domingo, 18 de agosto de 2013

Solidarios: gente con garra




Siempre he pensado que los únicos redimibles en este mundo son quienes se dedican anónimamente a la solidaridad, a la ayuda de los perdidosos en esta sociedad injusta.  Me refiero a los que ponen el pellejo a diario prescindiendo de las veleidades y ventajas que ofrece el poder. En nuestro país hay una larga lista de gente meritoria en eso y, aunque no domino el tema en profundidad ni dispongo de una lista rigurosa, si me preguntan quienes me llaman más la atención en el rubro mencionaría a Juan Carr y Abel Albino o al padre Pepe, seguramente porque -además- les han acercado cámaras o micrófonos y salieron indemnes. Leí últimamente las ideas de los primeros en el libro de Jorge Lanata "26 personas para salvar al mundo" (2012) y rescaté de ahí fragmentos de sus declaraciones que me impresionaron. También de Manuel Lozano, de Red Solidaria como Carr. La lista de entrevistados en ese recomendado libro está agrupado en 12 temáticas distintas.  El objetivo, según el autor, fue recopilar respuestas de los tipos más inteligentes de estos tiempos para acercarnos a ver lo que somos y lo que queremos ser. Horanosaurus.

JUAN CARR. Nació en 1961, es hijo único y sus padres se separaron cuando tenía dos años. Tras la separación, vivió con su madre, su tía y su abuela.  Su acercamiento a la cultura de la solidaridad y a la posibilidad de “ver” lo que la sociedad decreta “invisible” empieza temprano: boy scout a los 9 años, sus padres lo hicieron conocer de niño diversos sectores postergados. Al cumplir 18 años fue a donar sangre, y dos meses después misionaba con los indios wichis y pilagás en la provincia de Formosa. En 1983 le diagnosticaron cáncer y le pronosticaron tres meses de vida. Hasta 1988 luchó contra la enfermedad con controles periódicos y quimioterapia. En septiembre de ese años los controles indicaron que no iba a morir, por lo que decidió casarse con su mujer, María. Los médicos le advirtieron que no podría tener hijos, pero finalmente tuvo cinco. En 1995 Juan Carr creó junto a su mujer y tres amigos la Red Solidaria, con una premisa sencilla: unir al que necesita con el que puede ayudar.

* Una red es una comunidad que se junta, que se reúne, que se moviliza. Una red tiene que ver con la horizontalidad, con compartir, con encontrarse, con estar cerca (…) con transformar la realidad.. en nuestro caso, en esta red, el dolor es el que manda, el dolor es el norte. El que sufre es el que te insinúa por dónde va el camino, el que padece, el que no tiene un medicamento, el que duerme en la calle, al que le mataron un hijo, sabe como nadie, tiene una sabiduría tremenda forjada en el dolor. En general, si la red y los nudos de la red se acercan al que sufre, antes de hacer nada, el dolor te instala, te ubica, tiene la capacidad de organizarte. Cuando te alejas del dolor, se enreda, nos enredamos… si te alejás y comenzás a filosofar mucho sobre por qué está donde está, se enreda. Se enreda cuando nos apartamos del dolor, porque no le preguntamos al que sufre que necesita.

*  Nosotros formamos una red de  ‘no buenos’, una red de gente común… necesitamos que cualquiera participe. Hay casi una doctrina para nosotros: el ‘cualquierismo’. Cualquiera puede poner en algún lugar la foto de un chico perdido, ser donante de sangre… esto para nosotros es clave y ¿qué nos pasa? Cuando haces mucha comunicación, cuando recibes muchos premios, sales de este cualquierismo y empiezas a ser diferente. Cuando ves una persona diferente como héroe, prócer, genio, lo aplaudes y lo premias, pero te parece que lo hizo porque es un genio… los santos, los mártires, los próceres y los héroes son buenísimos pero, en general, están para otra cosa. A mí me pasa esto: a veces hay que hacer un esfuerzo para no mostrarse tan bueno, es tremendo. Esta mañana tú estás pensando en la catástrofe del volcán y yo pienso en que esta noche no haga frío por los que duermen en la calle, en esa chiquita que está en el hospital esperando un trasplante. Evidentemente ante esta mirada dices: ‘Esta gente es sensacional’. Ese es un temor nuestro, porque nosotros necesitamos a cualquiera, el que parece tan bueno, tan generoso, y el que no… tiene que seguir siendo una red de seres humanos con nuestra condición humana…

* Cada tanto me sorprendo egoísta pero al mismo tiempo me aplaudo de mi condición humana. Si en la calle me paran nueve veces para pedirme algo capaz que la décima me quiero escapar. Al primero le das una moneda, al segundo le das un abrazo, al tercero le das una frazada y me cruzo con el número quince y tengo gans de decir: ‘Chau, loco, este que le toque a otro’. Esa situación de egoísmo me sorprende pero me alegra porque es mi condición humana.

* Yo no me levanto todos los días a la mañana con ganas de donar sangre, no me levanto todos los días con ganas de ir a una catástrofe y el volcán me asusta, el frío de la noche me asusta, ir a los barrios donde hay muchas armas me da miedo. Eso tiene que ver con el egoísmo, y me sorprende…

* Cuando paso mucho tiempo en reuniones (con directivos de multinacionales tratando de ver como ser más sustentables, con gente de poder real) extraño a los pobres, y no porque rechace al poder, pero los extraño.. es la vocación… yo creía que cuando uno va transitando por la vida se pone más duro y tiene otra frialdad. A mí me pasa al revés: cada vez me cuesta muchísimo más, sufro muchísimo más, y la sensibilidad que me permite avanzar hacia el que sufre al mismo tiempo me complica porque me da miedo, pero cada vez estoy más sensible, contrariamente a lo que pensaba.

* Yo puedo terminar con el hambre en la Argentina, como muchos otros que estamos en esto. Puedo lograr que en la Argentina, antes de irme al cielo, más de la mitad de los chicos terminen la unviersidad. Lo que necesito es una fórmula que no encontré, y que me encantaría encontrar antes de irme de este mundo, para lograr el hambre cero en el mundo, pero ya no me dan los números.

* El peor enemigo de la red es el egoísmo, sin duda, el individualismo. Y en la Argentina, la fragmentación… la Argentina, según me cuentan, tiene una capacidad solidaria como pocos países en el mundo… no hace falta dinero, no hace falta recaudar nada, sólo conformar una mesa para cada tema importante. El drama de la Argentina es  fragmentación y las internas. Pero además, es tan difícil de explicarle a los extranjeros: cuatro días de cosecha del año pasado le dan de comer a todos los hambrientos de la Argentina por un año. Bueno, solamente hay que distribuirlo. ¿Porqué no se distribuye? Porque no hay un acuerdo, no nos sentamos a la mesa, y porque si arrancás –y yo lo probé varias veces- se arma una discusión ideológica, de egoísmo.

* Una frase que acuñamos es ‘no queremos tu dinero, queremos tu compromiso’. Lo aprendimos de la fundación platense Emanuel.. tienen una imagen, una foto de una chiquita y abajo dice ‘no te pide tu dinero, te pide upa’. Sensacional. Esa es la esencia de la cultura solidaria.

* Podemos cambiar el mundo, por supuesto. Para eso estamos, para eso vivimos, no me cabe ninguna duda. De cada siete personas, una tiene hambre. ¿Seis personas no pueden hacer algo por un hambriento en el mundo? En la Argentina, de cada 23 personas, una tiene hambre.. ¿veintidós no podemos? La matemática me da (…) ahora hay un 11% más de comida en el mundo que lo que hace falta cada año.. el sueño es posible..

* Cuanto más distinto es el nuevo voluntario, más enriquecedor.. cuanto más diferente mejor… lo digo habiendo sido formado por la iglesia, a la que le agradezco: yo soy católico pecador, pero católico, descubrí el prójimo a través de la iglesia—Si no hubiera recibido una formación religiosa de mis formadores, no se si estaría preocupado por la temperatura que hará esta noche, tal vez por otra cosa-- Me di cuenta de que la iglesia, el mundo musulmán, el mundo judío, el mundo protestante tienen un valor enorme. Ahora bien, primero tienen que librarse de eso. La camiseta sirve y no sirve, sirve y nos complica. Yo soy pedante y soberbio pero no tanto como para no advertir que necesito de todas las miradas, de todas las camisetas. Lo que tiene la religión como entidad de poder es que si siempre es la misma mirada, estamos perdidos, el fracaso está garantizado.

* Lo que si pareciera es que se necesita una base ética moral religiosa, sobre todo para mantener el compromiso.. el Tzedaká del judaísmo, es decir la justicia profunda, tiene un valor enorme, y el mundo musulmán dice ‘cambiar una vida es salvar el mundo’ … el dolor viene constantemente, y eso requiere de una espiritualidad, una ética.. es difícil mantener la vocación con lo que ofrece la realidad, este mundo actual tan especial no te da herramientas… pero la religión bien entendida te ayuda a mirar. La característica que tienen los abandonados es su invisibilidad. Son invisibles en la vida cotidiana. Hoy no vi ninguno que esperara un trasplante, hoy  no vi ningún desnutrido. Si alguien llama tu atención y te los muestra, bueno, ahí reaccionás. Pero esa visibilidad muchas veces te la da la iglesia, el judaísmo, los musulmanes que, desde su cosa pastoral, te traen al prójimo al centro de la escena. Y me parece, como concepto, que hay una mirada tremenda de la cultura solidaria, que hoy tiene un olor a transformación. Antes eran bien existenciales: ‘yo soy un ser superior y te doy una limosna’. Hoy tiene un sentido más de compartir, más transformador, de justicia elemental.

PD 2021: lamentablemente, Juan Carr cayó en el juego de una operación política de la oposición kirchnerista junto al presidente de River, Rodolfo D'Onofrio, y otros figurones, en 2019 en el llamado "Operativo frío", remarcando la pobreza y la insensibilidad del gobierno de Macri. Nunca sabremos los verdaderos sentimientos de Carr sobre esa infortunada intervención. Se refugió en el ostracismo después del incidente, lo cual le valió nuevas críticas. La administración kirchnerista de Alberto y Cristina Fernández -con su soberbia e inoperancia- ha hecho lo suficiente para que el índice de pobreza lograra llegar al 42% en solo un año y medio.

MANUEL LOZANO.  Nació en Chascomús y tiene 27 años.  Se recibió de abogado en la Universidad Católica de Salta con el mejor promedio de su promoción y luego realizó estudios de posgrado con especialización en gestión de organizaciones sin fines de lucro en la Universidad de San Andrés. A los 13 años comenzó a ayudar como voluntario en un hogar de niños, y allí se gestó el camino que elegiría para el resto de su vida. A los 18 años ingresó a la Red Solidaria, una organización  compuesta por más de dos mil voluntarios, que no tiene personería jurídica, ni sede, que no maneja dinero y que es, en nuestro país, un nexo entre quienes necesitan ayuda y quienes pueden darla, al mismo tiempo que busca consolidar la cultura de la solidaridad. Manuel es  director de la Red Solidaria desde el año 2008, recorre el país semana tras semana ayudando a escuelas rurales, comedores comunitarios, familias y diversas organizaciones. Busca no sólo asistir en el terreno de las necesidades básicas sino generar proyectos de desarrollo comunitario a largo plazo, y al día de hoy, ha impulsado la creación de 70 redes solidarias en el país. La Red Solidaria fue postulada en cuatro oportunidades al Premio Nobel de la Paz.

* En esta campaña, actualmente, están participando mil voluntarios, porque se hace todos los días. Para mí, esto es lo novedoso: crear un vínculo de confianza y también de afecto con quien duerme en la calle, y desde ese vínculo empezar a hacer un trabajo más profundo. Yo creo que la sopa y lo que entregamos es la excusa para acercarnos y, desde ahí, intentar que salgan de la calle.

* Me daba la sensación que hacíamos poco… era fácil salir a la calle una vez por semana y después llegar a tu casa y tener calefacción.. les dije que debíamos hacerlo todos los días o dejar de hacerlo.

* Es tan fuerte la experiencia de tener un diálogo con la gente en la calle (por el contrario, estamos acostumbrados a cruzarnos de vereda), que cuando te das cuenta lo fuerte que es y lo mucho que podemos hacer, la gente se va sumando.

* Nosotros vamos adonde ellos están.. cada historia es un mundo. Por eso yo creo de verdad que uno de los grandes logros es haber hecho diariamente este recorrido, porque no es que el primer día nos cuentan todo, sino que lo hacen de a poquito, como cualquier relación humana, en realidad… cada zona tiene su carpeta… de cada una de las personas llevamos una hojita de vida… para que no se nos pase nada por alto.

* Es complejo, sobre todo los que nacieron en la calle. Están acostumbrados a las reglas, están acostumbrados a la selva y, en algunos casos, vimos gente que, prácticamente, están como animales. Es fuertísimo, pero es así. Por ejemplo, yo estaba convencido, antes de hacer esto, de que la mayoría de la gente que llegaba a la calle eran alcohólicos porque los veía todo el tiempo borrachos. Después entendí que no, que en realidad el alcoholismo lo adquieren en la calle porque no hay forma de superar el frío y no hay forma de poder dormirse si no ingieren alcohol.

* Nunca, jamás, en todo el año pasado ni en lo que va de este, nunca una situación violenta, nunca, y eso que nos metemos en Constitución, en zonas complicadas, en ranchadas de mucha gente. Y hay muchos jóvenes, chicas jóvenes de dieciséis, diecisiete años que salen con nosotros. Nunca nos pasó nada, nunca, ni siquiera una puteada, jamás. La recepción es increíble, y eso es de lo que en las primeras recorridas se asombra el voluntario,tienen pánico de que los tratan mal.

* Trabajando en forma permanente somos mil voluntarios. Después depende de la campaña, se van sumando.. son setenta redes distribuídas en todo el interior… solo les pedimos tiempo, esa es la gran clave. Quiero que se comprometan en todo el país, cada viaje que hago es para sumar compromisos, sumar voluntarios. De eso se trata justamente la Red Solidaria.
* ...hay gente que te dice: “venís todos los días de las recorridas, ¿cómo hacés? Pará, frená un poco”. Yo no termino cansado, me encanta, más allá que es difícil, duro, doloroso, lo disfruto, para mí es enriquecedor.. me encantaría que el día tuviera más horas.



ABEL ALBINO.  Nació el 28 de noviembre de 1946 en Buenos Aires, pero su familia se trasladó a Mendoza cuando el tenía cuatro años. Se graduó en Medicina en la Universidad de Tucumán. En 1973 se especializó en pediatría en Chile y en 1987 obtuvo el doctorado en la Universidad Nacional de Cuyo.  Siguió con sus estudios en la Universidad  de Navarra, España, esta vez interesado en biología molecular.

* Un gran país se hace con varias cosas. Primero, preservando el cerebro del recién nacido dentro del año de vida. Segundo, educación y cultura. Luego, agua corriente y caliente, cloacas y luz eléctrica en cada hogar. A partir de allí aparecerán nuevas generaciones con gran potencial. Pero lo primero, es lo primero: el cerebro del bebé es el órgano que más rápidamente crece. Pesa 35 gr. al nacer -6 monedas de un peso- y se va a 150 monedas de un peso en 12 meses (…) la primavera del sistema nervioso central se produce en el primer año de vida, año y medio de vida. Después se cierra la fontanela, y la capacidad de maniobra se nos acota mucho (…) La desnutrición es importante porque genera debilidad mental, digamos. Un chico con su cerebro desarrollado en un 20 o un 30%  será un adulto que tendrá su cerebro en un 20 o 30%, no podrá educarse, aprenderá a sumar y restar, nunca multiplicar ni dividir, jamás entenderá el teorema de Pitágoras y en la vida no irá a la universidad. Con él nos quedamos todos.

* El 80% de los grandes criminales de Mendoza han sido desnutridos en 2do. y 3er. grado. El 80% de los presos en la cárcel de Buenos Aires no tienen la primaria completa, y eso no es por vagancia, es porque no les da la cabeza, y no les da la cabeza porque no la desplegaron, no desplegaron su potencial genético para tener igualdad de oportunidades. Entonces esa capacidad que ha estado sin emplearse un día se vence, es muy plástico.

* Tengo que alimentarlo adecuadamente y también estimularlo adecuadamente, porque sin estímulo no crece. El niño necesita una cucharadita de leche y un beso, que yo le diga: “Que bonitos esos ojos, a ver esos cachetes, haga un viejito, ciérreme los ojitos”. Eso cablea su cerebro… (pero) al desaparecer la familia desaparece esa estimulación. La familia, la única escuela de humanidad que existe. Donde aprende un varón a ser varón si no es mirando a su padre, y dónde aprende una mujer a ser mujer si no es mirando a su madre, y dónde se aprende a respetar a un anciano sino se tuvo un abuelo, a un bebito si no se tuvo un hermanito o sobrinito, o a un enfermo sino se vivió en ese ámbito.

* Para poder desarrollarse cada neurona, de los 100.000 a 140.000 millones de neuronas, emite 15.000 cables, luego esos cables se interconectan con los cables de otras neuronas y le dan a un individuo la rapidez mental.. sinapsis, capacidad de relación, de asociación, de memoria.. ese cableado neurológico, esas luces, la dan la estimulación y la alimentación.

* Preservar el cerebro dentro del año que es la primavera del sistema nervioso; segundo, educarlo, la educación es una semilla maravillosa, pero toda semilla para fructificarse necesita un sustrato y el sustrato fisiológico funcional donde se siembra la educación es un cerebro intacto. No tengo cerebro intacto, no tengo que cosa educar.. si lo tengo y luego lo educo, si simultáneamente pongo cloacas, agua caliente y luz eléctrica en cada casa argentina tengo una potencia en treinta años, pero para eso hay que dejar de pensar en las próximas elecciones y empezar a pensar en las próximas generaciones, eso es lo correcto.

* Estaba con angustia y un día, caminando por una calle interna de la universidad, encontré un diario tirado en una acequia. Curiosamente me metí a sacarlo -normalmente yo no hago esas cosas- y había una entrevista a la Madre Teresa de Calcuta donde le preguntaban: “¿Qué es la paz?”. Yo no estaba en paz y me pareció más que oportuno leerlo así que me metí en un bar medieval, pedí un chocolate y me puse a leer el diario como si lo hubiese comprado en la esquina. Esta mujer maravillosa hizo una figura preciosa: “El fruto del silencio es la oración, el fruto de la oración es la fe, el fruto de la fe es el amor, el fruto del amor es el servicio y el fruto del servicio es la paz”. Ya está, dije, ¡tengo que servir!

* … la única debilidad mental que se puede revertir, la única que es creada por el hombre, es la del desnutrido.. la desnutrición es el resultado final del subdesarrollo.. De nada sirve que yo alimente a un chico si lo devuelvo al ambiente hostil del que proviene. A los quince días estoy alimentándolo de nuevo y no sirve. Si queremos quebrar la desnutrición, lo que debemos hacer es un abordaje integral de la problemática social que le da origen a la extrema pobreza: educación nutricional, educación para la salud, lactancia materna, jardín maternal, jardín infantil, estimulación temprana, escuela de artes y oficios, programa de educación agraria, lectoescritura para analfabetos, ropero familiar, club de padres, escuela para padres, documentación y legalización de la familia, inmunizaciones. Hicimos un centro de prevención de la desnutrición único en su tipo en el mundo (… CONIN) un centro de prevención de desnutrición con 250 chicos como los nuestros significa un ahorro para el país de 250.000 dólares anuales, porque disminuye la deserción, la mortalidad, la morbilidad, la violencia, el resentimiento, aumenta el factor de difusión de conocimientos dentro de la sociedad, aumenta todo lo bueno y disminuye todo lo malo. Aumenta también el amor, a lo que, económicamente, no se le puede poner número.

* "Pedes in terra ad sidera visus”, dice el lema de la universidad, “con los pies en la tierra y mirando las estrellas”… siempre ando mirando estrellas, ando buscando esas cosas notables, esas cosas preciosas.

* Nosotros vivimos rodeados de estupideces, y eso no lo vemos, o no lo queremos ver: vi violaciones, incesto, degradaciones materiales y morales. Me di cuenta de que la degradación de lo mejor es lo peor. Lo mejor de la creación es el hombre, pero cuando se lo degrada no hay bicho que se le compare, es superior a cualquier cosa.

* Por supuesto nunca falta el que me dice: “Doctor, si hay que combatir la pobreza es muy sencillo, usted tiene que castrar a las mujeres y capar a los hombres y no hay más pobres”. Es como si yo dijese que, como hay muchos accidentes de tránsito, como ministro cierro las fábricas de autos y en cinco años no hay más accidentes, no hay más autos, fantástico, es una simplificación tan increíble que a mi me cuesta pensar que la haya dicho un universitario. Lo que hay que atacar es la pobreza, no al pobre que la sufre.

* Un día le preguntamos a la ministra de Relaciones Exteriores de Nueva Zelanda como hizo su país para ser un gran país. Contestó: “Nos reunimos a almorzar los cinco presidentes de los cinco partidos políticos de Nueva Zelanda. Todos tenemos ideas políticas diferentes pero un solo corazón: Nueva Zelanda.. nos juntamos a almorzar un sábado y cuando nos levantamos, a las seis de la tarde, ya estaba trazada la política de Estado para los próximos treinta años.Lo que se decide en las Cámaras son temas menores”. 




Ilustraciones: Martín Reyna y Jorge De la Vega x 2.

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