viernes, 14 de marzo de 2014

Perón según Alcira Argumedo y Pino Solanas


Juan Domingo Perón, ¿conductor tercermundista revolucionario o populista egomaníaco y de derechas? Podría ser el planteo que intento reflotar en esta serie de pegotes que junté bajo las etiquetas "Perón según..." De algún modo trato de reproducir las dudas que siempre tuve para dimensionar la estatura moral y política del ídolo de mi juventud. No hay trampas de mi parte al seleccionar a los distintos testigos que -en su momento- hablaron sobre la figura de nuestro ex presidente y estadista.  Todos los elegidos tienen o tuvieron en común haberlo conocido en profundidad, de primera mano, y ostentar conductas críticas. Las anteriores entradas son:



En este caso, en primer término, la opinión de Pino Solanas, a quien señalé en algún momento -por su entereza y ubicuidad doctrinaria- como el heredero de Perón. Después, una entrevista a la diputada Alcira Argumedo, también de Proyecto Sur (donde participa, como de casualidad, Ezequiel Martínez, uno de los hijos de Tomás Eloy Martínez profundizando más la visión de su padre sobre el líder). Dos peronistas en serio. No como los obsecuentes burgueses politiqueros que cantan 'la marchita' de puro alcahuetes. Horanosaurus.



EL PENSAMIENTO DE PERON, LOS 70 Y LA LINEA NACIONAL SEGUN PINO SOLANAS (*)

—¿El peronismo post Perón tiene una enorme capacidad de generar confusión? —Sí. Voy a eso. En el año ’68 visito a Perón en Madrid por La hora de los hornos… (1)

—Y luego usted graba dos célebres testimonios de Perón. —Eso fue en el ’71. Se entabla una relación muy afectuosa. El está de acuerdo en hacer dos grandes testimonios, y yo empiezo a estudiar todo lo dicho por Perón como si estuviera estudiando el Código Civil, estudié y decodifiqué su pensamiento. Me preparé muy bien junto con Octavio Getino y Gerardo Vallejo y fuimos a filmar estos dos largos documentales. Le estoy diciendo esto para que se dé cuenta del impacto monumental que tuvo en mí el travestismo infame que el pensamiento de Perón fue sufriendo ya antes de Menem. La generación de la renovación empezó a desviarse radicalmente. Y Menem es el escándalo. A la semana de asumir, dijo que iba a hacer el programa de la UCeDé. Y nombró como ministro de Economía al gerente general de Bunge y Born. Incluso, después, dijo: “Si yo hubiese dicho lo que iba a hacer, nadie me votaba”. Para quienes creíamos que la práctica política tenía que ser la expresión de una ética de la Nación, una síntesis de principios… todo aquello fue tremendo. Lo que se hizo con el pensamiento de Perón y Evita fue tremendo. Se hizo exactamente lo contrario. (1)

—¿Qué diría Perón hoy de Kirchner? —Que es el hombre que concedió la segunda privatización del petróleo en la Argentina a diez años de recuperar todas las concesiones. Permitir que las reservas que le quedan a la Argentina se prolongaran por 30 años más es una canallada que no tiene nombre. No me cabe duda de que Perón lo señalaría como un acto de traición a la Patria. Con 50 mil millones de dólares en el Banco Central, después de haberle pagado de un saque al Fondo Monetario. No había presiones internacionales. No hay excusa. (1)

—¿Es el PJ un sistema de poder donde el jefe manda mientras es ganador de elecciones y cuando deja de serlo lo sustituye otro que represente la ideología ganadora, aunque sea la opuesta? —Eso es el justicialismo. Desaparecido un líder, un conductor, en la historia, y Perón lo dice en mis películas, no lo sucede otro gran conductor, lo sucede una organización. Y esa organización no se llegó a construir. (1)

—¿Perón hoy no sería justicialista? —En absoluto. Perón sería el líder de un partido nacional-popular-democrático. Y eso no es el conglomerado del PJ disfrazado con algunas medidas progresistas, como su política de los derechos humanos y volver al rumbo del Mercosur. El resto hoy no se ha apartado de las esencias de las políticas neoliberales de Menem. La ley financiera de Martínez de Hoz está presente. La podrían haber derogado hasta con un simple decreto. Esa ley le impide al crédito público ir en auxilio de la empresa nacional, la pequeña y mediana empresa, porque no puede ir en auxilio de empresas que no tienen la suficiente solvencia. Ese crédito lo utilizan las multinacionales. Este es un escándalo absoluto. Kirchner sigue ejecutando el mismo modelo impositivo de Menem. Por cada punto que bajara del IVA, 1.400 millones de dólares quedarían en el bolsillo de los consumidores argentinos. Esto, más la política de extracción y saqueo de los recursos naturales más valiosos del país, la minería y el petróleo, que se extraen y se exportan a declaración jurada sin ningún control público. (1)

—¿Qué opinaría Perón de la actual conducción de la CGT? —Perón decía que un movimiento no se hace sólo con los puros y los buenos. Para cambiar el país hay que generar una inmensa mayoría de más del 50% o el 60%, y en ella no son todos los puros, pero hay una conducción que los contiene. Hoy la concepción del PJ es que la política es un negocio. Y estamos ante un gobierno que hace reparto de negocios. (1)

—¿Perón utilizaría a Moyano? —Por supuesto. (1)

—¿Y qué pensaría Perón de Chávez? —Se identificaría plenamente. Chávez me pidió todas las películas de Perón, que es para Chávez uno de los grandes referentes latinoamericanos. Perón viene del ejército y Chávez también. Lo que el mundo de la política no llega a comprender porque no ha vivido en la corporación que es el ejército, Chávez lo conoce muy bien. Y sabe los límites y sabe cuáles son los mandos. Perón decía que a un ejército no lo manda la mayoría de los oficiales. En un ejército hay un 10% que piensa una cosa, otro 10% que piensa otra cosa. Son los que disputan el poder. Y hay un 80% que se alinea y hace “saludo uno, saludo dos”, con el que tiene el poder. (1)

-Del 83 hasta hoy, ¿quién fue el presidente más peronista? -No, ninguno. Auténticamente peronista, ninguno. El pueblo argentino, tan castigado, se ha refugiado en la resignación. De Alfonsín a Kirchner siempre ha habido política del chantaje. Se chantajeó con los fantasmas más temidos y dolorosos. Alfonsín era el terror a los militares. Vino Menem y dijo miren la hiperinflación. La gente decía roba pero hace. Nadie quería oír nada. Kirchner ha chantajeado con la cuestión del campo. Venían los comandos civiles. Pero se le votó en contra y no vino nadie. (2)

—José Pablo Feinmann, como la mayoría de los intelectuales kirchneristas, critica al Perón de 1973-1975. ¿Hay dos peronismos, el de izquierda que critica al último Perón y el peronismo más clásico de la marcha y los sindicatos? —Hay tantas interpretaciones de Perón como peronistas. No voy a criticar el libro de Feinmann. Es un escritor talentoso, una persona de bien. Las interpretaciones que hace del peronismo son realizadas desde afuera, muy superfluas. Como historiador, hay una enorme debilidad con poco conocimiento. Bien diría Horacio González del libro de Feinmann sobre Perón que no se sabe dónde está el límite entre la novela y la realidad. Perón diría que la única verdad es la realidad, y en estos libros, o en estas posiciones, a veces hay muy poco conocimiento de la realidad. (3)

—Más allá del libro, la idea de un Perón distinto, diría traidor de sí mismo desde fin del ’73 al ’75, es una idea que muchos sectores kirchneristas… —La compraron. (3)

—No sólo la compraron sino que es constitutiva de la mirada. —Digamos que en ese empate entre los que venían del peronismo y sectores de la izquierda, encontraron ese punto. Como era decir Evita, sí; Perón, no. No hay Evita sin Perón. Son piruetas políticas que poco tienen que ver con la realidad, pero vienen bien para armar cierta cosa. El Perón del ’73 es de una lucidez casi visionaria a nivel estratégico. Hay que recordar lo denostado que fue Perón por toda la izquierda internacional, y hoy la izquierda latinoamericana comienza a revalorizarlo, veinte, treinta años después, porque la maquinaria del estabilismo y la socialdemocracia ligada a los intereses neocoloniales europeos sobre nosotros hicieron de Perón carne picada. El discurso del 1º de mayo del ’74 de Perón y la despedida del 15 de junio son piezas extraordinarias. (3)

—El Perón del ’73, ¿es coherente con el de los 40 y 50? —Claro, pero con muchísima más grandeza. Perón llega y dice: “Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”. Y dice al mismo tiempo: “Nosotros somos países continentes”. Eso ya lo había dicho en 1953 en la Escuela Superior de Guerra. Y plantea el “ABC” para defendernos. (3)

—Argentina, Brasil y Chile. —Viene una disputa monumental por los recursos naturales, el agua, la minería y los alimentos. Tenemos que generar una gran unión nacional y Perón, en el discurso del 1º de mayo, dice: “Los pueblos generalmente para crecer en su conciencia nacional han aprovechado los elementos negativos, como las guerras, las agresiones externas. Argentina no tiene agresiones externas, pero tenemos que motivarnos para pensar qué país queremos. Necesitamos cambiar la Constitución para tener el basamento legal de una revolución en paz”. Lo dice en el discurso del ’74. (3)

—¿Puede ser que quienes quieren ver al Perón del ’73 como un traidor a sí mismo es porque si venía a producir una revolución en paz, el punto de conflicto era la utilización de la violencia? —Perón es un estratega. La utilización de la guerrilla y de los diversos tipos de conflictos es tan vieja como la existencia del hombre. Es lo que hizo Perón en 1971. Dice que si no hay garantía de elecciones libres, vamos a terminar forzando esas elecciones a través de la guerra integral, que es la utilización de todos los métodos de lucha, de todas las acciones, tanto de superficie como de violencia. Todo eso son 18 años. Después, Perón buscó la salida pacífica y planteó la negociación. Yo estaba en Madrid cuando venían los emisarios de Lanusse. En mayo del ’73 se acabó la violencia en la Argentina: el pueblo vota.

—Y Montoneros no acató. —Absolutamente criticable. Es el pueblo argentino, no es Perón. Ganan por casi el 70%. Ahí el pueblo argentino retorna a la legalidad y el que saca los pies del plato… y se los sacaron. (3)

—El conflicto es ese. —Claro. Cuando uno piensa que la conducción de quien pensaba marcarle los límites a Perón era Mario Firmenich y sus compañeros… la verdad, un infantilismo extremo.  (3)

—¿Por eso ciertos kirchneristas precisan ver al Perón del ’73 senil y equivocado? —No tienen capacidad autocrítica. (3)

—¿Mantienen hoy esa falta de autocrítica? —Sí, porque no lo pueden reconocer. Pero es curioso, porque ellos hicieron la autocrítica. En 1977, en una reunión internacional en Europa, yo estaba en el exilio, escuché el análisis de varios dirigentes del PRT que hacían una poderosa autocrítica porque no evaluaron que la Argentina estaba cercada. En el año 1973 EE.UU. empieza a sembrar una serie de golpes de Estado. El que derrumba a Allende. La desestabilización, que ya ha pasado en Uruguay, empieza en la Argentina. Estaba rodeada la Argentina, había que defender la institucionalidad, la democracia, defenderla con una fuerte organización de masas. Pero Perón está solo. No tiene un ala de centro democrático capaz de contrarrestar su derecha y los tiramientos de la izquierda. (3)

—¿Adelantó la muerte de Perón que su ala izquierda no le respondiera? —Eso es evidente. No podían venir a Plaza de Mayo a marcarle la política con cantos desde abajo; el viejo se zafó y los trató de imberbes y estúpidos. Se fueron de la plaza. La otra cosa es el ala más izquierda que le seguía haciendo atentados de tipo militar; inconcebible. Aquello de, días antes de que asumiera, bajarle al jefe de la CGT… una provocación. Nosotros dijimos que era una acción predeterminada que beneficiaba a la política de desunión de la CIA, que necesitaba desestabilizar a la Argentina. (3)

—La mayoría de los jóvenes que integraban el peronismo más de izquierda del ’73, aunque equivocados, tenía buenas intenciones. ¿Podría suceder algo parecido con la juventud que es kirchnerista por lo bueno del kirchnerismo? —Por supuesto. El tiempo va ubicar a la juventud que cuestionaba la asociación de Kirchner con la patota y con el empresariado sindical que venía actuando fuera de la ley, porque las tercerizaciones son una violación de la ley. Cuando esta juventud vea la parte oscura de Kirchner, va a empezar a comprender. Todavía no comprende la asociación del kirchnerismo con los promotores de la minería más destructiva, que es la megaminería con 80 toneladas de explosivos todas las mañanas borrando los cerros, generando una nube de polvo mineralizado que desciende hacia los valles, produciendo un daño ecológico sobre la agricultura monumental y contaminando las aguas. (3)

—¿Los sindicatos obedecían más a Perón, mientras que con Kirchner negociaban de igual a igual? —Había otro sindicalismo también. Hoy el sindicalismo se convierte en sindicato patronal porque se convierten en empresarios. Menem los hace socios del festín de las privatizaciones. (3)

—¿La primera generación de sindicalistas fue distinta? —Por supuesto. (3)

—¿Rucci daba la vida por Perón y Moyano sólo por él? —Sí. El sindicalismo que existió durante el gobierno de Perón no fue el mismo que el de la resistencia, que termina haciendo su propia política y asociado al golpe de Onganía. Y tampoco es el mismo que llega en el ’73; hay un ala absolutamente leal, que es la CGT de los Argentinos. El sindicalismo que nace con Menem… son empresarios.

—¿Aunque se opuso a Menem, Moyano también se transformó en empresario? —Moyano ha construido un poder grandísimo. Tiene causas y será la Justicia quien lo va a dirimir. (3)

—¿Perón era más austero que Kirchner? —Es indudable que hay diferencias. Yo vi cómo vivía Perón. Me pasaba casi todo el día en la casa porque si no tenía entrevistas podíamos conversar. (3)

—¿Hay contradicción en una persona que se asume progresista y a la vez su riqueza personal le resulta muy importante? —Algunos amigos terminaron teorizando sobre el kirchnerismo y justificando que esa construcción de poder entre amigos era la de un poder económico al servicio de la nación. Yo tengo otra visión. (3)

—¿Desconfía de la riqueza? —No se puede construir ciudadanía ni fortalecer la democracia sin un ejercicio clarísimo de la ética pública. Mosconi (primer director general de YPF) murió con $ 9 en la cuenta bancaria. Y tenía la casa hipotecada. No permitía que se entregara un lápiz nuevo si no entregaban el cabito del usado. Multiplicó 400 veces el capital de la compañía y se subía, en la Patagonia, hasta de noche, a un caballo para llegar a un pozo. Daba ejemplo por su austeridad y arrojo; por eso lo han llamado el San Martín del siglo XX, porque demostró que se podía cumplir en una empresa pública austera, sin corrupción y muy eficaz e innovadora. (3)

—¿Habrá una cuestión de época respecto a la relación con la austeridad?
—Scalabrini no aceptó un empleo público jamás para no perder la independencia de su visión. Es una vergüenza: todos se llenan la boca con Scalabrini. Es la demostración de la hipocresía. Han sido maestros en todos estos años de llamar negro al blanco y verde al rojo. El cinismo y la hipocresía no tienen límites. (3)

—¿Hay alguna relación entre La Cámpora y la juventud peronista del retorno de Perón? —Son distintas. Formé parte de aquello. Toda mi juventud y adolescencia la viví bajo gobiernos dictatoriales y represiones. Estábamos convencidos de que era imposible cambiar el curso de los acontecimientos por medio del voto y de que la salida era armada. (3)

—Hay que ubicarse en la época. —Y además brillaba como una estrella luminosa la revolución cubana. Nosotros estamos marcados por aquella época. (3)

—¿Y qué ve hoy en la juventud, comparada con la suya? —La juventud estuvo muy dormida en los 90, y nos miraba desde la vereda de enfrente. La Alianza, el mundo careta. Y lo expresa muy bien el mundo del rock. Toda esa mirada… (3)

—¿Individualista? —Descreída. La nueva generación difícilmente tenga las armas para explicar el mundo, pero lo ve en su incongruencia, en sus contradicciones. El menemismo y De la Rúa fueron el colmo del caradurismo. De la Rúa dijo que iban a luchar contra la corrupción y terminó comprando senadores con la Banelco, reprimiendo. Todo eso explica el “que se vayan todos”. Costó volver a encender aquello, y la juventud se ha ido integrando a la vida política siguiendo, con mucho recelo, a las figuras que les han despertado confianza. (3)

(*) Selección de diversos reportajes a de Pino Solanas según las siguientes fuentes:

(1) Diario Perfil. Entrevista de Jorge Fontevecchia (“Perón hoy no estaría en elPJ”) - Domingo 14/09/08.
(2) Clarin Sábado 31/01/09. Entrevista de Santiago Fioriti (“Hoy Perón sería Trotsky, y las medidas que tomó, de extrema izquierda”).
(3) Diario Perfil. Entrevista de Jorge Fontevecchia (“Para mover multitudes hay que morirse”) - Domingo 05/12/10.




EL LEGADO DE JUAN DOMINGO PERON, POR ALCIRA ARGUMEDO (**).

Infosur 20/08/12. La diputada nacional de Proyecto Sur rememora sus encuentros con Juan Domingo Perón. Video. La idea es debatir, viajar en el tiempo a esa residencia de Puerta de Hierro, en España, donde el general Juan Domingo Perón vivió casi todo su exilio y donde recibió, durante años, a mucha gente, algunos de ellos, personajes centrales de la historia nacional. Para eso, reunimos a Ezequiel Martínez, el hijo de Tomás Eloy Martínez (que entrevistó allí a Perón en marzo de 1970), y a Alcira Argumedo, que llegó hasta esa residencia dos meses después, en mayo.

–Ezequiel, ¿cómo fue la llegada de tu padre a Puerta de Hierro? Ezequiel Martínez: –Fueron cuatro días. Del 26 al 29 de marzo. La cita había sido para el 26 a los ocho de la mañana. Mi papá contó en algún escrito de esas horas de espera a las que Perón sometía a sus visitantes. Todo ocurrió un poco por azar, porque mi padre era corresponsal de la Editorial Abril en Europa, con sede en París, y lo llamó a Perón por teléfono un mes antes para pedirle la entrevista. Perón accede y le dice que lo espera el 26 de marzo, a las 8 de la mañana, y le pregunta de qué van a hablar. Mi papá no tenía ni idea porque todo había surgido en forma inesperada. Fue así que ante la pregunta de Perón le contestó: “Quiero que me cuente su vida, creo que ya es momento”. Fue con esa propuesta por parte de mi padre que Perón lo recibió en Puerta de Hierro. En ese momento, Perón ya estaba preparando unas memorias que le iba dictando a López Rega. López Rega iba acomodando y matizando el dictado con sus propios ingredientes. Hay una parte muy graciosa donde Perón cuenta el entierro de Mitre, que murió en 1916, y López Rega, mientras va leyendo las memorias de Perón dice que él estaba en el cortejo fúnebre con Perón, que por ese entonces tendría unos nueve años. ¡López Rega no existía cuando ocurrió el hecho! Y así un montón de anécdotas históricas. Por ejemplo, después se supo que los padres de Perón se habían casado luego de su nacimiento y del de su hermano, Tomás.

Alcira Argumedo: –Efectivamente. El caso del padre de Perón es la típica relación del hijo de la estancia de Lobos con la hija de la cocinera. La cocinera de Lobos, madre de la madre de Perón, era la mujer de uno de los guerreros mapuches. Cuando se hace la conquista del desierto, los sobrevivientes son entregados como sirvientas y peones. El abuelo de Perón era un guerrero mapuche. En esa típica relación, es la bisabuela la que se ocupa de Perón y lo hace entrar en el Colegio Militar. Pensemos en la situación… un chico, hijo de un guerrero mapuche en el ejército de Roca. Perón siempre tuvo muy oculto todo esto porque, verdaderamente, era un elemento de discriminación.

–Le hubiera impedido ascender y llegar a los niveles que llegó. ¿Cómo fue que llegaste vos, Alcira, a Puerta de Hierro? A.A.: –Yo había trabajado en la universidad totalmente gratis. Al final queda una renta libre, se hace un concurso y me pagan trece sueldos, todos juntos. Mi idea fue destinar ese dinero para ir a conocer a Perón. Le llevé una carta al mayor Vicente, como una forma de abrir la puerta. Por ese entonces, junto a un grupo de gente, estábamos haciendo la experiencia de las cátedras nacionales. La idea era recuperar las tradiciones populares latinoamericanas considerándolas con la misma jerarquía que los conocimientos de Kant, Hegel… era de una audacia tremenda. En fin, la primera entrevista fue con bastante gente. Yo llevaba algunos escritos y esa carta. Quería contarle a él directamente lo que estábamos haciendo en la universidad. En un momento, cuando López Rega se descuida, le digo a Perón: “Mi General, quiero contarle”. En ese momento, le doy la carta. Cuando Perón advierte que es una cuestión de la universidad se interesa. A partir de ahí, tuve cinco entrevistas mano a mano de más de cuatro horas cada una.

–¿Podías grabarlas? A.A.: –Lamentablemente, no. Lo que hacía al salir era escribir todo en las cartas que mandaba para acá. Cartas que están enterradas en un lugar que nadie, al parecer, conoce. Lo que sí hubo es una grabación que Perón mandó para la gente del barrio donde yo trabajaba. Creo que Perón me prestó atención por mi experiencia en el trabajo de base y por el trabajo en la universidad. Es interesante, porque en la primera entrevista, cuando le digo que soy de la universidad, Juanita Larrauri le dice: “General, cuidado que en la universidad hay muchos comunistas”. Entonces, Perón le contesta: “Pero Juanita, si comunistas ya no son ni los rusos”.

E.M.: –¿López Rega estaba en esos encuentros? Alcira Argumedo: –En general, no. Pero pensá que esto fue en mayo de 1970, cinco o seis días antes de lo de Aramburu. Perón me había contado que por medio de Ricardo Rojo, el amigo del Che, le había llegado la idea de negociar para que se hiciera un desplazamiento de Lanusse y que fuera Aramburu el presidente designado. Parece que Perón había contestado que ya que tenían fuerzas para un golpe militar, también las tenían para llamar a elecciones y que él, Perón, tenía que estar en la Argentina. En ese sentido, durante la quinta reunión que tengo con él, le pregunté qué pensaba sobre los grupos armados. En ese momento, apareció López Rega. Perón le dijo: “Lopecito, acá me dice la compañera que no consiguen Conducción política. Vaya y tráigame el ejemplar de Conducción política”.  Y, sin decir nada más me dijo:“Yo, a usted, no le mostré mi jardín”. Con esta anécdota lo que quiero subrayar es que dejaba escuchar ciertas cosas y otras no. Al año siguiente, cuando van Pino Solanas y Octavio Gettino, le ofrecen, de parte de Julio Troxler y su grupo, hacerle la custodia. ¿Qué les responde Perón?: “Yo ya sé a quién responde este personaje. Siempre me van a controlar, por uno u otro lado. A López Rega ya le conozco las mañas. Dígales a los muchachos que les agradezco”.

–Ezequiel, volvamos sobre el trabajo de tu padre…  E. M.: –A mi padre lo nombran corresponsal en Europa y se va unos meses. Cuando ve que eso se alargaba, hubo un plan de mudarnos toda la familia. Pasa lo de la entrevista, le ofrecen dirigir la revista Panorama, vuelve y, finalmente, nos quedamos aquí. Pero yo no, nunca estuve allá.

–Tu hermano Blas es el que tomó las cintas e hizo el trabajo que salió publicado en Encuentro. E. M.: –Ese material lo tenía mi padre guardado. Fueron la base de 'La novela de Perón'. Después, "Las vidas del General" es un poco la trastienda de toda esa entrevista, de toda la documentación que recogió con los años y de las entrevistas que hizo a muchos testigos y familiares, maestros y compañeros de Perón. Las cintas quedaron ahí, mudándose con mi padre a través de los exilios y los países. Sin embargo, sobrevivieron. Un día mi hermano Blas, que es cineasta, le pidió a mi padre las cintas porque quería ver qué se podía hacer con ese material. La respuesta de mi padre era que ese material no servía para nada y que ya nada se podía obtener. Sin embargo, mi hermano le dijo que no importaba, que le diera el material para digitalizarlo. Con todo eso hizo un documental que se transmitió en ocho capítulos por el Canal Encuentro. Sin embargo, Blas sigue con la idea de hacer una película; pero de la visita de mi papá a Perón, donde el protagonismo va a estar focalizado en ese proceso y en esa historia.

–Cuando uno advierte que Perón tenía la sutileza de apartar a un personaje como López Rega en el momento que le convenía con pequeños mandados, es lógico imaginar la cantidad de intrigas que lo rodeaban. Había en Perón una serie de manejos metafóricos. Más aún teniendo en cuenta que era una pieza central de la vida política argentina… A. A.: –Además, hay que tener en cuenta dos cosas. Primero, Perón era una persona muy cálida. Cuando fui a la primera entrevista me transpiraban las manos, temblaba. Sin embargo, cuando empecé a conversar era como si estuviera hablando con un conocido de siempre. Nunca pude pegar las charlas que tuve con él en Puerta de Hierro con esa otra persona, con el Perón del balcón. Es impresionante. Él sabía que lo querían matar. No nos engañemos, debemos pensar en todo aquello que ocurría por entonces… Tenía mucha más presencia a nivel internacional de la que uno suponía en ese momento. Te cuento algunas anécdotas. Floreal Ferrara, en su libro, que es una entrevista autobiográfica, cuenta que una vez viajó a Ghana, en África, para un encuentro de medicina y lo convocó el entonces presidente y líder político de la independencia de Ghana Kwame Nkrumah, a quien después le hicieron un golpe de Estado. Era el único médico argentino que había ido. Cuando llegó, Nkrumah le pidió a Ferrara que le hablara de la Argentina y del peronismo. Ferrara, lo miró sorprendido y le dijo: “¿Pero cómo, del peronismo…?”  Y ahí nomás, Nkrumah le respondió: “Es que nosotros somos peronistas”. Hay otros ejemplos de la trascendencia de Perón. Tengo un amigo, Pedro Brienza, que era de Vanguardia Comunista, un grupo que en ese momento era marxista, maoísta, pero que estaba a la izquierda de Mao Tse Tung. La cuestión es que Brienza relata que con Roberto Cristina, al que después mataron, entrevistaron al presidente Enver Hoxha en Albania. Le cuentan que ellos son marxistas, maoístas y pro albaneses. Enver Hoxha les dice: “¿Pero cómo? En la Argentina tienen que ser peronistas”. Incluso, en la revolución islámica del ayatollah Jomeini utilizaron la misma metodología de distribución de casetes que en la resistencia peronista. En su libro sobre Perón, Norberto Galasso cuenta que, efectivamente, había una relación con el ayatollah Jomeini, quien cuando iba a París visitaba a Perón. Hay otra anécdota que me parece maravillosa. En el ’48, la universidad era un problema para Perón. Tenía dos representantes en toda la universidad, por eso impulsa con Arévalo de Guatemala, Jorge Gaitán de Colombia y el Partido Ortodoxo de Cuba, que eran sus aliados internacionales, la Federación Latinoamericana de Estudiantes. La idea era neutralizar a la FUBA, que estaba dominada por el Partido Comunista. Llegaron con tal puntería que los representantes tenían una entrevista con Jorge Gaitán. Al día siguiente lo asesinaron a Gaitán y estalló el Bogotazo. Un despiole impresionante, insurrección y demás. Los dos delegados cubanos estaban rodeados por la policía. Entonces lograron que desde la embajada argentina los fueran a rescatar con un auto y los llevaran a la embajada cubana, salvándoles la vida. En 1998, cuando la CIA desclasificó sus documentos secretos, nos enteramos, gracias al trabajo de Rogelio García Lupo, que a Fidel Castro la inteligencia estadounidense lo tenía catalogado como un dirigente estudiantil peronista de origen cubano. La sensación que tengo es que había mucha soledad en Perón. Un tipo que no vio mucho a sus padres. Que vivía con la idea de que podía ser discriminado. Su primer casamiento termina con la muerte de su esposa y sin hijos. Luego se casó con Evita, y tampoco tuvo hijos. Su vida personal era muy solitaria. Al mismo tiempo tenía todas esas redes y esa concepción especial de la conducción que suponía que al enemigo lo controlaba mejor si lo mantenía adentro del movimiento. En mi encuentro con Perón en Puerta de Hierro, le llevé materiales de la universidad y un casete que había hecho la gente del barrio. Una de esas personas, una mujer, un cuadrazo que me enseñó política, vino vestida de domingo, con las uñas hechas, la peluquería, y, ya frente al microfonito dijo: “General, como mujer, como madre y como peronista, le digo que en las 62 Organizaciones tiene que hacer una limpieza para que quede ni el dos”. Con referencia a eso, él cuando le contesta en otro casete le dice: “Yo sé quiénes son los traidores, pero siempre es preferible tener el traidor adentro porque se lo controla mejor”.  Yo no coincido en esto. Creo que un traidor y una quinta columna son mortales. Pero mucho de esto era su concepción de cómo sobrevivir en el marco de una situación bastante turbulenta.

–Perón tenía que tapar hasta el origen familiar, la sangre que llevaba en las venas. Desde el comienzo tuvo que ser un gran conspirador. Ezequiel, quiero preguntar algo que tiene que ver con la relación de tu padre con Perón, porque tu padre no era peronista… E. M.: –No, no lo era. En su última entrevista pública, contaba el proceso de 'La novela de Perón'. Decía que entre 'La novela de Perón' y 'Santa Evita' había puesto una novela de pura ficción, "La mano del amo", porque tenía miedo de que lo acusaran de peronólogo o, lo que era peor, de peronista. Él admiraba, por supuesto, la figura de Perón como conductor, como el personaje histórico que fue. Es inevitable no sentirse atraído por esa figura. Habrá votado, yo calculo, en el ’73, a Cámpora, pero no era peronista.

–Cuando hizo "La pasión según Trelew", un relato extraordinario, creo que ahí tiene que haber quedado muy impregnado por esa historia. E. M.: –Seguro. Fue en ese momento que empezó a dudar sobre la verdad que muchas veces se contaba en los medios. Había una versión oficial de lo que pasó en Trelew, que fue un enfrentamiento, cuando en realidad sabemos que fue un fusilamiento. A mi padre lo despiden por publicar que dudaba de la versión histórica que daba el gobierno de Lanusse en ese momento. Es en esas circunstancias que viajó a Trelew para investigar los hechos. A partir de ahí construye ese libro, que narra lo que fue un fusilamiento en realidad.

–Les hago una pregunta a ver si ustedes saben. ¿Quién compró el predio donde estaba Puerta de Hierro? E.M.: –Creo que lo fraccionaron. –Una de las fracciones, por lo menos donde estaba la casa, en Madrid, se dice que la compró Jorge Valdano. Por eso digo que las tramas pueden llevar a que incluso se pueda grabar una película de ficción en ese lugar. Me parece que es una historia de un realismo que conviene llenarla de personajes de ficción, porque estas cosas que ustedes comentan, y muchísimas otras que se deben saber dispersas, son imprescindibles. Alcira Argumedo: –Hay que empezar a detectar todos esos elementos…

–¿Qué pueden decir de la parte dura de Perón. Del Perón de entre los años ’73 y ’74. De esa Argentina que vivió, al mismo tiempo, la continuación de la lucha armada y la irrupción violenta de la derecha armada? Alcira Argumedo: –Hay algo que me parece importante, y es una de las lecciones que me enseñó el General. No se puede analizar la situación argentina sin ver el marco internacional y lo que estaba sucediendo. Tenemos que tener en cuenta que en 1973 hubo un punto de inflexión a nivel internacional. Un punto de inflexión brutal. La derrota norteamericana en Vietnam, la devaluación del dólar, la crisis del petróleo y el movimiento de los no alineados planteando un nuevo orden mundial de la información y las comunicaciones, y un nuevo orden económico internacional. En ese contexto, la crisis del petróleo le da a la Unión Soviética un poder mayor por su rol de productora y exportadora. No es una casualidad que en el ’71 tuviéramos un golpe en Bolivia, en el ’72 en Uruguay, en el ’73 en Chile, en el ’75 en Perú, en el ’76 en la Argentina.

(**) Alcira Argumedo: socióloga nacida en Rosario, desde muy joven se integró a las Cátedras Nacionales de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, donde en la década del ’60 se discutían el pensamiento y la tradición popular latinoamericanos, al tiempo que desafiaban a la dictadura de Onganía. Se incorporó a la Juventud Peronista y a mediados del ’73 el gobernador bonaerense Oscar Bidegain la convocó para dirigir la Secretaría de Cultura, hasta que en el ’74 la derecha peronista abortó la experiencia izquierdista. En el ’78 debió partir al exilio, hacia México. Trabajó en la Unesco, el Indec y en el Instituto Latinoamericano de Estudios Transnacionales, que dirigía Gabriel García Márquez, sobre el “nuevo orden mundial de la información y las comunicaciones”. Es profesora de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y miembro del Conicet. Sostuvo que su deseo era “trabajar en el Congreso en el tema global de la educación y en especial en el área de desarrollo científico-técnico”. Otro tema que la obsesiona es “la promoción de empresas sociales, tomando como experiencia las empresas recuperadas”. Agregó: “Las nuevas tecnologías desplazaron el 75 por ciento del trabajo humano, y sólo este tipo de empresas pueden asumir una reconversión que no sea salvaje con la disminución de la jornada laboral”. En 2009 fue elegida por primera vez, diputada nacional, representando a Proyecto Sur. 

viernes, 7 de marzo de 2014

Echegaray: el triunfo de la impunidad



Sobreseyeron a Ricardo Echegaray en la causa por presuntas irregularidades en la Oncca

La Cámara Federal consideró que los subsidios brindados por el organismo agropecuario se hicieron en el marco legal. lanacion.com 05/03/14. La Cámara Federal sobreseyó al titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, en la causa sobre la comisión de presuntas irregularidades en el otorgamiento de compensaciones a empresas de engorde a corral (feed lot), cuando el funcionario estaba al frente de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca). "Hoy, justamente hoy, recibí la notificación del sobreseimiento", dijo Echegaray durante una conferencia de prensa ea que dio detalles de la recaudación de febrero. En tanto, la oficina de prensa de la AFIP difundió un facsímil en el que se da cuenta del sobreseimiento del funcionario. La investigación apuntó a determinar si existió una `oficina paralela` de la ONCCA que entregaba millonarias compensaciones a empresas fantasmas de feed lot. Echegaray estuvo al frente de la Oncca entre los meses de abril y diciembre de 2008. En su fallo, la Sala I de la Cámara sostuvo que las compensaciones fueron una política para subsidiar el abastecimiento interno y que las empresas que obtuvieron los beneficios lo hicieron en el marco legal.



"En un hecho extraordinario en la historia de los Estados, en la Argentina contemporánea hubo un gobierno que decidió hacer desaparecer un organismo simplemente para borrar las pruebas de una serie de delitos que podrían mandar a prisión a uno de sus funcionarios predilectos. El Estado y su estructura fueron la variable de ajuste para eludir a la Justicia". Matías Longoni en "Fuera de control", Editorial Planeta, 2011. 


Nuestro ex presidente, Néstor Kirchner, cuyo nombre increíblemente bautiza hasta el hartazgo puentes, autopistas y plazas como si hubiera sido un hombre de bien, catapultó en la función pública a una cucaracha humana, el abogado Ricardo Echegaray. Aunque tenía suficientes antecedentes sospechosos en la Aduana y otros organismos, habrá ponderado más sus bondades para la genuflexión y para formar asociaciones ilícitas enquistadas en organismos del Estado que permitieran financiar su manera de hacer política: la militancia rentada y la cooptación de voluntades por el dinero.

No encontré todavía en la decena de medios que suelo leer ninguna pista que me oriente a saber porqué la clase política argentina permitió llegar a este triste fin de legalizar la impunidad de este personaje, después de las evidentes pruebas públicas sobre sus andanzas. Después de disuelta la ex ONCCA, todos entraron en un llamativo silencio, muy probablemente surgido de un pacto a espaldas de los votantes, olvidándose de las múltiples denuncias en contra de Echegaray. Después vendría, increíblemente, su promoción a jefe de la AFIP: el zorro al cuidado del gallinero. Argentina, país de lo increíble.

Repito siempre que soy un ciudadano argentino común y corriente, que descarga su impotencia ante la realidad circundante escribiendo a no se quien. Me obsesioné con Echegaray porque (junto al vicepresidente Amado Boudou) son quizás las figuras más destacadas de la anti-política argentina, esa que desprecia y subestima a la gente y se sirve del Estado para sus intereses propios. Típicas personalidades que deben mentirse a si mismas para soportar su falta de dignidad, como debieron hacer los nazis y hacen los narcos, los sindicalistas traidores y otros miserables. Si no se mintieran, se suicidarían rechazando el verdadero significado de sus existencias.

Por si me faltaran motivos, como viejo peronista me dió verguenza ajena ver usar nuestras deshilachadas banderas por este supuesto liberal, ex ucedeísta, que aprendió 'la marchita' y a hacer la "V" para tener poder y poder robar. Muy posiblemente, se haya planteado también como objetivo íntimo destruir todo lo que pueda del Estado. Y como técnico de la exONCCA me vi perjudicado por la sospecha y desvalorización que sus andanzas, presiones y los cohechos de su banda mafiosa generalizaron entre todos los trabajadores honestos y casi nos dejan en la calle.

Ya escribí sobremanera y recogí información en este sitio sobre este delincuente en:

               



Por último, fuertemente, debo recomendar una vez más -porque lo describe de cabo a rabo con rigor- la investigación del periodista Matías Longoni sobre Echegaray en su libro "Fuera de control" que se encuentra disponible gratuitamente en versión Acrobat en:

http://periodicotribuna.com.ar/14333-el-libro-que-desnuda-la-corrupcion-de-ricardo-echegaray.html#.Uxp97D95OHg

La mayoría de la gente suele esquivar la realidad porque le duele mucho y no tiene resto. Es algo muy humano pero hay que optar entre ser crítico o escaparse miedosamente. Yo tengo rabia con estos hijos de puta y no se me pasa.  Horanosaurus.




PD-MENCION DE HONOR GARCA: acá van a algunos componentes de la asociación ilícita liderada por Echegaray, beneficiados por la in-justicia argentina sin olvidarnos de otros cómplices más pesados y cientos de productores  e importantes empresarios del comercio de carnes y granos (frigoríficos, feedloteros, molinos, etc.) que aceptaron entrar en el curro a cambio de un diezmo. No tienen derecho a quejarse de la Argentina que tenemos. Uds. la han fabricado:



1) Ricardo Etchegaray, D.N.I. 17.478.633. Presidente y máximo responsable de los ilícitos cometidos dentro de la ex-ONCCA, impulsor del desmembramiento y desorganización del organismo, con compensaciones otorgadas a personas inexistentes o mal otorgadas a productores de feedlot, etc. Después, fue "recompensado" por el gobierno kirchnerista con la presidencia de la AFIP.

2) Diego Garayzabal, D.N.I. 23.197.417, fue Coordinador General de Procesamiento de Información y propulsor del sistema Jauke que vulneró el sistema de matriculación con el sistema anterior, facilitando "oficinas paralelas" en la ONCCA, en las cuales "se arreglaban" compensaciones y otros trámites.

3) Oscar Villaverde, D.N.I. 12.201.750, Responsable de Proyectos Informáticos y Soporte Técnico. Promovió con Diego Garayzabal el sistema Jauke.

4) Emilio Eyras, D.N.I. 17.709.232, designado primero Coordinador Gral. de Administración y luego sucesor de Echegaray al frente de la ONCCA. Firmó el cobro de subsidios irregulares a productores aún contando con información fehaciente en contrario.

5) Marcelo Utge, D.N.I. 21.441.960, Coordinador de Fiscalización y sindicado como uno de los máximos responsables. Solicitaba en persona coimas o porcentajes de las compensaciones otorgadas a productores demoradas con el propósito negociar la prosecución del trámite y como brazo operativo de la maniobras ilícitas.

6) Patricio Duhalde, D.N.I. 17.797.234, nombrado Coordinador de Gestión Estratégica de la Información, también sería uno de los responsables de solicitar coimas o porcentajes de las compensaciones para su cobro o utilizar tráfico de influencias dentro de la ONCCA para la no realización de fiscalizaciones.

7) Christian Turba, D.N.I. 25.898.897, designado como Coordinador de Comercio Exterior y luego en el Área de Legales, conformaría el grupo de amigos de Ricardo Etchegaray y desde su Área habría facilitado las maniobras ilícitas.

8) Eduardo Jorge Nitti, D.N.I. 16.101.179, Coordinador de Sistemas y Comunicación, uno de los impulsores del sistema Jauke facilitando la intromisión de gestores externos en el sistema de la ONCCA.

9) Cristian Ingratta D.N.I. 25.624.948, Responsable de Procedimiento Infracciones y Administrativos, también coordinador de Exportaciones, solicitando contraprestaciones en las entregas de los ROE.

10) Bernardo Calcagno, quien habría conformado en Piedras 519, Piso 7º-Depto. "B" (Tel. 4343-9297) a nombre de Alfredo E. Iglesias, una oficina paralela a la ONCCA con computadoras conectadas con el sistema oficial de la ONCCA. 

11) Luis Gentile (Teléfono 155-149-4000), con poder para tramitar inscripciones para operar o exportar en el rubro cárnico o tramitar compensaciones irregulares sin ser legítimos beneficiarios, a cambio de coimas.

Fuente: presentación del diputado nacional Christian Gribaudo, en base a denuncias recopiladas en www.denunciealaoncca.com y otras. Noviembre 2009.

BONUS TRACK: 

Año 2020... la cucaracha humana de Punta Alta se sigue riendo de los argentinos ayudado por el gobierno kirchnerista de la impunidad y un juez al que los políticos denominan "Canicoima" Corral. Dudo que pueda eludir el juicio de los ciudadanos de bien y de su propia familia. 


La OA se retiró como querellante y se cerró la causa. Echegaray fue sobreseído por enriquecimiento gracias a la Oficina Anticorrupción. El organismo, que depende del Poder Ejecutivo, no apeló un fallo de Canicoba Corral que favoreció al extitular de la AFIP en una denuncia realizada en 2013. LN 25/07/20. Por Hernán Capiello.

(…)


Un fiscal ligado al kirchnerismo: Félix Crous. Titular de la Oficina Anticorrupción. Alberto Fernández lo designó al frente de la OA, un organismo encargado de investigar a los funcionarios públicos y hacer el seguimiento y control de la presentación de sus declaraciones juradas. No oculta simpatías kirchneristas e hizo culto de la polémica en defensas de Cristina Kirchner en el programa 6,7,8. La oposición criticó su designación.

viernes, 28 de febrero de 2014

Perón según Tomás Eloy Martínez



En "Perón según Eugenio Rom" extracté el perfil del General que ese periodista pintó hace añares luego de entrevistarlo durante varias jornadas de 1967 en Puerta de Hierro, la famosa residencia de su exilio madrileño. En la descripción del ex presidente argentino es notoria la admiración del autor por el estadista, algo que me remitió casi automáticamente a la visión crítica de Perón vertida por el escritor Tomás Eloy Martínez (T.E.Mz.), por entonces corresponsal de un medio porteño en la capital española.    

Como dijera, un poco después y en casi idénticas circunstancias T.E.Mz. obtuvo permiso para hacerle un reportaje publicado luego con mucho éxito en la revista política Panorama mientras Argentina soportaba otro gobierno de facto. T.E.Mz. consideraba que Perón era un gran fabulador que le estaba vendiendo una imagen. Inquieto, le arrebató la frase "Evita fue un producto mío" (1)  y siguió investigando su pasado durante años, rastreando datos de su infancia patagónica y su carrera militar. 

En vez de escribir un libro de historia sobre el particular eligió publicar  en 1985 su famosa "La novela de Perón" (2). El autor dijo preferir ese género porque le concedía "licencia para mentir, para imaginar e inventar". Es decir, evitando ser engañado optó por engañar a otros: de presunto embaucado a embaucador. Es verdad que T.E.Mz. avisó antes, pero muchos tomaron su información de manera literal, como el filósofo a la carta José Pablo Feinmann, que usó datos fabulados en aquel libro como si fueran reales para su guión de la película "Evita, quien quiera oir que oiga" (3). 

Podría aventurarse que las visiones diferentes de estos periodistas sobre el estadista argentino se basaron en sus afinidades ideológicas: Eugenio Rom era peronista y T.E.Mz. antiperonista de ley, pero también un inventor muy bien informado que dijo: "Para mentir, hay que saber". Curiosa coincidencia con Perón, que afirmó alguna vez: "Para mentir hay que tener siempre algún grado de inteligencia". 

Dejo aquí una pequeña biografía de Eloy Martínez y extractos de reportajes que le hicieron, en donde pueden escarbarse sus pensamientos y su conocimiento del General Perón, con los respectivos links, para seguir indagando. Horanosaurus. 

Tomás Eloy Martínez* 

Escritor y periodista, nació en Tucumán en 1934. Afirmaba haberse recibido de licenciado en Literatura en su Universidad pero sobre eso quedan dudas. Fue autor de dos libros clásicos de la literatura argentina contemporánea: "La novela de Perón" (1985) y "Santa Evita" (1995), traducidos a más de 30 idiomas. Comenzó a trabajar como periodista en La Gaceta de Tucumán, hizo guiones y fue crítico de cine en La Nación, editor de la revista Primera Plana y director de Panorama. Publicó su primera novela ("Sagrado") en 1969 y después creó el famoso noticiero Telenoche. En 1973 apareció su ensayo "La pasión según Trelew", que difundía datos de los fusilamientos de guerrilleros hechos por la Marina en la base Almirante Zar, el año anterior. Le costó un despido y sus primeras prohibiciones. En 1975 dirigió el suplemento cultural de La Opinión y fue amenazado por la Triple A, debiendo irse del país. Se exilió en Venezuela, donde fue cofundador de El Diario de Caracas con Rodolfo Terragno y Miguel Angel Diez. De 1979 es su crónica "Lugar común: la muerte". Fue colega y amigo de Roa Bastos, Osvaldo Soriano, Ariel Dorfman y Gabriel García Márquez, entre otros. Regresó a la Argentina en 1987 y en 1995 fue invitado a trabajar como director del Programa de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Rutgers, trasladándose a Nueva Jersey. Le gustaba decir que trabajaba en EE.UU. pero vivía en la Argentina. Fue columnista de The New York Times, de El País de Madrid y colaboró con Página 12. En 2002 obtuvo el premio Alfaguara con "El vuelo de la reina". Su último libro fue "El cantor de tango". Falleció el 31 de enero de 2010. 

* sintetizado de (4) y otras fuentes.




"Perón se ocupa de que se sepa todo lo que hay sobre él. La imagen que intentó construir Perón es, como toda autobiografía o memoria, una imagen verbal en la que hay enormes lagunas y, además, enormes mentiras. La génesis de 'La novela de Perón' deriva del hecho de que Perón no quiso que publicara los documentos reales que yo le había acercado para completar sus memorias. Entonces, ahí sí me tomé la libertad de trabajarlos, de tal forma que construyeran un retrato de Perón que a mí me parecía el verdadero" (3).

"Voté a Perón, perdón, a Cámpora, en marzo del ’73, porque me parecía que la alternativa de Balbín era irrisoria, imposible. Pero no voté a Perón e Isabel, voté en blanco en esa ocasión, porque me parecía que Perón no tenía derecho de poner a Isabel ahí. En aquel momento era un simpatizante de izquierda, pero por varias razones no podía estar cerca del peronismo ni participar de la teoría del cerco. Primero, porque conocía mucho la intimidad de Perón. Sabía que la presencia de López Rega al lado de Perón no era casual. Sabía hasta qué punto Perón consentía y estimulaba la presencia de López Rega y hasta qué punto se sometía a ella. Se puede explicar de mil maneras, por la teoría del amo y del esclavo, que es hegeliana, o, mejor, por la necesidad de un viejo de la teoría del sirviente, de [Harold] Pinter, el sirviente que se infiltra y se convierte finalmente en el amo. Nunca, nunca confié en Perón, ni en los atributos de Perón. Me parecía un personaje histórico muy poderoso y fuerte, y me atraía mucho como tal. Y cuando lo voté por Cámpora, que podrías leerlo como un modo de votar por los Montoneros, más bien lo hice como un voto de unidad nacional: este hombre, y Perón atrás, son los únicos capaces de instalar cierta unidad en el país. Perón era claramente para mí un caudillo conservador en ese momento, Cámpora era claramente para mí un caudillo conservador en ese momento. Ambos eran caudillos conservadores, pero sostenidos por una muchedumbre de jóvenes que querían un cambio, eran capaces de encontrar una solución armoniosa para la Argentina, y definitivamente pacífica. No fue así, y el inmenso viraje a la derecha que pega Perón después de la caída de Cámpora me convence de que eso es imposible. Y, si bien yo no comulgaba con las ideas marxistas, se me podría llamar un progresista, un tipo de izquierda. Ahora soy mucho más de izquierda que en aquel tiempo. Entonces la violencia me asustaba, le tenía mucho horror, y, por lo tanto, cualquier solución violenta me parecía mala. Y elegí a Perón no porque representaba la violencia, sino porque creía que iba a representar todo lo contrario" (3).

Alberto Amato (4) - —¿No había otra manera de contar a Perón y a Eva si no con los recursos de la imaginación? - —Bueno, hubiera podido elegir la biografía. Es otro tipo de recurso. Hay una excelente e inmejorable biografía de Perón escrita por Joseph Page. Hay una excelente biografía de Eva escrita por Marysa Navarro. Pero yo no quería hacer eso. En verdad mi reto con Perón, y disculpáme la arrogancia, era repetir la experiencia de Sarmiento con 'Facundo' en el 45. Perón había intentado construirse un monumento a través de unas memorias de las cuales yo fui vehículo, porque me dictó esas memorias y las publiqué tal cual, sin desviar nada, como corresponde a un periodista, en la revista Panorama. Me dije, bueno si un personaje tiene la libertad de construir su biografía como mejor le parece, un novelista tiene la potestad de construir la imagen de ese hombre tal como le parece que es. Y eso es lo que hizo Sarmiento. Facundo era un tipo bien educado, que bailaba muy bien, según parece; era de una enorme galantería con las damas, dejó un muy buen recuerdo en Tucumán, en La Rioja. Y claro, esa figura de hiena, de leopardo, de león salvaje que Sarmiento crea prevalece en la imaginación de los argentinos por sobre la del Facundo real.

A.A.- —¿Esa fue su intención con Perón y Eva Perón? - —No. Lo que yo quise es mostrar el Perón que yo vi, el Perón con agachadas, el Perón formado por la escuela militar, el Perón abandonado por los padres, el Perón maltratado en el Colegio Militar, el Perón que participa en La Forestal, el Perón que participa en la Semana Trágica, el Perón que participa en todos los golpes militares desde el año 30 en adelante, o porque se hacen contra él o porque él los hace. Y porque es de algún modo la simiente del autoritarismo argentino. De algún modo Perón condiciona, moldea, querámoslo o no, nuestras vidas.

A.A.- —¿Qué piensa hoy del peronismo? - —Ahora se lo usa y de su ideología queda muy poco. Las tres bases del peronismo eran justicia social, independencia económica y soberanía política y de eso queda poco. El peronismo me parece profundamente respetable porque creo que es una especie de voluntad, o de vocación, o de deseo, o de necesidad de justicia en los argentinos más sumergidos. Y, de algún modo, el recuerdo remoto de una época en la que recibieron dádivas como una forma de felicidad.

A.A. - —Ese andar tan cómodo entre realidad y ficción parece ser incluso un refugio para usted. - —La realidad es siempre inconvincente. Y cualquier cosa borra la realidad. No creo que haya verdades absolutas. Nada es completamente cierto. Creo en las cosas concretas. Pero creo también que el hombre, para sobrevivir, se aferra a creencias, que son sus certezas. Y de esas certezas nacen los resentimientos, los odios, los desencuentros. Yo trato de ponerme siempre en el lugar del otro. Hemos comprendido tan poco a lo otro durante toda la historia de la humanidad. Y sobre todo nos hemos sublevado contra lo otro, porque hemos sentido que eso otro, o ese otro, ponía en riesgo nuestra estabilidad. El fundamentalismo religioso se alimenta de eso.

(…) el autoritarismo que se instala con Uriburu, que luego se encarna en la violencia poderosa del GOU, del golpe del 43, con la educación religiosa remachada en las escuelas y con el hecho central de que Perón, que no había tenido un hogar propio y su único hogar había sido el cuartel, quería hacer de la Argentina un gran cuartel, aun con las mejores intenciones. Logra resolver muchos de los problemas de justicia social que venían atrasados en el país, pero al mismo tiempo crea un autoritarismo de partido único, de sindicato único, de silenciamiento de la prensa. Conocí muy bien a Perón. Hablé con él muchas horas. Y discutimos de todo esto. El era enormemente inteligente, muy hábil. Había leído mucho en la vida, mayormente historia militar. Pero también lecturas de orden político valioso y de comprensión de la geopolítica y de los grandes movimientos que se estaban gestando en el mundo. El sobre todo fue un testigo, o decía que lo era, no sé hasta qué punto lo fue. Por ejemplo, me cuenta una vez que él salva al Che Guevara del servicio militar. "Pero escuchemé, General —le dije— usted era presidente de la Nación ¿Cómo iba a salvar a un desertor…?" El inventaba historias, Perón tenía una enorme imaginación. También Perón fue un maestro de la incertidumbre (...)

A.A.- —Perón y el peronismo han sido una pasión y una obsesión en su vida literaria, y no literaria. Y usted no es peronista. —Yo nací en un hogar antiperonista. La línea paterna de mi familia era conservadora, la línea materna de mi familia era radical; por lo tanto Perón y Eva no eran bien queridos en mi casa. Y yo tenía un enorme desinterés por la política, hasta que el periodismo empieza a empujarme hacia la comprensión de la política. En el año 66 voy a España a ver cómo ha quedado ese país después de treinta años del estallido de la Guerra Civil enviado por Primera Plana. En ese momento de la revista me mandan un telegrama en el que me dicen que hay golpe militar en Argentina y que trate de entrevistar a Perón. Perón me recibe durante tres horas y hablamos largamente; hablamos de Onganía, hablamos de Illia, él justifica el golpe, lo defiende, lo prohíja. Un mes después se da vuelta totalmente, claro. A partir de ahí empieza a interesarme Perón como figura, como personaje, más que como marca política. Es a partir de las personas que me empieza a interesar la política. O si querés, a partir de una frase de López Rega, que me impresiona mucho: caminando un día por la Gran Vía, en 1968, López Rega me dice: "¿Vos con quién querés estar? ¿Con la masa o con los que amasan?" Yo tomé clara conciencia entonces de lo que significaba la injusticia del poder, de lo que significaba el uso y los usos del poder".

(...) "Así empecé a descubrir los bordes entre la realidad y la ficción, y que podías contar sin mentir. Ahora, claro, en los textos periodísticos yo nunca miento. Hay un problema ético en todo esto. Si caminás sobre el borde, no podés engañar al lector. Cuando yo digo: "Este texto es una novela" no tiene que creerse una sola palabra de lo escrito allí. Es el caso de Santa Evita, por ejemplo. Yo me dije "Se ha contado todo sobre Evita. ¿Qué no se ha contado y por lo tanto puede ser inventado?" Y pensé en la gran manifestación del 22 de agosto de 1951, cuando delante de dos millones de personas se desarrolla un drama que no se ve. Porque hay cuarenta y cinco minutos en los que nadie sabe nada de Eva, porque Eva no está. Y no se sabe dónde está. Nunca, en ningún texto biográfico, se explicó adónde estuvo Eva, nadie lo supo. Yo inventé todo lo que pasó en ese lapso (...)"

(5) "Yo creo que hay que dejar funcionar a la democracia, no dejarse llevar por la urgencia. Siempre sostuve que Perón venía desgastándose aceleradamente durante su segundo período y al interrumpir el desgaste se favoreció su renacimiento. La revolución del 55 fue un error de impaciencia. Perón estaba cayéndose solo. Solo, hubiera caído de modo definitivo; al acelerar su caída, se le permitió rehacerse. Con Chávez pasa algo similar (...) La política de Chávez es la misma política distribucionista que existía durante el segundo período de Perón. Se basa en la riqueza petrolera, que es inmensa, para paliar dificultades inmediatas. Chávez no construye nada, está poniendo paños tibios en los sectores más desfavorecidos y dilapidando el inmenso caudal de dinero que llega. Tiene de hecho la figura de Perón muy presente. Y no hay que olvidar que es rescatado de la derrota por un movimiento mucho más subterráneo pero parecido al del 17 de octubre de 1945. Pero, para la democracia, lo peor es la impaciencia. Eso sólo hace que el populismo se afiance, que el autoritarismo prospere". 


BONUS TRACK: MAS SOBRE LOS 'EMBAUCADORES' TOMAS ELOY MARTINEZ Y JUAN DOMINGO PERON.

* "Como tantas veces que Tomás contaba algo (y vaya que era narrador empedernido), no sabía yo si era cierto o no, si lo estaba inventando o había sucedido. Ya estaba especializando en confundir deliciosamente a sus interlocutores, ya iba juntando una pasión por la verdad y una compasión por los excluidos de la historia con una mirada mareante y juguetona que los críticos calificarían como postmoderna". Ariel Dorfman, reconocido ensayista chileno y amigo de Eloy Martínez (6).

* "Me encanta esa línea indivisible entre la realidad y la ficción. El también era así. Nos resultaba difícil detectar qué era verdad y qué era mentira cuando nos contaba algo. Y de alguna manera vivíamos la dualidad de querer saber y no querer, y prestarnos a su juego. Por ejemplo, él decía que se había recibido en Letras en la Universidad de Tucumán. Las fechas no nos daban. Creemos que lo inventó, pero nunca quisimos averiguarlo", dice divertido, habiendo superado la frustración del poeta que no fue justamente por la implacable mirada crítica paterna". Blas Eloy Martínez, cineasta e hijo de T.E.Mz. (7).

* "Perón dejó estampada una montaña de cuentos en un libro titulado 'Yo, Juan Domingo Perón-relato autobiográfico' de Sudamericana/Planeta-1976, que los españoles Torcuato Luca de Tena y Luis Calvo prepararon con cintas magnetofónicas grabadas en los años de exilio. Son cuentos porque los contó, pero no son ciertos. Hay frases imperdibles, con las que cautivó a sus seguidores y que le sirvieron para manejar la política argentina durante treinta años. Pero también me sirvieron a mi para demostrar lo poco creíble que fue siempre el jefe de la supuesta revolución peronista (...) existen infinidad de frases, cuentos y anécdotas sobre episodios del general, pero los más graciosos son los que contó el mismo, por su desapego a los hechos históricos, su escasa memoria y su afán por divertir a quienes lo entrevistaban..." Hugo Gambini, longevo periodista porteño recalcitrantemente antiperonista y simpatizante de varias dictaduras militares, tan troglodita como reconocido por sus pares (8)

NOTAS

(1) La versión autorizada por Perón de los reportajes concedidos a T.E.Mz. en Madrid fueron publicados en el semanario Panorama, en aquellos años. La compilación completa sobre treinta horas de grabación de los mismos, con notas de investigación complementarias del periodista -claro que no autorizadas-, salieron en "Las memorias del General" (Planeta, 1996). Fue reeditado después como "Las vidas del General" (2004).

En "Isabel, la mejor discípula", artículo de Tomás Eloy Martínez en La Nación del 20/01/07, podrán encontrar más detalles sobre esas entrevistas y una descarnada visión sobre Isabelita, que también difiere radicalmente de la brindada por Eugenio Rom en "Así hablaba Juan Perón" (Peña Lillo editor, 1980). 

(2) A pesar de tenerlo en mi biblioteca, nunca pude leer ese libro por considerarlo oprobioso y chocante con mi vieja visión idealizada del líder justicialista. Ya conté en otros rincones de este blog que fui un peronista bastante 'cerrado' durante años, como modo de entender y encajar en el mundo. Mi ajuste de la realidad -eufemismo por desilusión- llegaría por otras vías, años después. No significa que no siga rescatando y extrañando muchas ideas y actos revolucionarios del General Perón, más allá de sus flagrantes contradicciones.

(3) "Novela significa licencia para mentir". Entrevista con Tomás Eloy Martínez por Juan Pablo Neyret. 2002. 

(4) "El enemigo de las certezas". Reportaje de Alberto Amato a Tomás Eloy Martínez, publicado en la Revista Ñ del 29/04/06. 

(5) "Tomás Eloy Martínez: el poder de hoy es iletrado". La Nación suplemento Enfoques. Por Pedro B. Rey. 29/08/04.

(6) "Tomás Eloy Martínez: entre la crónica y la invención de la historia". Clarín 01/02/10. Por Ariel Dorfman. 

(7) "Blas Eloy Martínez, un cineasta en la Dirección de Notificaciones". La Nación suplemento Enfoques. Por Romina Mangel. 19/02/12. 

(8) "Los cuentos que contó Perón". Afecto a los relatos que lo tenían como protagonista, el ex presidente argentino tejió, alrededor de distintos hechos históricos, versiones reñidas con la realidad. Del origen de su apellido al 17 de Octubre, esta nota recorre algunas de ellas. Por Hugo Gambini.  Suplemento ADN La Nación. 02/08/08.

NOTA: me disculpo por desconocer y no citar al autor de la excelente caricatura de Perón expuesta arriba  (¿Sábat?) y las fotos que ilustran.

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