martes, 24 de enero de 2017

San Martín y el bicentenario de la hazaña



Bicentenario del cruce de la cordillera

Desde hoy y hasta el 28 de enero Cuyo celebra la epopeya de la travesía. Cómo llegó San Martín a Mendoza y cómo se preparó para cruzar a Chile. Por Roxana Badaloni. Clarín 22/01/17.

Desde este fin de semana y hasta el 29 de enero, Cuyo celebrará el Bicentenario del Cruce de los Andes, un ejercicio de inteligencia militar considerado una de las mayores hazañas mundiales. Son apasionantes los detalles de cómo fue la llegada de José de San Martín en 1814 a Mendoza, qué internas tuvo que sortear y cuándo empezó a planear su travesía del cruce de la cordillera con su ejército de 5 mil hombres, para liberar a Chile de las fuerzas españolas y seguir la campaña hacia Perú.

La historiadora mendocina Beatriz Bragoni, autora del libro "De soldado del Rey a héroe de la Nación", recuerda que hasta 1812 San Martín integró el ejército realista, era un soldado del Rey de España, que la llevó a enfrentarse con la Francia de Napoleón. "A medida que la guerra en España tiene contratiempos y los obliga a aliarse con los ingleses, esto lo convence a San Martín de retornar a América", explica. Y destaca que fue central "el ingreso de San Martín en la Logia de los Caballeros Racionales, una sociedad secreta entre americanos que circulaban por Londres, donde las ideas liberales eran difundidas y estaban a favor de la independencia".

Bragoni dice que San Martín no desertó del ejército realista. Pidió permiso para viajar a América y para seguir teniendo el beneficio del fuero. "Cuando San Martín llega a Buenos Aires desde Londres, hace nuevamente el juramento de la Logia por la Independencia de América, y se surte de información estratégica para diseñar la planimetría, los cálculos y la estrategia militar de la invasión a Chile", dice la historiadora. Es entonces donde toma fuerza la teoría documentada del escritor y político radical Rodolfo Terragno, de que los ingleses habían planeado invadir Chile por la cordillera desde antes del histórico Cruce.

Terragno rescató en los archivos ingleses, el informe Maitland. "En el castillo Melville, encontré un índice de documentos que había hecho un curador y uno de esos decía: Plan para capturar Buenos Aires y Chile y luego emancipar Perú y Quito, pero después el plan se centraba en el Perú. Pedí el documento, pero no estaba ahí. Lo tenía una mujer, una descendiente, que vivía en una pequeña ciudad de Escocia, me vinculé a ella y logré el permiso para que me mostraran el documento". De allí surge el libro de Terragno "Maitland & San Martín" y su teoría de que "el plan no era de San Martín, sino que el plan era de Thomas Maitland, y Lord Melville se lo había presentado al gobierno de William Pitt, a principios del año 1800. Era un plan para invadir la España enemiga", contó el autor durante la presentación de su libro en Mendoza.

Aparece la obsesión de San Martín por gobernar Mendoza. Terragno opina: "Es sugestivo que él, que no conocía el país, haya pedido venir a Cuyo. Uno podría decir que sabía que era el lugar para establecerse, más accesible para pasar a Chile".

Tanto Terragno como Bragoni no le quitan mérito a la hazaña de San Martín: "Fue realmente una epopeya cruzar la cordillera con fines militares, pero toda la logística ya estaba planeada y calculada", dice la historiadora mendocina. Los pasos y cruces de la cordillera de Los Andes hacia Chile son anteriores a la Conquista. Era una práctica de los incas y a menudo los comerciantes y arrieros, que cruzaban a una lado y otro de la imponente cordillera.

A los 36 años, San Martín pidió venir a Mendoza. Fue muy insistente con el director Posadas que lo nombraran al frente de la Gobernación intendencia de Cuyo. San Martín tuvo internas locales. Primero por haber sido designado por Buenos Aires y no por el pueblo de Mendoza. "El sistema político que regía a las provincias del Río de la Plata era un sistema de unidad. San Martín tenía una concepción de poder centralizada, en contra del federalismo. Tampoco era un republicano convencido, sino un monárquico constitucional. Creía que esa era la fórmula política adecuada para gobernar los poderes independientes en América", dice Bragoni.

Tuvo resistencias de algunos personajes influyentes de la sociedad mendocina como Pedro Molina, que rechazó y desconfió de San Martín. Y sobre todo, tuvo detractores a su fuerte presión fiscal para llevar adelante la organización del Ejército. En Cuyo, San Martín aumentó los impuestos, ejecutó contribuciones extraordinarias contra las clases propietarias, se apropió de 700 esclavos que eran de los capitalistas y creó impuestos al consumo popular, como la carne. Los esclavos negros, afrodescendientes, integraron las filas de la infantería. "San Martín rescató el papel de los esclavos. Decía que los criollos y los indígenas no eran tan efectivos para la Infantería", recuerda la historiadora.

A pesar de las divisiones políticas para encarar la independencia, la sincronía de acciones permitió la simultaneidad del cruce. San Martín no conocía la cordillera y para él era una experiencia inédita. Ante la zozobra de cruzar con el Ejército la cordillera, fue sensible y perceptivo al conocimiento de los cuyanos, los topógrafos y los arrieros, lo guiaron hacia su epopeya.





Emilio Perina, director del Archivo General de la Nación, rescata el valor de la gesta sanmartiniana. Clarín 23/01/17.

Don José de San Martín se marchó de España a fines de 1811 tras solicitar su retiro del Ejército imperial, donde ostentaba el rango de teniente coronel. Se valió de un ardid para no levantar sospechas: adujo la necesidad de atender intereses económicos y comerciales en Lima, algo que no era cierto y que jamás estuvo en su haber patrimonial.

Aceptada su solicitud se dirigió a Londres. Sus primeros pasos de José de San Martín los hizo de la mano de Carlos María de Alvear, que formaba parte de elite social de la ciudad. El curriculum y sus méritos personales hicieron el resto. Creó el Regimiento de Granaderos a Caballo, que tuvieron su bautismo de fuego en el combate de San Lorenzo. El prestigio adquirido y su mundo de relaciones llevaron a que el Director Supremo Gervasio de Posadas, tío de Alvear, lo nombrara al frente del Ejército del Norte, sumido en la desorganización luego de las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma. No permaneció mucho tiempo en él, apenas unos meses.

Mucho se ha escrito sobre la paternidad del proyecto sanmartiniano de cruzar los Andes, apoderarse de Chile y desde allí por mar hasta llegar a Lima, bastión del poder español en América. Algunos historiadores se han inclinado en atribuirle la idea a Tomás Guido, secretario del Libertador. Otros se la atribuyen a oficiales ingleses, fundamentalmente a Thomas Maitland. Lo verosímil, a mí parecer, es que San Martín, militar de alto vuelo, gran escuchador y jefe indiscutible de los espacios que ocupaba, en sus conversaciones con Belgrano, Güemes o Alvarez de Arenales como también con oficiales de menor jerarquía pero que conocían el terreno, llegó a la conclusión que por el norte solo podía llevarse a cabo una guerra defensiva.

Asentado en Mendoza, inició la planificación de su proyecto. A lo largo de 1815 aumentó el número de soldados, creó una fábrica de pólvora, construyó cañones y medios de transporte. Cuando tenía todo preparado, en el verano de 1816, hubo de suspender la marcha pues no fue autorizado por el Directorio. Debió de esperar un año para acometer la extraordinaria proeza. Mientras, fortificó con baterías los pasos de Uspallata y Los Patos, por donde harían el cruce las dos columnas principales en que dividió su ejército.

Dos acontecimientos centrales ocurrieron en 1816. Primero la Declaración de la Independencia, por la cual el Libertador bregaba insistentemente. El segundo evento es su entrevista en Córdoba con el Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón, a los pocos días de la contundente declaración de 9 de julio. Allí terminaron de gestar una planificación que apoyaba el proyecto sanmartiniano.

El 5 de enero de 1817, el Ejército de los Andes hace su ingreso en la ciudad de Mendoza en el marco de una imponente fiesta popular. El 9 de enero arranca la primera columna: en días sucesivos y hasta el 24, que parte San Martín, las tropas se movilizan rumbo a la Cordillera. Debían encontrarse todas en la cuesta de Chacabuco. Más de cuatro mil soldados, dos mil milicianos sin formación militar, como auxiliares. Diez mil mulas, seiscientos caballos, seiscientos bueyes, forraje para el ganado, miles de armas, municiones y herraduras, e infinidad de cosas más que sería muy extenso enumerar. Una hazaña extraordinaria jamás vista en América.

En su monumental biografía, Bartolomé Mitre refiere a una carta donde San Martín expreso con total elocuencia sus preocupaciones por la magnitud de la empresa: "Lo que no me deja dormir es, no la oposición que puedan hacerme los enemigos, sino atravesar estos inmensos montes". Se conmemoran 200 años de aquella proeza y vale entonces nuestro reconocimiento a aquellos héroes de carne y hueso que dieron sus vidas y sus fortunas por la libertad de América. Al tiempo preguntarnos cuales son los desafíos, los inmensos montes que debemos cruzar para liberar a nuestro país de otros yugos, diferentes, pero no menos dolorosos, que atormentan a nuestros compatriotas.


Agenda de Reflexión Nº 338 12/02/2007. 
Investigación histórica de Enrique Oliva (a) Françoise Lepot. 

Hoy se cumple un aniversario de la sangrienta e importante Batalla de Chacabuco, librada el 12 de febrero de 1817, que llevó a la independencia de Chile.

Cuando la fuerza expedicionaria se organizaba en el paraje del Plumerillo, hoy llamado Campo de la Gloria, en las afueras de la ciudad de Mendoza, el general San Martín atrajo, convocó y reclutó a muchos negros esclavos. La Asamblea del Año 13 sólo había dispuesto la libertad de vientres, que no alcanzaba a los esclavos entonces existentes.

San Martín, por las suyas, en su carácter de Gobernador Militar de Cuyo, difundió e hizo difundir en todo el país que cuantos se incorporaran a sus fuerzas inmediatamente serían reconocidos libres. Ante sus numerosos soldados negros, los arengó en la víspera de Chacabuco diciéndoles: "ustedes saben que los godos explotan la esclavitud de los negros y cuando los capturan los llevan al Caribe para cambiarlos por azúcar".

Con el coraje estimulado por la defensa de su libertad, los ex esclavos entraron al combate con singular bravura. Y cuando sableaban a un realista gritaban "¡tomá p'azucar!". Luego, en otras acciones, iban a seguir la misma costumbre.

El Libertador no sólo independizó a los negros, sino que los dignificó acordándoles muchos beneficios y honores. La caballería, en esos tiempos, era la fuerza donde servían los "caballeros", que se presentaban con su propia cabalgadura, mientras los negros y la plebe eran destinados a la infantería y otros servicios. El arma de los montados conservó esa característica de elite hasta no hace muchos años, como una fuerza donde la oficialidad provenía mayoritariamente de familias patricias. Cuando en el arte de la guerra se incorporaron los tanques como instrumentos predominantes en cualquier conflicto terrestre, a sus batallones se los llamó –y se lo sigue haciendo hasta ahora- "caballería motorizada".

El historiador José Maria Rosa cuenta del cabildo de una ciudad (que no nombraremos) donde los "caballeros" decidieron no cooperar con el ejército Libertador que se organizaba en Mendoza, por "no estar dispuestos a cabalgar junto a negros". Es verdad, el Libertador montó a caballo a los esclavos por él redimidos, resultándole excelentes soldados. Haciéndoles justicia, quizás un negro al frente de una carga de caballería sería un símbolo más adecuado de la libertad que el representado por una mujer de torso desnudo mostrando en sus brazos en alto cadenas rotas.

San Martín también introdujo en su ejército innovaciones hasta entonces no conocidas en las fuerzas militares. Sirviéndose de los negros, formó un fanfarria que interpretaba no sólo marchas militares, sino también música variada, hasta bailable. El conjunto también tocaba los domingos en una glorieta mandada a construir por él, instalada en el entonces principal paseo mendocino, La Alameda. Como la gente elegante (llamémosla así) no sabía admirar la música de los soldados de color, no asistía a tales retretas. Pero el propio general, con uniforme de gala y del brazo de su esposa, concurría habitualmente a escuchar a su banda. Así, los hasta entonces indiferentes chupamedias cambiaron de opinión, imitándolo. Y las retretas se hicieron populares, tradición que se mantiene hasta hoy.

En el ejército de San Martín no hubo limitación alguna de ascensos a grados de jerarquía por razones étnicas ni posición social. Uno de los tantos ejemplos históricos fue el de un gauchito mendocino de 16 años, analfabeto, llamado Jerónimo Espejo, que se le presentó como voluntario y en los campos de batalla llegó al grado de capitán. Luego, ya de viejo se alfabetizaría y escribiría la fantástica obra El cruce de los Andes. Lorenzo Barcala (1795-1835), un negro hijo de esclavos que lo acompañó en sus campañas guerreras, luciéndose por su bravura y capacidad de mando, alcanzó por sus hazañas el grado de coronel y luego llegó a general. Siempre al grito de "¡Tomá p'azucar!". 

Palabras pronunciadas por el Presidente de la Nación General Juan Domingo Perón el 17 de agosto de 1948 en el acto oficial de la Plaza San Martín de Buenos Aires (en Agenda de Reflexión Nº 8-17/08/2002)

Jóvenes argentinos: llegamos, una vez más a esta histórica plaza para glorificar en el bronce al arquetipo de nuestra nacionalidad, al más grande de los argentinos, al Padre de la Patria, al General don José de San Martín.

Me han pedido que yo haga una alocución, probablemente con la intención de que encienda vuestro corazón de patriótico reconocimiento al General San Martín. Yo prefiero improvisaros una lección de historia, como las que he tenido por costumbre ofrecer durante muchos años a mis queridos alumnos de la Escuela Superior de Guerra.

La vida de San Martín constituye la más gloriosa de las de todos los argentinos de nuestra historia. La vida de San Martín no es para ser solamente mentada: es para ser imitada, para que sirva de ejemplo a los argentinos y para que desde la muerte siga acaudillando a muchos millones de argentinos.

San Martín fue el hombre de una causa, de ahí su extraordinaria grandeza. A esa causa ofrendó su vida; a esa causa rindió su espada; para esa causa fue genio, y por esa causa fue proscripto.

Corría el tiempo de los años 1815-1816; en ellos parecía que la causa de la patria estaba perdida, como si el sol de la libertad hubiera sido eclipsado por la desgracia. El orden interno empezaba a entrar en la anarquía. Los caudillos comenzaban a asomarse. La Capitanía General de Chile, en poder del enemigo, sólo obedecía a las órdenes de Marcó del Pont. El Alto Perú, dirigido desde Lima, estaba totalmente en poder de los realistas. Paraguay se había segregado del Virreynato. Uruguay, en manos de los patriotas, soportaba la amenaza de una invasión portuguesa. En Cádiz se preparaba la más grande expedición que habría arribado hasta entonces al Río de la Plata. Solamente Buenos Aires era el refugio de la independencia de estas tierras; el resto de América, donde no gemían bajo el mando de la opresión, no creían ya en el milagro de nuestra libertad.

Como siempre ocurre en los tiempos difíciles, surgieron entonces en nuestra tierra grupos de hombres flojos y grupos de hombres fuertes.

Los hombres flojos mandaron a un embajador para que se entrevistase con Lord Strangford, embajador de S.M. Británica en Río, a efectos de ofrecerle que tomase el gobierno y asumiese la protección de estas tierras.

Se dijo que la empresa de San Martín era una quimera inalcanzable. Se dijo más: que San Martín era un ambicioso y un ladrón.

La Historia –es verdad y es justicia o no es historia- ha debido reconocer el extraordinario valor de San Martín frente a la confabulación de los otros.

San Martín realizaba en Mendoza el trabajo que solamente realizan los grandes de corazón y los grandes de ingenio. Pero los hombres flojos intentaron deponerlo de su gobierno de Cuyo, para que no pudiese llevar a cabo la expedición proyectada. El pueblo de Cuyo, tantas veces glorioso, se levantó entonces e impuso por la fuerza a San Martín en el gobierno. El, allí con los fuertes, con los hombres a quienes la Patria todo les debe, levantó un ejército; con esos pobres paisanos a los que hoy recordamos en el Soldado Desconocido de la Independencia; con ese pueblo que dio todo a la Patria; con ese pueblo jalonó los caminos de América con los signos de las cruces de sus sepulturas, mientras cuatro politicastros seguían difamando y calumniando al Gran Capitán de los Andes.

Mediante ese corazón bien templado se paró al enemigo en el Norte, se transpuso los Andes, se cubrieron de gloria en Chacabuco, glorificaron hasta el numen de esos hombres extraordinarios en Cancha Rayada y Maipo. Después el Perú; después el ostracismo. Esa es la historia de ese hombre que al volver varios años más tarde al Río de la Plata, rehusó el gobierno diciendo que quería dar a los hombres que tanto mal habían hecho a la República, el ejemplo de demostrarles la diferencia que hay entre un hombre de bien y un malvado, según textuales palabras.

El sólo fue el hombre de una causa: la causa de la Patria. No lo entristecieron ni la calumnia ni la intriga, porque el corazón granítico de los hombres templados en la lucha no cede ni ante la acción destructora del tiempo, ni ante la calumnia o la intriga de los hombres.

Por eso San Martín es dos veces grande: venció al enemigo y se venció a sí mismo con un renunciamiento que lo hizo más grande entre los grandes.

Jóvenes argentinos: esa es la lección que en los tiempos perdurará mientras haya un argentino de corazón bien templado. El mundo está formado por hombres fuertes y por hombres flojos. Nuestra generación es la generación de una causa. Hemos de luchar por ella si somos fuertes o iremos a pedir la ayuda a terceros si somos flojos.

No debemos ir a buscar ejemplos ni imitaciones en ninguna parte, cuando tenemos en nuestra historia la página más pura que la humanidad ha producido hasta nuestros tiempos. No debemos buscar inspiraciones extrañas cuando el General San Martín, allá en los Andes, hace más de cien años, dejó escrita para todas las generaciones la gloria y la forma de alcanzarla.




Diez máximas que San Martín dedicó a su hija Mercedes y otras frases seleccionadas:

1) "Amor a la verdad y odio a la mentira".
2) "Hable poco y lo preciso".
3) "Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que no perjudican. Stern ha dicho a una mosca, abriéndole la ventana para que saliese: 'Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos'"
4) "Caridad con los pobres".
5) "Inspirar gran confianza y amistad pero uniendo respeto".
6) "Respeto sobre la propiedad ajena".
7) "Acostumbrar a guardar un secreto".
8) "Indulgencia hacia todas las religiones".
9) "Amor al aseo y desprecio al lujo".
10) "Amor por la patria y la libertad".

- "El lujo y las comodidades deben avergonzarnos como un crimen de traición a la patria".
- "La biblioteca destinada a la educación universal, es más poderosa que nuestros ejércitos".
- "Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas".
- "Serás lo que debas ser, si no no serás nada".
- "La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien".
- "Una derrota peleada vale más que una victoria casual".
- "Si somos libres, todo nos sobra".
- "Sacrificaría mi existencia, antes de echar una mancha sobre mi vida pública que se pudiera interpretar por ambición".
- "Los soldados de la patria no conocen el lujo, sino la gloria".
- "Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos".

"José de San Martín... no se trata solo del héroe que liberó media Sudamérica y autor de la fenomenal hazaña del cruce de los Andes. Vencedor de Chacabuco, Maipú y Ayacucho, parecía que el número de enemigos no le importaba. Recordemos a los oficiales  a su mando -que hoy solo nos suenan a nombres de calle pero fueron gente de carne y hueso que tuvieron agallas en los campos de batalla- eran los generales Balcarce, Alvarado y Quintana, los coroneles Las Heras, los dos Escalada, Martínez, Melián, Necochea, Zapiola y Blanco, los capitanes Lavalle, Martínez, los franceses Beauchef, Viel y Brandsen, los ingleses O’Brien, Lowe y Lebas, además de muchos oficiales de menor grado".

“Se puede decir con verdad que el general San Martín es el vencedor de Pizarro (…) el general San Martín hubiera podido llevar a cabo la destrucción del poder militar de los españoles de América, y que aún lo solicitó también con un interés, y una modestia inaudita en un hombre de su mérito. Pero sin duda esta obra era ya incumbencia de Bolívar; y éste, demasiado celoso de su gloria personal, no quiso cederla a nadie. El general San Martín, como se ve, pues, no dejó inacabado un trabajo que hubiera estado en su mano concluir”. Agenda de Reflexión Nro. 214 - El General San Martín en 1843. Una entrevista histórica al Libertador en sus últimos años. Por Juan Bautista Alberdi.



Infografía Los Andes en "Cruce de los Andes: las huellas de una gesta heroica" (...) "Las rutas sanmartinianas fueron 6. Paso del Planchón, al mando de Ramón Freire. Partió de El Plumerillo. Paso del Portillo, encabezada por José León Lemos. Partió del Fuerte de San Carlos. Las 2 últimas cruzaron por el sur. Paso de Uspallata, jefe Juan Gregorio de Las Heras, con inicio de marcha en El Plumerillo. Paso de los Patos, con el general en Jefe, general José de San Martín a la cabeza, donde también iba Bernardo O'Higgins. Paso de Guana, jefe Juan Manuel Cabot, salida del mismo campo de instrucción lasherino. Paso de Come-Caballos, expedición comandada por Francisco Zelada. Salió de Tucumán. Todo el ejército tenía 5.200 hombres, 16.600 mulas y 1.200 caballos". 


Autor: Felipe Pigna.

Para los que tuvimos la suerte de conocer nuestra hermosa provincia de Mendoza y acercarnos al pie de una de las cordilleras más altas del mundo, la frase “San Martín cruzó los Andes” dejó de ser un versito escolar. Enternece y conmueve pensar en aquellos hombres mal vestidos, mal montados, mal alimentados, pero con todo lo demás muy bien provisto como para encarar semejante hazaña. Y detrás y delante de ellos, un hombre que no dormía pensando en complicarle la vida al enemigo y hacer justicia con la memoria de los que lo habían intentado antes que él. No lo ganaba la soberbia. Podía confesarle a sus mejores amigos: “lo que no me deja dormir no es la oposición que puedan hacerme los enemigos, sino el atravesar estos inmensos montes”.

Había que pensar en todo, en la forma de conservar la comida fresca, sana, proteica y calórica. Entre los aportes del pueblo cuyano, no faltó la sabiduría gastronómica expresada en una preparación llamada “charquicán”, un alimento hecho a base de carne secada al sol, tostada y molida, y condimentada con grasa y ají picante. Bien pisado, el charquicán se transportaba en mochilas que alcanzaban para ocho días. Se preparaba agregándole agua caliente y harina de maíz.
Ante la falta de cantimploras, utilizó los cuernos vacunos para fabricar “chifles”, que resultaron indispensables para la supervivencia en el cruce de la cordillera.

Pocos meses antes de iniciar una de las epopeyas más heroicas que recuerde la historia militar de la humanidad, San Martín impone a sus soldados y oficiales del Código de Honor del Ejército de los Andes, que entre cosas sentenciaba: “La patria no hace al soldado para que la deshonre con sus crímenes, ni le da armas para que cometa la bajeza de abusar de estas ventajas ofendiendo a los ciudadanos con cuyos sacrificios se sostiene. La tropa debe ser tanto más virtuosa y honesta, cuanto es creada para conservar el orden, afianzar el poder de las leyes y dar fuerza al gobierno para ejecutarlas y hacerse respetar de los malvados que serían más insolentes con el mal ejemplo de los militares. Las penas aquí establecidas y las que se dictasen según la ley serán aplicadas irremisiblemente: sea honrado el que no quiera sufrirlas: la Patria no es abrigadora de crímenes.” 1
A pesar de las enormes dificultades, aquel ejército popular pudo partir hacia Chile a mediados de enero de 1817. Allí iban el pobrerío armado y los esclavos liberados, todos con la misma ilusión.

El médico de la expedición fue James Paroissien, un inglés de ideas liberales radicado en Buenos Aires desde 1803 y que había acriollado su nombre, convirtiéndolo en Diego. Cuando estalló la Revolución, Paroissien ofreció sus servicios al nuevo gobierno y fue designado cirujano en el Ejército Auxiliar del Alto Perú. En 1812 se hizo ciudadano de las Provincias Unidas y el Triunvirato le encargó la jefatura de la fábrica de pólvora de Córdoba. Allí San Martín lo invitó a sumarse a sus planes y Paroissien fue el cirujano mayor del Ejército de los Andes.

A poco de emprender la marcha, San Martín daba cuenta de lo precario del aprovisionamiento de aquel ejército: “Si no puedo reunir las mulas que necesito me voy a pie… sólo los artículos que me faltan son los que me hacen demorar este tiempo. Es menester hacer el último esfuerzo en Chile, pues si ésta la perdemos todo se lo lleva el diablo. El tiempo me falta para todo, el dinero ídem, la salud mala, pero así vamos tirando hasta la tremenda.” 2

San Martín había ordenado que dos divisiones, una al mando del general Miguel Estanislao Soler y la otra dirigida por Bernardo O’Higgins, cruzaran por el paso de Los Patos. Una tercera, bajo las órdenes de Juan Gregorio de Las Heras, debía ir por el paso de Uspallata con la artillería. Otra división ligera, al mando de Juan Manuel Cabot, lo haría desde San Juan por el portezuelo de la Ramada, con el objetivo de tomar la ciudad chilena de Coquimbo. Otra compañía ligera cruzaría desde La Rioja por el paso de Vinchina para ocupar Copiapó. Finalmente, el capitán Ramón Freyre entraría por el Planchón para apoyar a las guerrillas chilenas. En total eran 5.200 hombres. Llevaban 10.000 mulas, 1.600 caballos, 600 vacas, apenas 900 tiros de fusil y carabina; 2.000 balas de cañón, 2.000 de metralla y 600 granadas.

En varios tramos del cruce, San Martín debió ser trasladado en camilla a causa de sus padecimientos. Su salud era bastante precaria. Padecía de problemas pulmonares –producto de una herida sufrida en 1801 durante una batalla en España–, reuma y úlcera estomacal. A pesar de sus “achaques” siempre estaba dispuesto para la lucha y así se lo hacía saber a sus compañeros: “Estoy bien convencido del honor y patriotismo que adorna a todo oficial del Ejército de los Andes; y como compañero me tomo la libertad de recordarles que de la íntima unión de nuestros sentimientos pende la libertad de la América del Sur. A todos es conocido el estado deplorable de mi salud, pero siempre estaré dispuesto a ayudar con mis cortas luces y mi persona en cualquier situación en que me halle, a mi patria y a mis compañeros.”

Los hombres del ejército libertador tuvieron que soportar grandes cambios de clima. La sensación térmica se agudiza con la altura. De día el sol es muy fuerte y se llega a temperaturas de más de 30 grados; durante la noche, el viento helado, con mínimas de 10 grados bajo cero, puede llevar al congelamiento. Durante la travesía, la altura promedio fue de 3.000 metros, lo que provocó en muchos hombres fuertes dolores de cabeza, vómitos, fatiga e irritación pulmonar.

La orden era que todas las divisiones se reunieran del otro lado de la cordillera entre los días 6 y 8 de febrero de 1817. Con una sincronización matemática, el 8 de febrero por la tarde, en medio de festejos y gritos de “viva la patria” los dos principales contingentes se reunieron del otro lado y fueron liberadas las dos primeras ciudades chilenas: San Antonio y Santa Rosa. Se pudo establecer una zona liberada, base de operaciones desde donde el ejército libertador lanzará el fulminante ataque sobre Chacabuco, el 12 de febrero de 1817. Sobre el campo de batalla quedaron quinientos españoles muertos. Las fuerzas patriotas sólo tuvieron doce bajas y veinte heridos. Fueron capturados seiscientos prisioneros y centenares de fusiles pasaron a engrosar el parque del ejército libertador.

Cuando San Martín entró en Santiago se enteró de que el gobernador español, Marcó del Pont, había logrado huir. De inmediato le ordenó a uno de sus hombres de confianza, el fraile-capitán José Félix Aldao, que corriera a capturarlo. Era fundamental evitar que Marcó se embarcara hacia Lima. En la noche del 15 de febrero, Aldao supo por sus informantes que el gobernador prófugo y su comitiva se encontraban cerca de Concepción. Llegó hasta su refugio, lo capturó y lo trasladó detenido hasta la comandancia del ejército libertador. De allí fue enviado a Mendoza y luego a Luján, donde Marcó del Pont morirá el 11 de mayo de 1819.

En su correspondencia San Martín dejó un crudo testimonio del carácter salvaje y genocida de la guerra que hacían los ejércitos españoles contra los americanos. En una carta a lord Macduff, San Martín expresaba: “¡Qué sentimiento de dolor, mi querido amigo, debe despertar en vuestro pecho el destino de estas bellas regiones! Parecería que los españoles estuvieran empecinados en convertirlas en un desierto, tal es el carácter de la guerra que hacen. Ni edades ni sexos escapan al patíbulo.” 3

Al conde de Castlereagh le dice: “Es sabida la conducta que los españoles han guardado con sus colonias: sabido es igual el género de guerra que han adoptado para volverlas a subyugar. Al siglo de la ilustración, cultura y filantropía, estaba reservado el ser testigo de los horrores cometidos por los españoles en la apacible América. Horrores que la humanidad se estremece al considerarlos, y que se emplea con los americanos que tenemos el gran crimen de sostener los derechos de la voluntad general de sus habitantes: en retribución de tal conducta los hijos de este suelo han empleado los medios opuestos.” 4

Con aquellos “medios opuestos” y “el gran crimen de sostener los derechos de la voluntad general”, el Ejército de los Andes, engrosado por los patriotas chilenos, pudo ocupar Santiago. Allí, el 18 de febrero de 1818 se convocó a un Cabildo Abierto que designó a San Martín director supremo. El general argentino rechazó el ofrecimiento y propuso al patriota chileno Bernardo de O’Higgins para ocupar el cargo.

O’Higgins aceptó y a poco de asumir envió esta nota al gobierno de los Estados Unidos, al zar de Rusia y a diversas cortes europeas: “Después de haber sido restaurado el hermoso reino de Chile por las armas de las Provincias Unidas del Río de la Plata, bajo las órdenes del general San Martín, y elevado como he sido por la voluntad de mi pueblo, a la Suprema Dirección del estado, es mi deber anunciar al mundo un nuevo asilo, en estos países, a la industria, a la amistad y a los ciudadanos de todas las naciones del globo. La sabiduría y recursos de la Nación Argentina limítrofe, decidida por nuestra emancipación, dan lugar a un porvenir próspero y feliz en estas regiones.”

El 19 de marzo de 1818 las fuerzas patriotas sufrieron su primera y única derrota, la de Cancha Rayada. Pero el general Las Heras logró salvar parte de las tropas y así purdo reorganizarse un ejército de 5.000 hombres. Los patriotas clamaban por la revancha que llegaría a los pocos días, el 5 de abril, al derrotar definitivamente a las fuerzas enemigas en Maipú.

La victoria fue total y América empezaba a respirar otro aire mientras los tiranos comenzaban a asfixiarse, como lo demuestra este informe del virrey de Nueva Granada: 5 “La fatal derrota que en Maipú han sufrido las tropas del Rey pone a toda la parte sur del continente en consternación y peligro”.

El diario The Times de Londres, al informar sobre la victoria de los criollos en Maipú, se preguntaba “¿Quién es capaz ahora de detener el impulso de la revolución en América?”.

Como bien dice José Luis Busaniche, el triunfo de Maipú entusiasmó a Simón Bolívar y le dio nuevos ánimos para proseguir su campaña: “Bolívar está en un rincón del Orinoco donde la independencia es apenas una esperanza. En agosto llegan algunos diarios ingleses que anuncian la victoria de San Martín en Maipú. Y entonces concibe un proyecto semejante al del paso de los Andes por el héroe del sur: el paso de los Andes venezolanos, remontando el Orinoco, para caer sobre los españoles en Bogotá y seguir si le es posible hasta el Perú, baluarte realista de América. Bolívar escribe al coronel Justo Briceño: ‘Las gacetas inglesas contienen los detalles de la célebre jornada del 5 de abril en las inmediaciones de Santiago. Los españoles, invadidos poderosamente por el sur, deben necesariamente concentrarse y dejar descubiertas las entradas y avenidas del reino en todas direcciones. Estimo, pues, segura la expedición libertadora de la Nueva Granada. El día de América ha llegado’.” 6

A pesar de semejante gloria y las notables repercusiones, los protagonistas del triunfo seguían sus vidas con la misma sencillez. Cuenta Mitre que después de Maipú, el general Antonio González Balcarce fue al Tedeum con camisa prestada y concluye: “¡Grandes tiempos aquellos en que los generales victoriosos no tenían ni camisa!”. 7

Pocos días después de Maipú, San Martín volvió a cruzar la cordillera rumbo a Buenos Aires para solicitar ayuda al Directorio para la última etapa de su campaña libertadora: el ataque marítimo contra el bastión realista de Lima. Obtuvo la promesa de 500.000 pesos, de los que sólo llegarán efectivamente 300.000, ya que como admitía el director supremo Pueyrredón: “Aquí no se conoce que hay revolución ni guerra, y si no fuera por el medio millón que estoy sacando para mandar a ese país, ni los godos se acordarían de Fernando”. 8

Al regresar a Chile, San Martín se enteró de que los triunfos de Las Heras en Curapaligüe y Gavilán no habían logrado evitar que los españoles recibieran desde Lima 3.000 hombres de refuerzo, desembarcados en el puerto de Talcahuano. La guerra contra los realistas proseguiría en el sur de Chile por varios años.

Con la ayuda financiera del gobierno chileno, San Martín armó una escuadra que quedará al mando del marino escocés lord Thomas Cochrane. Cuando se disponía a embarcar a sus tropas para iniciar la campaña al Perú, el Libertador recibió la orden del Directorio de marchar con su ejército contra el Litoral, para combatir a los federales de Santa Fe y Entre Ríos. San Martín se negó a reprimir a sus compatriotas, desobedeció e inició la expedición contra los españoles de Lima.

Referencias:

1 Arturo Capdevila, El pensamiento vivo de San Martín, Buenos Aires, Losada, 1945.
2 Carta a Guido del 15 de diciembre de 1816.
3 Carta de San Martín a Lord Macduff, del 9 de septiembre de 1817.
4 Carta de San Martín al conde de Castlereagh, del 11 de abril de 1818.
5 El virreinato de Nueva Granada incluía las actuales repúblicas de Colombia y Venezuela.
6 Busaniche, San Martín Vivo, Buenos Aires, Eudeba, 1962
7 Bartolomé Mitre, Historia de San Martín, Buenos Aires, Eudeba, 1971.
8 Carta de Pueyrredón a Guido fechada el 16 de julio de 1818, en Carlos Guido y Spano, Vindicación histórica. Papeles del brigadier general Guido, 1817-1820, Buenos Aires, Carlos Casavalle editor, 1882.

Fuente: www.elhistoriador.com.ar

A 200 años de la hazaña libertadora

El cruce de los Andes merece ser evocado como uno de los hitos más grandes de la historia de América, y sus héroes, recordados con respeto y admiración. Editorial La Nación 27/01/17.

Hace 200 años tuvo lugar una de las hazañas más grandes de la historia de América: el cruce del imponente macizo de los Andes en pos de afianzar la independencia argentina y alcanzar la emancipación de Chile y Perú.

Para comprender las dimensiones de la empresa que encararon el general José de San Martín y su pequeño aunque aguerrido ejército, cabe señalar que el frente de campaña era de 800 kilómetros de largo y que en el ancho de la región montañosa alcanzaba los 350 kilómetros. Mientras los destacamentos menores franquearon el macizo a los 4500 metros sobre el nivel del mar, el grueso lo hizo a los 3000. Los recorridos máximos y mínimos realizados sumaban 750 y 380 kilómetros, respectivamente, y, para llegar a Chile por el paso de Los Patos, se hacía necesario trasponer cuatro cordilleras, la más elevada por el paso de El Espinacito, ubicado a 4536 metros sobre el nivel del mar.

Eso en cuanto a la colosal tarea de trasponer la Cordillera para cruzar armas con las fuerzas realistas, apenas se alcanzase el valle del Aconcagua. Pero el ingente esfuerzo colectivo había empezado mucho antes, desde que el Libertador se hizo cargo de la gobernación intendencia de Cuyo y comenzó la ímproba labor de disciplinar y armar un verdadero ejército, diferente de los que hasta entonces habían luchado con los realistas en distintos frentes abiertos por la Revolución. Las rencillas entre los jefes, germen de confusión e indisciplina, que San Martín había conocido y castigado en el Ejército del Alto Perú, tenían que ser reemplazadas por una convicción profunda acerca de la meta por cumplir, que comprometiese hasta el último soldado. Y la empresa no debía constituirse en patrimonio de los hombres de armas, sino en una gran faena que involucrara al pueblo.

Decirlo resulta simple, pero lograrlo implicó una férrea voluntad del conductor y un apoyo irrestricto de la sociedad. También fue un desafío para quienes habían asumido la pesada carga de gobernar un país jaqueado por las ambiciones de algunos actores políticos, enfrentado por la guerra civil que incendiaba el Litoral, empobrecido y limitado por las distancias y el desierto. San Martín tuvo sus puntales entre los diputados ante el Congreso de Tucumán, que comprendieron que sancionar la independencia resultaba indispensable para legitimar la acción libertadora; en el digno y activo director supremo Juan Martín de Pueyrredon, que no vaciló en poner el magro erario en favor de la causa; en el noble general Manuel Belgrano, jefe del Ejército del Norte con asiento en la sede de la magna asamblea, y en el general Martín Miguel de Güemes, a cargo de la defensa de la frontera norteña. Y, por cierto, contó con la adhesión inclaudicable del pueblo cuyano, que lo dio todo.

Fue una empresa colectiva, a la que se sumaron los emigrados chilenos encabezados por O'Higgins; una hazaña que deberíamos tener en cuenta los argentinos de hoy. Inmersos en lo cotidiano, golpeados por el constante impacto que produce el conocimiento de indignos hechos de corrupción, sacudidos por la inseguridad y otras calamidades, parecemos inmunes a la búsqueda del bien común. Y en lo que se refiere a la evocación de nuestro glorioso pasado, y concretamente de una proeza que en otras partes del mundo hubiese generado múltiples recordaciones, nos sumimos en la más completa y penosa indiferencia.

Como síntesis de lo que significó el cruce de los Andes, que comenzó por parte del grueso del ejército el 18 de enero de 1817 -antes habían partido otros cuerpos por rutas secundarias-, merecen ser citadas las espartanas palabras con que el Libertador comunicó la victoria obtenida el 12 de febrero de aquel año en la cuesta de Chacabuco: "Al Ejército de los Andes queda la gloria de decir: en veinticuatro días hemos hecho la campaña, pasamos las cordilleras más elevadas del globo, concluimos con los tiranos y dimos libertad a Chile".



En la escuela, su gesta es apenas una frase -“pasó la cordillera”- y la batalla de Chacabuco la condujo O’Higgins, mientras que el general argentino fue sólo un colaborador. No falta quien lo acuse de haber “invadido” Chile. InfoBAE Domingo 12/02/17. Por Claudia Peiró (continúa en el link). 

Fotos de arriba: 

1-2) Monumento al Gral. San Martín en Lima, Perú (autor no indicado). 
3) Monumento en el Central Park, Nueva York, EE.UU.
4) Monumento en el Cerro de la Gloria, Mendoza, R.A. 


miércoles, 18 de enero de 2017

Música para levantar el alma 2



(Repeat please!) Siempre siento la necesidad (irrefrenable) de recomendar fervientemente a mis amigos un disco, una película o un recital de esos que uno pesca en Youtube cuando no hay fútbol en la TV, sabiendo que, por lógica y seguramente, el impulso caerá en saco roto. Porque cada uno -hasta el más cercano- anda en la suya y le mete a los vagones de su pasión cargas (emocionales) diferentes para bancarse este trayecto, según sus gustos, tiempos y paciencia.

Para alguien comunardo que no es parte de ningún mundillo cultural, de una secta exótica o grupo de fans, quizás esa indiferencia sea una faceta de la mismísima soledad. La que hace que, casi invariablemente, vaya solo a ver esporádicos recitales en Buenos Aires. Para calmarla tengo este blog, que me permite descargar sentimientos y alguna rústica línea de pensamiento, suponiendo que algún alma curiosa va a dedicarle algunos minutos de atención. Por eso también el listado de mis discos insustituíbles, las películas favoritas y los libros que me atrapan, todo acá a la derecha de su pantalla. O las entradas mismas dedicadas a mi visión amateur de algún tema artístico.

Toda esta introducción insostenible es -perdido por perdido- para colgar aquí referencias a los videos que me han conmovido los últimos meses de reclusión hogareña, entre viaje y viaje. Un beso en la reja y un gran (2017) para todos. Horanosaurus.

Dibujo de arriba: Sebastián Dufour en La Nación. 07/01/17.

Michel Petrucciani en Nueva York - "Lookin´ up" 
(Michel, Dios te tiene seguro a su lado!)

Manu Katché - Fete de la Musique Hotel Matignon- 2016 
(verdadero jazz moderno!)

Joe Jackson - "Invisible man"
(mirá vos, este genio nació un 11 de agosto!) 

Joe Jackson live 2012 - Night and day medley
(atención a la percusionista Sue Hadjopoulos!)  

Herbie Hancock y Tal Winkelfeld en Montreux - "Actual proof" 
(¿de donde salió esta hermosura?)

Jeff Beck, Vinnie Colaiuta y Tal Winkelfeld - "Stratus" y "Cause we´ve ended as lovers" 
(belleza pura!)

Jeff Beck, Vinnie Colaiuta y Tal Winkelfeld - "Blue wind"
(tres monstruitos para el viejo tema)

Jeff Beck en el Ronnie Scott´s de Londres (2008) - "Where were you"
(la guitarra como una soprano...)

The Yardbirds (Jimmy Page & Jeff Beck) film "Blow Up" (1966)
de Michelángelo Antonioni (rockeros de hoy y de siempre).

Weather Report - Offenbach, Alemania (1978) - "Black market" 

Weather Report  - Offenbach, Alemania (1978) - "Teen town"

Weather Report (Jaco Pastorius) Offenbach, Alemania (1978) 
Variaciones sobre "Third stone from the sun"
(no habrá ninguno igual!)

Weather Report "Palladium" 
(el mejor tema del grupo en versión estudio de grabación)

Chick Corea Elektric Band con Scott Henderson (1986) - "Cool Weasel Boogie"
(lo siento Frank Gambale, mi corazoncito estará siempre con Henderson)

Chick Corea Elektric Band con Scott Henderson - Berna Jazz Festival (1986) 
"King Kockroach"

Chick Corea Elektric Band con Scott Henderson - Berna Jazz Festival (1986) "Got a match"

Chick Corea Elektric Band - Japón (1987) "Light years"
(el tema más funky del jazz rock)

Chick Corea Elektric Band - Blue Note New York (23/10/16) "Got a match"
(un sueño haber estado ese día ahí con mis amigos del alma!)


La otra entrada relacionada del blog:

lunes, 16 de enero de 2017

Puertas, portones, ventanas, postigones & celosías XI

  







Mercedes, Pcia. Corrientes, R.A. x 1
Yapeyú, Pcia. Corrientes, R.A. x 1 
Sumampa, Pcia. Santiago del Estero, R.A. (gentileza Alberto Marcora) x 1
ex Bodega Giol (hoy Coop. Fecovita) Maipú, Mendoza, R.A. x 1
Museo ex mansión familia Gargantini, Maipú, Mendoza, R.A. x 2 
Río Ceballos, Córdoba, R.A. x 1

martes, 20 de diciembre de 2016

Esta es la filosofía macrista?





Estoy podrido de escuchar y descreo completamente de la retórica "retro" mentirosa de los perdidos años 70´s que blandieron los kirchneristas de Puerto Madero -escondidos bajo la cama cuando la dictadura militar- que solo sirvió para que su corporación política afane "con épica" y fabrique pobres, engañando a incautos para que no cambie nada en la Argentina. Pero, por lo que veo hace tiempo, el filósofo Alejandro Rozitchner, ideólogo del presidente Mauricio Macri es un fatalista/individualista que invita a no quejarse de la mierda que te toque en vida. Ideal para argentinos de los countries y Palermo Hollywood que compran en Miami y veranean en Punta Cana (el resto que se cague) y la casta política del statu-quo. Para cuando tengan tiempo de leer, aquí declaraciones recientes del fumón con despacho presidencial. Ya que no le interesa el pensamiento crítico, le propongo a Rozitchner que pruebe el poder afrodisíaco de los cuernos de rinoceronte (ver abajo el artículo de Santiago Bilinkis). Horanosaurus.

PD1: es mi primera crítica al macrismo en el blog y no es la única que tengo. Aunque sea producto de esa clase alta (el origen de un político no asegura equilibrio, patriotismo ni honradez), Macri es nuestro presidente elegido democráticamente y demuestra hasta ahora diez veces más respeto por las instituciones de nuestra república que los ladrones kirchneristas. Y 'Lilita' lo vigila. PD2: para los de todos los bandos que no desean entender eso de "el trabajo dignifica" de Perón (plaga en la Argentina), también tengo palos. PD3: lo de "fumón con despacho" puede ser que lo diga con envidia. PD4: Mientras Rozitchner compartía arte con Luis Alberto Spinetta no había tanto peligro: sus letras eran incomprensibles igual y no empalidecía su deliciosa música. PD5: Cristina Kirchner tuvo el apoyo de una intelectualidad tan extraviada como tristemente chupamedia (Laclau, ¨Carta Abierta¨ y sus energúmenos rentados) que no podía ni explicarse a si misma ¿no tenemos nada mejor?



Alejandro Rozitchner: "El sector que más irrita a Macri es el empresario"
El asesor presidencial defiende la mirada optimista del Gobierno como transformadora. La Nación Sábado 03/12/16. Por Diego Schinkman. La entrevista tuvo lugar en el despacho que el filósofo y asesor presidencial tiene en Casa Rosada.

-¿Podría definir qué hace usted exactamente como asesor de Macri? -Desde hace muchos años formo parte de un equipo en el que participan muchas personas como Mauricio, Marcos (Peña), Avelluto, Hernán Iglesias, etc. Participo en distintas reuniones pero nunca sé exactamente cuál es mi aporte. En algunos casos resulta más claro, como cuando inventamos con Marcos los tres valores del Pro. Es como un negocio familiar donde no sabés exactamente qué hacés, pero está tu pedacito.

-¿Cuál supone que es su valor agregado dentro del equipo de gobierno? -Te diría que por un lado sería la informalidad. Yo tengo una visión hippie, vengo del rock, la -marihuana, mi formación es filosófica pero después muy rockera y muy marihuanera y por eso al principio me sorprendió que sea tan fácil el trato con Mauricio, que venía de la ingeniería, el deporte y la empresa.

-¿Hablan de marihuana con Mauricio? -Sí, alguna vez hemos hablado.

-¿Y cómo fue esa charla? -Le pregunté si alguna vez había probado marihuana. Me contó que sí. No le interesa mucho, no es un marihuanero.

-¿Así que probó y no le gustó demasiado? -Es lo que se sabe. Que probó y no le interesó, algo que le pasa a mucha gente.

-¿Usted cree que a Macri, con su formación de ingeniero, lo hubiera modificado en algo experimentar con sustancias? -Qué se yo, más allá del caso puntual de Mauricio, la marihuana a muchos nos aportó muchísimo y también hay otras personalidades que no se enganchan con la embriaguez. Mauricio no toma alcohol. Mucha gente toma un poco y se marea. Algunos no se enganchan con el mareo, a otros nos copa. Yo respeto mucho las especificidades de cada uno. Para mi lo impresionante de él es que siendo un tipo tan sencillo, tan normal, tan accesible y que no pretende un culto a la personalidad, haya sido capaz de organizar semejante movida.

-¿Cómo supone que influyen sus aportes en el gobierno? Supongo que es un granito de arena en un caldo muy de época. Este gobierno hizo un cambio muy fuerte respecto de los gobiernos anteriores. Se relaciona de otra manera, usa otras palabras, tiene otras ideas, plantea otras relaciones humanas. Es más acorde al mundo actual, menos tenso, más colaborativo. Cuando empecé a apoyar públicamente a Mauricio fui muy criticado porque era inaceptable que un intelectual lo apoye. Aún hoy al mundo intelectual le cuesta.

-Justamente una de las cosas que más le critican los intelectuales son los talleres de motivación y de optimismo que usted dicta. ¿En qué consisten? -En el 2002 publiqué un artículo llamado Teoría del Entusiasmo tratando de explicarme a mí mismo esa palabra. A partir de ahí me empezaron a llamar de empresas porque quieren que las personas dejen de estar en posición de víctimas y estén más activas, se hagan cargo de sus responsabilidades. Hay una tendencia argentina, también occidental, que podría ser descripta como una neurosis, que consiste en no hacerse cargo de tu propia vida y pensar que siempre te están cagando. La palabra entusiasmo por ahí no genera tanta credibilidad, es demasiado buenista, pero me representa.

-Muchos critican los conceptos de alegría y motivación argumentando que son de una enorme vacuidad discursiva, algo trivial en contraposición con los grandes significantes como "patria", "pueblo" o "soberanía". A mi me gusta que todos esos significantes queden barridos de la escena para implantar cambios a favor de cosas más simples y concretas. Creo que la política tradicional adolesce mucho de esa simbología inútil que se interpone entre la gente y la realidad en vez de facilitarle cosas. Desarrollar un país no es acudir a la historia, al pueblo, sino ayudar a la gente a vivir.

-¿Y si un militante le dice "nosotros hacemos cosas concretas como hacer trabajo social en las villas, pero además creemos en la palabra "pueblo"? -Por supuesto que un país es un gran colectivo. Pero la idea de pueblo es un concepto fascista que se usa porque sirve para amuchar a un montón de sujetos en un conjunto políticamente manipulable y para despersonalizar a todo el mundo. A mi me gusta más la idea de personas, de gente, que aunque es una palabra que puede parecer más blanda, me resulta más adecuada porque respeta la individualidad.

-Hablando de motivación, ¿cuán motivada está gran parte de la sociedad que ve que su poder adquisitivo empeoró? -Fue un año muy duro en términos de llegar a fin de mes. La situación no es buena. Hay gente que la viene pasando mal desde hace mucho y este año la pasó un poco peor. Pero la mayor parte de la ciudadanía, arriba de un 60%, apoya a Macri, quiere decir que entiende que esta situación no fue generada por este gobierno.

-¿Qué piensa de la crítica que se hace a Macri, señalándole que teme concetrar más poder en Prat-Gay y que por eso las áreas económicas están desconectadas? -Ese tipo de especulaciones no forman parte de Mauricio, Marcos ni los ministros. A mi me gusta más que, en materia económica, exista un equipo de varios ministros que la idea de un superministro. Somos un país que no está acostumbrado al trabajo en equipo sino a la veneración de un líder macho y poderoso. Esto representa un cambio en ese sentido. Ahora tenemos un liderazgo más de hermano mayor que te guía, en vez de la madre o padre severo que te retan y te dicen que ellos tienen la verdad indiscutible.

-Algunos se preguntan si esta versión de Macri que se ve, más conciliadora, es la verdadera, o si algunos de sus colaboradores más cercanos le proponen sosegar los rasgos más dominantes, si es que los tuviera. -Nunca tuve la sensación que hubiese que sosegarlo o frenarlo. Además todos esos colaboradores los eligió él. Mauricio eligió a Marcos como jefe de gabinete, que es el gran terapeuta nacional, a mi me reeducó. Yo era un furibundo antiK y Marcos me mostró el camino, me hizo comprender que no había que pelear porque eso impedía acercarse a la gente.

-¿A Macri también lo baja? -Nunca vi a Mauricio con necesidad de bajar los decibeles.

-¿Nunca lo vio a Macri enojado con los empresarios, con ganas de llamarlos por teléfono y pelearse para que inviertan de una vez? -Nunca lo vi así. Sí sé que el sector que más lo irrita es el sector empresario. Supongo que le conoce los vicios y él esperaba que fuesen más patriotas apostando más al crecimiento en vez de centrarse en la idea de ganar más plata a cualquier precio. Hay que aclarar que no todo empresario es así.

-¿Qué le diría Franco Macri hoy a Mauricio sobre los empresarios argentinos? -No creo que hablen de eso, Mauricio construyó su camino hace muchos años, hace tiempo que se separó de su padre en estos temas y ahora mantienen esa relación de afecto de un padre con su hijo. Uno a los padres los adora y los tolera. Cuando madurás pasás a disfrutarlos desde otro lado, sin cuestionamientos.

-Usted también es hijo de padre famoso e importante. ¿Se identifica en ese punto con Mauricio? (León Rozitchner (1924-2011) fue un muy reconocido filósofo) -Mi padre fue un papá muy bueno y cercano que me formó cuando era alumno suyo en la escuela de filosofía. Para mí era el mejor porque era el único que te enseñaba a leer. En términos políticos, yo continúo más su verdadero pensamiento que él mismo. Yo soy más fiel a la idea de que hay que terminar con la pobreza. La izquierda se va de boca, es puro simbolismo, es más piripipí, no saben tratar con el mundo. Mi padre terminó apoyando a un gobierno hiper corrupto e ineficaz como el gobierno anterior. Escribió artículos a favor de Cristina, perteneció a Carta Abierta.

-¿Y cómo era la relación entre ustedes? -Nos peleábamos por eso, pero después nos relacionábamos como padre e hijo.

-Seguramente le han hecho la siguiente interpretación, que está demasiado a mano: que usted se hizo macrista por rebeldía hacia su padre. -Me parece una pelotudez. Pensar eso es propio de quienes no conciben que se puede superar a los padres.

-¿Usted cree haber superado a su padre? -Si, yo creo que fue un buen padre, por eso yo lo supero a él. Un buen padre habilita al hijo para crecer.

-En un momento se deja ganar... -No sé si se dejó ganar. Me habilitó y yo seguí mi camino por mi lado, pero no siento que haciendo mi camino lo haya perdido completamente. Más allá de sus rasgos autoritarios, siento que hice mucho en el mismo sentido que él quería hacer: querer una sociedad más justa, más evolucionada y con menos corrupción.

-Sólo que él eligió la izquierda y usted no. -Creo que tiene que ver con una personalidad más infantil de él. No me gusta el hábito de idolatrar a los padres. Es horrible. Me gusta más la gente que está más interesada en sus hijos que en sus padres. Escuché a una persona hija de estos intelectuales de izquierda que elogiaba las conversaciones de nuestros padres y yo abominaría de esas charlas sobre la izquierda, la lucha armada, la incapacidad propia de ver claro en ese punto.

-¿Cómo es eso? -Esa generación tenía mucho tipo de pelotudeces juntas. Ahora quedaron idolatradas por muchos hijos que no supieron hacer sus vidas. Mis padres fueron muy buenos padres y me habilitaron a producir mi diferencia. Mi historia es bastante parecida a lo que vivió Mauricio, la historia de crecer con un padre fuerte que se tuvo que bancar que uno haga su propio camino.

-Su padre no llegó a ver su despacho en Casa Rosada. ¿Qué diría? -Era un poco cholulo del poder, tenía eso de encandilarse un poco con la notoriedad, aunque no lo hubiese admitido nunca. Ese tipo de personalidad de izquierda entiende que la inteligencia se prueba en la medida que vos podés estar en contra de todo, no dejarte captar por nada. Por eso la izquierda son ochocientos grupitos todos en desacuerdo.

-¿Cómo ve al peronismo como oposición? -Hay un sector del peronismo que evoluciona muy bien, acepta el diálogo. Es el que tiene más chances de lograr un resultado positivo electoral. También hay un sector un poco especulativo, chanta y tosco que irá perdiendo peso. La marca Perón debería empezar a debilitarse, no podés guiarte por un líder muerto hace cuarenta años.

-¿Cómo hace usted para mantener una distancia crítica con el gobierno? -No creo en la distancia crítica, me inclino más para el lado de la involucración inteligente. El proceso se entiende mejor viviéndolo amorosamente desde adentro. Dejarte convencer por un proyecto no significa debilidad.

-Su proximidad emocional con este proyecto podría compararse con la proximidad emocional que tenía Carta Abierta con Cristina. ¿Cuál es la diferencia? -Hay amores sanos, de afirmación de la vida, y otros amores enroscados o neuróticos.

-¿Cómo sería el caso de Carta Abierta? -Carta Abierta es un fenómeno mal comprendido. Es un fenómeno humorístico como el grupo Monty Python. Es una especie de producción humorístico intelectual.

-Pero no es fácil lograr una síntesis como la que ellos lograron cuando en 2008 hablaron de "clima destituyente" y le pusieron texto al kirchnerismo. -Creo que el relato no es tan relevante. Las elecciones que ganó el kirchnerismo fue gracias a sus recursos económicos, no por la ideología.

-¿Y entonces qué pasará con el cambio cultural que proponen ustedes si la economía no arranca? -La economía va a arrancar lentamente, pero arrancará. Lope de Vega tiene una frase que dice: "Amor en obras consiste". Más que la épica y el discurso queremos poner todo en acción.

-Dejamos acá.

Historia clínica
Nombre: Alejandro Rozitchner.
Edad: 56.
Ocupación: Licenciado en filosofía. Asesor del presidente.
Observaciones: Sobre el llamado círculo rojo dice: "Tendrían que dar un paso más evolutivo para generar una inteligencia más ligada al deseo que a la crítica".

El filósofo pidió un "cambio" en los valores educativos nacionales para que "los chicos sean felices, capaces y productivos". La Nación 20/12/16.

El filósofo Alejandro Rozitchner, uno de los intelectuales vinculados al gobierno de Cambiemos, dijo que el "pensamiento crítico" es un "valor negativo" enseñado en las escuelas nacionales.

"Los docentes gustan decir que quieren que sus alumnos desarrollen pensamiento crítico, como si lo más importante fuera estar atentos a las trampas de la sociedad", dijo Rozitchner en una exposición grabada en video, y difundida hoy en redes sociales. Para el filósofo, ese enfoque es "ineficaz". "¿Cómo hacemos que la educación les sirva a los chicos? ¿Cómo hacemos para que la educación les de a los chicos algo que los haga más felices, capaces y productivos?", se preguntó Rozitchner.

"Lo que propongo es que los docentes asuman el desafío de desarrollar el entusiasmo de sus alumnos, las ganas de hacer, el interés por algo, las ganas de avanzar y de crecer", se respondió el filósofo, que organiza "talleres de entusiasmo", en el video. Para Rozitchner, lo "más importante" no es "criticar la sociedad y señalar sus defectos", sino desarrollar "la capacidad creativa, la invención, la comprensión, el deseo, las ganas".

"Hay una locura crítica que atraviesa el pensamiento nacional. La crítica es una de las funciones del pensamiento, pero no la principal", dijo. "Después nos sorprendemos de que los adolescentes estén desapasionados, pero antes los enterramos en el sinsentido, en la idea de que el más crítico es el más inteligente", agregó.

Rozitchner dijo que hay dos sentidos de la palabra crítica: "Evaluar objetivamente, o captar la trampa, la negatividad. Y en el primer caso también se da un paso negativo, porque no siempre hay que ubicarse con objetividad ante algo", dijo.

"Lo más valioso es que uno pueda querer algo. Entusiasmarse, las ganas de vivir, son más importantes que el pensamiento crítico y la objetividad. Y hay que entrenarse en este poder dormido que aplastamos con el hábito de la queja, el descontento, y la insatisfacción".

"El pensamiento crítico es negativo"

LPO El fílosofo, Alejandro Rozitchner señaló, a través de un video, que el enfoque es "ineficaz" y pidió que se cambien los valores educativos nacionales para que "los chicos sean felices, capaces y productivos". 20/12/16.


La Nación Revista. Domingo 25/09/16. Por Santiago Bilinkis. 

BONUS TRACK

Ahora parece que se desató la polémica sobre el cargo formal que desempeña Rozitchner en el gobierno y cuanto se le paga. Lógico. La información oficial es comiquísima, bien idiota CEO. Me imagino lo grandote que debe ser su sello, aunque es un funcionario posmoderno fumón y lo suyo es tan informal que le bastaría con repartir tarjetas para cuando se le acabe, como hacen tantos. Los críticos deberían haber preguntado antes por el costo del asesor presidencial Durán Barba, otro bocón inútil que pagamos todos los argentinos. Ahora, estos asesores truchos existieron con todos los presidentes. Recuerden, por ejemplo, a Gustavo Béliz en el menemato o al radical Rodolfo Terragno. Todos genios al pedo que, una vez en el poder, no sirven ni para espiar. Gordos en maratón. 

Párrafo aparte para los kirchneristas residuales -miedosos históricos de la verticalidad, defensores estúpidos de sus chorros de arriba- que deberían haberse preocupado por la hija veinteañera del bosteado diputado Agustín Rossi, ex directora del Banco Nación, un caso emblemático de su década robada. O del nene abogado sin C.V. de Recalde, impresentable director de la compañía estatal de aviación. Cómplices del saqueo de los bienes públicos y de la pobreza de tantos argentinos. Caraduras! Cuando fue su gobierno inepto callaron cuando robaban y los pedidos de información pública se la pasaban por ahí abajo! Horanosaurus.



Dos días después de que Política Argentina revelase el insólito pedido de 10 días de prórroga al pedido de información pública que había realizado el diputado Tailhade, el Gobierno informó que el filósofo se desempeña redactando discursos bajo la órbita de Marcos Peña a cambio de $64 mil, aun cuando el propio Macri creó un cargo exclusivo para esa tarea (...)   se asegura que el profesor de "entusiasmo" PRO desarrolla: "Asesoramiento en el planeamiento y realización de los discursos oficiales y consejos de redacción en la Unidad Ministro. Asesoramiento al Jefe de Gabinete en el análisis y transmisión de las políticas públicas, ideas y toma de decisiones en relación a la comunicación oficial. Actividad de capacitación permanente del equipo de discurso. Participación en la redacción de discursos precidenciales. Asesoramiento al Presidente de la Nación en cuestiones de fondo de estrategia y comunicación. Coordinación de las áreas de discurso y comunicación de distintos sectores del gobierno nacional" (...)