miércoles, 30 de septiembre de 2020
Próceres del humor argentino
jueves, 17 de septiembre de 2020
Administración Pública Nacional del subdesarrollo VII
La cuarentena récord que el gobierno kirchnerista dispuso para contrarrestar la pandemia de coronavirus, tuvo como puntapié inicial la parálisis del sector público con pocas excepciones. La sociedad no notó demasiado la ausencia prolongada de la burocracia estatal aunque resultó notoria y loable la acción de los trabajadores de la salud: los verdaderos héroes del momento. Las fuerzas de seguridad -que también pusieron lo suyo a pesar del destrato de arriba- tuvieron que recordarle a las autoridades que no pueden correr a los delincuentes en bicicleta y desnudos. Por eso es fácil advertir como muchos agentes miran hacia otro lado cuando las papas queman. "Que te atiendan Berni y la Frederic", parecen decirnos. Si le apunto a los chorros, me joden a mi, razonan.Mientras el sector privado tiene un futuro incierto por efectos del coronavirus y del desmanejo económico, miles de trabajadores quedan sin laburo, cierran 19000 PyMES y 40000 negocios, otros no pueden pagar alquileres y sueldos y se van algunas multinacionales del país por falta de garantías, el gobierno no muestra empatía alguna. Demostrando nada de solidaridad con el resto de la sociedad, la casta gobernante decidió no reducir sus ingresos en ninguno de los tres poderes. Un descuento moderado de los sueldos públicos hubiera servido de ejemplo y aliviado algunas cuentas, como haría en época de guerra cualquier país. En la Argentina los privilegios nunca se acaban. Ni siquiera se interrumpen.
El presidente Fernández manifestó que un gesto de esos sería demagogia y que el monto del ahorro resultaría nimio. Miente. Es su manera de vivir. Alguien hizo las cuentas y con el 20% de los sueldos públicos hubieran recaudado lo mismo que la suma que pretende el nuevo impuesto a la riqueza. Como si fuera poco Alberto F. permitió al elenco que lo acompaña en su aventura -que dice ser de "científicos"- promover el pago retroactivo a los legisladores del Mercosur por no trabajar nunca, y también pensiones caídas al ex presidente Amado Boudou, pese a haber sido condenado por corrupto. Para otro tipo de barbaridades políticas del kirchnerismo reinante sugiero leer "Volvieron peores", reciente entrada de este blog.
El crítico economista Roberto Cachanosky, abanderado de la lucha antiestatal, puede resultar extremista en muchas de sus posturas. Pero lo que debe alarmarnos son las causas de sus denuncias certeras, no sus exageraciones. Cachanosky contabiliza 3,7 millones de empleados públicos en el orden nacional, provincial y municipal, habiendo sido 2,6 millones en 2005. Agrega que "El verdadero costo de la política se estima en 6% del PBI". (InfoBAE 14/09/20) aunque en todo concepto llega al 12%. Con datos tragicómicos, como los 1420 empleados en la Biblioteca del Congreso.
Entre otras cosas, tampoco se respeta otra exigencia prioritaria: los candidatos a esos puestos -que ganan sueldos más que interesantes- no pueden tener relación previa en el ámbito privado con la actividad que se supone supervisarán o controlarán. Al menos, debe demostrarse un período de carencia. ¿Recuerdan al ex ministro de Energía macrista, Juan José Aranguren? Fue designado en ese puesto a pesar de haber sido presidente de la petrolera Shell Argentina hasta 2015. Saltó de un puesto al otro, burlándose de la ley y de todos los argentinos. Hay un montón de ejemplos más.
Nadie le reclamó al hoy defenestrado Juan Manuel Abal Medina después de unos ocho años en la poltrona de la Secretaría de la Gestión Pública y otro puchito como Jefe de Gabinete que no resolviera nada importante. Zafó en la imputación en su contra por los fondos de Fútbol para Todos. Lo ayudarán otros cómplices para zafar en la causa de los cuadernos. Para eso estudiaste tanto, Juan Manuel? Sería bueno también subir a un estrado al otrora superpoderoso ministro de Modernización del gobierno de Macri, Andrés Ibarra -antes que se aleje mucho- y preguntarle que resultados obtuvo en su tan mediática y cacareada gestión. Además del desconocimiento y la soberbia de los CEOs que aportó ese gobierno al manejo de la cosa pública, el despido de unos miles de empleados y el acoso a los restantes, su único logro fue la actualización de la gestión mediante digitalización. No pudieron hacer mucho porque nunca entendieron al Estado, lo seguían viendo como sabueso de sus fechorías, como el ex ministro de Agricultura, Luis Etchevehere, hombre de la Sociedad Rural. Quisieron sacarle el respirador artificial para que muera de una vez. Ver "Lo que menos hizo el Ministerio de Modernización, fue modernizar el Estado". Diagonales.com 19/11/19. Por Juan von Zeschau.
Al asumir, anularon gran parte de los concursos públicos de 2015 realizados por el kirchnerismo. Aunque no fueron cuantitativamente de importancia y estuvieron sospechados de parcialidad para formalizar a partidarios ingresados a mansalva, constituyeron los primeros que se realizaron en dos décadas (leyó bien) y merecían una revisión a fondo, porque formalmente cumplían con los requisitos legales.
En vez de recortar los enormes gastos superfluos e improductivos del Estado, se siguen alimentando la demagogia y el dispendio que hipotecan nuestro futuro. Editorial La Nación 05/12/20.
Léese en el Boletín Oficial.: "Dase por designada a (...) en el cargo de Coordinadora de Vinculación entre el Presupuesto y la Planificación Estratégica de la Dirección de Estudios y Evaluación del Presupuesto Nacional de la Dirección Nacional de Coordinación del Presupuesto Nacional de la Subsecretaría de Coordinación Presupuestaria de la Secretaría de Evaluación Presupuestaria, Inversión Pública y Participación Público-Privada de la Jefatura de Gabinete de Ministros.". No es un caso exótico ni una perla negra. Basta ingresar en el sitio web del Mapa del Estado para encontrar los organigramas más complejos e insólitos que una imaginación pudiese pergeñar. Todos los sinónimos de las palabras coordinación, articulación, planificación, seguimiento y evaluación han sido utilizados. La Jefatura de Gabinete, que hasta 1994 no existía, contiene hoy tantas reparticiones en su órbita que replica el número de ministerios que coordina.
De igual manera proliferan cargos redundantes y
superfluos en las estructuras de provincias y municipios, empresas estatales y
organismos descentralizados. Todos amparados bajo la enseña patria y el escudo
nacional. Y protegidos por sindicatos, padrinos políticos y gobernadores.
Los mercados todavía se ilusionan ante la perspectiva de
un giro ortodoxo por parte de Alberto Fernández y su ministro Martín
Guzmán. Pero, como siempre, el hilo se cortará por lo más fino. El sentido
común indicaría que hay que eliminar los innumerables cargos y funciones que no
crean valor para beneficio colectivo. Por lo menos, no un valor que el país
pueda solventar. Se podría realizar una visita virtual por las burocracias
públicas, como por un museo, para mostrar a cada argentino, en vivo y en
directo, las tareas de cada dependencia habilitando un espacio para preguntas y
respuestas. Para finalizar, a través de un simple formulario, el ciudadano
expresará si contribuiría al sostenimiento de cada eslabón del Estado con parte
de su sueldo. Una buena vara de medición.
En ciencia fiscal se sabe que esto no es posible, porque
nadie devela sus verdaderas preferencias y todos quieren que el gasto público
lo paguen los demás. De todas formas, es una buena metáfora para describir la
asimetría entre las astronómicas cifras que malgasta el Estado y los
dramáticos niveles de exclusión y pobreza en la sociedad.
Como un río cuyo caudal decrece con la derivación de
aguas a canales de riego, así es el desvío de fondos públicos para fines tan
inútiles como rimbombantes, a medida que son detraídos por múltiples oficinas
en el curso de los organigramas. Con solo descontar los abultados sueldos
de muchos funcionarios, al final del camino, quedan apenas monedas para cumplir
con lo declamado.
Pese a las críticas estatistas al mercado y a la sociedad
civil, es aquí donde verdaderamente funciona a la perfección el sentido
común. Cuando la plata no cae "de arriba", los gerentes y
administradores deben respetar perfectamente los límites de su caja. Y
cuando llega el momento de recortar gastos, saben bien qué funciones crean
valor y cuáles lo destruyen. Y quiénes son los buenos empleados y quiénes no lo
son.
En los extensos organigramas de la Jefatura de Gabinete,
de ministerios, de empresas estatales y organismos descentralizados, de las 23
provincias, la ciudad de Buenos Aires y más de 1500 municipios, nadie puede
actuar como los gerentes y administradores de la sociedad civil, pues todos
actúan con otra lógica: la lógica política de una caja ajena.
El último día de la gestión presidencial de Cristina
Fernández, el Boletín Oficial publicó 188 páginas con una cantidad inaudita de
contrataciones, incorporaciones, prórrogas de contratos y pases a planta
permanente que aún repercuten en los gastos que ahondan el déficit fiscal.
Durante la gestión de Macri la administración nacional redujo su
dotación en alrededor de 40.000 empleados, pero las provincias y municipios la
aumentaron en 110.000. El inicio y el final de cualquier gestión es un
excelente momento para pagar favores y dejar convenientemente apostados a los
propios.
La mayor parte de los cargos jerárquicos son cooptados
por militantes o son retribución de apoyos políticos, ya sea en las
legislaturas como en las calles. Ningún superior dirá jamás que alguna
repartición a su cargo es superflua. Y solamente apuntará nombres con lápiz
rojo por razones políticas, jamás por incapacidad o falta de méritos. Los
cargos públicos son esferas de poder cuando la consigna es "ir por
todo". La eficiencia es un prurito neoliberal para desarticular
proyectos de liberación.
Las provincias tienen asegurado el mantenimiento de sus
estructuras mientras cumplan con la advertencia del venezolano Diosdado
Cabello : "El que no vota no come". Es decir, quien no
acompaña al kirchnerismo en el Congreso nacional no recibe fondos para sus
jurisdicciones. A su vez, esta perversa componenda permite que el oficialismo
logre votos para subir la presión fiscal con nuevos impuestos en lugar de
apuntar a reducir gastos. Pudiendo disminuir también los fondos para la
ciudad de Buenos Aires, perjudicando al opositor que hasta hace poco era
considerado amigo.
Es cierto que el mayor egreso del Gobierno corresponde a
la seguridad social, donde el kirchnerismo desbalanceó la proporción de
aportantes y beneficiarios al abrir las compuertas de las jubilaciones sin
aportes que le granjearon muchos votos, en lugar de utilizar la figura del
subsidio social. Pero, como en todo ajuste perverso, se comienza con quienes
carecen de sindicatos para reclamar, perjudicando más a quienes aportaron y
deben ahora sufrir el costo de aquella desmesura que colocó en pie de igualdad
a quien trabajó y aportó con el que no. Lo correcto sería restablecer la
sustentabilidad del sistema (cuatro aportantes por cada jubilado) con una
reforma profunda, que no se realizará, pues es más fácil reducir
beneficios con fórmulas opacas y complejas que evocan a Robin Hood.
La eliminación del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y
de la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) también implicaría afectar a
grupos numerosos de la sociedad, carentes de organización sindical para
reclamar. En particular, la abrupta interrupción de este ingreso para pequeños
comercios y pymes que aún no funcionan a pleno y están obligados a mantener su
personal puede causar otro desastre en el ya castigado tejido social. En
contraste, nada tendrán que temer quienes anidan en organigramas
nacionales, provinciales y municipales, con títulos presuntuosos, sueldos
garantizados y acomodados en confortables sillas, cuando no son ñoquis, por más
inútiles que sean.
La reducción de subsidios económicos a la energía y el
transporte para equilibrar las cuentas fiscales requiere en simultáneo una
expansión de la economía para que la población pueda pagar los aumentos de
tarifas. Difícilmente ello ocurra en un contexto de caída de la inversión con
diáspora empresaria, por falta de confianza. Así que tampoco la autorizarán
desde el Instituto Patria. Nadie quiere pagar los costos de tan
impopulares medidas.
Mientras los organigramas no se toquen, cualquier ajuste será asimétrico, desigual, cobarde y tramposo. La connivencia entre el gobierno nacional y los gobernadores aliados por el manejo de la coparticipación no augura ningún futuro feliz en materia de cuentas fiscales, emisión monetaria, presión fiscal y endeudamiento interno. Aunque el ministro de Economía desee lo contrario. Los organigramas se alimentan del bolsillo ciudadano.
miércoles, 22 de julio de 2020
Kirchnerismo 2020: volvieron peores
La cuarentena ya está llegando a cubrir un semestre y, faltos de timming, sobre el final fue implementada la prohibición de reuniones sociales de todo tipo en todo el país, con un decreto anticonstitucional por donde se lo mire. Para semejante medida el gobierno debería haber decretado -nada más y nada menos- que el estado de sitio. La pareja presidencial no se dió cuenta, a pesar de tener tantos asesores y ser abogados exitosos. O lo que es peor: directamente ni les importó la Constitución (1).
*Volvieron peores pues demostraron que no tenían un plan económico preparado para gobernar a pesar de saber que obtendrían el poder debido al resultado de las PASO en agosto 2019. Con la excusa de la negociación de la deuda externa y de la cuarentena del coronavirus, postergaron la toma de decisiones fundamentales que cambiaran el rumbo de nuestra decadente economía nacional. Tampoco se avisoran soluciones al destino de ostracismo de muchas actividades productivas afectadas por la cuarentena: millones de hogares sin ingresos, miles de comercios y PyMES cerrados. Como la mayoría de los gobiernos, debieron acudir a la maquinita de emitir dinero para la ayuda social. Está bien que se la otorgue, pero nosotros no tenemos una economía normal: es altamente deficitaria e inflacionaria. Los subsidios están orillando los 20 mil millones de dólares con el país en default virtual. Como el kircherismo no puede con su naturaleza, otra vez hubo casos de manos metidas en la lata en la compra de insumos para asistencia social.
Una medida de la desorientación en materia económica lo indica el apoyo de Cristina Kirchner al análisis del periodista Zaiat del medio Pg12 ("La conducción política del poder económico"). Es un boicoteo interno al acercamiento de Alberto Fernández al llamado Grupo de los 6 que incluye a la Unión Industrial Argentina y el establishment, con quienes se juntó en Olivos para una foto buscando oxígeno político. El kirchnerismo sigue pensando que lo viable es el "capitalismo de amigos" berreta que ya practicaron sin éxito (para el país): con Lázaro Báez, la Unión Argentina de la Construcción, Electromecánica, Cristóbal López, las cooperativas truchas o la "economía informal", etc. No excluyan a nadie ni quieran inventar nada. Dejen sus egos y billeteras de lado y solo hagan cumplir las leyes. Copien lo que hacen los demás. Hasta a los países con muchos menos recursos que nosotros les va mejor! *Volvieron peores, peleándose otra vez con los sectores productivos, particularmente con el sector agropecuario al que consideran el enemigo oligárquico, usando definiciones ideologizadas y anacrónicas. Nunca el peronismo, y el kirchnerismo en particular, tuvieron noción de la realidad que representa ese sector empresario: el más evolucionado del país, el que más reinvierte. Nadie en el gobierno repudió firmemente la condenable y repetida práctica vandálica de destruir silobolsas en el campo (más de cien casos) realizada por inadaptados oficialistas por venganza política. Todavía no pudieron agarrar a ninguno. Son de cuarta! ¿A quién se le puede ocurrir que quemar fábricas puede ser beneficioso para su patria? Esto es lo mismo. Lo triste es que a algunos partidarios de a pie que defienden al gobierno les causa satisfacción ese vandalismo. ¿Son tarados?
Este proyecto de expropiación es inconveniente para el interés común y el camino que eligió el gobierno vulneró burdamente la metodología legal, invadiendo espacios de la justicia. Por si fuera poco resultó impopular en un país que tiene acostumbrado a su gente a las confiscaciones de cuentas, "cepos" y "corralitos". Los políticos ya no pueden convencer a nadie que manejarán empresas públicas con eficiencia y sin curro. Los kirchneristas buscan resquicios que puedan adaptar la realidad a sus borrosos ideales pseudo-progresistas. Son dirigentes ricos que -como dijo alguien- jamás tuvieron que correr al cierre de un banco para cubrir un cheque. Suena tan extraño suponer que, viviendo en Puerto Madero, su objetivo sea defender a los trabajadores! En realidad, justifican bien su abierta oposición a la "meritocracia": ellos no califican para dirigir un país moderno. Apenas, quizás, un club de fomento barrial.
Cuando nos habían convencido a los porteños que no eran lógicos (¿lo único que Macri hizo bien?), regresaron los subsidios al transporte público y a la energía eléctrica metropolitanos. En este último caso, otra vez ridículamente beneficiando más a los sectores de mayores ingresos.
*Volvieron peores porque ante la crisis de la pandemia estos funcionarios y la administración pública no son capaces de dar el ejemplo a la sociedad y descontarse mínimamente sus haberes para cubrir necesidades públicas urgentes, mientras los empresarios y trabajadores privados sudan la gota gorda, al borde del cierre y la desocupación.*Volvieron peores pues intentan invadir la justicia para lograr la impunidad en todos los casos de corrupción de su gobierno anterior. "La señora corrupción" está imputada en 13 casos. Cristina Kirchner y sus personeros "no resisten los archivos". Memorándum con Irán, dólar futuro, cuadernos de las coimas, causas hoteles Los Sauces y Hotesur, causa Vialidad, hurto de documentos históricos, cartelización de la obra pública, corredores viales, coimas en el sistema ferroviario y en colectivos, gas licuado, uso de aviones presidenciales para fines privados. Indefendibles. Hay que ser muy idiota para no darse cuenta. Hay que ser muy idiota para no aceptarlo. No les interesa cambiar la justicia para bien. Que los argentinos debamos seguir pagándole al ex-juez "Canicoima" Corral una jubilación de privilegio sin castigarlo, es una decisión que desnuda completamente la intención toda de la clase política de no querer cambiar nada. Entre ellos, todo se arregla entre bambalinas. Cristina, la misma que impulsó en 2006 reducir la cantidad de miembros de la Suprema Corte de Justicia, ahora propugna ampliarla y digitar jueces complacientes a sus propósitos. Vergonzoso.
De modo increíble, la Oficina Anticorrupción se retira como querellante en juicios donde el Estado argentino ha sido claramente perjudicado y, casualmente, beneficia a personeros del kirchnerismo. Por ej. caso hoteles Los Sauces y Hotesur, de la vieja dama indigna. Y permitió que el delincuente Ricardo Echegaray salga sobreseído por enriquecimiento ilícito, después de haber hecho negociados en la Aduana, la AFIP y la ONCCA. En organismos públicos como la AFIP o la Unidad de Información Financiera persiguen a los funcionarios o amedrentan a testigos que osaron inculpar a la señora y su asociación ilícita en casos tan claros como el de los cuadernos. ¿Cómo le podés poner el voto a estos indecentes?
*Volvieron peores a presionar a la justicia para liberar gente indeseable que responde a sus intereses. Sean condenados en varias instancias como el ex vicepresidente Amado Boudou (al que nos obligan encima a pagarle pensiones) o gente con prisión preventiva pero largamente condenados por el público, como Julio De Vido. Defienden sin tapujos a la violenta condenada y corrupta Milagro Sala y nadie imputa legalmente las bravuconadas antidemocráticas de Hebe de Bonafini. En una burla flagrante a los ciudadanos que cumplen, los medios y voceros oficiales llegan a defender también a evasores indefendibles como Cristóbal López o a Hugo Moyano, dueño encubierto de OCA, a quien el presidente califica de sindicalista ejemplar. Así los argentinos recibimos el triste y decadente mensaje desde arriba: si robás mucho, no pasa nada. Como si fuera poco, repusieron como funcionarios a gente procesada por corrupción, como el caso del impresentable ministro de Salud bonaerense Daniel Gollán (con un decreto provincial ilegal de Kiciloff), procesado por la estafa del plan Qunita. De este juicio zafó Aníbal Fernández, el príncipe de la efedrina. Otro impresentable al que le dieron un premio consuelo con Yacimientos Carboníferos Río Turbio, vieja cueva kirchnerista para desaparecer dinero.*Volvieron peores reincidiendo en la teoría demoníaca del perverso ex juez Zaffaroni -el de los prostíbulos en alquiler- que los delincuentes no son cobardes armados sino excluidos del sistema que merecen redención del Estado, no así las víctimas de sus latrocinios. Otra vez presionando a la justicia y con la excusa de la pandemia de coronavirus empezaron a liberar delincuentes comunes sin ton ni son. Solo la reacción de la gente mediante una sucesión de cacerolazos los hizo repensar y entrar en razones pero cuando el daño ya estaba hecho. Pobres policías y fiscales decentes: ver en la calle alegremente a esos tránsfugas que a riesgo de sus vidas les costó encerrar.
*Volvieron peores a refrendar la idea que la política y la militancia deben bancarse con el dinero negro proveniente del Estado. Por eso el kirchnerismo ha copado los organismos con mayores cajas con personeros de La Cámpora. Es el ejemplo de la ANSES, asegurándose así unidades básicas gratuitas en todo el país. Y compraron de nuevo las voluntades de muchos que antes criticaron las mañas del kirchnerismo, como los penosos vendidos Pino Solanas, Juan Pablo Cafiero o Claudio Lozano. O la fascista Victoria Donda al frente de INADI (Instituto contra la discriminación, la xenofobia y el racismo), que curiosamente desde ese organismo se dedica a perseguir adversarios políticos y habla de desaparecer periodistas opositores. Claro, ahí dejó huella la nazi Graciana Peñafort. ¿Qué les pasa?
*Volvieron peores con un relato aggiornado a mentirnos de nuevo, disfrazando el deterioro de los jubilados. Desmejoraron incluso la programación de incrementos macristas de 2018 por la cual el mismo kirchnerismo y la izquierda sin votos casi destruyen el Congreso y la ciudad de Buenos Aires con toneladas de piedras ¿Porqué no reaccionaron ahora si esto fue peor? Otra vez querer vendernos ese canto pseudo-progresista gastado que solo sirve para calmar su culpa burguesa por la miseria de los pobres a los que suponen redimir. Jamás creando fuentes de trabajo ni fomentándolo. Para embanderar su cruzada buscan enemigos entre el "medio pelo" jauretchiano al que sin advertirlo pertenecen. Si Don Ernesto viviera actualizaría su ensayo, poniendo a estos especímenes kirchneristas de Puerto Madero en un capítulo especial.
*Volvieron peores porque no pueden mínimamente coordinar medidas estratégicas de seguridad por la ola de delitos contra la población causada por la cuarentena, su mishiadura y la alegre suelta de presos que prohijaron. Se la pasan discutiendo la ministra de seguridad de Nación y el de la provincia de Buenos Aires (Sabrina Frederic y Sergio Berni) pero no hay una voz oficial autorizada que asegure una acción contundente y tranquilizadora. Desaparece el chico Facundo Astudillo con complicidad de la policía bonaerense y tardan tres meses en descubrir una pista. En el Gran Buenos Aires, patotas que toman tierras o invaden propiedades, delincuentes que corren a los agentes y les afanan las armas. Familiares de chorros los velan públicamente en caravana rompiendo la cuarentena y amenazan a las víctimas de sus delitos. Los ladrones nos caminan por los techos. A las víctimas que se defienden ante la inacción oficial, las ataca la justicia. En mayo, en Tucumán una cuadrilla de policías asesina al peón Espinoza. Los organismos de derechos humanos, las pañuelos verdes y las feministas ahora callan pero intentaron plantarle durante meses un muerto a Macri (caso Santiago Maldonado). Siguen permitiendo en la Patagonia que un grupo de mapuches delincuentes tomen tierras, agredan a los pobladores, provoquen daños graves y hasta incendien propiedades y desconozcan al Estado Argentino. Las autoridades callan y cuando la ministra por fin habla, le echa la culpa a los medios por la difusión de los hechos o dice que usurpar no constituye delito. ¡No atinan a hacer un plan de seguridad! Queda clarísimo la ineptitud, necedad e imbecilidad de este gobierno. ¿Qué país pretenden?
Cuando ya el aumento de los delitos y la inoperancia oficial no pueden esconderse, atinan de mala gana a mover fuerzas federales. Pero continúan las tomas de casas y de terrenos por delincuentes en el Gran Buenos Aires e incluso de Parques Nacionales en el sur (1). La seguridad llega tarde, la justicia no mueve un dedo y el gobierno no actúa y permite que sus personeros desconozcan o cuestionen el derecho de propiedad proclamado en la Constitución que juraron hacer cumplir.
*Volvieron peores pues siguen sin darse cuenta que las relaciones internacionales del país no deben guiarse por preferencias ideológicas sino por cuestiones pragmáticas y el principio de no injerencia. El último gobierno de Cristina se encerró tanto que Argentina solo mantenía relaciones comerciales (inútiles) con algún país africano, mientras ella daba alguna conferencia para el bostezo en las Naciones Unidas, explicando que era una abogada exitosa y burlándose lastimosamente de algunos estudiantes. Después, Macri le dijo al grupo de los 20 que habíamos cambiado, que éramos modernos y confiables, pero seguimos perdiendo mercados y nos condujo al default. El ministerio de RREE al mando de Felipe Solá está moviéndose para reconquistar posiciones con buen criterio, intentando promover nuestras necesarias exportaciones. Más que de su buena voluntad, el intento debe cuajar con las medidas que puedan promover los ministerios de Economía y de Desarrollo Productivo, de dejar de agredir al campo y propugnar vender valor agregado en este mundo difícil.
Claro que no es muy auspicioso que el tío Alberto empioje políticamente las relaciones internacionales de la Argentina de modo innecesario. Dice que añora a los condenados por corrupción Lula y Correa, y a Evo Morales, Chávez y Mujica, los otros populistas sudamericanos en retirada que poco cambiaron y dejaron en sus países. Fernández no se anima a condenar a la dictadura venezolana, que de tan decadente solo conserva aliados autoritarios. Y sin ruborizarse manifiesta que en alianza con López Obrador va a cambiar el capitalismo, teoría echada rápidamente a la basura por el mexicano cuando se abrazó complaciente con Donald Trump a los pocos meses. Alberto Fernández se empeña en dejar aislado a nuestro país. Delante de los micrófonos se siente un estadista, pero es solo un abogado infeliz. El kirchnerismo que lo rodea -mentiroso defensor de los DDHH- hace el resto, apoyando a Maduro, Ortega y lo peor que encuentre por ahí.
Señores del gobierno K: conducen un país, no un club de fomento. Ante esta misma realidad que intentan manejar, sus acólitos intolerantes ya hubieran incendiado el país. Esos que ahora, vergonzosamente se mienten a si mismos y callan. Para cualquiera que tenga tres dedos de frente, claramente volvieron peores. Horanosaurus.
(2) en junio-2021 la propia dirección de Parques Naturales se habría retirado como querellante en la causa, apretada por el Ministerio de Medio Ambiente manejado por el inepto de Cabandié, la Secretaría de DD.HH. conducida por el chorro de Horacio Pietragalla y la Procuración de la Nación, manejada por dañino monje negro Carlos Zannini. Una locura!
Peronismo sin plata
Vicentin, otro paso de un plan mayor




martes, 21 de julio de 2020
Paredes, carteles y bronces X
12 a 15. Medellín, Colombia.


























