzgerald –como otros grandes- dedicó un disco completo a sus composiciones, acompañada de los grandes Toots Thielemans y Joe Pass. Jobim es el Gardel de la música brasileña: el aeropuerto más importante del país, en Río de Janeiro (antes El Galeao) fue rebautizado como ‘Antonio Carlos Jobim’. 

*“Vinicius de Moraes en La Fusa con Toquinho y María Creuza” (1970)

Es un disco también grabado en Buenos Aires a partir de las presentaciones que hicieron estos artistas en un viejo café-concert llamado La Fusa (ex galería Capitol, Av. Santa Fé entre Callao y Riobamba). El productor argentino Alfredo Radoszynski, dueño del sello Trova, los llevó a un estudio de grabación y recreó el ambiente con público, mesas y copas, para obtener –como de casualidad- una pieza histórica de la música popular brasileña en tierras porteñas. Toquinho (guitarra y voz) y María Creuza (voz) se habían juntado unos meses antes con el multiartista Vinicius de Moraes para una serie de actuaciones en el Río de la Plata. El legendario baterista Enrique “zurdo” Roizner (que hoy toca con Kevin Johansen) participó de esas sesiones.

*Cuarteto Jobim-Morelenbaum (1999)

Este grupo lo integran Paula Morelenbaum (voz), Daniel Jobim (piano y voz) y Paulo Jobim (guitarra y voz) creo que hijos y nieto del inmenso Antonio Carlos, más Jaques Morelenbaum (cello), que fue músico y arreglador del propio Tom Jobim y también de otros  monstruos como Caetano Veloso, Gal Costa y Gilberto Gil. Recrearon juntos trece temas del patriarca de la bossa nova: “Agua de beber”, “Ela e carioca”, “A felicidade”,  “Corcovado”, “Desafinado”, “Aguas de marzo”, etc.   Es un “grandes éxitos” de sus composiciones inoxidables hecho por el riñón artístico y afectivo del propio Jobim, recreadas con gran respeto y calidad (aunque Paula M. no sea Elis Regina).

El 18 de febrero de 2001 este cuarteto cerraba una de las noches del Telecom Jazz Festival en el anfiteatro de la Costanera Sur, gratuito. Concurrimos diez mil porteños. Jacques Morelenbaum junto a los Jobim interpretando la música del gran Antonio Carlos. En realidad había ido a escuchar el número previo de Javier Malosetti y poco sabía del grupo brasileño: recién ahí reconocí al enorme Morelenbaum. La cuestión es que me la pasé todo el recital a pura emoción, casi moqueando, reconociendo de golpe que la música brasileña de Jobim había sido uno de los telones de fondo de mi juventud.


*Morelenbaum2/Sakamoto – “Casa” (2002)


 

También dedicado al espíritu musical del inmenso Tom Jobim y recreando su obra en longitud de onda melancólica. La sociedad de Jacques Morelenbaum, su mujer Paula y el inmenso pianista japonés Ryuichi Sakamoto (al que presentaré más ampliamente en otro rincón de esta guía, si no lo conocen). Colaboran Ed Motta y  Paulo Jobim. Fue grabado en la casa carioca de Tom Jobim, usando su piano. Sacaron un disco más en esa misma exacta onda: “A day in New York” (2003). Elegir uno de los dos es muy difícil.

*Edu Lobo – “Cantiga de longe” (1970)

Edu Lobo es un músico brasileño innovador que a poco de demostrar sus virtudes en sus pagos también fue cooptado por la industria discográfica norteamericana. Lo acompañan aquí unos noveles Airto Moreira en percusión y Hermeto Pascoal en flauta, piano y arreglos. La música de Edu Lobo está muy emparentada justamente con la del grupo Cuarteto Novo (ver más adelante Hermeto Pascoal en el capítulo Jazz). Lo suyo fue una vuelta de tuerca realmente original a la bossa nova con mixturas de frevo y choro, ritmos brasileños más nordestinos. Busquen por ahí su famosa y recontra-difundida “Ponteio”, de 1967, que no está acá. Si paran la oreja bien, podrán descubrir que muchos músicos rioplatenses abrevaron en sus creaciones. Lobo tiene un disco de 1980 en dúo con Tom Jobim (“Edu & Tom”), que contiene temas de ambos, con los pro y contra que tiene juntar genios a grabar.   

* Baden Powell – “Sucesos e raridades”(2002)


Doble CD recopilatorio de este fenomenal guitarrista brasileño, que  falleció en el año 2000. Una vuelta de tuerca de calidad a la más auténtica música popular brasilera de bossa nova y samba, en forma instrumental. Powell fue ladero de Vinicius de Moraes y  Elis Regina, entre otros. Algunos críticos citan tres discos suyos como imprescindibles: “Tristeza on guitar” (1966), “Os afro sambas” (1966) con Vinicius y “Os cantores do Lapinha” con Paulo Cesar Pinheiro (1970), que no pude escuchar. Este disco contiene temas escogidos de CD posteriores: “O grande show”, “Nosso Baden” (1980) y “De para Vinicius”.

*Caetano Veloso – “Cinema trascendental” (1979)


Uno de los más inmensos músicos sudamericanos, este bahiano, hermano de María Bethania, protagonista del disco “Tropicalia” (1968) junto a Tom Zé, Gilberto Gil, Gal Costa, Nara Leao y otros, es otro puntal de la música popular brasilera. Esa expresión se convirtió en una movida: el tropicalismo, una actitud de ruptura contra el ambiente cultural, con material sonoro fuerte pero sin ser un género ni un estilo definido. Combinaba  samba, psicodelia, rock y poesía y era “enemigo” y a la vez admirador de la bossa nova. “Cubismo”, en las palabras del mismo Caetano Veloso. 

Corrido por la dictadura militar en los ‘60s se exilió en Inglaterra y tuvo una carrera artística admirable. Empiecen con “Cinema trascendental”, que contiene las hermosas “Luna de San Jorge”, “Menino do Rio”, “Beleza pura” y “Oracao ao tempo”. Para los fans de Veloso, es imprescindible "Extrangeiro" (1989), porque dicen que con él llegó a lo más alto. Puede ser, pero no puedo recomendárselos todos.
 
* Caetano Veloso – “Fina estampa” (1994)













Se hace fácil recomendar estos discos que Veloso dedica a la música latinoamericana, que lo exaltan como un intérprete único. Por más jóven que sea el oyente, si es abierto y curioso reconocerá temas como “Contigo a la distancia”, “Lamento borincano”, “Capullito de alelí”, “Fina estampa”, “Vete de mí” y “Pecado”. Un compendio de clásicos. Caetano escuchaba de chico en su casa muchos de estos temas populares, los resucitó y consiguió esta belleza de obra. Boleros, canciones, valsecitos. Entre lo más moderno, el tango “Vuelvo al sur” (de Piazzolla con letra de Pino Solanas) y un tema de Fito Páez (“Un vestido y un amor”), convertido en himno y sublimado por el bahiano. La dirección artística y el cello son de Jacques Morelenbaum, por si faltara alguna garantía más de calidad.


**Caetano Veloso – “Fina estampa ao vivo” (1995)

Como dice el comentarista del disco Hélio Eichbauer, este CD es un viaje panamericano. El disco –también con dirección de Morelenbaum- está grabado en vivo pero no son exactamente los mismos temas del CD de estudio. Agrega por ejemplo  “Cucurrucucú paloma” y “La barca”, con más proporción de temas tradicionales de origen brasileño. Una reproducción del fresco “Pan American Unity” que pintara Diego Rivera en San Francisco, sirvió de telón de fondo de la gira: nada más coherente. El tema “Haití”, de Caetano y Gilberto Gil, es impresionante.

*Caetano Veloso – “Livro” (1998)




Tiene un premio Grammy, si es que eso significa algo (repito). Mucho más samba y percusión que en otros discos de Veloso (excelentes “Onde o Rio é mais baiano” y “Os passistas”) y las bellas melodías de siempre (“Voce e minha” y “Manhatá”). Grandes arreglos de caños y producción de Jacques Morelenbaum y Caetano, cantando con el afiatamiento que le dieron los años. Miren que quedó mucho interesante de C.V. afuera de estas recomendaciones: “Vocé e linda”, “Sampa”, “Terra”, “Coracao vagabundo”, “Desde que o samba é samba”, “A outra banda da terra” y tantas otras. ¡No se conformen con menos!

**Caetano Veloso y Gilberto Gil – “Dois amigos, um século de música” (2016)

Grabación del show que ofrecieron estos dos grandes, solitos con sus guitarras, durante su gira mundial 2015/6 y excelente resumen de su obra y su refinamiento. De lo mejor de la música popular brasileña de todos los tiempos. Seguramente va a ser un clásico.

Lo comento más en detalle en “Caetano y Gilberto Gil en Buenos Aires”, entrada anterior de este blog. Me quejé de mi sonambulismo de 1999 que me hizo perder la reunión de Caetano Veloso y Joao Gilberto en el Gran Rex. Tampoco se me ocurrió ver su visita  en la gira de “Fina estampa”. Esperé pacientemente para ver a Veloso en mi ciudad, esquivando sus últimas cuasi-rockeras presentaciones junto a su hijo Moreno Veloso o con la banda Ce. Yo quería escucharle sus hermosas canciones de siempre y llegó el momento en SET/15 con su gira mundial "Caetano y Gil, dos amigos, un siglo de música" (puede verse en Youtube). Bien, estos dos tipos de casi setenta años cantaron durante dos horas seguidas sin casi tomar agua, solitos con sus dos guitarras como digo arriba, sin luces raras ni humos de colores. Eligieron lo mejor y solo faltó “Haití”. Salí exhausto de la emoción del Luna Park.

Gilberto Gil – “The very best of Gilberto Gil. The soul of Brazil” (2005)


Auténtico exponente del tropicalismo junto a su vecino, amigo y hasta concuñado Caetano Veloso. De influencias eclécticas: samba, rock, reggae. Sincrético. Fue alumno marista bahiano, luego rebelde y exiliado en los setenta, ministro de cultura de Lula en el dos mil y pico, siempre militante apartidario y anárquico. Contiene “Toda menina baiana”, “Palco” y sus versiones de varias gemas de Bob Marley. Faltan “Superhomem”, “Eu vim da Bahia” y la hermosa “Drao” dedicada a una de sus varias mujeres.


**Chico Buarque – “Chico Buarque” (1978)


Otro clásico brasileño imprescindible: Chico Buarque de Hollanda. Este disco me lo regaló un amigo y todavía hoy le agradezco la sutileza que me permitió conocer a este enorme artista popular, sensible y comprometido  (alguna vez prohibido). Con Buarque podés ponerte a bailar y olvidarte del mundo o emocionarte hasta el tuétano con su lírica, indistintamente. Podría decirse que este carioca es un cantante de protesta a ritmo de samba, pero eso es poco. Aunque sus letras son punzantes, sarcásticas y profundas, un crítico lo definió mejor como “un dramaturgo musical”. Con música popular, agregaría.
  
Este setentón exitoso fue compinche tempranero de Vinicius de Moraes, Dorival Caymmi y Jobim aunque independiente de la bossa y el tropicalismo y siempre de bajo perfil, contracara escénica de Caetano Veloso. Capaz de pasarse diez años sin sacar discos ni dar recitales. Es también un escritor de novelas premiado (“Estorvo”, “Budapest”, etc.), ideó musicales (“Opera do malandro”) y hasta habla cinco idiomas, pero modestamente se definió como un futbolista frustrado (creo que es hincha de Botafogo).

Volviendo al disco seleccionado, tiene temas impresionantes como “Trocando em miúdos”, “Feijoada completa” y una versión imbatible de “Pequeña serenata diurna” de Silvio Rodríguez, que empequeñeció al original. “A pesar de vocé”, un ejemplo de samba de protesta para bailar: “A pesar de vocé amanhá há de ser outro día… como vai proibir cuando o galo insistir em cantar”, una cachetada a la dictadura militar. Y canta “Cálice” con  Milton Nascimento.

Claro que se quedarán sin escuchar  “Meu caro amigo”, “Samba de Orly”, la increíble deconstrucción de “Construccion” y “Todo o sentimento”. Busquen también el explosivo samba “Vai passar” y “Meu gurí” donde una madre relata la muerte de su cariñoso hijo delincuente (un tema que versionara excelentemente Pedro Aznar). Por respeto a la historia, encuentren sus exitosas “La banda” ("a moca triste que saiu na janela, pensando que a banda tocaba praela") y “O que será” que engalanó el film “Doña Flor y sus dos maridos”. Pueden recurrir a una inteligente serie recopilatoria llamada “Chico Buarque-50 años” con cinco CDs titulados “O cronista”, “O trovador”, “O malandro”, “O amante” y “O politico”, lanzada en 1994.

Un disco de Buarque reverenciado por los especialistas es "Meus caros amigos" (1976), que contiene justamente "Meu caro amigo", "O que será" y "Basta un día".

*Simone – “Amar” (1981)


Brasil ha dado un ejército de cantantes femeninas modernas de calidad. Haciendo una breve síntesis podríamos mencionar a Elis Regina, María Bethania, Gal Costa,  Daniela Mercury, Rita Lee, Astrud y Bebel Gilberto (me tienta agregar al andrógino Ney Matogrosso). Yo recomiendo a Simone Bittencourt de Oliveira, otra bahiana, que tiene una larga carrera merodeando la música romántica y decorando más de 30 telenovelas brasileñas con su voz entre mezzo y grave, casi nasal.  “Mundo delirante”, “Pequeño Cao”,  “Pan y poesía” y “Yo no te pido” (de Pablo Milanés)  son los puntales de este disco. La acompañan Milton Nascimento, Gal Costa, Toquinho y el grupo MPB4.
Revisen su discografía, le encontrarán muy buenas interpretaciones de temas de Ivan Lins (“Comecar de novo”, “Saindo de mim”), Chico Buarque, Armando Manzanero, mucho bolero y  el hermoso “To voltando”, que te hace mover las patitas. Mucho de eso hay en su recopilación de la serie “Meus momentos” (1994).

**Djavan – “Ao vivo” (1999)



Nacido en 1949 como Djavan Caetano Viana en Maceió, nordeste brazuca, con una hermosa voz al frente de sensuales canciones pop con reminiscencias de bossa. Djavan compartió escenarios y discos con los más famosos de su país. En 1997 le rindieron  homenaje con un CD “songbook” triple: canciones suyas interpretadas por distintos artistas brasileños. También grabó en Estados Unidos.

Son tantas las canciones de alto nivel que tiene este autor que resulta imposible empaquetarlas en un solo disco. En este doble ‘en vivo’ al menos conocerán “Serrado”, “Oceano”, “Flor de lis” (el bello samba que versionó Carmen McRae), “Eu te devoro”, “Samurai”, la archiconocida “Sina” popularizada por Manhatan Transfer, “Cigano”, “Amar e tudo”, etc. Intenten soslayar el griterío imbancable de las fans y la primera guitarra, deficientemente ecualizados. Eso sí: el grupo tiene una elegante sección de caños. Las cantidades no siempre significan algo pero este trabajo vendió dos millones de copias.

Como tarea para el hogar, después vayan por las versiones en estudio porque para mí suenan todavía mejores. Por ejemplo, podrán oir  “Samurai” con la armónica de Steve Wonder u “Oceano” con Paco de Lucía en la guitarra. Y se toparán con más joyas.


**Djavan – “Aria ao vivo” (2011)

El disco "Aria" (2010) fue un trabajo para el que Djavan escogió una docena de temas ajenos de su íntimo gusto para reversionarlos con muy buen criterio, como "Palco" de Gilberto Gil, "Valsa brasileira" de Edu Lobo y Chico Buarque o "Brigas nunca mais" de Jobim y Vinicius de Moraes. Está también el "Fly me to the moon" tan conocido cantado por Sinatra, y suena excelente. Tiempo después lo grabó en vivo en un teatro de Belo Horizonte modificando algo el listado original y agregándole varios clásicos propios, todo en formato de batería-bajo-guitarra, sin bronces ni teclados. Directamente vayan por el DVD, que contiene más canciones que el CD. Una hermosura.


**Ed Motta – “Manual pratico para festas, bailes e afins. Vol. 1” (1997)

Este morocho brasilero de chiquito ya era fana de Steve Wonder y la música disco, en su Río de Janeiro natal. Es sobrino de un finado músico carioca de culto, Tim Maia. Largó el colegio para dedicarse a la música pero al 2do. disco se fue a vivir a New York con otro de sus hobbies: es gourmet. Después, volvió a su país y la rompió con este disco. Hace música funk & soul y disco imperdible, con dósis variables de acid jazz y poca relación con la música popular brasileña. Parecida a la onda Jamiroquai, pero mejor. Tiene una voz y un swing inconfundibles. Hacia atrás de su discografía, otro recomendable es “Entre e ouca” (1992). Decidan Uds.

**Ed Motta – “Piquenique” (2009)
No se puede recomendar solamente uno de Ed Motta, más cuando sus últimas producciones lo ameritan. Acá se destacan “Mensalidade”, “Pe na jaca” y “Bel prazer”, con un swing memorable. El tema “Piquenique” remite al grupo norteamericano Steely Dan, que ya les recomendaré en otro capítulo. Motta es un artista mimado por la crítica en todo el mundo, pero no llena estadios. Es fana del rock argentino y de Jeff Beck, de Ennio Morricone y las bandas de sonido y gran coleccionista de vinilos. Todo un personaje.


*Ed Motta – “AOR” (2013)

AOR significa “adult oriented rock” (rock para adultos), que era una especie de clasificación discográfica usada hace añares. Pero este CD tiene poco de rock. Contiene el hermoso tema “Latido”, donde colabora  Dante Spinetta y cuyo video fue hecho en la línea de tren Mitre con los vagones destartalados que usaba yo durante el populismo kirchnerista y en algunas calles de Buenos Aires. Al revés de otros, los artistas de verdad como Motta sacan discos perfeccionistas cada vez más maduros y sin repetirse.


Nota brasiliensis: en el capítulo Jazz & Jazz-Rock encontrarán tres recomendaciones  más provenientes de músicos de ese país, difíciles de encasillar en bateas porque tienen visión jazzera pero con todo el color de sus terruños brasileños: son la pianista paulista Eliane Elías, Egberto Gismonti, Hermeto Pascoal y el Zimbo Trío. Y en el capítulo de Rock & Pop, no se olviden de detenerse en Airto Lindsay, un inclasificable norteamericano tropicalista.


*Alfredo Zitarroza – “Mis 30 mejores canciones” (1998)

Crucemos de vereda al Uruguay. El montevideano Alfredo Zitarroza (1936-1989) fue cantautor, locutor, poeta y periodista (escribió por ej. en la prestigiosa “Marcha”) y  estuvo exiliado cuando las  dictaduras en su país y en la Argentina. Que yo sepa, no hay un artista más respetado en la Banda Oriental que Zitarrosa: un prócer cultural. En este disco doble de Sony encontrarás candombes, zambas, chamarritas, huellas, triunfos y milongas a rolete, con un tratamiento de dúos o tríos de guitarras muy particular, casi sin percusión, con su voz varonil al frente. En nuestro país actuó en dos ediciones  del festival de Cosquín y en el estadio Obras.

Otra buena recopilación que encontré fue “Colección Aniversario” (1999). Lo suyo era música campera y sus letras tenían tanto tonos picarescos como profundos o ideológicos. Sus temas más famosos, si no le erro, fueron “Doña Soledad”, “Adagio de mi país”, “Pa’l que se va”, “El violín de Becho” y “Zamba para vos”.

*Jaime Roos – “Selección 1 y 2” (1995)

Este uruguayo trotamundos de voz nasal, inclinado básicamente al candombe aggiornado, es un baluarte en su país. Para escuchar su discografía son necesarias pequeñas dósis (*). Está muy bueno su lejano CD “Aquello”, del año 1981. En esta recopilación en disco doble definen a la selección del cantante oriental como “las canciones más marcadamente uruguayas en sonido, lenguaje y temática” y realmente es representativo de la producción 1978/92 de Jaime Roos. La intervención del “Canario” Luna en “Brindis por Pierrot” es apoteótica y además están Los Olimareños, la murga Falta y Resto, El Sabalero y Eduardo Mateo. También el tema “Amándote”, con el que reverdeció viejos laureles.

(*) el exceso de candombe produce en mí el mismo efecto que me provocan muchas chacareras a la vez (sea de los Hnos. Abalos o de los integrantes de la familia numerosa Carabajal): que todo me parezca igual, aunque sea de buena calidad. Vi una parte del recital de Jaime Roos en la celebración del Bicentenario argentino, junto al obelisco porteño, en mayo de 2010.

*Rubén Rada – “La banda” (1979)


Este morocho es parte de la historia de la música sudamericana. Será mediático y un poco vendehumo, pero es un cantante de primera. Un abuelo con pelo teñido y aritos, nada convencional, con su voz intacta. Tocó con Eduardo  Mateo en El Kinto en 1965, con el grupo Totem en 1970 y mil veces con los Fattoruso, siempre fusionando el candombe uruguayo con el rock, el beat, el pop y otros ritmos. Este disco contiene temas antiguos muy representativos de Rada: “Montevideo”, “Muy lejos te vas” y “Malísimo”. En el equipo de la grabación están David Lebón, Bernardo Baraj (saxo), Jorge Navarro (piano), entre otros, con la producción del también argentino Oscar López. La tapa del disco imita burlonamente la de “Banda en fuga” de Paul McCartney.

Ahora, si quieren algo con temas redondos y alegres como “Cha cha muchacha” que hace bailar a las piedras, el bolero “Necesito un amigo”, “Turismo candombero”, la bossa que le da título al disco  y hasta una rumba que terminó siendo adaptada en las canchas por las hinchadas (“Muriendo de plena”) vayan corriendo por “¿Quién va a cantar”? (2000). No es justamente lo más experimental que tiene, pero es muy divertido.

Conocido por todos como “el negro” Rada, dijo el hombre alguna vez: “Creo que cuando estaba en la panza de mi madre ya andaba cantando y bailando en el líquido amniótico. Y cuando me llegó el momento de nacer, nací directamente de Peñarol. Soy un hincha genético”.

Un párrafo para el ya mencionado Eduardo Mateo (1940-1990). Todo músico uruguayo que se precie de tal lo venera. Una especie de "tapado" que fusionó bossa-nova, beat, candombe y bohemia montevideana, con disonancias poco comerciales. Un poco inasible. Empiecen pescando "Esa tristeza" o "Cuerpo y alma" (el tema que versionó Pedro Aznar) y van a querer seguir escarbando.  

*Jorge Drexler – “Vaivén” (1996)


Ultima gran promesa uruguaya, Drexler es la aparición artística más importante de su país en  los últimos treinta años. Con diploma de médico especializado en otorrinonaringología archivado y  una voz muy original, compone temas simples de gran hondura con arreglos actualísimos y ´sampleos´en abundancia, que exaltan sus bondades. Es música contemporánea que se apoya –indefectiblemente- en el candombe (“Luna negra”, “Sea”, “Tamborero”) pero también en la bossa (“Un lugar en tu almohada”, “Va Cristina”), en la canción clásica (“Ana”), milongas (“Frontera”) y zambas (“Zamba del olvido”). Por algo casi una veintena de músicos internacionales grabaron temas suyos (Mercedes Sosa, Jovanotti, Simone, Pablo Milanés, Ana Belén, Víctor Manuel, Ketama, etc). En este disco se destacan “Cerca del mar” y la zamba apuntada.

*Jorge Drexler – “Sea” (2001)

Este CD incluye “Me haces bien”, que sirvió en Argentina como jingle de TV para vender una sopa, y “Causa y efecto”, un temazo adictivo. En 2005 premiaron a Drexler con el Oscar su hermosa neo-vidala “Al otro lado del río” (leimotiv de la película “Diarios de motocicleta”). La terminaron incluyendo como bonus track y “gancho” en la reedición del CD “Eco” (2004).

Nota uruguayensis: del mismo modo que antes con los brasileños, al abandonar a los ‘orientales’ los remito a la sección Jazz & Jazz Rock para que sigan escuchando excelente candombe eléctrico made in Uruguay con el grupo Opa y los hermanos Fattoruso. ¡No se olviden!

*Mercedes Sosa – “Homenaje a Violeta Parra” (1971)



Me animo a decir que las dos voces máximas de argentinas de todos los tiempos han sido Carlos Gardel y Mercedes Sosa. Haydeé Mercedes Sosa según su DNI, nacida un 9 de julio en Tucumán, pero conocida por sus admiradores como “La Negra”, tenía la particularidad de adueñarse de las canciones que interpretaba: quedaban suyas porque volvía sus versiones insuperables. Nadie puede dudar de la grandeza de Violeta Parra, pero estas canciones en la voz de Mercedes Sosa cobran las alturas del Aconcagua mismo. Siendo tan irascible como dicen que era, Violeta se habría puesto muy celosa de haber escuchado este disco. Por ahí leí que Mercedes Sosa falleció un 4 de octubre (2009), el día del cumpleaños de Violeta. Escuchen “Gracias a la vida” o “Volver a los diecisiete”. Si no les mueven un pelo, consulten a su médico de cabecera.


**Mercedes Sosa – “Mercedes Sosa en Argentina” (1982)

Título ridículo el de este disco, que quería significar que nuestra máxima cantante había vuelto al país de su duro exilio, con la dictadura en retirada y coincidiendo con la euforia ciudadana por el nuevo horizonte que se abría. Fue grabado en vivo en el teatro Gran Rex, con un montón de músicos invitados. Casi una pintura de la época, un símbolo. Reafirmaba una etapa musical de apertura de la Sosa a temas menos folklóricos, para gusto de muchos seguidores y disgusto de otros. Pero aquí están “Al jardín de la República”, “Alfonsina y el mar”, “Como la cigarra” y “La arenosa”: un compendio de excelentes interpretaciones.

*Mercedes Sosa – “Corazón libre” (2005)

Fue uno de los últimos discos que grabó. Aquí dejó de lado su coqueteo con otros estilos,  refugiándose en temas folklóricos y con formato acústico, sin estridencias, como al principio, con autores nuevos pero también con Leguizamón y Castilla o Jaime Dávalos-Falú. Dominan chacareras, milongas y zambas. Conmueven “El olvidau” y “Los niños de nuestro olvido”. Solo los grandes cada día cantan mejor y ella pudo. Las ilustraciones del disco pertenecen a su amiga Joan Baez. Tocan Luis Salinas, Chango Farías Gómez y participa Eduardo Falú. 

Antes de abandonar a esta genia, una mención para “Mujeres argentinas” (1969), una obra conceptual de Ariel Ramírez con letras de Félix Luna. Aquí están “Alfonsina y el mar” y “Juana Azurduy”. Y otra para el disco “Cantata sudamericana” (1972), con la misma pareja creativa al lado, un recorrido por ritmos sudamericanos que incluye “Es Sudamérica mi voz” y “Antiguos dueños de las flechas”. A partir de aquí es problema del lector buscar las grabaciones que hizo “la Negra” de los clásicos “Valderrama”, “La pomeña”, “Serenata para la tierra de uno” y “Zamba para no morir”: si no las conocieron, pueden estar cometiendo un pecado. 

A Mercedes Sosa la ví en 1972 en el Teatro Don Bosco de San Isidro, Provincia de Buenos Aires, época de gran efervescencia política, con algunos compañeros de secundaria.

*Anacrusa – “Anacrusa I, II y III” (1973)

 


Anacrusa era una agrupación musical de proyección folklórica con arreglos modernos, liderada por el director José María Castiñeira de Dios con Susana Lago en voz y piano. Su formación más conocida tenía a  músicos de primer nivel como Enrique “zurdo” Roizner en batería, Hugo Pierre en vientos, el mono Insaurralde o Alejandro Santos en flauta y Ricardo Lew en guitarra, entre otros. En muchas presentaciones y obras trabajaron con orquesta de cuerdas. Tuvieron mucho auge entre 1973 hasta los ochenta. Estos tres discos numerados alcanzan para repasar su larga selección de joropos, zambas, charareras, huaynos y ritmos sudamericanos diversos que integraban su repertorio.

Presencié varios conciertos de Anacrusa, en el viejo teatro Del Carmen y en el Coliseo, allá por el año 1977. "Autorizados" por la dictadura (artistas no censurados quiero decir en broma), seguramente porque era música instrumental.

**Alfredo Abalos – “Todo Abalos” (1999)


Es un CD doble recopilatorio de este bombisto sanfernandino-bonaerense, criado en Ranchos   -pero santiagueño por adopción- que canta chacareras y zambas como no he escuchado a nadie. Auténtico capo de nuestro folklore (no confundir con alguno de los hermanos Abalos). Cuando canta impone su personalidad: si el arte hiciera justicia, debería tener el reconocimiento que le regalan a tantos que se disfrazan de gauchos o revolean ponchos  vendiendo demagogia. Esta no es la tapa del disco, eh? Imperdibles los temas “Esquina al campo”, “El garganta i-fierro”, “Los obreros de Morón” (una verdadera oda), “Déjame estar”, “Chacarera del patio”, “Corría, corría” y “El coyuyo y la tortuga” donde canta: “Amo al coyuyo trovador/pasa un verano cantando/pobrecita la tortuga/vivir triste tantos años”. ¡Casi punk!


En otro disco suyo (“Con la conciencia tranquila”, 1993) aparece “Coplas para mi vino grillo”: “Porque el consejo es gratuito nunca lo doy ni lo pido/lo que para un padre es bueno puede no serlo pa’l hijo/hay quien cocina a su gusto y quien come desperdicios”; y en el disco de la serie “Maestros del Folklore” (1997), en la chacarera “La Pedro Cáceres” se queja: “Hombre pobre no enamora/la razón lo está diciendo/el que no tiene que dar/no puede llegar pidiendo”.

Este genio tenía una tarjeta personal que rezaba “No me llame hora i siesta” y decía La chacarera no sólo es nostalgia y consuelo, es familia, identidad y un sentimiento, pasión, dolor y raíz para el santiagueño... cuando canto chacareras es el momento más sublime de mi vida”.

Por último, les recomiendo fervorosamente que escuchen por Alfredo Abalos su excelente versión de “Niña y amiga” de Hernán Figueroa Reyes: estremece.

Lo pude ver cuando actuó en las escalinatas del pabellón central de mi Facultad de Agronomía de Buenos Aires, en enero de 2001. Cantaba como si fuera el patriarca de los pájaros, con autoridad y una ascendencia sorprendente sobre el público.

*Omar Moreno Palacios – “Buscado (por la misma huella)” (2000)

Folklorista bonaerense de Chascomús, Provincia de Buenos Aires, de tan auténtico tan poco reconocido -como Alfredo Abalos- y también nacido en 1938. Los amigos lo llaman “Pancho”. Tradicionalista cantador surero de ritmos pampeanos (milongas, gatos, cifras, polkas, estilos, valsecitos criollos, mazurcas, shotis, huellas y triunfos) donde importa más lo que se dice que la innovación musical. Además de muy buen guitarrista, Moreno Palacios es un poeta de órdago que recurre mucho al humor para pintar personajes camperos que bien conoce: parece un crooner de las pinturas de Molina Campos. Este amante de los caballos criollos compuso “Sencillito y de alpargatas”, “Piso de tierra, patio de casa”, “Por dejar el corazón la tranquera mal cerrada”, “Nunca te dije nada”, “Que de inconvenientes para visitar la Pancha”, etc. Solamente empardado por Alberto Merlo y Argentino Luna.

Tuve la suerte de verlo en el hermoso marco de la feria de Mataderos, un domingo de enero de 2001, junto al monumento al resero (Lisandro de la Torre y avenida de los Corrales), compartiendo escenario con Suna Rocha.

*José Larralde – “Herencia pa’ un hijo gaucho-2º parte. El sentir de José Larralde” (1969)

Es de Huanguelén, Provincia de Buenos Aires, nació en 1937 y sus seguidores lo conocen como “el pampa”. Es quizás el último bastión del folklore argentino, casi un mito, aunque es rechazado por los exitosos del palo: es demasiado para ellos y encima es un anti-star, autoexcluído del fogón de los famosos. Esta es su obra más renombrada entre casi treinta discos (en 2005, Sony BMG le reeditó su catálogo completo). Aunque diga “2º parte” en realidad tiene al poema-canción del título en forma completa. Un buen comienzo para sumergirse en su profundo mensaje plagado de máximas y sentencias, enmarcado en ritmos de milongas camperas.

*Alberto Merlo – “La vuelta de Obligado” (1974)
Se llamaba Aquilino Candelario Merlo (1931-2012) y había nacido cerca de San Cristóbal, en Santa Fe. Terminó siendo uno de los máximos representantes del canto surero, el de la provincia de Buenos Aires. Especialista en  cifras, huellas y milongas. Sus temas más conocidos fueron “La vuelta de Obligado”, “Rincón de López”, “Pa’ Dolores”, “El lunar de mi tropilla” y “Cuando la tarde agoniza”.

Nota argentinensis: a esta altura, terminando el racconto de discos de folklore argentino, puedo ser nuevamente objeto de epítetos irreproducibles, ahora de parte de oyentes ortodoxos. He recomendado a estos monstruos de la música surera y a Mercedes Sosa pero no a Atahualpa Yupanqui, considerado por tantos como el baluarte mayor y no están Eduardo Falú ni Jorge Cafrune. Tampoco grupos intachables como Los Chalchaleros, los Fronterizos, el cuarteto Zupay y otros. Los he escuchado bastante pero no se metieron en mi alma. Y yo prefiero en esta secuela seguir fiel a mis sentimientos.

** Shakti – “Natural elements” (1977)

Después de su éxito con la formación Mahavishnu Orchestra de rock progresivo o sinfónico, de la cual me ocuparé en el capítulo que sigue, el majestuoso guitarrista inglés John McLaughlin se interesó por la música indostaní y la fusionó con su formación jazz-rockera occidental. Fue con este grupo Shakti, con el cual editó tres discos entre 1976 y 1977, en los cuales se rescatan cosas interesantísimas (como por ej. aquí las hermosísimas “Face to face”, “Happiness is being togheter” y “Peace of mind” o la bella La danse du bonheur”, del anterior “A handful of beauty). Nos permiten acercarnos más cómodamente a ese sonido para nosotros tan exótico. Claro que para sumergirse en la música india, los más arriesgados pueden acudir directamente al héroe moderno del sitar, Ravi Shankar (1920-2012), catapultado al mundo por George Harrison y los Beatles. El Pugliese hindú, digamos.

McLaughlin tiene debilidad por los percusionistas hindúes (ej. Trilok Gurtu) y los continúa incorporando en sus agrupaciones, como la actual The 4th Dimension. Seguiremos recomendando más discos de la carrera solista del monstruo de las escalas Juancito McLaughlin en el Capítulo 4-Jazz & Jazz Rock.

*Chabuca Granda – “Cada canción con su razón” (1980)

Chabuca (1920-1983), señora de la canción peruana y el vals criollo, le cantaba a la Lima señorial que conoció de chica. ¿Quién no conoce “La flor de la canela” o “Fina estampa”? Estos imprescindibles de Sudamérica salieron en el histórico "Voz y vena" (1963). ¡Qué sensibilidad!

Este otro es una colección imbatible de coplas, valsecitos y landós de esta cantante inmensa que quería tanto a la Argentina, grabado justamente aquí. ¡Cuánto me costó dar con este disco! El LP está muy cerca de ser una compilación hecha con una formación que  suena a auténtico Perú negro costero. Posee percusión con cajón peruano a rolete y la participación activa de Carlos Caitro Soto de la Colina, cajonero y cantante tremendo que, como dijo Chabuca, “habría hecho temblar a Satchmo”: escuchen “Toro mata” y “Ollita nomás”. También “José Antonio” y los clásicos mencionados arriba. El elenco presenta a Alvaro Lagos en guitarra, Eusebio ‘Pititi’ Sirio en cajón y coro y Luis González Cárpena en arreglo y dirección de orquesta (sospecho que es el “Lucho” González que -como Chabuca- vivió largos años en nuestro país y tocó en el trío de Lito Vitale junto a Bernardo Baraj  en los `80s, entre otros grupos).

**José Feliciano – “La historia” (2006)”

Aunque las generaciones posteriores a los años 60 hemos tendido a  menospreciarlo, pocos géneros son tan intensamente latinoamericanos, auténticos y bellos como el bolero, nacido en Cuba. Y pocas voces como la de José Feliciano tienen el feeling necesario para conmoverte cantándolo. Este portorriqueño eterno, nacido con ceguera, vivió de chico en Nueva York y tocó de jovencito por el Bronx o en Greenwich Village, cruzándose con Bob Dylan y Joan Baez.

Fue uno de los primeros latinos en triunfar en el mercado norteamericano, cantando tanto en inglés como en castellano. Llegó a grabar en el sello Motown, típicamente dedicado al soul. Vendió más de 50 millones de discos y ganó varios Grammys, muchas veces cantando temas pop y baladas insulsas.
Creo que lo más grandioso de Feliciano fue haber resucitado al bolero, que estaba medio olvidado o fuera de moda. Para mi gusto, este género requiere voces adecuadas y  solo guitarras, tumbadoras o bongóes, las infaltables maracas y no más. Me causan rechazo las versiones orquestadas con violines y otros chiches edulcorantes.

La cantidad de discos editados por Feliciano es casi imposible de recorrer en su totalidad. Además, le han hecho ediciones en inglés o en castellano y  recopilaciones.  Este CD de Sony es en español y tiene aquel tratamiento austero (son 16 temas en total) con gemas clásicas tales “Tu me haces falta”, “Toda una vida”, “La barca”, “Sabor a mi”, “Noche de ronda”, “Nuestro juramento” y “La copa rota”. Ojo, que contenga también “Nosotros”, “Obsesión” y “Contigo a la distancia” porque he visto que hay dos ediciones del mismo disco, para distintos mercados, con selecciones diferentes.

Hay una recopilación parecida de Feliciano en Sony llamada “Boleros para siempre” (2004), que puede andar. Si los atrapa, es cuestión de escarbar y seguir buscando. Ojo, ya les dije, se pueden tropezar con discos olvidables llenos de baladas pavotas parecidas a las de los templos evangelistas. En cambio, le salieron muy bien ciertos covers como “Ligh my fire” de los Doors, “California dreamin” o “Samba pa’ti”.

* Armando Manzanero - "20 éxitos originales" (2007)

Debería repetir varias de las consideraciones que gasté con Feliciano para explicar quién es Manzanero y lo que representa: es directamente un prócer de la música moderna latinoamericana. Cantautor de más de 400 canciones románticas y/o boleros, este mexicano nacido en 1935 en Yucatán, no por nada es un enamoradizo eterno y tiene varios matrimonios en el lomo: sostiene que mejor que una mujer son dos mujeres. Empezó su carrera a los quince años cuando emigró al DF, fue pianista del gran cantante Daniel Riolobos y continúa vigente, con su voz y su piano al frente o interpretado por Chavela Vargas, Elis Regina, Roberto Carlos, Olga Guillot, Frank Sinatra, Tony Bennett, Elvis Presley, el trío Los Panchos, Celia Cruz, Luis Miguel, Alejandro Sanz y otros capitostes. Tantos artistas de éxito no pueden equivocarse al escoger con sus temas: Somos novios, Adoro, No se tú, Contigo aprendí, Esta tarde vi llover, Si me faltas tu. Imposible elegir uno de sus más de 30 discos. Esta recopilación de Sony tiene casi todo lo que le conocemos de memoria a Manzanero.


Ya que estamos con este pequeño gran mexicano, habría que recordar a otro inmenso artista de igual origen: Agustín Lara (1897-1970), un pionero de la canción en castellano. Su verdadero nombre era Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino. Autor de “María Bonita”, “Noche de ronda”, “Amor de mis amores”, “Solamente una vez”, “Arráncame la vida” y “Granada”, emblema que compuso en honor de la ciudad española sin haberla conocido. ¿Les parece poco? También fue versionado por centenares de artistas. Un disco que lo consagró fue “Noche de ronda” (1930).

 *Joan Manuel Serrat – “Mediterráneo” (1971) 

Cuando la obra de un artista te acompaña tantos años, la tarea de seleccionar algo suyo en especial se vuelve más difícil. Serrat ha sido un baluarte de la canción en castellano y maestro en su uso como vehículo de letras sensibles e inteligentes. Nuestro conocido catalán casi siempre recurrió en su música a los arreglos algo barrocos de Ricard Miralles. Este es el disco que lo catapultó a la fama y cuyos temas se seguirán escuchando siempre: “Mediterráneo”, “Aquellas pequeñas cosas”, “La mujer que yo quiero”, “Que va a ser de ti”, “Vagabundear”. Motivos de sobra para seleccionarlo. Un clásico.


*Joan Manuel Serrat – “En tránsito” (1981)

Es un disco más representativo de la segunda etapa musical de Serrat, menos españolizado, más vodevilesco. Temas: “Porque la quería”, “Malas compañías”, “Esos locos bajitos”, “Hoy puede ser un gran día”. Siempre con letras que comunican sabiduría sin apesadumbrar.

**Silvio Rodríguez – “Mujeres” (1978)

Como los discos de este cubano estuvieron prohibidos durante la dictadura militar en la Argentina, los jóvenes regrabábamos casera y casi clandestinamente unos cassetes suyos de horrible sonido made in Cuba. También lo hacíamos con otros de su compatriota Pablo Milanés, que tenían igual “tratamiento cultural” por su mensaje comprometido.

De esa época son “Días y flores”(1975), “Mujeres” (1978) y “Rabo de nube” (1979). Difícil elegir uno de esos de Silvio Rodríguez pero “Mujeres” pero tiene más temas imprescindibles para conocerlo.
Por mi poca acercamiento a la poesía, las letras de Silvio Rodríguez me resultan algo crípticas pero les descubro giros que me deslumbran. La magia me la proveyeron siempre sus melodías y el clima que produce con su guitarra sola y su imperfecta pero cálida voz.

*Silvio Rodríguez – “Rodríguez” (1994)

Casi con el regreso de la democracia en la Argentina apareció su “Unicornio” (1982) y  la primavera cultural que gozamos lo volvió muy exitoso. Tuvo gran difusión. Tiene “Canción urgente para Nicaragua”, “Son desangrado”, “La maza” y la homónima. Tiene un tratamiento más orquestado y contiene unos cuantos sones, que bien vale la pena escuchar. Le siguieron la serie “Tríptico” (1984) y “Oh, melancolía” (1988) y el CD “Silvio” (1992), donde encontrarán algunos de aquellos temas inolvidables. Pero en ese recorrido, me detengo y recomiendo este “Rodríguez” con “Canción de la navidad” y “El problema”. La extensa discografía de Silvio Rodríguez complica elegir hitos intermedios.

**Silvio Rodríguez – “Descartes” (1998)

Como los otros discos mencionados de Silvio Rodríguez de la década del noventa, éste está lleno de canciones simples y sensibles, todas de muy parejo nivel. Vaya esta elección por “La tonada inasible”, “Vida y otras cuestiones”, “En busca de un sueño”, “Por todo espacio”. No seguí toda la producción de este cubano ilustre durante este siglo. Tarea pendiente.

Mi docena de canciones preferida de Silvio incluye también: “Pequeña serenata diurna”, “Rabo de nube”, “En estos días” (“en estos días no sale el sol/sino tu rostro”), “Esto no es una elegía”, “El vigía” (“yo solo soy un vigía, amigo del jardinero”), el son “El dulce abismo”, “Nuestro tema”, “El tiempo está a favor de los pequeños”, “Hoy no quiero estar lejos”, “En busca de un sueño” y las joyas “Entre el espanto y la ternura” y “Oh, melancolía”. Los escucho una y otra vez y me ponen la piel de gallina.

**Pablo Milanés – “La vida no vale nada” (1976)

Pablo Milanés canta con cálida voz y muy buen gusto enormes temas de amor con swing caribeño. Ha sido la renovación del son cubano y aporte de sangre nueva al bolero. Ha obtenido prestigio pero no el reconocimiento internacional que merece su obra. Este disco es casi histórico: con el tema homónimo más “Canción para la unidad latinoamericana”, “Para vivir”, “Yo pisaré las calles nuevamente” y “El tiempo, el implacable” . Quizás los arreglos suenan algo demodeé, setentosos, pero las canciones se mantienen imbatibles.

*Pablo Milanés – “Aniversario” (1979)





Sin escucharlo, se perderían “Aniversario I”, “Amor”, “Siempre te vas” y la barroca “La leyenda del caminante”.

**Pablo Milanés – “Años” (1980)


¿Y sin éste? Acá están “Años”, “No me pidas”, “Ya ves”, “Yo no te pido” y el hermoso “Son de Cuba a Puerto Rico”. Ojo que hay otra discográfica que sacó con el mismo título uno a dúo con Luis Peña. Si tienen ganas de investigar, deténganse también en “Filin vol.1” (1981) para escuchar muchos boleros de Milanés. Pueden también buscar “El pregón de las flores” (1981) un disco en dueto con la venezolana Lilia Vera, donde comparten un muestrario de éxitos versionándose entre si.

*Pablo Milanés – “Proposiciones” (1988)

Discazo de enormes temas que tuvieron poca difusión en nuestro país como el son que le da título al disco, “Ser y no ser” y “Nelson Mandela”. Lo mejor es “Y siempre dimos más”, una canción hermosísima. Tampoco he seguido las últimas producciones de este cubano: tarea para el hogar del seducido.

A Silvio Rodríguez y Pablo Milanés pude escucharlos en Obras Sanitarias en abril de 1984, cuando por fin vinieron a la Argentina después de estar tantos años prohibidos por la dictadura militar. Como les decía, sus discos no se conseguían y sus cassetes “clandestinos” eran regrabados de modo casero para sorprendernos con la originalidad de esa música. Con las grabaciones de esa actuación en particular, editaron el disco doble “En vivo en la Argentina – Silvio Rodríguez-Pablo Milanés” (1985). Muy bueno, si salteamos las sobreactuadas intervenciones de León Gieco, Víctor Heredia, Zupay y otros figurones argentinos más. O sea, hay que soslayar el CD 1 y disfrutar el segundo. Eso pasó en el recital mismo: se desdibujó la actuación de los cubanos con tanta descarga emocional de los anfitriones argentinos.

**Astor Piazzolla – “Adiós nonino” (1969)

Tengo una historia con el tango, larga de explicar (+). Me ocurrió con Piazzolla lo que a otros con el tango en general: terminar admitiendo con el paso de los años que es parte insustituible de nuestra alma porteña. En mi caso, entró por el intelecto hasta abrazarme el corazón. Esta música me lleva de la piel de gallina al moqueo con facilidad.
El disco del mítico sello Trova, por lo que leí, integra el Fame Hall latino de los Grammy, que destaca discos antiguos con significación especial (el único de tangos junto a “El día que me quieras” de Carlos Gardel, de 1935). El quinteto de Piazzolla se completaba con Oscar López Ruiz, Kicho Díaz, Antonio Agri y Dante Amicarelli. Debido al éxito del tema homónimo existen varios discos de varias discográficas con este mismo título pero con contenidos diferentes, incluídas recopilaciones y actuaciones en vivo.

**Astor Piazzolla – “Live at the BBC” (1989)


Otra grabación que me produce las mismas sensaciones: los silencios y tensiones de su genial música y la sutileza de los arreglos.  Está grabado en los estudios Bristol de la BBC con el llamado “The New Tango Sextet”, completado con Gerardo Gandini, Horacio Malvicino, Daniel Binelli, José Bragato y Héctor Console.



*Astor Piazzolla – “The rough dancer and the cyclical night” (1987)



Este CD tiene un gran nivel y temas menos trillados. Fue grabado en Nueva York y tocan nada menos que Paquito D´Rivera (clarinete y saxo) y Rodolfo Alchourrón (guitarra eléctrica) más el conocido Fernando Suárez Paz (violín). Para mí se destacan “Milonga for three”, “Tango apasionado”, “Street tango” y “Leija’s game”.

Para mi gusto, con estos recomendados, se quedarían sin escuchar varias otras de mis favoritas para un eventual “greatest hits”, por ejemplo “Fuga y misterio”, “Vuelvo al sur” y “Buenos Aires hora cero”. Es una ardua tarea recorrer la discografía de Piazzolla, por su prolificidad, por atravesar distintas etapas creativas, con distintas formaciones y la cantidad de grabaciones y actuaciones en vivo de publicadas por sellos semitruchos.

(+) mi padre fue bandoneonista durante su juventud y gran fanático del tango, siempre. Entre otros roces generacionales, nosotros los tuvimos con la política y la música. Durante mi adolescencia el descubrimiento del rock fue apasionante y al tango no lo lo soportaba, representaba lo malo de las generaciones viejas. Años después, cuando hubiera rogado tener su bandoneón, mi padre ya no lo tenía y había fallecido. Hoy me gustan muchas cosas del tango (Gardel, Pugliese, Salgán) pero no al nivel de desempolvar algunos discos de pasta de 78 rpm que le quedaron ni revolver anaqueles. Me parece que el tango se añora más cuando no se tiene a mano: ¡como nuestros viejos! Mi segundo nombre, Aníbal, fue un homenaje de mi papá a su admirado Aníbal Troilo, inmenso bandoneonista y autor calificado. En realidad, me quiso poner “Astor” (por Piazzolla) –su más admirado solista en las primeras épocas- pero no lo dejaron en el registro civil porque no estaba en la lista de los nombres “permitidos”. La otra parte es así: la etapa creadora de Piazzolla que a mi me subyuga -un tango mucho menos tradicional para quien no sabe del tema-, fue la que alejó a mi padre de la música de Piazzolla. Por “réprobo”, digamos. Lo tengo explicado en otra entrada de este blog llamado “Piazzolla, mi viejo y yo”, con más data de este gran marplatense.

No pude ver nunca en vivo a Astor Piazzolla, quizás porque lo conocí tardíamente. Como mencioné antes, lo habían anunciado en el estadio Obras Sanitarias en diciembre/79 junto a Hermeto Pascoal y Dizzy Gillespie pero no se porqué motivo no se presentó, al final. ¡Quién iba a pedir devolución del importe de la  entrada con semejante espectáculo remanente!

Desde el vamos vengo reconociendo mi déficit para analizar sistemáticamente el tango, defecto agravado por ser porteño y no saber bailarlo. Para subsanar parcialmente el inconveniente, les paso la recomendación de afiatados críticos locales de música (Gabriel Senanes, Federico Monjeau, Mariano del Mazo, etc.), que hace unos años hicieron una lista con los discos imprescindibles del tango argentino. Aquí van:

MI NOCHE TRISTE (1917) Carlos Gardel con guitarra. Primera grabación de tango de Gardel. Es la piedra fundamental del género del tango-canción. En la otra cara venía la Zamba Puntana, por el dúo Gardel-Razzano.
JULIAN (1924) Rosita Quiroga con orquesta. Este éxito entronizó el estilo único de Rosita. En 1926 lo grabó con guitarras.
SENTIMIENTO GAUCHO (1924) Orquesta de Francisco Canaro. La primera grabación, instrumental, de sus muchos registros de este hit propio.
MALA JUNTA (1927) Sexteto de Julio De Caro. Un disco que trajo dos lados A: en la otra cara, Flores negras, de Francisco De Caro.
LA PUÑALADA (1943) Orquesta de Juan D´Arienzo. Fue su segunda grabación de esta milonga. Con una versión de “La cumparsita” al dorso, fue el disco más vendedor de la historia del género.
QUEJAS DE BANDONEON (1944) Orquesta de Aníbal Troilo. En arreglo de Piazzolla, el tango de Filiberto se convertiría en clásico de Troilo.
LA YUMBA (1946) Orquesta de Osvaldo Pugliese. Pugliese condensa toda la riqueza rítmica de su estilo orquestal en este tango. Salió con “Mal de amores”.
EN LUNFARDO (1964) Edmundo Rivero, con acompañamiento de guitarras. El primero de tres volúmenes temáticos, trae “Amablemente”, “El ciruja”, “Barajando”.
LA MAXIMA EXPRESION DEL TANGO (1964) Roberto Goyeneche. Maduro y entero: Goyeneche solista en un punto justo.
ADIOS NONINO (1969) Astor Piazzolla y su quinteto. Este LP reúne el tipo de formación favorito de Piazzolla, uno de sus arreglos preferidos de “Adiós Nonino” y el perdurable “Otoño porteño”.

*Khaled – “Sahra” (1996)

Cheb Khaled o Khaled, a secas, es un originalísimo cantante de rai, una fusión de música argelina con fuentes occidentales como el funk, el rock, reggae y latina. Generalmente trabaja en Francia. El tema que le dio  difusión mundial al rai fue “Didi” de su disco “Khaled” (1992). En “Sahra” lo produjo el norteamericano Don Was, en batería estuvo el finado Tony Williams y participó Rita Marley. Yo les aseguro que las patitas se les moverán solas porque es una seductora música árabe con tamiz pop occidental. No lo amilana meter percusión, secciones de caños, electrónica o rap cuando lo cree conveniente.

Otro CD que me gusta es “Kenza” (1999), donde es producido por el legendario guitarrista inglés Steve Hillage y la cantante israelita Noa participa de una canción. Hay varios temas de Khaled incluídos en films europeos de Bertrand Blier, Nanni Moretti y Luc Besson. ¡Khaled no los va a defraudar!


*Salif Keita - "Mansa of Mali... a retrospective" (1994)


 

Quizás el músico africano más famoso en Europa, Salif Keita es descendiente de una dinastía de Mali –ex colonia francesa- pero no la tuvo fácil en su tierra porque es albino (albino negro y con problemas de visión) y eso significa mal agüero y desprecio allí. Se abrió paso en la música desde abajo y a pesar de su familia, como músico callejero y en boliches, explorando su folklore (cultura mandinga) y fusionándolo con ritmos de Guinea, Senegal y occidentales (soul, cubana, chanson francesa, etc.): obtiene un sonido pop que combina rítmicas potentes bailables afro-típicas y desciende a ondas melancólicas. Su banda usa instrumentos usuales para nosotros (incluída una sección de bronces) con otros autóctonos: la kora, un arpa de 21 cuerdas; el balafón, un xilofón de madera, y el djembe o tam-tam, un instrumento de percusión. Keita terminó  recalando en París y ahí empezó a codearse con músicos de primera (Joe Zawinul, Santana, Wayne Shorter y más tarde, Vernon Reid).

En esta producción retrospectiva  se destacan los temas “Mandjou” y “Ignadjidje”. Es muy peliagudo acá también escoger otro CD porque tiene alrededor de veinte. Podría ser “Folon, the past” (1995), que es más pop, tiene la muy bailable “Sumum” y otra versión de “Mandjou”.

Junto a Keita, conquistaron Europa otros músicos de Mali: el grupo Tinawiren (recomiendan “Aman Iman”) y Amado & Mariam (“Dimanche á Bamako”), Ali Farka Touré y Oumou Sangaré (“In the hearth of the moon”) y Toumani Diabaté. Los tres primeros visitaron estas playas alguna vez. El productor de la mayoría de estos artistas es Nick Gold, del sello World Circuit, el mismo de Buena Vista Social Club (ver adelante).

*Amália Rodrigues - “Antologia” (2010) 

Algo así como la Mercedes Sosa o la Chavela Vargas portuguesa. Amalia da Piedade Rebordao Rodrigues (1920-1999) nació en el barrio de Alfama-Lisboa y pasó a la historia como “la reina del fado”, el género musical popular por excelencia de esa tierra.  “El fado no es alegre ni triste. Formó el alma portuguesa cuando no existía y deseaba todo sin tener fuerza para desearlo. Es la fatiga del alma fuerte, el mirar de desprecio de Portugal al Dios en que creyó y que también le abandonó” dijo Fernando Pessoa, máximo poeta lusitano. Fado” viene de “fatum”, que significa destino. Es un género que posee demasiadas coincidencias con el tango: nacieron en sitios urbanos de baja calaña, le cantan a tragedias amorosas y ya lo que ya nunca será y –dicen los que saben- solo se pueden cantar desde el alma. Eso si, son mucho menos bailables que el tango (los fados de Coimbra son más alegres que los lisboetas).

Amália Rodrigues tuvo una infancia pobre y una carrera artística de cuarenta años, pisando escenarios de todo el mundo y haciendo cine y teatro. Grabó su primer disco en 1945 y no paró hasta los años noventa. Tuvo grandes altibajos, emocionales y políticos (fue casi proscripta por el régimen de la revolución de los claveles que en 1974 terminó con décadas de dictadura salazarista) pero finalmente fue ampliamente reconocida, obteniendo premios de todos lados. Su gran soporte musical fue un francés: el autor Alain Oulmain. Tiene un museo en Lisboa y su tumba está en el Panteón Nacional. 

A.R. "Fado es saber que no se puede luchar contra aquello que nos duele y no podemos cambiar, fado es preguntar por qué y no saber, fado es nunca dejar de preguntar y al mismo tiempo saber que no hay respuesta alguna (…) es todo lo que digo y lo que no puedo decir".

En el imposible dilema de escoger uno entre sus más de veinte discos, esta  “Antologia” (2010) ofrece 4 CD y les va a dejar la panza llena. Escuchar la recontra-conocida “Coimbra (abril en Portugal)” en su voz es emocionante.  Para bucear en un fado aggiornado y renovado, busquen a la cantante Misia o el grupo Madredeus, sus modernas expresiones. Entre otras cosas, no se visten de negro como los fadistas tradicionales.

*Cesaria Evora - “Sodade” (1994)

Cantante de Cabo Verde (1941-2011), un archipiélago africano que fue colonia portuguesa hasta 1975. Bautizada como “la diva de los pies desnudos” porque continuó sobre los escenarios su costumbre de no usar zapatos, era una mulata que dicen que fumaba como un escuerzo pero pudo vencer al whisky. También fue “descubierta” para el gran público en París, donde la contrató el sello Melodie, casi a sus cincuenta años.

La música de Evora se basa en “mornas” y coladeiras nativas, emparentadas con el fado portugués (entre mandolinas y cavaquinhos), géneros curiosamente poseedores de aires fuertemente tangueros. Mucha melancolía. No podría ser de otro modo si su gran himno se llama “Sodade”, coladeira que le dio título a esta recopilación de 1998 (´les plus belles mornas de Cesaria´). Sodade viene de saudade: “bem que se padece e mal que se gosta” dijo Manuel de Melo. Mucho más que nostalgia. El disco contiene “Mis perfumado” y “Papa Joachim Paris”.

Una ayuda que tuvo Evora para triunfar en el mundo fue grabar “Bésame mucho” en español para la película-remake “Grandes esperanzas”. Imperdibles son sus estupendas inclusiones en la banda sonora del film “Underground” de Kusturica (con “Ausencia-tango del alma” de Bregovic), en “Duets” de Compay Segundo (con “Lágrimas negras”) y haciendo “Samore” con Salif Keita.

Cesaria E. dejó una larga colección de discos pero pocos se editaron en Argentina. Hay una “Antología” (2002), que puede estar buena y podría competir con esta recomendación, pero no lo escuché. Evora nos visitó en mayo de 1999: actuó en La Trastienda. 


*Rubén Blades & Willie Colón – “Siembra”  (1978)

Rubén Blades es uno de los artistas más sensibles de toda América. Empezó en la música como cantante de Ray Barreto y Willie Colón, con un título de abogado en un baúl. Ya exitoso incursionó como político idealista, ex candidato a presidente por Panamá y luego ministro de turismo. También tuvo tiempo para  ser actor latino de éxito que incursionó en Hollywood.  

Gran difusor de la salsa por todo el mundo con sus grupos los Seis del Solar y Son del Solar. Siempre letras bellas, terrenales pero con sustancia, que fueron tornando del barniz gracioso del principio a tintes más maduros y profundos. “Siembra” es uno de los primeros discos que grabó, uno de los dos que firmados junto al músico Willie Colón que los catapultó al mundo entero con los éxitos “Pedro Navaja” y “Plástico”. Salsa pura.

**Rubén Blades – “La rosa de los vientos”  (1996)

Años después Rubén Blades llega a éste, que creo es el clímax de su carrera, haciendo un sublime compendio de ritmos centroamericanos y caribeños con una altura envidiable. Suenan ballenatos (“Amor mudo”, “Ganas de verte”), sones (“Un son para ti” es perfecto), bolero (impecable “Tu hastío”), salsa (“Chilam balam”) y hasta un aire de candombe en la magnífica versión de “Amándote” de Jaime Roos, con inestimable ayuda de Hugo Fattoruso. El mismo Blades confiesa en los créditos internos que era el álbum que más alegría y satisfacción le había producido en su carrera por haberlo hecho en Panamá, con artistas de su tierra. Se nota, porque le salió una belleza (solo le reprocho “En el semáforo”, porque suena demagógica).
Si disponen de más tiempo para escuchar a este autor, les recomiendo una audición de “Mundo” (2002), que es un trabajo más experimental y con algunos baches. Quizás por ser tan heterodoxo ganó el Grammy 2003 al mejor disco en la categoría “worldmusic” y también como “mejor álbum tropical contemporáneo”. Participan el grupo costarricense Editus, el gaitero Eric Rigler, Boca Livre de Brasil, De boca en boca de Argentina y otros. Todos enriquecen la  hermosa música que escogió el panameño, que por momentos apasiona. Son imperdibles los temas  “Primogenio”,  “Bochinches” y “Jiri son bali”. Se le anima a “First circle” de Pat Metheny con un tratamiento original que la latinoamericaniza.

**Juan Luis Guerra – “Grandes éxitos de Juan Luis Guerra 4.40” (1995)

Este capo del merengue, la salsa y otros ritmos centroamericanos, es un multiintrumentista, compositor y cantante dominicano, muy religioso, filantrópico y fana del basquet. Estudió en el prestigioso Berklee College of Music de Boston-USA y se convirtió en uno de los íconos musicales del continente. Vendió largamente más de diez millones de discos. Este grandes éxitos resume sus seis o siete obras iniciales (justamente “4.40” es el nombre del grupo que lo acompañó gran parte de su carrera). Incluye los recontraexitosos “Ojalá que llueva café” y “Bachata rosa”, más la popularísima “Burbujas de amor”. También están las movedizas “El costo de la vida” y “La bilirrubina”.  Otra compilación posterior llamada “Colección romántica” (2000), reúne sus mejores boleros, bachatas y baladas.

*Varios – “Buena Vista Social Club” (1994)


 Producido por el guitarrista estadounidense Ry Cooder y el inglés Nick Gold, este disco apareció como si fuera un descubrimiento arqueológico apartado del controvertido régimen cubano de Fidel Castro. Juntó a músicos tradicionales de Cuba (Ibrahim Ferrer, Compay Segundo, Omara Portuondo, Juan de Marcos González, Elíades Ochoa, etc.) y los catapultó al mundo, con sus guajiras, boleros, danzones y sones (*). El disco vendió millones de copias y ganó un Grammy. El gran director alemán Wim Wenders filmó el documental del mismo nombre, también muy aclamado. Sería necio pensar que esta producción discográfica es la más representativa de la historia de la música cubana o la que puede hacernos conocer sus raíces más profundas o auténticas, pero para los iniciados en esta búsqueda es un disco útil que ahorra camino.

No puede pretenderse todo en la vida. Todo depende del tiempo, de las ganas y, a veces, también del dinero. Para seguir buceando en la música cubana sigan con el baluarte histórico Bola de Nieve (Ignacio Jacinto Villa Fernández, 1911-1971) gran crooner y recopilador de la canción centroamericana, autor de "Vete de mi" y "Mamá Inés". Es representativo su disco "Yo soy la canción misma". Más acá en el tiempo están los pianistas Bebo y Chucho Valdés y toda una generación de músicos que se dedican al portentoso jazz latino (el grupo Irakere, Paquito D´Rivera, Arturo Sandoval, Gonzalo Rubalcaba, Mongo Santamarina, etc.)  Nos cruzaremos con ellos en otros recovecos de estas crónicas.

(*) Nuestro conocido Gustavo Santaolalla intentó una producción similar con figuras míticas del tango argentino en "Café de los maestros" (2008). Reunió a Leopoldo Federico, Mariano Mores, Virginia Luque, Ernesto Baffa, Atilio Stampone, Horacio Salgán, Ubaldo De Lío y otras glorias del género. La película la dirigió Miguel Kohan y el relato termina la actuación conjunta que hicieron en el teatro Colón el 24/08/06.  Como vengo diciendo, no soy para nada un experto en tango pero es muy emotivo ver ese DVD y escuchar su música y la pasión de esa gente por el 2x4. Y para no ser injustos, mucho antes que esas producciones, está el dignísimo “De Ushuaia a La Quiaca” (1985), disco de  León Gieco producido y coprotagonizado por el mismo Santaolalla. Recorrieron el país grabando folkloristas y recopilando experiencias musicales telúricas argentinas. Homenajearon a Leda Valladares, Sixto Palavecino, Cuchi Leguizamón, Isaco Abitbol y otros. El disco original fue posteriormente remasterizado y la obra ampliada a cuatro CD.  Bien valen una escuchada.

*Mano Negra – “Casa Babylon” (1994)
Este grupo multitudinario liderado por el francés-español Manu Chao inventó un estilo de difícil definición dentro del rock latino: un batido multicultural de punk-rock, rockabilly, ska, reggae, rumba, hip-hop, etc. de la mano de una estética posmoderna de calce perfecto. Letras contestatarias en tres o cuatro idiomas diferentes, como tiros al aire. Temas estandarte como “Santa Maradona” y “Señor Matanza” amenizados entre si con creativos recortes de radios latinas; todo un hallazgo al modo del inolvidable programa radial porteño “Tren Fantasma” de Daniel Morano & Omar Cerazuolo. Participó en este disco el argentino Fidel Nadal, en su momento líder del grupo Todos tus muertos. Manu Chao luego siguió su carrera solista continuando el argumento musical de Mano Negra y sus discos más fuertes fueron “Clandestino” (1998) y “Próxima estación: Esperanza” (2000).


*Richard Galliano – “Laurita” (1996)

Acordeonista francés de gran sensibilidad que ha tocado con grandes como Chet Baker, Enrico Rava, Bireli Lagrene, Larry Grenadier, Michel Petrucciani, Ron Carter, Al Foster, Gary Burton y otros. Aquí se dedica en buena parte a versionar temas de Piazzolla (ama su música y tiene un disco completo dedicado a su amigo marplatense, “Piazzolla forever” de 2003), más otros de Hermeto Pascoal y de Serge Gainsbour,  pero también vuelca obras propias de buen nivel, donde mete su impronta con valses musettes franceses y los fusiona con tango: la canción principal es una muestra deliciosa de esto. Evidentemente este hombre se siente a sus anchas con los ritmos latinos.  Por si fuera poco, participan en el CD el gran armoniquista Toots Thielemans, el baterista Joey Baron y Didier Lockwood en violín. Me debo aún conocer más en profundidad su discografía pero éste puede ser el punto de partida de ese seguro deleite. El disco “Luz negra” (2008) recibió comentarios muy elogiosos, también.

Decía antes que no pude ver nunca en vivo a Astor Piazzolla, a pesar de apasionarme su música y haberlo tenido "a mano". Gracias al cielo, en octubre de 2016 invitaron al Centro Cultural (aún denominado) Kirchner a Galliano y no dudé, no podía perderlo. Primero hizo un memorable set a solas con su acordeón con música francesa y del mundo; después se agregó el también francés violinista Bertrand Cervera y, por último, invitó a los locales Daniel "Pipi" Piazzolla (nieto), Juan Pablo Navarro y Nicolás Guerschberg, básicamente para agregar varios temas más de Astor. Pude resarcir aquel vacío porque este recital lo llevaré en el corazón. Acordeón no es bandoneón pero la honestidad y el sentimiento son universales. Pura emoción.

*Inti Illimani – “Grandes éxitos” (1997)

Grupo folklórico chileno con varias décadas en el lomo, que se instaló en Europa prohibido por la “popular” dictadura de Pinochet (recordemos que Pinochet fue un líder para gran parte del pueblo chileno y hasta ganó algún referéndum). Inti Illimani fue liderado por Horacio Salinas durante décadas. Sonaron siempre perfectos haciendo música folklórica sudamericana tradicional y canciones de protesta de producción propia. Este disco rescató la hermosa instrumental “El mercado de Testaccio”  pero obvió “Una finestra aperta”, cantada precisamente en italiano, que tanto me gusta. Son los autores de “Un son para Portinari” que elevó a las alturas Mercedes Sosa: tampoco está aquí aunque incluyeron la trillada “El pueblo unido”. Los que no terminaron muy unidos fueron los integrantes del grupo, envueltos en una pelea judicial insufrible por el uso legal del nombre Inti Illimani, tal que hoy existen dos conjuntos dando vueltas con esa etiqueta. 

Otros legendarios grupos de proyección folklórica chilenos fueron los Illapu y los Quilapayún, más allá de Víctor Jara y Violeta Parra con quienes Inti Illimani trabajaron, pero no tuve oportunidad de escuchar discos de ninguno de ellos. Oportunamente escuché varios discos de Los Jaivas, como “Alturas de Machu Pichu” y “Canción del sur”: mezclaron de manera original ritmos folklóricos sudamericanos con rock, al estilo de Arco Iris argentino. Con algunos de sus antiguos músicos líderes todavía están dando vueltas y bien vale escarbar en su discografía.

**Paco de Lucía – “Fuente y caudal” (1973)

La música de Paco de Lucía es pura pasión: para no conmoverse con su guitarra flamenca hay que ser un flemático sajón. Escuchen “Entre dos aguas”, “Reflejos de luna” y “Cepa andaluza” de este excelente y exitoso disco, que lo empezó a hacer famoso en todos lados. Y también vayan por alguna recopilación de la etapa temprana junto a su hermano Ramón de Algeciras, en segunda guitarra, por ejemplo en el “Paco de Lucía” de la serie ‘Grandioso’ de Phillips, si aún se consigue.

De Lucía empezó a tocar la guitarra desde chico y fue un niño prodigio dentro de una familia de músicos numerosa. Internacionalizó al flamenco fusionándolo con otros ritmos y agregándole instrumentación exótica (como el cajón peruano, flauta y teclados): por eso recibió numerosos “palos” de los ortodoxos del género.

**Paco de Lucía – “Almoraima” (1976)

“Almoraima” (bullería), “Río ancho” (rumba) y “Cobre” serían los temas que le recomendaría a un amigo que no conociera la música de Paco de Lucía (1947-2014) y están aquí, otro disco grandioso.

*Paco de Lucía – “Siroco” (1987)

Es uno de sus discos más aclamados: tangos, rondeñas, alegrías, rumbas, bulerías, mineras, tanguillos, soléas, compuestos por Paco y acompañados con taconeos, palmas, cajón peruano y sus hermanos Ramón de Algeciras y Pepe de Lucía, en algunos temas. Para mí descollan “La cañada”, “La barrosa” y “Casilda”.

Pueden recurrir a los discos que De Lucía editó con el famoso trío junto al inglés John McLaughlin y al norteamericano Al Di Meola (una imposición del sello Columbia para darle más cartel, en reemplazo de Larry Coryell). El más conocido fue “Friday night in San Francisco” (1980), reunidos en un concierto acústico, que fue un éxito de ventas. Luego “Pasión, gracia y fuego” (1982) y “The guitar trio” (1996). Prefiero la producción personal de Paco de Lucía, ya que este trío virtuoso de dedos tan ágiles a veces caían en una escalada “pirotécnica” de cuerdas y la selección de temas era más heterogénea.
  
*Paco de Lucía – “Luzía” (1998)

En este disco dedicado a su madre, Paco de Lucía suena como un dios viviente de la guitarra. Para mí se roba todo “Me regalé” un tango de los de ellos, conmovedor. Ahicito nomás, “Río de la miel” y “Manteca colorá”.

Paco de Lucía terminó siendo el más famoso representante del flamenco en el mundo. Tocó con Chick Corea, Camarón de la Isla, Carlos Santana, Joan Manuel Serrat y cientos de artistas consagrados.

Si gustan del flamenco, hablando del gitano Camarón de la Isla (1950-1992) -considerado uno de los mejores cantaores de la historia-, vayan por su "Leyenda del tiempo" (1980).

Casi me obligué a no perderme de ver al enorme Paco de Lucía en el Gran Rex, en 2007. No sea que por vago me perdiera la oportunidad de disfrutar en vivo a semejante artista. Vino con un grupo de cante jondo y baile.


**Niña Pastori – “Caprichos de mujer” (2009)

Se llama en realidad María Rosa García García, es hija de cantaora y fue niña prodigio del neo-flamenco, descubierta artísticamente por Camarón de la Isla e impulsada por Alejandro Sanz. Cuando escuché “De boca en boca” y “Válgame Dios” (“quiero que me beses/y a media voz decirte que te amo/háblame bajito/que nadie se entere lo que nos amamos”) quedé rendido a los pies de Niña Pastori. Este disco es una antología de 2 CD y un DVD, bastante completo. Está “Tu dime” para mover las cachas y “Cartita de amor” que dice: “Echame una mano, prima, que viene mi novio a verme, estoy tan nerviosa que no se que vestido ponerme”. Pero la verdad, les recomiendo hacerse de todos sus discos.

*Bebo Valdés & Diego “El Cigala” – “Lágrimas negras” (2003)


Un cantaor flamenco jóven y un pianista cubano de gran trayectoria cincuenta años mayor se juntan y recrean clásicos de la música popular iberoamericana, producidos por el cineasta Fernando Trueba y su Calle 54 Records. Dice en el reverso del disco, resumiéndolo espléndidamente: “un viaje a la esencia de la canción de amor iberoamericana con escalas en Cuba, centro y sur de América, España…” . Incluye coplas, boleros, el tango bien argento “Nieblas del Riachuelo” y hasta un tema de Jobim. Participaron Paquito D’Rivera y Caetano Veloso. Son nueve canciones y en varias se te caen las medias. El disco vendió cientos de miles de ejemplares en todo el mundo, fue disco de platino en varios países y ganó un Grammy latino. Alguna edición viene con un bonus track con cinco temas flamencos a cargo de El Cigala.

Si les gustó mucho, vean el DVD “Blanco y negro: Bebo & Cigala en vivo” del recital filmado en Palma de Mallorca por Trueba, con más temas. O escuchen la continuación -ya sin tanta sorpresa ni con Bebo Valdés- llamada “Dos lágrimas” (2008). Tiene más boleros, músicos cubanos y españoles en el elenco, como Guillermo Rubalcaba (padre de Gonzalo), más el acordeonista francés Richard Galliano en un tema.

** Paul Simon - "Graceland" (1986)


Héroe del folk-rock en los tempranos años sesenta en el dúo Simon & Garfunkel, tan pioneros como The Beatles, en gran parte de su posterior etapa solista el neoyorkino P.S. se dedicó en buena parte a la fusión del pop con ritmos “étnicos”, como llaman los países centrales al folklore tercermundista. Como hicieron Frank Sinatra o Stan Getz con la bossa nova brasilera, Simon fue un eslabón importante en la llamada “world music”, potabilizando con pop los ritmos originales para el consumo globalizado. En este disco lo hace con la música sudafricana, con músicos autóctonos e invitados de lujo, profundizando la búsqueda de Peter Gabriel con su tema “Biko”. Y “Graceland” suena muy bien: además de haber ganado dos premios Grammy y vender millones, es considerado por muchos una obra maestra.

La anécdota es que haya hecho esta obra en plena época del “apartheid” (había en ese entonces boicots artísticos y protestas mundiales como hoy ocurre contra el también racista régimen de Israel), lo cual provocó algunos coletazos políticos. El disco fue grabado en Johannesburgo y en Lousiana, participando a músicos africanos más un equipo de enormes talentos como Steve Gadd (batería), Adrian Belew (guitarra), Youssou N´Dour, Los Lobos (el conocido grupo rockero de Los Angeles que aportó sus aires zydeco), la legendaria Linda Ronstadt más los cotizados Jon Faddis, Randy Brecker y Lew Soloff  en bronces, etc. El tema de difusión fue “You can call me Al” (con el cual el bajista Baghiti Khumalo pasó a la posteridad) pero todo el disco es una joyita. Escuchen “Homeless”, una suite a capella del grupo vocal Ladysmith Black Mambazo (uno de los varios aportes de músicos locales que contiene el CD) o también “Diamonds on the soles of her shoes”. Hacen temblar a cualquier grupo gospel del mismísimo Harlem.


La inspiración para “Graceland” le bajó a Simon después de escuchar “Gumboots: accordion Jive Hits”, una recopilación de música sudafricana de aquel entonces, que hace mención a ese instrumento infaltable en la cultura de esa nación. Compuso temas pop influenciado por esa música lejana que lo sorprendió (no intentó reproducirla) y dejó los arreglos a los nativos: de ahí la originalidad.

El inquieto Simon incursionó también en el gospel y hasta en la música del altiplano con el grupo Urubamba y Uña Ramos (juntos reflotaron el tradicional "El cóndor pasa" y otros): escuchen el vivo "Live rhymin" (1974), que lo resume. En “The rhythm of the saints” (1990) agregó más temas de raíz sudafricana, percusión e influencias baianas y reclutó a Milton Nascimento, entre otros. En “Song from the capeman” (1997) se juntó con Rubén Blades, abordó ritmos latinos y reflotó la música negra de los ´50s. No con todo tocó las alturas de “Graceland”, claro. Eso sí, produjo una interesante herencia pop con vuelos jazzeros en “Still crazy after all this years” (1975), "Heart and bones" (1983) y “You´re the one” (2000), para dar algunos ejemplos. 

** Richard Bona – “Bonafied” (2013)

Bona nació en Camerún en 1967 en una familia de músicos y tuvo cosas de niño prodigio. A los 22 años se fue a París y, a la par que se enamoraba del jazz, empezó a colaborar como bajista con el violinista Didier Lockwood y los africanos Salif Keita y Manu Dibango. Al poco tiempo, cruzaba a Nueva York y la vanguardia jazzera se lo disputaba para sus grabaciones y giras: Joe Zawinul, Mike Stern, Chick Corea, Brandford Marsalis, Pat Metheny, etc. En su producción discográfica, Bona canta en su idioma natal, el douala, y no solo exhibe sus habilidades extraordinarias como multi-instrumentista: escoge un repertorio ecléctico, que no solo incluye influencias africanas, sino también otros géneros internacionales. Aquí, en este recomendado séptimo disco, sorprende con la delicada “Mulema” y una versión hermosa de “On the 4th of July” de James Taylor. Como si fuera poco, se manda con un bolerazo (“Mut´Esukudu”) y un neo-tango (“Uprising of Kindness”). 

En una reseña, el diario Los Angeles Times escribió: “Imagine un artista con el virtuosismo de Jaco Pastorius, la fluidez vocal de George Benson, la sensibilidad y armonía de Joao Gilberto, mezclado con cultura africana. Señoras y señores, le presentamos a Richard Bona!”  En sus últimas producciones está abordando la música caribeña con su grupo Mandekan Cubano. 

CONTINUARA CON...

CAP. 3. ROCK & POP.
CAP. 4. JAZZ & JAZZ-ROCK.
CAP. 5. BANDAS DE SONIDO ORIGINALES DE PELICULAS-BSO

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