domingo, 13 de mayo de 2018

Gracias Huracán... gracias Alfaro!




Gracias, Huracán!

maxHuracán Nº 55, 12-mayo-18, previo a Huracán 3-Boca Jrs. 3 y a la clasificación del club a la próxima edición de la copa Libertadores de América. @maxHuracan

"Tantas veces te lloramos, tantas maldecimos, tantas nos preguntamos si las malas serían eternas... Los quemeros sabemos bastante de épocas difíciles, de remarla, de parirla, y hasta de insultar a propios y extraños buscando explicación, consuelo o un simple desahogo, ante una racha deportiva en contra, alguna repetida crisis institucional o algún sonoro apurón financiero. Vaya si sabemos de sinsabores. Por eso, quizás por no estar muy acostumbrados a las buenas es que relucen más nuestras sonrisas. Y existen esos que -acostumbrados ellos a las buenas- nos miran asombrados por nuestro contagioso entusiasmo de estos días. Porque el Globo vive días especiales. De la mano del fútbol, claro que sí. Pero no solamente por eso. Una pequeña muestra es que Huracán está diciendo presente una vez más, por 11va. edición consecutiva, en la Feria del Libro. Con apoyo institucional y el trabajo incansable de muchos quemeros y quemeras, armó un hermoso stand que merece visitarse y en la semana que pasó se dió el lujo de presentar un libro sobre Miguel Brindisi ("Por el andarivel del 8", de Rodolfo Chisleanschi) y una disertación sobre Huracán en los Mundiales, nada menos que con la presencia de Miguelito y del autor del libro; además de Gustavo Alfaro, Adrián Callelo, Ignacio Pussetto, el periodista Alejandro Fabbri, el presidente del club, Alejandro Nadur, y Néstor Vicente, titular de Cultura AFA y miembro de la CD del Globo.

Pero obvio, el fútbol nos tiene contentos, casi inesperadamente emocio­nados. El equipo que armó Alfaro nos rescató de esa angustiante pelea que veníamos teniendo en las últimas temporadas, para no descender, y nos fue llevando a un azucarado lugar de privilegio: el de pelear bien arriba en la tabla, sumar tranquilidad para los próximos años y volver a disputar competencias internacionales de jerarquía. Nombramos a Alfaro porque lo consideramos una pieza imprescindible en este presen­te. Su tranquilidad, liderazgo y manejo de grupo fueron esenciales para dar vuelta como una media el rendimiento de muchos jugadores y trans­formar -en poco tiempo- lo que desde afuera se veía como un montón de voluntades dispersas en un verdadero equipo, en todos los sentidos. Claro está que fue muy importante para este rendimiento el plantel, con producciones individuales destacadísimas. Marcos Díaz, como figura excluyente, toda la temporada. Pero también la revelación de Pusetto, la entrega de Damonte y la gran recuperación de casi todos. Y el contexto también ayuda. Porque desde la dirigencia se acompaña el momento con trabajo y sin generar ruidos extraños. Y también porque la gente estuvo a full: apoyó desde el primer partido, copó la popular y las plateas y alentó en todos los partidos. No es poca cosa. Y se sintió. Ojalá hoy podamos coronar la temporada con otra alegría. Podamos agradecer al plantel y al cuerpo técnico el volver a posicionarnos entre los grandes. Y prepararnos para lo que viene con tranquilidad. 


Gracias, Alfaro!


Gustavo Alfaro es, después de 17 años, el primer técnico de Huracán de Parque Patricios que arranca y termina un campeonato de primera en ese puesto. Un lauro poco frecuente en el fútbol argentino actual, también. Pero disponiendo en el Globo de un plantel común y silvestre con pocas figuras destacadas, logró convertirlo en competitivo, pudo superar los bajos promedios que lo condenaban de antemano al descenso y terminó cuarto en la Superliga, siendo uno de los menos vencidos. Como postre, lo clasificó para la siguiente edición de la copa Libertadores.

A Alfaro, le colgaron el sambenito de "DT de equipo chico". Quizás la sentencia tenga algo de razón. Porque el estilo de juego que le da a sus conjuntos es el predominante en el fútbol moderno: el de correr solidariamente como si fuera la última vez haciendo  pressing para que el rival se equivoque; el que juega de contra-ataque y le tira la responsabilidad de juego al rival, el que prioriza tener el arco propio en cero. Ese estilo suelen adoptarlo los clubes que se encuentran en desventaja económica y no pueden conformar planteles con figuras millonarias que le permitan un juego ofensivo y vistoso, es decir clubes que "no tienen billetera" y corren con esa sutil desventaja deportiva. 

Alfaro tuvo un largo recorrido profesional que incluyó varios clubes, incluído San Lorenzo "el quinto grande", en la temporada 2005/6, de donde fue despedido por dirigentes e hinchas descontentos por no obtener lauros (es que nuestros primos, de clase media alta en decadencia, querían ganar su séptima copa Libertadores -como el Rojo de Avellaneda- antes que la primera). Pero sus mayores logros fueron en el ignoto Arsenal de Sarandí, el pequeño club-hobby del detestable ferretero millonario Humberto Grondona, capo-mafia de la Asociación del Fútbol Argentina durante décadas: obtuvo con ellos la Sudamericana 2007 y Clausura, Copa y Supercopa Argentina 2012/3. Como dato complementario y, no menor, Alfaro tiene un bagaje intelectual poco común para el medio y es convocado habitualmente por medios internacionales para realizar comentarios deportivos. Es oriundo de Rafaela, Santa Fe, ciudad gringa bien burguesa, pulcra y discreta, si las hay.

El último suceso futbolero-romántico de Huracán fue el recordado equipo de "los ángeles de (Angel) Cappa" de 2009, subcampeón de ese año que recuperó el buen juego genético quemero de la mano de Pastore, Bolatti y Goltz. Fue la verdadera sensación de ese certamen, reconocido por todos. Realmente, una excepción a la regla: con jugadores ignotos, armó un equipo inolvidable.

Después de Cappa pasó por el club una sarta de DT con resultados mediocres: el Chulo Rivoira, Miguel Brindisi, Roberto Pompei, Amador Sánchez, Diego Cocca, Rivoira de nuevo, el Chocho Llop, Antonio Mohamed, Frank Kudelka, Eduardo Domínguez, Ricardo Caruso Lombardi y Azconzábal. Más allá de sus planteos y estadísticas, ninguno le dió a sus equipos una identidad interesante y menos aún buen juego. Es cierto también que -en un año de película- se cortaron 41 de "sequía" de trofeos de la mano de Néstor Apuzzo y Eduardo Domínguez con la obtención de la Copa y Supercopa Argentina 2013/4 más la final de la Sudamericana en 2015, que perdió por penales contra Independiente Santa Fe de Colombia. Pero luego, Huracán retornó a los tumbos, sin poder ganar partidos de visitante con la frecuencia que necesita un equipo profesional competitivo con aspiraciones.

Así, Alfaro fue contratado en julio de 2017 por el presidente de Huracán, Jorge Nadur. Pués bien, don Gustavo es el primer técnico de Huracán -al que seguimos llamando sexto grande por su historia- que en añares logra formar un equipo sólido y molesto al que nadie quiere enfrentar, consigue invictos largos e inusuales y gana en cualquier cancha. Con jugadores que no se dan por vencidos, que se tiran "de cabeza" a disputar cada pelota, a pesar de sus limitaciones técnicas. Como el hincha argentino y el quemero, en particular, exigen. Alfaro dijo: "Quiero que Huracán sea campeón del mundo en actitud". Y cumplió. 

Hace poco, este atildado DT comentó en tren de autocrítica jocosa ante los micrófonos que su equipo era como un Dodge 1500: nunca podrá alcanzar un récord de velocidad en una competencia pero dejará a su dueño en el destino prefijado, siempre. 

Huracán, un club que pudo renacer de las cenizas después de la mala presidencia de Carlos Babington y de varias campañas deportivas decepcionantes. Un club con "poca billetera" que corre en desventaja. Un club con hinchas de hierro que se bancan las decepciones más locas pero con genética de fútbol vistoso y de calidad: quizás por eso todavía algunos quemeros miran a Gustavo Alfaro de reojo y se resisten a aplaudirlo. Pero la mayoría le agradecemos grandemente este feliz año deportivo y lo que seguramente vendrá de la mano de su perfil medido y su mentalidad ganadora. Horanosaurus.





Huracán 3-Boca 3. Boca lo remontó primero, Huracán después y, dentro y fuera de la cancha, silenciaron a Holan. Y el Globo tuvo su premio... Olé 13/05/18. Por Hernán Claus.

Dijo Hemingway: "el ser humano necesita dos años para aprender a hablar y 60 para aprender a callar. Quizás es momento de aprender a callar". Alfaro cita al escritor estadounidense en un mediodía tibio de Parque Patricios para responderle a un ausente. Enfrente hay un centenar de periodistas, que escuchan con atención al DT del equipo revelación de la Superliga que está terminando, después de una mañana de fútbol en estado puro, de fútbol de alto nivel entre el campeón y un team obrero. Ante tantas sospechas, ante tantas palabras pensando en el bien propio sin pensar en ensuciar más el deporte, Huracán y Boca entregaron un partidazo, con seis goles y limpiaron la conciencia general. Entonces, de Hemingway pasamos a Ceratti y su eterno “Gracias totales”.

Gracias a Gago y a su fútbol tras siete meses. Él solo puede regresar después de siete meses y jugar un partido caliente como si estuviera con sus amigos. Al barro del Ducó, Fernando le pagó con mil pases y una inteligencia suprema.

Gracias a Pussetto por su gol, pero mucho más por su corazón. Y porque con la jugada del tercero de Huracán se les podrá explicar a los chicos -con un video de YouTube- la gran Patoruzú. Nacho, una de las figuras del torneo, corrió, metió, gambeteó. Y no a los pibes de Boca, sino a Buffarini, Mas y a Bebelo.

Gracias a Guillermo por poner un equipo que intentó jugar bien al fútbol en todo el torneo. Boca fue el mejor en la 17-18. Es verdad que tuvo lapsos grises, tanto como que ningún equipo -ninguno- fue capaz de hacerle sombra de manera seria. Sólo de a ratos. Un poquito San Lorenzo. Otro poco Godoy Cruz. Algo de Independiente y de Talleres. Pero a todos les faltó nafta para alcanzar al Bi de la Argentina.

Gracias a Alfaro por demostrar que la clase obrera también puede ir al paraíso. Con un grupo de laburantes del fútbol, armó un equipo sólido, hizo que Huracán se olvidara rápido del descenso y que terminara haciendo cuentas para ver si se podía ir de copas. Por eso ese aplauso final para sus guerreros que, embarrados, se retiraron ovacionados tras el 3-3.

El fútbol ha tenido jornadas oscuras, eso es verdad. Pero la mañana de este sábado 12 de mayo quedará grabada en los lugares claros. Fue un partido bárbaro, con todos los condimentos, con un jugador -Montenegro, las gracias también son para vos- que se retiraba y que mostró un gran repertorio en esos primeros 25’ en que Huracán fue una tromba, y que casi hace el tercero antes del segundo. Pero... sólo estaba 1-0, y enfrente tenía a Boca. Los maliciosos dicen los suplentes. Tienen razón tanto como que el sueldo de Gago vale mucho más que el presupuesto mensual de Huracán, por dar un ejemplo. Entonces, el campeón dice presente, toca al ritmo de Pintita, y se le suman unos chicos nuevos: Bebelo, Cardona, Junior y Bou. En un ratito, se pone 3-1, con dos goles de corner y una definición clase A de la Panterita.

Había más. Estaba todo arreglado. Por eso, Mendoza descuenta y hace soñar a 30.000 quemeros. Y después Pussetto hizo una jugada increíble, Álvarez tiró un centro y Chávez la metió. ¿Y después? Los últimos 15’ fueron un festival de llegadas, con su momento cúlmine a los 48’: Sara le atajó a Pussetto lo que hubiera sido un cuento perfecto para el Globo y en la contra Junior Benítez casi infarta a los presentes en el Palacio.

Se termina la obra. Aplauso cerrado, más allá de que parecía que el 3-3 no le servía. Pero a la noche... la vida es una rueda: mejor callar, como dijo Hemingway.


Por Waldemar Iglesias. Clarín y Blog-Quemero. 13/05/18. Fue un tobogán. Una sucesión de vaivenes. En el partido contra Boca, ese 3-3 que tuvo de todo. Durante el día, con el empate de Talleres frente al descendido Olimpo; con la derrota de Independiente ante Unión. Esos dos resultados que le pusieron final feliz al recorrido: Huracán pasó de los escombros a la Libertadores durante la temporada y durante este sábado sin olvido. Y ahí, en el centro de la escena, como emblema feliz, quedó Daniel Montenegro, en el día de su despedida de fútbol, a los 39 años, luego de casi 700 partidos y 145 goles, con esas lágrimas de gratitud, con ese saludo para siempre.

Se trata de un rasgo del Huracán del último lustro. Vive de vértigo en vértigo entre infiernos y paraísos. En 2014, tras una remontada estupenda llegó a la final por el regreso a Primera frente a Independiente. La perdió, en La Plata. El primer día de noviembre de ese año festejó el cumpleaños del peor de los modos: tras perder 0-3 en el Palacio Ducó frente a Sportivo Belgrano de San Francisco, quedó último en el Nacional. Menos de dos meses después: ganó la Copa Argentina y regresó a la A, tras hilvanar siete victorias en ocho partidos y vencer en el desempate a Atlético Tucumán. Se convirtió en el primer club en ganar un título absoluto jugando en la segunda categoría. En 2015, mientras peleaba por la permanencia, le ganó la Supercopa a River, jugó la Libertadores y llegó a la final de la Sudamericana. El descenso lo evitó en el último suspiro. En 2016, en el primer semestre, volvió a jugar la Libertadores (lo eliminó, polémicas mediante, el campeón Atlético Nacional) y se clasificó al ámbito internacional -de nuevo- a través del torneo. Pero pronto, en la campaña 16/17, regresaron las angustias de promedio hasta la última fecha.

El segundo semestre de 2017 comenzó con una bomba: la peor derrota internacional del equipo de Parque de los Patricios, 0-5 frente a Libertad de Paraguay. Entonces, con un plantel que parecía un rompecabezas roto, llegó Gustavo Alfaro. El equipo arrancaba la Superliga en zona de descenso. El hombre de Rafaela -aquel mediocampista luchador y prolijo- llegaba para modificar el ambiente. "Venimos para olvidarnos del promedio", dijo, a modo de mensaje fundacional. Sin pasado bajo el cielo del Ducó, con sus palabras demostró que sabía dónde estaba y cómo debía comunicarlo. Y construyó un milagro a su modo y manera. El Caudillo Alfaro -como muchos lo llaman en la Bonavena y en la Miravé- fue claro desde el principio. Sabía lo que había que hacer. Y lo hizo.

Se rearmó desde los referentes. Logró que continuara Marcos Díaz, la figura de este tiempo de vaivenes y de glorias; también -según cuentan quienes conocen la historia del club- el arquero más influyente de los casi 110 años de Huracán. King Kong de La Quema respondió de manera impecable e implacable. Tuvo más de la mitad de los partidos su arco en cero. Fue decisivo frecuentemente. No es casualidad que los hinchas lo reclamen para el seleccionado que irá al Mundial y que aparezca en las encuestas al respecto.

Algo similar hizo con el capitán Martín Nervo, a quien conocía de sus días felices en Arsenal. Le pidió que se quedara. Se quedó. El defensor recuperó aquella regularidad perdida y volvió a ser líder. También sumó a aquellos futbolistas representativos que jugaron menos: Rolfi, Patricio Toranzo, Federico Mancinelli. Los trató con el merecido respeto. La armonía interna fue el sostén principal en los momentos complicados. "Me encontré un plantel muy fuerte desde lo humano", dijo Israel Damonte, el refuerzo más visible de este 2018.

Alfaro convenció a todos de una idea. Huracán no tiene los brillos de los días setentosos. Sería imposible. No hay un duende como René Houseman ni un mago como Miguel Brindisi. Tampoco ofrece los destellos del equipo de Cappa. Sería imposible. No cuenta con el talento de Javier Pastore ni con el resplandor del mejor Mario Bolatti.

Este es un grupo que creció desde el barro, como aquellos superhéroes en blanco y negro de los años 20, que hicieron a Huracán el más campeón de esa década, los que casi siempre dirimían la consagración contra Boca. También es guapo como los planteles de la Era Masantonio, allá lejos en las dos primeras décadas del profesionalismo.

Huracán luchó en cada rincón del torneo. En los escenarios diversos. Cuando tenía promedio escaso y cuando peleó por acceder a su quinta participación internacional en cuatro años. Fue duro, fuerte, bravo, intenso. ¿Le faltó juego? A veces. Pero jamás careció de entrega total. Así, se reconstruyó a sí mismo. Como también pide su historia.

BONUS TRACK 1
*Conferencia de prensa de Gustavo Alfaro luego del partido Huracán 3-Boca Juniors 3: "Huracán generó cosas en mi que no sentía desde que empecé en Rafaela" Patria Quemera. 13/06/18.
* "Gracias Rolfi, hasta siempre". Blog-Quemero. Waldemar Iglesias. 13/05/18.
* "Guapo es el que juega a la pelota". El Francotirador. Olé 13/05/18. 

BONUS TRACK 2




Por Alberto Cantore. La Nación Deportes. Sábado 21/07/18. Desde Saransk, una de las once ciudades sedes que tuvo la Copa del Mundo de Rusia, llegó el mensaje que ofreció alivio y satisfacción. Un video, la vía para que el simpatizante de Huracán renueve las expectativas. El protagonista, el director técnico Gustavo Alfaro, destacaba el acuerdo para extender el vínculo que venció el 30 de junio, por un nuevo año. "Acaba de terminar el partido en el que Japón le ganó 2-1 a Colombia, pero no les quiero hablar de esto. Nada que ver. Quería confirmarles que vamos a seguir con este lindo desafío en Huracán. Es un motivo de orgullo para mí y para mi cuerpo técnico", señaló el entrenador, que se desempeñó como comentarista de la cadena Caracol de Colombia. La continuidad del rafaelino, que mantuvo charlas informales con Belgrano y también apareció en el radar de Peñarol, de Uruguay, es un dato relevante. Su participación en la estructura es globalizadora, es un gerente dentro de una institución que poco más de un años atrás, después de perder el clásico con San Lorenzo, no se presentó a los entrenamientos, debido a los atrasos en los pagos de los sueldos. La crisis era preocupante. Hoy, el Globo, modificó aquel clima hostil, de incertidumbre, se oxigenó en lo deportivo y encontró un respiro en su atribulado andar económico y financiero. La clasificación para disputar la Copa Libertadores 2019 y su participación en el mercado de pases expone este cambio de estatus. "Es un cuerpo técnico confiable, atractivo para los jugadores. Eso facilita las cosas en la competencia y también durante el libro de pases. Ahora los jugadores quieren estar en Huracán", no se cansa de repetir el presidente Alejandro Nadur. La frase del dirigente tiene sustento y se revela en Ignacio Pussetto. El santafecino, de 22 años, se incorporó al Globo en 2016, procedente de Atlético de Rafaela por US$1.400.000 por el 80 por ciento del pase. Pussetto resultó una de las figuras: jugó los 27 partidos y anotó 9 goles, siendo el artillero del equipo. Su juego provocó el interés de Udinese, que pagó US$8 millones. La revalorización de los futbolistas está atada a las campañas y la tarea de Alfaro hace de socio silencioso. Pussetto había llegado como delantero a Huracán, pero Alfaro lo potenció ubicándolo como volante por afuera.

El DT también influyó para que Hugo Nervo revirtiera su imagen y la relación con los hinchas son productos del ciclo Alfaro. El defensor, un año atrás, le comunicó a los dirigentes el deseo de dejar el club, después de ser blanco de insultos de parte del público, tiempo en que el Globo hacía equilibrio para mantenerse en la categoría, meta que alcanzó en la última fecha del campeonato de 2016/17, al empatar con Belgrano en el palacio Ducó. El 4to. puesto de Huracán en la Superliga revalorizó al zaguero, que fue transferido en 1.600.000 dólares a Santos Laguna (México). Alfaro también fue clave para convencer a Marcos Díaz que siga en el plantel, cuando (como Nervo) solo pensaba en marcharse. Y el arquero terminó siendo una de las columnas vertebrales por experiencia y atajadas decisivas.

El objetivo de terminar entre los cinco primeros de la Superliga se cumplió y ahora es el tiempo de trazar nuevas metas. Los futbolistas dejaron de mirar a Huracán como un club de conflictos, el Globo pasó a ser una plaza de interés. Juanfi Garro fue una de las figuras del subcampeón Godoy Cruz; el socio perfecto para el uruguayo Santiago Morro García, el goleador de la Superliga. El desempeño del tunuyanino, de 25 años, fue una vidriera para un posible pase al exterior, pero el atacante fue seducido por Huracán, que pagó 1.800.000 dólares por el 80% del pase y le firmó un contrato por cuatro años con una cláusula de rescisión de ¡US$15 millones! Al igual que Garro, Lucas Gamba, estandarte junto con Franco Soldano de Unión, que se clasificó para la Copa Sudamericana 2019, prefirió el Globo a las restantes ofertas. Con el pase en su poder, el mendocino, de 31 años, también acordó un vínculo por cuatro años. Con ellos, el plantel se refuerza para lastimar a los rivales y para abastecer a Andrés Chávez, que abiertamente manifestó que fue Alfaro quien lo motivó de firmar en Huracán, que le compró la mitad del pase a Boca. También Israel Damonte eligió incorporarse hace un año, después de quedar libre de Estudiantes; saltense como Chávez, no dudó en enfilar hacia Parque de los Patricios, después que el entonces entrenador del Pincha, Lucas Bernardi, le anunciara que no lo tendría en cuenta.

El paraguayo Saúl Salcedo llegó hace un año a préstamo a Huracán. De 20 años, la experiencia resultó satisfactoria y Alfaro pidió que se hiciera uso de la opción de compra, por US$2.400.000, por el 80 por ciento del pase. También guaraní, de apenas 21 años y con reciente pasado en Gimnasia y Esgrima La Plata, Omar Alderete, es otra cara nueva con proyección que suma el plantel; Cerro Porteño vendió el 80% del pase en US$1.600.000. El volante Iván Rossi, por el que River desembolsó casi 3 millones de dólares a Banfield, pero a quien el DT Gallardo no tiene ahora en sus planes, fue otro que optó por Huracán y jugará un año a préstamo.

Con Alfaro, ese técnico-gerente, Huracán empieza a alejarse de las frustraciones del pasado. En lo deportivo, siendo protagonista, clasificándose a los torneos internacionales y mirando con menos preocupación la tabla de los promedios, pero también en lo económico y estructural: el club tiene patrimonio, abandonó la política de incorporar a préstamo y ejecutó ventas que alivian la tesorería y permiten proyectar: en los últimos cuatro años embolsó 28.700.000 dólares del mercado de pases.

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