viernes, 8 de diciembre de 2017

Dos años de Macrismo





Quiero escribir mis sensaciones sobre el gobierno macrista, a casi dos años que asumió. Aunque se trate de algo así como una grabación de Whatsapp de media hora relatada de un saque, que nadie está dispuesto a escuchar. Empiezo por declarar nuevamente mis pocas simpatías por el oficialista PRO y sus políticos: parecen un grupo de CEO que arribaron al chiquero del Estado argentino con modales y soberbia de habitante de countrie, discurso falto de calle y marketing para el segmento ABC. Que los kirchneristas no los culpen: están en el poder por obra y gracia de su decadencia soberbia, a la que solo el fastidio de la gente pudo detener.

No es que esperara que Macri repitiera el detestable verso vacío “progre” de los que se fueron –que nos dejaron el 30% de pobres y que de “progres” no tenían nada- pero hubiera querido un discurso más apegado a la realidad. ¿Uds. vieron algo más desubicado y careta que el timbreo electoral que usan? Quizás tan desubicado como la mesiánica y ciega militancia kirchnerista, me consuelo.

Desde el punto de vista económico, las medidas aplicadas por el gobierno apuntaron primero al control de la inflación, con éxito moderado. Casi lógicamente, se enfrió bastante la economía y –como las señales no fueron tan fuertes para los poderosos- continuaron lentas las inversiones. 

Cuando empezaron a gobernar, sin titubear y con sorprendente apuro, les quitaron las retenciones a las exportaciones agropecuarias  y a las mineras. Se preocuparon menos por los salarios, que perdieron varios puntos. Como buenos liberales, no conocen otro camino que elegirlos como variable de ajuste. Es justo decir que fue razonable "sacarle la pata encima al agro", el sector más eficiente del empresariado argentino y el que responde siempre con mayor inversión (1)

No le gusta nada al oficialismo cuando la oposición los tilda de “gobierno para ricos”. Quizás por eso, aumentaron las asignaciones universales y otras ayudas, desactivando alguna bomba social malintencionada. Continuaron muchos subsidios con un mayor control (2) y anunciaron el pago de juicios a los jubilados. Pero a los viejitos la alegría les durará  muy poco: la reforma previsional -que no es reforma sino recorte- aprobada a fines de 2017 les preanuncia una devaluación progresiva de sus ingresos. Me da temor la reforma laboral con la que amenaza dos por tres el oficialismo: porque los legisladores levantarán la mano según sus conveniencias circunstanciales y los ciudadanos nos desayunaremos de otra traición cuando nos duela en el día a día. 

Macri sigue pregonando que su objetivo primordial es disminuir la pobreza y alguna estadística lo beneficia, pero no es muy compatible ese objetivo primordial con el ajuste económico necesario que le tocó en suerte. Los populistas irracionales que provocaron la crisis aprovechan para pedir su cabeza y lo asimilan con la dictadura: una hijoputez tan antidemocrática como la milica.

Al macrismo le tocó la ingrata tarea de desactivar los desaforados subsidios del kirchnerismo a los servicios públicos, que llegaron a representar a un 80-90% de las facturas (3), lo cual lógicamente afectó el bolsillo de la gente (después la seguimos con el ministro Aranguren). Le cuesta montones reducir el déficit fiscal (U$S 30 mil millones por año!), talón de Aquiles. Lograron al menos reducir el déficit primario, pero sube el endeudamiento. La emisión de LEBAC con intereses superiores al 20% anual alcanzó el equivalente a 66 mil millones de dólares y, el ministro de Finanzas Luis Caputo casi entra en el libro Guiness al colocar un bono... a cien años! No escuché quejarse a ningún economista mediático por la guarangada.

Los tecnócratas nos meten la mano en los bolsillos desde siempre y nosotros los que trabajamos, tan ignorantes, ni chistamos. ¿Recuerdan el blindaje y el megacanje de De la Rúa, a modo de ejemplo? Todos sobreseídos y con sus vidas aseguradas. Pero los gurúes de la city nos calman. Según el economista Bein -candidato a ministro de Economía con Scioli- la situación financiera del país es aún consistente: el gobierno recibió un endeudamiento de 14 puntos del PBI y lo llevó a 23, que todavía le parece coherente. Las otrora inexistentes reservas del Banco Central llegaron a los 50 mil millones. Hubo un relativo atraso cambiario que pareció volvernos a las épocas de Cavallo, recurso que también usaron Boudou y Kiciloff (4).  

El gobierno se animó a meterle un impuesto a la renta financiera y se lo aumentó al juego. También fue una grata sorpresa -lamentablemente con poca publicidad oficial- cuando el ministro de Salud Rubinstein hizo valer el poder de compra del Estado ante las poderosa industria farmacéutica y les bajó el valor de los remedios facturados al PAMI. Señores, no seamos hipócritas: todas cosas que jamás hicieron los “progres” kirchneristas y su "capitalismo de amigos". Revisen por ejemplo los privilegios que les regaló el prócer mitómano Néstor Kirchner a los popes de las ruletas, con concesiones hasta 2030. Digamos que al oficialismo le faltaría también ajustar fuerte a la justicia y principalmente a la clase política, eternas beneficiadas del status quo. 

Sin mayoría parlamentaria, el macrismo pudo aprobar una reforma tributaria para desenredar un poco las actividades económicas: algunos la consideraron un éxito por el consenso logrado y otros, demasiado gradualista y tibia. Coinciden en que su saldo es “neutro” pero ¿todos ganan? Pagarán menos las empresas y  perderían los contribuyentes, los ciudadanos de a pie, que gatillaremos la diferencia. Mientras tanto, la presión impositiva sigue siendo la más alta de Sudamérica (alrededor del 50%) y el trabajo en negro sigue desde siempre siendo record, en un tercio de la fuerza laboral.

En esa línea de transparentar, se notaron esfuerzos del gobierno en des-anquilosar las distintas cadenas productivas, maniatadas por la corrupción, la burocracia y los oligopolios (5). El resultado es aún incierto, a juzgar por la escasa inversión que ya venía congelada de los últimos cuatro años del kirchnerismo (sin empleo privado nuevo), desde que prometieron aquel “vamos por todo”. Lamentablemente, no se puede crear trabajo “combatiendo al capital”, haciendo piquetes ni quemando el Congreso.

Los empresarios se sintieron mucho mejor y –ya sin terror a los aprietes del ex secretario Guillermo Moreno- aprovecharon la bolada para acelerar su clásico discurso en busca de prebendas nuevas, en vez de lograr la competitividad que nunca obtienen por mérito propio. Muchos tildan al gobierno de aperturista, otros de proteccionista. ¿O es equilibrado? La realidad indica un déficit comercial récord de aprox. U$S 8500 millones (el peor de los últimos 23 años) y el de cuentas externas de 17 mil millones. Me produce temor la firma del convenio entre Unión Europea y el Mercosur, que se viene para 2018, porque los países centrales hacen proteccionismo cerrado pero exportan el discurso librecambista a los suburbios. Es más viejo que yo.

Como pasó durante el "menemato", para gran parte de la opinión pública y los medios, "la madre de todos los males" es la administración pública y su exceso de empleados. No cabe duda que el kircherismo hizo del empleo público inútil para su militancia rentada un subsidio oneroso. Los ministerios se parecieron a una agencia de colocaciones sentimentales de los autodenominados "pibes para la liberación", es verdad. Y también es cierto que las erogaciones por salarios de la APN ascienden a 12% del gasto, que es mentira que el plantel sea record internacional y que el ahorro de llevar trescientas mil familias a la calle, no movería el amperímetro de la economía. Artana y Espert quieren más señales "para el mercado" pero sus poderosos clientes no se harían cargo de su alimentación (también proponen abandonar la industria automotriz vernácula y la tecnológica fueguina por ineficientes). Seguro después dirían que es un mal espectáculo para el inversor ver gente limosneando en la calle y que ellos no propusieron tal cosa. Parecidos a Macri, desean reducir la pobreza con el derrame de sus copas. Intimamente no creen esa mentira, solo la repiten sin ruborizarse.

A decir verdad, el actual gobierno de Cambiemos por ahora no hizo reformas profundas en el sector estatal. Las anuncian para este 2018. Aún no racionalizaron plantillas, mantienen cantidades récords de ministerios y secretarías y siguen ignorando el premio a los mejores. Incluso adquirieron rápido los vicios políticos de siempre (vehículos gratuitos, viáticos, despachos especiales y designaciones ridículas), cuando se esperaban soluciones justas.  Por ejemplo, ahora, en vez de la hija del ex ministro Agustín Rossi como directora adolescente del Banco Nación, tenemos a la hermana del ministro Triaca y la empleada doméstica del hijo del histórico sindicalista traidor, fue  designada interventora de una sección sindical (5). Bueno, no se sospecha de sobreprecios hasta para comprar lápices, como ocurrió durante la “década saKeada”. Y los loquitos de La Cámpora dejaron de manejar alegremente despachos, fondos públicos y 4x4 oficiales,  con el secundario incompleto.

El PRO no encaró proyectos movilizantes. El tan cacareado Plan Belgrano para el desarrollo del NOA, por ejemplo, murió antes de nacer.  La única política proactiva oficial fue aumentar la obra pública. Cemento para todos pero sin Báez ni Odebretch de socios esta vez. Y fomentaron en forma creativa el crédito para viviendas, lo cual abrió expectativas a muchos jóvenes.

El controvertido ministro de Energía Aranguren, cual ángel vengador, se encargó de actualizar a diario los combustibles de sus viejos patrones y aniquilar subsidios. En un rato libre, licitó inversiones para energías renovables que orillan los U$S 5000 millones, para reparar la maltrecha matriz energética nacional heredada. La mala noticia es que las pagó algo caras: México las consigue a U$S 21 el megawatt y nosotros la debemos pagar a 47 U$S por nuestra falta de confiabilidad crónica. Quizás salga aún más barato que los buques importadores de gas que traían De Vido y Lopecito. Y no contaminarán (7).

El corolario económico de estos dos años no muestra la cara amable de una mayor inclusión social, que supongo es lo que le interesa a la gente solidaria. Más bien el tinte es el de un ajuste gradual con el cual prometen asfaltar la llegada a algún buen destino. ¿Lo positivo? Desactivaron la bomba heredada que muchos ignoraban casi alegremente, víctimas del famoso “relato”. Se evitó una crisis mayúscula. 

A mi humilde entender, el logro más importante que se verificó durante esta etapa no es estrictamente material: fue el respeto por las instituciones, una vuelta muy necesaria a nuestro vapuleado republicanismo. Que dos más dos sean cuatro para la vida de la gente. Que se eliminen las chicanas para todo. Que el que debe, pague. Que el que afana vaya en cana.

La sociedad estaba reclamando íntimamente que las leyes fueran respetadas, porque esto se estaba convirtiendo en una jungla. Y cuando se vió, por primera vez en añares, que se empezó a combatir con decisión a la política del dinero sucio, al narcotráfico y a ciertas mafias antes intocables (por ej. la mugre de la policía bonaerense, algunos jueces corruptos, los sindicalistas 'caballo' Suárez y 'pata' Medina, las facturas truchas, el llamado “vatayón militante” que sacaba presos para actos políticos, el entuerto de La Salada, etc.  increíblemente fomentados por el kirchnerismo), la gente acompañó al oficialismo en las elecciones intermedias.

Para el bien de nuestra salud mental ya no escuchamos a diario las crispadas transmisiones en cadena nacional de Kristina ni la insufrible propaganda oficial. No hay nuevos ricos Spolski ni Cristóbal López al calor de los millones de la pauta publicitaria del Estado. No se persigue al periodismo no amigo haciendo que los hijos de los militantes escupan sus fotos en Plaza de Mayo. No aprietan opositores mandándoles la AFIP a domicilio. Incluso se le permite a Hebe de Bonafini que lance proclamas de golpe de Estado, por respeto a lo que supo ser. ¿Se preguntó Ud. que sería del país con Scioli presidente manejado en las sombras por Zannini y Aníbal Fernández? Esas mismas mafias tendrían créditos blandos.

No es que se venció al bochornoso y fracasado populismo y sus personeros. El peligro está latente. Todavía a gran parte de los argentinos les importa un carajo la corrupción que nos mata. Una parte lo sabe y especula políticamente. Otra está mal ideologizada, víctima de un engaño, cree en el relato "progre". Pero es otro tema, más difícil todavía de analizar. Horanosaurus.


      



Ilustraciones: las únicas fuentes que puedo mencionar son la caricatura de Macri de Perfil.com (julio 2011) y la de Cristina Louis Vuitton, de A. Alvarez. Supongo que el Ricardo Carpani que usaron los "progres" para convocar a la marcha de la resistencia de 2016 es trucho, como lo indica la tradición kirchnerista. Abajo de todo, foto de la visita de un grupo 'revolucionario' a los detenidos en un penal de la provincia de Buenos Aires donde pernoctan Julio De Vido, Amado Boudou, Lázaro Báez y otros próceres (nov-2017). Nada que ver con cárcel de Trelew, 1972.

(1) Según la FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo Argentino) la participación del Estado a través de sus impuestos en la renta agropecuaria siguió bajando y llegó a un 64% en marzo de 2018. Implica que cada $100 de renta que genera una hectárea, el Estado se lleva $64 entre tributos y tasas nacionales, provinciales y municipales. Durante el kirchnerato, ese nivel llegó al 94%. Encima, denigraba al campo acusándolo de "oligarquía", como decían los libros de los 70.

(2) A modo de ejemplo, la Anses de Formosa-R.A. dió de baja en marzo/18 a 3700 jubilaciones otorgadas a ciudadanos... paraguayos! Las pensiones por invalidez en el país durante el kirchnerismo aumentaron de 180 mil a 1,8 millones. Se detectaron municipios con el 38% del padrón electoral pensionado/inválido. Fue conocido el caso del pueblo Guanaco Muerto en Córdoba, de 700 habitantes, donde se habían otorgado 480 pensiones por invalidez. En 2015 el Ministerio de Desarrollo dijo que anuló 168.000 pensiones por invalidez en un intento por acabar con el curro. Ahora las autoridades deberían continuar con las dádivas que se les otorga a los legisladores del Congreso y a los de orden provincial y municipal -un tipo especial de discapacitados- para hacer justicia: el esperado ajuste sobre la política. De todos modos, para los liberales y garcas de las finanzas que se desgarran las vestiduras porque quieren que "esos vagos" vayan a laburar, los planes sociales solo alcanzan el 0,7% del PBI.

(3) En los últimos doce años el kirchnerismo aplicó subsidios por U$S 51 mil millones en las tarifas de luz y 27 mil millones para atenuar nuestras boletas de gas. Es decir casi U$S 80 mil millones... si no me equivoco, una suma similar a la que quedó en las arcas del Estado en una década por las retenciones a la soja. ¿No hubiera sido mejor utilizarla para desarrollarnos?

(4) en enero/18 el valor superó los $20 e igualó el de la salida del corsé kirchnerista al dolar. El gobierno cambió algo el rumbo de su política monetaria para controlar la inflación.

(5) Un ejemplo claro es la Mesa de Carnes, un ámbito que reúne periódicamente a todos los empresarios y funcionarios de ese controvertido sector y a cuyas reuniones acude el mismísimo presidente Macri, que algo sabe del tema. Durante el kirchnerato reuniones así eran solo posibles para escuchar las amenazas y bravatas del dinosaurio ex-secretario de Comercio Guillermo Moreno, que impuso sus condiciones locas unilateralmente y terminó haciendo cerrar 120 frigoríficos y dejando sin trabajo a doce mil trabajadores especializados en cinco años (ver otras entradas relacionadas en este blog). En la Mesa de Carnes deciden hoy mancomunadamente bajar las retenciones al cuero crudo, el peso de faena mínimo del ganado, la colocación de cajas negras de faena o la aplicación de ciertas gabelas. Suena rara para nuestra sociedad tanta convivencia pero ayuda a transparentar esta cadena productiva. Y los funcionarios han conseguido más fuentes para nuestras exportaciones. Todo ello está permitiendo ampliar los negocios del sector y abrir más fuentes de trabajo. Eso si, la carne para consumo interno nunca está barata en las góndolas. Parece confirmarse la adhesión del gobierno (¿gobierno para ricos?) a la teoría del derrame.

(6) Se armó tal balurdo cuando se difundió esta noticia que para salvar el pellejo del ministro Triaca y atenuar las críticas que los comparaba con el kirchnerismo, Macri anunció el 29 de enero de 2018 la salida del decreto 93/18 "antinepótico" que prohibe la contratación de parientes de funcionarios en la administración pública nacional y exige renuncias. También se recortó el 25% de cargos políticos en el Estado y congelaron sueldos superiores. Pero preocupa que en vez de racionalizar estén desmantelando SENASA y el INTI (acá echaron a 244 personas pero tomaron cien amigos).

(7) ¿Todo es según el color del cristal con que se mira? La reducción de los subsidios a las facturas de electricidad, gas, aguas y transportes -básicamente en el área metropolitana- significaron un ahorro equivalente a la baja de un 4,5% del PBI a un 1,6% (fuente La Nación 14/04/18 "Apunten flechas contra Aranguren")

BREVE DESCRIPCION DE LOS NUEVOS FUNCIONARIOS MACRISTAS 

Como empleado público de añares que soy, he visto pasar por la administración pública nacional todo tipo de fauna proveniente de los diversos clubes políticos que nos gobernaron. He escrito sobre eso en entradas del blog referidas a la APN. Por ejemplo, últimamente el "club casamentero" de los camporistas, con sus chicas en hawaianas y los "pibes para la liberación" en camionetas 4x4 sin llegar a los pedales. Paracaidistas de toda laya designados jefes, que al llegar preguntaban que tenían que hacer. Limpiadores de piletas o gimnastas que debieron hacer un curso acelerado de ciencias agropecuarias, escapando hacia adelante para manotear sus 15 minutos de fama. El común denominador de todos ha sido su soberbia: en muy pocos casos confiaron en la experiencia de los profesionales de carrera... pero todos debieron recurrir a su sapiencia para que los sacaran de la ignorancia. Todo termina siendo una muestra más del gran pecado argentino: exceso de autoestima, una mayoría que se cree más de lo que es.

Quisiera reproducir aquí el mail de un abogado amigo, de larga trayectoria en el Ministerio donde trabajo, un "cansado moral" como yo, donde define con agudeza y gracia la sociología de los pibes macristas que hoy nos dirigen:

"En cuanto al gobierno que voté (como otras veces, por considerarlo el menos malo y no el mejor), está haciendo -por desgracia- un curso acelerado, práctico y sin doble comando, de cómo gobernar un país no de los más fáciles. Tienen alguna gente que sabe y de antecedentes impecables, otros cuantos que saben pero tienen un pasado ominoso y una legión de pibes prolijitos, bien vestiditos, que hicieron un montón de postgrados mientras trataban de conseguir un laburo de veras fuera de la ferretería de papá, del negocio del tío o de los reverendos hijos de puta que los boludeaban con pasantías. Pibes "de buena familia" (es sabido que buena familia y buen gusto tienen los de clase media media o media alta para arriba; en cuanto a la media baja, hace rato que pasó a ser baja alta), que dejaron de fumar y comer caramelos porque, si van al quiosco de enfrente, se pierden en San Telmo o los pisa una aplanadora al cruzar Paseo Colón o los cagan con el cambio. Y no saben que hay dos quioscos en el Ministerio porque a los empleados viejos, esos burócratas decrépitos que no conocen Bora-Bora y sólo sirven para provocar déficit a costa de los que realmente trabajan y producen (en especial los bancos y financieras) no le preguntan nada, ya que tienen bien claro que tienen que dar la impresión de que se las saben todas. Y lo que saben es cuál es el colegio, el perfume, el trago y el boliche de moda, que la realidad es una planilla de Excel, que el mundo es esa pelota atornillada a un eje que había en la clase de geografía, que amigos son los de Facebook y que para triunfar en la vida basta con saberse de memoria la demostración del teorema de Pitágoras (la geométrica, por supuesto, que es la más fácil y la entiende hasta un orangután… la cartesiana o la vectorial ni sospechan que sean posibles) pero no se les ocurre, a diferencia de como hacían hacían los caldeos, los asirios, los egipcios, los romanos, los incas, los aztecas, los mayas, en suma, casi todo el mundo con dos dedos de frente, y como hoy hace un albañil paraguayo con dos años de primaria y un poco de experiencia práctica, aplicar ese teorema para replantear un plano sobre el terreno con metro y cordel, trazando ángulos rectos perfectos con un cateto de 3, otro de cuatro y una hipotenusa de cinco veces la misma longitud. El paraguayo no sabe que mierda quiere decir "cateto", "hipotenusa" ni "Pitágoras" (mucho menos "los caldeos, los asirios, los egipcios, los romanos", etc.) pero los aplica. Mientras que estos pibes lo saben perfectamente -o al menos debieran saberlo, porque alguien trató de enseñárselo, pero no tienen la más puta idea de cómo, para qué ni cómo aplicarlo. Suerte que ya soy viejo y, de acuerdo al standard de mi familia, sólo tendré que aguantar esto unos veinte años mas (tengo 69). Y hasta puede que en ese largo tiempo ocurra un milagro. Si no, lo siento mucho pero, el que venga atrás que arree... Hermoso país. Terrible país. Un gran abrazo de un sobreviviente a otro". GH.

BONUS TRACK 2018: ha pasado otro año y "el pescado sin vender". Estos muchachos que todo lo sabían salieron corriendo al FMI a pedir auxilio y Mauricio Macri sigue exigiendo sacrificios vaya a saber en pos de que quimera: a pesar de su educación privada ni siquiera sabe explicarlo en público. Evidentemente su administración liberal está desesperada, porque ha logrado lo que ningún gobierno peronista se animó en setenta años: un impuesto a la renta financiera! Argentina es un país increíble. 

Anexo aquí un balance interesante, el de Eduardo Fidanza del 29/12/18 en La Nación. Hace hincapié en la única salida posible: diálogo entre todas las fuerzas y sectores. Consenso.  Menudo problema será trasplantarle neuronas a nuestros ineptos dirigentes políticos. Horanosaurus.

2018, el año que se cobró los errores
La Nación 29/12/18. Opinión. Por Eduardo Fidanza.

El año que concluye fue traumático para el país. La crónica histórica registrará una crisis económica severa que seguramente será inter­pretada como un episodio más de un ciclo iniciado muchas décadas atrás y repetido con características parecidas cada 10 o 12 años. Visto en forma retrospectiva, lo que sucedió este año era muy probable: que ha­biendo optado el Gobierno por un fuerte endeudamiento externo para financiar una estrategia gradualista, el cese súbito del flu­jo de capitales exógenos generara un déficit inmanejable dejando a la vista la debilidad del sistema. Este duro desenlace muestra, como coinciden los observadores lúcidos, un error de diagnóstico inicial: creer que un mundo financiero codicioso, velocísimo e inorgánico acompañaría la corrección len­ta de la macroeconomía de un país impre­visible que juega en las ligas menores del concierto internacional.

¿Porqué pudo haber ocurrido esta equivo­cación, cuyas consecuencias provocan sufrimiento en la sociedad e incertidumbre en el oficialismo, que transitó desde la reelección casi resuelta a la angustia de una victoria exi­gua o improbable? Da la impresión de que este tipo de error proviene de lo que el psicó­logo A. T. Beck llamó distorsiones cognitivas: equívocos en que incurre el pensamiento al procesar e interpretar la información que proviene del entorno. 

El gobierno de Cam­biemos desarrolló un amplio repertorio de incongruencias cognitivas: primero, definió sus principales políticas mirando las en­cuestas antes que los problemas; segundo, sobreestimó su propia capacidad, conven­ciéndose de que conformaba un equipo de calidad insuperable -"el mejor en los últimos 50 años"-; tercero, estableció una causalidad errónea al suponer que la simpatía política de las principales potencias desencadenaría un flujo incondicional de dólares frescos e inversiones productivas; cuarto, confundió el apoyo electoral con el poder político real; y, quinto, subestimó la gravedad de la situación heredada.

Acaso una hipertrofia de la subjetividad fundamente todas estas distorsiones. Se potenció el vínculo inspirado en marketing, entre lo que quiere "la gente" y lo que el gobierno ofrece para satisfacerla, sin ad­vertir que por fuera de este juego de oferta y demanda político comercial existen reali­dades objetivas internas y extemas: fragili­dad estructural de la economía, ineficiente asignación de recursos, debilidad secular de los gobiernos no peronistas, ausencia de consenso político, desconfianza en un país que destruyó su moneda para financiarse con recursos espurios, despiadada timba financiera global. Datos severos que fueron menospreciados por un gobierno tal vez bienintencionado que, sin embargo, su ­cumbió al canto de las sirenas de su propio narcisismo: somos los mejores intérpretes de la sociedad, no perderemos el tiempo en consultas, haremos la transformación que nadie pudo hacer, no precisamos el consenso, la inflación es lo más fácil de resolver.

Si aún se puede aprender de los errores, la omnipotencia debería ser materia de meditación para los próximos gobiernos, al menos por una razón paradójica: si el reflejo triun­falista de Cambiemos fue ocultar al princi­pio la triste verdad de la herencia porque "la gente" no quería malas noticias, su fracaso posterior arrastró a la sociedad a una des­nuda constatación: si la Argentina no crea recursos genuinos no tendrá futuro. Seguirá generando pobres, potenciando conflictos, provocando desconfianza.

Esta restricción, que la actual administración no quiso, no su­po o no pudo ver, es la que heredará la próxi­ma, independientemente del partido a la que pertenezca. El peronismo, obsesionado por la posibilidad de recuperar el poder, no pare­ce advertir este hecho. Sus candidatos siguen soñando como Macri y otros antes que él: si llego, me las arreglaré solo, tendré los votos y la iluminación de los elegidos. Habría que recordarles que ni a Néstor Kirchner le alcanzó con las excepcionales condiciones que le tocaron. Su solipsismo autoritario compro­metió el futuro del país. Algo que su esposa se encargó, desgraciadamente, de potenciar.

2018 no tuvo piedad: se cobró los erro­res del Gobierno y la oposición, dejando extenuada a la sociedad. El daño sufrido es inconmensurable. En lo inmediato, dos síntomas resultan alarmantes: la fragmen­tación del poder al interior de las elites y el desahucio de la economía real. Una sorda guerra de intereses en la cima, mientras en la base sucumben los emprendimientos y las pequeñas y medianas empresas que sus­tentan el empleo. Eso para no hablar de la pobreza. En fin, una densa trama de conflic­tos, recesión e injusticias de la que emana recelo e incertidumbre. No obstante habrá que apostar, como exigía Pascal. Este es quizás el desafío del porvenir: disminuir la omnipotencia política, asumiendo que por mucho tiempo en la Argentina nadie podrá solucionar los problemas solo. Esa es la inflexión que tal vez cambie el destino. Si se la desecha, los años, implacables, seguirán cobrándose nuestras equivocaciones.

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