jueves, 10 de marzo de 2011

"Buen día, pereza" de Corinne Maier

Quizás sean discusiones que pueden darse el lujo de tener en el primer mundo. Ahí la premisa de los políticos seguramente sea obtener los votos de la gente prolongando lo más posible el estado de bienestar que lograron succionando al tercero sus recursos naturales. Muy posiblemente allá no tengan mano de obra esclava, trabajo infantil ni otras hermosas propuestas del capitalismo como en los suburbios del planeta, pero sus gentes también cohabitan con las multinacionales que todo lo pueden.

Y aunque las ideas de la francesa Corinne Maier en el libro con el nombre del título de arriba quizás solo pertenezcan al mundo del management y sean reformistas nomás, suenan risueñamente rebeldes porque contienen verdades que resultan de las relaciones humanas. Después de todo, no creo que nadie en el mundo trabaje en relación de dependencia canjeando su libertad por un sueldo insultante o para recibir órdenes desequilibradas de parte de jefes de menor coeficiente mental e integridad moral que los tuyos. Está bueno que alguien pare la pelota y les diga en la cara a esos idiotas que no pueden creerse que detrás de sus elegantes disfraces y actuando como autómatas resuelven la vida a la gente, generalizando la premisa que hay que vender más mes a  mes.

Qué inteligente la Maier: ¡además se los sacó de encima! Quizás no la conozcan y por eso este compendio del tema con un reportaje, las reacciones de algunos implicados y opiniones de presuntos expertos. Después, en "No Kid", se mete con los motivos para no tener hijos. Cínica y frontal, la chica. Yo se que deben existir razones filosóficas más profundas para todo esto pero no las dispongo. Horanosaurus.


















LA NACION – SABADO 07/08/04
LA POLEMICA POR LA SEMANA LABORAL

El manual de la pereza causa furor en Francia.

Aconseja a la gente ser vaga en el trabajo. El libro irrita a las grandes empresas y al gobierno, justo cuando éste quiere extender el número de horas laborables. El volumen es apoyado por gran parte de los sindicatos.

PARIS (De The Sunday Times). Francia podría estar en problemas. La aparición de un libro que aconseja a la gente ser vaga en el trabajo será, según se presume, uno de los manuales más leídos del verano boreal.

Algunos dirán, siguiendo con la broma, que era un libro que no hacía falta escribir y Bonjour paresse (“Buen día, pereza”) seguramente no le agradará a un gobierno que intenta convencer a los ciudadanos de que deben trabajar más horas.

El tema se describe sin rodeos en la cubierta del volumen: “El arte y la necesidad de hacer lo menos posible en el lugar de trabajo”. Corinne Maier, la autora, insiste en que es una broma, pero a su empleador EDF, la compañía francesa de electricidad, no le resulta divertida.

“Parece que no le gusta mi libro”, dijo Maier, y contó que EDF la acusó de intento de “corromper el sistema desde adentro”. En su libro, argumenta que la lealtad y la laboriosidad son tan raramente recompensadas que los empleados no pierden nada si hacen lo menos posible sin ser despedidos. Recomienda las licencias por enfermedad y la conversión al islam o al judaísmo, simplemente para conseguir días de vacaciones por razones religiosas. El libro desafía la advertencia del primer ministro Jean-Pierre Raffarin, quien ha declarado que la semana laboral de 35 horas, implantada hace sólo unos años por el gobierno socialista, amenaza con convertir a Francia en un campamento de vacaciones.

Según Maier, el problema no son las horas de trabajo, sino el sinsentido de muchos empleos. “La gente ya no tiene sueños-dijo. Estas grandes empresas quieren convertirnos a todos en esclavos.” Lo importante, opina Maier, es parecer ocupado y aconseja llevar carpetas siempre que se esté en la oficina. “Si una lleva un periódico en la mano, todos sospecharán que está en camino hacia el baño”. Además, si usted debe hacer un trabajo, hágalo con la mayor lentitud posible. No siente un precedente peligroso demostrándole a su jefe que usted es rápido.”

EDF, que está en disputa con los sindicatos debido a la privatización, declinó hacer comentarios sobre el libro, apoyado por todos los gremios. Maier, en tanto, recibió un memorando donde se la acusa de irse demasiado temprano de las reuniones.

El libro amenaza con reavivar el debate acerca de la actitud de los franceses hacia el trabajo. Algunos empleadores exigen más horas por la misma remuneración a cambio de no trasladar a sus empleados a los nuevos Estados miembros de la Unión Europea. Sin embargo, si los consejos de Maier se afianzan, la idea de trasladarlos a los otros países se tornará aún más atractiva para los empleadores. Mathew Campbell. Traducción: Mirta Rosenberg.

CLARIN SUPLEMENTO ECONOMICO – DOMINGO 05/09/04
ENTREVISTA EXCLUSIVA CON LA ECONOMISTA FRANCESA CORINNE MAIER, AUTORA DE "BUEN DIA PEREZA"

El arte de hacer lo menos posible en la oficina ¡Voilà!
El libro de mayor venta en Francia enseña a practicar el ocio en la empresa. Una crítica mordaz al modelo promovido por las multinacionales. Claudia Boragni.

Tal vez a esta altura del partido, Corinne Maier esté enfrentando al tribunal de disciplina de la poderosa Electricité de France (EDF), acusada de "socavar la empresa desde sus entrañas" y arengar a sus empleados a practicar el ocio. Es que Maier —empleada a tiempo parcial de EDF— tuvo la insolencia de criticar duramente al modelo empresarial francés, promovido por las grandes corporaciones mundiales, en "Bonjour paresse" ("Buen día pereza"), un libro de su autoría en el que insta a practicar la pereza dentro de las paredes de la oficina sin que los jefes lo noten.

El libro, un boom de ventas en Francia, es considerado la "nueva biblia anárquica anti-negocio" y llama a la rebelión a "los neo-esclavos de los mandos medios y a los malditos del servicio industrial, condenados a vestirse como payasos toda la semana y gastar su vida en reuniones insustanciales".

Sorprendida por el éxito de las ventas, tanto como su editora, Sophie Mairot, de Michalon Edition, Maier asegura que "Bonjour paresse" es un libro "deliberadamente cínico" ("¡a Dios gracias imbuido de lógica lacaniana!", dice) que, aunque pone en discusión las consecuencias sociales del sistema capitalista, "no apunta contra el capitalismo sino contra el modelo que los mandos medios de las grandes corporaciones mundiales engendran en su interior, generando exclusión y desigualdad".

Cuando en mayo de este año, el libro ocupó un lugar secundario en Amazon France, los ejecutivos de EDF, la empresa estatal de electricidad, estallaron de ira, no sólo porque se sintieron aludidos por los comentarios de Maier sino porque, en ese momento, EDF estaba en pleno proceso de apertura de su capital. La intimaron a través de una carta documento y bastó que la decisión se filtrara en la prensa para que "Bonjour paresse" saltara de 4.000 a 20.000 ejemplares en apenas una semana (hasta la fecha lleva vendidos 54.000).

"Mis amigos se rieron mucho cuando les conté que lo publicaría. Pero estoy sorprendida por la repercusión internacional que está teniendo, y hasta de que me esté llamando desde la Argentina. Mire, lo que quise decir es que las grandes empresas no quieren ningún bien para sus empleados, ni respetan los valores que pregonan. Esto lo demuestran los recientes escándalos financieros de Vivendi, France Télécom y Alcatel que han hecho desplomar el patrimonio de millones de accionistas que confiaron en el discurso de sus managers. Lo peor fue la hecatombe de 2003 que mostró la cara negra de las empresas, con planes de retiro que se multiplicaron en Alcatel, Matra, Schneider Electric... Cuando yo empecé a trabajar, el sector empresario iba viento en popa y uno sentía los valores de elevación social y el espíritu libertario de mayo del 68. Pero me he desencantado rapidamente. Debe ser la edad... ¿No cree...?", dice desde su casa en París.

Maier, de 40 años, es una economista con un doctorado en psicoanálisis y una prolífica bibliografía de su autoría sobre Jacques Lacan: "De De Galle y el gaullismo: una mitología de hoy" y "Alemania nazi: el odio del poder", entre varios otros.

El título del libro, que para Michalon Edition apenas prometía ocupar un lugar en los estantes reservados al management (un rubro que Maier detesta), recuerda a "Bonjour Tristesse", el best seller que hizo famosa a Francoise Sagan en los años 50, pero también a "Le droit à la paresse" ("El derecho a la pereza") escrito por Paul Lafargue —yerno de Carlos Marx—, en 1880, en el que refutaba los derechos que la constitución francesa de 1848 otorgaba a los trabajadores. Incluso el economista estadounidense de comienzos del siglo XX, Thornstein Veblen, anticipó en su libro "La teoría de la clase ociosa" algunas conclusiones de Maier.

—Perdón, ¿pero, cuánto cree usted que contribuye el ocio al desarrollo de la economía mundial? —(se ríe)... Bueno, el ocio puede contribuir mucho cuando es ocio creativo. Le doy el caso de Philip Starck, que es un reconocido diseñador francés. El siempre rechazó trabajar como asalariado en una compañía.

—¿Pero no cree que Starck puede desarrollar su ocio creativo gracias a que hay desarrollo económico, construcción, etc... etc..? —Bueno, sí, claro. Pero el punto es que Philip Starck tiene mayores oportunidades sociales que los obreros de la construcción que trabajan en las obras, que no tienen ninguna. Le diré que "Bonjour paresse" es, simplemente, mi idea sobre el trabajo. Mire, nadie ama trabajar, y si la gente amara trabajar todos lo harían gratuitamente.

¡Se acabó la meritocracia! Para Maier, Francia, como muchos otros países del mundo, se ha convertido en la antítesis de la "meritocracia", donde la seguridad que garantizaba un diploma universitario ya no existe, el retiro está amenazado y las carreras empresariales tampoco están aseguradas. "Todo el tiempo digo a mis dos hijos: mis queridos, cuando sean grandes, jamás trabajen en una empresa. ¡Jamás! Papá y mamá se sentirán desencantados si lo hacen".

El problema, en su opinión, no reside en la legislación laboral, sino "en el modelo que se fomenta desde las entrañas de las grandes corporaciones". Después de todo, los franceses trabajan 35 horas semanales, muy poco si se compara con otros países como Inglaterra o Argentina. Incluso, Maier trabaja, desde hace 12 años, 20 horas semanales como economista de EDF, por lo que percibe 1.100 euros al mes.

"Pienso que las perspectivas individuales y sociales son tan escasas que los niños de la burguesía, que podrían conformar los cuadros gerenciales futuros, debieran dedicarse a profesiones menos integradas al juego capitalista, como el arte, la ciencia y la enseñanza. Esto es lo que yo hago. Sólo trabajo a tiempo parcial y dedico mi tiempo a actividades más palpitantes. Por eso digo: ¡Imítenme pequeños cuadros, colegas asalariados, neo-esclavos dedicados a atender a jefes serviles y a perder el tiempo en reuniones inútiles y seminarios de chiflados!".

—¿Dónde está la raíz del problema? —Es un poco de todo. Las empresas se reflejan en la sociedad, y cuando la sociedad está bloqueada, la empresa también. El problema no es la legislación laboral; probablemente, sí, el trabajo es arcaico. Usted sabe, en Francia, como en todas partes, en las grandes empresas hay que obedecer, ser dócil, hablar un idioma especial y atender demasiados pequeños jefes.

Un juego de palabras vacías. De allí que el blanco de Maier sean los cuadros medios (uno de los capítulos del libro se titula: "Cultura corporativa, gente estúpida"), a los que acusa de hablar "una lengua de madera" ("la langue de bois", una expresión idiomática muy usada que se interpreta como "palabras vacías") que difunde una suerte de "linguistrerie" (un neologismo inspirado en Jacques Lacan, mezcla de lingüistica y la palabra francesa "cuistrerie", que significa "pedantería" o "grosería").

"Es llamativo cómo se ha propagado en Francia el lenguaje de las escuelas de negocios americanas, tomando en cuenta que Francia detesta a Estados Unidos por ser un país racista, inequitativo e inculto. Pero así y todo uno puede escuchar frases que repiten quienes creen que, de ese modo, serán considerados competentes: 'Yo hago el follow up del merging project'; o ver que la palabra packaging reemplazó a embalaje, reporting a rendir cuentas, y benchmarking a... juro que no sé qué es. ¡Por favor, si algún lector lo sabe, que me escriba!"

"Todo se simula bajo pena de exclusión. Los cuadros gerenciales están metidos todo el tiempo en proyectos inverosímiles, donde la mitad es idiota y la otra mitad mal encarada. La gente trabaja más de la cuenta por temor a perder su empleo. En Alemania, quedarse después de hora es un signo de ineficiencia. La cultura corporativa que se promueve es de locos. Es como cambiar de pareja sexual dos veces al año: cuando uno tiene 20 años puede tener cierto atractivo, pero al final de los años es una carga".

—Pareciera haber cierta lógica lacaniana en su libro. La idea del empleado esclavo puesto al servicio del deseo del patrón. ¿Es así? —¡Es un placer que haya lógica lacaniana! Pero no hay en él un trasfondo hegeliano. Es demasiado simple decir que los empleados son explotados por el patrón. Eso hoy es falso porque la gente se defiende. Cuando Michel Foucault habla del poder, es eso el poder en las empresas, pero no la dialéctica de colocar al empleado como esclavo. Si colocara al pie de la letra la lógica lacaniana reduciría a un fantasma a todas las multinacionales y al capitalismo.

—¿Cree que el capitalismo está en discusión? —Pienso que la finalidad del capitalismo merece ser observada. Nuestro confort es a costa del trabajo de los niños en el Tercer Mundo, de la esclavitud del trabajo en China y de la contaminación del planeta. No sé si todo esto vale la pena. Lo dijo Hannah Arendt: "el capitalismo engendra lo superfluo, y es por eso que somos superfluos".

—¿Por qué cree que su libro tiene tanto suceso? —Yo también me lo pregunto...

—¿Cuál es su lectura como psicoanalista? ¿Tal vez muchos quisieran decir lo que usted dice y no se animan? —(se ríe)... Es un placer que mucha gente piense como yo pienso. De todos modos, hay muchos que no comparten mis ideas.

—¿Está usted de acuerdo con la privatización de EDF? —Estoy muy preocupada por las consecuencias sociales que puede tener la medida.

—¿Cuál es para usted el modelo ideal de empresa? —No conozco un modelo ideal.

—¿Se siente conforme con su carrera en EDF? —Le diré que jamás imaginé hacer una carrera, porque jamás me propuse ser jefe. ¡Jamás! El trabajo para mí sólo significa el reencuentro con la gente.

—¿La reacción de EDF pone en debate la libertad de expresión? —Sin duda. Aunque Francia es el país de la libertad de expresión, hay mucho por decir sobre el tema moral.

A juzgar por los resultados, el descontento de los franceses con el modelo empresarial es tal que "Bonjour paresse" destronó del podio de Amazon France a uno de sus "best seller": "Las 203 maneras de volver loco a un hombre en la cama". ¡Voilà..! En el libro, que aún no fue editado en ningún idioma extranjero, Maier lanza una serie de consejos al puro estilo Dilbert (el personaje de Scott Adams que se mofa de la cultura corporativa):

"Ande siempre con carpetas bajo el brazo porque dará la sensación de tener mucha tarea. Jamás lleve un diario, porque creerán que está yendo al baño". Y remata con ironía: "¡Vamos... Usted sabe muy bien cómo hacer para no hacer nada!".

Mientras su libro ocupa la portada de los principales diarios del mundo y los sindicatos franceses se movilizan en su favor, alegando que ella sólo hizo uso de su libertad de expresión, Maier se prepara para ser convocada por el tribunal de disciplina de EDF al que deberá explicar por qué, sin su autorización, mencionó en el libro que era empleada de la compañía, un error que puede redundar en sanción y hasta costarle el puesto.

Tal vez será porque, como alguna vez escribió George Orwell, "en estos tiempos de impostura universal, decir la verdad puede ser un acto revolucionario".

Los consejos de Corinne:

*El asalariado es la figura moderna de la esclavitud. Sepa que haga lo que haga, a fin de mes cobrará el mismo sueldo.
*Finalmente, todo lo que usted hace no sirve para nada, y usted podría ser reemplazado por el primer cretino que se presente. Entonces, trabaje lo menos posible, destine parte de su tiempo a venderse y transar; entonces, no correrá peligro de ser despedido en caso de que se anuncie una reestructuración.
*Usted no será juzgado por la manera en que hace su trabajo pero si por su capacidad para conformar sabiamente al modelo que promueve su empresa.

*No acepte jamás un puesto de responsabilidad. Usted será obligado a trabajar sin contrapartida.
*Elija las empresas grandes y los puestos inútiles: sea consultor, experto… todos puestos inútiles.

CLARIN SUPLEMENTO ECONOMICO – DOMINGO 05/09/04. OPINION

El vicio de "flojear"
Por Sebastián Edwards. Profesor de la UCLA.

Es tentador interpretar "Buen día pereza" como una manifestación más de la decadencia de la "vieja Europa". Los franceses trabajan mucho menos que los estadounidenses, los checos o los ingleses. Según la OCDE, sólo 60% de los franceses en edad de trabajar está empleado; esta cifra en Inglaterra es de más del 70%. Pero una interpretación más cuidadosa sugiere otra cosa. El problema detectado por la perspicaz Corinne Maier no es ni cultural, ni propio de la "vieja Europa". El problema es que la legislación laboral en Francia es tan extraordinariamente rígida que ofrece mínimas posibilidades para que quienes se esfuerzan avancen rápidamente en sus carreras.

Ante esta realidad, el trabajo duro no lleva a ninguna parte. La carrera laboral de las personas está predeterminada por manuales arcaicos y leyes asfixiantes. Como a casi nadie lo pueden despedir, no hay movilidad laboral, ni ascensos rápidos, ni carreras brillantes. Por ello, no es sorprendente que los galos compren un manual para aprender a "flojear" en forma efectiva. Este pernicioso sistema laboral es, justamente, lo que está detrás del rezago que últimamente Europa occidental ha experimentado en materia de productividad e innovación.

CLARIN SUPLEMENTO ECONOMICO – DOMINGO 08/08/04
UNA ETICA DEL TRABAJO DIFERENTE A AMBOS LADOS DEL ATLANTICO


Menos trabajo, más tiempo libre: los europeos defienden su modelo

Los europeos parecen satisfechos de cambiar algo de riqueza por seguridad social y más ocio, constata con sorpresa un observador estadounidense. The New York Times, especial para Clarín.

Entre montañas de valijas y niños que corretean por el aeropuerto de Copenhague, Maibritt Ditlev, su marido y su hija Lotte, se disponen a salir de vacaciones. Ni a cambio de un montón de plata cancelaría sus dos semanas en Islandia, comenta. De hecho, ella trabaja part time porque valora su tiempo libre. "Tenemos una hermosa casa y podemos salir todos juntos de vacaciones quince días al año... ¿para qué necesitamos más dinero?"

La imagen de que los europeos tienen una ética de trabajo relajada suele ser vista no sin desdén por las otras economías ricas del mundo. Mientras europeos como los Ditlevs siguen cambiando gustosamente ingresos por un poco de tiempo libre —lo cual sería impensable en EE.UU. o Asia—la prensa del otro lado del Atlántico multiplica los titulares sombríos sobre el futuro económico de Europa.

La crítica es que Europa no tuvo la misma expansión que EE.UU. durante la mayor parte de la última década y que en los últimos trimestres hasta quedó detrás de Japón. Los europeos son, en promedio, casi 30 % más pobres que sus pares norteamericanos, según la OCDE. El crecimiento de la próxima década corre el riesgo de estancarse en un 2%, es decir, un punto por debajo del de EE.UU.

Europa, que tiene las semanas laborales más cortas y las vacaciones más largas del mundo, ¿está condenada a quedar razagada, víctima de su predilección por más ocio y por un estado de bienestar demasiado generoso? Una respuesta: "Sí... ¿y qué?"

Economistas y funcionarios europeos señalan que el menor nivel de ingreso de Europa refleja no un fracaso sino decisiones políticas que valoran el ocio y la igualdad.

Estado de bienestar. 
Durante los últimos 50 años, los europeos occidentales optaron por trabajar cada vez menos y tomarse cada vez más vacaciones. Desarrollaron diversas versiones nacionales de educación, salud y beneficios jubilatorios, universales y públicos. Establecieron una compleja malla de ingresos mínimos, subsidios por desempleo y beneficios por  discapacidad que limitan el riesgo de pobreza.

"El estado de bienestar es un arma eficiente contra el fracaso del mercado", afirma Nicholas Barr, profesor de economía pública de la London School of Economics. "Aceptar una menor producción por un mayor bienestar es una política perfectamente racional." O como dice Joaquín Almunia, el representante europeo de asuntos económicos y monetarios: "Para los europeos, el crecimiento económico es una herramienta, no un fin en sí mismo". "No corremos una carrera con Estados Unidos. Nuestro objetivo no es crecer tan rápido como EE. UU. ni otro país, sino hacer lo necesario para proteger nuestro modelo social y económico", agrega.

Según Almunia, es mucho lo que hay que hacer para mantener financiado el sistema y para mantener vivos los principios morales que lo sustentan. La Unión Europea enfrenta desafíos, como una población estancada y envejecida, alto desempleo crónico y presiones competitivas de los ocho nuevos miembros de Europa oriental y de mercados asiáticos de alto crecimiento como China e India. La UE ya no podrá cumplir muchas de las metas que se propuso en su apuesta a convertirse en la economía más competitiva del mundo para 2010, formulada en su reunión de Lisboa hace cuatro años.

Presiones

La alemana Siemens acaba de extender la semana laboral de 35 a 40 horas sin pago extra; es una muestra de que está aumentando la presión para que los europeos trabajen más. En promedio, trabajan un 10 % menos de horas que los estadounidenses.


Pero a pesar de todo, a la economía europea no le está yendo tan mal. El PIB combinado de los 15 países que eran miembros de la UE al 30 de abril estuvo por detrás del PBI estadounidense en alrededor de un punto a lo largo de la última década, en gran medida debido a que la población de la región creció a menos de la mitad del ritmo de la de EE.UU.. El ingreso promedio por persona creció un 1,8% a ambos lados del Atlántico, dice Kevin Daly, economista de Goldman Sachs.

A diferencia de lo que se suele decir, el aumento de la productividad de Europa occidental superó al de EE.UU. en los últimos 30 años; hoy la diferencia entre el PBI por hora de la UE es y el de Estados Unidos es inferior al 10%. En 1970 la brecha era cercana al 35%, según la base de datos Ameco de la UE. En algunos países, como Francia, la productividad supera hoy a la de EE.UU. 

Pero si los europeos siguen siendo más pobres es porque menos gente en Europa tiene trabajo, y los que lo tienen fueron reduciendo el tiempo que pasaban trabajando. Los estadounidenses se muestran menos convencidos de trabajar menos horas, y mantuvieron sin cambios el total de horas en los últimos 10 años, pese al crecimiento.

"Hay que preguntarse quién es el que está desubicado", dice Daly. "El ocio es un bien natural, y la teoría dice que a medida que nos volvemos más ricos consumimos más de ese ocio".

Las encuestas revelan que los europeos, en general, les complace pagar mayores impuestos a cambio de servicios sociales, y la evidencia anecdótica sugiere que el concepto de bienestar europeo está menos ligado a la riqueza material que en EE.UU.

"Los estadounidenses se mudan de casas de 2.000 metros cuadrados a casas de 2.500 y luego a casas de 4.000 metros. Es una mentalidad diferente", explica Kenneth Rogoff, economista de Harvard y ex economista jefe del FMI.

Giuseppe Roma, director de estudios de Censis, en Roma, dice que los consumidores europeos cada vez rechazan más las compras superfluas y compran productos relacionados con la calidad de vida. Agrega que la nueva actitud es "me importa la calidad de vida. No compraré Prada, pero sí aceite de oliva orgánico".

Modelo caro. Sin embargo, algunos economistas sostienen que a Europa le está costando caro su modelo social. En una sociedad que se enorgullece de sus valores igualitarios, demasiada gente está desempleada o fuera del mercado laboral, lo que significa un doble gasto para las arcas públicas: no pagan impuestos y por lo general reciben beneficios. El índice de desocupación en los 15 miembros antiguos de la UE subió a 7,8% el año pasado, comparado con el 6,1% de Estados Unidos, según informes de la OCDE.

Con un número creciente de jubilados, la desocupación está complicando los sistemas de salud y de pensiones estatales: esa carga doble, según estimaciones de la Comisión Europea, trepará a un 8% del PBI en la mayoría de los países de la UE.

Un estado de bienestar generoso no sólo tiene costos. Europa tiene menos niñez pobre, menor incidencia de analfabetismo y una población penitenciaria menor que la de EE.UU., según las estadísticas de la OCDE.

Polémica en Europa
El debate de tener o no tener hijos
Por Elisabetta Piqué - Corresponsal en Italia. LN Exterior 14/06/08.


ROMA.– Generación No Kid versus generación Sí Kid. Encendido, difícil y hasta odioso, este debate comenzó en Italia en abril pasado con la publicación de un libro titulado “No Kid”, de la francesa Corinne Maier, que indica las “40 razones para no tener hijos”, una obra que, en su momento, dividió a Francia.

Cáustico y políticamente incorrecto, No Kid, que apunta a desalentar a los potenciales progenitores y, de forma casi inmediata, generó un contramovimiento que defiende las razones para sí tener hijos. El libro llama a no sucumbir al imperativo de procrear y argumenta que más allá del parto (“una tortura”), un hijo significa demasiados sacrificios inútiles, implica decirles adiós a la libertad, a la carrera o a la idea de decidir ir al cine a último momento, como en los buenos tiempos... Un hijo es, además, “la tumba del amor”, se ha convertido en un business demasiado caro, y genera el virtual "arresto domiciliario" de los padres.

Maier, madre de dos hijos ("si firmara este libro sin haber tenido hijos, todos podrían sospechar que soy una solterona ácida y envidiosa", escribe) creó polémica también con su edición italiana. En ésta, en efecto, exhorta a la península, uno de los países con menor tasa de natalidad del mundo (1,33 hijos cada mujer) a seguir por esta recta vía, y a no imitar a la fértil Francia. "Italianos, vuestra fecundidad es una de las más débiles de Europa. Entendieron todo. Continúen así", afirma Maier, economista, experta en psicoanálisis y autora de otras obras exitosas como “Buen día pereza”. "Italianos, tomen sus precauciones. Nada de hijos, cuídense... La única solución es la contracepción", sentencia.

Pero las mamme italiane reaccionaron. Y enseguida crearon por Internet un forum de mamás Sí Kid, donde defienden a capa y espada sus 40 razones para sí tener chicos. "Sí Kid porque no obstante el cansancio, los sacrificios y la vida que te cambia completamente, basta recibir de los chicos una sonrisa, una caricia, o simplemente sentirse llamado mamá, que todo el resto no cuenta. Sí porque es el regalo más grande que la vida te da y porque... sí, sí, sí, sí, millones de sí. No bastaría un libro para enumerar por qué Sí Kid. Y esto lo escribe una mamá que duerme poco, que tiene poco tiempo para sí misma, y que fue penalizada, a nivel de carrera, por parte del mundo del trabajo", puede leerse en el foro, entre decenas y decenas de mensajes de padres espantados por la creciente tendencia No Kid.

Sin futuro. En su controvertido libro, Maier recuerda que con una tasa levemente superior a los dos hijos por mujer, gracias a una política pro natalidad, Francia se convirtió en 2006 en el país más fecundo de Europa. Si bien esto fue celebrado como un verdadero triunfo en el país galo, para Maier fue una catástrofe. "Abran los ojos, sus hijos van a ser unos baby-loosers, destinados a la desocupación, o a un trabajo precario. Tendrán una vida aún menos divertida que la de ustedes, y con esto lo digo todo. No, sus maravillosos bebes no tienen ningún futuro, porque cada niño nacido en un país desarrollado es una catástrofe ecológica para todo el planeta", apunta, con un estilo divertido y mordaz.

"En Francia no tener hijos es considerado una tara", lamenta la autora, que tras quejarse de la sobrepoblación del país galo, de los atascos en las autopistas durante las vacaciones de verano y de los precios de los alquileres, subraya que otros países "son más inteligentes". Entre ellos, menciona a la poco fecunda Italia, que "en 2050 estará poblada por 50 millones de habitantes en lugar de 58".

"¿Tienen ganas de visitar la Gran Mezquita de Córdoba sin ser tragados por hordas de turistas, o de descubrir la Capilla Sixtina con calma? Mañana todo esto será posible si los imitamos", dispara.

"Criar a los hijos significa respetar horarios, fatigas de tipo militar, sudor, lágrimas y problemas garantizados", señala también Maier a la hora de enumerar las razones para no procrear. No por nada en Austria las mujeres ya pueden incluir el tiempo dedicado al cuidado de los hijos en el cómputo de los años que serán considerados con fines jubilatorios", destaca. "Si ocuparse de los hijos fuera placentero y gratificante algunos lo harían gratis, y no es así", agrega Maier, al recordar que nadie, salvo los abuelos (pero ése es un capítulo aparte), quiere ocuparse de los hijos de uno sin una contrapartida económica.

En Italia, donde la tasa de natalidad en los últimos años fue positiva sólo gracias a los inmigrantes que viven en el país, que sí tienen hijos, el libro de Maier -que paradójicamente en las librerías está en la sección sobre embarazo- dio mucho que hablar. Cada vez más mujeres italianas, de hecho, son childfree. Es decir, deciden no ser madres por elección. Y no se avergüenzan ni se sienten culpables por esto.

Entre ellas, la famosa escritora y autora de best-sellers Susanna Tamaro. "Nunca quise tener hijos, recuerdo que de chica mis amigas soñaban la maternidad pero yo era muy fría al respecto, no me importaba nada", dijo Tamaro al Corrierre della Sera. "Los hijos tienen que hacerlos quienes lo quieren. Yo nunca sentí este deseo, no me arrepiento, y no me siento un monstruo", explicó por su parte la historiadora Eva Cantarella. "Las mujeres pueden realizarse en miles de modos. Y yo quise otra cosa, el trabajo, la carrera", agregó.

"Mi mamá y mi abuela siempre me dijeron «bambina mía, no caigas en eso, no tengas hijos. Antes el trabajo, y después el resto». Yo hasta ahora obedecí, más allá de que estas palabras hoy resulten incómodas", admitió, en tanto, la escritora Camilla Baresani.

Sin entrar en aspectos filosóficos o de índole religiosa, la discusión está abierta. Difícil pronosticar un vencedor en la guerra entre la generación No Kid y la Sí Kid. De momento, se advierte que a diario aumentan los sostenedores del sí a los hijos.

"Hola, soy Monia, tengo 31 años y desde hace 5 meses soy mamá de Alex y Asia -se lee en el foro de las mamás Sí Kid. Yo no conozco los 40 motivos que llevan a una mujer a no tener hijos, pero puedo resumir en un concepto lo que lleva una mujer a ser madre: la fuerza, el coraje y las ganas de vivir. ¿Qué regala un hijo? Después de haberlo mirado a los ojos, la sensación de tocar el cielo con las manos."

BONUS TRACK

El fenómeno se fue viralizando y ahora los críticos culpan a quienes fomentaron el desapego con la vida laboral. LN/The Wall Street Journal. 25/08/22. Por Kathryn Dill y Angela Yang. 

NUEVA YORK.- La gente tiene opiniones fuertes sobre tomarse en serio el trabajo. El término que se viralizó, “quiet quitting” -que puede traducirse como “renuncia silenciosa”- no implica renunciar a nada, y de silenciosa le va quedando poco, por el acalorado debate que se desató en estos meses sobre “hacer la plancha” en la vida laboral. Lo que empezó como una tendencia silenciosa entre empleados de oficina que quisieron establecer límites más firmes entre la vida y el trabajo, después de dos años de pandemia se convirtió en un grito de guerra para muchos.

Por supuesto que cada generación de trabajadores ha tenido sus movimientos anti-trabajo, y muchos ejecutivos y esforzados colegas se han expresado en contra de ellos. Y acá va una pista del efecto rebote de la “quiet quitting”: el término desató una catarata de comentarios de líderes empresarios, orientadores de carrera y otros profesionales, donde lamentan el giro adverso que ha dado la cultura del trabajo en Estados Unidos, mientras que algunos jóvenes profesionales celebran la tendencia.

“La renuncia silenciosa no tiene que ver con aflojar con el trabajo: es un paso en dirección de aflojar con la vida”, dijo Arianna Huffington, fundadora de la start-up de salud y bienestar Thrive Global, en un posteo en LinkedIn que cosechó miles de reacciones. Kevin O’Leary, coprotagonista de “Shark Tank” de la cadena ABC y presidente de O’Shares ETFs, dijo que la “quiet quitting” es una pésima forma de abordar una carrera profesional: “Para salir adelante hay que querer salir adelante. Es la única forma de tener éxito”, dijo O’Leary en un video por la CNBC.

La reacción de los defensores y detractores de esta tendencia depende del sentido que le den al término, y las interpretaciones varían diametralmente. Para algunos profesionales, el concepto implica decirle que no al estrés laboral y negarse a trabajar más sin ser compensados con más dinero, pero no necesariamente trabajar a desgano. Pero muchos detractores dicen que la mentalidad de la “quiet quitting” fomenta la vagancia y atenta contra la productividad, por más que la persona cumpla con las tareas básicas que demanda su puesto.

Tal vez los trabajadores que adhieren a esta filosofía buscan prevenir un burnout o curarse del síndrome de desgaste profesional, pero Huffington, la experta en bienestar, dice que hay opciones mucho mejores. “Hacer la plancha” en el trabajo en vez de buscar uno que nos resulte realmente atractivo es una oportunidad perdida, especialmente ahora que el mercado laboral se está ampliando, dice Huffington.

“Como empleadora, adoro a la gente que en la entrevista de trabajo me dice ‘Yo cuando trabajo doy el 100% y estos son mis limites’. Es muy distinto que decir ‘Hago lo mínimo para zafar’.”

Mientras que algunos jefes contrarrestan esta cultura diciéndoles a sus empleados que dar siempre un poco más es la mejor manera de destacarse, conseguir aumentos y ascender en la escala jerárquica, a muchos trabajadores el término les resulta irónico y ofensivo que solo cumplir horario de 9 a 17 sea considerado una “renuncia”.

Kristin Hancock, profesional de comunicaciones de la ciudad de Indianápolis, dice que en el caso de ella la “quiet quitting” es un objetivo inútil. Varias veces a lo largo de su carrera se sintió laboralmente insatisfecha y quiso bajar los brazos, pero nunca lo logró: hacer menos le generaba frustración y la hacía sentir todavía menos relevante. “Para personas como yo, la única opción válida es irse”, dice Hancock, que ahora dirige su propia start-up de comunicaciones y es su propia jefa, situación que según dice le permite cosechar la totalidad de los frutos de su trabajo.

Otros dicen que quienes abrazan esta cultura laboral puede estar subestimando su valor y sus potencialidades. Lo que para algunos es “hacer lo mínimo”, muchas veces significa prestar total atención cuando están en el trabajo y después tener una vida fuera del horario laboral, dice Brian Gray, que trabaja en desarrollos web.

Tras recibir una calificación de “cumple con las expectativas” en una revisión de desempeño en un empleo anterior, donde solía quedarse hasta tarde y se ofrecía a realizar tareas extras, Gray decidió dejar de buscar la aprobación de sus jefes de esa manera.

“No es hacer la plancha”, se defiende Gray. “Es hacer exactamente la cantidad de trabajo que te pagan por hacer.”

Algunos críticos temen que la “quiet quitting” termine corroyendo por completo la cultura del trabajo, y que para los trabajadores eficientes y abnegados es desmoralizante ver que otros se la pasan hablando por teléfono sin ser reprendidos.

“El tema no son los que hacen la plancha sino los que están alrededor y la injusticia que conlleva”, dice Amy Mosher, jefa de personal de la empresa de software Isolved. Si la “quiet quitting” causa problemas de desempeño, esos empleados deberían ser despedidos para que encuentren un trabajo con el que realmente se sientan comprometidos.

Jay McDonald, coach de ejecutivos de la ciudad de Atlanta y exdirector ejecutivo de varias pequeñas empresas, dice que los altos ejecutivos tienen la responsabilidad de establecer expectativas de desempeño que sean claras. Lo que importa es que los empleados las cumplan, sin importar cuándo o cuánto tiempo trabajen, dice McDonald.

“Para saber si una persona está haciendo su trabajo, los directivos tienen la responsabilidad de contar con estadísticas y herramientas efectivas para evaluarlo”, señala McDonald.



jueves, 3 de marzo de 2011

Puertas, portones, ventanas, postigones & celosías III













































































Tafí del Valle y ciudad de Tucumán, Provincia de Tucumán, Argentina.

sábado, 26 de febrero de 2011

Paredes, carteles & bronces
























































































1) "Discrepancia". Jujuy, Humahuaca, calle Buenos Aires-2011.

2) "Mapuches en el NOA". Jujuy, Humahuaca, calle Del Norte-2011.

3) "Recuerdos del ERP". Jujuy, Humahuaca, calle Santiago-2011.

4) "No puedes dejarte el sombrero". Santa Fe, Rufino, Club Español-2010.

5) "Club de amigos derechosos". Santa Fe capital-2009.

6) "Chanchito bostero". Jujuy, Humahuaca, calle Córdoba-2011.

7) "Chancho rengo". Dolores, Buenos Aires-2010.

8) "ATE no traiciona". Jujuy capital, calle San Martín-2011.

9) "Práctica olvidada". Santa Fe, Rosario, calle Buenos Aires-2010.

10) "Confusión ideológica". Buenos Aires, Tandil, calle San Martín-2010.

11) "¿Héroe o villano?". Río Negro, Bariloche, Centro Cívico, monumento a Julio Argentino Roca-2008.

12) "¿Héroe nacional?". La Pampa, Ruta Provincial 1, monumento a John Fitzgerald Kennedy-2009.












































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martes, 15 de febrero de 2011

Diego Bonadeo: sinceridad brutal

¿Porqué me interesaron las declaraciones de este periodista deportivo si no puedo responder por su conducta y si, al fin y al cabo, nadie parece tener el culo limpio? Por la posición ideológica desde la que dispara y porque no se calla. Por la osadía con la que intenta desenmascarar a gente inescrupulosa vestida de corbata aunque sean poderosos y a la larga no le convenga y termine cerrándose puertas. Porque su trayectoria fue una de las más serias en su rubro, claramente diferenciada de afamados alcahuetes y rastreros de los medios a quienes todos parecen aplaudir igual.

Aunque a veces con sus declaraciones se embarre en el chusmerío y no tenga porque adherir a todo lo que dice, me identifico con él en muchas definiciones y cuando cuenta que su familia le dice que afloje un poco, que no se puede ser tan crítico (me siento identificado con eso, jaja).

Un amigo me dice que Bonadeo es un soberbio subido a un pedestal despotricando contra todos y que participó de "La fiesta de todos", la película "light" sobre el mundial 78, como si eso lo convirtiera en cómplice de la dictadura. Puede ser. Todo puede ser. Si uno termina sabiendo solo lo que el poder quiere que se sepa! Imagínense por ejemplo a todos los artistas del jet set de cabotaje y la cultura vernácula que, creyéndose hoy "progres", dentro de cuatro o cinco años se den cuenta que posaron sonrientes haciéndole campaña a afamados corruptos. Dirán que ellos nunca supieron lo que pasaba. 

Nadie parece poder resistir los archivos, dijo alguien con razón. Ya que juzgar al prójimo es un deporte universal que nadie parece poder evitar, solo nos queda apreciar a la gente por sus acciones. Horanosaurus.

Revista de Crítica Nº 90 11/11/09
Diego Bonadeo

“No tengo libros infaltables, pero sí autores”.

Por Nicolás E. Peralta.

-¿Cuáles son sus libros infaltables? —Quizás no tenga libros infaltables. Pero sí autores: Eduardo Galeano, Dante Panzeri y Arturo Jauretche. Son los tipos que me abrieron la cabeza. Panzeri es el culpable de que yo me haya dedicado al periodismo vinculado con el deporte. Me inicié en la lectura de chico con El Gráfico, leyendo a Panzeri. Luego llegó “Fútbol,dinámica de lo impensado”, que es maravilloso y muy actual, a pesar de haber sido escrito hace más de cuarenta años. “Burguesía y gangsterismo en el deporte” es muy bueno también. Jauretche me abrió la cabeza en lo que tiene que ver, en el buen sentido, con lo nacional. “Manual de Zonceras Argentinas” tiene que ser de lectura obligatoria para los pibes. Obligatoria sin ser autoritario, pero creo que ayudaría mucho. O buscar algo parecido, que abra cabezas. “El Medio Pelo en la Sociedad Argentina” es un librazo también. Eduardo Galeano es la vida. “El libro de los abrazos” una genialidad, o “Las venas abiertas de América latina”: es una de las cosas más maravillosas que pudo haberse escrito. La pensó un pendejo de treinta años. No se puede tener tanto en la cabeza. Un animal. A Eduardo lo conocí hace un tiempo cuando lo entrevisté para la radio.

-¿Regala usted libros? –Soy de regalar. Tiene que ver con cómo creo que es la persona a la cual le voy a regalar el libro. Por ahí le puedo regalar algo para pincharlo. El tipo de lectura que me gusta a mi. “No logo” de Noemí Klein, por ejemplo. Esa mina es un fenómeno. A veces está bueno regalar algún libro de Michael Moore. Es medio tilingo, pero algunas cosas dice. Noam Chomsky es buen regalo, también. Me encanta su estilo anarquista. Es un diferente de verdad. Trato de alejarme de los best seller.

—¿Cuál fue el mejor libro que le regalaron? —Se llama “¿Por voluntad de dios?” La traducción literal del título en inglés es “En nombre de Dios”. Se consigue con los dos títulos. Es un libro de David Yallop, un investigador galés. Es lectura obligatoria para los que quieren beatificar a Juan Pablo II. De alguna manera es el libro que inspiró la tercera parte de El Padrino. Se cuenta la historia de cómo envenenaron a Juan Pablo I, y Juan Pablo II fue cómplice. Un gran documento histórico y de investigación. Yallop cuenta quién sabía, laicos y religiosos, del incidente. Extraordinario, absolutamente serio pudiendo haber sido amarillo o una venta de pescado podrido. Yallop también tiene una biografía no autorizada de Joseph Blatter, presidente de la FIFA. Imperdible.

—¿Cuál su principal temáticade lectura? –Consumo muchos libros de política e historia. Como decía Jauretche de la política: “Es la historia del presente”. Y la historia es la política del pasado. Es absolutamente así. No soy mucho de novelas. Para leer de política nacional es bueno remitirse a algunos clásicos. Mariano Moreno, por ejemplo: leer “El plan revolucionario de operaciones”, “La representación de los hacendados”; eso que en el colegio nos cuentan que escribió Moreno, sin decírtelo que dice en ese libro. Un infaltable en cualquier biblioteca. Para cierta gente es subversivo, para mí es una maravilla. Un desacato a lo existente.

-¿Le pasa que odia lo que dice un escritor, pero admira lo que escribe? –Yo e hago una especie de clasificación en cuanto a los tipos que he leído. Por ejemplo: yo lo detesto militantemente a Vargas Llosa en cuanto a cómo piensa, porque es un converso y eso es lo peor. Pero tengo que reconocer que escribe muy bien.

Periódico El Barrio Online. 12/02/10.
Diego Bonadeo tiene una hija en Villa Urquiza y con frecuencia visita el barrio

“Amo el fútbol y detesto su entorno”

A los 71 años, el periodista deportivo no deja títere con cabeza. Dice que su célebre incontinencia verbal, que le hizo perder infinidad de trabajos, se agravó con la edad. Desea que la selección nacional quede eliminada en la primera ronda del Mundial de Sudáfrica para que el fútbol argentino renazca. Los Kirchner, Víctor Hugo Morales, Alejandro Fabbri, Carlos Bilardo y Marcelo Araujo son algunos de sus blancos. Por Marcelo Benini.

En La Lucila, donde vive Diego Bonadeo, sólo se escuchan los pájaros a las cinco de la tarde de un día cualquiera de enero. No hace falta tocar el timbre de su caserón para anunciarnos; el periodista deportivo, que el 1 de febrero cumplió 71 años, nos ve desde el garaje y sale cordial a nuestro encuentro. Alto y corpulento, viste bermudas, zapatillas y una chomba Mistral. Curiosamente, no lleva puestos los anteojos de marco indiscreto que desde siempre lo caracterizaron. Al cigarrillo, otro detalle distintivo de su figura, lo dejó hace más de dos años.

Ingresamos a la vivienda -que tiene fondo con césped y una regia pileta- y nos reciben las mascotas de Bonadeo: un rottweiler que infunde respeto y un gato siamés, disímiles criaturas que parecen llevarse bien. “Qué hermoso”, dice la fotógrafa y acaricia al minino. “Es un imbécil”, acota seco Bonadeo. Por si no quedó claro, lo dice una vez más: “Es un imbécil”. El adjetivo, que deriva del latín imbecillis, alude según el diccionario de la Real Academia Española a las personas escasas de razón. Es uno de los calificativos favoritos de Bonadeo -quizá por su indiscutible eficacia y sonoridad, más brutal incluso que un insulto- y se escuchará con frecuencia durante las casi dos horas de charla. Claro que en esta ocasión los destinatarios no serán los animales.

Para romper el hielo le comento al pasar de qué club soy hincha. Lejos de aflojarlo, esta revelación lo inflama. “¿Así que sos de Huracán? El periodismo está lleno de conversos, de tacticistas que el semestre pasado descubrieron a Huracán porque le iba bien, no porque jugaba bien. Por ejemplo Alejandro Fabbri, Víctor Hugo Morales y toda esa recua de imbéciles. Víctor Hugo vive disfrazando la realidad, ¿por qué se peina así? El omite que su padre era negro y, por lo tanto, su cabello es mota. Le gusta enfatizar las erres, disfruta decir “el recurrente recorrido de Arruabarrena”. Es un imbécil”, reitera Bonadeo, poniendo su mayor énfasis sobre la sílaba acentuada.

-Aparenta ser una persona muy casera y los motivos están a la vista. ¿Sale poco? -Soy muy feliz en mi casa, me gusta enormemente. Ya no tengo razones laborales para salir, sólo escribo para Página 12 una columna semanal que envío por e-mail. Los que manejan este negocio se olvidaron de mí, la que no se olvidó por suerte es la gente. Especialmente los pendejos. Tal vez de deba a la notoriedad de mi hijo Gonzalo.

-¿Estar casi retirado es una elección o una consecuencia de su honestidad brutal?-Soy una mezcla de proscripto con autoproscripto. No sé que aspecto predomina más. Lo último que hice fue “Barajar y dar de nuevo” en Radio Ciudad, título de un libro de uno de mis grandes referentes que es Arturo Jauretche. Nada que ver con la referencia que tiene la Presidenta de la Nación, que debe haber leído a Jauretche en Braille. Ella es un permanente manual de zonceras argentinas, que es el nombre de otro de los libros de Jauretche. El ciclo duró hasta setiembre de 2006, fue durante el gobierno Telerman. Un día anuncié al aire que me iba debido al manoseo y el director, Rodolfo Mascali, me reprochó que yo había trabajado durante la dictadura y que le cantaba panegíricos a Menotti. Lo mandé al carajo, me fui a mi casa y no volví más.

-Ese sería un caso de autoproscripción, ya que usted eligió irse. Proscripción fue el levantamiento de “Fútbol Prohibido”... -Es increíble, el productor de ese programa era Diego Gvirtz, hoy productor de “TVR” y la basura esa que va por Canal 7 “6-7-8”. Es decir, trabaja para Canal 13 -que cuestiona al Gobierno- y para el Estado simultáneamente...

-Gvirtz se fue de Canal 13 precisamente por su alineación con el Gobierno... -Ah, ¡qué hijo de puta Gvirtz! ¿Sabés lo que hizo? Nos embarcó al Ruso Verea y a mí cuando nos levantaron “Fútbol Prohibido” en un juicio a Torneos y Competencias. Al tiempo negoció parar el juicio y arregló con Carlos Avila para ser el productor de “Tribuna caliente”. Le compraron el silencio. ¿Sabés por qué levantaron “Fútbol Prohibido”?

-Supongo que por ser el único programa que cuestionaba al monopolio del fútbol... -Por supuesto. El argumento fue que levantábamos los goles, pero a los chorros lo que le molesta es que le digas que el auto que tienen es ordinario, que el perfume huele a mierda y que la mina con la que salen está usada.

-Como dice la canción de Sui Generis, imagino que en su vida profesional hubo un tiempo que fue hermoso y fue libre de verdad. Por ejemplo en El Gráfico de Dante Panzeri, al que ingresó con 22 años en 1961. -¡Pero sí, yo fui un afortunado! Me inicié en 1960 con otro maestro, Alberto Laya, en La Nación. Cuando llegué a El Gráfico fue como tocar el cielo con las manos, lástima que esa etapa duró demasiado poco. Algunos de mi generación después renegaron, conversos que en vez de enarbolar la bandera se metían el asta en la nariz. Por supuesto, la bandera quedaba por el piso.

-¿Cuántos años estuvo y por qué se fue de El Gráfico? Dijo que tras la ida de Panzeri se convirtió en un esperpento. -Estuve menos de dos años. Panzeri se fue por cuestionar a Alvaro Alsogaray, esto fue a fines de 1962 o principios de 1963. Constancio Vigil (N. de la R. nieto del fundador de Editorial Atlántida) fue el responsable de que se fuera, cuando Panzeri le enseñó a escribir. Igual, Vigil nunca aprendió. Después la revista se fue convirtiendo en un esperpento por culpa del máximo responsable del periodismo gráfico basura en la Argentina que es Carlos Fontanarrosa, uno de los creadores de revista Gente. Es el padre periodístico de los Rial, los Ventura y las Canosa.

-¿Cuándo empezó a enrarecerse el periodismo deportivo, al punto de que usted no soportara compartir esos espacios de trabajo? -Ahí mismo, con Fontanarrosa. Apareció Cherquis Bialo, ¡por favor! Se peleó y se amigó 70 millones de veces con Julio Grondona.

-Muy pronto en su carrera se empezó a desengañar de la profesión... -Me empecé a dar cuenta de cómo venía la mano y entonces preferí editar una revista de rugby con mi primo y unos amigos. Se llamaba "Tercer Tiempo" y fue una experiencia lindísima. Poco después y de casualidad aparecí en Canal 7, en el equipo de Horacio Aiello (N. de la R. relator deportivo famoso por la muletilla “a la derecha de su pantalla señora”), con Macaya Márquez, Gañete Blasco y César Abraham. Después de esto llegó una etapa muy feliz para mí que es la de “Sport 80”, por Radio Mitre, en plena dictadura.

-Usted fue uno de los fundadores de ese mítico ciclo... -Yo sí, ¡Adrián Paenza nunca fue fundador de nada! Vive merodeando. Marcelo Araujo y Víctor Hugo Morales tampoco fundaron “Sport 80”. Fuimos el Negro Eguía, Pancho Ibáñez y yo. Guillermo Salatino se borró el día que tenía que empezar el programa porque Fernando Marín, que estaba con él en Radio Belgrano, no lo dejó. A los quince días Pancho Ibáñez nos dijo “yo los quiero mucho, pero esto no lo entiendo como periodismo así que si me lo permiten me voy a ir”. Como bien dijo Adolfo Castelo, “Pancho Ibáñez es una maravilla que se plancha los blue jeans”. Un tipo que se plancha los blue jeans no puede soportar a dos energúmenos como el Negro Eguía y yo. “Sport 80” iba a la tarde, algo absurdo para un programa sobre fútbol. Tengo las cartas guardadas, el 60 por ciento eran mujeres. El Gordo Muñoz lo llamó a Julio Moyano, que era el productor de “Sport 80”, para decirle que estaba muy nervioso por lo que decíamos. Hicimos cosas maravillosas, que no se podían hacer durante la dictadura y las hicimos igual. Después llegaron Néstor Ibarra y Juan José Lujambio. Al año siguiente el programa pasó al mediodía y llegaron Niembro y Araujo, que aportaron lo suyo. Sería una necedad de mi parte negarlo. ¡Teníamos más audiencia que Antonio Carrizo en Rivadavia! Históricamente esa emisora fue líder en audiencia en todos los segmentos, cosa que se encargó de tirar prolijamente a la basura Luis Cetrá, su director actual. Ese hombre tiene en su haber dos logros: fundir al diario Tiempo Argentino y quitarle el liderazgo a Rivadavia. Cuando llegó Víctor Hugo Morales me fui.

-¿Por qué se fue? -No me gustaba cómo venía la mano. Se incorporaron personajes como Roberto Leto y el Bambino Pon, ¿o es Pons? Se morfa las eses como Gustavo Sylvestre. “Sport 80” se convirtió en una nueva versión de “La oral deportiva”, con un relator mejor que Muñoz que era Víctor Hugo. Se desvirtuó la idea original.

-¿En qué se basa para definir como farsante a Víctor Hugo Morales? -Vos no podés decir que vas a votar a Rafael Michelini en Uruguay, hijo del senador asesinado en la Argentina Selmar Michelini, representante del ala progresista más radicalizada del Frente Amplio, mientras estás sacando al aire a Constancio Vigil, operador de la dictadura de Videla desde la revista Gente. Víctor Hugo es un farsante. Yo lo bauticé “el Oráculo de Cardona”. Es un bautismo que me gratifica mucho.

Van 25 minutos de charla cuando Bonadeo insiste en convidar una bebida. Le aceptamos una gaseosa de limón, que no es tan ácida como su lengua. “Te va a costar un huevo escribir esta nota”, me chicanea. Por momentos la conversación adquiere un tono nerviosamente gracioso debido al calibre de los proyectiles que a mansalva dispara Bonadeo. Debemos andar con cuidado, en cualquier momento nosotros mismos recibimos uno de esos disparos...

-El primer registro que tengo de usted es de hace 28 años, leyendo en El Gráfico una encuesta sobre la llegada de Bilardo a la selección. Me llamó la atención el detalle de que era uno de los pocos, sino el único de los consultados, que se oponía. ¿Qué veía en Bilardo que le disgustaba? -El bidón de Branco (N. de la R.: durante el Mundial de Italia 90 el ayudante de campo de Bilardo le habría dado agua adulterada con alguna droga al jugador brasileño). Esto ocurrió ocho años después de aquella encuesta y fue reivindicado por Marcelo Araujo, el relator del régimen. No del pueblo.

-Según su mirada, mi siquiera el Mundial 86 le da crédito a Bilardo... -¿Sabés qué? Los directores técnicos no juegan, tienen un 20 por ciento de influencia. Las instrucciones son fulbito para la tribuna. En 1986 el seleccionado argentino fue campeón del mundo a pesar de Bilardo... ¿Sabés las cosas que ha hecho Bilardo últimamente? Yo las escribí, pero no las leí en ningún otro lado. Partido de práctica entre la selección y Tristán Suárez en Ezeiza. Iban 1 a 1 y Bilardo le dijo a Alejandro Mancuso, el ayudante de campo. “Mancu, Mancu, poné un jugador más que total no se van a dar cuenta”. ¡Quería hacer trampa en un partido amistoso! ¡Bilardo es un imbécil!

-¿Le sorprende que forme parte del cuerpo técnico? -¿Cómo me va a sorprender si Cristina Kirchner es la presidenta de la Nación y Julio Grondona el presidente de la AFA y el vicepresidente de la FIFA? Encima Maradona entiende cada vez menos de fútbol. ¿Cómo va a jugar Heinze en la selección? Lo hace porque el hermano gestionó en 2006 unas charlas de Diego no sé dónde pito, cuando Maradona no tenía un mango.

-¿A qué periodistas siente cerca de su discurso? -A Carlos Juvenal y a Pedro Uzquiza, ya fallecidos. También al Nene Panno, al Ruso Verea y a Horacio Pagani. Somos muchos más de lo que el sistema cree y muchos más de lo que nosotros mismos creemos ser. ESPN me parece el mejor canal de deportes, lástima los boricuas... ¡No se les entiende nada y usan anillos muy grandes!

-Usted es simpatizante de Boca... -Soy un hincha de Boca medio extraño, cuando lo dirigía Juan Carlos Lorenzo quería que se fuera al descenso. Una discusión que tengo con Menotti es cuando dice que el gran responsable del fútbol basura es Osvaldo Zubeldía; yo digo que hay un antecesor que es el Toto Lorenzo. El empezó a “regar” canchas y es responsable de algunas tristísimas historias que dejaron secuelas en muchos jugadores.

-Evidentemente hay historias negras en el fútbol argentino... -Sí, lástima que Fabbri no las escribió, pese a que su libro se llama así. El problema es que se lo presentó Marcelo Araujo, uno de los reivindicadores de las historias negras. Yo no digo que no hay que trabajar para Torneos y Competencias o para Canal 7, yo digo que hay que ser coherente. Fabbri era muy amigo mío, lo llevé a trabajar a Radio Belgrano durante la primavera alfonsinista, algo irrepetible. Por ejemplo, si Jorge Guinzburg no se hubiera muerto Ernestina Pais y Luciano Galende seguirían laburando para el monopolio de Clarín. ¡Ahora le pegan a Clarín y apoyan la Ley de Medios! Sandra Russo, que trabaja conmigo en Página 12, hasta hace tres años era apostillera de Lalo Mir en Radio Mitre, que es de Clarín, y ahora está en “6-7-8”. Carlos Barragán, ladero de Adolfo Castelo en Radio Mitre, también. ¿Cómo es esto? Gvirtz recopila historias de contradicciones de los demás, ¿no las hay de los Kirchner?

-Usted dijo que en el primer semestre de 2009 se hizo un poco hincha de Huracán. -Sí, ¡qué placer agarrar Pueyrredon, Jujuy y Colonia! Ibamos en patota con mis compañeros de morfi de los miércoles, entre ellos Menotti. El fenómeno Huracán demostró cómo es la historia: fue enorme la cantidad de hinchas de otros clubes, inclusive de San Lorenzo, que apoyaron la gestión de Mario Bolatti, no la de Cappa. Digo esto aunque Angel es muy amigo mío. Bolatti es uno de los mejores jugadores que vi en mi vida. Todavía me duele la estafa que fue la final. Gabriel Brazenas no dirige más y nadie dice nada. Es el anillo de Grondona, ¡todo pasa viejo! Niembro le gritó el gol de Vélez con toda su voz a Diego Latorre, que piensa como nosotros.

-Y Víctor Hugo Morales justificó el gol de Vélez y la anulación del gol de Huracán... -¡Víctor Hugo nunca jugó a la pelota! Tampoco entiende un pito de música: para él todos los flautistas son eximios y las arpistas deliciosas. Va al Teatro Colón y como se aburre cuenta las lamparitas de la araña central. Una, dos, tres... dos mil. ¡No sabe nada!

-¿Qué opina de la Ley de Medios? -No estoy a favor ni en contra, lo que creo es que a este Gobierno no hay que darle prerrogativa alguna. Si el Consejo de la Magistratura lo manejan Carlos Kunkel y Diana Conti esto quiere decir que los jueces están atados de pies y manos, van a hacer lo que les digan. Sí creo en la Suprema Corte, particularmente en dos personas a las que le tengo gran estima: Carmen Argibay y Eugenio Zaffaroni.

-¿Qué le parece el Fútbol para todos? -El fútbol para pocos, querrás decir. En el interior no todos lo ven. Me parece lamentable. Aclaro que levanté las banderas contra el monopolio y el periodismo hegemónico. Además relata Marcelo Araujo, quien se dice peronista y no sabe que El descamisado no era un libro sino una revista.

-¿Considera que la falta de compromiso de algunos periodistas deportivos es responsabilidad de que no existen medios independientes fuera del monopolio o porque comparten los valores de éste? -Son rehenes. Es inconcebible que en nuestro país no tengamos una Universidad de Medios de Comunicación y que esta profesión no esté colegiada. Está llena de periodistas que no son periodistas sino que van con los avisos bajo el brazo. Así llegaron Niembro y Araujo a “Sport 80”. Ojo, yo no estudié en ningún lado. Cuando me piden que recomiende una lectura siempre digo que tengo tres referentes que me abrieron la cabeza: Dante Panzeri, Arturo Jauretche y Eduardo Galeano.

-¿Esta incontinencia verbal es un rasgo personal viene con usted desde la cuna? No sé si de tan lejos, pero se agravó con la edad. Además la uso para todo. Mi mujer encontró una carta de una de mis nietas, la hija mayor de Gonzalo, de cuando tenía cuatro años. “Abuelo, no me gustan los chistes que me hacés”, decía. ¿Está clara la respuesta? Sí, soy medio cabrón, pero voy de frente. Y soy arbitrario, pero no necio.

-¿No le han pedido su mujer o sus hijos que modere sus formas? -Todo el tiempo. ¿Y? Es como el tema de las elecciones; yo voté posibilismo demasiadas veces: primero me metió los cuernos Alfonsín, después Chacho Alvarez. Antes de que lo hiciera Lilita Carrió me fui del ARI. ¡Basta de posibilismo! La última vez voté a Pino Solanas.

-¿Vive mortificado o frustrado por el estado de conflicto permanente en el que vive? -Como dice Piero, hay que sacarlo todo afuera como la primavera. Yo me lo encontré un día a Fabbri en la cancha de Huracán. Pasé por la cabina y no le di ni bola. “Qué, ¿ahora no saludás?”, me dijo. “No, cómo voy a saludarte si vos sos hombre de Filmus, de Kunkel y lo llevás a Araujo a presentar tu libro, dejame de joder”, le contesté. “Ahí van los gorilas”, se burló. ¿No se dan cuenta de que los gorilas son ellos?

-¿Se puso a pensar qué haría si le dieran la programación del fútbol? -Si yo fuera el dueño de los derechos de televisión del fútbol -¡Dios me libre de que lo sea!- pondría las cámaras al servicio del juego. No quiero ver ni a la Guardia Imperial, ni a los Borrachos del Tablón, ni a la Doce (N. de la R. nombres que tienen las barras bravas de algunos clubes), ni a Menotti, ni a Cappa, ni a Bilardo ni a ningún director técnico. No quiero ver los bancos de suplentes, excepto antes del partido para saber cómo son las caras de los jugadores que pueden entrar. ¡Basta de notas de color, no quiero más una cámara en la manga! “¡Vamo’ eh!”. ¿Qué significa vamo’ eh? ¡Son imbéciles! Después la tiran para arriba. Amo el fútbol y detesto su entorno. Pero mientras haya Huracán del año pasado, mientras haya Barcelona y me pongo de pie, mientras haya liga inglesa, hay esperanza.

-En ese contexto, y más allá del afecto de padre, ¿cómo juzga la trayectoria de su hijo Gonzalo? Es uno de los periodistas mejor formados y de mayor personalidad, aunque sin su fundamentalismo. -A mí me honra y me siento totalmente gratificado con lo que él hace en TyC Sports. Sí, es mucho más político que yo. Lo mío no tendría retorno con esa gentuza.

-¿Este reconocimiento a su hijo implica una autocrítica? -¡Vos estás desde hoy pretendiendo que yo no sea como soy! ¿Sabés qué? Cuanto más viejo más hijo de puta te volvés.

-Sabía que en algún momento me iba a ligar un cachetazo. Cambiemos de tema, hablemos de su familia. ¿Fue un padre autoritario o permisivo? -Por laburo he sido un padre ausente. Siempre digo que cuando salía temprano de Canal 7 tomaba el tren de la una y media de la mañana en Retiro. Si lo perdía me tomaba el de las dos y diez y me encontraba con el Enano, con la Loca de las agujas y con la Ciega, que eran los personajes del tren. No era el tren de la vergüenza, era el Mitre.

-Hoy tiene más tiempo, supongo que estará indemnizando de afecto a sus hijos. ¡No los dejo tranquilos! Todos los días hablo con mis cuatro hijos y con algunos de mis ocho nietos, siete mujeres y un varón.

-¿Qué espera de la selección argentina de fútbol en el Mundial de Sudáfrica? -Espero que Nigeria le haga 10 goles en el debut y quede eliminada en la primera ronda. ¡Terminemos con esta farsa, es la única manera de que el fútbol argentino renazca! Basta de Grondona, basta de Bilardo y basta de Maradona.

-Por último, háblenos de su vínculo con Villa Urquiza. ¿Visita con frecuencia el barrio? -Mi hija, mi yerno y dos de mis nietos viven en el barrio. En realidad ellos me visitan a mí más de lo que yo a ellos, pero al menos una vez al mes nos reunimos en el restaurante La Zaranda. Más por imposición de mi nieta, que le gusta jugar en el pelotero. A mí me gustaba más cuando tenía el salad bar libre. Disparo de la calle Altolaguirre porque vive un barra de River, además ahí cerca lo mataron a Gonzalo Acro. Como estoy jubilado, me gusta merodear por algunos lugares. Por ejemplo el bazar gastronómico de Triunvirato y Congreso, donde encontré unos lindos cuchillos para el asado. Cosas de viejo pelotudo, ¿no?


Diego Bonadeo: "6,7,8 es repugnante"

Compañero de Diego Gvirtz en los 90′ en “Fútbol prohibido”, el experimentado periodista carga contra el nuevo programa de su ex amigo y dispara, sin filtro, contra sus panelistas. Por Pablo Javier Blanco. Perfil. 24/08/10.
Una característica define la personalidad de Diego Bonadeo: nunca calla lo que piensa. Jamás. Aún cuando sus palabras puedan sonar perturbadoras e indeseables. El veterano periodista, creador del mítico programa deportivo radial “Sport80″ y del también recordado -aunque fugaz- “Fútbol prohibido”, se define hoy profesionalmente como “una mezcla de proscripto con autoproscripto”. En el plano personal, apela a tres palabras: “Anciano, prostático y memorioso”. Esa memoria es la que le impide callar. “Soy un viejo choto, pero me acuerdo de todo”, aclara. En una extensa entrevista con Perfil.com, Bonadeo habló de todo y de todos. Sin filtro, como es su costumbre, disparó contra el programa “6,7,8” y todo su panel, incluyendo a su productor Diego Gvirtz, cargó contra los medios de Sergio Szpolski y habló del levantamiento de “Fútbol prohibido”.
-¿Extraña la radio y la televisión? - El que dice que no extraña la televisión y la radio, habiendo estado allí mucho tiempo, o está desmemoriado o miente. Pero yo no puedo quejarme porque soy una mezcla de proscripto con autoproscripto, así que calavera no chilla.
-¿Por qué autoproscripto? -Porque me aburrieron ciertas cosas, porque tome decisiones, cuando uno tiene nietos se da cuenta que la “abuelidad” es el mejor estado que puede haber. Y bueno, tiene que ver con eso.
-¿Lo de proscripto es por “Fútbol Prohibido”? -Tiene un poco que ver con “Fútbol Prohibido” y la última experiencia que tuve fue bastante oxigenante al principio y nefasta al final, que fue en Radio de la Ciudad. Cuando durante la última parte de la gestión de Telerman me sentí absolutamente manoseado, me cambiaban el horario, el programa y los compañeros, entonces en el último programa le avisé a mis compañeros, el Ruso Verea y Gustavo Campana, que me iba.
-¿Cómo ve a la televisión hoy? ¿Le gusta ver televisión? -Veo mucha televisión, me hago bastante mala sangre por cierto y me doy cuenta por qué el canal Encuentro, pese a ser un canal de este Gobierno del que yo soy un entusiasta opositor, sigue siendo un canal que realmente vale la pena, porque tiene que ver con reivindicar algunas cosas de la cultura, que el que no las reivindica o valora eso realmente es necio. Además, también me doy cuenta por qué tiene audiencia el fútbol, porque las alternativas que hay son realmente de una mediocridad que me asustan realmente.
- El programa insignia de Canal 7 es “6,7,8″, ¿qué opinión tiene de él? -Es repugnante, es repugnante el mensaje permanente, de estos individuos e individuas, tomando la terminología de Cristina que dice ‘Buenas tardes a todos y todas’, bueno, todos y todas, yo no sé si Carla Chudnovsky trabajó alguna vez en el multimedio, pero los demás sí. Barone, aparentemente, también trabajó en el multimedio aunque borró la palabra Clarín de su curriculum. Barragán lo reconoció el otro día. Sandra Russo no lo reconoció aparentemente, pero ella era apostilladora de Lalo Mir en radio Mitre, que yo sepa radio Mitre es del Grupo Clarín. Para qué hablar de Galende, que si no se hubiera muerto Jorge Guinzburg, seguramente todavía estaría trabajando para el multimedio de ahora cuestiona.
Bonadeo escupe críticas a los ex Clarín. Pero lo hace hilvanándolas con la elegancia de un lord inglés. “Ninguno de ellos jamás osaron, por supuesto, hacer alguna referencia a la adopción absolutamente irregular de los hijos de Ernestina Herrera de Noble”, recalca con su ronca voz. “Ahora sí hablan del tema porque están afuera del multimedio y porque ayudan a fogonear esta campaña del Gobierno. De todas maneras yo no estoy ni con ellos, ni con los otros”, aclara.
La traición de Gvirtz. Un denominador común une a Bonadeo con “6,7,8″, programa que le repugna pero reconoce ve seguido: el productor Diego Gvirtz. Cerebro de los nuevos programas mimados de la televisión K, Gvirtz también produjo “Fútbol prohibido”. El levantamiento de ese programa en 1999 por presiones de Torneos y Competencias a Canal 9, desencadenó una demanda judicial y marcó el punto sin retorno en la relación del periodista con el productor. Se produjo una traición.
“Gvirtz primero hace una denuncia junto con el Ruso Verea y conmigo en Defensa a la Competencia, y después Carlos Avila -Torneos y Competencias- le compra el silencio y lo contrata para que sea el productor de ‘Tribuna Caliente’ a cambio de que desista de la denuncia”, cuenta. “Eran época de menemismo puro”, gráfica el periodista, al recordar que se tiraban contra el Gobierno, contra Clarín, contra TyC y contra todos los que pudieran. “Ese fue el motivo por el cual nos levantaron el programa”, reflexiona.
-Diego Gvirtz es uno de los personajes más influyentes de este Gobierno, se dice que visita Olivos seguido… -Sí, Diego Gvirtz y [Sergio] Szpolski. Szpolski que alguna vez fue el representante notorio del Banco Patricios -que alguna vez “esponsorizó” a José “Pepe” Ricardo Eliaschev, que ahora es opositor al Gobierno- y que aparentemente maneja radio Del Plata, Tiempo Argentino, Miradas al Sur, la revista Veintitrés. Y cuando Roberto Cox el otro día, en “6-7-8″, insinuó la posibilidad de que hiciera referencia de que se debatiera de que se trataba lo de Szpolski, hubo mutis por el foro, nadie dijo nada. Nadie dijo nada. Son una basura. Y Barone se arroga el derecho de haber inventado el periodismo de periodistas, Orlando Barone. ¿Cómo? Además, dicen que es un programa con mucha audiencia y que la gente se autoconvoca, mentira, lo convocan ellos, ellos convocan a que se convoquen. Es una mentira más del kirchnerismo.
-Detrás de “6,7,8” está Gvirtz, ¿lo volvió a ver alguna vez? -Una vez me lo cruce en la cancha de River. Me dijo “Ey, como andas”. Y le dije: “Tomátelas de acá”.
-¿Nunca lo invitaron a “6,7,8”? -Vos te pensás que osarían.
-El otro día se invitó a Robert Cox que los hizo tambalear por momentos… -Lo que pasa es que Robert Cox, que es un tipo con una integridad absolutamente incuestionable, no conoce la trastienda de cada uno de ellos, o en todo caso, de todos ellos. Especialmente la de Gvirtz.

Diego Bonadeo: “Víctor Hugo Morales es un farsante”

Si bien fueron compañeros de trabajo en “Sport 80″ por radio Mitre, el periodista no ahorra palabras para expresar su desprecio hacia Morales. Perfil. Por Pablo Javier Blanco. 26/08/10.
Diego Bonadeo es una suerte de periodista ermitaño. Abuelo de varios nietos, sostiene que la “abuelidad” es el mejor estado del ser humano y que lo que más disfruta es pasar el tiempo con los hijos de sus hijos. Su casa de La Lucila da cuenta de ello. En la entrada, una bicicleta con rueditas obstruye el paso y en su hogar del living un juego de palos de golf de juguete se mezcla con los leños. De vez en cuando sale de su cueva, deja por algunos minutos su rol de abuelo e irrumpe en los medios para hablar de fútbol, política, periodismo y Víctor Hugo Morales.
Sí, Víctor Hugo Morales, el periodista y relator con quien compartió la mítica mesa de “Sport80” en radio Mitre, pero a quien hoy considera su enemigo, es otro de los temas ineludibles para Bonadeo. “Es un farsante, yo lo desprecio”, sentencia en diálogo con Perfil.com. Afirma que es un farsante ya que ahora critica a Clarín y “la estafa de las AFJP”, pero tuvo durante muchos años “la Máxima emoción del partido”, que no era otra cosa que una publicidad de la AFJP. “Víctor Hugo Morales es curiosamente el portavoz radial de este gobierno, que haces menos de dos años, decía cosas como estas”, dice y saca de su bolsillo un papel con anotaciones manuscritas. “Me las anoté porque realmente vale la pena”.
“En una publicación que se llamaba Alternativa periodística, número 6, diciembre de 2008-enero de 2009, decía Víctor Hugo Morales, el Oráculo de Cardona, tal como yo lo bauticé, subido a un púlpito como siempre, el paladín de la ética decía: ‘Este es un gobierno muy agresivo hacia el periodismo, con una actitud muy vigilante hacia los periodistas lo cual no es bueno’. De este gobierno”, afirma mirando a cámara.
"El multimedio que va y viene en su relación con el Gobierno, significa que no es bueno. Ellos son generadores de relaciones bastantes tortuosas con el poder’. Hablando del multimedio, no creo que el multimedio sea Veintitrés y Tiempo Argentino, debe ser Clarín. ‘Te doy tanto, me das tanto’. Ah, plan canje Víctor Hugo, Oráculo de Cardona. Que grande lo tuyo. ¿Cómo? No es que son prístinos los del Gobierno. No es que el único hijo de puta es Magnetto”, lanza. Y continúa con su lectura de las frases de Víctor Hugo Morales: “‘Las tapas de los diarios vos no sabes si son el fruto de la verdad de las noticias o una negociación entre el poder y los medios en cuestión’. Esto decía el Oráculo de Cardona, no hace diez años, hace menos de dos años. Un farsante”, se enoja.
-¿Por qué cree que Víctor Hugo cambió de parecer en su relación con el Gobierno?-Y debe haber cientos de miles de razones.
-Está insinuando que hay… -Cientos de miles de razones debe haber. No insunuo nada, digo que debe haber ciento de miles de razones.
-¿Que opinión tiene de que se lo considere uno de los referentes del periodismo?-Lo que pasa es que en “678” acusan de desinformación al multimedio, lo que es verdad. De parte del multimedio, de parte de Jorge Fontevecchia que es el dueño de esto donde estamos hablando ahora, es verdad que hay desinformación. Pero no hablan de la desinformación de ellos. De la cosa absolutamente selectiva. Por ejemplo, no dijeron ni una palabra, y están vinculados al deporte de alguna manera, del envío de barrabravas del Gobierno a Sudáfrica, con la guita nuestra. A mí me habían llamado de “Tiempo Argentino” para escribir. Yo le dije: “Escúcheme, yo no soy un chico K como ustedes”. Responden: “No, acá somos plurales”. Escribí una nota sobre ese tema, no me la publicaron. Antes había escrito otra nota sobre la locura de los televisores cuando todo el mundo compraba televisores antes del Mundial, sí la publicaron. Esta no la publicaron. Esos son los pluralistas del Gobierno de Kirchner, de sus operadores, de los muchachos de Szpolski.
-¿Por qué esa relación tan tensa con Morales? -No es tensa, yo lo desprecio.
-Y se lo ha dicho… -No.
-Pero usted sabe que el sabe… -Y me imagino que lo sabrá, pero no creo que le interese demasiado.
-Nunca le planteo tomarse un café. -¿Cómo? Él a mí o yo a él.
-Él a usted. -No, no (*).
-Y a usted no le interesa. -Yo te digo, con la única persona de mis enemigos que yo estaría en disposición para discutir es con Fernando Niembro, porque es al único que yo le reconozco entidad. ¿¡Cómo voy a discutir con Paenza!?
-Trabajó igual con varios de ellos… -Sí, alguna vez sí. Ahí me di cuenta cómo eran.
-¿Cómo fue esa época? ¿Eran malos compañeros de trabajo? -Yo creí que eran otra cosa. Porque, aunque no parece, soy bastante ingenuo.
-¿Lo desilusionaron de alguna manera? -Y nosotros inventamos “Sport80” viejo, que fue una bisagra en el periodismo de fútbol en la Argentina en radio. Le peleamos la hegemonía al gordo Muñoz, a “La Oral Deportiva”. Con Niembro y con Araujo y Negro Eguía, y con Néstor Ibarra, y con Lujambio. Era otra época. Ellos aparentaban ser otra cosa de lo que eran, o capaz que la vida los cambió.

TAMBIÉN LE PEGA A TN. Bonadeo hoy escribe una columna semanal en Página/12 y también para la revista deportva “Un caño”. Más allá de considerarse un férreo opositor al kirchnerismo, no comulga con quienes en sus críticas al Gobierno, defiende al Grupo Clarín. “Mi pelea con la gente del multimedio es anterior a mi pelea con estos del kirchnerismo”, aclara y se explaya: “Pasa una cosa y acá la culpa es de TN y de su leit motiv TN, periodismo independiente”. Eso es una falacia. El periodismo independiente no existe. Podrá haber un periodismo razonablemente libre. Podrá ser interdependiente, nunca independiente. A partir de eso, yo nunca le creí ni a Bonelli, ni a Silvestre, no les puedo creer nunca. Además, descreí de ellos, antes de descreer de Sandra Russo. Mi pelea con la gente del multimedio es anterior a mi pelea con estos del kirchnerismo. Cómo le voy a creer a Bonelli y a Silvestre. Cómo le voy a creer a un tipo que se morfa todas las eses posibles como Silvestre, o a un tipo que dice ‘dentrifico’ como Bonelli. Bonelli dice ‘dentrifico’. ¡Un burro! Cómo le voy a creer a Morales Solá. Hablando de Morales Solá, una canallada de la gente de ‘6,7,8’ poner en la misma bolsa a Morales Solá con Martín Caparrós, porque Martín Caparrós piensa diferente a ellos, son unos sinvergüenzas”.


Diego Bonadeo: “Florencia Peña descubrió los derechos humanos el año pasado”

En la tercera y última parte de la entrevista con Perfil.com, el periodista habla del Gobierno, la oposición, los artistas que apoyan el modelo K y de Hebe de Bonafini. Perfil. Por Pablo Javier Blanco. 31/08/2010.

-¿No ve en este gobierno ningún rasgo progresista? -¿Qué es el progresismo?

-Llevar adelante políticas que mejoren… -Si no hay gestión, no puede haber rasgos de progresismo, ni de progresismo, ni de, como decía Perón, “apresurados ni retardatarios”. No hay gestión. Cristina lo único que hace es estrenar “pilcha” nueva, porque dijo el otro día que iba a haber default, y lo que hay es default de ideología. Ella no tiene ni default de pilcha, ni default de cirugía. Si lo único que hace es ir a actos y estrenar ropa.


-¿Y cómo ve a la oposición? -¡Un desastre! ¡Un desastre!

- No se salva nadie… - Rescato a Pino Solanas, Claudio Lozano, Marcela Rodríguez que es diputada de Elisa Carrió.

-¿A Elisa Carrió no la rescata? -Yo fui concejal del ARI en algún momento. La última vez que hablé con ella fue en su casa. Y le dije: “Lilita estás construyendo para el orto”. Me dijo: “Tenés razón, pero es tarde”. Digo “¿Cómo, cómo es tarde?”. Esto era antes de las elecciones de 2001, nunca es tarde. La prueba está.

-¿Cómo tomó su renuncia al Acuerdo Cívico? -Fulbito pa’ la tribuna. No es sustancial, no es importante, para nada.

-¿No ve una diferencia de fondo? -¿Con quién?

-Con el radicalismo, con el GEN, con el socialismo… -Me parece más clara Carrió que “Freddy” Storani o Leopoldo Moreau. A los nuevos personajes del radicalismo no los conozco bien, Morales, Aguad, o Sanz.

-¿De Cobos qué opinión tiene? -Cobos es como Kirchner. ¿Cobos no sabía cómo era Kirchner? ¿O Kirchner no sabía cómo era Cobos?

-Descree de cualquier nueva generación política… -No es culpa mía, me han hecho descreer. Yo creía a muerte sino no me hubiera presentado como candidato a concejal.

-¿Usted es muy crítico del Gobierno, no reconoce ni siquiera avances en la política de Derechos Humanos o cree que hay un uso de los Derechos Humanos? -Hay un uso de los derechos humanos, pero en todo caso es la Justicia. ¿O no hay división de poderes?

-En democracia hay división de poderes… -Por supuesto, no puedo negarme a eso. De todas maneras, creo que lo más importante de este Gobierno en esos términos es lo de la Suprema Corte, que hizo que yo en un momento me sintiera casi oficialista; estoy diciendo cuando apenas llegó este Gobierno. Yo no puedo creer prácticamente en casi nada, en la medida en que el Consejo de la Magistratura, que se encarga de la designación o remoción de jueces, esté en manos de dos personas -lo de personas es casi una generosidad de mi parte-, como Diana Conti y Carlos Kunkel, por favor… ¿Cómo van a manejar una cosa tan delicada Diana Conti y Carlos Kunkel?

-Hay muchos artistas que apoyan al Gobierno y dicen que son perseguidos por Clarín y otros medios opositores. ¿Cómo ve eso? -Florencia Peña descubrió los derechos humanos el año pasado. ¡Que no me jodan a mí, que no me jodan! ¿O miento? Hablo de ella como militante de no se qué… Yo me manejo un poco con la memoria visual. Durante casi 30 años fui a prácticamente a todas las marchas que tienen que ver con DDHH, de toda esta gente que está hablando de esto. Allí encontré a Sandra Russo. Galende nunca estuvo; Barragán y Barone, tampoco. Sí Gerardo Romano, que el otro día dijo una cosa que yo no puedo creer. Dijo que Kirchner tenía que ser postulado a premio Nobel de la Paz porque impidió una guerra entre Colombia y Venezuela. A Raúl Rizzo y Arturo Bonin los encontré en muchas marchas, y hay varios más. Muchos músicos también, pero bueno, alguno será rehén del régimen.

-Quizás comparten lo que algunas vez dijo Hebe de Bonafini cuando sostuvo que el enemigo ya no está en la Casa Rosada… -Hebe de Bonafini me llamó a los pocos días que pasara el episodio que yo conté de radio de la Ciudad, para invitarme a hacer el programa en la radio de las Madres. Fui a hablar con ella, le dije: “Hebe, acordate que yo no soy un chico K”. “No, acá podes hacer lo que quieras”, respondió. “Hablá con Lanteri, el director de la radio de las Madres”. Fui y le dije lo mismo: “Mirá que no soy un chico K”. “No, yo te voy a llamar para el presupuesto, para el horario, para todo”. No me llamaron nunca, nunca. Yo era amigo de todas ellas. Sólo me quedo con Nora Cortiñas. Norita es una maravilla. Hebe no, Hebe no.

-¿El estilo de Hebe le disgusta? -Nora Cortiñas y Estela de Carlotto están prohibidas en la radio de las Madres, no jodamos. Por qué no dicen eso el programa de Gvirtz, por qué no se ocupan de eso en “6.7.8”.

-Ellos dicen que se ocupan de la otra censura, que son una manera de contrarrestarla. -¿De qué otra censura? Hay que ocuparse de todas, porque esto no es la teoría de los dos demonios, no nos equivoquemos. ¿Por qué no dicen que hasta hace seis años Timerman era columnista de Mariano Grondona? ¿O estoy loco? No jodamos más. Yo no estoy en contra de Timerman, pero ya que estamos contando las costillas de todo el mundo, contemos las costillas de todos.

PLANETA DIEGO BONADEO

Algunas definiciones categóricas del periodista deportivo.

Fútbol para todos: “No es para todos, es “Fútbol para algunos”. Lo confesó el otro día el relator del régimen, Marcelo Araujo, cuando relató Godoy Cruz–Boca. Dijo que en Mendoza no se podía ver. Es un negocio de la pelea con Clarín. Mentira que son 600 palos. 600 palos es lo que supuestamente le pagan de derechos a la AFA, ahora parece que son 828 palos, y lo demás. Los sueldos del relator del régimen, del balbuceante Julio Ricardo, del poeta trucho Alejandro Apo, del gritón Di Paoli y de los demás analfabetos que andan por ahí dando vueltas que se equivocan todo el tiempo con los jugadores”.

Julio Humberto Grondona: “Es como Kirchner, es como Magnetto, son todo lo mismo. En diferente grados de responsabilidad, pero culturalmente son lo mismo”.

Fernando Niembro: “Anunció los indultos, hizo la campaña de Macri. Niembro es el único de mis enemigos a los que yo le reconozco entidad. Es el único tipo con el que me pelearía, porque vale la pena pelearse, porque es de lo peor, pero con entidad. Es consistente en su perversidad. Los demás son de cuarta”.
Por qué canal vio el Mundial: “Lo vi alternativamente. No lo soportaba a Francescoli, pero me encanta cómo comentó Diego Latorre. Lo vi por la Televisión Pública en parte, y en parte por TELEFE, porque además estaba mi hijo. Traté de obviar a Walter Nelson, lo de Walter Nelson fue bochornoso, bochornoso”.
Mejor relator de fútbol: “Era Víctor Hugo Morales, ahora el mejor es Mariano Closs. Independientemente de que no pueda hacer otra cosa más que relatar, entiende el juego, le gusta el juego, hace los deberes, no se equivoca con los jugadores, olfatea lo que va a pasar. Y el mejor comentarista es Diego Latorre”.
Periodistas deportivos que rescata: “Mi hijo [Gonzalo] es el mejor, no es porque sea mi hijo. Al Ruso Verea, a Ezequiel Fernández Moore, a un pibe cuyo apellido es impronunciable porque son todas consonantes, que se llama Alexis [Alexis Szewczyk] y está con Gonzalo en Despertate. Hay otro que se llama Ariel Senosiain que tiene que compartir esa mesa siniestra con [Alejandro] Fabbri y el gordo Palacios. Afortunadamente está Pagani que, dentro de todo es bueno, y alguno más por ahí”.

(*) La respuesta de Víctor Hugo Morales que circula en la web es:
(...) "Sólo se que Bonadeo era la décima figura de Sport 80 donde se lo descalificaba, quizás demasiado, porque todos lo trataban como un imbécil, y yo no estaba tan de acuerdo. También que en 50 años de profesión tuvo dos momentos cumbres:

-Cuando tuvo una exitosa participación en la película oficial del Mundial ’78 fogoneada por la dictadura.
-Cuando era uno de los locos en un programa que consiguió en Canal 7 de la Alianza, en la época en la que era un inútil concejal de no me acuerdo dónde.

Quizás sume ahora un tercer hito en su vida, haciendo de enemigo en cada portal del sistema de las derechas que use idiotas para desvalorizarme. Quizás le sirva todo esto para recordarle a la gente que aún vive. Si me lo quiere agradecer, digo: “de nada, ¡qué te puedo cobrar por este favor!”.

BONUS TRACK 2016



Patria Quemera 14/10/16. En las últimas horas falleció el periodista Diego Bonadeo, quien a lo largo de toda su carrera defendió, con la palabra y la tinta,  esa filosofía del fútbol bien jugado que sentimos propia todos los huracanenses. Esta fue su última columna publicada en el diario Página 12 del pasado domingo 9 de octubre en la que escribió una referencia al Huracán de Ángel Cappa y al robo sufrido por el Globo en aquella final de 2009.

Por Diego Bonadeo. Pg12. 09/10/16. 

Resultados aparte, por más que uno ejercite la memoria, difícilmente recordará algún partido de la selección nacional que, en tiempos más o menos cercanos, haya conformado en términos de disfrute.

En lo que hace al fútbol vernáculo, lo último que uno rememora como muy cercano al placer es aquel equipo de Huracán de 2009, al que el referí Brazenas y los superpoderes de Viamonte 1366 despojaron del torneo de aquel año.

En cuanto al fútbol internacional, es tanta la oferta televisiva que casi a diario se ofrece que quizá sería injusto elegir algunos equipos –en especial europeos– entre los que juegan, o por lo menos intentan jugar, al fútbol que le gusta a la gente. Aparte del “fenómeno Barcelona”, en tiempos de Guardiola como entrenador, hubo de a ratos una especie de contagio placentero entre algunos conjuntos españoles. Sin embargo, es en la Bundesliga alemana donde uno encuentra la mayor cantidad de momentos de buen fútbol, en especial por como juegan Bayern Munich, Borussia Dortmund, Bayern Leverkussen, Wolfsburgo –en esta temporada un poco de capa caída– y algunos más.

En lo que hace a las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial de 2018, es muy poco lo rescatable, a punto tal que la más que mediocre selección uruguaya se ha convertido –por lo menos en lo que hace a los resultados– en principal protagonista.


Por Pablo Vignone. La Nación Deportiva. 15/10/16. Admiraba a Dante Panzeri sin advertir que también él se había convertido en el fiscal del deporte argentino. Diego Bonadeo jamás buscó complacer: pensaba a contramano de lo establecido y amaba la polémica esclarecedora. "Soy medio cabrón, pero voy de frente. Y soy arbitrario, pero no necio", admitía.

Cada tanto sonaba el teléfono y del otro lado aparecía su voz de cascarrabias sólo para preguntar: "¿Viste lo que hizo Iniesta? ¡Qué maravilla!". Emparentado desde siempre con la belleza del fútbol -aunque el deporte que le corría por las venas era el rugby- se lo veía más menottista que César Menotti y, en la última década, acaso más guardiolista que Pep Guardiola.

Había nacido en febrero de 1939 y desde una posición desahogada se dedicó con pasión al periodismo. Se inició en LA NACION con poco más de 20 años, teniendo a Alberto Laya como maestro, y al poco tiempo abrevó en la revista El Gráfico, bajo la mirada de Panzeri. "Estar ahí era como tocar el cielo con las manos -aseguraba-, lástima que esa etapa duró poco".

Editó la revista especializada Tercer Tiempo y formó parte de un equipo que marcó época en la radio, el de Sport 80. Aunque quizá se lo recuerde más por haber sido conductor del desprejuiciado ciclo "Fútbol prohibido", que hizo del ataque contra el monopolio del fútbol su razón de ser.

Gracias a su chispa y el filo de su inteligencia, se destacaba especialmente con el micrófono más que con el teclado. Su sentido del oficio, audaz y frontal, inspiró a muchos jóvenes que, ya mayores, inundan las redacciones y los estudios de radio y TV.

Nunca se calló nada. "A Bielsa lo quiero para la vida, no para el fútbol", solía elogiarlo. Hasta sus amigos afrontaban su brutal franqueza.


Simpatizante del socialismo, llegó a ser concejal de Vicente López por el Frente Grande; dejó su cargo asqueado por los enjuagues de la política. Militó un tiempo en torno a la Coalición Cívica, no ocultaba su desencanto con el curso del país en los últimos años. Padre de cuatro hijos, es el mayor, Gonzalo - al que adoraba-, quien mantiene vivo el romance del apellido con el periodismo.

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