martes, 2 de marzo de 2021

Fotos con agua y cosas parecidas VIII

 


















1. Ciudad de Buenos Aires. La Boca.
2. Atalaya, Pcia. de Buenos Aires.
3y4. Magdalena, Pcia. Buenos Aires. Costanera.
5y6. Río Luján, Pcia. Buenos Aires. 
7. Alta Gracia, Pcia. de Córdoba. Tajamar.
8. Dique Los Molinos, Pcia. de Córdoba.
9y10. La Cumbrecita, Pcia. de Córdoba.
11. Rio Tercero, Pcia. de Córdoba.
12. Zárate, Pcia. de Buenos Aires. 
13. San Antonio de Areco, Pcia. de Buenos Aires.
14,15y16. Puerto de Olivos, Pcia. de Buenos AIres.
17. Avión al sur. Gentileza Lau.

lunes, 7 de diciembre de 2020

Frases archivadas XVI




"La existencia del universo es un milagro y hemos nacido aquí para atestiguarlo y celebrarlo. Nos preguntamos cual es el propósito de la vida. Nuestro propósito es percibir lo fantástico. ¿Para qué tener un universo si no hay público?" Ray Bradbury (escritor norteamericano, 1920-2012)

"Las cosas bellas solo pertenecen a quienes las aman". Manuel Lopes da Fonseca (escritor portugués, 1911-1993)

"Creo que nunca me preparé tanto para no ejercer". Jorge Alvarez (emprendedor  editorial y productor discográfico argentino creador del sello Mandioca, promotor cultural porteño y de la movida madrileña, 1932-2015).

"Nada hace a una persona más inteligente que la posibilidad de ser ejecutada en un plazo de dos semanas". Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde (escritor y dramaturgo irlandés, 1854-1900)

“No importa quién seas, solo tienes tu vida. Pero en los libros tienes millones de vidas y cosas. Para mí, es una forma de ser inmensamente rico. Quizá por eso nunca me importó el dinero. Porque si sabes leer, eres increíblemente rico. Eres tan rico que, si lees todo el tiempo, no alcanzas a pensar en el dinero, que es una minucia comparado con leer”. Frances Ann "Fran" Lebowitz (1950, escritora, periodista y humorista norteamericana en "Supongamos que Nueva York es una ciudad" de Martin Scorsese).

"Nuestros jóvenes de hoy en día aman el lujo, tienen pésimos modales, desdeñan la autoridad, muestran muy poco respeto por sus superiores, pierden el tiempo yendo de un lado para otro y están siempre dispuestos a contradecir a sus padres y tiranizar a sus maestros". Sócrates, filósofo ateniense maestro de Platón (460-399 aC). 

“Si un hombre es llamado a ser un barrendero, debería barrer las calles incluso como Miguel Ángel pintaba, debería barrer las calles tan bien que todo los ejércitos del cielo y la tierra puedan detenerse y decir: aquí vivió un gran barrendero que hizo bien su trabajo”. Martin Luther King (predicador bautista norteamericano, 1929-1968).

"La verdadera división no es la que hay entre conservadores y revolucionarios, sino entre autoritarios y libertarios". Eric Arthur Blair "George Orwell" (escritor británico de origen hindú, 1903-1950).

"La excelencia y el mérito son enemigos de la mediocridad que el populismo intenta vendernos como democracia. No se les ocurrió (a los populistas)  que en toda sociedad razonable el mérito es la única arma de que disponen los pobres para progresar". Fernando Adolfo Iglesias (1957, escritor, periodista, profesor y político porteño en "La década saKeada", 2016).

"Muchas veces escucho a alguien y digo: ´no lo quiero conocer´ porque me doy cuenta que tiene un ego muy grande". Gavin Harrison (1963, baterista inglés del grupo King Crimson). Setiembre 2019).

"Los secretos del éxito dependen de cómo uno defina el éxito. Pero si nos limitamos a lo convencional, al triunfo en el trabajo, tenemos un sinfín de manuales. Que si levantarse temprano, que si ser positivo, ser audaz, perseverante, competitivo, tener imaginación, curiosidad, pasión, hambre, atención al detalle o estar medio locos. He conocido a grandes triunfadores (...) poseen todas esas virtudes y muchas más, pero hay una cosa que tienen por encima de todas: una tremenda energía. El gran denominador común de la gente super exitosa es que poseen una energía muy por encima de la media común. Una fuerza primaria que les salta a los ojos, penetra la piel e inunda la mente hasta el punto que me provoca vértigo o, quizá más bien, agotamiento ajeno. Llevan motores adentro que operan sólo a altas revoluciones; son fórmula 1 hechos carne". John Charles Carlin, 1956-periodista británico, en "La vuelta al mundo". La Vanguardia. 22/09/19. PD: si la mayoría la usara para el bien común, viviríamos en un planeta mejor.

"En la teoría, ya sabemos, que la gente no busca la verdad, sino la ratificación de sus ideas. ¿A quién se le habla entonces, si nadie cambiará la forma de pensar? A los indecisos, supongo, y a quienes no les  interesa el tema". Joaquín Sánchez Mariño (periodista, cronista y novelista argentino, 1985) en "Venezuela, el país de la diáspora que no encuentra su fin". La Nación Ideas 12/10/19.

"El populismo no altera el sistema productivo ni modifica la estructura del ingreso y las desigualdades siguen siendo las mismas. Cuando se terminó el subsidio todo queda igual (...) Está ligado al carisma, al culto a la personalidad, al fanatismo, a las soluciones mágicas, y eso va haciendo muy difícil desarmar esa estructura. Es un mal que no hemos podido curar (...) El populismo aparenta dar respuestas inclusivas sin alterar la distribución. Reduce la desigualdad transitoriamente, mientras tiene financiamiento, pero la distribución del ingreso se debe regular con el sistema impositivo y una política salarial: no regalando plata (...) cuando uno quiere resolver el problema del ingreso subsidiando, es siempre una política de patas cortas". Rodolfo Terragno (escritor, abogado y político argentino, ex diputado, senador, ministro, jefe de gabinete y diplomático, 1943)  en "Creer que hay solo dos visiones del país  es parte de la desmesura argentina". Setiembre 2019.

"La cuestión (en la Argentina) no es entre izquierdas y derechas, sino entre populismos y republicanos. El gran peligro para mí es la autocracia. Hace falta una épica republicana. Y esta batalla cultural vale la pena". Jorge Fernández Díaz. (1960, escritor  multipremiado y analista político porteño, miembro de la Academia Argentina de las Letras) en "La colonización populista es el gran relato institucionalizado por el kirchnerismo" InfoBAE 02/05/21. 

"Búsquese en todos los discursos, en todos los libros de esa época, en cuanto hayan escrito Sarmiento, Mitre y Alberdi, que son los profetas del partido liberal de ambas tendencias y no se hallará ni una vez (una) referencia a los oprimidos. No, ellos no descenderán jamás a hablar del individuo aisladamente, del ciudadano común, y menos aún, del pobre, del paisano, del gaucho. No, para ellos que se mecen plácidamente en las alturas etéreas, que conversan con los filósofos y economistas de moda, los paisanos, los gauchos, representan la barbarie, lo bajo, la chusma. Para eso están el juez de paz, el comisario y el comandante militar". Pedro de Paoli en "Los motivos de Martín Fierro en la vida de José Hernández" Editorial Huemul, 1968. 

- “Néstor, ¿porqué ahora sos de izquierda si los dos éramos los grandes alcahuetes de Cavallo, vos primero y yo segundo?” - “La izquierda te da fueros, Ramón”. Conversación el ex-senador Ramón Puerta y el ex-presidente Néstor Carlos Kirchner (Río Gallegos-Santa Cruz, 1950-2010, ex presidente argentino y patrón de lo ajeno) a mediados de enero de 2004, en Monterrey. Libro “Doce noches” de Ceferino Reato, 2015. Edit. Sudamericana.

P: ¿Cuántos pares de zapatos tiene? R: "Qué se yo! Nunca le preguntaron a un hombre cuántos pares de zapatos o cuántos pantalones tiene. Les preguntan siempre a las mujeres esas cosas". Cristina Fernández de Kirchner (1953, La Plata-Buenos Aires, ex presidente de la Argentina,  hermana de la Iglesia del Néstor de los Ultimos Días y patrona de lo ajeno). Reportaje de Oliver Stone en el documental "Al sur de la frontera",  2010. 

P: ¿Qué te parece la exposición de artistas apoyando a figuras de la política? R: Es un derecho de toda persona, manifestar sus ideas. Yo, en general, prefiero ser una voz y una mirada independiente y juiciosamente crítica. La adhesión ferviente a una idea te quita, creo yo, imparcialidad, y podés terminar aceptando lo inaceptable por lealtad o compromiso. Yo creo en el artista es como un vigía que alerta de los peligros antes de que otros los vean y cuando todavía hay posibilidad de maniobra. Tu lugar es en el mástil, con los largavistas, no tomando cocktails con políticos en un camarote vip. Pedro Aznar (músico multiinstrumentista, compositor y cantante porteño, 1959). Reportaje en el diario La Capital. Febrero 2021.

"Si, a veces las canciones son importantes para la gente: amortiguan dolores, acompañan borracheras. Pero es muy relativo (…) es cierto que si subís al escenario la gente te mira con devoción y deposita tu fe en vos, durante lo que dura ese ritual pagano que es un recital... pero el error más grande es que te crea. No hay que creerle mucho a un tipo que canta. Lo mismo pasa con la sobrevaloración de las opiniones políticas de cantantes y actores. Tipos que levantan el dedo como si fueran Umberto Eco. Si sos un artista militante -que no es mi caso ni por puta- y tenés grandes convicciones, tenés la obligación de sostenerlas con actitudes y elementos sólidos. Y en general, la gente a la que he visto levantar el dedo hace agua. Se sobrevalora a los artistas, como si fuéramos muy sólidos intelectual y políticamente. Y la verdad es que la mayoría no lo somos (…) es la culpa burguesa, prima hermana del progresismo de solapa. Siento que hay una mezcla de hipocresía, que apunta a solapar la culpa burguesa".  Iván Noble (1968, cantante bonaerense ex Caballeros de La Quema). Marzo 2016.

"Realmente sería muy interesante que diputados y funcionarios que jamás pagaron una quincena y nunca corrieron a las 14:50 al banco para cubrir los cheques jueguen a ser empresarios en la Argentina". Gustavo "Lacha" Lázzari, (1967, empresario PyME y economista argentino).  En "El Estado no tiene agallas para ser empresario". InfoBAE 19/05/20.

“Ellos hacen que controlan y nosotros hacemos que cumplimos”.  Gustavo "Lacha" Lázzari (1967, empresario PyME y economista argentino). Diciembre 2021.

"Las redes sociales son una pérdida completa de tiempo real, una posibilidad de conquista sentimental, un espacio para que arrojen botellas al mar los náufragos de la vida y para que los estúpidos presuman de ingeniosos (...) además, cometieron un crimen: eliminaron el uso de la correspondencia. Ya no hay cartas que uno espera, sintiendo el peso y el paso del tiempo; ya perdimos para siempre la deliciosa sensación de que una carta se desliza bajo la puerta". Daniel Guebel, escritor y periodista porteño, 1956. Diciembre 2020. PD Horanosaurus: verdad absoluta. Un ejemplo de ello es la defunción de "LACAP" (Liga Argentina de Correspondencia al Pedo), una modesta agrupación de Zona Norte -sin personería jurídica- cuyos miembros disfrutaban escribiendo cartas sesudas en ratos robados a sus trabajos formales, volcando ideas e ilusiones sobre un papel para compartirlas entre amigos,  hoy gente grande desanimada que ni siquiera recuerda los sucesos descriptos.

"Conservo amigos de la escuela. Un motivo de orgullo que la gente suele destacar. Carece de toda importancia, pero todos vamos a llegar un mes tarde a nuestros sepelios". Horanosaurus (pintor de interiores argentino).

martes, 6 de octubre de 2020

La belleza y sus ventajas



Cualquiera de nosotros lo ha vivido en su trabajo o en otros ámbitos sociales. En cualquier organización humana los lindos corren con ventaja y suelen recibir más de lo que merecen, echando por la borda los méritos de otros. Quizás sea parte del juego de la vida, como nacer pobre o en cuna de oro, en Ciudad Oculta o en Suiza. La cosa es más vieja que el ruido y no parece tener solución inmediata, como tantas otras. Cuando no tenés suerte en el reparto, putearás de vez en cuando. Algunos le buscarán la vuelta pero, casi invariablemente, la respuesta a la desventaja de la fealdad es un cóctel de conformismo y resiliencia (el concepto de moda que todos repiten y yo también).

En todas partes se cuecen habas. Creo que, en forma generalizada, los hombres feos nos tragamos la píldora de esa desigualdad mirando para adelante. Para las mujeres (y los metrosexuales también), la cosa es diferente. No le esquivan al bulto y la pelean con la coquetería. La facción extremista feminista se desgarra las vestiduras y busca culpables de la injusticia que sufren las congéneres feas, que abundan en sus filas. Claro está, cae en la volteada "la sociedad patriarcal". De existencia cuestionada en la Argentina de hoy, gobernada por una reina egipcia loca, obedecida por "todas" y "todos". Tampoco puede explicar la contradicción de las femme-fatale de su propio bando que explotan con astucia la otra cara de la injusticia, munidas de escotes pronunciados y tacos aguja. Una piedra en el zapato que meten bajo la alfombra. Parte del paisaje.

Los patrones de la belleza usuales en el mundo tienen orígenes culturales que han sido estudiados debidamente. ¿Nos han sido impuestos? Siempre se puede recurrir a teorías conspirativas, pero no creo que las chinitas del noroeste argentino se empolvaran la cara con harina en sus celebraciones sincréticas del siglo XIX para asimilarse a las mujeres europeas, convencidas por una publicidad de L'Oreal.

Otra imperfección humana  tangencialmente relacionada al favoritismo por la belleza física es  la tonta tendencia humana de clasificar a la gente según nuestra primera impresión. Tarea que nos lleva usualmente dos o tres segundos. Metemos a nuestros interlocutores en un casillero y no va más. Difícil cambiemos después de parecer. Lo dijo el heroico Oscar Wilde: "Nunca hay una segunda oportunidad para causar una buena impresión". 

Para tener más certezas al abordar el tema de los lindos, los feos, hijos y entenados en nuestras sociedades, aquí abajo seleccioné algunos artículos interesantes que se me cruzaron en el camino. No me miren mal. Horanosaurus.   

                 

La idea de belleza depende de la cultura y también del cerebro

Clarín Zona 21/08/11. Por Facundo Manes. Neurólogo. Director del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro. Presidente del Grupo de Investigación en Neurología Cognitiva de la Federación Mundial de Neurología.

Además de los famosísimos relatos de la Bella Durmiente y Cenicienta, Charles Perrault escribió la historia del príncipe Riquete, que tenía el don de la inteligencia pero la desgracia de ser considerado feo por los demás.

¿Qué condiciones tendría para ser visto así? Las personas dentro de una cultura determinan aquello que representará lo bello y lo feo. De hecho, estas determinaciones pueden no ser correspondidas por otras épocas u otras culturas.

Uno de los elementos tenidos en cuenta para el valor de belleza es la familiaridad de la cara, de modo tal que personas de un mismo grupo suelen ser consideradas más atractivas que personas con rasgos muy similares pero de otros grupos. Este tipo de variables también demuestra que los juicios de atracción son influidos por valores subjetivos. Pero existen cualidades de lo que se considera atractivo que son, según estudios antropológicos, comunes entre las distintas culturas del universo.

Algunas de estas características más bien universales están asociadas a la simetría, es decir, a la forma en que los atributos físicos se distribuyen a través de la línea media vertical. Sólo se tarda una fracción de segundo para que podamos decidir si nos encontramos con alguien atractivo. Cuando se solicita a voluntarios que puntúen cuán atractivo les resulta un rostro en el laboratorio, grandes desviaciones parecieran alterar la percepción sobre la belleza.

Desde el punto de vista evolutivo, esta expectativa de que una cara atractiva sea más bien simétrica estaría asociada a procesos cerebrales por los cuales desviaciones marcadas de esta armonía facial podrían ser, de manera automática y no consciente, indicadores de falta de aptitud o de una mala salud.

Los científicos han identificado muchos otros atributos que parecieran estar asociados con mayor atracción: la cara de bebé, especialmente en las mujeres, y una cara madura, especialmente en los hombres, actuarían inconscientemente como indicadores de juventud y fertilidad en el primer caso, y capacidad para llevar a cabo las responsabilidades de una familia en el segundo.

Diversos estudios han demostrado que los hombres tienden a preferir los rostros más suaves o femeninos. Sin embargo, las mujeres tienden a variar en lo que ellas consideran atractivo. Algunas mujeres prefieren los hombres con rasgos más marcados (más masculinos), mientras que otras eligen hombres con rasgos más femeninos. Esto parece ser debido en parte a factores hormonales. Las mujeres muestran mayor preferencia por los hombres más masculinos durante la fase fértil del ciclo menstrual que en otros momentos.

Existirían al menos dos posibles mecanismos evolutivos, aunque no excluyentes entre sí, sobre por qué ciertas caras son consideradas más bellas que otras. La primera posibilidad es que las características atractivas representen los atributos fenotípicos que son deseables en nuestras parejas, tales como una buena salud genética y altos niveles de inmunocompetencia (es decir, una buena capacidad para montar respuestas inmunes adecuadas a los patógenos con los que nos topamos durante nuestra vida).

La segunda posibilidad es que la atracción por las caras haya surgido como una función agregada del proceso que extrae información facial necesaria y general, aun si dicha evaluación no es intencional o útil.

Riquete, el feo príncipe del cuento de Perrault, se enamoró de una princesa hermosa a quien él le ofrendó su inteligencia. Y ella, por esa sabiduría y por el amor suficiente para que eso sucediera, lo hizo el hombre más bello del mundo. ¿Qué ley universal lo va a poder negar?

Ventajas de la belleza: Los lindos tienen más amigos, mejores trabajos y ganan más

Por Mariana Iglesias. Por primera vez la ciencia lo confirma: a lo largo de la vida, los bellos la pasan mejor. Economistas argentinos comprobaron que hasta tienen más chances de ser llamados cuando dejan un currículum. Domingo 20/01/13. Clarín Sociedad.

De vez en cuando aparece algún feo que la pega y ese éxito puede llevar a pensar que la sociedad maduró, que no es necesario lucir perfecto para estar en la tele o en las revistas, ser un crack de la noche o el deporte. Pero no. Lo cierto es que esos pequeños avances de unos pocos narigones, panzones, pelados, no deben ser leídos más que como eso, como los logros personales de quienes supieron y pudieron sobreponer actitud a facha. Un prestigioso economista de la universidad de Texas acaba de reafirmar lo que ya se intuía desde siempre: los lindos la pasan mejor. Dice que los agraciados tienen mejores puestos de trabajo, mejores sueldos, mejores tasas para sus créditos, mejores parejas y hasta un montón de amigos más en las redes sociales. Y un equipo de economistas argentinos hizo lo propio: demostró a través de una rigurosa metodología que los empleadores no sólo llaman más a los lindos sino que los contactan mucho más rápido.

“La belleza paga: por qué la gente atractiva tiene más éxito”. Como para que quede clarito, Daniel Hamermesh le puso ese título a su libro en el que asegura que la gente linda gana entre un 10 y un 15 por ciento más que el resto, y que pueden llegar a ganar hasta 230 mil dólares más a lo largo de su carrera. Se basa -dice- en montones de encuestas y estadísticas de los Estados Unidos y Canadá. Su tesis es que a todo el mundo le gusta interactuar con los lindos, y que por eso los empresarios los contratan más, porque a la larga terminan siendo más productivos. “No hay dudas de que a los más feos les va peor en el mercado laboral”, contesta tajante Hamermesh en una conferencia telefónica a un colega mexicano. “Abogados, políticos, futbolistas, prostitutas, todos ellos ganan más si son lindos –sostiene el economista, y se permite una broma–. La única ocupación en la que no importa la belleza es la de ladrón, y tiene sentido, cuanto más feo más miedo le voy a tener...”.

Hamermesh trata de justificar el por qué de la discriminación: “Antes se creía que la belleza era un indicador de la buena fertilidad. Eso hoy es una antigüedad, pero ahora se relaciona la belleza con la salud, y por eso se elige a los lindos como pareja, por los genes que van a transmitir”.

Clarín también tuvo su momento para preguntar: ¿No cree que las personas menos agraciadas se sienten en la necesidad de desarrollar otras habilidades y eso finalmente las convierte en personas mucho más interesantes? Hamermesh rió: That’s exactly right!, dijo. Y se puso como ejemplo asegurando que dedicó toda su vida a subrayar lo trabajador, organizado y diligente que es. Y no le ha ido nada mal al señor.

Pero no es el único que sostiene que la belleza paga. Basándose en una ecuación de Kang Lee (Universidad de Toronto), Pamela Pallett y Stephen Link (Universidad de California) que postula que la cara perfecta es cuando el espacio entre los ojos y la boca es el 36% del largo de la cara, y el que media entre los ojos, un 46% del ancho del rostro, los economistas Martín Rossi (Universidad de San Andrés), Florencia López Boo (BID) y Sergio Urzúa (Northwestern) demostraron el peso de la belleza en el mercado laboral. Sacaron fotos de gente real, y un diseñador manipuló esas distancias en el rostro para volverlas atractivas o feas. Enviaron las fotos a distintas empresas que solicitaban empleados. Los lindos recibieron un 36% más de llamados que los feos. Incluso los currículums que no fueron enviados con foto tuvieron más llamados que los feos. “Demostramos que es pura discriminación. La belleza no tiene nada que ver con la inteligencia. Los empleadores no llaman a los feos simplemente porque quieren cruzarse con gente linda por los pasillos o en la máquina de café”, dice López Boo a Clarín. “Se probó claramente la discriminación porque en algunos casos mandamos el mismo curriculum con la foto de un feo y con la de un lindo. No sólo a los lindos los llaman más sino que también los llaman más rápido”, agrega Rossi. El trabajo fue publicado recientemente en Economics Letters.

El encono con los menos agraciados es viejo. “Que se mueran los feos” cantaba Horacio Ascheri con los Pick-ups allá por los 60. Hay muchas versiones distorsionadas del tema, pero siempre con la misma idea. Hasta Boris Vian escribió “Que se mueran los feos”: el Dr. Schultz se proponía manipular genes para mejorar la especie (dicen que es el peor libro de Vian).

El domingo pasado los feos se adueñaron de la tele, pero sólo por una hora y cuando el canal Nat Geo emitió un especial de “La fealdad” en el marco de su serie Tabú, justamente para contar las penurias cotidianas que genera el desdén social a quienes lucen mal.

Encima hay un economista español que pinta un panorama desolador. Fernando Esteve es profesor de Análisis Económico en la Universidad Autónoma de Madrid y asegura que el mercado de los productos de belleza vive en constante crecimiento porque cada vez hay más feos. Pero como tal aumento de la fealdad no puede ser explicado por causas genéticas deduce que lo que en realidad aumentó es la apreciación subjetiva de la fealdad. La razón: los medios de comunicación y la globalización: “Ahora, en cada lugar, los individuos ya no se comparan sólo entre sí sino con los más guapos y guapas del mundo tal y como aparecen en las revistas, el cine y la televisión. Comparada con Angelina Jolie o con Scarlett Johansson la chica más guapa del barrio, de casi cualquier barrio del mundo, es casi segura y lamentablemente, fea”.

¿Todo es envase o todo es contenido? 

Por Darío Sztajnszrajber, Filósofo. 20/01/13. ¿Por qué nos importa la belleza? ¿Nos importa más o menos que el bien? ¿Nos importa más la ética o la estética? ¿Preferimos ser bellos o buenos? Hay un famoso ejercicio mental que dice que nos dolería más ser tratados como feos que como malas personas. ¿Será así? Y si es así, ¿qué nos dice esta supuesta elección de valores de época? ¿De qué belleza hablamos? La conclusión rápida consiste en asociar lo bello con lo superficial y así hablar de tiempos descomprometidos, tanto en prácticas sociales como en introspección individual. Esta asociación coloca a la belleza del lado de las formas y reserva el espacio de la profundidad para la ética. Según cierta tradición, el bien, la belleza y la verdad eran un trípode inseparable. Pero con la Modernidad la belleza fue confinada a un segundo plano, más cerca del placer y las superficies. Hay una idea de Nietzsche que sostiene que la profundidad es otra figura de lo superficial, ya que no somos más que bordes, textualidades, cuerpos. Vivimos tiempos de estetización de la existencia. Significa no solo que lo bello se vuelve un valor determinante, sino que muchas dimensiones humanas se encuentran regidas por criterios estéticos: el envase no se distingue del contenido. Entonces ¿todo es envase o todo es contenido? No se trata del predominio de la belleza consumista, sino todo lo contrario: la belleza que rige nuestro deseo de reinventarnos todo el tiempo a nosotros mismos.

El crimen de ser ‘fea’ en México

Una de las agresiones más comunes hacia las mujeres es en referencia a su aspecto. Esas descalificaciones, que podrían parecer menores, tienen un impacto real en el nivel económico y la desigualdad. 21/09/20. The New York Times. Opinión. Por Viri Ríos (analista política mexicana y doctora en Gobierno por la Universidad de Harvard). 

CIUDAD DE MÉXICO — En México hay pocas cosas más sancionadas que ser “fea”. El insulto más común hacia la mujer —no importa su ocupación, nivel educativo o actividad— suele ser uno referente a su aspecto físico.

A las feministas que a principios de este mes tomaron la Comisión de Derechos Humanos (CNDH) —para exigir soluciones a la incesante violencia contra las mujeres en el país— se les acusó, entre muchas otras cosas, de ser feas. A la esposa del presidente de México, Beatriz Gutiérrez Müller, se le hizo tendencia en redes sociales por un vestido que usó para la celebración del Día de la Independencia y le han llamado “bruja”.

Cualquier mujer puede dar testimonio de las agresiones que sufre por su apariencia. Es mi caso también. He hecho periodismo de opinión desde hace diez años. Cuando mis colegas hombres enfrentan animadversión por parte de sus lectores, reciben insultos por sus supuestas tendencias ideológicas, quizás por la falta de argumentaciones o credibilidad. Pero a las mujeres se nos insulta con una frecuencia inusitada por ser “feas”. Los ámbitos del periodismo y de la opinión pública no son los únicos en los que sucede.

La obsesión patriarcal con el físico de las mujeres es tóxica no solo para la manera en que convivimos como sociedad, sino también tiene consecuencias económicas nocivas y tangibles. Los estudios de Raymundo M. Campos y Eva González han mostrado que una mujer con sobrepeso tiene que mandar un 37% más aplicaciones de trabajo para obtener el mismo número de entrevistas que una mujer con un cuerpo más delgado. En el caso de los hombres, el peso o apariencia física no demostró ser un factor decisivo en su contratación. No solo eso, las mujeres que cumplen con ciertos estándares estéticos en México tienen mejores salarios.

Esta discriminación basada en la apariencia de las mujeres, y normalizada por la cultura patriarcal mexicana, debe detenerse. Por muchas razones, pero también por dos factores que deben importarnos a todos: no erradicar la constante “penalización” laboral y social a las mujeres por cómo lucen, implica fuertes pérdidas económicas para México y un ensanchamiento de la desigualdad en país tan desigual.

Las pérdidas económicas son evidentes en el mercado laboral femenino. Se estima que las mujeres con sobrepeso tienen un sueldo 16% menor que las mujeres que están en un rango supuestamente “normal” de peso aún si cuentan con las mismas credenciales. Para un país como México, donde dos de cada cinco mujeres presenta obesidad, las consecuencias para el nivel de ingreso son ominosas. Una buena parte de la pobreza en mujeres de bajos ingresos bien podría explicarse por burdas discriminaciones por apariencia.

La discriminación por la apariencia física también ensancha la desigualdad sobre todo porque en México, un país todavía muy racista; la belleza parece estar asociada con tener un color de piel claro. Y tener un color de piel claro conlleva un mayor nivel socioeconómico. Esto afecta a la sociedad en su conjunto, pero especialmente a las mujeres, cuya situación laboral ya es precaria: las mexicanas realizan buena parte del trabajo no remunerado, que representa alrededor del 23% del PIB de México. También crea un círculo vicioso donde las ocupaciones y los trabajos con más altos ingresos tienden a otorgase a mujeres blancas que son, en promedio, quienes menos los necesitan.

La preferencia por un tipo de piel refuerza desigualdades que se han gestado y retroalimentado desde el sistema de castas colonial. Es momento de independizarnos de ese esquema de pensamiento que afecta a todos los mexicanos y que las mujeres padecemos con enorme crudeza.

Detener la misoginia física requiere solidaridad femenina y demandas concretas a los gobiernos federal y locales y al sector empresarial. Los liderazgos femeninos son menos susceptibles a discriminar por apariencia. Si las mujeres que ya tienen puestos de mando ayudan a otras a obtenerlos, la cultura de contrataciones cambiará.

Más allá de acciones afirmativas para fomentar los liderazgos femeninos es importante cambiar las reglas del juego del gobierno y el sector privado. Debe ser ilegal solicitar currículos con fotografías y deben encontrarse formas de evidenciar los sesgos racistas de empleadores. Toda empresa o gobierno debe entrenar a su personal para comprender sesgos de género y de discriminación racial y crear mecanismos —como mesas de deliberación independientes— para evitarlos.

Desde las trincheras del feminismo movilizado en México hay también una lucha importante que dar. La falta de éxito del gobierno mexicano por eliminar la creciente violencia contra las mujeres ha causado la protesta de colectivas feministas. La labor de estos grupos, hasta ahora, se ha enfocado mayormente en la protesta pública. Aunque es una herramienta cívica legítima y celebrable, no es suficiente.

Es momento de articular el clamor público y la solidaridad de la sociedad en reclamos tan concretos como se puedan para que el gobierno se vea presionado a actuar con urgencia y diseñar políticas que reduzcan la violencia física contra las mujeres. Y, en el terreno cultural, debemos trabajar colectivamente para generar los cambios hondos necesarios para que las mujeres no seamos juzgadas por cómo nos vemos.

El camino es largo. Muchos hombres mexicanos todavía no entienden nada sobre discriminación física por género. Cuando en la semana tuitee una crítica a la discriminación por apariencia que sufren las mujeres, un actor reconocido me contestó sarcásticamente si me sentiría mejor con que se hablara también del físico de los hombres. Esa equivalencia falsa, que es tan común, es parte del problema. 

Que cambiemos (y reconozcamos) nuestras maneras de juzgar a las mujeres por su apariencia es quizá un gran paso hacia cambios más urgentes y necesarios que podrían conducir a una reducción de la violencia contra las mujeres.

Solo mediante la creación de más conciencia social, incluyendo en los hombres, México podrá transitar hacia ser un país más justo.

¿Es tan importante la primera impresión?

04/09/20 Este artículo ha sido escrito y verificado por Valeria Sabater (Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en el año 2004. Máster en Seguridad y Salud en el trabajo en 2005 y Máster en Mental System Management: neurocreatividad, innovación y sexto sentido en el 2016 (Universidad de Valencia). Número de colegiada CV14913. Certificado de coaching en bienestar y salud (2019) y Técnico especialista en Psiquiatría (UEMC). Estudiante de Antropología Social y Cultural por la UNED. Valeria Sabater ha trabajado en el área de la psicología social seleccionando y formando personal. A partir del 2008 ejerce como formadora de psicología e inteligencia emocional en centros de secundaria y ofrece apoyo psicopedagógico a niños con problemas del desarrollo y aprendizaje. Además, es escritora y cuenta con diversos premios literarios).

“Nunca hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión”. Oscar Wilde. 

Seguro que te ha pasado alguna vez. Te presentan a una persona y al poco, sin saber muy bien la razón, terminas haciendo una valoración sobre ella. No necesitas ni un minuto para tener esa primera impresión. Su apariencia, sus gestos, modales, su voz… pequeños detalles que conforman una imagen que acabas catalogando de un modo u otro.

Puede que te sorprenda, pero los estudios nos dicen que, en general, las personas somos bastante buenas en esos breves análisis que perfilan las primeras impresiones. Sea como sea, habitualmente disponemos de muy poco tiempo no solo para analizar a otros, sino para dar nosotros mismos una buena impresión.

 ¿Por qué nos formamos una impresión tan rápido? 

Los psicólogos nos dicen que, en ocasiones, lo hacemos no en 30 segundos, sino en milésimas de segundo. En apenas un suspiro sabemos si una persona es de nuestro agrado o no, si nos inspira confianza o no. ¿Por qué ocurre esto? Es un aspecto que tiene que ver con la evolución de nuestra especie. Un recurso adaptativo muy fácil de entender.

Si la persona que tenemos ante nosotros la juzgamos como amenazante y peligrosa, nuestra primera reacción será la huida. Las personas necesitamos hacer evaluaciones instantáneas para tomar decisiones al momento. En cierto modo, esos análisis aparentemente tan rápidos tienen mucha relación con nuestra personalidad, con nuestros miedos y también con nuestras necesidades. Bien es cierto que disponemos de esa parte instintiva –y casi irracional- que nos indica al instante si algo es inofensivo o amenazante, pero también pesa mucho nuestra propia experiencia.

Puede que una persona pulcra y bien vestida te parezca aséptica y superficial, puede que prefieras una imagen un tanto más informal porque te da más cercanía y te recuerde a otros de tus amigos… rasgos todos ellos que tienen mucho que ver con nuestra personalidad, y nuestro estilo particular. Podríamos decir que nuestro cerebro está programado para llegar a una rápida conclusión con muy poca información.

¿Cómo funciona la primera impresión? Día a día nos llegan cientos, miles de estímulos. No tenemos tiempo de procesarlos todos ni de desmenuzar todas esas informaciones al milímetro. Entonces ¿cómo llegamos a ciertas decisiones? De modo inconsciente. Esa es la realidad, la mayoría de nuestras decisiones las tomamos de modo rápido y de forma inconsciente, ahí donde están archivados nuestros recuerdos, nuestras sensaciones, nuestras experiencias, nuestra personalidad…

El cerebro organiza la información en categorías, y a partir de ahí hace comparaciones rápidas. Muy rápidas y siempre con ayuda de las emociones. ¿Se parece esta persona a alguien de nuestro pasado que nos hizo daño? ¿Ese tono de voz te es agradable? ¿Es su sonrisa tan sincera como la de nuestro padre, o es tan falsa como la de nuestra vecina?

Los investigadores Sunnafrank y Ramírez (2004) llevaron a cabo una investigación muy interesante con respecto a la primera impresión. Según estos autores un gran número de jóvenes determinaron a primera vista cuál sería el nivel de calidad de la relación con otra persona, esto pone sobre la mesa que la primera impresión es un instrumento de regulación en futuras relaciones interpersonales. A raíz de esta primera impresión cada persona decide el esfuerzo que invierte en avanzar en la relación con las otras personas.

Cuidado con el efecto de halo

El efecto halo es un sesgo cognitivo muy común. Tiene que ver con la influencia de nuestras percepciones, en juzgar las cualidades de una persona a partir de nuestra primera impresión. Este término lo acuñó el psicólogo Edward L. Thorndike en 1920, al darse cuenta de que las personas solemos sacar conclusiones globales de grupos o etnias de personas, sin conocerlas de modo individual.

Un ejemplo claro del efecto de halo sería, por ejemplo, conocer a una persona que físicamente nos resulte atractiva. Al ver su imagen agradable tendemos a pensar que sus acciones, sus opiniones y creencias serán igual de positivas que su aspecto físico. Y esto es algo a tener muy en cuenta, ya que a consecuencia de extender un atributo físico a cualidades internas, cometemos el error de crearnos falsas expectativas de las otras personas y podemos caer, por ejemplo, en relaciones tóxicas.

En ocasiones las personas cometemos errores. La primera impresión tiene un efecto directo, no podemos negarlo, pero no tiene por qué ser determinante. Nunca sabemos qué se esconde tras una imagen, y puede que no haya mejor aventura que descubrir qué hay tras una apariencia.



The New York Times en español. 06/07/21. Por David Brooks (columnista del Times desde 2003. Autor de “The Road to Character” y, más recientemente, de “The Second Mountain”).

Un gerente en Estados Unidos se sienta en su oficina y decide despedir a una mujer porque no le gusta su piel. Si la despide porque su piel es morena, a eso le llamamos racismo y tenemos un recurso legal contra eso. Si la despide porque su piel es femenina, a eso le llamamos sexismo y tenemos un recurso legal contra eso. Si la despide porque su piel tiene marcas y la encuentra poco atractiva, bueno, de eso no hablamos mucho y en casi todo el país no existe ningún recurso legal contra eso. Es desconcertante. Vivimos en una sociedad que aborrece la discriminación basada en muchas características. Y, sin embargo, una de las principales formas de discriminación es el aspectismo, el prejuicio contra lo poco atractivo. Y esto no recibe casi nada de atención ni genera mucha indignación. ¿Por qué? 

El aspectismo comienza, como cualquier forma de intolerancia, con prejuicios y estereotipos. Hay estudios que muestran que la mayoría de las personas consideran que un rostro “atractivo” tiene rasgos limpios y simétricos. Nos resulta más fácil reconocer y categorizar estos rostros prototípicos que los irregulares y “poco atractivos”. Por ende, nos resulta más fácil —desde la perspectiva del procesamiento cerebral— mirar a las personas atractivas. Entonces, las personas atractivas cuentan con una ligera ventaja física. Pero luego, la gente comienza a proyectar sobre ellas todo tipo de estereotipos que no tienen en realidad ninguna relación. En una encuesta tras otra, las personas atractivas son descritas como confiables, competentes, amigables, agradables e inteligentes, mientras que las personas feas reciben etiquetas opuestas. Esto es una versión del efecto halo. No todo el tiempo, pero a menudo, las personas atractivas reciben un trato preferencial (continúa en el link).

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Próceres del humor argentino



Muchos de estos artistas del alma ya se fueron al cielo. No sobra ningún prócer... falta alguien? No se si es necesario identificarlos. Bueno, para los jóvenes que se llevaron Historia a marzo o los millenials, va con paciencia: Fontanarrosa, Tato Bores, Quino, Guinsburg, Landriscina, Dolina, Sabat. Los restantes son los integrantes históricos de Les Luthiers, mezclados arriba y abajo.

Seres humanos con sus pro y contra como todos, pero artistas dignos de punta a punta. Recibieron muchos homenajes pero quizás nunca compensen su aporte a la salud mental de los argentinos de bien con su humor sano, ingenioso y justiciero, más que todo en épocas jodidas. Obcecadamente, me obligo a creer que los dañinos, los malvados, los hijos de puta y los chorros no pudieron entender su humor. Que les quedó grande y no pudieron disfrutarlos. No tengo fundamento alguno para sostener semejante teoría. Es una suposición tirada de los pelos. Quiero creer que solo la gente honesta podía disfrutarlos, para sentir que ser bueno en este mundo valió la pena para algo. Horanosaurus. 


PD!: Como si esto fuera poco, Les Luthiers junto a prohombres de la música moderna sudamericana: Tom Jobim, Vinicius de Moraes y Toquinho. Creo que a izquierda está Naná Vasconcelos. Mamita!

PD2: ayer 29/09/20 falleció ya viejito y lleno de nanas Joaquín Lavado (a) Quino. Si no me equivoco, en la fecha de cumpleaños de nuestra invencible Mafalda. 




ALGUNAS ENTRADAS RELACIONADAS EN ESTE BLOG:

29/09/14 - Mafalda cumplió 50!!!

jueves, 17 de septiembre de 2020

Administración Pública Nacional del subdesarrollo VII


La cuarentena récord que el gobierno kirchnerista dispuso para contrarrestar la pandemia de coronavirus, tuvo como puntapié inicial la parálisis del sector público con pocas excepciones. La sociedad no notó demasiado la ausencia prolongada de la burocracia estatal aunque resultó notoria y loable la acción de los trabajadores de la salud: los verdaderos héroes del momento. Las fuerzas de seguridad -que también pusieron lo suyo a pesar del destrato de arriba- tuvieron que recordarle a las autoridades que no pueden correr a los delincuentes en bicicleta y desnudos. Por eso es fácil advertir como muchos agentes miran hacia otro lado cuando las papas queman. "Que te atiendan Berni y la Frederic", parecen decirnos. Si le apunto a los chorros, me joden a mi, razonan.

Mientras el sector privado tiene un futuro incierto por efectos del coronavirus y del desmanejo económico, miles de trabajadores quedan sin laburo, cierran 19000 PyMES y 40000 negocios, otros no pueden pagar alquileres y sueldos y se van algunas multinacionales del país por falta de garantías, el gobierno no muestra empatía alguna. Demostrando nada de solidaridad con el resto de la sociedad, la casta gobernante decidió no reducir sus ingresos en ninguno de los tres poderes. Un descuento moderado de los sueldos públicos hubiera servido de ejemplo y aliviado algunas cuentas, como haría en época de guerra cualquier país. En la Argentina los privilegios nunca se acaban. Ni siquiera se interrumpen.

El presidente Fernández manifestó que un gesto de esos sería demagogia y que el monto del ahorro resultaría nimio. Miente. Es su manera de vivir. Alguien hizo las cuentas y con el 20% de los sueldos públicos hubieran recaudado lo mismo que la suma que pretende el nuevo impuesto a la riqueza. Como si fuera poco Alberto F. permitió al elenco que lo acompaña en su aventura -que dice ser de "científicos"- promover el pago retroactivo a los legisladores del Mercosur por no trabajar nunca, y también pensiones caídas al ex presidente Amado Boudou, pese a haber sido condenado por corrupto. Para otro tipo de barbaridades políticas del kirchnerismo reinante sugiero leer "Volvieron peores", reciente entrada de este blog. 

El peso del sector público en nuestro país tiene dos claras facetas: por un lado su ineficiencia para solucionar los problemas de la sociedad a la que sirve, su desorganización estructural y falta de planificación, su superpoblación y la carga económica que representa en las finanzas del Estado; por otro,  el  permanente desaliento a sus agentes expresado en el incumplimiento de derechos establecidos en el convenio colectivo, la promoción de  prácticas antimeritocráticas y la alarmante falta de medios para desarrollarse.

El crítico economista Roberto Cachanosky, abanderado de la lucha antiestatal, puede resultar extremista en muchas de sus posturas. Pero lo que debe alarmarnos son las causas de sus denuncias certeras, no sus exageraciones.  Cachanosky contabiliza 3,7 millones de empleados públicos en el orden nacional, provincial y municipal, habiendo sido 2,6 millones en 2005. Agrega que "El verdadero costo de la política se estima en 6% del PBI". (InfoBAE 14/09/20) aunque en todo concepto llega al 12%. Con datos tragicómicos, como los 1420 empleados en la Biblioteca del Congreso.

La discusión acerca de la sobreabundancia de agentes podría ser bizantina. Revisando estadísticas internacionales hasta podría parecer lógica relacionándola al número de habitantes. Lo que no puede aceptarse es que siendo el Estado el principal empleador del país -y debiendo asegurar servicios esenciales a la ciudadanía- siga prescindiendo del derecho de admisión que cualquier empresa privada con mínimas autoexigencias utiliza. En vez de asegurarse la provisión de mano de obra especializada y promover el mérito social, premia a los peores con la práctica del acomodo de ineptos que no superarían las condiciones requeridas en empresas privadas. Les recuerdo que desde el gobierno de Menem/Cavallo (1994) el ingreso al Estado es bajo contratos de obra ("en gris") y no existen concursos públicos como indicaba la ley. Festín para el favor político y, a veces, para los retornos. Otro pseudo-peronista, el actual presidente Alberto Fernández, reafirma ese concepto desequilibrado, cuando manifiesta no creer en el mérito personal ni en la meritocracia. En algo es coherente: ha sido siempre un operador político, un gerente del atajo.

Otro aspecto del daño es la continuada práctica de designar funcionarios discrecionalmente mediante decretos presidenciales, exceptuándolos de la obligación legal de presentar títulos universitarios en carreras de 4 o más años para cubrir puestos de directores nacionales o generales y coordinadores. Esas designaciones políticas, firmadas a ciegas por los distintos ocupantes de la Rosada, cubren cargos en forma provisoria por 180 días, incumpliendo las disposiciones del SINEP (Sistema Nacional de Empleo Público reglamentado por el Decreto 2098/08), que exige la realización de concursos abiertos con requisitos exigentes. Ver "El karma de un Estado sin prioridades ni austeridad" La Nación Economía. 12/09/20. Por Néstor Scibona. Los datos más recientes lo reafirman: el 99% de los 508 directores nacionales y generales designados en 2020 son transitorios y el 78% no cubren los requisitos profesionales del puesto (Cippec-Diéguez y Chmielewski-feb/21). 

Entre otras cosas, tampoco se respeta otra exigencia prioritaria: los candidatos a esos puestos -que ganan sueldos más que interesantes- no pueden tener relación previa en el ámbito privado  con la actividad que se supone supervisarán o controlarán. Al menos, debe demostrarse un período de carencia. ¿Recuerdan al ex ministro de Energía macrista, Juan José Aranguren? Fue designado en ese puesto a pesar de haber sido presidente de la petrolera Shell Argentina hasta 2015. Saltó de un puesto al otro, burlándose de la ley y de todos los argentinos. Hay un montón de ejemplos más.

Nadie le reclamó al hoy defenestrado Juan Manuel Abal Medina después de unos ocho años en la poltrona de la Secretaría de la Gestión Pública y otro puchito como Jefe de Gabinete que no resolviera nada importante. Zafó en la imputación en su contra por los fondos de Fútbol para Todos. Lo ayudarán otros cómplices para zafar en la causa de los cuadernos. Para eso estudiaste tanto, Juan Manuel? Sería bueno también subir a un estrado al otrora superpoderoso ministro de Modernización del gobierno de Macri, Andrés Ibarra -antes que se aleje mucho- y preguntarle que resultados obtuvo en su tan mediática y cacareada gestión. Además del desconocimiento y la soberbia de los CEOs que aportó ese gobierno al manejo de la cosa pública, el despido de unos miles de empleados y el acoso a los restantes, su único logro fue la actualización de la gestión mediante digitalización. No pudieron hacer mucho porque nunca entendieron al Estado, lo seguían viendo como sabueso de sus fechorías, como el ex ministro de Agricultura, Luis Etchevehere, hombre de la Sociedad Rural. Quisieron sacarle el respirador artificial para que muera de una vez. Ver "Lo que menos hizo el Ministerio de Modernización, fue modernizar el Estado". Diagonales.com 19/11/19. Por Juan von Zeschau.

Al asumir, anularon gran parte de los concursos públicos de 2015 realizados por el kirchnerismo. Aunque no fueron cuantitativamente de importancia y estuvieron sospechados de parcialidad para formalizar a partidarios ingresados a mansalva, constituyeron los primeros que se realizaron en dos décadas (leyó bien) y merecían una revisión a fondo, porque formalmente cumplían con los requisitos legales.

Como otra triste nota de color, a contramano de su pretendida austeridad, el macrismo llegó a ostentar uno de los gabinetes más superpoblados de directivos de América Latina. Estos genios llevaron los ministerios de 18 a 23, las secretarías de 69 a 85, las subsecretarías de 165 a 204, las direcciones nacionales de 290 a 398 y las direcciones generales de 127 a 144. Hasta le encontraron el gusto al uso de choferes, igual que los peronistas. Pero tuvieron que recular con las groserías por imposición del Fondo Monetario Internacional en setiembre de 2018, para mostrar un poco de recato. Ver "GPS del Estado: radiografía y balance de la APN 2015/9" CIPPEC-Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento. 

La segunda faceta del problema de la administración pública nacional, el incumplimiento de los derechos consagrados de sus trabajadores, seguirá durmiendo el sueño de los justos. Resulta evidente la inactividad de los dos gremios que deben defenderlos  (UPCN y ATE) por su alineación con los intereses del gobierno kirchnerista y la añeja costumbre de sus delegados de conformarse con pequeñas concesiones de arriba para los amigos cercanos al fogón sindical. La belicosidad que ostentaban contra el indefendible presidente Macri se esfumó mágicamente, aunque ninguna deficiencia haya cambiado para bien con este supuesto gobierno "nacional y popular". Como pasó con las jubilaciones.

El tiempo pasa, cambia el color de las autoridades que se echan culpas de la herencia, pero la precariedad en el empleo público sigue siendo casi absoluta (contratos "en gris", desincentivación con sueldos degradados) y la desorganización estatal continúa. Horanosaurus.

BONUS TRACK: una editorial lapidaria del diario La Nación. ¿Quién puede rebatir sus razones?

En vez de recortar los enormes gastos superfluos e improductivos del Estado, se siguen alimentando la demagogia y el dispendio que hipotecan nuestro futuro. Editorial La Nación 05/12/20.

Léese en el Boletín Oficial.: "Dase por designada a (...) en el cargo de Coordinadora de Vinculación entre el Presupuesto y la Planificación Estratégica de la Dirección de Estudios y Evaluación del Presupuesto Nacional de la Dirección Nacional de Coordinación del Presupuesto Nacional de la Subsecretaría de Coordinación Presupuestaria de la Secretaría de Evaluación Presupuestaria, Inversión Pública y Participación Público-Privada de la Jefatura de Gabinete de Ministros.". No es un caso exótico ni una perla negra. Basta ingresar en el sitio web del Mapa del Estado para encontrar los organigramas más complejos e insólitos que una imaginación pudiese pergeñar. Todos los sinónimos de las palabras coordinación, articulación, planificación, seguimiento y evaluación han sido utilizados. La Jefatura de Gabinete, que hasta 1994 no existía, contiene hoy tantas reparticiones en su órbita que replica el número de ministerios que coordina.

De igual manera proliferan cargos redundantes y superfluos en las estructuras de provincias y municipios, empresas estatales y organismos descentralizados. Todos amparados bajo la enseña patria y el escudo nacional. Y protegidos por sindicatos, padrinos políticos y gobernadores.

Los mercados todavía se ilusionan ante la perspectiva de un giro ortodoxo por parte de Alberto Fernández y su ministro Martín Guzmán. Pero, como siempre, el hilo se cortará por lo más fino. El sentido común indicaría que hay que eliminar los innumerables cargos y funciones que no crean valor para beneficio colectivo. Por lo menos, no un valor que el país pueda solventar. Se podría realizar una visita virtual por las burocracias públicas, como por un museo, para mostrar a cada argentino, en vivo y en directo, las tareas de cada dependencia habilitando un espacio para preguntas y respuestas. Para finalizar, a través de un simple formulario, el ciudadano expresará si contribuiría al sostenimiento de cada eslabón del Estado con parte de su sueldo. Una buena vara de medición.

En ciencia fiscal se sabe que esto no es posible, porque nadie devela sus verdaderas preferencias y todos quieren que el gasto público lo paguen los demás. De todas formas, es una buena metáfora para describir la asimetría entre las astronómicas cifras que malgasta el Estado y los dramáticos niveles de exclusión y pobreza en la sociedad.

Como un río cuyo caudal decrece con la derivación de aguas a canales de riego, así es el desvío de fondos públicos para fines tan inútiles como rimbombantes, a medida que son detraídos por múltiples oficinas en el curso de los organigramas. Con solo descontar los abultados sueldos de muchos funcionarios, al final del camino, quedan apenas monedas para cumplir con lo declamado.

Pese a las críticas estatistas al mercado y a la sociedad civil, es aquí donde verdaderamente funciona a la perfección el sentido común. Cuando la plata no cae "de arriba", los gerentes y administradores deben respetar perfectamente los límites de su caja. Y cuando llega el momento de recortar gastos, saben bien qué funciones crean valor y cuáles lo destruyen. Y quiénes son los buenos empleados y quiénes no lo son.

En los extensos organigramas de la Jefatura de Gabinete, de ministerios, de empresas estatales y organismos descentralizados, de las 23 provincias, la ciudad de Buenos Aires y más de 1500 municipios, nadie puede actuar como los gerentes y administradores de la sociedad civil, pues todos actúan con otra lógica: la lógica política de una caja ajena.

El último día de la gestión presidencial de Cristina Fernández, el Boletín Oficial publicó 188 páginas con una cantidad inaudita de contrataciones, incorporaciones, prórrogas de contratos y pases a planta permanente que aún repercuten en los gastos que ahondan el déficit fiscal. Durante la gestión de Macri la administración nacional redujo su dotación en alrededor de 40.000 empleados, pero las provincias y municipios la aumentaron en 110.000. El inicio y el final de cualquier gestión es un excelente momento para pagar favores y dejar convenientemente apostados a los propios.

La mayor parte de los cargos jerárquicos son cooptados por militantes o son retribución de apoyos políticos, ya sea en las legislaturas como en las calles. Ningún superior dirá jamás que alguna repartición a su cargo es superflua. Y solamente apuntará nombres con lápiz rojo por razones políticas, jamás por incapacidad o falta de méritos. Los cargos públicos son esferas de poder cuando la consigna es "ir por todo". La eficiencia es un prurito neoliberal para desarticular proyectos de liberación.

Las provincias tienen asegurado el mantenimiento de sus estructuras mientras cumplan con la advertencia del venezolano Diosdado Cabello : "El que no vota no come". Es decir, quien no acompaña al kirchnerismo en el Congreso nacional no recibe fondos para sus jurisdicciones. A su vez, esta perversa componenda permite que el oficialismo logre votos para subir la presión fiscal con nuevos impuestos en lugar de apuntar a reducir gastos. Pudiendo disminuir también los fondos para la ciudad de Buenos Aires, perjudicando al opositor que hasta hace poco era considerado amigo.

Es cierto que el mayor egreso del Gobierno corresponde a la seguridad social, donde el kirchnerismo desbalanceó la proporción de aportantes y beneficiarios al abrir las compuertas de las jubilaciones sin aportes que le granjearon muchos votos, en lugar de utilizar la figura del subsidio social. Pero, como en todo ajuste perverso, se comienza con quienes carecen de sindicatos para reclamar, perjudicando más a quienes aportaron y deben ahora sufrir el costo de aquella desmesura que colocó en pie de igualdad a quien trabajó y aportó con el que no. Lo correcto sería restablecer la sustentabilidad del sistema (cuatro aportantes por cada jubilado) con una reforma profunda, que no se realizará, pues es más fácil reducir beneficios con fórmulas opacas y complejas que evocan a Robin Hood.

La eliminación del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y de la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) también implicaría afectar a grupos numerosos de la sociedad, carentes de organización sindical para reclamar. En particular, la abrupta interrupción de este ingreso para pequeños comercios y pymes que aún no funcionan a pleno y están obligados a mantener su personal puede causar otro desastre en el ya castigado tejido social. En contraste, nada tendrán que temer quienes anidan en organigramas nacionales, provinciales y municipales, con títulos presuntuosos, sueldos garantizados y acomodados en confortables sillas, cuando no son ñoquis, por más inútiles que sean.

La reducción de subsidios económicos a la energía y el transporte para equilibrar las cuentas fiscales requiere en simultáneo una expansión de la economía para que la población pueda pagar los aumentos de tarifas. Difícilmente ello ocurra en un contexto de caída de la inversión con diáspora empresaria, por falta de confianza. Así que tampoco la autorizarán desde el Instituto Patria. Nadie quiere pagar los costos de tan impopulares medidas.

Mientras los organigramas no se toquen, cualquier ajuste será asimétrico, desigual, cobarde y tramposo. La connivencia entre el gobierno nacional y los gobernadores aliados por el manejo de la coparticipación no augura ningún futuro feliz en materia de cuentas fiscales, emisión monetaria, presión fiscal y endeudamiento interno. Aunque el ministro de Economía desee lo contrario. Los organigramas se alimentan del bolsillo ciudadano.