jueves, 11 de agosto de 2011

Reflexiones psico 3



Esta serie que se me ocurrió titular “Reflexiones psico” es un intento de describir ciertos tics, sentimientos y sensaciones, que normalmente no converso con casi ningún afecto cercano. Porque están en otra, no me escuchan, son muy densos o no les interesa. No importa porqué.

Para un tipo tímido como yo es difícil también exponerse en un blog  porque me siento examinado por miles de ojos. O sólo por dos, da lo mismo. Pero escribir me alivia. También me da ánimo ver que se escriben millones de ridiculeces por minuto en la web y que algunos no pueden siquiera expresarse con decencia. Vamos para adelante. Ya  admití que esto era una especie de diario virtual post-adolecente y ya está fuera de moda usar cuadernos con pequeños candados. La única preocupación que tengo es ajustar lo más estrictamente posible mis percepciones.

Tampoco debería autocensurarme para esquivar el ridículo porque -aunque Fixie no me crea- no tengo ningún 'muerto en el placard' para declarar. Si hasta a veces me parece que soy demasiado cuerdo. Si me averguenza un poco no mostrar mayores profundidades filosóficas pero es lo que Dios y la genealogía me han provisto. No se si es bueno o es malo aún: soy demasiado conciente de mis limitaciones. Horanosaurus. 

Reflexiones psico 3. "Peleando por causas perdidas"

Estaba pensando en detalles de mi pasado que hoy se me ocurren graciosos viéndolos en perspectiva, pero que en su momento me produjeron aislamiento y dolor.

Alguna vez me propuse –dándole certeza a eso que “tragarse sapos” daña nuestra fisiología- no callarme respuestas a las agresiones gratuitas de la gente. Un modo de defender mi dignidad, un valor no negociable que me llevaré a la tumba. Y durante muchos años fui un tipo de reaccionar fuerte ante cuanta injusticia se me cruzara por delante. Todavía me dura bastante pero la experiencia me hizo balancear y corregir algunas cosas.

Está visto que en este mundo cruel quien tiene más poder que uno y está arriba, muy pocas veces tiene el equilibrio necesario para ser justo y no ostentarlo contra el más débil. Supongo que lo deben hacer para compensar su falta de valentía o de talento o por algún complejo psicológico. Los más cobardes, suelen usar ese poder para lastimarte si uno no demuestra sumisión.

Como nunca he intentado nada “por izquierda” no tuve que ser obsecuente por contraprestación. Tampoco por gusto personal, bah. Y nunca sabré bien los motivos pero cuando alguien osa menoscabar mi dignidad con algún cuento, me sale de adentro un indio indomable y avasallo a mi adversario con todos los argumentos a mano y la yugular hinchada. Como suelen ser muy lógicos, gano dialécticamente, pero no mido las posibles consecuencias.

También solía defender por solidaridad -a costas de mi propia seguridad- las causas de gente que me rodeaba y que consideraba estaba en inferioridad de condiciones ante quien la bastardeaba. Intentando poner blanco sobre negro la idea con un ejemplo, me he peleado varias veces con algún jefe en el trabajo por intentar salvar la honra de compañeros a los que basureaban, desmerecían o ninguneaban. Recuerdo el caso de G.G. quien, después de haberle enseñado largamente al “asesor” profesional-paracaidista J.D. (uno de esos acomodados de la política que abundan en el Estado) sobre un tema de comercialización de ganado, no fue tenido en cuenta cuando el organismo debió enviar a un expositor para hablar del asunto en un seminario que se daba en una universidad bonaerense. El jefe recompensó con la distinción a otro profesional-paracaidista de segundo nivel, que sabía mucho menos.


Cuando me enteré de la injusticia y tuve la oportunidad de hablarle, ante la negativa del asesor a corregir la medida, le tiré sobre su cara la bajeza de la decisión que tomaba. Y no conforme, renuncié a seguir formando parte del equipo temático. Por una de esas que tiene la vida, no tomó represalias sobre mi pero mi intransigencia me dejó sin un trabajo técnicamente interesante y para el cual estaba bastante bien capacitado y preparado. Fue para siempre porque, pasado el tiempo, no pude obtener las condiciones y el poder de decisión que pretendía para retornar a algo que me gustaba.

Lo más triste es que mi compañero G.G. siguió colaborando con esos superiores sin chistar. De tonto que soy, tardé un tiempo en advertir que nunca se había sentido rebajado por ser apartado de esa misión, nunca bien reconocida. Lo tomó como algo natural o sencillamente fue sumiso. Muy posiblemente quizás ni entendió bien porque me peleaba por él. Incluso, muchos años después me traicionó contándole a otro superior que por diferencias de opinión (específicamente no lograba sobreponerse a comentarios míos diferentes a su percepción sobre la actualidad política del país y del organismo en que trabajamos), no quería más compartir viajes de trabajo conmigo. Como si mi sinceridad y crítica lo asfixiara. Ni siquiera tuvo agallas de hombre de resolver nuestras diferencias conversando frente a frente. Terrible y definitoria decepción. No lo odio: solo le tengo lástima y le retiré mi amistad.

La segunda arista de este relato de confesiones se concentra en algunos reclamos que hice en diversas ocasiones contra corruptelas que advertía en los organismos en los que trabajé,  las dos veces que fui elegido como delegado menor en los dos sindicatos donde estuve o estoy afiliado. La idea no era sacar ninguna ventaja personal ni destacarme sino la inocente creencia que, siendo inobjetables mis denuncias, iba detrás de una causa justa. Y que muchos estarían de acuerdo en destapar esas traiciones que perjudicaban al conjunto.

Aquí también el tiempo me dejó descubrir en perspectiva una fotografía en la cual aparecían todos mirándome sin comprender mis acciones: los corruptos porque pensaban que una hormiguita les estaba haciendo cosquillas y empezaba a molestarlos; los traicionados como yo, mis pares, no entendían como un loco emprendía con tanta enjundia una de Don Quijote contra los poderosos.

Un detalle: fíjense que cuando castigan a alguien por “pasarse de la raya” dentro de una organización o jerarquía cualquiera, sea persiguiendo un fin justo o cometiendo un error, la gente del grupo toma conciencia del peligro que ella misma corre y, por miedo, aísla al compañero castigado, aunque tenga razones atenuantes. Nadie suele solidarizarse con el rebelde. Me cansé de experimentar esa amarga sensación. Pasados los años y cuando pasó el peligro y el tiempo hace las cosas claras hasta para un ciego, podrá sumarse algún apoyo más.

Me vienen a la memoria dos hechos puntuales más. Una vez, habiendo analizando a fondo el balance presentado por la comisión directiva de una filial de sindicato, nos presentamos dos o tres compañeros del grupo en la asamblea que debía tratarlo. Nuestras objeciones a ciertas guarangadas de fácil detección causaron sorpresa en el auditorio pero no fueron obstáculo para que fuera aprobado por unanimidad. El pequeño y díscolo grupo de trabajo se disolvió rápidamente cuando le dispensaron ciertos pequeños privilegios a mis ex amigos para que se callaran la boca. A mi no me hicieron falta: simplemente me aislaron.

El otro recuerdo fue una presentación formal, ante el ministro de turno, de la lista de delegados triunfadora en las elecciones del gremio del organismo. Cada uno iba presentándose ante el funcionario, expresando su opinión de la gestión que ofrecía cada área representada y sus necesidades más urgentes. Todo discurría amablemente en el Salón Gris. Incluso hasta dos compañeros de origen trotkista compartían ideas amigables con el jefe. Hasta que me tocó el turno de hablar y, contra lo recomendado por las reglas de la cortesía política, osé opinar que mi organismo era un antro de corrupción donde había hijos y entenados, para resumirlo aquí en pocas palabras. Como si fuera hoy recuerdo cuando el encumbrado M.C. cambió su cordial fisonomía, empezó a enrojecer su rostro de a poco y apuntándome con un dedo me espetó: "¡A vos te voy a destruir!", aduciendo que mentía. Sorprendido, solo atiné a preguntarle si era normal para él "matar al mensajero". La calentura fue luego en baja atenuada por los otros participantes, mientras el funcionario mangueaba un cigarrillo a un delegado que tenía al lado. Todo terminó en paz, con apretones de manos y entre chistes (de los demás).

No dudo que mis compañeros en esa ocasión no compartieran mis ideas pero también aprendí que muchos delegados de mayor poder usan las embestidas de locos como yo para lograr más espacio político con los de arriba. Como suele decirse, la juegan de "componedores", de dialoguistas. Piensan que eso de la confrontación de intereses "no va más" porque la relación de fuerzas es desigual y "los compañeros no participan". Su política es tomar el café todas las tardes con los funcionarios y entre chiste y chiste sacarles alguna concesión con la cual satisfacer a sus dirigidos para lograr los votos que los mantengan en su posición. También para su beneficio personal, por supuesto. Incluso, la aparición de un "sincericida" de vez en cuando les da más oxígeno para negociar esas secundariedades, prometiéndole al poderoso ponerlo en caja.

Lamento reconocer que me ganaron pero experiencias como estas me condujeron a pensar que la militancia honesta, por más que se apliquen conceptos de conducción política y vayan detrás de ideas justas, es otra de las tantas luchas de egos en la cual es inútil embarcarse. ¡Es tan fácilmente corruptible la gente! ¡Con tanta ligereza justifican sus traiciones! ¡Sus convicciones son tan lábiles! Se pelean por mínimas porciones de poder y cualquier diferencia es óbice para independizarse en una republiqueta aparte.

Quienes demuestran algo de solidaridad y sensibilidad están muy alejados del "hombre nuevo", ese capaz de inmolarse en pos del conjunto, el que proponía el Che y de los que tantos burguesitos cobardes hoy se burlan. Poco quieren dar, poco quieren ceder. Por eso, hoy por hoy, creo que la única salida digna que nos queda es trabajar en organizaciones solidarias, cuanto más efectivas, independientes y anónimas mejor, sin alimentar la egolatría ni el interés propio de ningún dirigente.

Mis reacciones ante cosas injustas me acompañan en el tiempo. No se si es una culpa religiosa o un vestigio de sensibilidad. Es algo sanguíneo y todavía lucho por controlarlas. Tampoco se para que me sirvieron ni servirán, porque no cambian nada ni a nadie.

Varias veces me he bajado del auto para reclamarle a otro conductor no respetar las señales de tránsito y poner a los demás en riesgo. Aunque todos me adviertan que es peligroso porque en Buenos Aires normalmente los más irrespetuosos de la convivencia están crispados o alardean de alguna impunidad. Quizás el día que me toque ser víctima de un robo o una provocación patotera, o ser testigo de una agresión a un indefenso, mi propia reacción -seguramente destemplada- me enviará al cadalso. Me cuesta aún medir las consecuencias: cuando engrano, redoblo la apuesta, "escapo para adelante".

Alardear de alguna ventaja es lo que hacen los "barras" en las canchas, los "excluídos" que violentan a los "incluídos", los de arriba, empresarios y funcionarios. Cuando no se tienen barreras morales, cualquiera refriega su cuota de poder al de abajo. El portero de edificio extorsiona a los consorcistas. Un sodero corre a tiros al competidor que le robó un cliente. El gremio le quema la panadería a uno que bajó los precios demasiado o le cobra una cuota "por seguridad" al comerciante. La vieja fábula del gallinero. Ellos encuentran alguna herramienta que oculte su profunda cobardía, los haga creerse valientes, mantenga sus privilegios o simplemente les permita sobrevivir en la jungla. Quizás ni necesiten justificárselo.

Como dijera el filósofo quemero Ringo Bonavena, la experiencia es un peine que te alcanzan cuando te quedaste pelado. Después de lo vivido, del análisis y la síntesis, queda algo así como la nada, el desengaño. Por eso vamos agregando ladrillos en la pared, para poder sobrevivir a esta locura. Horanosaurus.

Porqué no votar más a Cristina Kirchner



Se vienen las elecciones. Ahora nomás, ese invento de nuestros descolgados legisladores llamado “primarias” o “internas abiertas”. Treinta mil ciudadanos (¡) que aspiran a un cargo intentarán birlarnos el voto. No nos olvidarán de inmediato esta vez, porque necesitan el definitivo en octubre.

No podemos dejar de reconocer que uno de los logros de esta sucesión de gobiernos Kirchner es una estabilidad económica impensable en otros tiempos, sea por el viento de cola de los precios agrícolas y/o por mérito propio. Resulta increíble ver por los medios que las crisis ocurren en otros lados del mundo sin rozarnos.

No menos valioso es que hayan logrado acallar las recetas de los agoreros gurúes vernáculos (Broda, Avila, Artana, Carlos Rodríguez, FIEL y toda esa lacra), socios económicos de la predación, que nos esquilmaron en los noventa de la mano del demoníaco riojano. Tenerlos alejados del poder, además, resulta útil para nuestra salud mental. Porque los mismos que hoy se desgarran las vestiduras por la pobreza en la Exposición Rural, los principales medios y otros foros conservadores, son -curiosamente- los egoístas que la generaron en la Argentina: no cabe duda que con ellos los trabajadores estaríamos peor.

También hoy es verdad que, luego de tantos vendavales, el peso de nuestra deuda externa es relativamente menor a la que tienen los mismos norteamericanos y que lograron que las tramposas líneas de crédito de los organismos financieros internacionales queden en el olvido. Y que de la mano de esta política económica más productiva, el flagelo de la desocupación disminuyó. Pero cualquier estadística confirma que el reparto de los beneficios de esta época de bonanza no fue destinado mayoritamente al sector trabajador, que sigue penando con la inflación.

Es plausible la aplicación de los planes que subsidian a las familias con desempleo porque lisa y llanamente combaten la miseria, y el hambre de nadie puede esperar. Pero habría que limitar los efectos secundarios del clientelismo que fomenta. Subsidiar nunca igualará a los ciudadanos: los peronistas deberían haber aprendido ya aquello de “el trabajo dignifica”.


Todos tenemos miedo a los cambios. Escucho a algunos decir: "Y sino, ¿a quién voto?". Claro está, la gran mayoría de los candidatos de la oposición tampoco son confiables ( aunque a mi me alcance con los tres potables que hay). Parece repetirse eso que sucedió en la reelección de Nemen cuando la gente le dió "voto cuota”: todo el mundo tiene en claro que nos están robando pero a nadie parece importarle (1).


Otra vez aquello de “roban pero hacen”. Un indicio que la escala de valores de nuestra sociedad está desordenada. Quizás como producto de los sobresaltos que genéticamente incorporamos los argentinos (la violencia de los 70, el rodrigazo, la hiperinflación, el "salariazo" devenido desocupación galopante, los saqueos, etc. etc.)

Todo parece indicar que Cristina Kirchner ganará cómodamente en octubre. Pero ¿podemos seguir permitiendo que en esta sociedad sólo triunfen los corruptos y los que trabajan honestamente no tengamos más chances que sobrevivir?

¿Cómo podemos mejorar nuestra democracia sino es apostando por un cambio? Votar por lo mismo es darles permiso para continuar con su impunidad. Por eso -aunque esto no lo lea nadie y muera en un ejercicio de autoafirmación- propongo humildemente que no darle el voto al oficialismo. Para que no sigan burlándose de las leyes y manejando la justicia a su favor. Porque lo que se roban no es un chiste menor y se traduce en chicos muertos de hambre: eso que nos negamos a aceptar y ver.

Por si fuera poco, estos pichones de reformistas sin lectura aumentarían su cátedra de política mentirosa en los programas oficialistas de TV hasta niveles insoportables. Necesitarán mayores dósis de iluminismo pseudo-progresista para autocreérselo y justificar un "modelo" que no resiste grandes análisis.

He aquí una treintena de preguntas que al oficialismo no le conviene responder y oculta, suficientes para no regalarles nuestro voto:

* ¿Para que existe un gabinete de ministros si ni siquiera se reúnen sus responsables regularmente con el jefe del Ejecutivo? ¿Cómo pueden las autoridades despreciar tanto el diálogo político con la oposición?


* ¿Porqué políticamente para el gobierno todo es blanco o negro? ¿Porqué todo disenso para el gobierno significa traición al “modelo”? ¿Porqué toda crítica es hacerle “el juego a la derecha”?


* ¿Porqué si lo controlan no existe aún democracia dentro del Partido Justicialista? ¿Porqué Cristina Kirchner dispuso a dedo y sin internas los candidatos para las próximas elecciones en todos los distritos?


* ¿Porqué apañó el gobierno la corrupción del indefendible ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime?


* ¿Cómo puede el ministro De Vido controlar la obra pública de todo el país a su antojo y dejando afuera a los gobernadores no oficialistas? ¿Cómo puede un funcionario manejar en forma directa y sin control más de 6.000 millones de pesos anuales?


* ¿Porqué a tantos años de estar en el poder no pudieron concretar una verdadera política soberana sobre recursos energéticos y tenemos que importar combustibles caros como si no dispusiéramos de ellos?


* ¿Porqué más del 60% de las compras del Estado que deberían ser licitadas son adjudicadas directamente burlando la ley?


* ¿Y el dinero que se robaron de los fondos presidenciales para el viaje a Medio Oriente? ¿Y Felisa Miceli y el sobre con dólares en el baño del Ministerio de Economía?


* ¿Es sólo una casualidad que la Oficina Anticorrupción y la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas no sirvan para nada? ¿Porqué no las cierran directamente?


* ¿Porqué las "recompensas" a los ocupantes ilegales de terrenos y la falta de crédito accesible para la vivienda de los que trabajan honestamente y no tienen oportunidades?


* ¿En ocho años de gobierno no se les ocurrió un plan cooperativo coherente de construcción de viviendas para paliar mínimamente el déficit habitacional nacional?


* ¿Y la invasión de los militantes juveniles de La Cámpora en todas las oficinas del Estado con sueldos astronómicos? ¿Porqué a ocho años de comenzar a gobernar la mayoría de los empleados públicos estatales son contratados casi “en negro”, son no permanentes, carecen de derechos normales esenciales y ganan según el acomodo? ¿Cómo puede el propio Estado fomentarlo o permitirlo?


* Si se autodefinen como un gobierno “progresista”, ¿cuándo planificarán por fin una reforma tributaria equitativa que le saque más al que más tiene? ¿Porqué el sector financiero sigue sin pagar nada al lado de lo que pagan los sectores productivos?


* ¿El drama de la cuenca del Riachuelo no lo piensan solucionar nunca? ¿Porqué indigentes viviendo en la mugre y empresarios que siguen contaminando?


* ¿Entonces la ridícula promesa del tren bala era un gran engaño y no era imprescindible? ¿Le devolvieron la coima a la empresa francesa?


* ¿Y la minería a cielo abierto contaminante de la “amiga” Barrick Gold sin controles? ¿Porqué ese sector todavía está prácticamente exento de tributos?


* ¿Y la falta de planificación de la producción agropecuaria que expulsa a miles de chacareros? ¿Cómo es que el gobierno "ataca" la sojización y en realidad auspicia cada vez su expansión ignorando otras producciones sustentables?


* ¿Cómo pueden promoverse oficialmente los programas "Carne para todos", "Lácteos para todos" y "Cerdo para todos" si cubren menos del 1% del consumo del país? ¿A quienes benefician verdaderamente esos subsidios oficiales?


* ¿Porqué la carne vacuna se convirtió en un artículo de lujo en la mesa de los argentinos mientras el secretario de comercio Guillermo Moreno hace negocios con algunos empresarios del sector? Si convirtió la cadena agroindustrial de la carne en negocio para nadie y es corrupto, ¿porqué mantienen a Moreno en funciones?



* ¿Porqué las empresas concesionarias de los ferrocarriles son subvencionadas millonariamente y los usuarios viajamos peor que animales todos los días? ¿Nunca le darán solución al problema? ¿Y los caros trenes que se compraron a España que se están oxidando en Tucumán y otros talleres?



* ¿Tendrán alguna vez un plan para los indígenas del NOA y el NEA que continúan fuera del sistema? ¿Porqué tampoco tenemos una política demográfica a largo plazo?


* ¿Porqué somos uno de los pocos países sudamericanos sin política inmigratoria? ¿Porqué nuestras fronteras son un verdadero colador? ¿Porqué pueden instalarse en nuestro país inmigrantes con prontuario internacional?


* ¿Porqué maneja el gobierno políticamente la bandera de los DDHH y no permite ninguna discusión ni diálogo? ¿Porqué su bochornosa política de cooptar organismos de DDHH mediante el dinero?


* ¿Porqué permitieron que Hebe Bonafini y las Madres se convirtieran en una empresa constructora otorgándoles más de mil millones de pesos sin control alguno? ¿Quién devuelve la plata que robó Schoklender? Si Hebe les dijo a los obreros cesantes que le reclamaran al doble parricida por sus salarios caídos: ¿alguien del gobierno sabe qué le pasó a su moral?


* ¿Qué mérito mayor al de Schoklender o Ricardo Jaime debe tener un chorro para ir en cana en la Argentina si no están todavía ahí?


* De las coimas del caso Skanska ¿no se sabe más nada tampoco?


* ¿Y los mil millones de la Anses que se no se recuperan jamás en "Fútbol para todos"? ¿Porqué la alianza con el padrino Grondona en la AFA?


* ¿Las valijas de Antonini Wilson estaban vacías entonces?


* ¿Adonde escondieron a la ex funcionaria Romina Picolotti? ¿Sus numerosos familiares siguen siendo ñoquis de la Secretaría de Medio Ambiente? ¿Porqué el gobierno -imitando a los uruguayos- terminó traicionando a los vecinos de Gualeguaychú en su lucha contra la papelera Botnia?


* ¿Y la patota de Guillermo Moreno en el INDEC aliada a UPCN, que terminó echando empleados honestos y poniendo títeres para manejar las estadísticas oficiales a su beneficio?


*¿Todos los casinos del país deben ser para “el amigo” Cristóbal López? ¿Rudy Ulloa y Lázaro Báez también son “empresarios exitosos” que no tienen nada que ver con el gobierno?


* Si persisten en la ilegalidad de extender concesiones sin concursos públicos transparentes, ¿porqué no aceptan sin chistar el mote de “capitalismo de amigos”?


* ¿El dinero del petróleo de Santa Cruz depositado en el exterior fue repatriado alguna vez? ¿Existe aún?


* ¿Y el increíble incremento patrimonial del matrimonio presidencial justificado increíblemente por Oyarbide? ¿Porqué los Kirchner tienen el privilegio de analizar previamente su declaración de bienes con un equipo especializado de la mismísima AFIP que les corrige sus numerosas "inconsistencias"?


* Si Néstor y Cristina Kirchner han sido los presidentes más ricos de toda la historia argentina, ¿hacía falta que fueran beneficiados -junto a sus amigos políticos- con la compra de tierras fiscales en El Calafate al ridículo valor de % 7,50 la hectárea? ¿Para qué quiere una persona tanto dinero?

* ¿Oyarbide, Servini de Cubria, Bonadio, etc. representan a la "justicia independiente" o son "justicia obediente"? ¿Porqué el oficialismo mantiene el statu quo si controla los organismos veedores de los jueces? La plausible recomposición de la Corte Suprema de Justicia no es suficiente si los niveles intermedios conservan la corrupción de siempre.


* ¿Y los subsidios de la Oncca a empresas truchas? ¿Y el subsidio al feedlot de la esposa de Echegaray (el hoy jefe de la AFIP) que no tenía ni una vaca? ¿Y la asociación ilícita montada para quedarse con (mucho más) del diezmo de esas operaciones?


* ¿Quién rinde y quién controla los supermillonarios subsidios a los transportes y la energía que se entregan a las empresas del sector? ¿Qué pasará económicamente en el país cuando el Estado no pueda solventar esa pesada carga? ¿A quién le explotará la bomba en las manos y quién pagará las consecuencias?


* ¿Y el curro de Aerolíneas Argentinas estatizada manejada por el hijo del diputado Héctor Recalde (abogado de Moyano)? ¿Y la existencia durante años de LAFSA -ex LAPA y DINAR- que jamás puso un avión en el aire pero nos costó más de 40 millones de dólares?


* ¿Cuántas reelecciones necesitará el ministro de trabajo Tomada para terminar con el discriminante trabajo en negro?


* ¿Y la inconfesable alianza del gobierno con lo peor de la burocracia sindical traidora de la CGT, cómplice de la mafia de los medicamentos y del asesinato del chico Mariano Ferreyra? ¿Y la vergonzosa intervención del Ministerio de Trabajo para desterrar a la oposición anti-oficialista en la CTA para favorecer al dirigente alcahuete Yasky?


* ¿Cuántos años más de gobierno K harán falta para que la policía deje de ser cómplice del delito y los comisarios se repartan los distritos según su "recaudación"?


* ¿Y los cientos de pistas clandestinas que hay en el país? ¿Y los radares comprados que deberían controlar el cielo aéreo pero solo sirven para controlar por tierra? ¿Porqué nos enteramos de los narcotraficantes cuando descubren sus envíos en el exterior?


* ¿Las autoridades todavía no saben quién cargó una tonelada de cocaína en la base aérea de Morón? ¿Y la encontrada en la estancia del diputado que el PJ defiende celosamente? ¿Cuándo terminarán las investigaciones sobre los reyes de la efedrina y los medicamentos truchos?


Seguramente este relevamiento de reproches es parcial e incompleto. Creo que igual son demasiadas preguntas sobre las cuales un ciudadano crítico no encontrará respuestas claras de los políticos gobernantes o de sus acólitos. O peor aún, posiblemente sean considerados por ellos efectos colaterales o secundarios del manejo del poder en una democracia (2).


Recordemos: la Presidenta ganó las elecciones en 2007 prometiéndonos mayor "institucionalidad", lo que se supone es conducir el gobierno bajo el imperio de la ley. Parece que olvidó la promesa en el camino.


No le demos el premio de reelegirla porque ocho años fueron una muestra suficiente de ineficiencia y porque interpretarán el voto como un permiso para una impunidad mayor.

Como motivo positivo, el antes expuesto de permitirnos aspirar a un salto cualitativo de la democracia, esta vez en la excepcionalidad de una época de bonanza para estos pagos del sur. Horanosaurus.


PD: ya que no tengo grandes garantías sobre mi poder de análisis, me juego a confiar en una intuición: creo que el kirchnerismo se va a llevar -al menos- un gran susto en estas elecciones.

Notas: (1) Para el que no se enteró o no lo intuye, así se llamó al voto de gente conservadora que no deseaba tener sobresaltos económicos externos por un cambio de gobierno, porque se había endeudado en gastos familiares con intereses a pagar.

(2) Un buen sueño para este año podría ser que algún soberbio integrante del panel del oficialista programa de TV "6,7,8" -preferentemente Barone con un detector de mentiras y en vivo- me pueda rebatir todo el listado.


Claro que todo puede ser subjetivo y motivo de análisis políticos parcializados donde las prioridades cambian para cada uno. El economista Claudio Lozano, diputado por la ciudad de Buenos Aires, ex CTA y ex Proyecto Sur, hoy en el frente FAP de Hermes Binner, aporta datos concretos junto a Tomás Raffo y un equipo de colaboradores en estos dos estudios que siguen. El primero referido básicamente a la ineficiencia de los planes sociales implementados por los gobiernos K para combatir la pobreza y confirmando que la concentración de la economía argentina sigue campante como cuando reinaba el liberalismo de los 90. El segundo, desmitificando la supuesta redistribución justa de la riqueza kirchnerista y el crecimiento que tuvieron los salarios durante estos años de viento de cola sojeros. 



http://www.mediafire.com/file/1gzorzho6p0hv29/Claudio_Lozano-678-razones-para-cambiar-el-modelo_K.pdf


http://www.mediafire.com/file/u599a5kaivoxdci/Claudio_Lozano-estudio_del_fifty-fifty.pdf

Unos meses después, el irreprochable Nóbel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel en un reportaje de Magdalena Ruiz Guiñazú para Perfil, desnuda con su análisis el anacrónico manejo político del gobierno de Cristina Kirchner para la conservación de nuestros recursos naturales, la defensa de nuestros pueblos originarios, la convivencia democrática con los que piensan distinto y otros temas.

El relato K según Pérez Esquivel: 'Al que no está de acuerdo se lo trata como un enemigo'. El premio Nobel de la Paz denuncia el maltrato recibido por las Madres de Plaza de Mayo que tienen una posición diferente  a la del kirchnerismo. Perfil 22/09/12. 


viernes, 22 de julio de 2011

Manipulación mediática I



Las Diez Estrategias de Manipulación Mediática



Noam Chomsky. El lingüista, filósofo y activista estadounidense elaboró una lista de las 10 estrategias de manipulación mediática que según él son visibles en la sociedad. Horanosaurus. 
1. La estrategia de la distracción
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. "Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto Armas silenciosas para guerras tranquilas).

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones

Este método también es llamado "problema-reacción-solució​n". Se crea un problema, una "situación" prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socio-económicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como "dolorosa y necesaria", obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que "todo irá mejorar mañana" y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? "Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos.

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. "La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores."

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto.

9. Reforzar la autoculpabilidad

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el "sistema" ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.


Gentileza de Comunicación y prensa
PSur Pcia. Buenos Aires - proyectosurvicentelopez@gmail.com

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Manipulación mediática II



Prevengo: estas disquisiciones son un rodeo que no tiene conclusiones. Es pensar anotando ideas para que no se diluyan todavía más. Una reacción contra las agresiones del medio, derivada en autodefensa.

Me referiré a esos tipos tan familiares que nos invaden desde los medios de comunicación. Los vemos todos los días actuando de infalibles, en una tarea que debe ser agotadora. Escondiendo las miserias que tienen -las que tenemos todos- pero que a ellos les resultan incompatibles con la venta de su imagen (1). Que yo sepa, no se puede ser todo el tiempo feliz, pero ellos aparentan poder. Siempre en pose de superados. Como a las escondidas, para sobrevivir.


A esta clase de gente los mismos chicos los llaman "caretas". Pero logran engañar hasta a los jóvenes, que los creen piolas, y muchas veces los convierten en sus ídolos o referentes. Resultan más caretas que los jovatos caretas de los que viven burlándose.


Son esa legión de afamados conductores, panelistas, noteros de TV y locutores radiales que azotan los medios de comunicación. Algunos con carné de periodista pero sin sustento ni rigor para serlo. Cada uno puede ponerle los nombres propios que quiera. Coincidiríamos, o no... uno más, uno menos... pero son esos en los que estamos pensando.


Una generación de infalibles que parecen no equivocarse nunca (2). Políticamente correctos, casi "progres", pero sin ideas profundas. Apenas son "entretenedores". Acríticos hasta con el arte: jamás una pregunta difícil o comprometedora. ¡Está todo bien, man! ... la generación CQC (3).


Esos capaces de hablar de derechos humanos sin haber siquiera leído la historia que ocurrió atrás de su propio nacimiento. Sin haber hecho una huelga en su vida, sin haberse comprometido nunca con nada. Capaces de vendernos con gafas negras europeas el último modelo de auto a ritmo de clip moderno. Idealistas del dinero.


"Nos pasan porque son más veloces, más rápidos. De aquí la “rapidez” de los “vivillos” de la televisión. Todos tienen lengua fácil, veloz. Son atorrantitos arltianos que “se las conocen todas”. Así, “te pasan como y cuando quieren”. No son la inteligencia ni el talento los que se requieren. Es la audacia. La rapidez que da la impunidad, el descaro, la indiferencia moral: “me cago en todo”, es la consigna de los “vivillos” de la tele. Mordaces, carajeadores, banales, campeones imbatibles de lo soez, ganan por velocidad, por ausencia de escrúpulos, porque son fruto de un mundo devaluado y conocen sus reglas, que ellos recrean y crean diariamente, mejor que nadie. Porque eso es lo que quieren quitarnos. Y con la subjetividad nos quieren arrancar la posibilidad de la conciencia crítica, del sujeto crítico que es -en un solo movimiento- la trama de nuestra libertad. El poder hace todo lo que hace (lo que con tanta eficiencia hace) porque busca la imposibilidad del acto libre." José Pablo Feinmann "La filosofía y el barro de la historia" (ver Manipulación mediática III).

¿Qué los diferencia de cualquier otro? ¿Qué pecado cometen? Son una especie moderna de traidores que -desde afuera de la política y en nombre del arte o del periodismo- engañan a la gente en su inocencia o estupidez, adormeciendo conciencias con nuevos métodos. Y mientras los demás sufren, ellos viven bien del producto que ayudan a vender: las bondades del sistema. Horanosaurus.



Notas:


(1) ¿Se acuerdan de Cacho Fontana, imagen vendedora imbatible de La Serenísima hasta que se ventilaron detalles de su vida "disipada"? Lo cambiaron por Pancho Ibañez o Guillermo Andino, que todavía se mantienen en forma y se portan bien (o son muy discretos con sus mocos).
(2) A decir verdad, en la vida común de muchos de nosotros -los anónimos-, intentamos imitar algo de esa infalibilidad para no sentirnos humillados. Es un aprendizaje de la vida misma. Al fin y al cabo, desde que intentan socializarnos en la escuela, siempre “los feos, los sucios y los malos” son el centro de las agresiones. Que causan dolor y hacen las cosas peor. La vida parece ser un ejercicio para gambetear al dolor, donde pocos logran ser auténticos.

(3) “Caiga quien caiga”, programa de TV, producido por la empresa “Cuatro cabezas”, conducido por Mario Pergolini, Ernestina Pais y otros. Sólamente, una asociación libre.


Agenda de Reflexión N° 738 - La Argentina trash
18 de Agosto de 2011


Un libro describe a los protagonistas de la llamada “televisión basura” y descubre sus puntos comunes con la sociedad argentina. Muchos se declaran indignados por la contaminación que esos personajes generan desde la pantalla chica pero no pueden dejar de seguirlos. Por Josefina Licitra para Adn-CULTURA de LA NACION.


Manipulación mediática III


Una frase: “Nos van a entretener hasta morir” (José Pablo Feinmann, “La filosofía y el barro de la historia”). Tiro aquí algunas ideas rescatadas de dicha fuente y relacionadas con la manipulación mediática y las entradas anteriores:

EL HOMO-NET ("un navegante de la nada")

Pág. 532: Vattimo hablará de la sociedad transparente. Los medios de comunicación harían todo totalmente visible. Algunos hoy hablan de Internet como ese espacio de libertad “que se le escapó al Imperio”. No es así. El “Homo-Net”, condicionado y enajenado por el vértigo de la red, acostumbrado a ver basura y a exigirla… Internet despolitiza y deshumaniza todo... todo es un juego más, un espectáculo más de los infinitos que ofrece la red. De un game se pasará a otra cosa. Y a otra. Y nada significará nada. El Homo-Net es un navegante de la nada. Navega dentro de un significante tan saturado que es, en definitiva, un significante vacío para hombres vacíos, dado que la materia para dar contenido a sus vidas está en otra parte, no en la red.

Aparte del ruido, el otro elemento con que se sofoca la subjetividad es la rapidez (…) Pág. 706: Muchos eligieron burlarse de Fukuyama con la cuestión de la Guerra del Golfo. Mírenlo a este ideólogo del Departamento de Estado: decretó el fin de la historia y su país invade Kuwait. También se le podría haber dicho a Baudrillard: “Pero acaso la orgía no había terminado? ¿Hay algo màs parecido a una orgía (de sangre, desde luego) que una guerra?” (…) ¿Qué viene después de la orgía? Se autopregunta: “¿Tarea de luto o melancolía? …una interminable adecentamiento de todas las peripecias de la historia moderna y de sus procesos de liberación (de los pueblos, del sexo, de los sueños, del arte y del inconsciente, resumiendo, de todo lo que ha constituìdo la orgía de nuestra época) bajo el signo del presentimiento apocalíptico del fin de todas las cosas” (…) Si la realidad había muerto, él podía decir, como dijo muy suelto de cuerpo, ”La guerra del Golfo no ha tenido lugar”, libro que publica en 1991. Su tésis es brillante (…) “Estados Unidos hizo esta guerra del Golfo como si se tratara de una guerra atómica, por lo tanto a fin de cuentas como sustituto de una tercera guerra mundial que no ha tenido lugar”.

Pero la guerra atómica que todos esperaban no se produjo. Ergo, hubo que armar un wargame en miniatura. “Así, esta orgía militar no era una orgía en absoluto. Era una orgía de simulación, o una simulación de orgía (…) Los americanos hicieron la guerra cara a cara a la opinión mundial -a través de los medios de comunicación, de la censura, de la CNN, etc.- que en el terreno de las armas. Recurrieron mediáticamente a la misma bomba de depresión, que absorbe todo el oxígeno de la opinión pública”. “La amnesia, por si sola, constituye una confirmación de la irrealidad de esta guerra. Sobreexpuesta a los medios de comunicación, subexpuesta a la memoria”. La profusiòn de información ahogó el acontecimiento. La televisión nos protege. ¿De qué nos protege? De una responsabilidad insoportable (…)

Pág. 674: Desde la informática es que ahora el poder realiza la “sujeción” de la que hablaba Foucault. Si pedía defender nuestra subjetividad, estamos seriamente en riesgo de perderla por completo. El capitalismo parece haber advertido muy claramente la cuestión y su poder informático-comunicacional “se queda” con la subjetividad del sujeto. No se la quita, la penetra. La conquista. Entre Hollywood, la televisión e Internet, la represión toma ese matriz placentero que Foucault señalaba. No toda represión es violenta, ni desagradable. Nos van a entretener hasta morir. Vamos a terminar por ser la basura informática que desean hacer con nosotros, o con lo que va quedando. Porque esto empezó hace tiempo. Hay un trabajo sobre el tema en mis “Escritos imprudentes II: la colonización de la subjetividad”.

Pág. 636: (Foucault) “Es imperioso que pensemos nuestro presente. Se trata del “más importante de los problemas filosóficos”. ¿Para tanto? ¿Para qué? (…) “Quizás el objetivo más importante de nuestros días es descubrir lo que somos, pero para rechazarlo”. Célebremente, en el Prólogo al libro de Fanon (“Los condenados de la tierra”) Sartre escribió: “No nos convertimos en lo que somos sino mediante la negación íntima y radical de lo que han hecho de nosotros”. Pero este acto requiere una negación. Se ha hecho algo de nosotros. Ese algo, ¿quién lo hizo? Lo hizo el poder, en cualquiera de sus formas. Si hicieron algo de nosotros, ¿qué somos? Somos una cosa, una pura facticidad. Esta facticidad es la que tenemos que negar. Se niega desde lo que fundamenta la negación. El fundamento de la negación es el hombre. “Es por el para-sí que la nada adviene al mundo”. Solo el hombre se niega a si mismo para devenir otro de sí. Los animales no cambian, evolucionan. Solo el hombre (porque la tiene) puede negar su subjetividad (su subjetividad-cosa, su subjetividad-fáctica, la subjetividad que le han hecho ser) para ser libre. La verdadera lucha contra el poder es una lucha por la libertad. Y (como muy bien dice Foucault y desarrollaremos luego) en nuestros días se nos sujeta la subjetividad. Nos colonizan -decimos nosotros- la subjetividad. Nos hacen “otros” de nosotros mismos. Nos hacen ser lo que el poder quiere que seamos. Ni Sartre ni Foucault analizaron el poder de los medios de comunicación en esta tarea. No conocieron la revolución comunicacional (…) y menos aún conocieron a Bill Gates o imaginaron al Homo-Net. Esta es nuestra tarea.

Pág. 650: la alienación, en suma, es la pérdida de la subjetividad y del cuerpo de los hombres a manos del poder. También es el proceso por el que el poder sofoca y domina, poseyéndolo, lucuándolo o destruyéndolo, todo posible polo de hegemonía (…) ¿Qué somete el poder? Somete a los hombres. Son hombres que someten a los hombres (…) Los medios de comunicación colonizan las subjetividades y crean una totalidad informativa tan abrumante que aniquila toda verdad. No hay verdad, hay informaciones. Pero tenemos que creer en medio de todo este aquelarre de imposibilidades, que el hombre está vivo. Está vivo para torturar, para someter, para conquistar y, arduamente, para rebelarse. Y es cierto que nadie puede fundamentar una ética porque no podemos en medio de tantas diferencias y prácticas enfrentadas establecer valores universales. Pero tiene que haber éticas zonales, verdades zonales. Tiene que haber “algo” que me permita decir que Bush es un terrorista. Que Bin Laden otro. Que son malas personas, malos tipos. Que están por la muerte. Y nosotros estamos por la vida. Si eso no es así, si eso no es posible, entonces seamos pasivos observadores de la destrucción, del sometimiento y esperemos sin esperanza alguna el día del Gran Tsunami. Porque hacia allí nos llevan. “El hombre que se rebela es inexplicable”, dijo el mejor Foucault, el de Irán, el que se conmovió con la sublevación de “las manos vacías”. Puede ser (…) es posible que toda rebelión se haya tornado inexplicable. Seamos inexplicables.

Pág. 696: Vattimo es un honesto pensador. Pero solo eso. No hay en él una sola idea original. La teoría de la multiplicidad y de los dialectos estaba en Foucault y en la destruktion que Heidegger hace de la metafísica… los posmodernos añadieron el elemento de los mass-media. Pero Vattimo con una ingenuidad alarmante: los media crean una sociedad transparente. Esto es un franco disparate. Los media crean una sociedad de la mentira. Esto supondría que hay una sociedad de la verdad. Y no es lo que creo. Pero si creo que los media -mintiendo creativamente- crean una realidad que es cualquier cosa menos transparente, la de los grupos de poder que los poseen… manipulan la realidad de un modo irrefutable, invencible.

La violencia mundial, disfrazada por la televisión

(…) ya es imposible ignorar el poder de los mass-media como creadores de la realidad. Es cierto que el hambre no es virtual pero es virtual la trivialización del hambre, del crimen, de la tortura, como la de la guerra. No se “muestra” el hambre y si se lo “muestra” se lo hace como un paisaje más del show mediático posmoderno. Pasamos con tanta velocidad de una escuelita miserable de Jujuy, de chicos desnutridos, o de violencias en las villas donde se concentran los desesperados al galancito de moda, a la modelo con trusa y soutien, a la risa de un conductor-empresario, a las declaraciones de un político, a un partido de fútbol o a la guerra de Irak, que del hambre y sus imágenes no nos queda nada, y si alguna emoción nos despertó ver a un chico raquítico, con la pancita hinchada, analfabeto, con el signo de la derrota clavado entre ceja y ceja, se nos diluyó enseguida, nos la borraron con el vértigo de las imágenes, de la información, con el anuncio de una película de Bruce Willis, con Penélope Cruz, o si somos más sofisticados, con Cate Blanchet, con Helen Mirren, y enseguida con el alza de precios, con la canasta familiar, con el informe económico, con todo eso que, en efecto, hace que todo y nada sea real, porque es tanta la realidad que nos dan que no podemos retenerla, y esa realidad que no era “virtual”, el hambre, o que no debería serlo, murió en la vorágine de las imágenes, que ya no son imágenes de nada, que son simulacros, ¿o quién le dijo a usted que Penélope Cruz existe? ¿Què Bruce Willis es real? Son simulacros, son apariencias, son armas de seducción y desencanto que son reemplazadas por otras armas, acaso de horror y ternura o solemnidad o placer o sexo o lo que sea, armas que tienen el objeto de saturar, de abogatar nuestra conciencia, nuestro juicio crítico y asesinarlo al tiempo que se asesina la realidad, de la que terminamos por saber solo una cosa: nada, y creyendo, a la vez, que lo sabemos todo, porque vivimos en el mundo de las comunicaciones, un mundo de informaciones-vértigo, de informaciones-infinito, en el cual algo murió y no lo sabemos, es lo único que no sabemos: no sabemos que murió la realidad.

Pág. 716: ¿No es real el terrorismo? Apenas si vimos las víctimas de las Torres Gemelas. Ni siquiera se las sometió al simulacro de la TV. No se quiso exhibir las víctimas del Imperio. El Imperio es agredido en su centralidad. En el centro del poder económico y financiero. Pero no tiene víctimas. Las oculta. La muerte no existe. Podemos ver caer las Torres pero ocultarán los cadáveres (…) El simulacro es la máxima conquista del poder.

El sujeto absoluto comunicacional

Pág. 789: No hay subjetividades autónomas. El sujeto absoluto comunicacional “sujeta” a los hombres de hoy. Les hace ver lo que hay que ver. Hablar de lo que hay que hablar. Coloniza sus conciencias. Impide el más mínimo surgimiento de pensamiento crítico. De aquí que los gobernantes busquen algún canal de TV libre. O lo compren. Pero, ¿a quién lo compran, bajo que condiciones? ¿Qué pueden y no pueden decir? ¿De quién es La Nación? ¿Quién maneja el Grupo Clarín? Si el gobierno argentino compró Radio 10, ¿a quién compró en realidad? ¿Quién sostiene a los “creadores de opinión”? ¿Puede haber “libertad de prensa” en un mundo en que lo informático se ha monopolizado como nunca, un monopolio internacional manejado por el Imperio, por el nuevo sujeto absoluto? ¿Qué vemos de las guerras? ¿Qué sabemos de la verdad? ¿Hay verdades o el vértigo comunicacional que las ahoga? Los sujetos viven abogatados de informaciones, pero no tienen una sola verdad. Sus mentes son moldeadas. Opinan lo que opina el diario que leen, el canal que ven, la telenovela que miran. Sus valores no son propios. Son los que los medios -en medio de una guerra fenomenal- imponen (...)

Ese poder es uno e intenta someter a lo múltiple. Y lo somete. Ya no existe lo múltiple. Lo que existe es el poder de lo uno comunicacional. Ese poder se dirige hacia el sometimiento, hacia el avasallamiento, hacia muy especialmente el aturdimiento de las conciencias. El mundo hace ruido. Todo es ruido. Vivimos en medio de una ontología del ruido. De una ontología de la sobreactuación. Desde la gesticulación inflamada de un director de orquesta (…) desde cualquier relator de fútbol, desde cualquier locutor radial, desde cualquier reportero del tiempo, todos gritan o sobreactúan. Lo uno comunicacional aplasta la subjetividad a través, entre otras cosas pero no lateralmente, del ruido. Ni hablar de los recitales de rock. El ruido, la bengala, el fuego, la muerte.

(…) Diez mega grupos controlan la prensa, la radio y televisión de EE.UU. e influyen en América Latina (…) y controla además el vasto negocio del entretenimiento y la cultura de masas, que abarca el mundo editorial, música, cine, producción y distribución de contenidos de televisión, salas de teatro, internet y parques tipo Disney World, no solo en el país del norte sino en América Latina y el resto del mundo (...) muestran a Estados Unidos como una democracia ejemplar, regida por el llamado “sueño americano de la libre competencia”…

Cada vez que encendemos el televisor recibimos, aterrados, las crueldades de la propaganda de guerra del imperio estadounidense, aunque las noticias pretendan mostrar la supuesta bondad de sus soldados en Irak y las películas nos familiaricen desde niños con la muerte y la violencia. Petróleo y recursos naturales para las transnacionales y circo para los pueblos, parece ser la consigna del imperio, solo que ahora el circo está instalado en los hogares, por voluntad de unas reducidas elites mundiales (...) En EE.UU. la información fue suplantada lisa y llanamente por la propaganda corporativa. Dejó de existir el “derecho a la información”, garantizado por la Primera Enmienda de la Constitución…

Hay una represión que entretiene, que produce placer. Es el gran hallazgo de la corporación Disney… el mundo es maravilloso. Ríndanse.

Dudar del poder

Pág. 792: Esto es hoy el capitalismo comunicacional. Esto es hoy el sujeto absoluto hegeliano. Está centrado porque son empresas y ramificaciones infinitas del Imperio. Se trata de una gigantesca metástasis. Nunca sabremos para quien escribe un periodista. Para quien habla un locutor. En que medio actúa el más “progresista” de los escritores: ese medio lo toma para neutralizarlo. Cuando no pueda le ofrecerá algo distinto y si el otro sigue siendo incómodo lo borrará de la realidad, le impedirá el acceso a cualquier lado. Alguien pondrá la cara: alguien dirá “estás despedido”. Pero no habla por su boca. Es hablado por la voz de sus amos, aunque no lo sepa ni lo crea.

(…) Es una metástasis que se expande concentrándose. El poder absoluto comunicacional no hace sino centrarse, logocentrarse, fonocentrarse. Ocupa la más absoluta centralidad. Pero, a la vez, se expande. Su condición de sujeto centrado que controla sus propios mecanismos de acción y poder es la que le permite des-centrarse y extenderse, globalizarse. Es un sujeto global informático. Pero es, sobre todo, la real posibilidad que tiene el Imperio para sujetar las subjetividades. En tanto, los filósofos post siguen deconstruyendo al sujeto, diseminándolo, adelgazándolo, hablando del pensamiento débil. ¿El Imperio, pensamiento débil? Ya resulta triste, patético, insistir con esas liviandades de los noventa, cuando se festejaba el triunfo del neoliberalismo y el fin del sistema soviético.
¿Qué haremos ante el abrumador poder del sujeto absoluto comunicacional? Defender nuestra subjetividad. (Escribí) un texto que se llama “Nos van a entretener hasta morir” (en Escritos imprudentes I). Decía León Rozitchner: “Nunca hubo un poder tan bien organizado, voraz y despótico como el que está apareciendo ahora… no podés imaginar siquiera, porque el imaginario viene de afuera y se mete en vos. Y el movimiento interno de imaginación y pensamiento te lo interrumpen a cada rato, pasándote. Todo está, en alguna medida, organizado de una manera siniestra. Todos los niveles de la relación del poder con la realidad están organizados técnica y tecnológicamente. Este sistema está hecho para destruir la subjetividad de la gente, impedir el pensamiento, impedir el afecto. Y por eso la superficialidad”.

(…) Un sujeto que no puede imaginar no puede proyectar, no puede pensar nada alternativo al imaginario del poder… lo interrumpen, dice León Rozitchner, “pasándote”. Nos pasan porque son más veloces, más rápidos. De aquí la “rapidez” de los “vivillos” de la televisión. Todos tienen lengua fácil, veloz. Son atorrantitos arltianos que “se las conocen todas”. Así, “te pasan como y cuando quieren”. No son la inteligencia ni el talento los que se requieren. Es la audacia. La rapidez que da la impunidad, el descaro, la indiferencia moral: “me cago en todo”, es la consigna de los “vivillos” de la tele. Mordaces, carajeadores, banales, campeones imbatibles de lo soez, ganan por velocidad, por ausencia de escrúpulos, porque son fruto de un mundo devaluado y conocen sus reglas, que ellos recrean y crean diariamente, mejor que nadie. Porque eso es lo que quieren quitarnos. Y con la subjetividad nos quieren arrancar la posibilidad de la conciencia crítica, del sujeto crítico que es -en un solo movimiento- la trama de nuestra libertad. El poder hace todo lo que hace (lo que con tanta eficiencia hace) porque busca la imposibilidad del acto libre. ¿Cuál sería este acto? (…) insistimos hasta decir que en algún punto, acorralado, sofocado, en el último socavón de nuestra conciencia, teníamos que tener todavía un resto de libertad. Concedámoslo: sí, en ese resto, en ese último bastión de nuestra subjetividad, somos aún el sujeto absoluto hegeliano. O el sujeto de la libertad sartreana. Es necesario que podamos serlo para que el hombre no esté definitivamente perdido. Desde ese resto es que aún podemos decir la frase que más teme el Poder que digamos, la frase contra la cual dirige toda su enorme artillería: dudo de vos. Lo que dijo Descartes. Ese “héroe del pensamiento”. “Dudo, y de lo único que no puedo dudar es de mi duda”. Ahí tambalea la estructura.

La última bunkerización: no estar ya en este planeta.

Vivimos en peligro. El terrorismo y el contraterrorismo harán del planeta un campo de batalla. La guerra global (preventiva) ya estalló. Y no es virtual a la manera de Baudrillard. Ahora la vemos. Vemos los muertos, los torturados. Vemos el hambre. Vemos a los hambrientos con solo abandonar la centralidad suntuosa de Buenos Aires, donde hay niños hambrientos en las calles, como en los bolsones de pobreza del Primer Mundo. Vemos los torturados de Irak. Los muertos de Irak. Los torturados de Guantánamo. Pero basta dar vuelta la página y ahí está la modelo del día, vendiendo su trusa, su soutien, con sus tetas bien siliconadas. Hasta los cuerpos son virtuales, falsos simulacros de algo que no es.

Pero la lucha por la autonomía sigue pasando por la lucidez, la inteligencia, sí, por la filosofía. Hoy, hacer filosofía, es defender la libertad de nuestra conciencia agredida por los medios del poder. Es pensar un mundo sin terrorismo ni contraterrorismo. Buscar un nuevo concepto de razón que imponga alguna zona de cordura en medio de la demencia multi-nuclear. Lo que corre peligro es la existencia del planeta. Se dice, se sabe, que los multimillonarios, que los que mandan y conducen y dirigen este mundo en carrera hacia el abismo ya codician el espacio sideral como tabla de salvación.
Pág. 710: (…) la realidad, si no murió, nos la escamotean todo el tiempo o, alevosamente, nos la crean y nos la sirven en platitos de plástico descartable. De este modo, Baudrillard nos advierte: “Vean, la realidad ya no es eso a lo que nos habíamos acostumbrado que fuera”. ¿A qué nos habíamos acostumbrado que fuera? Fácil: la verdad detrás de las apariencias. Como sabemos, detrás de las apariencias no hay nada: las apariencias son simulacros y ahí se termina todo. Estamos atrapados por la hiperrealidad posmoderna.

(…) la guerra en tanto pseudo-acontecimiento se construye por medio del bombardeo televisivo que sofoca al Homo-TV… los agresores y su formidable aparato de propaganda, de simulacro, de encubrimiento, de retórica, tornan imposible que los ciudadanos puedan conmoverse ante un cadáver, ante uno al menos, porque ninguno habrá de hacerse público, ninguno les será mostrado. Los que mueren, mueren doblemente. Mueren en el campo de batalla y mueren en la insignificancia de lo comunicacional, mueren en la modalidad de lo hiperreal, de la simulación, de parecer detrás del cual no hay verdad, no hay guerra.

Pág. 795: la exclusión seguirá sencillamente porque no hay para todos. Ni existe la voluntad de que lo haya. “En otros términos, si todo el mundo viviera como un francés, nos harían falta más de dos planetas, y si consumiéramos como un estadounidense nos harían falta cinco” (Paul Virilio, Ciudad pánico, Libros del Zorzal, pg. 70)

(…) se da una tendencia a la bunkerización, un regreso a la “ciudad cerrada”, que recuerda a los feudos medievales. “El gran encierro metropolitano de los siglos XX y XXI reproduce a escala global aquello que ocurría antaño a escala local, durante la población de la era agraria y artesanal” (Paul Virilio, pg. 76). Hay una “fijación patológica”. Ya el mundo se resiste a ser “multipolar”, ahora es “unipolar”. “El problema es que el patio trasero de la superpotencia estadounidense tiene las dimensiones del mundo” (Virilio, pg. 78) De aquí la necesariedad, para el Imperio, de la “guerra preventiva”. El ataque puede provenir de cualquier parte. Hay que anticiparse a el y operar antes que el tumor haga metástasis. Se trata de una cirugía preventiva. Pero es el Imperio el que decide donde está la “enfermedad”. Una enfermedad que aún no se ha manifestado, pues la “guerra preventiva” consiste en eso: en impedir que se manifieste. Cuando lo haga será tarde. Pero atacar algo que no existe o que no existe aún es de una irracionalidad criminal que amenaza a todo el patio trasero. Que al ser, ahora, todo el mundo, amenaza entonces a todos.

Todo el mundo capitalista –dada la imposibilidad para integrar a los que quedan afuera, a los nuevos bárbaros- se encuentra a las puertas de la invasión.

(…) Las clases medias altas y las clases empresariales de los countries de la banlieu de Buenos Aires retornan a la ciudad, a la centralidad, donde se sienten más protegidos, dado que los “bárbaros” de la periferia son ya incontenibles por los guardias armados de los servicios de seguridad. De este modo, el estricto presente de la racionalidad capitalista se dibuja entre la emergencia amenazante de los hambrientos, la incontrolabilidad del terrorismo, el fracaso de las nuevas guerras de colonización antiterrorista y el proyecto de las clases altas, de los poderosos que protagonizan el gran encierro, la bunkerización de la ciudad cerrada y planean, entre tanto, sumidos en la angustia y hasta en la crispada desesperación del último recurso, la huida a la seguridad extra-planetaria, sideral, al último encierro, al último bunker cuya característica esencial, la que otorga la verdadera seguridad que se busca, radica en no estar ya en este planeta. Algo que confirma para el Imperio un fracaso consumado, sistémico, aplastante: ni siquiera el sujeto absoluto comunicacional, cuyo poder es devastador, puede satisfacer una necesidad elemental de los hombres, el hambre, sino que lo acrecienta y en este acrecentamiento se hunde la posibilidad de integrarlo a la polis, a la dignidad social, al salario y no a la miseria injuriosa.

Y sin embargo, alguien, hoy, todavía

alguien nace y alguien muere en paz…
Marta Argerich toca la sonata en si menor de Liszt… 
Un pintor crea su mejor obra… 
Un médico hace un trasplante que salva una vida…

“Sólo por amor a los desesperados conservamos aún la esperanza”. Walter Benjamin.
“Todavía hay posiciones que defender en Europa”. Walter Benjamin. 
“Todavía hay causas que defender en este mundo”. José Pablo Feinmann.
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domingo, 10 de julio de 2011

viernes, 8 de julio de 2011

Gratificación visual

Fritz Kahn (1926) serie “Der Mensch als Industriepalast” y con link, la versión animada-siglo XXI de Henning M. Lederer.

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