jueves, 30 de julio de 2015

Peronismo: traicionando al General



Al peronismo le calza muy bien la nefasta expresión popular "roban pero hacen", basada en la mentalidad fatalista y retrógrada de buena parte de nuestra sociedad. Si en los convulsionados 70's las ilusiones de un país más justo se estrellaron contra una pared se debió a la corta visión y el mesianismo de la dirigencia política. Se supone que nuestro pueblo quiere "paz, pan y trabajo", pero ninguna revolución: es básicamente conservador porque se contenta con las migas del festín de los poderosos. La velocidad de un tren, dijo alguien, la fija el vagón más destartalado, no la potencia de su máquina. Los políticos argentinos se dieron cuenta hace mucho y viven muy bien gracias a eso. 

El peronismo es una franquicia, dijo otro: son los usurpadores de la herencia de Perón, casta de mediocres que juegan a conformar a la gente sin que estalle todo, para perpetuarse. El viejo truco de "hacer la plancha" con el bolsillo asegurado. Contradicen los preceptos más profundos del General contenidos en su gran obra "Conducción política", pero cantan teatralmente la marchita y hacen la "V" de la victoria como si certificara algo. 

Han pasado más de treinta años desde la restauración democrática y, después de tantas traiciones, seguimos sin darnos cuenta que lo único que puede elevarnos socialmente es el afianzamiento de las instituciones y no presidentes iluminados ni populismos infantiles que reparten dinero para comprar voluntades pero no solucionan nunca los problemas profundos de la gente. 

Aquí, una selección de links a varios artículos que expresan esa costumbre argentina de reincidir en el peronismo decadente y volver siempre al mismo lugar. Horanosaurus.  



"En la Argentina, el peronismo de los últimos años ha exhibido una sorprendente capacidad para mutar. Carlos Menem proponía, en 1986, la nacionalización del comercio exterior y de los depósitos bancarios. Para él, 'achicar el Estado' era, cuanto menos, una 'zoncera'. En el libro 'Argentina hacia el año 2000' alertó sobre el peligro de una “penetración liberal en el peronismo”, explicó que el subdesarrollo era culpa del 'imperio' y sostuvo que la Argentina debía luchar, desde el Tercer Mundo, contra la 'dependencia'. Tres años más tarde, achicaría el Estado, se haría un peronista neoliberal, anunciaría nuestra entrada al 'primer mundo', auspiciaría las 'relaciones carnales' con los Estados Unidos y convertiría a la Argentina en 'aliado extra OTAN' del imperio.

Néstor Kirchner también hizo un giro inesperado. En 1996 se proclamó 'defensor acérrimo de la convertibilidad' y elogió al ministro Domingo Cavallo, pieza vital en la reelección de Menem, que era el conductor de 'un proceso de transformación y cambio'. Por otra parte impulsó con todas sus fuerzas la privatización de YPF, de la cual Oscar Parrilli, entonces diputado, dijo que era 'un apoyo explícito a nuestro compañero Presidente'. Años más tarde, Kirchner se convirtió en un feroz crítico de los 90, agrandó el Estado y aseguró no haber apoyado nunca a Menem. Bajo su gobierno se suspendieron las relaciones de la Argentina con el Fondo Monetario, y él se mostró tan hostil al presidente George W. Bush como cercano al presidente Hugo Chávez.

Hay una diferencia entre esas metamorfosis vernáculas y las de España o Rusia, que abrieron un camino sin rotondas ni salidas. Los españoles entraron la democracia y los rusos, el capitalismo. En la Argentina, hubo cambios sucesivos, que un día nos hicieron marchar para el norte y otro día para el sur. Eso nos condena al estancamiento. Hoy, protagonistas de la década kirchnerista -que ocuparon puestos tan altos como la vicepresidencia de la Nación o la jefatura de Gabinete- se preparan para protagonizar, en el supuesto de que llegaran al gobierno, un gran cambio. El riesgo es que, en caso de lograrlo, nos hagan marchar esta vez para el este o el oeste. La Argentina necesita un GPS que nos oriente hacia otros objetivos.

Sería más que odioso (y dañino) que otra vez el premio se lo llevara la incongruencia; no la perseverancia de quienes se opusieron, con fundamentos, a Menem cuando gobernaba Menem y a los Kirchner cuando gobernaron los Kirchner. Los que supieron que íbamos por mal camino". Rodolfo Terragno en "El odioso premio a la incongruencia". Clarín. 27/04/14. 



Infograma La Nación 22/02/15

Por Jorge Fernández Díaz. La Nación 19/10/14.

En los fondos de una casa inadvertida del barrio de Almagro se trenzan diariamente en callada tertulia Evita y el general Perón. Son dos muñecos hiperrealistas de tamaño natural sentados a un living exclusivo, y hace un año me juraba su propietario que ya había encargado una réplica del "compañero Jorge" para que la mítica conversación fuera completa. El afable anfitrión, personaje irresistible del folklore político, se refería entonces a Jorge Bergoglio como un camarada relevante del movimiento nacional justicialista, y se ufanaba de haber hecho mucho para acercar posiciones entre Cristina y el papa Francisco. No mentía ni exageraba: esta semana fue confirmado como el nuevo embajador argentino en el Vaticano. Eduardo Valdés tiene un estudio de abogacía y en la trastienda, un confortable salón donde recibe a todo el arco ideológico y mediático. Pero sobre todo tiene un impresionante museo peronista lleno de objetos, rarezas y antigüedades.

Una breve recorrida permite entender la manera en que el peronismo se ha ido apropiando de la arqueología popular. Como una aspiradora famélica fue devorando incluso a figuras, celebridades y sucesos históricos que no le pertenecen, y logró procesarlos como propios e indivisibles. Para que "peronismo" y "popular" sean una misma cosa. Esa impresionante operación no le quita a esa colección personal, sin embargo, su carácter ilusorio. El verdadero peronismo es aquel que nos traicionó: una casta poco melancólica y nada vintage formada por intendentes, gobernadores, diputados, senadores, dirigentes, funcionarios, barracudas y tiburones que fueron rotando en las distintas administraciones públicas, que vaciaron de contenido el organismo invertebrado de Perón, que se enriquecieron con la democracia y que transformaron al Estado en su propiedad privada, su modus vivendi y su modus operandi. Hubo y hay, claro está, peronistas verdaderamente honestos e institucionalistas, pero son por lo general los que siempre pierden. Como esas damas incorregibles que una y otra vez eligen al hombre equivocado, los justicialistas pudieron haber entronizado en su tiempo a Antonio Cafiero y a José Octavio Bordón, pero los bajaron en la esquina. Demasiado cultos, pulcros, cosmopolitas y democráticos.

La muerte de Cafiero, un socialcristiano de convicción sinceramente pluralista, recuerda el camino que el peronismo se negó a recorrer: con él hubo por primera y única vez elecciones internas verdaderas, y la sensación de que el movimiento no actuaba con reflejos anacrónicos de los años cuarenta ni con trastornos obsesivo-compulsivos de los setenta. Hasta pareció por un momento que podía transformarse en un partido moderno: era posible sin perder un ápice de su fuerza ni de su identidad. Pero esa proeza duró lo que un estornudo en una canasta. Ganó Menem y buscó la perpetuación y las mayorías automáticas, e instaló la idea de la transgresión, que llevó a una famosa frase pronunciada por sus acólitos: robo para la corona. Algunos años más tarde, su ex aliado Néstor Kirchner agregó de su propia cosecha una consigna civilizadora: no se puede hacer política sin plata. Esta definición, que bajó como una orden indiscutible a los mandos naturales, podría ser un llamado al empeño, a la pujanza y a la iniciativa privada, pero se dirigía a burócratas ubicados en distintos niveles del Estado, con lo cual se tradujo de manera inequívoca. A ese nuevo apotegma debemos toda clase de escándalos públicos y judiciales. La caja, que era un órgano auxiliar, se convirtió así en el corazón del peronismo. En su auténtica razón de ser.

Tal vez no se pueda tener una mera visión honestista de la política (el término lo acuñó Caparrós), aunque sabemos que sin una cultura de la honestidad no hay país. Y, de hecho, un periodista es como un inspector de bromatología: debe dominar el escepticismo y la aversión que le quedan en la nariz y en el paladar luego de conocer en detalle la cocina del chef. La gran tentación es ver a la política argentina como una novela negra. O como una comedia policial de Woody Allen: un grupo de simpáticos boqueteros actúa a las órdenes de un pastor electrónico que a veces se cree su propio sermón. Discutimos línea a línea sus postulados, mientras abajo los muchachos se entretienen con las cajas. Tal vez Lanata y Alconada Mon entiendan la verdadera política mejor que nosotros. Sus investigaciones sobre la ruta del dinero kirchnerista y la fortuna de la familia presidencial reciben importantes distinciones y premios en diferentes partes del mundo. Para esos jurados internacionales, que miran con objetividad y asombro los documentos y testimonios, se trata de pequeños Watergates. Para los argentinos, es una mancha más del viejo tigre; algo fatal e irrelevante que no tiene ni tendrá peso electoral ni castigo.

A veces un columnista político siente en la intimidad que no acierta con su mirada. Se enreda en los meandros del relato; debate abierta y apasionadamente los discursos. La patria, el imperialismo, el progresismo, las instituciones, la economía. Después descubre que la guita y no el sermón mueve la rueda del peronismo, y entonces siente que libra batallas en la retaguardia de una nación negadora e imposible. Lo hace entrando al trapo que el torero dispone y acaso con la filosofía de Borges: un caballero sólo debería defender causas perdidas. Porque a veces parece que luchar contra la autocracia, la insensatez, la corrupción y la mentira es una batalla destinada al fracaso. La Argentina está gravemente intoxicada; a imagen y semejanza de la mayoría silenciosa del peronismo, es inmune a esos temas menores.

De ser cierto lo que transmiten fuentes muy calificadas, el cristinismo podría llegar a un acuerdo con los holdouts en los primeros seis meses del año próximo. Disimulado dentro de ese paquete saldría beneficiado Singer, el buitre multimillonario a quien Obama teme. El poderoso caballero que mandó a un ejército de detectives, economistas y técnicos a pesquisar los negocios del matrimonio Kirchner, y las cuentas de Lázaro Báez y Cristóbal López. De confirmarse este enjuague final, se acentúa la idea de que la política no se ha convertido en una polémica de Jauretche, sino en una novela de Mario Puzo (leer sobre todo Los Borgia).


Quienes alguna vez votaron a candidatos peronistas o creímos como el suscripto que esa alianza social podía superar el pasado e integrarse genuinamente al formato de la democracia que se fundó en 1983 no esperábamos que sus caciques gobernaran con impunidad ni que se ocuparan todo el tiempo de boicotear a sus adversarios. Tampoco que adoptaran ideologías extremas, antagónicas y contradictorias, y lo hicieran siempre con la fe del converso. Que no supieran sino vivir por encima de sus posibilidades: uno con deuda y el otro con maquinita. Que fueran tan malos administradores, unos malvendiendo nuestro patrimonio y quemando la idea privada; los otros rifando los recursos y reduciéndonos a un estatismo rapaz. Ni que se transformaran en lo que combatían: statu quo, vacuos adictos al poder, señores feudales, nueva oligarquía. El peronismo ha sido funcional a la negligencia de la sociedad, y sus ineptos opositores fueron funcionales a su hegemonía. El peronismo ha sido profundamente infiel, y algunos siguen reaccionando como mujeres golpeadas que lo perdonan. Hasta que no asome algo verdaderamente nuevo, todo seguirá siendo museo, negociados y sermón. Tertulias vacías entre muñecos sin alma.




Peronismo: traicionando sus principios 

“Luis Alberto Romero decía que el momento en que el peronismo cambia de líder tiene la carga dramática de esos documentales de la National Geographic en los que una manada de leones consagra nuevo jefe (...) Los herederos de Perón, que de migraciones saben más que las golondrinas o las tortugas de mar, lo ilustran con un aforismo tan brutal como poético: "Los peronistas huimos hacia el futuro". La frase provino de un dirigente histórico que prefiere el anonimato, y tiene lo suyo: el ambicioso destino de los fugitivos absuelve la maniobra furtiva que supone toda huida (...) Cuando la única divisa es sobrevivir, vale todo. La naturaleza es cruel y exige grandes sacrificios. Lo primero que se sacrifica es la verdad. Al efecto, los migrantes cuentan con la experiencia de haber revistado durante años en el Gobierno. Como su líder hasta hace cinco minutos, han comprendido que la misma mentira que antes confería poder se convierte de pronto en el grillete atado al tobillo que impide avanzar (...) A pesar de la carrera por la supervivencia en la que se empeñan tantos peronistas, hay quienes dicen que el país, cíclicamente atrapado en el mito del eterno retorno, no tiene futuro (...) que cambian los gobiernos, pero los protagonistas vitalicios de la vida política y sindical argentina, lejos de cambiar, han conformado una casta inamovible que se hizo fuerte al calor de las cajas del Estado. Una casta que no está dispuesta a perder sus privilegios, su poder y su impunidad”. Héctor M. Guyot en “La migración de los peronistas”. La Nación 31/08/13.

“El peronismo es un fenómeno universal… es la forma que asume en la Argentina un proceso de derivación universal como es el populismo. Un fenómeno que mantiene una extraordinaria vitalidad pero no es novedoso”. Loris Zanatta en “Los populismos actuales no pueden transformarse en régimen; es su límite”. Por Fabián Bosoer en Clarín 01/09/13.

“No hay república con el PJ, nunca la hubo” (…) “Nunca terminan de robar.. hay un problema de corrupción central, del que debemos salir. El pueblo peronista está tomando conciencia que los dirigentes del PJ los han traicionado: no tienen nada que darle de comer a sus familias, mientras ellos tienen millones de dólares”. Elisa Carrió. Programa “A dos voces”, canal TN.  04/09/13.

“Desprecio con toda el alma al peronismo cuando usa la pobreza cautiva para perpetuarse en el poder. Gracias a estos peronistas, soy gorila”. Osvaldo Bazán. Crítica Digital. 29/04/09.


"Aquí los invisibilizados del sistema, los abandonados a la miseria, no fueron reincorporados; se los mantuvo hundidos aunque auxiliados por planes. Es como si este peronismo de nueva generación, que partió en cinco a su histórica columna vertebral (el gremialismo), hubiera hecho una extraña opción por los lúmpenes, acorde con elegir el facilismo del subsidio por encima de la legitimidad del empleo ("el retroceso conceptual del trabajo")El puntero recibe plata blanca, negra y viva. La blanca proviene de la administración pública; la negra, del delito que prohíja, y la viva es la última, aquella que embolsa en efectivo y de manera personal en los días previos a las urnas, temible instante en que el "barón" precisa resguardarse de una deslealtad. Cuando hay varios candidatos peronistas en pugna, el puntero sube el precio, puesto que la traición está a flor de piel y siempre hay tiempo para cambiar de bando si aparece un mejor postor. 'Tenemos que conseguir este número de votos -suele predicar el caudillejo ante sus vecinos y seguidores-. Si votamos por otro perdemos los beneficios'. Y entonces enumera lo que consiguieron y trata de que el rebaño no se le desbande" (...) (Hay que) señalar la profunda metamorfosis que experimentó la red de punteros políticos durante la llamada 'década ganada'. Narcos, barras bravas, militantes armados, disparos, emboscadas, internas dirimidas a palos (...) muchos de esos mismos punteros son quienes les garantizan un electorado cautivo en asentamientos carenciados y zonas marginales. Sin esos caciques, algunos barones no podrían ganar comicios ni controlar el territorio". Jorge Fernández Díaz en "Los punteros reinan en la Argentina". La Nación Domingo 28/10/13. 

"(el kirchnerismo) pasó todos los límites, le ha sacado al ciudadano hasta el derecho a la información pública. Ni un legislador ni un ciudadano sabe la letra chica de los acuerdos con China y con Rusia. En el sobreprecio de la obra pública son maestros. (El kirchnerismo) se ha disfrazado de progresismo de izquierda y no tocó ninguna de las leyes capitales de Menem... Menem es un poroto al lado del kirchnerismo..." Pino Solanas en "El manejo antidemocrático del Gobierno es espantoso". Clarín 18/07/15. 

“Nunca el peronismo estuvo tan alejado de la sociedad”

La muerte del fiscal Nisman. El periodista (Jorge Fernández Díaz) realizó un duro editorial en su programa de Radio Mitre. Criticó al PJ luego de la reunión en la que sus dirigentes atacaron a jueces, fiscales y medios por la muerte de Nisman.  Clarín 23/01/15.

El periodista Jorge Fernández Díaz realizó un duro editorial en su programa de Radio Mitre en el que criticó fuertemente al PJ, tras la reunión que ayer realizaron sus dirigentes para respaldar a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en relación a la dudosa muerte del fiscal Alberto Nisman.

"Hoy vi a un grupo de dirigentes del peronismo que parecía al de 1983, sólo faltaba Herminio Iglesias", comenzó Fernández Díaz. Y continuó: "Vi a un grupo de dirigentes alejados de la gente, nunca antes tan alejados de la sociedad. Dirigentes peronistas, la mayoría de ellos millonarios, poniendo la cara pero no compungidos o tratando de llevar tranquilidad, sino sacando pecho e intentando extorsionar a los medios de comunicación como si los medios fueran los culpables de mostrar minuto a minuto las barbaridades que el poder quiere ocultar".

El periodista calificó a la reunión de ayer de los dirigentes del PJ, en la que atacaron a jueces, fiscales y a los medios por la muerte de Nisman, como "dramática y patética".

"Vi a un grupo de personas (estuvieron los presidenciables Daniel Scioli, Julián Domínguez y Sergio Uribarri, entre otros dirigentes) que no tuvo ninguna vergüenza, que en lugar de salir a ponerse humildemente a disposición de la sociedad, salir a buscar justicia y a reclamarle a su propia Presidenta un plan coherente para terminar con la impunidad y esclarecer uno de los hechos más graves de la última década, lo que hicieron fue hablar de golpismo", agregó Fernández Díaz.

"Creo que el peronismo se deformó. Creo que el peronismo forma parte de la Argentina, pero que estos dirigentes se convirtieron en lo que combatían. Me dio tristeza que Scioli se esconda. Lo que demostraron hoy fue su complicidad con lo más oscuro que ocurrió en la democracia en los últimos 30 años", cerró.

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