jueves, 22 de julio de 2010

El día que me muera quiero que pongan esta música de Pat Metheny en mi velorio


































Parafraseando a "El día que me muera quiero que toquen cumbia" del periodista chileno Alarcón (rastreando con curiosidad y sensibilidad la vida en las villas miseria argentinas), deseo que me pasen esta banda de sonido compuesta por el guitarrista norteamericano Pat Metheny, su compinche Lyle Mays & amigos del alma, cuando me velen. El problema es que si en la otra vida no hay música voy a volver a la tierra como alma en pena o voy a exigir una reencarnación posible para no extrañar uno de los placeres más grandes que fue escucharlos. La conexión que me produce la música básicamente instrumental de Metheny, debe ser semejante al éxtasis que uno observa en los amantes de la música clásica o la ópera (ignoro porqué nunca llegaron a conmoverme esos géneros). De toda la discografía de PM -que supongo conocer íntegramente- los que ennumero abajo son los temas que más me emocionan y a los que deberían recurrir mis sobrevivientes allegados si esos vagos y mal entretenidos desean cumplir mi deseo póstumo. Para los desprevenidos, aviso que el solo de guitarra de Pat Metheny que más lo representa y sintetiza y más me conmueve, continúa siendo el del hermoso tema "Language of time", del disco "Quartet" de 1996.

Nada, nada de lo que he escuchado en cinco décadas me parece que supera la calidad de Pat Metheny, no sólamente el mejor guitarrista del mundo, también un músico enorme de enorme buen gusto. He escuchado excelentes guitarristas cuya música no está a la altura de sus habilidades (bueno, debería agregar a John Scofield y John McLaughlin en el podio para ser justo). Aunque no sea crítico de arte ni haya estudiado música, he sido un melómano importante de orejas amplias y curiosidad permanente, que recorrió sin descanso todos los géneros musicales: el listado de mis discos preferidos a la derecha de la portada del blog creo brinda garantías al respecto.

Cada vez que se estuvo PM en Buenos Aires tuve la suerte de poder escucharlo (con una excepción): en agosto-85 presentó el disco "First circle" en el estadio Obras Sanitarias con su "Pat Metheny Group" incluyendo a nuestro Pedro Aznar (más Lyle Mays, Paul Wertico y Steve Robdy): es el que recuerdo con más emoción. Después, "Still (life talking)" en el Luna Park en diciembre-87 (con Wertico, Mays, Robdy, Marcal, Blamires y Ledford) con un horroroso sonido que echó a perder las buenas intenciones.  Luego "Secret story", trabajo solista que presentó en el teatro Opera en setiembre-93. Y por último, "We live here" con el PMGroup en el Grand Rex, mayo-96.

El recital que me perdí fueron sus presentaciones en el viejo boliche Shams de Belgrano, en marzo-1986, con su Special Quartet (Ernie Watts, Charlie Haden y Harvey Mason). No recuerdo que cosas más importantes pude estar haciendo esas noches. Pero -como revancha- vi al trío de Lyle Mays presentando "Fictionary" (su primer solista) en el Opera (setiembre-92, con Jerome Hochberg y Mark Walker); invitó a cantar en un tema a Pedro Aznar, ya abierto del PMGroup. Como si fuera poco, en la misma jornada actuaron el excelente guitarrista devenido blusero (ex-Miles Davis y Joni Mitchell) Robben Ford en trío con Roscoe Beck y Tom Brechtlein; y abriendo en solitario, humilde pero majestuoso, el Mono Fontana.

Seguramente en otros sitios obtengan la data con mejor detalle pero, como decía, el multiinstrumentista criollo Pedro Aznar (luego de estar Serú Girán con Charly García, David Lebón y Moro por los 80's) integró durante varios años el grupo de Pat Metheny; entre otras cosas, también por eso hoy tiene fans en muchísimos lugares del mundo. Tengo entendido que Aznar estaba actuando en Brasil con Serú Girán, se cruzó a su admirado PM en un festival, le entregó humildemente un cassette con la música grabada de su primer disco solista para que la escuchara y al rato lo mandó a llamar. Valga la burda comparación, para los melómanos argentinos contemporáneos, que Aznar estuviera en el Pat Metheny Group fue como ver a Lionel Messi haciendo maravillas en el Barcelona y ganando todas las copas que se le cruzaron en el camino.

Independientemente de esa subjetividad, la época musical que Aznar recorrió con el PMG me pareció la más rica y brillante por las muchas influencias de sonidos sudamericanos que insuflaron el jazz moderno de la dupla Metheny-Mays y porque la voz de Pedro le otorgó una coloratura y calidez que sus reemplazantes no le pudieron brindar después. Los discos en que participó fueron "First circle", "Still (life talking)", "The falcon and the snowman" (una BSO) y el vivo "The road to you", si no me equivoco.

Para el que sabe medianamente de lo que hablo o también es fana, en mi siguiente entrada "Pat Metheny en Argentina: recuerdos" encontrarán escaneos de tickets, publicidades, programas y críticas de los recitales que les mencioné antes. Quizás les interese.

Ahora, si no lo conocen, el mayor bien que puedo hacerles es que descubran la música de Pat Metheny. Puede que funcione o no, pero tienen que intentarlo porque si resulta y les llega al alma como a mí, me lo agradecerán de por vida. Disfruten. ¡Ah! ¡Y no se olviden los parlantes en mi velorio! Yo creo que con todos estos temas va a alcanzar. Horanosarus.

PD: para quienes dispongan de Spotify, en la playlist Horanosaurus Metheny hallarán una selección más accesible y actualizada para disfrutar de mi héroe musical.

"Soul search" (Orchestrion, 2009)

BONUS TRACK

Quizás lo hayan advertido, quizás no, pero en este blog desarrollé una serie de entradas posteriores con el título de "Guía práctica garantizada de jazz, rock, pop, BSO & world music (500 discos para procurarse la felicidad)". Son recomendaciones musicales de este humilde melómano sin chapa de crítico profesional, cuyo objeto estimo queda claro en el mismo irónico título. Como cae de maduro, en el capítulo 4 dedicado al Jazz & Jazz fusion, me sumergí también a una revisión de la historiografía musical de Pat Metheny, repasando hace poco -con paciencia y deleitación-  toda su discografía y seleccionando algunas de sus producciones. Acá pego mis conclusiones. Espero que les guste. Horanosaurus.  

**Pat Metheny Group – “American garage” (1979)

No puedo ser equilibrado: Patrick Bruce Metheny (Lee’s Summit, Missouri-USA, 1954) inventó la música que habita mi alma hace unos 50 años y me conmueve cada vez que la escucho. Casi como la banda de sonido de mi vida. Encuentro en ella toda la frescura y la profundidad que necesito.

Metheny (PM) es además un guitarrista excepcional y versátil, ejecutante de más de una docena de instrumentos distintos a los que arranca sonidos diferentes (desde su Gibson ES-175 juvenil, una eléctrica de 12 cuerdas, una guitarra clásica fretless-sin trastes, la guitarra-arpa Pikasso, un monstruito de 42 cuerdas en tres mástiles cruzados más un cuarto extra a modo de arpa, la guitarra sintetizador, la guitarra sitar acústica y sitar eléctrica y el timple, un pariente del cuatro venezolano, muchas ideadas entre la luthier canadiense Linda Manzer y el mismo Metheny). Pero esa parafernalia no serviría de mucho si PM no tuviera la creatividad y el enorme gusto musical que ostenta. Puede simplificar o complejizar las cosas todo lo que se le ocurra pero siempre será a favor de la belleza.

Si se enganchan con este genio, verán que hay discos que editó bajo la etiqueta “Pat Metheny Group” (PMG) y otros que figuran como obras solistas o en dúos, tríos o cuartetos, tocando formatos más o menos jazzeros, cercanos o alejados del ‘mainstream’. Por las distintas búsquedas artísticas que encaró a través de los años resulta muy difícil clasificar estrictamente los casi cincuenta discos de Metheny. Los españoles de la web Tomajazz intentaron una sistematización y los dividieron en “jazzman”, como “PMG” por su producción con sus grupos estables, “inclasificable”, “imagen y sonido” y “colaboraciones”. En casi todas sus facetas ganó algún premio Grammy (al día de hoy tiene 37 nominaciones y veinte ganados), sea en la categoría mejor perfomance jazz fusión, mejores composiciones o mejor grupo de jazz contemporáneo. Para este racconto seguiré un criterio cronológico, resaltando lo que me interesa.

Metheny es para muchos el mejor guitarrista contemporáneo y el sonido más reconocible. Objetivamente es el músico de jazz vivo que más discos vende en todo el planeta, lo que aquí no resulta solo un dato de márketing, como si fuera Shakira, Maluma, Ricky Martin o Madonna: acá significa que Metheny expandió los límites de ese género musical y acercando a un público diferente. Dos logros que juegan en contra para los puristas del jazz, que suelen preferir artistas cerrados y elitistas. Si resultan trágicos y decadentes, mejor.

PM empezó su carrera por Kansas City y recibió una beca para estudiar en la Universidad de Miami, donde al poco tiempo pasó a ser profesor. Después recaló en la prestigiosa Berklee College of Music, donde dió clases a Mike Stern y Al Dimeola. Allí lo convocó enseguida el vibrafonista Gary Burton. En Miami se había hecho amigo del extraordinario bajista Jaco Pastorius y participó de su primer disco, el experimental “Jaco” (1974). Reclutado por el exclusivo sello alemán ECM, le toca el turno a PM y saca su debut, el más que interesante “Bright size life” (1976) donde su admirado bajista le devuelve la gentileza sumándose al trío con Bob Moses en batería. ¿Cómo podés perderte semejante reunión? Escuchen el cierre de las cuerdas en “Missouri uncompromised”. Dos genios se saludan. Ah! Metheny y Pastorius casi púberes fueron reclutados por Joni Mitchell para girar con ella y grabar el muy buen doble en vivo “Shadows and lights” (1980). El bajista fue partenaire en varios discos de la vieja dama digna y fundamental para su extraordinario “Hejira” (1976). Ya los recomendé antes.

En 1977 Metheny graba en Oslo para el sello ECM el disco “Watercolors” y empieza a acompañarse con el genio musical del tecladista Lyle Mays, germinando la idea del PMG aunque las composiciones todavía siguen siendo de solo de Metheny. PM empieza a mostrar sus futuras facetas: el tema “Oasis” (con guitarra de 12 cuerdas) o “Sea song” ilustran su costado más ambient y “Lakes” o “Riverquay”, el lado acid jazz. Eberhard Weber al bajo y Dan Gottlieb en batería.

Aparecerán las primeras composiciones conjuntas Metheny-Mays en el disco “Blue asphalt” (1991), uno de los primeros registros oficiales como PMG en vivo, en el Great American Music Hall de San Francisco, agosto 1977, con Mark Egan al bajo. En estudio son plasmadas en “Pat Metheny Group” (1978), primer documento fehaciente de la banda como tal, con una tapa emulando el ‘disco blanco’ de los Beatles. Igual formación. La novedad es que Lyle Mays incorpora definitivamente su ejército de teclados eléctricos al sonido de la banda. Agarran las rutas norteamericanas en combi para difundir su novedosa fusión. “Phase dance”, con sus primeras estribaciones latinas, es la brújula. Piedras basales del dúo Metheny-Mays, que ha sido al jazz contemporáneo lo que Lennon & McCartney al pop y la música moderna. Así de fácil.

A los 25 añitos, Metheny viaja otra vez a Oslo y se manda el solista “New Chautauqua” (1979), con composiciones propias que remiten al western americano, grabando todos los instrumentos, sin usar batería. Oníricos e intimistas “Country poem” y “Sueño con México”. “Daybreak”, ideal para cortina de FM chill-out.

Llega entonces “American garage” (1979). Persiste el sonido ambient ineludiblemente americano ahora en formato PMG -que mantiene con sus mismos integrantes- pero suena más contundente y a veces hasta rockero. Gottlieb cobra mayor protagonismo. Y ‘ese amigo del alma’, Lyle Mays… los entendidos seguramente no le darán a Lyle Mays el galardón de mejor tecladista de jazz del mundo pero para mi ha sido el más expresivo y sensible armónicamente.

Sigue PM con otro solista: el “80/81” (1980) un disco doble de jazz bastante experimental -que en algún momento roza el free y el postbop- grabado en Oslo otra vez, acompañado por un seleccionado jazzero: Jack Dejohnette en batería, Dewey Redman y Michael Brecker en saxos y Charlie Haden en bajo, sin presencia de teclados. No se de quien fue la idea de reunir semejante equipo pero a la lejanía suena a un examen de estos jazzeros top: ‘a ver que hacés al lado nuestro, pibe’. En realidad, todos eran bastante jóvenes y no gozaban aún de su cotización de adultos. En cuanto a la música, destacaría “Turnaround” de Ornette Coleman, “Every day (I thank you)” con un Brecker magistral y “Goin’ ahead”, un clásico de Metheny que irá tomando forma con el tiempo.

Vino luego “As fall Wichita so falls Wichita falls” (1981), extrañamente firmado solo por Metheny y Lyle Mays -ni PM ni PMG- más Nana Vasconcellos en percusión y quizás algún aporte de Steve Swallow en bajo. Me imagino las críticas acumuladas del jazz mainstream norteamericano: la música de Metheny tiene jazz pero no es nada ortodoxa, es incalificable, no encaja. Igual sacó dos Grammys y otros premios. Después de un arranque sinfónico y algo pretencioso con el tema homónimo, que ocupaba un lado entero del disco, la delicadeza aparece en el lado B con “September 15th.” (dedicado a Bill Evans) y en “It’s for you”. Vasconcellos por primera vez en la discografía de Metheny introducirá una voz “cantada”, un acompañamiento vocal que acompaña las melodías pero con ausencia de letras, arreglo que se convertirá en un toque de distinción de la música del Pat Metheny Group durante décadas. El guitarrista alistará intérpretes muy superiores para su combo. Ampliaremos!

**Pat Metheny Group – “Offramp” (1982)

Grabado para ECM en los estudios Power Station de Nueva York. Otro Grammy. En el tercer disco del PMG entra Steve Robdy al bajo para quedarse, igual que la guitarra sintetizada Roland GR300 de Metheny, que dará que hablar de aquí en más. El aporte casi anónimo de Vasconcellos es mayor al denunciado. Aparece el clásico “Are you going with me?” para que se quede en el fondo del alma por el resto de nuestras vidas: pavimenta con cadencias latinas el brillante camino que recorrerá Metheny durante una década y media, más o menos. La belleza de “Au lait” supera los catálogos. Otro himno, el delicado “James”, dedicado a James Taylor.

*Pat Metheny Group – “Travels” (1983)

Otro Grammy-Best jazz fusion perfomance. La originalidad y el éxito del Metheny ameritaban a esta altura el disco en vivo que cualquier artista requiere. Son tomas extractadas de una gira por el interior norteamericano. Mi favorita es“Song for Bilbao” pero todo este disco doble en vivo es realmente un viaje sonoro y una especie de grandes éxitos que permite dar con versiones impresionantes de “Are you going with me?”, “Goin’ ahead” y “Phase dance”. Con la creativa “Straight on red” a pura samba con Mays a dos manos a full. No siempre el título de un trabajo musical logra expresar el concepto que la creación intenta transmitir. Este es un caso exitoso.

Cronológicamente hablando, en las postrimerías de su contrato con ECM, Metheny arma un trío de jazz con dos músicos de prestigio, Charlie Haden y Billy Higgins, y graba “Rejoicing” (1983). La historia la cuento más adelante porque viene con saga.

**Pat Metheny Group – “First circle” (1984)

El mejor disco de jazz contemporáneo o el mejor disco del siglo XX. Como quieran. Imbatible. Si en la música existen las texturas y se puede transmitir alegría y drama, en estas creaciones del Pat Metheny Group lo podrán comprobar. Es conocida la anécdota del casette entregado en Brasil por Pedro Aznar -con adelantos de su primer CD solista- a su admirado PM en gira y el posterior llamado a integrar las filas del PMG. En “First circle” el argentino empieza a hacer maravillas con su inigualable voz al frente, ya lanzado el PMG a bucear apasionadamente en las entrañas latinoamericanas usando el susurro humano como instrumento cálido y profundo. El disco presenta la mejor formación histórica del PMG: Metheny, Lyle Mays, Paul Wertico, Steve Robdy y Pedro Aznar. Todavía estaban en el sello alemán ECM.

Fusión en el exacto sentido del término. Empieza con la extraordinaria e irónica “Forward march” y no se detiene hasta el último surco. El tema homónimo es impresionante, conmueve hasta el tuétano, y “Praise” podría ser himno nacional en la República de la Utopía.

La tríada “First circle” (1984), “Still life (talking)” (1987) y “Letter from home” (1989) posiblemente sea lo más alto de la música popular contemporánea en el siglo pasado. Faltaría agregarle el maravilloso “Secret story” (1992) y listo. Todos ellos con premios Grammy-Best jazz fusion perfomance, vocal o instrumental y cosas por el estilo.

Metheny colaboró o compuso algo de música para películas. En 1983 metió su guitarra para la BSO de Jerry Goldsmith en la muy interesante “Bajo fuego” de Roger Spottiswoode. Metheny y Mays compusieron para la más conocida banda de sonido de “The falcon and the snowman” de John Schlesinger (1985), ejecutada y firmada por el PMG. Participó Pedro Aznar en los tracks “Daulton Lee” y “The falcon” y nada menos que David Bowie en el tema de difusión “This is not America”.

En 1986, PM se junta en estudios con otro de sus músicos admirados, el saxofonista Ornette Coleman, máximo improvisador y baluarte del free jazz (Texas-USA, 1930-2015) y en dos días graban “Song X” (1986), el primero para el sello norteamericano Geffen Records, para nada especializado en jazz. PM ya había reversionado varios temas de ese músico en discos propios. “Song X” tiene la base rítmica al cuidado de Charlie Haden y Jack Dejohnette. Para muchos críticos de élite, un disco que se las trae. Yo no puedo recomendarlo porque odio al free jazz. Las palabras clave son densidad y estridencia. Si se animan, a por él.

**Pat Metheny Group – “Still life (talking)” (1987)

Otro disco expresivo y conmovedor. David Blamires y Mark Ledford reemplazan a Pedro Aznar e ingresa también Armando Marcal: logran tapar el agujero de Aznar con altura. Las composiciones siguen siendo extraordinarias. Es otro viaje sensible por las Américas, algo más sinfónico que “First circle” pero no menos pasional: los climas de “Minuano 6:8”, de “Third wind” o “(It’s just) talk” me siguen poniendo la “piel de gallina” cada vez que las oigo.“In her family”, una cajita de música, aunque seguramente “Last train home” será la más popular en todos lados. Grabado en Geffen Records.

**Pat Metheny Group – “Letter from home” (1989)

Con “First circle” y “Still life (talking)” este disco cierra una especie de tríptico del PMG que, para mi, encierra la más maravillosa música moderna del mundo (sonando parecido a lo que decía “el General”). También de la mano de Geffen. Otra vez con el toque distintivo e inigualable de Pedro Aznar (se nota la diferencia): aporta su introspectiva “Vidala” y la rompe en “Dream of the return” y “5-5-7” (mucho más aún en vivo). Bien arriba “Better days ahead”, una bossa optimista para ganarle a la vida, “45/8” un joropo venezolano, el eufórico “Beat 70” y la bella cajita musical de “Letter from home” (gracias, Lyle Mays!) Nuevamente, músicos fantásticos dejando todo en función de grupo. Al PMG lo esperaría una gira mundial que duraría casi tres años, con este best seller bajo el brazo.

**Pat Metheny – “Question & answer” (1990)

En trio con el bajista Dave Holland y el legendario baterista Roy Haynes. Escuchás las baladas “Never too far away”, “Change of heart” (Grammy por su composición) y “Old folks” (Dedette Lee Hill) y se te caen las medias. No me gusta tanto el cover deforme de “All the things you are” (Kern y Oscar Hammerstein II). Grabado en los estudios Power Station de NYC, el disco fue punto final a las objeciones puristas de algunos ultramontanos a las virtudes jazzeras de Pat Metheny.

**Pat Metheny Group – “The road to you” (1993)

Producto de la larga gira antes mencionada, con la formación básica del PMG, Armando Marcal y otra vez con Pedro Aznar, que hace notar otra vez la diferencia. Por algo al tipo le abrieron un club de fans en Japón que continúa siguiéndolo. En 1991 compilaron tomas seleccionadas de temas infaltables en vivo en Italia y Francia -donde Metheny & Cía. juegan de locales-. El disco salió en 1993. El anteúltimo track del disco es “Third wind” que enfervoriza a los italianos presentes tanto como a cualquier oyente sensible tantos años después. Y cierra con el solo con guitarra acústica de “More travels” que es un guiño y enganche al hermoso DVD “More travels”, que editó casi al mismo tiempo el sello Geffen. Está grabado con los mismos integrantes en vivo pero sin público también en Europa, en cuidadas escenografías de interiores. De visión obligatoria para cualquier hedonista que se precie de tal. Luego de esto, Metheny se abocó a su proyecto solista “Secret story” y Lyle Mays a su cuarteto.

**Pat Metheny – “Secret story” (1992)

¡Qué belleza! No se si esto es lo que llaman una obra conceptual pero cada canción es una obrita de arte y ninguna está de relleno. La lista de colaboradores, aturde: Charlie Haden, Nana Vasconcellos, Steve Ferrone, Toots Thielemans, Anthony Jackson, Mike Metheny, Will Lee, la London Orchestra y miembros varios del PMG. Reproche: “Antonia” es una de las composiciones más hermosas del disco pero requería el fuelle de Dino Saluzzi: es de suponer que PM no lo debe haber escuchado nunca, sino es imperdonable su ausencia. “Tell her you saw me” no tiene fisuras.

A pesar que el disco fue un producto en solitario ejecutado por músicos dispersos e incluso apoyo sinfónico, Metheny convocó a sus amigos del PMG (Ledford-Blamires-Marcal-Robdy-Wertico pero sin Mays) más algún refuerzo (Jim Beard, Torsen De Winkle, Gil Goldstein) y sacó la obra en gira mundial. Existe un DVD grabado en directo en New Brunswick, New Jersey-USA en octubre de 1993 con esos registros. En el intermezzo del recital, Pat Metheny toca “How sensitive”, el “Insensatez” de Tom Jobim.

Entre tanto, PM se junta con el otro monstruo de la guitarra moderna, John Scofield, para grabar “I can see your house from here” (1994) y sacarse chispas, un infaltable al que ya aludiré entre los recomendados de Scofield.

**Pat Metheny Group – “We live here” (1995)

Aggiornamiento comercial para ser number one con el acid jazz en boga. Claro, se mandó el mejor disco de acid jazz de la historia, PM no anda con chiquitas. Chau influencias latinas, hola groove y ritmos programados, sin perder nivel jamás, aunque decepcione a algún fan conservador. Ya sin Pedro Aznar pero apostando a la eficaz dupla Blamires-Ledford y metiendo cambio: Luis Conte por Armando Marcal. Otro Grammy-Best contemporary jazz perfomance. La etiqueta no significa mucho: nuestra dupla Metheny-Mays nunca dejó de componer canciones épicas high level como “To the end of the world” y también “Here to stay”, la hermosa “Red sky” o “And then I Knew”, que nos ponen bien arriba. “Something to remind you”, es un homenaje a Earth, Wind & Fire, uno de los viejos grupos preferidos por PM: en los coros del tema está la evidente clave. Podrían cantarlos Philip Bailey y Maurice White y moquearíamos a raudales.

Para que no hablen pavadas los ortodoxos, saca “Quartet” (1996) el octavo disco firmado como PMG pero reducido a PM-Mays-Robdy-Wertico y último trabajo para Geffen Records. Composiciones con muchos menos arreglos y colchones sonoros que los habituales (solo el suave piano de Mays y el monolítico bajo de Robdy) y más lugar a las improvisaciones de los integrantes, recostados en un sonido más acústico. De hecho, fue apenas practicado con anticipación a la grabación. La idea fue sumar espontaneidad. Buena parte de los tracks son ejercicios casi sin melodía, como “Dismantling Utopia”, “Double blind”, “Second tought” y el neocandombe “Montevideo”. Todo parece un precalentamiento para pelar toda su sabiduría en “Language of time”, especialmente Metheny, que realiza el más inspirado solo de guitarra (sintetizada) que le haya escuchado en toda su discografía. Tiene un suspense, un dramatismo in crescendo que te desarma. Ya en el piso, el PMG te remata con la balada “Sometimes I see”. Junto a “When we were free”, esos tres temas solos pagan el disco.

*Charlie Haden & Pat Metheny – “Beyond the Missouri sky (short stories) (1997)

Hablaba unos párrafos arriba de “Rejoicing” (1983). En aquel entonces, con el PMG creciendo más y más y todavía bajo contrato en ECM, Metheny se juntó con el bajista Charlie Haden (Iowa-USA, 1937-2014) y el baterista Billy Higgins (Los Angeles-USA, 1936-2001), antigua base del trío vanguardista del ya mencionado saxofonista Ornette Coleman. Detallar aquí el currículum musical de estos dos señores llevaría varias páginas nombrando artistas y discos famosos y resultaría aburrido. Solo digamos que fueron dos de los músicos de jazz más solicitados y prolíficos durante décadas. Haden se hizo musicalmente en el ambiente familiar folk y country y evolucionó hacia el jazz y la world music. Higgins fue el típico músico negro de humeantes boliches jazzeros de película que llegaba a los tumbos al escenario, está en la contratapa de cien discos de músicos amigos y no tanto, porque también fue baterista soporte del sello Blue Note Records.

“Rejoicing” es un disco jazzero en el que, justamente, arremeten con tres temas de Coleman. Es muy interesante comparar como suenan transcribiéndose interpretaciones virtuosas con un instrumento líder diferente. “Lonely woman” es una perla. Es uno de los pocos discos nombrados en esta secuela que no recibió Grammy, lo cual revela la futilidad de ese y otros galardones.

Ahora hagamos un salto cronológico de catorce años y caigamos en 1997. Haden y Metheny se conocían desde el disco “80/81”. Ambos nacieron y crecieron en el estado de Missouri, el medio oeste norteamericano, con dos décadas de diferencia que no impidieron su mutua admiración. Se hicieron tan amigos que Pat fue padrino de las segundas bodas de Charlie. Entraron de nuevo a un estudio de grabación a registrar este intimista “Beyond the Missoury sky (short stories)” (1997) para el sello Verve, con el que obtuvieron el Grammy ‘the best jazz instrumental artist perfomance’. Prácticamente acústico, sin batería y apenas con algún colchón de teclados mínimo de vez en cuando. Es un disco donde afloran añoranzas de las vivencias provincianas del dúo, dejando traslucir su amor por el country a cada rato. Pero ilustra también la sensibilidad que tienen para saltar y disfrutar de la música universal. El título del disco es elocuente. No soy rápido mentalmente y me di cuenta de su concepto a través de las sensaciones al escucharlo. Y no está mal que haya sido así. Abordan melodías tradicionales que habrán escuchado de chicos o interpretan las cinematográficas y hermosas “Two for the road” de Henry Mancini o “Love theme” y “Main theme” de “Cinema Paradiso” (aunque sea tarea imposible interpretar con más pasión en guitarra los temas de Andrea y Ennio Morricone, no alcanza las alturas de las versiones originales orquestadas) pero también hay composiciones propias. Es algo muy distinto a “Rejoicing”, es algo muy diferente y no pueden compararse, pero escucharlos les aportará climas excepcionales. Justo que pasa por mi calle un auto con su audio en volumen alto escuchando reggaeton. También es otro clima, no?

La siguiente parada del PMG es “Imaginary day” (1997), primer disco para su nuevo contrato con la Warner Brothers. Se supone que es una obra conceptual, en la que vuelven electrificados y cuenta con el regreso del dueto Blamires-Ledford más Minu Cinellu, Don Alias y algún otro como invitados para los chirimbolos percusivos. Pero ciertos pasajes suenan pretenciosos con sonidos trillados de world music, que me hicieron arrepentir de comprarlo. Siempre se rescata algo sublime (“Follow me”, “A story within the story”). Rompe la monotonía la electrónica y casi industrial “The roots of coincidence”, que fue premiada con un Grammy a la mejor perfomance instrumental. Otra curiosidad es “Into the dream”, donde pueden recurrir para escuchar como suena en todo su esplendor la mencionada guitarra Pikasso de 42 cuerdas.

Metheny pone en la heladera unos años al PMG coincidiendo con la retirada del barco del histórico Paul Wertico. Mientras busca reemplazante, el guitarrista encara varios proyectos, tan diferentes como interesantes.

En diciembre de 1997 Gary Burton recluta por mail a su viejo alumno PM, a Chick Corea y a Roy Haynes y Dave Holland para jugar un rato al jazz con músicos cotizados. Es decir, tenemos “Question & answer” de 1990 con dos refuerzos caros e importantes. Técnicamente “Like minds” (1999) es un disco de Burton, quien también lo produce. Abre justamente con aquel tema de Metheny e incluye temas viejos y nuevos de Burton, Corea y Metheny. Más allá de escucharse solos instrumentales brillantes, todos juegan para el grupo, especialmente Chick Corea, que la rompe en piano acústico. Un disco de jazz moderno excelente, obligado premio Grammy para que la industria no quede en off-side y ningún entendido proteste.

PM aprovecha unos conciertos conjuntos en Pittsburgh-USA en el verano del 98 con su admirado Jim Hall, a quien bautizó alguna vez como “padre de la guitarra moderna” de jazz. En dúo de guitarras y sin más acompañamiento, abordan standards (“All the things you are”, “Summertime”, etc.) y reversionan antiguos temas propios. Lo complementan con tracks obtenidos en estudios y sacan el disco llamado simplemente “Jim Hall & Pat Metheny” (1999). Un disco introspectivo, con una modalidad que no es para el gusto de cualquier oyente. Les puedo asegurar que tiene momentos muy buenos que disfrutar.

Y como el tipo es muy inquieto, saca otra banda de sonido para películas. Lo último que había hecho fue “Passagio per il paradiso” (Geffen, 1996). En febrero de 1999 graba “A map of the world” (1999). Como es una película con ambiente rural, interpreta básicamente todas sus composiciones de sonido vagamente country con la acústica soprano, con pinceladas de cuerdas y bronces dirigidas por Gil Goldstein. Steve Robdy en el bajo y toquecitos de piano del mismo Pat. Un disco casi ambient -como toda BSO que se precie de tal- y melancólico por donde se lo mire, con los tips habituales de la música de Metheny.

Medio aburrido de estar en casa convoca a mediados del 99 al bajista Larry Grenadier y al sutil baterista Bill Stewart para firmar como Pat Metheny Trio su “99->00” (2000) básicamente jazzero. Matan el blues “Soul cowboy” y la versión rápida de su antigua “Lone Jack”. Arremete con algunos standards (“Giant steps” y “A lot of livin’ to do”) y para disfrutar las típicas baladas intimistas de PM tienen “Just like the day”, “We had a sister” y una nueva coloratura para “Travels”.

*Pat Metheny Group – “Speaking of now” (2002)

Cuando vuelve a recomponer el PMG, apenas pasado el Y2K (¿alguien lo recuerda?), siguen los de fierro Mays-Robdy pero PM ya no dispone de Wertico, que se baja del barco. Encuentra al músico de estudio mexicano Antonio Sánchez, que tocó en la banda de las Naciones Unidas con D’Rivera, acompañó a Danilo Pérez, John Patitucci, Michael Brecker, Avishai Cohen y muchos otros, y tiene discos propios. No solo dio la talla en batería, también dará que hablar con su originalísima banda de sonido del film “Birdman” (2014), ganadora del Oscar (o casi ganadora). El que aparece en la película de su amigo González Iñárritu con la Yamaha no es Sánchez -que no pudo estar- sino Nate Smith, otro recomendado de esta columna del subdesarrollo, pero el sonido es de Sánchez. Sigue acompañando a PM hasta ahora en cualquier grabación que intenta el guitarrista.

Yendo a “Speaking of now”, no exhibe una calidad pareja. Como anécdota, Mays es casi todo piano acústico y Metheny apenas usa la guitarra sintetizada. Si bien las composiciones del dúo estilísticamente mantienen la identidad del PMG, en ciertos casos suenan recargadas, sin fluidez. Lo mismo ocurre con algunos arreglos vocales cantados por el vietnamita Cuong Vu (trompeta) o por el percusionista/bajista camerunés Richard Bona, la revelación del jazz en ese momento (al que me referí en otro sector de esta saga). Escuchen “Another life” o “You” y se darán cuenta lo que intento expresar. El comienzo “As it is” es muy esperanzador y se salvan “The gatering sky” y “On her way” pero hay muchos baches. Igual le dieron otro Grammy.

En 2003, Metheny se embarca en un disco solista encarado con su guitarra acústica barítono. Con solo una guitarrita tomada por un solo micrófono y un bajo que no figura en los registros pero existe y no se sabe quien ejecuta, no podía sino sonar relajado e intimista su “One quiet night”. Y de a ratos se torna aburrido. Con el cover de “Don’t know why” de Norah Jones como gancho y un Grammy como disco “new-age” bajo el brazo. ¿Que tul?

Como la Warner Brothers decide cerrar su catálogo jazzero, firma contrato con una filial suya, Nonesuch, y el PMG graba “The Way Up” (2004). El grupo mantiene más o menos a sus mismos integrantes. Es un disco conceptual con tantos arreglos, cambios de tiempo, texturas y policromías que necesitaron semanas de ensayos para poder tocarlo en vivo (el resultado está en el DVD “The Way up live” de 2006, grabado en una actuación en Corea). Se nota que no podría haber sido compuesto por unos Metheny-Mays treintañeros y que es producto de su maduración musical. Y que es inclasificable. Recibió las mejoras críticas pero, como siempre ocurre, depende a que nivel de la epidermis te llega.

Después vienen los dos discos que Metheny grabó en diciembre de 2005 con el renombrado pianista Brad Mehldau. “Metheny Mehldau” (2006) y “Metheny Mehldau Quartet” (2007), apoyados por Jeff Ballard en batería y Larry Grenadier al bajo. Para los críticos algo así como la conjunción de astros de la década, uno de esos eclipses que te anuncian como irrepetibles pero al tiempo te das cuenta te mintieron. Tal es así que suele decirse que nuestro amado guitarrista es el sucesor de Jim Hall y que el pianista hereda de Bill Evans y que esos ancestros ya sacaron el recordado “Undercurrent” en 1962. El primero de los dos discos Metheny-Mehldau es básicamente a dúo pero 2 de los 10 temas son interpretados como cuarteto. Los tracks pasan de largo y no conmueven. Técnicamente perfectos pero no conmueven. En “Metheny Mehldau Quartet” (2007) revierten la tendencia: son 11 temas y 4 como dueto y suenan más cosas rescatables dentro de la monotonía reinante.

En 2005 también tuvo tiempo para juntar un trío y salir de gira unos cuantos meses con Christian McBride y Antonio Sánchez. Es decir, una especie de remake de “Rejoicing” (1983), de “Question & Answer” (1990) o el “99>00” (2000). Entraron a un estudio de Nueva York el 19 octubre y de un saque grabaron el bien jazzero “Day trip”, que Nonesuch recién editó en 2008. Todos temas nuevos de PM excepto los viejos “When we were free” y “The red one”.

“Orchestrion” (2010) merece un párrafo aparte. Como solo puede ocurrírsele a un músico de élite obsesivo, Metheny se interesó en las posibilidades de un aparato de fines del siglo XIX que busca copiar el funcionamiento de una orquesta sin músicos utilizando los principios de un piano mecánico. Esos que tocaban automáticamente mediante un rollo de papel perforado que los comandaban. Una pianola sofisticada con modernas tecnologías que le llevó meses de dedicación con un equipo de luthiers electrónicos. Sincronizar la intervención de cada instrumento musical mediante impulsos electromagéticos oportunos. Piensen ligeramente en Pat Metheny tocando su guitarra y oprimiendo algún botón para desencadenar detrás un soporte musical minuciosamente preparado de antemano. Batería y tambores, bajo, piano, vibráfono, marimba, campanitas y otros chirimbolos, a un toque. La idea no es tan lineal como la cuento: no son simplemente instrumentos pregrabados. Pueden adaptarse a improvisaciones. Un crítico calificó la música de “Orchestrion” como “sinuosa” y está en lo cierto. Personalmente, de los cinco tracks solo “Soul search” me transmite cosas y es el menos conceptualmente “Orchestrion” de todos. Para amortizar el chiche, Metheny grabó también para Nonesuch una actuación en vivo pero sin público en CD y DVD, el doble “The Orchestrion Project” (2013) reforzando el mismo repertorio del anterior con viejos clásicos suyos como “Antonia”, “Sueño con México”, “Tell her you saw me” o “80/81-Blues for Broadway” y dos improvisaciones. Este gancho y la mayor experimentación general me permitieron disfrutarlo mucho más que el original.

En 2011 llega “What’s it all about”: Grammy mejor disco New Age. ¿New age? Grabado solamente con su guitarra barítono y la de 42 cuerdas, sin más acompañamiento. PM en solitario arremete con covers de los autores más diversos que se te ocurran. De Burt Bacharach a Paul Simon y de Lennon-McCartney a Henry Mancini, pasando por la versión más deprimente que haya escuchado de “Garota de Ipanema” de Tom Jobim. Ya se que criticar es fácil hasta para el más ignorante, pero me pregunto para que se necesita un disco con el mejor guitarrista del mundo haciendo ‘una que sepan todos’.

En 2013 el músico vanguardista John Zorn convocó a Pat Metheny y otros músicos al proyecto “Book of angels”, para que cada uno grabe composiciones de inspiración judía que caracterizan a ese saxofonista norteamericano. Otros fueron Uri Caine, Marc Ribot, Medeski, Martin & Wood, Cyro Baptista y otros de menor difusión masiva pero quizás tan exquisitos, o más. A PM le tocó el volumen 20 “Pat Metheny/Tap”, editado en forma conjunta por los sellos discográficos Tzadik y Nonesuch. Se encargó de todos los instrumentos necesarios: metió guitarras y teclados varios, bajo, fliscorno, marimba, orchestrionic y hasta un bandoneón. La batería se la dejó con buen tino a Antonio Sánchez y está la voz de su hijo Willow (Metheny) en un tema. Lanzar a PM al reto de interpretar música tan especial y alejarlo de la composición, hacen de este disco un jalón importante en su evolución. Un discazo para tener en cuenta por distintos factores.

Ahora, de un saque, repasemos todo lo que grabó PM con su cuarteto Unity Band y modificatorias (algo así como el sustituto del Pat Metheny Group): Ben Williams en bajo doble, su baterista preferido Antonio Sánchez y el cotizado saxofonista Chris Potter. Este es el primer saxo que PM incorpora a su grupo o con el que PM graba su música en 26 años, cuando registrara “Song X” con Ornette Coleman. Potter tocó mucho con Paul Motian, Dave Holland y Dave Douglas, tiene como quince discos propios y es una especie de heredero de Michael Brecker con un alma solidaria: deja a un lado su ego y se juega siempre en favor del grupo, lo cual lo engrandece. El primer disco del cuarteto es “Pat Metheny Unity Band” (2012), que ofrece nueve tracks all PM originals. Sobresale la balada “This belong to you” y “Leaving town”. ¿Estilo? Neobop ‘alla’ Metheny. Luego de girar con ese material haciendo cien presentaciones, graban “Kin (<>)” (2014) firmado como Pat Metheny Unity Group porque ya es un quinteto sumando a Giulio Carmassi en teclados e instrumentos de viento varios y usando eventualmente su orchestrionic, lo que le otorga un toque más sinfónico y colorido, de a ratos emparentado con “We live here”. El gancho melódico que arrasa es “We go on”. Por último, “The Unity Sessions” (2016), un disco doble en vivo nuevamente sin público, con composiciones incluídas en los anteriores más algún agregado. Todo de la autoría de PM excepto cuando la comparte con Ornette Coleman en “Police people” o en “Cherokee”, clásico de Ray Noble (escuchen el contrapunto Metheny-Potter en esta versión y después opinen).

Lo menciono recién ahora pero viene de mucho antes y podrían insertarlo entre cualquier párrafo de estos, de 1990 en adelante: cada vez que Pat Metheny sacó un disco, con el formato que sea, del mismo modo que es firme candidato a obtener un nuevo Grammy, recibió la crítica virulenta de uno de cada dos críticos del pelaje que prefieran, calificando el intento de curro comercial y de ideas agotadas y repetidas -eso si- del mejor de jazz contemporáneo, por lejos.

Me faltarían mencionar decenas de colaboraciones oficiales o bootlegs de PM en actuaciones o en discos solistas de músicos que militaron en sus filas o con otros de distintos estilos y nacionalidades, imposibles de ennumerar. Milton Nascimento, Toninho Horta, Gary Burton, Michael Brecker, Steve Reich, Marc Johnson, el Esbjorn Svensson Trio, el Perico Sambeat Trio, sus dúos con el guitarrista sueco Ulf Wakenius, colaboraciones con Pino Daniele, los saxofonistas Sonny Rollins, Joshua Redman o Kenny Garrett, las cantantes Cassandra Wilson, la israelita Noa o la polaca Anna Maria Jopek. Una de las últimas participaciones de PM fue “Cuong Vu Trio meets Pat Metheny” (2016), disco del trompetista vietnamita. Un jazz sofisticado y cerrado que pasa lejos de mis sentimientos.

Y por último, luego de seis años de ostracismo en la producción, Metheny grabó en 2020 el doble “From this place”. Lo firma en solitario pero en realidad implica un cuarteto donde mantiene al becario Antonio Sánchez, incorpora al virtuoso pianista galés Gwilym Simcock y cambia de bajista, ingresando la no menos brillante malayo/australiana Linda May Han Oh. Con la colaboración de lujo en distintos tracks de Meshell Ndegeocello y conocidos de otros discos, como Gregoire Maret en armónica y Luis Conte en percusión. Alguno señala la participación de la Hollywood Studio Symphony dirigida por Joel McNeely como la primera incorporación de cuerdas en un disco de Metheny. Interesa lo bien que suena en la balada “Love may take a while”. El disco suena como si volviéramos a escuchar el alma de Metheny de nuevo, después de un largo descanso. “From this place” me remite a “Secret story” y no se si es mejor o peor, pero es volver a escuchar a Pat Metheny sabio, fresco y actualizado. Quizás no nos sorprenda tanto pero ¿quien puede aburrirse de Mozart u osar criticarlo?

Con una sola excepción, siempre que vino Pat Metheny a Buenos Aires lo fui a ver. La ocasión que más recuerdo fue la vez inicial porque fue mi formación favorita -con Pedro Aznar cantando- y presentando un disco fundamental (“First circle”) en el estadio Obras, agosto de 1985. Sólo “se me escapó” Metheny con su Special Quartet (Ernie Watts, Charlie Haden y Harvey Mason) en el viejo pub Shams de la Av. Lacroze, año 1986. Del PMG “Still life (talking)” en el Luna Park en diciembre/87 no tengo un grato recuerdo por aquel espantoso sonido que hacía incomprensibles los temas. “Secret story”, con un formato especial -si mal no recuerdo con Lyle Mays- en el teatro Opera en setiembre/93. De nuevo con el PMG, en mayo/96 con su “We live here” en el Gran Rex, fui con un montón de mujeres que se aburrieron bastante a pesar del accesible repertorio acid jazz. Oh! Ahora, con una entrada fechada abril 2020 -otra vez en el Gran Rex- guardada en la billetera a modo de talismán, para verlo junto a Carlos Sánchez, Han Oh y Simcock, luego de tanto tiempo. Claro, se nos vino encima la pandemia de coronavirus, suspendieron funciones y todavía lo estoy esperando. Soy optimista.

**Lyle Mays – “Lyle Mays” (1986)

Seguramente los críticos profesionales encontrarán una larga lista de tecladistas técnicamente superiores al norteamericano Lyle Mays pero él está entre mis preferidos por su sensibilidad y versatilidad. Este es su primer disco solista, catalogado como jazz fusion, con una música ambiental e intimista que trasmite sensaciones celestiales, casi hipnóticas.

La música ofrecida en esta obra está emparentada con la música del Pat Metheny Group (PMG) de esa época, de la cual Mays era baluarte. Claro que con la personalidad de Mays copando la parada y diciendo “mirá lo que puedo hacer por mi mismo”. Casi por lógica dominan sus teclados y la guitarra pasa a segundo plano pero atendida nada menos que por Bill Frisell. Los músicos invitados que sostienen semejante cruzada son nada menos que Marc Johnson, Alejandro Acuña, Nana Vasconcellos y Billy Drewes (saxo).

Un disco que enciende mi alma cada vez que lo escojo. Una y otra vez. Un disco que derrota con altura y excelencia el paso del tiempo. Empieza con “Highland aire” mezclando aires escoceses y latinos, “Teiko”… escúchenlo ya!

**Lyle Mays – “Sueños callejeros” (1988)

Segundo solista, igualmente recomendable y lleno de sorpresas. Acá se acompaña otra vez de Bill Frisell y Marc Johnson más Steve Jordan, Peter Erskine, Steve Gadd y Vicki Randle (percusión); Bob Malach y Bob Mintzer en flauta. Si bien hay temas como “August” y “Before you” que continúan en la senda intimista y profunda del álbum debut de Mays, abre el abanico temático y sigue produciendo belleza. “Feet first” y “Possible straight” tienen una sección de bronces memorable: temazos. “Chorinho” es tan brasilero como Egberto Gismonti y realmente conmueve. La suite “Street dreams” cierra el disco: es un PMG impresionista sin guitarras que no aporta grandes novedades.

Luego hizo “Fictionary” (1993) en trío acústico con Jack Dejohnette (batería) y Marc Johnson (bajo) con composiciones propias, por ej. “Bill Evans” y “Fictionary”, dedicada a Chick Corea: me gusta parcialmente. Después, “Solo improvisations for expanded piano” (2000): ejercicios de un genio que me deprime escuchar.

Lyle Mays falleció el 10/02/20 en Los Angeles, a sus 66 años. Muchísimo antes, allá por 1990, un enamorado de sus sutilezas -nuestro Lito Vitale- le dedicó al norteamericano su hermoso tema “Ese amigo del alma”.

A Lyle Mays –además de verlo en todas las visitas a Buenos Aires con el Pat Metheny Group a las que pude concurrir- lo escuché como telonero de Robben Ford en el teatro Opera, setiembre/92. Una función que a la vez abrió con un muy buen show solista el Mono Fontana, sampleando en las alturas. Mays vino a hacer “Fictionary”, el tercer CD solista que grabara en trio con Jack Dejohnette y Marc Johnson. Lástima que vino con Jerome Hochberg y Mark Walker, no porque fueran malos, sino porque hubiera preferido escuchar a esos otros dos próceres musicales. Mays invitó al escenario a Pedro Aznar, su ex compañero del PMG, para cantar el tema “Sienna”, al que le puso letra. Hay un disco pirata de esta actuación, dando vueltas. No se si realmente todos los tracks pertenecerán a esta función pero son de una deliciosa factura, conmovedores. La tapa el disco presenta un curioso dibujo de nuestra Plaza de Mayo.

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martes, 20 de julio de 2010

Gente de discurso inútil

No se ustedes pero en mi vida me he topado con muchas de esas personas que hablan y hablan sin generar ningún mensaje concreto. Confieso que al principio me preocupaba no entenderlos, suponiendo que me perdía cosas trascendentales, creyendo no estar a la altura de las circunstancias y dudando de la inteligencia que la genética me había provisto. 


No se cuanto tardé en descubrirlos pero me tragué muchos amagues. Recuerdo por ejemplo a un delegado sindical de corta carrera, dueño de una gran amabilidad y una verba tan infatigable como estéril. Su cliché más insistente era intentar explicar la necesidad de adaptar nuestras vidas al advenimiento de los imparables avances tecnológicos. También me he topado con varios docentes universitarios portadores de discursos "con chapa"  y casi siempre sin pasión, convalidados por sus superiores en la escalera de la inteligencia oficializada y por  miles de "papers" y estudios que no explican nada.

¿De que temas hablan? Los que más he escuchado versan, justamente, sobre la evolución arrasadora de la tecnología y sus proyecciones estrambóticas sobre el curso del mundo; las mil y una maneras de lograr ventajas competitivas en emprendimientos o negocios y  la propalación de recetas únicas para que la economía logre el tan ansiado pasaje al primer mundo haciendo feliz a la totalidad de sus habitantes. La trampa es simple: el tema debe lucir estratégico pero invariablemente no se ponen todos los elementos de análisis sobre la mesa, por conveniencia o por desconocimiento. Todo podría ser un error que merecería  el perdón humano, a no ser por un defecto imperdonable del disertante casi siempre presente: su falta de humildad.

Nunca podré quizás descubrir científicamente el motivo de pergeñar semejantes engaños, aunque sospecho que sirven para levantar la autoestima personal e intentar alejarse de la  evidente mediocridad reinante. Sentirse algo diferente de la masa gris que nos circunda. No debe despreciarse el clásico "para levantar minitas", otro mecanismo útil para transitar esta triste vida, que estimo es un proceso inconciente. ¿Porqué tanta gente es docente? Mi intuición me impulsa a pensar que situarse sobre una tarima y concitar la atención de los alumnos -con los contenidos y métodos que sean- eleva justamente la autoestima del locutor, le provee la sensación de cubrir una misión y sentirse útil, tener una finalidad que llene nuestro común vacío existencial. No sigo hablando sobre la docencia porque me llevaría muchos párrafos definir mi crítica y temo no ser justo.

Hace poco cayó en mi casilla de correo electrónico uno de esos mail de origen desconocido (aparentemente del sitio web "Planeta Yerba") y me hizo sospechar que las trapisondas mencionadas podrían llegar a tener un método: lo cuelgo abajo, deben abrirlo. Clickeando arriba se puede ver con mayor detalle (disculpen no utilizar recursos técnicos mejores como el "hosting"... que algún día usaré). Es una pequeña genialidad anónima que me permite graficar de lo que intento hablarles. No se dejen engatuzar! Horanosaurus (sigue abajo).






























































PD: muchos meses después, me topo con este artículo de Alejandro Schang Viton, que -con bagaje de crítico- expone otros ángulos interesantes para abordar el tema. 


"Uso y abuso de las palabras" Desde la prehistoria hasta nuestros días, tanto en un pasillo cualquiera como en estrados de líderes políticos, los parlanchines se multiplican en todo tiempo y lugar. Por Alejandro Schang Viton. La Nación Espectáculos. 21/07/12.

En el principio fue el verbo. La humanidad creció con él y aún necesita de las palabras. Tanto en la guerra como en el amor, las palabras son tan fundamentales como en el juego, el negocio, la religión o la política. Sin embargo, el uso y abuso, muchas veces, convierten las palabras en una verdadera tortura, desde los primeros balbuceos emitidos por el hombre en las cavernas hasta el último noticiero vespertino.

Una veintena de siglos atrás, el filósofo griego Epicuro decía: "La manía de hablar siempre y sobre todo tipo de asuntos es una prueba de ignorancia y de mala educación, y uno de los grandes azotes del trato humano".


Hoy, numerosos oradores parecen ignorar aquello de que lo bueno, si breve, dos veces bueno, y acudiendo a la mediática muletilla a ver... prosiguen con su catarata oral, preguntándonos, muy de tanto en tanto ¿entendés?, y volviendo a preguntarnos, esta vez con un ¿sí? para comprobar el grado de atención que demostramos ante este interlocutor supuestamente válido o simplemente circunstancial. Mientras, el parlanchín prosigue con el relato, cuyos detalles, sumados a los gestos, anuncian un final lejano que nos apartará de nuestro interés, ya bastante alicaído.

De qué hablan los que hablan

La cruda y árida experiencia demuestra que todo asunto es tema para el conversador compulsivo: el tiempo, la inseguridad, la inflación, el fútbol, cómo está todo, las peleas de las divas... 


El lunfardo los inserta en la categoría de charleta o charlatán, definido por el especialista José Gobello como "el que habla mucho y sin sustancia", término que parece descender de la voz ciarlattoa, con la que los italianos identifican a los que hablan continuamente. También se sospecha que el origen gira alrededor de ciarlare, charlar, y de Cerretano, el nombre de un pueblo de Italia famoso por sus curanderos.


En tanto, otros estudiosos consideran que la voz charlatán deriva del francés charlatan , "vendedor de medicinas que anunciaba su presencia con música y un pequeño espectáculo". El más conocido de París, aseguran, fue Tabarin, que tenía montado su pequeño escenario en la Place Dauphin allá por 1618, y cuya Comedia del Arte y sus farsas inspiraron algunas obras de Molière.


Las palabras labia y facundia también tienen que ver con lo oral. Facundia, según el Diccionario de la Real Academia Española, es "afluencia, facilidad en el hablar". Así, facundo es, sencillamente, un hablador espontáneo e incansable. Nuestra historia contemporánea es harto fecunda en facundos. Su fama y su desconfianza crecieron juntas.


Hace siglos, el marino, escritor y político británico sir Walter Raleigh decía: "Hablar mucho es señal de vanidad; porque el fecundo en palabras es escaso en acción". Montesquieu fue aún más duro: "Entre menos piensa el hombre, más habla".

Nacidos para hablar

El biógrafo de Fidel Castro, el polaco Tad Szulc, escribió en 1986 que, hasta ese momento, el revolucionario cubano había pronunciado un poco más de 20.000 discursos. Y agregaba que en enero de 1968, Fidel Castro disertó durante casi 12 horas, y sólo hizo un breve intermedio al finalizar las primeras seis horas. Treinta años después, Castro, quizá debido al peso de los años, fue un poco más breve en una disertación ante los diputados de la Nueva Asamblea Nacional, tras ser reelegido como presidente hasta 2003. Habló apenas siete horas y cuarto.


Por su parte, el presidente venezolano Hugo Chávez, el 15 de enero de 2012 inició su disertación ante los miembros del Parlamento prometiendo ser breve, ya que "los largos discursos tuvieron sentido al comienzo de la revolución" y que "un discurso de seis horas es un abuso". Según la televisora oficial, este fue el discurso presidencial más largo de un presidente venezolano ante el Parlamento: duró nueve horas y media.


Mientras tanto aquí, el 1º de marzo último, la presidenta Cristina Fernández habló durante más de tres horas, mensaje en el que informó el rumbo económico basado en el control de las importaciones y el impulso del mercado interno, pero olvidó mencionar la apertura oficial del 130º período de sesiones ordinarias, como acostumbra el protocolo, ante la Asamblea Legislativa. Pero este discurso llevó a la fama a Mabel Remón, intérprete de sordos e intérprete oficial de la presidenta de los argentinos, que tuvo la difícil tarea de contar gestualmente las palabras emitidas en esa ocasión. Sin embargo, Remón comentó que éste no había sido el más largo de los discursos presidenciales. "El de Tucumán en el año del Bicentenario fue más largo", comentó.


Evo Morales tampoco se quedó atrás. El 6 de agosto de 2007, el presidente boliviano habló durante casi cuatro horas en la Casa de la Libertad de Sucre, ante el Congreso Nacional. Algunos de los presentes se valieron del poncho para aclamarlo y otros para dormir una siesta.


Pero el récord lo conserva el francés Lluis Colet, que a sus 62 años emitió el más largo discurso de todos los tiempos sin interrupción: 124 horas. Ex guía del Museo de las Artes y Tradiciones Catalanas, durante cinco días y cuatro noches estuvo hablando desde una radio municipal sobre distintos temas, alternó textos de autores jóvenes y propios, y dedicó un gran espacio a Salvador Dalí y a su obra pictórica. El orador no durmió en esas jornadas y se alimentó con comida ligera.

Todo lo contrario

Casi un haiku, el discurso más breve, en cambio, pertenece al español Juan Carlos de Borbón, emitido por televisión durante la madrugada del 24 de febrero de 1981. En menos de 20 segundos rechazó "cualquier intento de golpe de Estado".


De algunos viejos discursos, en cambio, hoy tan sólo ha quedado una oración, como es el caso del de John Fitzgerald Kennedy el 20 de enero de 1961, día de su investidura presidencial, cuando expresó: "No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregúntate lo que tú puedes hacer por tu país".


También es para el recuerdo la frase del primer ministro británico Winston Churchill, mencionada el 13 de mayo de 1940, al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. "Sólo tengo para ofrecerles sangre, sudor y lágrimas" fue la frase tomada de Theodore Roosevelt. Sólo un poco menos recordada, también persiste: "Yo tengo un sueño", inicio del texto con que Martin Luther King expresó su propuesta política, el 28 de agosto de 1963, ante 200.000 personas. Oremos.

viernes, 16 de julio de 2010

Lasalle Florida promoción 1973 & otras yerbas

1ro. inferior: Esteban Mykichka; Juan Carlos Zanotti, Ricardo Pinotti, Alberto Massini, Horacio Méndez, Hugo Ricci; Alejandro Kornijenko, Miguel Macció, Osvaldo Barta, Carlos García, Angel Blanco, Ferrito; Guillermo Rubini, Juan Znidar, Juan José Vázquez, Oscar Miletti, Marcelo Sosa, Daniel Larraona, Ricardo Izquierdo; Aníbal García, Pedro Beraldo, Gustavo Quadrelli, José Luis González, Norberto Pan, Carlos Alberto Halbide y Antonio el tano Dolci (circa 1962).

Proto equipo de fútbol en el Lasalle "del centro" (circa 1964). Arriba: Ricardo Pinotti, Manuel Bazán, Gustavo Fernández, Gabriel Liguori, Horacio "el mono" Rui, Romeo, Hugo Ricci. Abajo: Alberto Massini, Marcelo Sosa, Carlos Alberto Salomón y Horacio Méndez con el Prof. Dozzo. Obsérvese botines "Sacachispas"...


El Hermano Nicasio custodiando a promisorios monaguillos-alumnos de distintas promociones. Arriba: Cappanera-González-Jorge Kornijenko e "Iki" Larraona; desconocido, Fassolari, Arturo Sabaté y Jorge Natali. Abajo: Carlos Halbide y Daniel Larraona. Digamos que un moderno 4-4-2 con el gordo de arquero. La afamada campanilla de Nicasio seguramente estaba oculta (y alerta) en el bolsillo de la sotana.


Al borde de la santidad: Luis Blanco, Alba, Arturo Sabaté, José Luis González, Gustavo Quadrelli, Jorge Natali, Cachi Halbide, Eduardo Frende, Carlos Romero y Daniel Larraona. Gracias por el aporte, Cachi.

Con el maestro Seferche y el hermano Jesús (2do. Grado - circa 1963). Más o menos los mismos de antes más el agregado de Jorge Miatello, Carlos Alberto Salomón, Alfredo Lanaro, Norberto Hempel, Manuel Bazán, Luis Guerín, Luis García, Alba, Gerardo Mathieu, José Paz, Juan Ramón García, Jorge De Luca, José Luis Bastos, Domingo Schinea y Eduardo Frende, entre otros. ¿Y Carlitos Rasch?



Tarjeta de la comunión, típico niño de la época en proceso de comunión y escudo del colegio.




Fútbol: Hugo Ricci, Ricardo Pinotti, Horacio Méndez, Buján, Del Mastro, etc. en el Lasalle Florida circa 1966.



Confirmación en la iglesia Lasalle Florida: Luis María Baccino, Horacio Méndez, Angel Albasini, Gustavo Martínez, Oscar García (circa 1971).

Estación FFCC Jáuregui rumbo al campamento en el campo de Lasalle sobre la ruta 5: Oscar García, Angel "el chino" Albasini, Juan Carlos Corujo, Jorge Vázquez y Marcelo Hubscher.


Daniel Larraona, el hermano Roberto, Jorge Vázquez, Marcelo Hubscher, Angel Albasini y Carlos Romero, campamento de Jáuregui.



Oscar García, Bonacini, Jorge Vázquez, Angel Albasini, Daniel Larraona, Horacio Méndez, Juan Carlos Otegui, Pedro "Pierre" Astudillo, Juan Carlos Corujo, Horacio Rui y Esteban Polakovic.



Una refrescada en el tanque australiano. 



Angel "el chino" Albasini cruzando el tajamar. Y Juan Carlos Corujo, procurando su caída.


¿Coloccini? No! "Silo" Bonacini y Roberto "Teta" Martelli en estación Luján o Jáuregui.


Días de campamento, diversión y libertad en Jáuregui. Arriba: Hugo Ricci, Horacio Méndez, Jorge Vázquez, Roberto Cola y Roberto Martelli. Abajo: Juan Carlos Otegui, Horacio "el mono" Rui y "el gallego" José Luis González.

"El mono" Horacio Rui, "Silo" Bonacini, Hugo Ricci en la bomba, Hugo Pérez, y Roberto "Robi" Cola, campo de Lasalle en Jáuregui.




Carpas y atarceder con el tajamar sobre el horizonte.



¡Pioneros del rock nacional! B.A.Rock I en blanco y negro, en el viejo velódromo porteño, con entrada. Y foto de la revista Radiolandia (o similar) en B.A.Rock III, campo Las Malvinas de Argentinos Juniors, La Paternal-Buenos Aires: "Yani" Spinella, Horacio Méndez y Roberto Martelli. 


Escarceos militantes en la Juventud Secundaria Peronista, la "JSP" de Transvasamiento Generacional.

Recibiendo a Perón en Gaspar Campos, Vicente López, a pura emoción y "pasando a la posteridad" en la tapa de Clarín (1973). ¿Te reconociste, Mato?


Invierno de 1973. Despidiendo la adolescencia, terminal de ómnibus de la ciudad de Córdoba: Horacio Méndez, "Yani" Spinella, Oscar Ravasi, Daniel "Fiti" Larraona, Pedro "Pierre" Astudillo, Rodolfo Rivada, "Lino" Yanuzzi, Roberto Martelli y Marcelo "Mato" Miranda.


Invierno 1973 - Villa General Belgrano, Córdoba: en la oruga humana, Daniel "Fiti" Larraona, Rodolfo "Popof" Rivada y Pedro "Pierre" Astudillo. A la izquierda, "Yani" Spinella; a la derecha, Juan Carlos "Lino" Yanuzzi y Oscar Ravasi.
Siempre en Villa General Belgrano: Juan Carlos "Lino" Yanuzzi, Horacio "el cabezón" Méndez, Roberto "Robi" Cola, Oscar Ravasi, Angel "chino" Albasini, Rodolfo Rivada, "Yani" Spinella, Roberto Martelli, Marcelo Miranda y Daniel Larraona.


Pillando en el camino a Los Reartes: Horacio Méndez, "Yani" Spinella y Marcelo "Mato" Miranda.




1973 - Av. San Martín y Warnes, Florida: Marcelo Miranda, Daniel Larraona, Yani Spinella, "el mono" Varela, Gustavo Martínez, Horacio Méndez, Oscar García y Pierre Astudillo (Roberto Martelli, expulsado de foco).


1973. En el patio del Lasalle: Oscar García, Miño, Horacio Méndez, Esteban Polakovic, Roberto Martelli, Daniel Larraona, Juan Carlos Otegui, Juan Carlos Romero, Rodolfo "Popof" Rivada, Fernando Colussi y Carlos Alberto "Cachi" Halbide.


Panorama más completo, con Jorge "Pirincho" De Luca, Guida, Marcelo "el alemán" Hubscher, Gustavo "corcho" Martínez, Luis "el negro" Blanco, José Luis "Bembo"Bastos, Juan Carlos Ridolfo, etc.


Pedro "Pierre" Astudillo, ángel de Carapachay, detenido-desaparecido en el paraíso.



Oscar Ravasi y Daniel Larraona, empezando bien de abajo. Bariloche. 1973.


Horacio Méndez, libre de todo mal: un inimputable en Mar del Plata.



Daniel Larraona e Ignacio "Iki" Larraona: avanzada gay-cuerva en Río de Janeiro.


Cholulos pioneros: Oscar Ravasi, Oscar García, Nito Mestre, Charly García y Daniel Larraona. Mar del Plata. Circa 1974.


Amigazos: Horacio Méndez, Daniel Larraona y Oscar Ravasi. Río Ceballos, Córdoba. 1975.


Amigazos: Oscar García, Oscar Ravasi, Daniel Larraona, Horacio Méndez.


Daniel Larraona, Carlos Romero, Roberto Martelli, Pierre Astudillo, Gustavo Martínez y Marcelo Hubscher. Pilar, 1984.



Si desean bajar este powerpoint vayan al sitio:

... único requisito, dejar un saludo. Un beso en la reja. Horanosaurus.

Más fotos relacionadas con este affair en las siguientes entradas de este blog:


sábado, 10 de julio de 2010

Administración Pública Nacional del subdesarrollo I


Como sugería en el artículo sobre la ONCCA, más abajo, la Administración Pública Nacional (APN) -como empleadora y gerenciadora- es un desmadre donde no se cumple la ley, existiendo numerosos estamentos que deberían velar por ello y se hacen los distraídos.

Para muchos del sector privado, tener un Estado discapacitado es sinónimo de mayores ganancias: mejor cuanto menos técnico, profesional y organizado sea su personal y más corruptos los funcionarios que lo administran. Para los políticos, un Estado bobo es sinónimo de impunidad porque pueden robar sin dejar rastros.

Para los ciudadanos argentinos en general, la falta de autoridad y calidad institucional convalidan nuestro habitual desapego a las normas, resienten nuestra convivencia e involucionan nuestra cultura.

Tener un Estado inútil fue el objetivo del gobierno de Menem y sus amigos, quienes destruyeron organismos estatales de jerarquía o regalaron sus bienes, por ejemplo las Juntas de Carnes y Granos, el Instituto Forestal Nacional, ELMA, YPF, etc. O Aerolíneas Argentinas cuando daba ganancias. Eso no significa magnificar ni idealizar esas empresas estatales a la distancia: también algunas daban pérdidas inauditas, había derroche y corrupción. Era un clásico  la llamada "patria contratista": empresas de servicios beneficiadas por los funcionarios de turno con trabajos de tercerización.

Los argentinos no fuimos lo suficientente inteligentes para que las empresas públicas funcionaran con eficiencia y cuando sonó la ola privatizadora en los '90s  pocos pudieron defenderlas y como los decentes no pesan, el "benemérito" Dr. Dromi hizo lo que quiso junto a la familia Alsogaray y el establishment sonrientes (ver "Cipayos..."). Como somos un país de injusticias, todavía caminan por la calle libremente. El peronismo acomodaticio se olvidó pronto de sus paradigmas y levantó la mano complaciente en el Congreso, por unas monedas.

La mayoría de los organismos y empleados del Estado Nacional se hallan en el conglomerado llamado "Administración Pública Nacional" (APN). Si Uds. ingresan a la página oficial de la Secretarìa de la Gestión Pública pueden indagar su composición. Básicamente son todos los organismos dependientes del Poder Ejecutivo Nacional (Ministerios de Economía, del Interior, Trabajo, etc.), el sector militar y organismos descentralizados (ver organigrama). Está compuesto por agentes "de planta permanente" que se rigen mayoritariamente por un sistema organizativo que se llama SINEP (Sistema Nacional del Empleo Público) y empleados contratados bajo diversas modalidades.


En nuestro Estado desde hace años puede ingresar "sin concurso" (sin exámenes de ingreso públicos reglamentarios) cualquier persona que tenga una recomendación de un político que tenga llegada a quienes manejan un organismo público. Es un mecanismo que les resulta muy útil para pagar favores políticos a "punteros" o amigos, independientemente que tengan capacidad o cuenten con una especialización laboral afín al puesto. A mayor influencia, contratos más jugosos y puestos más altos. Con el paso del tiempo y cambios de gobiernos, si nadie protesta y no hacen grandes locuras, los beneficiados suelen formar "capas geológicas" que se van depositando y cubren a los de mayor antiguedad, que son los que les enseñaron a trabajar. Es decir, conservan trabajo e ingreso sin que necesariamente su puesto sea de utilidad para el servicio público.

Los empleados "de planta" (los que antiguamente ingresaron por concurso) se hallan en extinción porque debido a un decreto de nuestro "prócer" Domingo Felipe Cavallo, se prohibió en los noventa -también durante el menemato- toda cobertura de vacantes producidas por renuncia, despido, retiro o jubilación y todo ingreso efectivo en los planteles de la A.P.N., supuestamente para adelgazarla: peor el remedio que la enfermedad.


Más adelante, con otro decreto de necesidad y urgencia, el gobierno de Duhalde reafirmó el congelamiento de vacantes y cerró el ingreso mediante concursos, siendo dicha norma incorporada sucesivamente en las distintas leyes del Presupuesto de la Nación (normalmente artículo 6 o 7).

Con esta modalidad, el Estado Argentino se convirtió en el principal empleador "en negro" del país, aunque parezca bizarro, porque las numerosas incorporaciones son por contratos "de obra" , tratándose de relaciones de trabajo precarias: no hay estabilidad, aportes, cobertura legal ni social, etc. y los derechos laborales están restringidos.

Ese es un fenómeno generalizado en la A.P.N. que los políticos, los sindicatos (UPCN por cómplice, ATE por impotente) y el desinterés mismo de los argentinos tira -como basura de living- debajo de la alfombra. Los sucesivos gobiernos heredan el problema pero no lo solucionan, por incapacidad o por conveniencia.

Por el lado de los sindicatos que se dividen la afiliación de los trabajadores estatales, UPCN (Uniòn Personal Civil de la Nación al mando de Andrés Rodríguez) es el "bendecido" por el gobierno, con quien comparte prebendas: la mayoría de los ingresos de contratados es con la venia de esta agrupación, quien se asegura la afiliación de los ingresantes y detenta el jugoso manejo de la obra social. A modo de agradecimiento, sus jerarcas burócratas arreglan -por ejemplo- con el gobierno un aumento del 20% para el año, muy inferior a la inflación real. De gauchos, nomás. O apoyan sin chistar la ìrracional y patotera intervención en el INDEC y el atropello a sus empleados. Mientras tanto, no se reconoce al más democrático y racional ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) ni aunque se lo pida la Organización Mundial del Trabajo.

El otro lado siniestro que presenta el tema de las contrataciones es que, increíblemente el Estado Argentino ha renunciado al derecho de admisión: los concursos públicos exigidos en la legislación para ingresar están prácticamente congelados, salvo convenientes excepciones. En cualquier empresa los dueños eligen las capacidades y condiciones de los candidatos a un puesto pero en nuestro Estado, no. Así los contratos significan un festín para que los políticos de turno repartan favores. Un analfabeto podría ingresar hoy como director o supervisor con un lindo despacho y con amplias facultades, cobrando un "contrato de servicios" mentiroso, facturando como monotributista, por ocho mil pesos o más. Puede firmar en nombre del Estado aunque no sea legalmente funcionario. Un poco más difícil será que consiga chofer pero no tanto conseguir un auto oficial gratis, si está dispuesto a manejarlo.

Esa metodología viola la ley en varios aspectos, sin guardar mayor decoro. Por ejemplo, los empleados contratados no pueden superar en número un determinado porcentaje de los de "planta permanente" y hoy son una amplia mayoría, aunque los números oficiales digan otra cosa. Cae de maduro para cualquiera que recorra un organismo público y vea su realidad y por el simple hecho que han pasado más de quince años del decreto congelante de Cavallo.

¿Algunas precisiones? La ley marco de regulación de empleo público nacional Nro. 25164 de 1999, en su capítulo III-artìculo 9, dice: "El régimen de contrataciones de personal por tiempo determinado comprenderá exclusivamente la prestación de servicios de carácter transitorio o estacionales, no incluídos en las funciones propias del régimen de carrera, y que no puedan ser cubiertos por personal de planta permanente. El personal contratado en esta modalidad no podrá superar en ningún caso el porcentaje que se establezca en el convenio colectivo de trabajo, el que tendrá directa vinculación con el número de trabajadores que integren la planta permanente del organismo. Dicho personal será equiparado en los niveles y grados de la planta permanente y percibirá la remuneración de conformidad con la correspondiente al nivel y grado respectivo". Un colador, por donde se mire. En http://www.infoleg.gov.ar/ están todas las normas relacionadas al tema, no tiene muchas vueltas.

Otra de las irregularidades refiere a que los agentes de planta permanente que deben enseñar sus tareas a los contratados ganan mucho menos que éstos. Es decir, una "pequeña" violación a la Constitución Nacional (artìculo 14 bis) que establece que a igual tarea corresponde igual remuneración. Imagínense la desmotivación que provoca semejante dislate.

Pariente de esta situación en el Estado Argentino es la inexistencia de una real "carrera administrativa" por la cual el personal pueda tener movilidad ascendente según un sistema de capacitación y méritos laborales. Está escrito en los reglamentos pero olvídense: no hay recompensa para el que se esfuerza, se capacita y es honesto.

Este particular empleador tiene previsto diversos suplementos salariales compensatorios en el convenio colectivo de trabajo correspondiente al SINEP (Acta de Acuerdo del 11/12/09 y Decreto 423/10) pero, seguramente por estar manejado por funcionarios criados en el menemato y la U.C.D., son celosamente prohibidos aunque se tenga legítimo derecho a ellos, con la excusa de "no sentar precedentes".

Así, por ejemplo, se menciona en el artìculo 87 la denominada "función específica", tareas cuyo reclutamiento resulta dificultoso en el mercado laboral. Les aseguro que existen muchas que deberían entrar en el rubro pero no son reconocidas. Eso si: cuando hay llegada a un ministro pueden recibir el beneficio traductores de idiomas o gente de ceremonial de Presidencia, aunque no sean profesiones extrañas. De hecho esta gente lo tiene, sin respetarse el espíritu de la regla. Y en el artículo 95 se prevee otro suplemento para funciones que pusieren en peligro la integridad psicofísica del trabajador o se desarrollen en ámbitos riesgosos: acá también estos fascistas se sientan sobre la tapa de la caja porque, si no hubo novedades en los últimos tiempos, no habría catalogado ningún "trabajo riesgoso" en la administración pública argentina. ¡Que funcionarios tan celosos! Pareciera que los beneficios laborales solo pueden ser para la clase política. 

De esta pesada herencia el actual responsable es el Doctor Juan Manuel Abal Medina (h), titular de la Secretaría de la Gestión Pública desde hace muchos años y asesor de Néstor Kirchner en el Congreso, entre otras ocupaciones. Dependiente a su vez del Jefe de Gabinete, el abogado y contador Aníbal Fernández, príncipe nacional del sofismo caradura.

Es apabullante la cantidad de acciones, reglamentaciones, convenios y simposios que el Doctor y su equipo de expertos en administración pública ha producido o se asigna bajo su mandato. Los servicios que recibe la sociedad de su administración no son eficientes ni transparentes ni baratos sus costos y la situación laboral de sus trabajadores es injusta.

Entre otros problemas, lo que no solucionó en tanto tiempo el Doctor (y quienes le dan permiso) es como blanquear miles y miles de trabajadores sin levantar polvareda ni aumentar el gasto público, como adaptar los importes de los contratos a los magros sueldos oficiales de la A.P.N., como convencer a un gremio de pesados de echar contratados inútiles o empleados corruptos, como respaldar la democracia sindical, como evitar una enorme cantidad de juicios contra el Estado si niega las relaciones de trabajo preexistentes, como eliminar la corrupción en licitaciones y compras directas, como planificar y profesionalizar estructuras... en suma, como hacer las cosas patrióticamente. Horanosaurus.

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sábado, 3 de julio de 2010

¡Gracias y chau, Maradona!

Seguro que es fácil hablar con el resultado puesto. Que lo digan sino los periodistas especializados en deportes que en estas horas hacen el ridículo tratando de corregir su discurso de las últimas semanas. Pero de las miles de tonterìas que tiraron al aire, una consigna me resultò intrigante y para profundizar: "¿Se juega (al fùtbol) como se vive?" Aún así, en general, ni se animaron ni se animan a llamar las cosas por su nombre. ¡No vaya a ser que Maradona se les enoje!

No soy el que más sabe de fútbol en el paìs de los D.T. pero, luego de quedar eliminados del Mundial de Sudáfrica, hay conclusiones que relucen como carteles de neón.

No me interesa si Maradona sabe o no sabe: lo evidente es que no logró armar un equipo de fútbol mínimamente equilibrado que defendiera una idea clara de juego y supiera aprovechar las descollantes individualidades de las cuales disponía. Entre ellas, el mejor jugador del mundo: Messi. Pareció simplemente confiar en los destellos de tres buenos delanteros arrojados en el campo de juego, que terminaron el mundial defendiendo en su propia área dado el desorden reinante.


Nos burlábamos de Francia porque Domenech incluía jugadores guiado por el horóscopo pero ya sabíamos que el Diego llevó a uno al plantel por un sueño que tuvo. No pudimos reirnos mucho tiempo de Dunga y el scracht brasilero debido al fixture, pero ellos tenían un equipazo que parecía invencible, quizás el mejor. Maradona ni siquiera tuvo autocrítica.

Si tu equipo favorito sufre un gol como el primero de los alemanes, de pelota parada y tan obvio ¿què tipo de puteadas le mandan al DT desde la tribuna? Entonces, ¿què corno practicaron durante tantos dìas de entrenamiento? ¿Para què sirve tener jugadores de nivel internacional? Si cualquiera pudo ver a los alemanes ante los ingleses hacer el mismo partido y luego de comernos el peludo del primer tiempo, ¿no se le ocurriò nada al tècnico argentino?

Aunque parecían haber quedado atrás los espantosos nubarrones de las eliminatorias, que sorteamos milagrosamente, la simple idea de retomar la mística ganadora con ex jugadores baluarte de 1986 en el cuerpo técnico no fue suficiente frente a la falta planificaciòn y de un estilo definido de juego. Probó más de cien jugadores en la previa del mundial (¿no estaría eso relacionado con la cláusula para vender jugadores a la Unión Europea?) pero no pudo conseguir dos buenos marcadores de punta y les inventò posiciones a varios jugadores.

Pensar que nos tuvieron estúpidamente entretenidos durante semanas viendo si Ruggeri ingresaba o no a las concentraciones y desentrañando las verdaderas funciones del extraviado de Bilardo. Eso si: ¡tuvimos el team más besuquero del mundial! ¡Que franeleros, por Dios!

Los argentinos podemos deberle mucho a Maradona-jugador y muchos gustarán aún el festejar algún desmadre ocurrente en sus conferencias de prensa. Pero no podemos confiar nuestra suerte futbolera a alguna càbala suya, a los consejos de sus hijas Dalma y Yanina o a algún sortilegio procurado en las tinieblas por el manager o gerente Bilardo. Poco serio para ser gente adulta. ¡Ya somos boludos grandes!

Maradona tiene un ego tan deforme que en su último reportaje intentó identificar a este mal equipo con el ideal del hincha argentino. No acepta críticas pero lo comprenda o no ya cumpliò su ciclo y si sigue serà por ignorancia o para su propia conveniencia. En realidad, el primero en abrir la puerta para irse debería ser el padrino Grondona y no solo por esta eliminaciòn mundialista: por sus antecedentes antidemocràticos y oscuros.

Le preguntaron a un periodista español (Carlos Carbajosa, diario El Mundo) que opinaba de la selecciòn argentina y el tipo, respetuosamente, respondiò: "Maradona hubiera lamentado haber jugado en un equipo como el que èl dirigiò."

La apuesta debería ser por un técnico capaz de encontrar un equipo en que cada uno aporte su especialidad en función del grupo. No puedo creer el desperdicio de un chico como De María, capaz de hacer goles de rabona en el Benfica, ver a Tevez correr enloquecido hacia ningún lado, a Messi jugando en el circulo central o a Heinze haciendo otra vez de loco puntero izquierdo fabricando contrataques. ¡Basta!

Tengo claro que han pasado por la selección técnicos que se supone sabían muchísimo y aún siendo convenientemente serios y discretos tampoco lograron mínimamente superar los objetivos: el hoy aclamado Marcelo Bielsa fracasó en Corea-Japón 2002 con un equipo ofensivo pero desequilibrado. Y el multicampeón Pekerman -que hizo maravillas con diez equipos juveniles distintos- no pudo avanzar tampoco demasiado en Alemania 2006.

Pero hay que insistir con un tècnico inteligente que imponga disciplina y planificación y corte con el circo. Quedò suficientemente demostrado que no alcanza solo con intuición y mística.

P.D.1 sobre Sudàfrica: no hay que ser injustos, yo veo un progreso futbolero. En Alemania 2006 no habìa equipos interesantes. Italia ganò pidiendo permiso a los empujones, tacaños y caraduras. Ahora, si bien al principio quedaban dudas, se pudo disfrutar de Holanda, Alemania y España (a priori el màs fràgil justamente por ir al frente con un fùtbol vistoso), equipos con personalidad màs allà de los gustos. No nos olvidemos del injustamente eliminado Brasil, equipazo esta vez sin suerte. Los otros sudamericanos no estuvieron nada mal: Paraguay y Uruguay fueron dignos pero no mostraron gran jerarquìa. Muy rescatable en ellos haber encontrado un buen funcionamiento encontràndole la vuelta a la falta de figuras rutilantes: lo opuesto al caso argentino. Recomiendo fervientemente estas notas: "Ojalà sirva la lecciòn alemana" y "Ya no podemos hablar de mala suerte" de Juan Pablo Varsky en Cancha llena- lanacion.com. Màs preciso que eso, creo que no se puede. Me demuestra que tan equivocado no estoy.

P.D.2: en una encuesta efectuada en Clarín.com, a dos semanas de la eliminación de la selección argentina del mundial, el 72,4% de los casi 312.000 votantes opina que Maradona no debe seguir como D.T. Aunque pueda dudarse del sesgo de la muestra de participantes, estadísticamente me parece rotundo.

P.D.3: siguen las encuestas. Dice La Nación Deportiva del 25/09/10: "En varios medios hubo coincidencia sobre el futuro de Maradona en la selección. Diego se desvive por regresar a la selección. Te gustaría que volviera?

Canchallena.com.... No: 94% - Si: 6% - Votos: 4614
Clarin.... No: 76% - Si: 24% - Votos: 7611
Infobae.com.... No: 88% - Si: 12% - Votos: 3646
Olé.... No: 79% - Si: 21% - Votos: 14858

P.D.4: pasaron muchos meses y apareció este pequeño-gran artículo de Miguel Angel Bertolotto en Clarín Deportivo: "Generación de papelones" (26/12/10). Como se dice en el fútbol: "cortita y al pie".

"GENERACION DE PAPELONES" Clarín (26/12/10)

La Generación 86 le dio al fútbol argentino una de las mayores alegrías de la historia: el título mundial en México. De la mano de un genial e irrepetible Maradona -probablemente, cualquiera de las otras veintitrés selecciones hubiese sido campeona con Diego en sus filas-, aquel equipo se metió para siempre en los libros de la gloria y se ganó un reconocimiento inoxidable. Muchos de esos jugadores, al retirarse, comenzaron a pedir a los cuatros vientos “una oportunidad para la Generación 86” cada vez que quedaba vacante el puesto de seleccionador nacional. Con Carlos Bilardo como fogonero, con Oscar Ruggeri como abanderado, con las adhesiones casi unánimes del resto y con los lobbistas mediáticos que suelen andar cerca de ellos -nunca en forma desinteresada-, las voces se fueron haciendo alaridos ante cada frustración mundialista. Se hablaba de unidad, de mística, de halo ganador, de amor por la camiseta, de carácter ante la adversidad (previa). Más o menos como si los héroes de México fuesen dioses. Para qué...

Julio Grondona, muy a pesar suyo (¡todo sea por la política!), le otorgó la primera chance a la Generación 86 en nombre de Maradona, ni más ni menos. El presidente de la AFA, que no da puntada sin hilo, le inventó un cargo indescifrable a Bilardo para cercar a un Diego que llegó por su fama y no por sus antecedentes -casi nulos- como técnico. Ya se sabe lo que pasó en el ciclo de Maradona. Sin embargo, más allá de los resultados deportivos, lo más lastimoso fue que quedaron al desnudo las miserias, las hipocresías, los rencores, los odios, los intereses y las desuniones de varios de los miembros de aquella Generación 86 que querían pintar como perfecta, como inmaculada, como postergada injustamente. Cuando se les brindó la gran posibilidad, la tiraron a la basura con papelones que dieron (dan) vergüenza ajena. Los últimos cruces dialécticos de Maradona con Bilardo -siempre formaron un matrimonio por conveniencia, desde las épocas de jugador y de entrenador- y con Grondona no hicieron más que confirmar que son muy poquitos los que se pueden ver.

Hoy, el DT es Sergio Batista. Un tipo más componedor, de perfil bajo. Quizás, tenga la fórmula para reivindicar a la manchada Generación 86.

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