lunes, 11 de agosto de 2014

José Pablo Feinmann se enchastra en el barro

Estupenda caricatura en el diario El Litoral del 27/12/11: Kant, Kierkegaard, Kafka y José Pablo Feinmann por la controversia de la entrevista del filósofo en La Nación y su extraña retractación. Falta Kristina con una de sus Louis Vuitton.

El libro que más me deslumbró en los últimos años ha sido "¿Qué es la filosofía?". Luego de arduos esfuerzos terminé de leer "La filosofía y el barro de la historia", con similar conmoción interna (no por casualidad su silueta se encuentra en la foto que adorna esta página web). El autor de esas obras es José Pablo Feinmann. Pude conseguir por fin su "Filosofía y Nación" y últimamente compré también su reciente primer tomo sobre la historia del peronismo. Cuando me tropiezo en la TV con el programa "Filosofía, aquí y ahora" en el canal Encuentros, que crea y conduce este escritor, detengo todo, le pido por favor silencio a mi familia y me quedo concentrado sin querer perder palabra. Como se dice en la calle, soy "un abonado" suyo.

Quizás por eso no puedo creer que un pensador valiente y del tamaño de Feinmann tenga un costado tan fascista y cínico. Cuando leí sus declaraciones acerca de los blog (ver artículo abajo) me indignó, más que por ser yo un usuario de blog que escribe boludeces y mal, justamente, porque es un intelectual comprometido que parece no se darse cuenta que la web democratiza y rompe con el monopolio del pensamiento único. Que la web difunde porquerías lo sabemos todos pero también que permite expresarse a miles sin voz y hasta convocar a disidentes a una plaza para derrocar a un dictador. El imperio ganará mucho con su dominio pero creo que buena parte de su control se le escapa.

Feinmann debería recordar que uno de los conceptos que promueve con mayor asiduidad es la lucha del individuo por ser crítico como medio para ser libre. A lo mejor también piensa que esa actitud solo es para gente de alto vuelo intelectual (medianos abstenerse) pero no quiere aceptar o divulgar que es un discriminador.

Gente comprometida o indiferente habrá siempre en todas las latitudes, existan o no las redes o Tinelli y Turner y toda la mierda que producen, mientras las chicas y los chicos modernos hacen filas kilométricas para mostrar sus bellos culos, tetas y músculos por TV, o pidan autógrafos histeriqueando mientras otros militan, ayudan, luchan y se la juegan por algo mejor. "Los otros" todavía discutimos como cambiar este mercadeo de basura y no le encontramos la vuelta porque siempre ganan ellos, los poderosos.

Una cosa es provocar (una de las debilidades de JPF) y otra es decir pelotudeces o llamar la atención justo cuando estás a punto de editar una nueva obra, José. Cómo acusar alegremente del asesinato del chico Ferreyra a su propio P.O. o confundir a Evita con la millonaria Cristina Kirchner. No puede ser por la guita, no puedo creer en eso si tenés los principios que nos vendés. Debería haberme dado cuenta cuando consideraste -chupándole las medias a tu gran amigo el politólogo/asesor de Néstor Kirchner e inepto funcionario público Juan Manuel Abal Medina Jr.- que la corrupción es un efecto "accesorio" en el gobierno actual. No tuve estómago para leer "El flaco", el libro sobre tus conversaciones con el ex presidente, pero me informé y escuché la entrevista con el conductor radial Matías Martin; ahí se comentó sobre uno de los métodos del increíblemente idolatrado Kirchner para conducir: sobornar dirigentes. ¿En eso consistía su "nueva política"? ) ¿Saben los pibes de La Cámpora que defienden eso? Nuestro amigo José Pablo no esbozó ni el más mínimo repudio.

También vi a JPF deleitarse con otro fascista, el periodista Barone, en el programa '6-7-8' de la TV-Pública (creo que si estuviéramos bajo una dictadura, Barone denunciaría opositores al régimen). Parece que tiene todo el día prendida la "estufita para pensadores" que él tanto repudiara, mantenida con combustible oficialista.

Respecto a sus críticas a la Feria del Libro, José Pablo, deje que cada uno haga lo que quiera pero básicamente -para ser consecuente- retire sus libros de todas sus góndolas (si sus contratos se lo permiten, claro). ¿Espera que en una exposición de esas las editoriales hagan caridad? Como los soñadores setentistas fracasamos, seguimos sobreviviendo bajo un capitalismo injusto y explotador. Si no nos gusta algo los trabajadores cambiamos de canal, puteamos todo el día, nos ponemos en pedo o intentamos una revolución militando (también al pedo).

¡Mamita! Estoy llegando al convencimiento que en la Argentina no hay diez personas públicas que guarden coherencia durante un lustro completo. Consejo de un boludo anónimo para José Pablo Feinmann: "piense un cachito antes de hablar" (como hace generalmente el resto de los mortales). Su humildad está retrocediendo, necesita una recarga, como los viejos sifones Drago. Me parece que perdió la lucha que él mismo propugna. Horanosaurus... sigo más abajo... (actualizado a octubre 2012).




Infobae.com 24-05-08 POLÍTICA


Polémicas declaraciones de José Pablo Feinmann El filósofo kirchnerista se refirió a los millones de internautas que escriben en la web. "En la Argentina no hay pelotudo que no tenga un blog", dijo y agregó que la Feria del Libro "es un gran circo" para quienes leen "basura".

José Pablo Feinmann suele buscar con sus ácidas declaraciones el escándalo y la provocación. Eso es al menos lo que ocurrió con el declarado filósofo kirchnerista, quien en la reciente Feria del Libro criticó a los millones de "blogueros" que tienen una página de internet donde volcar sus opiniones.

"Detesto el blog", dijo Feinmann en recientes declaraciones en ese espacio cultural y agregó que en nuestro país cualquiera tiene un espacio donde escribir. "En la Argentina no hay pelotudo que no tenga un blog ", agregó uno de los hombres más consultados por el oficialismo.

El filósofo, siempre directo en sus apreciaciones, manifestó que a la mayoría de las personas que opinan en los blogs " un jefe de redacción les daría una patada en el culo" y que "los echarían por la pésima prosa que tienen".

"Ese democratismo me parece agraviante para el lector", comentó el consultor kirchnerista y añadió que " hay que saber escribir, sino no le hagas perder el tiempo al que te lee".

Feinmann también se refirió a la reciente edición de la Feria del Libro, que convoca cada año a millones de argentinos y turistas y que es considerada como una de las mejores del mundo.

"En realidad a mí nunca me entusiasmó la Feria del Libro", porque según él "es un gran circo donde millones de personas pasan y compran muy poco". "Ven mil veces más a (Marcelo) Tinelli, y si leen, leen a Paulo Coelho a Bucay... y otras basuras como esas".

Además, cuestionó la presencia de las " millones de personas" que van a esta feria y dijo: "La verdad que no sé qué es lo que buscan".


Continuación Horanosaurus: después de otra entrada en este blog donde van conceptos suyos sobre "Manipulación mediática" y leyendo su "Sangre derramada", cuyas páginas me siguen volando la cabeza (como dicen los chicos), me topo con estos párrafos:

"Paradójicamente o no, la burguesía ha terminado por ser más revolucionaria que el proletariado (en este sentido: hegemoniza la revolución comunicacional, que es la única revolución hoy) y a nadie debería sorprender que la burguesía (o lo que aún entendemos por eso) sea revolucionaria, ya que fue el propio Marx uno de los que con mayor apasionamiento lo demostró... Marx es necesario para comprender los fundamentos de la revolución comunicacional capitalista de fin de milenio".

Y paralelamente: "Ninguna dogmática gusta de los matices de un pensamiento, de su riqueza, de, incluso, sus contradicciones. Si lo hiciera no sería una dogmática, sino una filosofía de la libertad".

Después de estas lecturas compro hoy el diario (por costumbre, elección y satisfacción, compro diarios siempre los sábados) y me topo con una entrevista a JPF realizada por el periodista Ricardo Cárpena en La Nación Sección Enfoques. Los invito a detenerse en ella: muchas de sus definiciones me parecen deslumbrantes. Para mi, simple admirador de este filósofo-escritor, es otra lección más. Mis preocupaciones sobre su adhesión política contemporánea y su desdén por la corrupción no deben mortificarme. Que haga y diga lo que quiera, por supuesto. Si demuestra continuar siendo un iconoclasta y no se casa con nadie, es una señal que sigue lúcido; si se inclina por la "estufa" que le brinda el poder a sus pensadores -que tanto criticó- perdió la batalla a la que tan pocos sobreviven: la de la coherencia. El problema es suyo. Horanosaurus.


"Si gobierna Moyano, van a ver lo que es al autoritarismo peronista". Entrevista de Ricardo Cárpena. La Nación. Sección Enfoques. Sábado 24/12/11. Llamativamente, en la web del diario fue titulado: "Es muy incómodo adherir al gobierno de dos multimillonarios que te hablan de hambre".

"Un puñal en la espalda". Pg12. 28/12/11. En el día de los inocentes, José Pablo Feinmann pide derecho a réplica a un medio oficialista y, avergonzado, se desdice parcialmente.

"Me molesta que se hayan afanado unos mangos". Clarín. 28/12/11. Parece que su nuevo libro está vendiendo poco... nuevas declaraciones del filósofo...

"Conmigo no, Feinmann". lanacion.com 28/12/11. Lógica respuesta del periodista Ricardo Cánepa a la zoncera de José Pablo Feinmann.

Comentario que le envié (sin seudónimo) el 28.12.11 a la web de José Pablo Feinmann - Ref.: "Desilusión"

“Para atajarme le digo que tengo todos sus libros de ensayo, soy un peronista arrepentido desde antes de Nemen y creo que este gobierno ni siquiera es reformista (es populista) aunque sea mejor que uno liberal. Nuestro devaluado Peron con este viento de cola hizo cosas que todavia usamos y gozamos. Este nos prometia el tren bala, sostiene a Echegaray y De Vido, protegio a Jaime y le quita a la gente la dignidad del trabajo repartiendo pensiones a sola firma.

Me mueve a escribirle la controversia por su famosa entrevista: demostraba gozar de buena salud al seguir siendo iconoclasta. Sinceramente no creo que lo hayan sorprendido en su buena fe, por eso no entiendo su retractacion: ¿que debe explicar? ¿A quienes?

Lo que mas me desilusiona de Ud. es pensar que realmente la corrupcion le importa un bledo (ya quedaba claro en El Flaco); eso significa que los trabajadores le importan un bledo. Y que ha terminado por convencerlo la "estufa oficialista" que tanto ha criticado.¿Que derecho tengo a criticarlo yo, anonimo? Ud. es una persona publica, soy su lector y su comportamiento -parcialmente alcahuete- no se condice con lo que pregona. Con todo respeto, H.A.M.-Olivos-Bs. As.


"Al 'Feinmann malo', le salió el 'Feinmann pelotudo'"  Partido Obrero. 05/01/12.

"José Pablo Feinmann y su explicación sobre el odio a Cristina" La Nación 01/10/12.  El filósofo kirchnerista aseguró que ellas la odian "porque "su mera existencia les desmuestra su mediocridad"; para los hombres, la causa es que "es una mujer imposible". "Para usted, señora, es difícil tolerar a Cristina, no la tolera, no la puede ver, no la aguanta más. Usted no sabe si robó o no, porque lo del patrimonio es una excusa. Usted la odia. Creo que la odia porque encuentra en ella cosas de las que usted carece. En lugar de admirarla, cuando una persona encuentra a otra con las cualidades de la que carece, puede llenarse de odio, de envidia y resentimiento. Porque su mera existencia demuestra mi mediocridad, es la muestra palpable de su mediocridad. La odia o puede admirarla", afirmó el filósofo kirchnerista (...)

"Pese a que alguna vez fue peronista, José Pablo Feinmann todavía sostiene los prejuicios jurásicos, más gorilas que King Kong, de creer que el pueblo es una legión de tontos a los que Marcelo Tinelli les lava el cerebro. Esa teoría paternalista, ya viejísima en los 70, dejó de funcionar cuando se descubrió que era una manera de subestimar y discriminar a los más pobres que en general votan por su experiencia social cotidiana y la de su familia y no por lo que le dicen los medios de comunicación". Alfredo Leuco. Perfil.com 01/11/14. "Monopolio propio".

BONUS TRACK ETERNO DEL GORILA J. P. FEINMANN


Dijo que la gobernadora electa María Eugenia Vidal "puede terminar en una trata de blancas". La Nación 14/11/15. "Sin humor, no podés tolerar que esta chica tan linda haya ganado la provincia de Buenos Aires. No sabe lo que le va a pasar ahí, la belleza es pecaminosa en la provincia de Buenos Aires. Esta chica puede gobernar brillantemente la provincia, o puede ser víctima de ese trabajo y terminar en una trata de blancas. Su belleza la va a condenar a eso. Pero nosotros, los democráticos, lo vamos a impedir", señaló entre risas Feinmann.

BONUS TRACK ETERNO DEL GORILA J. P. FEINMANN: el buen intelectual y pobre hombre que terminó vencido y comprado por el kircherismo, justificándose con "¿Qué otro gobierno me iba a dar lo que yo merecía". Confesión registrada en el capítulo 10 (Parte 1) del libro "Una historia argentina en tiempo real" de Jorge Fernández Díaz (Planeta, 2021). Como si fuera poco, hace poco justificó las violaciones masivas de las tropas estalinistas rusas cuando ocuparon Berlin al fin de la segunda guerra mundial. Acá su opinión desequilibrada y repercusiones:

Las ruinas de la HistoriaPor José Pablo Feinmann. Pg12 Contratapa. 24/07/21

José Pablo Feinmann y la violación en manada

En un reciente artículo periodístico, el ensayista y filósofo justificó los abusos contra las mujeres perpetrados por las tropas rusas durante la ocupación de Alemania tras vencer en la Segunda Guerra Mundial. InfoBAE 31/07/21. Por Jorge Altamira-Referente del Partido Obrero.  

Ha pasado una semana cómoda desde que José Pablo Feinmann defendiera en su columna de Página/12 (”Las ruinas de la Historia”) la violación en manada de parte de las tropas del Ejército Rojo contra las mujeres alemanas, en su avance hacia Berlín, en la Segunda Guerra Mundial, y no se conoce ninguna declaración de repudio del Ministerio de la Mujer ni de las organizaciones feministas del kirchnerismo.

En referencia a las acusaciones de que esas tropas fueron “vengativas y crueles con los alemanes. Que violaron a cientos (sic) de mujeres”, Feinmann replica: “¿Qué esperaban?… el odio por las atrocidades de los nazis en la campaña rusa pudo más que las órdenes de templanza (del mariscal Zhukov)”. En los reglamentos militares, sin embargo, la violación de mujeres -en este caso en manada- es penada con la muerte, no con llamados de “templanza”. Tampoco se entiende la relación de las violaciones de mujeres cometidas por el nazismo y los crímenes de lesa humanidad ejecutados en masa, con la responsabilidad en ellas de la masa de mujeres del pueblo alemán. La reivindicación de estas atrocidades cuando se desarrolla un inmenso movimientos de masas de la mujer contra el femicidio y contra el crecimiento sin paralelo de la trata de niñas y mujeres, constituye un delito político que no puede ser pasado por alto.

Las violaciones en cuestión constituyeron una política de Estado del stalinismo. La consigna de Stalin, a partir del avance del Ejército Rojo hacia Alemania, fue “ojo por ojo, diente por diente”, muy distante claro de aquellas que, en la Primera Guerra, llamaban a las tropas de los Estados beligerantes a cambiar de hombro el fusil contra sus propios gobiernos imperialistas. Las violaciones no comenzaron en territorio alemán sino que tuvieron lugar a lo largo de Europa del este. El objetivo de esta política era estrangular cualquier iniciativa de insurrección popular contra los gobiernos que habían colaborado contra el nazismo, para poder extender la dominación stalinista en los territorios que iba ocupando. En 1939, Stalin anticipó esta política cuando repartió con Hitler el territorio de Polonia. Ningún ejército revolucionario ejercería la violación de mujeres en su guerra contra el fascismo y la contrarrevolución.

Feinmann no leyó el libro “Conversaciones con Stalin”, escrito por el segundo hombre de la guerrilla de Tito en Yugoslavia, Milovan Djilas, o en todo caso ha preferido ocultar el testimonio. Djilas presentó ante Stalin, en Moscú, una protesta formal de Tito contra la violación de mujeres perpetradas por el Ejército Rojo, durante su paso por el norte de Yugoslavia. La respuesta de Stalin fue que Tito no tenía en cuenta la larga abstención sexual de esas tropas, que venían de los territorios asiáticos de la Unión Soviética. Yugoslavia fue liberada de los nazis por la guerrilla de Tito, de modo que esas violaciones no podían ser justificadas por las atrocidades del ejército nazi. Los trabajadores de Página/12 debieran pronunciarse acerca del artículo de Feinmann, enteramente funcional a la opresión de la mujer.

Hace más de una década, este mismo Feinmann responsabilizó al Partido Obrero por la muerte de nuestro compañero Mariano Ferreyra -asesinado por una barra del burócrata kirchnerista José Pedraza. De acuerdo a Feinmann, el PO debía haber sabido que luchar en el sindicalismo ferroviario implicaba un riesgo de muerte. La pulsión stalinista de Feinmann ha sobrevivido al derrumbe vergonzoso del stalinismo. Feinmann no se dio cuenta todavía que la disolución de la Unión Soviética y la restauración del capitalismo fue perpetrada por el aparato del partido comunista stalinista y de sus servicios de seguridad. Como lo había advertido Trotsky, un defensor incondicional de la Unión Soviética, cuarenta años antes. De esos antros proviene Putin, que se ha reconvertido de espía stalinista en Alemania a autócrata clerical ortodoxo y “hombre de negocios”.

La cuestión ahora es la siguiente: el repudio a la justificación de la violación de mujeres en manada por parte de Feinmann.

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La caída de Berlín: el horror después de la guerra y las brutales violaciones masivas de mujeres

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15/03/12 – Feinmann: sobre la inseguridad yla violencia legalizada

26/07/13 - Feinmann: sobre el desencanto de nuestros días

lunes, 4 de agosto de 2014




“Con el establecimiento de una relación de opresión, la violencia ya ha comenzado. Nunca en la historia los oprimidos han iniciado la violencia. … No habría oprimidos si antes no hubiera existido la violencia para establecer su sometimiento.” -Paulo Freire

Israel ha desatado una vez más toda la fuerza de su ejército contra la población palestina  cautiva, sobre todo en la sitiada Franja de Gaza, en un acto inhumano e ilegal de agresión militar. El actual ataque de Israel contra Gaza hasta el momento ha matado a muchos civiles inocentes, ha causado cientos de heridos y devastado la infraestructura civil, incluido el sector de la salud, que ya estaba gravemente deteriorado.

La capacidad de Israel para poner en marcha este tipo de ataques devastadores con impunidad proviene en gran parte de la vasta cooperación militar internacional y del comercio de armas que Israel mantiene con gobiernos cómplices de todo el mundo.

Durante el periodo 2008-2019, EE.UU. proporcionará ayuda militar a Israel por valor de  30.000 millones de dólares, mientras que las ventas militares anuales israelíes al mundo llegan a miles de millones de dólares. En los últimos años los países europeos han exportado armas a Israel por valor de miles de millones de euros y la Unión Europea ha financiado a las empresas militares y a las universidades israelíes con becas de investigación en el ámbito militar por un valor de cientos de millones de euros.

Las economías emergentes, como India, Brasil y Chile, aumentan rápidamente su comercio y cooperación militar con Israel, a pesar de que afirman apoyar los derechos palestinos.

Al importar y exportar armas a Israel y facilitar el desarrollo de la tecnología militar israelí los gobiernos de hecho están enviando un claro mensaje de aprobación de la agresión militar de Israel, incluidos sus crímenes de guerra y posibles crímenes contra la humanidad.

Israel es uno de los principales productores y exportadores de aviones militares no tripulados del mundo. La tecnología militar de Israel, desarrollada para mantener décadas de opresión, se comercializa con la calificación de “probada sobre el terreno” y se exporta a todo el mundo.

El comercio militar con Israel y las relaciones de investigación conjunta en el ámbito militar alientan la impunidad israelí para cometer graves violaciones del derecho internacional y facilitan el afianzamiento del sistema israelí de ocupación, colonización y de negación sistemática de los derechos de los palestinos.

Hacemos un llamado a las Naciones Unidas y los gobiernos de todo el mundo a tomar medidas inmediatas para aplicar a Israel un embargo militar integral y legalmente vinculante, similar al impuesto a Sudáfrica durante el apartheid.


Los gobiernos que expresan su solidaridad con el pueblo palestino en Gaza, el más castigado por el militarismo, las atrocidades y la impunidad de Israel, deben comenzar por cortar relaciones militares con Israel. Los palestinos necesitan hoy una solidaridad eficaz y no caridad. 18/07/14.




Adolfo Pérez Esquivel (27/07/14). "En enero del año 2009, publiqué una nota sobre los ataques de Israel del 27 de diciembre de 2008, comenzaba diciendo: “Sonó el teléfono a las 3.45 hs de la noche, un amigo israelita llamaba desde Jerusalém preocupado y dolorido se preguntaba que podía hacer la comunidad internacional frente a la invasión y los bombardeos de Israel sobre la Franja de Gaza”. En efecto, esa invasión sucedió luego de que una encuesta demostrara que más del 70% de la población de Israel y la de Palestina estaban de acuerdo con la existencia de dos estados conviviendo pacíficamente.

Sin embargo los intereses del Estado de Israel y sus aliados han impedido sistemáticamente la constitución del Estado Palestino, tal como la estableció la ONU en 1948, arrebatándoles el territorio, oprimiéndolos y construyendo un muro de la infamia para separar, encerrar y perseguir al pueblo palestino.

Israel intenta justificar sus actos reclamando el derecho a autodefenderse, pero de acuerdo con el principio básico de derecho internacional, ex injuria non oritur ius, un derecho legal no puede  surgir de un acto ilícito.Los hechos están a la vista y son incuestionables, si un Estado viola el derecho internacional y las advertencias de la ONU para cometer atrocidades contra otros pueblos, se transforma en un Estado terrorista.

El gran pecado de los palestinos es que no están dispuestos a rendirse y dan la vida peleando por su libertad. Israel es el país invasor que cuenta con más recursos militares, financieros y mediáticos, para disponer de escudos antimisiles y drones, y comprar suficiente consenso como para que no los llamen “terroristas” a pesar de bombardear con armas químicas, torturar niños palestinos y usarlos como escudos humanos.

Esto ya no es un problema político solamente, es un problema humanitario. La ONU ayer aprobó unaresolución para la protección de Palestina y para investigar el operativo de Israel por posibles crímenes contra la humanidad. La respuesta de Israel fue bombardear a las pocas horas las escuelas que el máximo organismo internacional tiene en Gaza, matando e hiriendo a muchos de los 1500 civiles que buscaban cobijo y salvar sus vidas.

El Primer Ministro israelí lo dijo bien claro “No cederemos a la presión internacional”, y Estados Unidos apoya esta postura porque ya lo ha hecho en otras oportunidades y porque quieren seguir haciéndolo. Sin embargo Israel es reconocido como un Estado pleno en la ONU y Palestina no, porque EEUU se niega. La primera y la octava potencia militar del mundo se están convirtiendo cada día más en una amenaza a la humanidad.Algo muy diferente a lo que busca la Palestina destruida y bloqueada comercialmente, que es sobrevivir y lograr constituirse en un Estado pleno.

Hubo muchos intentos de poder alcanzar una solución, todos frustrados, el más reciente fue la del Papa Franciscoque viajó a Tierra Santa, e invitó al Presidente de Israel, Simon Peres, y al Presidente Palestino Mahmoud Habbas, al Vaticano para orar juntos y alcanzar un nuevo camino de diálogo que derribe los muros de la intolerancia y puedan alcanzar  la paz entre los pueblos.

Los pueblos de Israel y Palestina necesitan vivir en paz. Para eso la comunidad internacional debe ponerle límites a Israel.

Por eso reclamamos:

-Enviar una misión para detener los bombardeos y la ofensiva militar terrestre de Israel
-Bloquear el comercio militar con Israel, como resolvió la ONU en 1975 [1]
-Aplicar sanciones económicas obligatorias por la ONU, como sucedió con el Apartheid en Sudáfrica.
-Brindar ayuda humanitaria al pueblo palestino, y reconocer a Palestina como un Estado soberano, independiente y libre en el territorio que le corresponde". 

Adolfo Pérez Esquivel-Premio Nobel de la Paz-27/07/14


[1] Resolución 3414 (1975) de la Asamblea General de las Naciones Unidas: “[la AGNU] solicita a todos los estados que desistan de proveer a Israel de cualquier  ayuda militar y económica  mientras continúe ocupando territorios y negando el inalienable derecho nacional del pueblo Palestino”.

Anterior entrada de este blog relacionada con el tema (20/11/12) con la imperdible carta abierta de Pérez Esquivel por la ante-última agresión israelí en la Franja de Gaza y párrafos del imprescindible libro "El conflicto palestino-israelí.100 preguntas y respuestas" de Pedro Brieger. Colección Claves para todos-Capital Intelectual: 


sábado, 2 de agosto de 2014

'Mufa' o 'yeta', el piedrazo de los mediocres




21/06/14. Argentina 1-Irán 0 (mundial de Brasil). Julio Grondona, presidente de la AFA y vicepresidente de la FIFA, al finalizar dijo que la selección había llegado al gol "cuando 'el mufa' se fue de la cancha". Se refería a Maradona, ex-entrenador del equipo en Sudáfrica 2010 y ex-amigo del mencionado padrino mafioso del fútbol argentino, que se retiró del estadio unos minutos antes del golazo de Messi que definió el partido. Clásico uso del mote de 'mufa' o 'yeta' para desacreditar al adversario, enemigo o diferente: recurso propio de mediocres. Lamentablemente, parece ser invento porteño. Si te toca a vos y un mediocre te lo pone, tendrás que remar en dulce de leche... ¡sin motivo alguno! ¿No es bastante difícil la vida sin esas pelotudeces? Aquí, dos buenos artículos al respecto. Horanosaurus. 


La mufa es el piedrazo de los mediocres

Por Eduardo Castiglione. Clarín 22/06/14. Los futboleros agradecidos por años de orgullo y prestigio, incluyendo el gol más lindo en la historia, nos enteramos ayer que Maradona está tan emparentado con la mala suerte que su presencia sobra para que los iraníes sean invencibles. ¿Así que el jugador estrella en el Mundial Juvenil de Japón 79, determinante para la conquista argentina de Méxi­co 86 y decisivo para eliminar a Brasil e Italia en el subcampeonato de Italia 90 transporta tanta mala onda que impide el gol argentino antes de ro­zarnos con el descreimiento?

La impunidad de la que gozan les permite a los Grondona ca­lumniar con una palabra, como la mufa, que hace estragos a quien se la clavan. Con la mufa demolieron a José Varacka pero su Argentinos Juniors mandó al descenso a San Lorenzo, y de penal. De mufa descalificó a Carlos Di Sarli un director de radio y por eso su música ex­quisita fue prohibida en varias emisoras. Al periodista Roberto Maidana, catedrático para quie­nes lo rodeaban en redacciones y estudios, evitaban nombrar los mediocres para no convocar a la mufa.

Que sepan los Gron­dona que al fútbol argentino le hacen muchísimo más mal la violencia barrabrava, las sos­pechas en resultados y fallos arbitrales, el desgobierno en instituciones simpáticas con la AFA, las traiciones entre gallos y medianoches y el nepotismo que repugna con sólo nom­brarlo. A quien corresponda: el fútbol argentino tiene dema­siados motivos para apretarse fuertemente los testículos antes de hacer cuernitos cuando Maradona anda cerca. 

Contra la yeta y a favor de la ciencia

La Nación. Suplemento Sábado. "En algún lugar del mundo". Por Hernán Iglesias Illa. 02/08/14. Una de las costumbres porteñas que menos gracia me hacen es la etiquetación de algunas personas como yeta, es de­cir, portadoras de mala suerte. El yeta no tiene que hacer nada para arruinar las fiestas ajenas: su mera presencia es tan tóxica, afirma la sabiduría popular, que influye ne­gativamente en el estado de ánimo y la fortuna de los demás, aun la de sus aliados. Queda solo el yeta, co­mo un acusado de pederastía, in­capaz de quitarse le letra escarlata que prende sobre su solapa, acostumbrado a las anécdotas crue­les de sus amigos y enemigos. La selección perdió en el Maracaná porque el yeta había conseguido pasaje y entrada; aquel proyecto inmobiliario fracasó porque el yeta había comprado un terreno; aquel auto usado fundió biela por­que el yeta un día lo sacó a dar una vuelta. Siempre llueve en los casa­mientos donde va el yeta, siempre sacan bolillas difíciles sus compa­ñeros de examen.

Al porteño le gusta creer en la maldición yeta de algunas perso­nas, un poco porque le hace gracia -no habría cultura yeta sin chis­tes sobre eso- y otro poco porque siempre es un consuelo echarle la culpa a otro cuando las cosas salen mal. ¿Qué tan serias son estas acu­saciones? No lo sé. Uno cree que es imposible que gente sensata y educada realmente piense que hay una relación de causalidad entre la presencia o el nombre de alguien y acontecimientos sobre las cuales no tiene ninguna influencia. Y sin embargo hay gente que parece to­márselo muy en serio. Se arman lista de apestados: este sí, este no, aquel es sospechoso.

No conozco otra cultura como la argentina donde las acusaciones de yeta -o mufa, o piedra- sean tan habituales y pegajosas. Cuando he preguntado entre sus aficionados más sensatos me han dicho que es "un folclore", una costumbre inofensiva. Es posible. A mí me sigue molestando, no sólo por su desprecio de la relación causa-efecto sino también por su tufo a caza de brujas, a patota contra in­dividuo, a juicio sumario sin pruebas, aunque sea irónicamente, a las causalidades mágicas. El folclore de la yeta es anticiencia y antimo­dernidad: una inquisición.

Una vez señalado, el yeta queda tatuado por la categoría, que es indeleble y lo acompañará hasta su muerte, independientemente de su suerte o su influencia. Ya no podrá destacar su presencia en un proyecto exitoso o recordarles a sus amigos que ganaron fortu­nas en el casino la noche que él los acompañó. Una vez infectado, el momento de los argumentos ra­cionales ha quedado atrás.

Hace años trabajé en un canal de tele­visión donde había un productor de quien todos los demás decían que era mufa. Lo veían entrar a la sala de producción y se llevaban la mano a la ingle izquierda. El tipo cruzaba resignado y cabizbajo, co­mo un paria, sin desafiar ni pedir explicaciones. Esta situación duró años. Si el productor trabajaba en un programa exitoso, nadie decía nada. Si trabajaba en uno que fracasaba, corría un rumor: había si­do culpa del mufa.

Por eso quiero invocar, a mo­do de recuerdo y para irritar a los folclóricos, a algunos de los yeta argentinos más famosos. Rober­to Maidana, Tormenta, José Luis Clerc, Carlos Menem, Martín Liberman, Cacho Castaña: contra la barbarie y la superstición, a favor de la distinción entre correlación y causalidad, he aquí mi modesto homenaje. 


Bonus track: "San Pugliese", cara simpática de la misma historia. 





Juana Azurduy, flor del Alto Perú




Juana Azurduy, flor del Alto Perú,
no hay otro capitán más valiente que tú.
Oigo tu voz, más allá de Jujuy 
y tu galope audaz, doña Juana Azurduy.
Me enamora la patria en agraz, desvelada recorro su faz; 
el español no pasará, con mujeres tendrá que pelear.
Juana Azurduy, flor del Alto Perú, 
no hay otro capitán más valiente que tú.
Truena el cañón, préstame tu fusil 
que la revolución viene oliendo a jazmín.
Tierra del sol en el Alto Perú, 
el eco nombra aún a Túpac Amaru.
Tierra en armas que se hace mujer, amazona de la libertad.
Quiero formar en tu escuadrón, 
y al clarín de tu voz, atacar. 
Juana Azurduy, flor del Alto Perú, 
no hay otro capitán más valiente que tú.

"Juana Azurduy" Letra: Félix Luna-Música: Ariel Ramírez





Agenda de Reflexión Nº 360-Mayo 2007 

En 1825 llegó una comitiva a la polvorienta ciudad de Chuquisaca a buscar el lugar donde vivía, olvidada y en precarias condiciones, la teniente coronel Juana Azurduy de Padilla. Es el general Simón Bolívar, acompañado de Sucre y de su estado mayor, para rendirle homenaje a esa mujer de América, a la que dice: "La joven República de Bolivia no debió llevar ese nombre sino el de Juana Azurduy". El presidente vitalicio mariscal Sucre le otorga una pensión, pero su sucesor pronto se la quitará. El 25 de mayo de 1862, como para dejar en la doble efeméride altoperuana de 1809 y platense de 1810 otro testimonio de su inmenso patriotismo, próxima a cumplir 82 años, en el más absoluto ostracismo y miseria, murió Juana de América, la guerrillera de la libertad.
Juana Azurduy y la revolución continental.
Una historia silenciada. Artículo de Alberto J. Lapolla (*)
Francisco de Miranda murió en las mazmorras de Fernando VII en Cádiz. Mariano Moreno fue envenenado por el capitán de un barco británico y su cadáver arrojado al mar, anticipando un destino recurrente para los revolucionarios argentinos. Manuel Belgrano murió en la pobreza en 1820, cuando aún la América necesitaba de sus inigualables servicios. Todavía no se habían cumplido ocho años de que hubiera salvado a la Revolución continental en Tucumán. Bolívar murió solo, perseguido por facciones oligárquicas que combatían su proyecto de unidad continental, expresando con amargura 'he sembrado en el viento y arado en el mar'. Bernardo O'Higgins fue desterrado y perseguido luego de luchar toda su vida por la libertad americana. Monteagudo fue apuñalado en una oscura calle de Lima. Dorrego fue fusilado sin juicio alguno -por instigación de Rivadavia- por su antiguo compañero de mil batallas, 'el sable sin cabeza', el genocida Juan Galo de Lavalle. Juan J. Castelli, el 'orador supremo de la revolución', quien destruyera los argumentos realistas en mayo de 1810, el jefe del ejército libertador americano que más cerca estuvo de llegar a Lima y destruir de un golpe el poder imperial español, antes de la llegada de San Martín, murió con su lengua cortada, preso y perseguido.
Apenas dos días antes San Martín, Alvear y su discípulo Monteagudo acababan de desalojar al gobierno contrarrevolucionario de Rivadavia y el Primer Triunvirato, retomando la senda de Moreno y la Revolución. En este marco de ingratitud caída sobre nuestros revolucionarios, aquellos que nos dieron la libertad y produjeron la más grande de las revoluciones del mundo occidental del siglo XIX, no es de extrañar que Juana Azurduy, la mayor guerrera de América, 'Juana de América' -en un continente que hizo de la resistencia su identidad-, terminara sus días como una mendiga miserable en la calles de Chuquisaca habitando un rancho de paja.

Juana Azurduy y su esposo el prócer americano Manuel Ascencio Padilla, son los máximos héroes de la libertad del Alto Perú y por ende de nuestra libertad como americanos y como provincia argentina de la gran nación americana. Sólo la ignominia que aun campea sobre nuestra historia y sobre sus mejores hijos, hace que la República de Bolivia -escindida de la gran nación rioplatense por el elitismo sin par de los ejércitos porteños que desfilaron, saquearon, defeccionaron y abandonaron el Alto Perú, a excepción del general Belgrano y por las apetencias oligárquicas- no considere a Juana y a su esposo el coronel Padilla como sus máximos héroes, y sí rinda honores al mariscal Santa Cruz uno de los generales realistas que reprimió la Revolución de La Paz de 1809, y que se pasó a las filas patriotas al final de la guerra de la Independencia. Fue el propio Bolívar quien al visitar a Doña Juana -ya destruida por las muertes de los suyos, el olvido de sus conciudadanos y el saqueo de sus bienes- le expresara ante la sorpresa de sus compatriotas, que Bolivia no debía llevar su nombre sino el de Padilla, su mayor jefe revolucionario. Pero los adulones destruyen las revoluciones.
El Alto Perú, tierra india
Juana Azurduy -junto a su esposo- simbolizan lo mejor de la revolución americana, lo popular y lo indio de nuestra gesta emancipadora. Combatieron por la libertad del Alto Perú –por entonces parte del Virreinato del Río de la Plata primero y de las Provincias Unidas después- desde la revolución de Chuquisaca y la Paz en 1809 -que fueran ahogadas en sangre desde Lima y Buenos Aires. Y en particular guerrrearon sin descanso y sin cuartel desde el grito de libertad del 25 de mayo de 1810. Ellos y los 105 caudillos indios y gauchos como Vicente Camargo, el cacique Buscay, el coronel Warnes, el padre Muñecas, Francisco Uriondo, Angulo, Zelaya, el Marqués de Tojo, el Marqués de Yavi, José Miguel Lanza, Esquivel, Méndez, Jacinto Cueto, el indio Lira, Mendieta, Fuente Zerna, Mateo Ramírez y Avilés entre muchos otros, junto a Güemes en Salta, fueron quienes impidieron que luego de las sucesivas derrotas de los ejércitos porteños al Norte, los realistas pudieran avanzar sobre Buenos Aires y destruyeran la revolución.
Juana y Padilla eran oriundos de Chuquisaca -también llamada La Plata o Charcas- sede de la universidad. Allí estudiaron -y conspiraron- Mariano Moreno, Juan José Castelli y Bernardo de Monteagudo. Castelli, ya jefe del Ejército del Norte, se hospedó en la casa de Padilla en su marcha hacia La Paz. Moreno era abogado defensor de indios pobres y perseguidos en el estudio del doctor Gascón en Chuquisaca. Allí contactó con el movimiento revolucionario. Juana nació en 1780, el año en que Túpac Amaru lanzó su revolución indígena que casi liquida al poder español. Sería el mismo favorito -de la reina- Godoy quien señalara que la rebelión de Túpac estuvo a punto de quitarle a España los virreinatos del Perú y del Plata. Esa rebelión ahogada en la sangre de los cien mil indios ajusticiados por la represión genocida española y en los gritos del suplicio del gran Túpac, su esposa Micaela Bastidas Puyucawa y sus hijos, abrió el camino de la libertad pese a su derrota. El ejemplo del Inca Condorcanqui no podía sino conmover hasta los tuétanos el corazón de la América del Sur, del cual el Ato Perú y el Perú eran su núcleo principal de población original, con culturas profundas y altivas. Nada sería igual después de la rebelión de Túpac: ni el dominio español ni la resistencia americana. La generación posterior a su derrota, sabría vengar su suplicio y expulsaría a los criminales españoles por mucho tiempo. Es así que el sol de nuestra bandera es el glorioso sol de los incas y de Túpac Amaru.
La revolución continental
Juana Azurduy es la máxima heroína de la Independencia Americana y su vida un verdadero ejemplo de la entrega a la revolución y a la lucha por la libertad de sus semejantes. El Alto Perú era el corazón del sistema colonial español y del genocidio indígena. Allí los indios enviados al socavón del Potosí eran despedidos para nunca más volver. Morían a los veinte años de edad con los pulmones perforados, a los dos años de llegar a la bocamina. Allí todas las injusticias eran realizadas en nombre del rey de España. Los azotes -las arrobas- eran el trato habitual para el indio. Juana, una hermosa mujer de familia criolla, habría podido tener una vida acomodada de mujer casada. En lugar de ello prefirió el combate sin cuartel por la libertad. En esa lucha perdió de la manera más cruel a sus cuatro hijos pequeños, destruidos por el hambre, las penurias y el paludismo. Vio la cabeza de su esposo -el héroe Padilla- clavada en una pica carcomida por los gusanos.
Vio a los ejércitos elitistas porteños, subir hasta la garganta del Desaguadero y ser destruidos uno tras otro por las tropas del Virrey del Perú. Arrogantes al extremo de impedir que las fuerzas guerrilleras -mejor capacitados que ellos para el Alto Perú- combatieran como parte del ejército regular. Cada vez más deteriorados, centralistas, autoritarios y cada vez más odiosos contra lo indígena. El extremo fue el ejército corrupto de Rondeau y Martín Rodríguez, que en el colmo de su impericia hizo volver al general Arenales que oficiaba -por orden de San Martín- como comandante de las montoneras, dejándolas sin estrategia de conjunto. Martín Rodríguez, por su parte, hizo su aprendizaje de saqueo y enriquecimiento ilícito en el Alto Perú, para luego continuarlo en la 'feliz experiencia' de la restauración rivadaviana posterior a 1820. Primero fue Castelli, que en su ejemplar afán revolucionario no estuvo exento de un jacobinismo a veces desmesurado, en particular por las actitudes iconoclastas del joven Monteagudo. Belgrano intentó reparar luego, los excesos de su primo Castelli. El ayudó y premió a Juana y al coronel Padilla. Fue sin duda la mejor de las expediciones, pero tenía por meta un imposible como era llegar a Lima por allí, cuestión que don Manuel ya sabía. Sólo aceptó continuar por las presiones de Buenos Aires. Luego, la lamentable experiencia de Rondeau. Por último el intento también fallido de Lamadrid, enviado por Belgrano para auxiliar la feroz represión de que eran objeto los ejércitos montoneros de los caudillos altoperuanos luego de Sipe Sipe.
La guerra gaucha montonera
Luego de Vilcapugio y Ayohuma, pero en particular a posteriori del desastre de Sipe Sipe en 1815, la situación del Alto Perú se tornó terrible. El poder español impuso un terror desenfrenado como política de 'pacificación' de la revolución altoperuana. Decenas de miles de paisanos fueron pasados por las armas o murieron en combate. Las torturas más atroces y los escarmientos más crueles fueron aplicados a los guerrilleros mayoritariamente indios de lo que hoy es Bolivia. 105 caudillos altoperuanos libraron la guerra gaucha. 'La Guerra de las Republiquetas' la llamó Mitre en su historia oficial, para no usar la palabra montonera, pues su gobierno había sido enfrentado por la montonera federal -y que él pasó a degüello de la misma manera que los españoles- de todo el país. Fue la mayor guerra de guerrillas del continente americano entre 1810 y 1825. De los 105 jefes sólo sobrevivirían nueve al final de la guerra. La mayoría moriría en combate o sería bárbaramente ajusticiada por el terror de Abascal y Pezuela. Sus cabezas serían clavadas en picas en las plazas de los pueblos para escarmiento popular. La guerra de partidarios -partisanos- montoneros o de recursos, la guerrilla del Alto Perú y la de Güemes en Salta, fueron organizadas por el general San Martín, veterano de la guerra de guerrillas en España contra Napoleón. Pocos saben que esta guerra sería el ejemplo que tomarían los patriotas italianos, franceses, yugoeslavos, rusos, bielorrusos, ucranianos y griegos para luchar contra la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Hasta allí llegaría el rumor potente y victorioso de Juana de América y sus compañeros, pese a que entre nosostros doña Juana sea sólo una canción.

La historia oficial argentina prefirió olvidar a los gloriosos revolucionarios del Alto Perú por dos razones. Primero porque debido a las infamias cometidas por los ejércitos porteños, lograda su independencia en 1825 -y tal cual dejó entrever Ascencio Padilla en la carta que envió al fugitivo Rondeau- el Alto Perú decidió independizarse no sólo de España, sino también de Buenos Aires. Pasaría a llamarse Bolívar primero y Bolivia después, pese a la oposición del Libertador que comprendía que así ambas naciones perdían, pero el Alto Perú perdía más. La medida a su vez profundizaba la balcanización de la América unida que Gran Bretaña piloteaba a toda máquina apoyada en los Rivadavia y García de cada ciudad-puerto del continente.
La segunda razón del olvido altoperuano en la historia argentina obedece a razones más abyectas. La guerra del alto Perú es esencialmente una guerra de indios, de caudillos, de gauchos, de los patriotas de a caballo, del pueblo puro de América. Ese mismo pueblo que las tropas porteñas destruirían una y otra vez en la Banda Oriental, en el litoral o en el interior y finalmente en el Paraguay. Además eran guerrilleros, caudillos militares y habían ganado su grados -Manuel Ascencio Padilla fue designado coronel del Ejército del Norte cuando su cabeza estaba ya clavada en una pica. Juana Azurduy fue nombrada teniente coronel del ejército argentino a pedido de Manuel Belgrano- en el combate. Reivindicar su memoria para la historia oficial es nombrar lo innombrable. Lo gaucho. La 'barbarie' de Sarmiento, la lucha de los pobres. Reconocer que los indios, los gauchos, los negros, los esclavos, los mestizos no eran inferiores sino que por el contrario, lucharon con mayor tenacidad y desprendimiento que la clase culta porteña por la libertad. Reconocerlo es negar el papel rector de Buenos Aires en el destino americano que inventó el partido unitario -y luego mitrista- y tanto daño hizo a la causa americana.
Mejor es olvidar. “No sólo son bolivianos -'bolitas'- además son indios, negros, matacos –monos”. Era verdad, como demostraría San Martín, que por el Alto Perú no se podía llegar a Lima, pero Buenos Aires con la historia oficial oculta algo más grave que explica el suplicio de la población altoperuana, jujeña y salteña entregada a la represión genocida española. Buenos Aires pudo haber liberado un gran ejército que tuvo combatiendo largo tiempo en la Banda Oriental para auxilio de los pueblos del Norte. Sólo debía reconocer -tal cual lo planteó Moreno en su Plan Revolucionario- que Artigas debía comandar la guerra por la liberación de la Banda Oriental, con sus gauchos y su pueblo, del cual era el jefe natural. Pero eso era inadmisible para la elitista y exclusionista clase mercantil porteña. En lugar de eso prefirieron entregar la Banda Oriental, primero a Portugal -se lo propusieron en secreto Alvear, Alvárez Thomas y Pueyrredón- y luego aceptaron su 'independencia' colonial británica, que lograba así crear otro estado en la boca del Plata, impidiendo que la Argentina tuviera el exclusivo control de los ríos de la cuenca. Esa y no otra fue la causa de todas las guerras contra Rosas, Caseros incluida. Cualquier cosa antes de aceptar que los gauchos se manden a sí mismos, o peor aun que 'nos manden'. Con sólo enviar esas tropas al Alto Perú y estacionarlas en Potosí -como señalaron Belgrano y San Martín- mientras se preparaba el cruce de los Andes, el pueblo boliviano habría sido salvado de sufrir lo indecible.
Juana Azurduy es la revolución, es el pueblo en armas, son las mujeres del pueblo en armas, que pelean junto a los hombres, igual o mejor que ellos, que los mandan. Mujeres y hombres que destruyen ejércitos completos, superiores en número y armamento. Armados con hondas, macanas, lanzas, boleadoras, a fuerza de coraje y fiereza. Coraje y fiereza que dan la decisión de luchar hasta el fin por la libertad, por la justicia contra la opresión y el sometimiento de los semejantes. Luego del asesinato de su esposo y de varios de los principales jefes guerrilleros, Juana bajó a Salta y combatió junto a Güemes, quien la protegió y le dio el lugar correspondiente. Luego del asesinato de Güemes en 1821, Juana entró en una profunda depresión. En 1825 solicitó auxilio económico al gobierno argentino para retornar a Chuiquisaca. La respuesta del gobierno salteño resultó indignante, apenas le otorgó '50 pesos y cuatro mulas' para llegar a la 'nueva nación de Bolivia'. Doña Juana murió a los 82 años en la mayor pobreza.
'Juana avanzaba casi en línea recta, rodeada por sus feroces amazonas descargando su sable a diestra y siniestra, matando e hiriendo. Cuando llegó a donde quería llegar, junto al abanderado de las fuerzas enemigas, sudorosa y sangrante, lo atravesó con un vigoroso envión de su sable, lo derribó de su caballo y estirándose hacia el suelo aferrada del pomo de su montura conquistó la enseña del reino de España que llevaba los lauros de los triunfos realistas en Puno, Cuzco, Arequipa y La Paz' (1). Por esta acción en la batalla del Villar, en 1816, Juana Azurduy fue ascendida por Belgrano al grado de teniente coronel del Ejército de las Provincias Unidas.
(1) O' Donnell Pacho. Juana Azurduy. Planeta. 1998
(*) Alberto J. Lapolla (artículo publicado por la Revista Lilith de marzo de 2005, Buenos Aires)



Por: Mario Pacho O'Donnell - HISTORIADOR. Clarín 27 de marzo de 2010.

Juana Azurduy pasó los años de su infancia entre la ciudad de Chuquisaca y la finca familiar en Toroca, su vecino de finca era el joven Manuel Ascencio Padilla, con quien funde sentimientos amorosos y anhelos de cambio social.

La tranquilidad de su vida campesina se trastocaría cuando el 25 de mayo de 1809, cuando toman partido por la causa de la libertad americana llevando consigo a sus cuatro pequeños. Juana organizó un batallón al que, como devastadora amazona, comandó en varias acciones contra la dominación española.

Su heroísmo y eficacia fue tal que Manuel Belgrano solicitó y obtuvo que el Directorio porteño la distinguiera como teniente coronela del Ejército Argentino. A su cabeza los godos habían puesto el mismo precio que a la de su marido, diez mil pesos. "La destrucción de Padilla -comunica entonces el ge­neral español García Camba- es de la mayor importancia para la pacificación de los partidos o subdelegaciones de la provincia de Charcas y aun para la inmediata de Santa Cruz de la Sierra."

Acosada por las enardecidas fuerzas realistas Juana Azurduy se internó en el valle de Se­gura buscando refugio. Allí sus cuatro hijos, a quienes su madre amaba entra­ñablemente, debilitados por la fatiga, el frío y el hambre, contrajeron la fiebre palúdica y todos murieron. El infortunio, la derrota y el agotamiento hicieron que los rebeldes perdieran reflejos de prudencia que eran la única garantía de supervivencia en esa guerra tan despiadada. Fue entonces cuando los esposos fueron sorprendidos por una emboscada. Manuel, quien ya había emprendido el escape, volvió grupas para defender a su esposa al verla en situación comprometida. Fue entonces alcanzado por un trabucazo que lo derribó en tierra.

Regresada a Chuquisaca, en la Bolivia ya separada de nuestro territorio, a los 82 años, en medio de la más absoluta pobreza y soledad, Juana Azurduy pasó sus últimos instantes. Murió un 25 de Mayo y cuando se reclamaron honras fúnebres se respondió que nada se haría, pues estaban todos ocu­pados en la conmemoración de la fecha patria. Fue sepultada en una fosa común "en el panteón general de esta ciudad en fábrica de un peso", como dice la partida de defunción.

Reivindicar a Azurduy es hacer justicia con los caudillos altoperuanos que jugaron un papel importante en nuestras guerras de independencia; también homenajear a las mujeres que se comprometieron en la lucha a la par de los hombres con lanza y sable, cuestionando el rol que nuestra machista oficial les ha reservado como donadoras de alhajas o costureras de banderas.






Los argentinos no sabemos quién fue Álvarez Thomas, o el Sr. Billinghurst, o Juana Manso, o Tomás Guido. Son calles, simplemente. O estaciones del ferrocarril. La Nación 24/06/14. Por Rolando Hanglin.

No podemos ignorar, claro, que Cristóbal Colón descubrió América. O se topó con ella, por error. Nunca supo que se trataba de un nuevo continente: más bien un grupo de islas vecinas de Cipango y Catay, o sea China y Japón. Enviado por los reyes de España, al mando de tres carabelas llamadas la Pinta, la Niña y la Santa María, desembarcó el 12 de octubre de 1492 en la isla de Santo Domingo, hoy repartida entre Haití y la República Dominicana. Los españoles siempre creyeron encontrarse en las Indias, que se suponían ubicadas al Oriente de España, y no al Occidente, cruzando el Atlántico.

En fin, ya sabemos que el gran navegante (tal vez judío portugués, tal vez genovés) se llamaba en realidad Cristóforo Colombo. Perdura como un emblema de Italia y su impronta histórica. Italia es nuestra segunda madre patria, por la abrumadora cantidad de inmigrantes italianos que poblaron nuestra tierra y dieron forma a nuestra cultura. Fueron italianos Manuel Belgrano, Juan José Castelli, el coronel Nicolás Levalle (prohombre de la Campaña del Desierto, nacido en Liguria) Carlos Pellegrini, Arturo Humberto Illia, Arturo Frondizi, Ernesto Sabato, Juan Manuel Fangio, Nicolino Locche, Alfredo Di Stéfano y una variedad impresionante de personajes nacionales. Más que nacionales: folklóricos. Por ejemplo, el celebrado narrador de temas criollos don Luis Landriscina, y sería redundante mencionar a Soledad Pastorutti, Darío Grandinetti o Guillermo Francella. Es obvio que la mitad de los argentinos portan apellido italiano.

Todo el enorme aporte de Italia a la República Argentina está sintetizado en la persona de Cristóbal Colón. Que figura también en la raíz de todos los países del continente, desde los Estados Unidos (donde hay un Estado que se llama Columbia) hasta la propia nación colombiana con capital en Bogotá. Pero de todas las naciones americanas, incluso por encima de USA, Brasil y Uruguay, la nuestra se lleva la palma de la "italianidad", por cantidad y calidad de inmigrantes.

¿A qué viene, entonces, la imagen del Gran Almirante derribado, remendado y tal vez confinado a un punto secundario de esta capital, cuando antes vigilaba la Casa Rosada? Parece ser que existe la idea de sustituir ese monumento por otro, consagrado a Juana Azurduy. ¿Quién era ella?

Juana Azurduy de Padilla fue una patriota nacida en Chuquisaca (hoy Bolivia) el 8 de marzo de 1781. En aquel entonces, Chuquisaca (antes conocida como La Plata, ahora Sucre) era una importante sede administrativa y arzobispal del Virreinato. Albergaba a la Audiencia de Charcas. Tenía, pues, sus propios tribunales, su Universidad y allí cerca, en Potosí, las valiosas minas. Conviene aclarar que en el Virreinato había sólo dos universidades: Chuquisaca y Córdoba. Las ideas liberales germinaron primeramente en Chuquisaca, donde estudiaron célebres doctores revolucionarios como Bernardo de Monteagudo, Mariano Moreno, Juan José Paso, Tomás de Anchorena, José Ignacio Gorriti, José Darregueira, Pedro José de Agrelo y otros. "El descontento popular descendió de las clases altas y fue a las multitudes por boca de los agitadores, que eran unos cuantos doctores y jóvenes estudiantes de buena familia y comerciantes de crédito", dice el Diccionario Histórico Argentino de Piccirilli, Romay y Gianello. Entre 1808 y 1809 se desarrolló una fuerte movida "carlotista", es decir, partidaria de la princesa Carlota Joaquina de Borbón y Braganza, casada con el Emperador del Brasil, que había manifestado en agosto de 1808 sus derechos a la corona española mientras el Rey Fernando VII y su padre, don Carlos IV, estuvieran cautivos de Napoleón. Las autoridades reprimieron estas inquietudes. Que precedieron en un año a nuestro 25 de mayo. Buenos Aires no tenía entonces, ni por las tapas, la distinción y riqueza de Chuquisaca: sólo era una ciudad puerto sin un puerto verdadero, inferior a Montevideo y destinada a funcionar como eje del movimiento revolucionario, tal vez precisamente porque pertenecía a la periferia del imperio español.

La señora Petrona Azurduy, de origen vasco, quiso que su hija Juana fuese monja, y la internó en un convento. Pero la chica resultó inadecuada para la vida conventual. La propia madre la retiró al poco tiempo. Juana se casó en 1805 con Manuel Asencio Padilla, nacido en Chayanta, actual Bolivia, militar de carrera. Tuvieron seis hijos. Tanto uno como otro pertenecían a la élite altoperuana, según se deduce de las carreras que sus padres habían elegido para ellos. Padilla se enroló en la causa de la Revolución de Mayo (era nacido en 1773, de manera que en Mayo había cumplido los 27 años) participando de los combates de Tucumán y Salta. Derrotado con el Ejército de Belgrano en Vilcapugio y Ayohuma, Padilla pasó a encabezar una guerra de guerrillas, con un batallón de indígenas, y después de una larga sucesión de victorias y derrotas fue aprisionado el 16 de septiembre de 1816, en el encuentro de la Laguna, departamento de Villar.

Ese día, Juana Azurduy es herida y su marido Padilla, al verla en peligro de muerte, vuelve a rescatarla. Ella queda libre pero él resulta capturado. El coronel español Javier Aguilera, esa misma tarde, lo ejecuta de un pistoletazo y le corta la cabeza para exhibirla en una pica. Como escarmiento.

La mujer de Padilla, doña Juana Azurduy, fue compañera de guerra de su esposo, caso excepcional en aquellos tiempos. Las familias de distinción no educaban a sus hijas más que en tocar el piano, coser, bordar, las primeras letras y el catecismo. Curiosamente, se la confunde con una heroína indígena, cuando en realidad fue una señora de gran clase, como Mariquita Sánchez de Thompson, de ideas avanzadas para su tiempo y, en el caso de Juana, un insólito coraje combativo. Resultó herida varias veces, encabezó tropas, perdió hijos y marido, y se desempeñó como brillante lugarteniente de Manuel Asencio Padilla. Fue recomendada por Manuel Belgrano y Martín Güemes. Se le otorgó el grado de teniente coronel, con uso de uniforme, por cuenta del director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el 13 de agosto de 1816. Decreto firmado por don Juan Martín de Pueyrredón. Juana vivió muchos años en Salta y luego regresó a Chuquisaca, en 1825. Allí murió el 25 de mayo de 1862, asistida por su hija Luisa.

No existe ninguna oposición entre Juana Padilla y Cristóbal ColónEn realidad... si Cristóbal Colón no hubiera llegado a América, no habrían existido ni Juana Azurduy ni Mariano Moreno, Saavedra, Belgrano, San Martín, Rosas, Urquiza, Roca, Mitre o Yrigoyen. Ni tampoco los estancieros del grupo de Anchorena o Alzaga Unzué, ni los escritores angloargentinos como Guillermo Enrique Hudson, Rodolfo J. Walsh o Eduardo Wilde. Ni Borges, ni Sabato, ni Falú. Más aún: si no hubieran llegado los españoles a tierra americana, los araucanos no habría cruzado los Andes para cazar ganado cimarrón en las pampas. Pues aquellos inmensos rebaños que engordaban sin dueño en la llanura...se los había olvidado don Pedro de Mendoza. En, fin, son especulaciones contrafácticas. Todos descendemos del almirante Colón. Un respeto.


Ascenso póstumo en el grado de Mariscal de la República


Por Central Redacción - Los Tiempos - 18/12/2009

El Honorable Senado Nacional en sesión ordinaria aprobó la Resolución Camaral Nº 065/2009 que aprueba el ascenso póstumo en el grado de Mariscal de la República a doña Juana Azurduy de Padilla declarándola “Libertadora de Bolivia” el pasado 23 de noviembre. La declaración que fue realizada por las acciones de patriotismo demostradas en bien de la Independencia de Bolivia.

La resolución fue firmada por el presidente del Senado Nacional, Óscar Ortiz; el primer Secretario de la Cámara de Senadores, Orlando Careaga; el segundo Secretario, Santos Javier Tito Véliz, y el oficial Mayor, José Luis Orihuela.

Juana Azurduy Bermudes nació 12 de julio en 1780. Fue hija de don Matías Azurduy y doña Eulalia Bermudes. Se casó con el general Manuel Ascencio Padilla. Luchó con gran coraje en la guerra de la independencia de Bolivia. Al morir su esposo, asumió el mando de la guerrilla con el grado de Teniente Coronela. En 1806 nace su primer hijo, varón, a quien ponen el mismo nombre del padre: Manuel. Rápidamente nacerán Mariano y a continuación las dos niñas: Juliana y Mercedes.

En una carta fechada en 1830 Azurduy escribe desde el chaco argentino: “A las muy honorables juntas Provinciales: Doña Juana Azurduy, coronada con el grado de Teniente Coronel por el Supremo Poder Ejecutivo Nacional, emigrada de las provincias de Charcas, me presento y digo: Que para concitar la compasión de V. H. y llamar vuestra atención sobre mi deplorable y lastimera suerte, juzgo inútil recorrer mi historia en el curso de la Revolución.(...) Sólo el sagrado amor a la patria me ha hecho soportable la pérdida de un marido sobre cuya tumba había jurado vengar su muerte y seguir su ejemplo; mas el cielo que señala ya el término de los tiranos, mediante la invencible espada de V. E. quiso regresase a mi casa donde he encontrado disipados mis intereses y agotados todos los medios que pudieran proporcionar mi subsistencia; en fin rodeada de una numerosa familia y de una tierna hija que no tiene más patrimonio que mis lágrimas; ellas son las que ahora me revisten de una gran confianza para presentar a V. E. la funesta lámina de mis desgracias, para que teniéndolas en consideración se digne ordenar el goce de la viudedad de mi finado marido el sueldo que por mi propia graduación puede corresponderme".

Azurduy pasó varios años en Salta solicitando al Gobierno boliviano, ya independiente, sus bienes confiscados. El Mariscal Antonio José de Sucre le otorgó una pensión, que le fue quitada en 1857 en el Gobierno de José María Linares. La historia cuenta que murió indigente el 25 de mayo de 1862 cuando estaba por cumplir 82 años y fue enterrada en una fosa común.

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