domingo, 13 de mayo de 2018

Gracias Huracán... gracias Alfaro!



Gracias, Huracán!

maxHuracán Nº 55, 12-mayo-18, previo a Huracán 3-Boca Jrs. 3 y a la clasificación del club a la próxima edición de la copa Libertadores de América. @maxHuracan

"Tantas veces te lloramos, tantas maldecimos, tantas nos preguntamos si las malas serían eternas... Los quemeros sabemos bastante de épocas difíciles, de remarla, de parirla, y hasta de insultar a propios y extraños buscando explicación, consuelo o un simple desahogo, ante una racha deportiva en contra, alguna repetida crisis institucional o algún sonoro apurón financiero. Vaya si sabemos de sinsabores. Por eso, quizás por no estar muy acostumbrados a las buenas es que relucen más nuestras sonrisas. Y existen esos que -acostumbrados ellos a las buenas- nos miran asombrados por nuestro contagioso entusiasmo de estos días. Porque el Globo vive días especiales. De la mano del fútbol, claro que sí. Pero no solamente por eso. Una pequeña muestra es que Huracán está diciendo presente una vez más, por 11va. edición consecutiva, en la Feria del Libro. Con apoyo institucional y el trabajo incansable de muchos quemeros y quemeras, armó un hermoso stand que merece visitarse y en la semana que pasó se dió el lujo de presentar un libro sobre Miguel Brindisi ("Por el andarivel del 8", de Rodolfo Chisleanschi) y una disertación sobre Huracán en los Mundiales, nada menos que con la presencia de Miguelito y del autor del libro; además de Gustavo Alfaro, Adrián Callelo, Ignacio Pussetto, el periodista Alejandro Fabbri, el presidente del club, Alejandro Nadur, y Néstor Vicente, titular de Cultura AFA y miembro de la CD del Globo.

Pero obvio, el fútbol nos tiene contentos, casi inesperadamente emocio­nados. El equipo que armó Alfaro nos rescató de esa angustiante pelea que veníamos teniendo en las últimas temporadas, para no descender, y nos fue llevando a un azucarado lugar de privilegio: el de pelear bien arriba en la tabla, sumar tranquilidad para los próximos años y volver a disputar competencias internacionales de jerarquía. Nombramos a Alfaro porque lo consideramos una pieza imprescindible en este presen­te. Su tranquilidad, liderazgo y manejo de grupo fueron esenciales para dar vuelta como una media el rendimiento de muchos jugadores y trans­formar -en poco tiempo- lo que desde afuera se veía como un montón de voluntades dispersas en un verdadero equipo, en todos los sentidos. Claro está que fue muy importante para este rendimiento el plantel, con producciones individuales destacadísimas. Marcos Díaz, como figura excluyente, toda la temporada. Pero también la revelación de Pusetto, la entrega de Damonte y la gran recuperación de casi todos. Y el contexto también ayuda. Porque desde la dirigencia se acompaña el momento con trabajo y sin generar ruidos extraños. Y también porque la gente estuvo a full: apoyó desde el primer partido, copó la popular y las plateas y alentó en todos los partidos. No es poca cosa. Y se sintió. Ojalá hoy podamos coronar la temporada con otra alegría. Podamos agradecer al plantel y al cuerpo técnico el volver a posicionarnos entre los grandes. Y prepararnos para lo que viene con tranquilidad. 


Gracias, Alfaro!


Gustavo Alfaro es, después de 17 años, el primer técnico de Huracán de Parque Patricios que arranca y termina un campeonato de primera en ese puesto. Un lauro poco frecuente en el fútbol argentino actual, también. Pero disponiendo en el Globo de un plantel común y silvestre con pocas figuras destacadas, logró convertirlo en competitivo, pudo superar los bajos promedios que lo condenaban de antemano al descenso y terminó cuarto en la Superliga, siendo uno de los menos vencidos. Como postre, lo clasificó para la siguiente edición de la copa Libertadores.

A Alfaro, le colgaron el sambenito de "DT de equipo chico". Quizás la sentencia tenga algo de razón. Porque el estilo de juego que le da a sus conjuntos es el predominante en el fútbol moderno: el de correr solidariamente como si fuera la última vez haciendo  pressing para que el rival se equivoque; el que juega de contra-ataque y le tira la responsabilidad de juego al rival, el que prioriza tener el arco propio en cero. Ese estilo suelen adoptarlo los clubes que se encuentran en desventaja económica y no pueden conformar planteles con figuras millonarias que le permitan un juego ofensivo y vistoso, es decir clubes que "no tienen billetera" y corren con esa sutil desventaja deportiva. 

Alfaro tuvo un largo recorrido profesional que incluyó varios clubes, incluído San Lorenzo "el quinto grande", en la temporada 2005/6, de donde fue despedido por dirigentes e hinchas descontentos por no obtener lauros (es que nuestros primos, de clase media alta en decadencia, querían ganar su séptima copa Libertadores -como el Rojo de Avellaneda- antes que la primera). Pero sus mayores logros fueron en el ignoto Arsenal de Sarandí, el pequeño club-hobby del detestable ferretero millonario Humberto Grondona, capo-mafia de la Asociación del Fútbol Argentina durante décadas: obtuvo con ellos la Sudamericana 2007 y Clausura, Copa y Supercopa Argentina 2012/3. Como dato complementario y, no menor, Alfaro tiene un bagaje intelectual poco común para el medio y es convocado habitualmente por medios internacionales para realizar comentarios deportivos. Es oriundo de Rafaela, Santa Fe, ciudad gringa bien burguesa, pulcra y discreta, si las hay.

El último suceso futbolero-romántico de Huracán fue el recordado equipo de "los ángeles de (Angel) Cappa" de 2009, subcampeón de ese año que recuperó el buen juego genético quemero de la mano de Pastore, Bolatti y Goltz. Fue la verdadera sensación de ese certamen, reconocido por todos. Realmente, una excepción a la regla: con jugadores ignotos, armó un equipo inolvidable.

Después de Cappa pasó por el club una sarta de DT con resultados mediocres: el Chulo Rivoira, Miguel Brindisi, Roberto Pompei, Amador Sánchez, Diego Cocca, Rivoira de nuevo, el Chocho Llop, Antonio Mohamed, Frank Kudelka, Eduardo Domínguez, Ricardo Caruso Lombardi y Azconzábal. Más allá de sus planteos y estadísticas, ninguno le dió a sus equipos una identidad interesante y menos aún buen juego. Es cierto también que -en un año de película- se cortaron 41 de "sequía" de trofeos de la mano de Néstor Apuzzo y Eduardo Domínguez con la obtención de la Copa y Supercopa Argentina 2013/4 más la final de la Sudamericana en 2015, que perdió por penales contra Independiente Santa Fe de Colombia. Pero luego, Huracán retornó a los tumbos, sin poder ganar partidos de visitante con la frecuencia que necesita un equipo profesional competitivo con aspiraciones.

Así, Alfaro fue contratado en julio de 2017 por el presidente de Huracán, Jorge Nadur. Pués bien, don Gustavo es el primer técnico de Huracán -al que seguimos llamando sexto grande por su historia- que en añares logra formar un equipo sólido y molesto al que nadie quiere enfrentar, consigue invictos largos e inusuales y gana en cualquier cancha. Con jugadores que no se dan por vencidos, que se tiran "de cabeza" a disputar cada pelota, a pesar de sus limitaciones técnicas. Como el hincha argentino y el quemero, en particular, exigen. Alfaro dijo: "Quiero que Huracán sea campeón del mundo en actitud". Y cumplió. 

Hace poco, este atildado DT comentó en tren de autocrítica jocosa ante los micrófonos que su equipo era como un Dodge 1500: nunca podrá alcanzar un récord de velocidad en una competencia pero dejará a su dueño en el destino prefijado, siempre. 

Huracán, un club que pudo renacer de las cenizas después de la mala presidencia de Carlos Babington y de varias campañas deportivas decepcionantes. Un club con "poca billetera" que corre en desventaja. Un club con hinchas de hierro que se bancan las decepciones más locas pero con genética de fútbol vistoso y de calidad: quizás por eso todavía algunos quemeros miran a Gustavo Alfaro de reojo y se resisten a aplaudirlo. Pero la mayoría le agradecemos grandemente este feliz año deportivo y lo que seguramente vendrá de la mano de su perfil medido y su mentalidad ganadora. Horanosaurus.





Huracán 3-Boca 3. Boca lo remontó primero, Huracán después y, dentro y fuera de la cancha, silenciaron a Holan. Y el Globo tuvo su premio... Olé 13/05/18. Por Hernán Claus.

Dijo Hemingway: "el ser humano necesita dos años para aprender a hablar y 60 para aprender a callar. Quizás es momento de aprender a callar". Alfaro cita al escritor estadounidense en un mediodía tibio de Parque Patricios para responderle a un ausente. Enfrente hay un centenar de periodistas, que escuchan con atención al DT del equipo revelación de la Superliga que está terminando, después de una mañana de fútbol en estado puro, de fútbol de alto nivel entre el campeón y un team obrero. Ante tantas sospechas, ante tantas palabras pensando en el bien propio sin pensar en ensuciar más el deporte, Huracán y Boca entregaron un partidazo, con seis goles y limpiaron la conciencia general. Entonces, de Hemingway pasamos a Ceratti y su eterno “Gracias totales”.

Gracias a Gago y a su fútbol tras siete meses. Él solo puede regresar después de siete meses y jugar un partido caliente como si estuviera con sus amigos. Al barro del Ducó, Fernando le pagó con mil pases y una inteligencia suprema.

Gracias a Pussetto por su gol, pero mucho más por su corazón. Y porque con la jugada del tercero de Huracán se les podrá explicar a los chicos -con un video de YouTube- la gran Patoruzú. Nacho, una de las figuras del torneo, corrió, metió, gambeteó. Y no a los pibes de Boca, sino a Buffarini, Mas y a Bebelo.

Gracias a Guillermo por poner un equipo que intentó jugar bien al fútbol en todo el torneo. Boca fue el mejor en la 17-18. Es verdad que tuvo lapsos grises, tanto como que ningún equipo -ninguno- fue capaz de hacerle sombra de manera seria. Sólo de a ratos. Un poquito San Lorenzo. Otro poco Godoy Cruz. Algo de Independiente y de Talleres. Pero a todos les faltó nafta para alcanzar al Bi de la Argentina.

Gracias a Alfaro por demostrar que la clase obrera también puede ir al paraíso. Con un grupo de laburantes del fútbol, armó un equipo sólido, hizo que Huracán se olvidara rápido del descenso y que terminara haciendo cuentas para ver si se podía ir de copas. Por eso ese aplauso final para sus guerreros que, embarrados, se retiraron ovacionados tras el 3-3.

El fútbol ha tenido jornadas oscuras, eso es verdad. Pero la mañana de este sábado 12 de mayo quedará grabada en los lugares claros. Fue un partido bárbaro, con todos los condimentos, con un jugador -Montenegro, las gracias también son para vos- que se retiraba y que mostró un gran repertorio en esos primeros 25’ en que Huracán fue una tromba, y que casi hace el tercero antes del segundo. Pero... sólo estaba 1-0, y enfrente tenía a Boca. Los maliciosos dicen los suplentes. Tienen razón tanto como que el sueldo de Gago vale mucho más que el presupuesto mensual de Huracán, por dar un ejemplo. Entonces, el campeón dice presente, toca al ritmo de Pintita, y se le suman unos chicos nuevos: Bebelo, Cardona, Junior y Bou. En un ratito, se pone 3-1, con dos goles de corner y una definición clase A de la Panterita.

Había más. Estaba todo arreglado. Por eso, Mendoza descuenta y hace soñar a 30.000 quemeros. Y después Pussetto hizo una jugada increíble, Álvarez tiró un centro y Chávez la metió. ¿Y después? Los últimos 15’ fueron un festival de llegadas, con su momento cúlmine a los 48’: Sara le atajó a Pussetto lo que hubiera sido un cuento perfecto para el Globo y en la contra Junior Benítez casi infarta a los presentes en el Palacio.

Se termina la obra. Aplauso cerrado, más allá de que parecía que el 3-3 no le servía. Pero a la noche... la vida es una rueda: mejor callar, como dijo Hemingway.


Por Waldemar Iglesias. Clarín y Blog-Quemero. 13/05/18. Fue un tobogán. Una sucesión de vaivenes. En el partido contra Boca, ese 3-3 que tuvo de todo. Durante el día, con el empate de Talleres frente al descendido Olimpo; con la derrota de Independiente ante Unión. Esos dos resultados que le pusieron final feliz al recorrido: Huracán pasó de los escombros a la Libertadores durante la temporada y durante este sábado sin olvido. Y ahí, en el centro de la escena, como emblema feliz, quedó Daniel Montenegro, en el día de su despedida de fútbol, a los 39 años, luego de casi 700 partidos y 145 goles, con esas lágrimas de gratitud, con ese saludo para siempre.

Se trata de un rasgo del Huracán del último lustro. Vive de vértigo en vértigo entre infiernos y paraísos. En 2014, tras una remontada estupenda llegó a la final por el regreso a Primera frente a Independiente. La perdió, en La Plata. El primer día de noviembre de ese año festejó el cumpleaños del peor de los modos: tras perder 0-3 en el Palacio Ducó frente a Sportivo Belgrano de San Francisco, quedó último en el Nacional. Menos de dos meses después: ganó la Copa Argentina y regresó a la A, tras hilvanar siete victorias en ocho partidos y vencer en el desempate a Atlético Tucumán. Se convirtió en el primer club en ganar un título absoluto jugando en la segunda categoría. En 2015, mientras peleaba por la permanencia, le ganó la Supercopa a River, jugó la Libertadores y llegó a la final de la Sudamericana. El descenso lo evitó en el último suspiro. En 2016, en el primer semestre, volvió a jugar la Libertadores (lo eliminó, polémicas mediante, el campeón Atlético Nacional) y se clasificó al ámbito internacional -de nuevo- a través del torneo. Pero pronto, en la campaña 16/17, regresaron las angustias de promedio hasta la última fecha.

El segundo semestre de 2017 comenzó con una bomba: la peor derrota internacional del equipo de Parque de los Patricios, 0-5 frente a Libertad de Paraguay. Entonces, con un plantel que parecía un rompecabezas roto, llegó Gustavo Alfaro. El equipo arrancaba la Superliga en zona de descenso. El hombre de Rafaela -aquel mediocampista luchador y prolijo- llegaba para modificar el ambiente. "Venimos para olvidarnos del promedio", dijo, a modo de mensaje fundacional. Sin pasado bajo el cielo del Ducó, con sus palabras demostró que sabía dónde estaba y cómo debía comunicarlo. Y construyó un milagro a su modo y manera. El Caudillo Alfaro -como muchos lo llaman en la Bonavena y en la Miravé- fue claro desde el principio. Sabía lo que había que hacer. Y lo hizo.

Se rearmó desde los referentes. Logró que continuara Marcos Díaz, la figura de este tiempo de vaivenes y de glorias; también -según cuentan quienes conocen la historia del club- el arquero más influyente de los casi 110 años de Huracán. King Kong de La Quema respondió de manera impecable e implacable. Tuvo más de la mitad de los partidos su arco en cero. Fue decisivo frecuentemente. No es casualidad que los hinchas lo reclamen para el seleccionado que irá al Mundial y que aparezca en las encuestas al respecto.

Algo similar hizo con el capitán Martín Nervo, a quien conocía de sus días felices en Arsenal. Le pidió que se quedara. Se quedó. El defensor recuperó aquella regularidad perdida y volvió a ser líder. También sumó a aquellos futbolistas representativos que jugaron menos: Rolfi, Patricio Toranzo, Federico Mancinelli. Los trató con el merecido respeto. La armonía interna fue el sostén principal en los momentos complicados. "Me encontré un plantel muy fuerte desde lo humano", dijo Israel Damonte, el refuerzo más visible de este 2018.

Alfaro convenció a todos de una idea. Huracán no tiene los brillos de los días setentosos. Sería imposible. No hay un duende como René Houseman ni un mago como Miguel Brindisi. Tampoco ofrece los destellos del equipo de Cappa. Sería imposible. No cuenta con el talento de Javier Pastore ni con el resplandor del mejor Mario Bolatti.

Este es un grupo que creció desde el barro, como aquellos superhéroes en blanco y negro de los años 20, que hicieron a Huracán el más campeón de esa década, los que casi siempre dirimían la consagración contra Boca. También es guapo como los planteles de la Era Masantonio, allá lejos en las dos primeras décadas del profesionalismo.

Huracán luchó en cada rincón del torneo. En los escenarios diversos. Cuando tenía promedio escaso y cuando peleó por acceder a su quinta participación internacional en cuatro años. Fue duro, fuerte, bravo, intenso. ¿Le faltó juego? A veces. Pero jamás careció de entrega total. Así, se reconstruyó a sí mismo. Como también pide su historia.

BONUS TRACK 1

*Conferencia de prensa de Gustavo Alfaro luego del partido Huracán 3-Boca Juniors 3: "Huracán generó cosas en mi que no sentía desde que empecé en Rafaela" Patria Quemera. 13/06/18.
* "Gracias Rolfi, hasta siempre". Blog-Quemero. Waldemar Iglesias. 13/05/18.
* "Guapo es el que juega a la pelota". El Francotirador. Olé 13/05/18. 

BONUS TRACK 2


Por Alberto Cantore. La Nación Deportes. Sábado 21/07/18. Desde Saransk, una de las once ciudades sedes que tuvo la Copa del Mundo de Rusia, llegó el mensaje que ofreció alivio y satisfacción. Un video, la vía para que el simpatizante de Huracán renueve las expectativas. El protagonista, el director técnico Gustavo Alfaro, destacaba el acuerdo para extender el vínculo que venció el 30 de junio, por un nuevo año. "Acaba de terminar el partido en el que Japón le ganó 2-1 a Colombia, pero no les quiero hablar de esto. Nada que ver. Quería confirmarles que vamos a seguir con este lindo desafío en Huracán. Es un motivo de orgullo para mí y para mi cuerpo técnico", señaló el entrenador, que se desempeñó como comentarista de la cadena Caracol de Colombia. La continuidad del rafaelino, que mantuvo charlas informales con Belgrano y también apareció en el radar de Peñarol, de Uruguay, es un dato relevante. Su participación en la estructura es globalizadora, es un gerente dentro de una institución que poco más de un años atrás, después de perder el clásico con San Lorenzo, no se presentó a los entrenamientos, debido a los atrasos en los pagos de los sueldos. La crisis era preocupante. Hoy, el Globo, modificó aquel clima hostil, de incertidumbre, se oxigenó en lo deportivo y encontró un respiro en su atribulado andar económico y financiero. La clasificación para disputar la Copa Libertadores 2019 y su participación en el mercado de pases expone este cambio de estatus. "Es un cuerpo técnico confiable, atractivo para los jugadores. Eso facilita las cosas en la competencia y también durante el libro de pases. Ahora los jugadores quieren estar en Huracán", no se cansa de repetir el presidente Alejandro Nadur. La frase del dirigente tiene sustento y se revela en Ignacio Pussetto. El santafecino, de 22 años, se incorporó al Globo en 2016, procedente de Atlético de Rafaela por US$1.400.000 por el 80 por ciento del pase. Pussetto resultó una de las figuras: jugó los 27 partidos y anotó 9 goles, siendo el artillero del equipo. Su juego provocó el interés de Udinese, que pagó US$8 millones. La revalorización de los futbolistas está atada a las campañas y la tarea de Alfaro hace de socio silencioso. Pussetto había llegado como delantero a Huracán, pero Alfaro lo potenció ubicándolo como volante por afuera.

El DT también influyó para que Hugo Nervo revirtiera su imagen y la relación con los hinchas son productos del ciclo Alfaro. El defensor, un año atrás, le comunicó a los dirigentes el deseo de dejar el club, después de ser blanco de insultos de parte del público, tiempo en que el Globo hacía equilibrio para mantenerse en la categoría, meta que alcanzó en la última fecha del campeonato de 2016/17, al empatar con Belgrano en el palacio Ducó. El 4to. puesto de Huracán en la Superliga revalorizó al zaguero, que fue transferido en 1.600.000 dólares a Santos Laguna (México). Alfaro también fue clave para convencer a Marcos Díaz que siga en el plantel, cuando (como Nervo) solo pensaba en marcharse. Y el arquero terminó siendo una de las columnas vertebrales por experiencia y atajadas decisivas.

El objetivo de terminar entre los cinco primeros de la Superliga se cumplió y ahora es el tiempo de trazar nuevas metas. Los futbolistas dejaron de mirar a Huracán como un club de conflictos, el Globo pasó a ser una plaza de interés. Juanfi Garro fue una de las figuras del subcampeón Godoy Cruz; el socio perfecto para el uruguayo Santiago Morro García, el goleador de la Superliga. El desempeño del tunuyanino, de 25 años, fue una vidriera para un posible pase al exterior, pero el atacante fue seducido por Huracán, que pagó 1.800.000 dólares por el 80% del pase y le firmó un contrato por cuatro años con una cláusula de rescisión de ¡US$15 millones! Al igual que Garro, Lucas Gamba, estandarte junto con Franco Soldano de Unión, que se clasificó para la Copa Sudamericana 2019, prefirió el Globo a las restantes ofertas. Con el pase en su poder, el mendocino, de 31 años, también acordó un vínculo por cuatro años. Con ellos, el plantel se refuerza para lastimar a los rivales y para abastecer a Andrés Chávez, que abiertamente manifestó que fue Alfaro quien lo motivó de firmar en Huracán, que le compró la mitad del pase a Boca. También Israel Damonte eligió incorporarse hace un año, después de quedar libre de Estudiantes; saltense como Chávez, no dudó en enfilar hacia Parque de los Patricios, después que el entonces entrenador del Pincha, Lucas Bernardi, le anunciara que no lo tendría en cuenta.

El paraguayo Saúl Salcedo llegó hace un año a préstamo a Huracán. De 20 años, la experiencia resultó satisfactoria y Alfaro pidió que se hiciera uso de la opción de compra, por US$2.400.000, por el 80 por ciento del pase. También guaraní, de apenas 21 años y con reciente pasado en Gimnasia y Esgrima La Plata, Omar Alderete, es otra cara nueva con proyección que suma el plantel; Cerro Porteño vendió el 80% del pase en US$1.600.000. El volante Iván Rossi, por el que River desembolsó casi 3 millones de dólares a Banfield, pero a quien el DT Gallardo no tiene ahora en sus planes, fue otro que optó por Huracán y jugará un año a préstamo.

Con Alfaro, ese técnico-gerente, Huracán empieza a alejarse de las frustraciones del pasado. En lo deportivo, siendo protagonista, clasificándose a los torneos internacionales y mirando con menos preocupación la tabla de los promedios, pero también en lo económico y estructural: el club tiene patrimonio, abandonó la política de incorporar a préstamo y ejecutó ventas que alivian la tesorería y permiten proyectar: en los últimos cuatro años embolsó 28.700.000 dólares del mercado de pases.


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BONUS TRACK 3:  Diciembre 2018. La deserción de Gustavo Alfaro ante la oferta de Boca Jrs. -rompiendo su contrato con Huracán y contrariando sus innecesarias declamaciones-  no es la primera decepción en mi vida ni será la última (las páginas de esta web son testigo). Hoy el dolor es de todo Huracán. Intentaremos solucionar esta traición, ese dolor amenguará y pasaremos la tormenta, como pasamos otras. Pero el problema real lo cargará Alfaro, que un día se dará verdadera cuenta de su error y lo pagará su conciencia, porque es un ser inteligente y crítico. No ser ignorante es contraproducente para la felicidad. Y también el problema es de Boca, que todo lo compra y vende, que siempre ha sido sucio y sucio morirá. Es parte de la esencia de ese club y de su gente, que ni siquiera tiene conciencia de eso. Ellos son inimputables y terminarán pagándole mal al pobre Alfaro. ¿Qué me juegan? Horanosaurus.


Soy Quemero. 21/12/18. El entrenador decidió abandonar Huracán y sumarse a Boca Jrs. Lejos de dar la cara, emitió un comunicado donde explica su partida. “Buenas tardes. Deseo expresar a través de este comunicado en mi nombre y el de mi CT, la finalización de mi vínculo contractual con el Club Atlético Huracán. Decisión muy compleja para mí, desde lo emocional y desde lo deportivo“, comenzó Alfaro en su comunicado. “En esta etapa de cierre de mi carrera, soy convocado a un proyecto deportivo, por el cual desearía atravesar“ siguió, para luego agradecer al Presidente Alejandro Nadur, la dirigencia, el cuerpo médico, colaboradores, jugadores e hinchas. A su vez, pidió “perdón” a los hinchas de Huracán, y abrió el paraguas para cuando el destino nos vuelva a cruzar. De esta manera, un “señor” (aparente señor) decide poner fin a un contrato firmado, y a su palabra y buen nombre. Huracán no se mancha, por nada ni por nadie… nunca más.



Patria Quemera. 21/12/18. Hace instantes, mediante un comunicado, Gustavo Alfaro dejó de ser el entrenador de Huracán. En las próximas horas firmará con Boca Juniors. ¿Quién será el reemplazante?

Algo que muy pocos pensábamos, pero la noticia se hizo realidad. Hay una frase que en muchos casos es cierta “por plata baila el mono” y que mejor ejemplo para demostrar lo que pasó hoy. Gustavo Alfaro mediante un comunicado, expresó que dejó ser el técnico de Huracán, motivos no había para irse, pero la plata sedujo más y en las próximas horas estará llegando a la Argentina para sellar su vínculo con el club xeneize.

Un técnico que nos dejó muchas alegrías, nos clasificó hacia la siguiente Conmebol Libertadores, donde Huracán se encuentra cuarto en el campeonato, a diez puntos del puntero pero con un partido menos y donde ya tenía una base armada; un equipo realmente competitivo; donde antes de partir hacia los Estados Unidos de vacaciones le había dejado una lista a Alejandro Nadur para los refuerzos.

Esta novela comenzó cuando Nicolás Burdisso se convirtió en manager de Boca Juniors y desde un primer momento confirmó que quería a Gustavo Alfaro como técnico del club de La Ribera. Ese no es el problema, el tema es la falta de ética del entrenador, que en todas las conferencias de prensa nos decía que Huracán era su lugar en el mundo y hoy se va por la puerta de atrás, imposible que vuelva.

Ya comienzan a sonar nombres, entre ellos: Antonio Mohamed, es el candidato más firme para ser el entrenador, lo siguen Frank Darío Kudelka, Eduardo Domínguez y Omar de Felippe. En los próximos días se dará a conocer el nuevo técnico, ya que Huracán volverá a los trabajos el 3 de enero.

"Buenas tardes. Deseo expresar a través de este comunicado en mi nombre y el de mi CT, la finalización de mi vínculo contractual con el Club Atlético Huracán. Decisión muy compleja para mí, desde lo emocional y desde lo deportivo. Viví 18 meses maravillosos e inolvidables en el club. Sentí mucho respeto y mucho apoyo desde el momento en que llegué. De parte de los Dirigentes, encabezados por su Presidente Alejandro Nadur, y por sus jugadores, y que luego con el paso del tiempo, fue sumando a sus hinchas de manera incondicional. Las razones y las causas no son sencillas de explicar, o tal vez de aceptar. Todas las cosas en mi vida me han costado mucho, desde mis inicios como jugador hasta mi búsqueda como entrenador. Siempre fueron cuestas escarpadas y lejos de ser sencillas. Pero siempre con mi vista puesta hacia adelante, a tratar de conquistar desafíos. Y ya en esta etapa de cierre de mi carrera, soy convocado a un proyecto deportivo por el cual desearía atravesar. Sé que esto no es fácil de entender o de aceptar cuando se analiza desde la pasión y no desde la razón. Sé que quedará gente dolida, defrauda y, tal vez, decepcionada, y sé que en esta profesión los entrenadores no estamos ajenos al escarnio público, del cual muchas veces nos separa una línea muy delgada. Pero para mí no quedan más que palabras de gratitud hacia el Mundo Huracán. Comenzando por el Presidente Alejandro Nadur. Ojalá todos los Presidentes que tuve hubiesen sido como él, como le dije, a la altura de las mejores cosas de Don Julio Grondona. También de todo su cuerpo técnico, siempre al pie del cañón, apoyando causas, los colaboradores, desde la Logística en el día a día, pasando por el Cuerpo Médico de Excelencia, por sus utileros, la gente de Seguridad, la Administración, prensa, todos. Los jugadores, que no decir de ellos, gladiadores incansables, emblemas de la ilusión, artífices de las realidades. Fueron siempre más que 11 los que entraron a la cancha, y los que hicieron la transformación que nos permitió volver a soñar y poner al equipo en el lugar que demanda su historia. GRACIAS. Me inclino ante ellos. A la gente le pido perdón, no les pido que me entiendan. Sólo les agradezco cada voz de aliento en la tribuna, en la calle, en el banderazo, en esa frase que contextualizaba todo, GRACIAS NOS DEVOLVISTE EL ORGULLO. Sé que tal vez la próxima vez que nos crucemos las voces sean de insultos, pondré una coraza a mi corazón como a menudo hacemos los entrenadores para protegernos, pero sé que me va a doler, y sé que son los costos de mi decisión. Esta no fue sencilla, cruzada de emociones y de sensaciones muy fuertes. Pero hoy con dolor siento que tengo que partir. Sé que este pequeño Legado de 18 meses está fuertemente a resguardo en la mente de sus Dirigentes y en el corazón de sus jugadores. GRACIAS HURACAN, CON DOLOR LES DIGO ADIOS". Gustavo Alfaro.

DE FRENTE / HURACAN

Una Navidad no deseada por el hincha de Huracán. La partida del técnico Gustavo Alfaro les dolió a todos y los dejó desnudos de creencias. Tenían al hombre indicado, pero su deseo fue irse a Boca por un sueño personal. Olé. 15/12/18. Por Ricardo Sapia.

En tiempos en los que quizá uno pensaba en levantar la copa en Navidad (y también en Año Nuevo) y brindar por el presente, por el futuro y hacer el balance de 12 meses con una sonrisa, cuando las campanas de la San Antonio de la avenida del barrio quemero dieron las 12, lo primero a lo que atinamos fue a decir “cómo nos jodió (léase expresión escatológica) este tipo”.

La era post Alfaro arrancó hace cuatro noches y todavía duele aunque se jure y perjure que hay que “dar vuelta la página”. ¿Qué simple, no? Había un proyecto, un compromiso, una misión, un destino, un horizonte. Palabras que fueron a parar a un bolsillo de payaso. Y, terrenalmente, hay una pretemporada que arranca en una semana y un clásico que se juega en menos de un mes.

Nada de eso importó. Nada “le” importó. Los sueños con Huracán, de los que habló, parafraseó, recitó, impregnó, fueron dinamitados con un chasquido de dedos por uno propio del que no estábamos enterados: dirigir a Boca, su promesa paternal. De haberlo sabido antes, no le hubiéramos dado importancia a sus dichos y sólo era cuestión de esperar que el “gigante” se despertara, le hiciera una propuesta “convincente” y nos lo sacara en… ¿octubre? ¿diciembre? ¿después de la pretemporada? ¿en el medio de la Copa Libertadores? Cualquier momento hubiera sido el indicado, total, por Boca (y River) hay que dejar todo (todo eh) y salir corriendo. Y pensar, luego, que habrá perdón y resignación.

Alfaro había logrado lo que nadie en más de una década en Huracán: iniciar y terminar una temporada. Y no sólo eso, sino que hubo acuerdo de partes (una formalidad, digamos) y la renovación fue un hecho consumado posterior al Mundial de Rusia, donde el de Rafaela despuntó el vicio como comentarista de la cadena Caracol. Alfaro armó este plantel, moldeó este equipo al que posicionó cuarto en la Superliga pasada, lo que valió volver a la Libertadores (Copa con espinas que le quedó atragantada de su paso en Arsenal y que quería desandar con el Globo, supo decir), y ahora también lo ubicó en la misma posición y con un partido menos, precisamente el clásico más barrial del mundo para el que dio el visto bueno para que se juegue el 20 de enero. Pequeño detalle del calendario: era con él en el banco de suplentes dando indicaciones y no frente al televisor luego de una ardua jornada de trabajo con el elenco de La Boca.

Alfaro deja un equipo armado. Bárbaro. Es para valorar. Lo que no se sabe es si al Turco Mohamed (¿es adelantarse a su regreso? digo, porque sólo falta la firma, dicen) ese “11” es el que le parece o quiere poner en cancha, si Araujo sigue de lateral izquierdo, si mantiene los extremos, si Roa es titular o el Pato va mejor con su estilo. O si el 9 es Chávez, Coniglio vuelve y es más o si hay que salir a comprar uno. Entonces, ¿sirve lo que dejó como un relojito? ¿o hay que meter mano a lo loco? Por eso, todo bien, todo muy lindo, pero estamos a la espera de lo que vendrá en lugar de estar convencidos de lo que íbamos a ver en 2019.

“Alfaro abandonó”, parafraseando a los cantitos de cancha. Alfaro pudo ser Dios y hoy los hinchas de la Quema (uno nunca sabe si todos, pero 9,5 a 0,5 puede ser una buena medición) lo detestan más, o casi, que al Inglés (siempre se puede estar peor puede afirmar el ex presidente que nos arruinó) y eso ya es estar bien rankeado.

Alfaro nos hizo doler el corazón. Nos hizo ir caminando hasta Luján y cuando llegamos nos enteramos que a la Basílica la habían movido de lugar y ahora está en La Quiaca. No tenía por qué hacerlo. No había motivo alguno. Todo era redondo. Pleno funcionamiento. Aceitado. Tic, tac, tic, tac. Alfaro-Huracán-Hinchas, el combo ideal del que nos jactábamos. Lo increíble es que él fue el artífice, el creador. Obvio, los jugadores dieron (y creemos, seguirán dando) lo mejor de cada uno para ser un equipo respetado, pero la mano hacedora fue la suya. Y sin embargo, se convenció que irse a otro club era lo mejor, un cierre de carrera, un deseo irrenunciable. ¿Por qué? Vaya uno a saber. Una carta y un audio no explican demasiado.

Chau. Sos tiempo pasado. Huracán seguirá existiendo. A eso nos vamos a aferrar. De ahí nos vamos a fortalecer.

El hombre que deberá aprender a callar
Clarín. Opinión. Por Waldemar Iglesias. 22/12/18.

En la pasada Superliga, tras el 3-3 ante Boca, Gustavo Alfaro ofreció un puñado de palabras que tenían como inequívoco destinatario a Ariel Holán, quien durante la sema­na previa a la fecha final le había abierto las puertas a las suspica­cias. Expresó el entonces DT de Hu­racán: "Uno tiene que ser prudente con sus declaraciones. Hemingway dijo que el hombre necesita dos años para aprender a hablar y 60 para aprender a callar".

En días más recientes, en una en­trevista con Clarín, analizó en deta­lle al fútbol argentino. Se quejó de que en la AFA y en algunos clubes no hay proyectos ni se respetan los contratos; que en Atlético de Rafae­la él había aprendido a honrar la palabra; y sentenciaba que eso no es frecuente en este tiempo. Y hasta señaló que en Huracán había en­contrado "su lugar en el mundo".

En su más cercana aparición pública, el jueves 14, le preguntaron res­pecto del interés de Boca por con­tratarlo. Respondió: "No me movili­za para nada. Me genera orgullo. Pe­ro ahí termina". No terminó. Alfaro, cuyo contrato con Huracán finalizaba en junio, será el técnico de Boca. Fin del pro­yecto. Fin de la palabra empeñada.

Alfaro, valioso profesional, tiene to­do el derecho de cambiar de club, de irse al lugar que más le guste en su condición de trabajador del fút­bol. Pero corresponde aclararlo: a partir de ahora, sus enunciados y sus críticas a dirigentes y a pares quedarán deslegitimados por los hechos que lo desmienten. O, quizá, dentro de cuatro años, cuando cumpla los 60, Alfaro le da­rá la razón a la frase de Hemingway. Y aprenderá a callar…



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