lunes, 6 de febrero de 2012

Malvinas: verso o realismo


Para mí Jorge Lanata es un periodista iconoclasta que se gana la vida muy bien trabajando de eso (de periodista iconoclasta). No se si tendrá el culo limpio (me pregunto si en la Argentina quedan más de diez personas públicas con el culo limpio) pero puede decirse que ha sido siempre mucho más valiente y jugado para decir lo que piensa que el promedio de los periodistas vernáculos.

En su artículo del sábado 04 de febrero pasado en el diario Perfil, una vez más, invita a pensar. Me adelanto a decir que su posición específica sobre Malvinas me parece pueril y que es secundario si es víctima del oficialismo o no (es un poco el juego al que juega). Interesan las cosas que tira sobre las contradicciones vigentes en la auténtica defensa y uso racional de nuestros recursos naturales (hay más info al respecto en la entrada "Megaminería: alguien miente descaradamente").

Son temas que proponen desde hace largo rato Pino Solanas, Miguel Bonasso y Proyecto Sur sin que a muchos parezca interesarle más que Boquita, Bailando por un sueño o las peleas de Ricardo Fort con Guido Suller. Justamente Pino Solanas se había anticipado y lo había dicho con todas las letras el 31 de diciembre pasado, en un artículo del mismo diario Perfil. Los mismos que nos joden con la megaminería en las provincias nos tratan de robar los recursos en torno a las Malvinas, con las Malvinas incluídas. Y nuestro gobierno, que declama mucho, no aplica la ley que tiene que aplicar para impedirlo. Abajo pueden leerlo completo.

Un parrafito para los mal nacidos ingleses: es únicamente propio de un inimputable o de un hijo de puta que su primer ministro Cameron haya calificado recientemente a la Argentina de "colonialista" por pretender liberar islas que nos fueron usurpadas. Es intentar desconocer que su maléfico país ha explotado y asesinado a millones de personas en el mundo durante siglos para esquilmar sus recursos, que ese es precisamente el oficio macabro en el que se especializaron y por lo que en todos lados los conocen como "piratas" y que sus flemáticos tea o'clock five están manchados de sangre. Los kelpers no pueden tener voz ni voto en ningún foro porque son intrusos: su futuro debe ser volverse a Gran Bretaña en un medio de transporte a convenir. ¿Encima debemos agasajar al que nos invadió la casa? (bueno, ya lo hicieron en el pasado el desvariado ministro Di Tella y el demoníaco Nemen... los políticos argentinos todo lo hacen posible!)

Ahora bien, si nuestros mediocres gobernantes -que no pueden pensar un país justo, libre y soberano a largo plazo- pretenden que en el futuro nuestras islas se conviertan en una atrasada provincia cuyos recursos naturales sean negociados tras un biombo con alguna multinacional que les asegure la vida a unas cuantas familias poderosas de la zona, ¿vale la pena tanto esfuerzo político y diplomático para su recuperación? ¿No deberíamos primero solucionar dentro de casa una cuantas incoherencias y castigar traiciones y asociaciones ilícitas? ¿O simplemente la actual movida mediática de los gobiernos por la soberanía de las islas son una agiornada cortina de humo para la gilada con nuevos actores que reemplazaron a los asesinos Galtieri y Tatcher? Horanosaurus.

Cipayos y cipayas

El aparato de propaganda estatal acusó al columnista de PERFIL de vendepatria. Cómo detectar traidores. Diario Perfil. 04/02/12. Por Jorge Lanata.

En la Argentina tratar de pensar en libertad se parece cada día más a un delito; discutir es un verbo que ha caído en desuso: nadie discute, se acusa, se señala, se grita.

El aparato de propaganda estatal tiene una actitud canina: está vigilante, atento, dispuesto a ladrar ante cualquier intrusión. La Patria tiene copyright, el campo nacional y popular tiene alambrado y los dueños de la verdad ya hicieron la escritura.

Es gracioso que un de-sobediente como Jauretche se haya transformado, hoy, en un ícono de la obsecuencia gubernamental. Eso habla, también, del nivel de ignorancia y manipulación: los chicos de La Cámpora deben creer que Jauretche es un modisto francés: consumen Jauretche pasado por la procesadora de Aníbal Fernández.

Fue justamente don Arturo quien introdujo en el ensayo político argentino la palabra “cipayo”. “Cipayo” proviene del persa, sipahi, y así se llamaban los miembros de la tropa de caballería de elite, una de las seis divisiones de caballería del ejército del Imperio otomano. En el Imperio británico llamaban cipayos a los nativos de la India reclutados al servicio del Reino Unido, Francia y Portugal.

Cipayo es el nacional que pelea a sueldo por el enemigo. Yo, que he sido comunista y terrorista en la época de Alfonsín, narco, trolo y falopero en la de Menem, golpista en la de De la Rúa, mercenario, esbirro de Magnetto y pro milico en la de El y Ella, soy ahora “cipayo” para el aparato de propaganda estatal.

El bautismo sucedió luego de que The Observer publicara en Londres, el domingo pasado, mis opiniones sobre Malvinas: “Las Malvinas son parte de nuestra imaginación, estamos cegados por años de retórica”, dijo el cipayo. Trataba de plantear lo siguiente: la manera de “argentinizar” las islas es integrarlas, no aislarlas; vetar los permisos de pesca es una maniobra imbécil y menor: tardan diez minutos en cambiar la bandera de conveniencia y siguen pescando. Lo que hay que hacer es poblar Malvinas, integrarlas: médicos argentinos trabajando en sus hospitales, malvinenses estudiando en Gallegos, trabajadores temporales en uno y otro lado. Crear lazos verdaderos y no retórica en tribunales internacionales que no sirven para nada.

Porque si mañana, por milagro, recuperáramos las islas, ¿qué haríamos con los 2 mil tipos que viven ahí? ¿Fusilarlos? ¿Darles planes Trabajar? ¿Tarjetas SUBE? El aparato estatal reaccionó de manera coordinada: los programas de Diego Goebbels y la web de Javier Ramero (no es error de imprenta, Ramero, porque de eso trabaja) coincidieron en acusarme de cipayo. Las voces críticas del oficialismo me hicieron reflexionar. Aquí van algunos datos que pueden servir como detector de cipayos en la Argentina:

*Sólo un tercio de las 500 empresas más grandes del país son argentinas: según el Indec, sobre ese total apenas 176 son de capitales locales. La transnacionalización de la economía, iniciada en los 90, siguió aumentando con El y Ella.

*Desde la reunión en 2010 de Ella con Peter Munk, el presidente de la Barrick Gold, el diputado Miguel Bonasso viene denunciando los compromisos K con las mineras. Un informe técnico publicado en 2005 advirtió que la superficie de los glaciares disminuyó entre el 56% y el 70% por las actividades en Pascua Lama y Veladero. Barrick actúa en connivencia con los gobiernos de San Juan y nacional.

*En Catamarca denunciaron la aplicación de la Ley Antiterrorista contra asambleístas que se expresaron contra la ley minera en la provincia. Fue la primera vez que se aplicó la norma negociada por la Argentina con el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).

*En 2009 la Argentina condenó duramente el golpe de Estado en Honduras y dio apoyo político internacional al reclamo del destituido mandatario, Manuel Zelaya. Ahora el canciller Timerman hijo tuvo un encuentro con el presidente golpista Porfirio Lobo Sosa y afirmó que “se busca establecer un diálogo productivo y de cooperación”. En 2010 la misma Cancillería había condenado las violaciones a los derechos humanos en ese país.

*Grupos económicos de Canadá, Estados Unidos, Australia, Gran Bretaña y Suiza controlan en la Argentina el mercado del litio, denominado “el petróleo que viene”. En los últimos dos años se han registrado inversiones por exploración por alrededor de 100 millones de dólares, en una riqueza que contienen los salares locales calculada en 260 mil millones de dólares. El 30% del litio se destina a la producción de baterías para autos y productos electrónicos de consumo masivo, otro 20% a la producción de aluminio, un porcentaje similar a la confección de vidrios y cerámicas y el resto a la fabricación de lubricantes. En Salar del Rincón (Salta) explota el litio Ady Resources, una firma australiana. En el Salar de Olaroz (Jujuy) operan Orocobre, asociada a Toyota, y Minera Exar, vinculada con Mitsubishi. En el Salar de Hombre Muerto, entre Catamarca y Salta, opera Rodhini Lithium, canadiense. En los salares Incahuasi, Pocitos y Arizano, Exar. En el Salar Centenario (Salta), Bolera Minera, vinculada con la francesa Bolloré y Pininfarina, que también lo hace en el Salar Chancarí, en Jujuy. En las Salinas Grandes, de Salta y Jujuy, explota el litio South American Salars, australiana. En el salar salteño de Uyuni lo hace Minera del Altiplano, de la norteamericana FMC. En el Salar de Pozuelos, la compañía coreana Ekeko. Y en el Salar de Llullaillaco (Salta), Minera Solitario Argentina, de la canadiense TNR Gold.

*La merluza, columna vertebral de la actividad pesquera, se encuentra en peligro de extinción. Los buques asiáticos, en su mayoría chinos, depredan en nuestro mar la merluza y su principal alimento, el calamar. De 95.000 buques pesqueros registrados en el mundo, 210 son argentinos y 40.000 son chinos, y la mayoría navega en el área austral. Entre 2 mil y 4 mil de estos buques pescan calamares en la milla 201 al norte de las Malvinas y también dentro del territorio argentino, porque los controles son inexistentes o ineficientes.

*En Tierra del Fuego se firmó recientemente un convenio con Tdfeyq (Tierra del Fuego Energía y Química, de capitales chinos) para instalar una fábrica de fertilizantes para soja en Río Grande, que incluye la provisión de gas a 1,80 dólares por millón de BTU, mientras el precio internacional es de alrededor de cinco dólares. La oposición juntó 30 mil firmas que pedían una consulta popular sobre el asunto, pero fue ignorada.

“La presidenta Kirchner es no sólo una gran amiga mía sino también de los Estados Unidos”, dijo Barack Obama en noviembre del año pasado frente a una Cristina sonriente como Susanita en una tira de Mafalda.

“No se puede pasar por alto el liderazgo de los Estados Unidos a nivel global”, afirmó Ella. Ahora ponga su detector de cipayos a funcionar y fíjese para dónde señala la flecha roja.

Tango malvinense: mineras con petroleras.
Por Pino Solanas (publicado el sábado 31 de diciembre en el diario Perfil)




En franca violación a las disposiciones de la ley Nº 26.659, la Barrick Gold y otras transnacionales mineras que operan en nuestro país son copropietarias de las petroleras británicas que están extrayendo crudo en el mar que circunda las Malvinas: Falklands Oil and Gas Company, Rockhopper Exploration, Desire Petroleum y Borders Southern. La ley, de nuestra autoría y votada por unanimidad por ambas cámaras del Congreso y vigente desde el 13 de julio, prohibe a toda empresa que actúe en la República Argentina desarrollar actividades hidrocarburíferas –o estar ligada a quienes las realicen– en nuestra plataforma marítima sin la autorización de la Secretaría de Energía de la Nación.

A ocho meses de la promulgación de la ley, el Gobierno no la aplica. En una suerte de tango del saqueo, la pareja de mineras-petroleras que operan en Malvinas pertenece a los mismos grupos financieros transnacionales que controlan las corporaciones auríferas del país: el 76% del paquete accionario de la Barrick Gold –megayacimientos Veladero y Pascua Lama– más el 55.9% de Gold Corp –Bajo la Alumbrera y Cerro Negro– y el 40.5 % de las acciones de Anglo Gold Asanthi –Cerro Vanguardia–. En efecto, son los mismos que poseen el 33% de las petroleras Rockhopper Exploration y Borders & Southern Petroleum; el 25% de Desire Petroleum y el 37.8 % de Falkland Oil and Gas. A su vez, uno de los fondos de inversión más importantes del mundo –propiedad del Bank of America– el Blackrock Group; además de ser accionista de la Barrick Gold, tiene participación en las petroleras Rockhopper, en Desire Petroleum y en Falkland Oil and Gas, teniendo en esta última el 49% del capital accionario. También debemos mencionar a TD Asset Management, fondo de inversión americano accionista de la Barrick Gold y de Goldcorp –Cerro Negro, en Santa Cruz– con el 7,4% de las acciones de Rockhopper y el 7.5 % de Desire Petroleum; y el Banco Barclays, también accionista de Desire Petroleum, es el mismo que en el canje de bonos realizado en 2010 representaba a los bonistas y también al Estado argentino por propia decisión del ministro Boudou.

Somos un país invadido que ha perdido una parte de su territorio no sólo por la ocupación británica de las Malvinas. En los últimos veinte años se han cedido miles de kilómetros –Patagonia, cordillera de los Andes, provincias del noroeste, noreste y centro– a las corporaciones transnacionales residentes en Londres, Nueva York, Zurich, París, Tokio. De nuestro territorio se llevan los bienes y recursos estratégicos: petróleo, oro, cobre, plata, litio, molibdeno, uranio y sesenta más; y cereales, carnes y alimentos.

Desde los años 90, la Argentina vive un agudo proceso de colonización económica que se profundiza al compás de los planes del Banco Mundial y del IRSA. Las mismas corporaciones que manejan el petróleo y detentan la minería gozan de total impunidad en la Argentina. Ninguna otra actividad empresaria como la minera ha recibido mayores beneficios económicos: estabilidad fiscal por treinta años; exención impositiva de la casi totalidad de los impuestos –incluido al cheque y al gasoil–; deducción del 3% de regalías de todos los gastos de extracción, refinación, transporte, seguros, administracion y fletes hasta puerto de destino. No hay control público de sus exportaciones y pagan de acuerdo con las declaraciones juradas que realizan seis meses después de llegar la carga al puerto de destino. Hasta hace unos días, podían dejar en el extranjero el 100% de las divisas de sus exportaciones. Esta operación de vaciamiento recuerda a la Potosí colonial del siglo XVI.

En estas décadas, el Reino Unido se ha venido burlando de los acuerdos de cooperación firmados en Madrid en 1989/90 y todas las resoluciones de las Naciones Unidas que solicitan establecer negociaciones sobre la cuestión Malvinas. “¿Como es posible que a 14 mil kilómetros de distancia pretendan reivindicar su dominio?”, decía el ex presidente Lula en la cumbre del grupo Rio en Cancún. De la tolerancia a la seducción, las politicas argentinas fracasaron mientras Inglaterra avanzó ganando tiempo en su estrategia del hecho consumado. Hoy reclaman soberanía sobre 350 millas desde las islas, reconoce la nueva constitución de los kelpers y han construido la mayor base militar del hemisferio sur, que incluye fragatas misilísticas, aviones de combate Tyfon y un submarino nuclear. ¿A quién amenaza semejante armada? A una Argentina desarmada a la que no le vuelan diez aviones y ha desmantelado sus industrias de defensa.

Para recuperar las Malvinas, la Argentina no tiene otro camino que la batalla diplomática y la aplicación de la ley 26.659: apelar a la solidaridad continental para que ningún barco o aeronave salga de los puertos argentinos o latinoamericanos con destino a Malvinas y ejecutar las sanciones económicas que prevé la nueva ley. El saqueo de nuestro petróleo debe ser compensado con las rentas y concesiones de las empresas británicas, americanas o del país que fueren. La recuperación de las Islas Malvinas es una causa patriótica que debe unir a los argentinos sin distinciones políticas ni sociales.

Las palabras de apoyo de Fidel


Pg12 13/02/12. El ex presidente de Cuba Fidel Castro volvió a respaldar el reclamo argentino de soberanía sobre las islas Malvinas al señalar que a Gran Bretaña “no le queda más remedio que negociar e irse” del archipiélago. Castro consideró “descarado” el envío de una flota militar y la presencia del príncipe William en las islas: “Es tan descarado lo que han hecho, hasta mandaron un barquito, un destructor y un helicóptero con un príncipe que es piloto”, dijo el líder cubano en un encuentro que compartió con intelectuales de más de veinte países en el marco de la Feria Internacional del Libro de La Habana.

Según consignó el diario cubano Juventud Rebelde, Castro aludió también al apoyo que recibió Gran Bretaña por parte de Chile durante la guerra de 1982. “El ex dictador chileno Augusto Pinochet, quien ayudó a los británicos en su última guerra contra Argentina, ya no está ahí”, dijo Castro, y señaló que ahora los británicos “están desesperados, y así reaccionaron cuando Uruguay vetó recientemente la entrada del barco inglés con bandera de las islas Malvinas”. El ex mandatario cubano advirtió, además, que “los norteamericanos seguramente no están muy felices. La situación no es de guerra, pero hay que presionarlos”, para que intervengan en el conflicto.

El Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel fue uno de los setenta intelectuales que, junto a escritores, pensadores y científicos cubanos, compartieron una jornada con Fidel Castro en el marco de la Feria del Libro de La Habana. Tras participar del encuentro de intelectuales por la paz y la preservación del medio ambiente, Pérez Esquivel reprodujo en un comunicado las declaraciones del líder cubano: “David Cameron le ha hecho un gran favor a toda América con sus actitudes. Los ingleses no tienen nada que hacer ahí. No les queda más que negociar para luego irse”. Fidel Castro ya había expresado su opinión sobre el conflicto en Malvinas a principios de mes, cuando dijo que las islas “son un pedazo de tierra arrebatado a la Argentina, donde ahora los británicos pretenden extraer petróleo”.

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