sábado, 1 de febrero de 2014

Autoconocimiento, anque experiencia




En este momento, no recuerdo ningún artículo o libro de autoayuda o psicología que me hayan servido de mucho para afrontar los problemas que me presentó la vida. Quizás algo de Erich Fromm, en mi lejana juventud, o los preciados consejos de Juan Domingo Perón sobre conducción política. No me quedó la sensación que ahondar en teorías haya podido allanarme el camino o disminuído mis angustias. Por si fuera poco, tal cual dijera el finado filósofo argentino y quemero Ringo Bonavena -también boxeador- "la experiencia es un peine que te dan cuando te quedás pelado". 

Quiero decir que ante los quilombos gruesos de la vida los libretos no me fueron útiles y los enfrenté a los empujones. Quizás tuve un backup con influencias morales y de tácticas y estrategia pero creo que fueron más fuertes la intuición y las calenturas del momento. Y cuando te das cuenta como viene la mano, te desayunás que no podés cambiar el mundo y apenas podés con tu cuerpito, replanteás las cosas, con modificaciones más o menos pronunciadas. 

A modo de premio consuelo, me causa algún placer verificar que algunos conceptos sobre la vida los tengo afiatados, producto de años de caminata y análisis constantes. Que aunque la realidad te pegue en la cara todos los días, uno la sobrevive y hasta le encuentra explicaciones.

Hace pocos días, revisando en mi casa un sobre con recortes de periódicos pendientes de lectura, separé estos tres antiguos artículos del psicólogo, psicoterapeuta y ensayista Miguel Angel Espeche, que escribe en el heterogéneo suplemento Sábado del diario La Nación. Me sentí defraudado, por envidioso, al no poder escribir con su exactitud sobre temas de la vida misma: las rebeldías, la repetición de lugares comunes, el parecido de los hijos con los padres y la llegada del temido "viejazo". Me parecieron muy atinados para que algún webnauta aumente las probabilidades de toparse con estos conceptos emparentados con la experiencia. Más allá de alguna discrepancia, a mi me ayudaron a repasar sensaciones vividas. Horanosaurus.  


Pequeños grandes temas
Por Miguel Espeche  | Para LA NACION 20/04/13

Los transgresores no son necesariamente creativos. Sin embargo, muchas veces ocurre que, a la hora de describir a alguien, se lo llama "transgresor" a modo de elogio, como si tal adjetivo fuera sinónimo de creatividad. Tal idea se basa en la suposición de que, el que no es transgresor y se somete a las leyes y las normas, no es más que un automatizado robot, miedoso de la novedad y de la apertura.

Es éste uno de los tantos lugares comunes que le han complicado la vida a enorme cantidad de personas. Al "bondi" de la "transgresión creativa" se han subido muchos vagos, inmaduros e irresponsables, amparados por el salvoconducto de la creatividad incomprendida, la que supuestamente no es aceptada por causa de cerrazón e ignorancia de los no transgresores.

En realidad, la personalidad transgresora es una personalidad reactiva. Es dependiente de aquello que debe transgredir, es decir: requiere de una legalidad para poder, una vez instalada la misma, accionar contra ella. El transgresor trabaja de "predicado", frente al "sujeto" que es el ordenamiento contra lo cual se pelea.

Existe otro malentendido en este mismo territorio. Es el que refiere a la rebeldía como un valor en sí mismo, independiente del motivo que la genere. Un "rebelde sin causa", a ojos vista, puede pasar por mero tonto si no se buscan motivos reales a dicha rebeldía. El tener que "trabajar" de rebelde y transgresor ofrece dividendos, pero solamente por corto tiempo, ya que, tarde o temprano, hay que hacerse cargo de lo propio sin escudarse en lo "malo" del mundo para justificar todas y cada una de las propias circunstancias.

Hace varias décadas, unos hermanos de apellido Wright profundizaron en la ley de gravedad, adentrándose en sus secretos a punto tal que, ingenio mediante, hicieron los primeros aviones que funcionaron y se elevaron por sobre el suelo. Un distraído podría decir que los Wright transgredieron la ley de gravedad, se rebelaron ante ella, logrando burlar sus premisas para vencerla. Pero no, en realidad ocurrió todo lo contrario: los hermanos Wright aceptaron dicha ley, la conocieron en profundidad, la respetaron, se adentraron en el corazón de la misma y, a partir de eso, pudieron sacar el máximo provecho de ella al punto de inaugurar toda una era en lo que a transporte se refiere. Esto demuestra que el aceptar un orden, una ley, no es el punto final de algo, sino que, por el contrario, es el punto de inicio de cualquier camino de libertad creativa.

El fuego sin contorno es mero incendio, el agua sin cauce es sólo inundación, el impulso humano sin una referencia ordenadora que lo contenga es tontera, egoísmo o locura desolada. Romper no es crear. De hecho, romper reglas es juego de niños, en todos los sentidos de esta expresión. Por eso, podemos decir que, así como la transgresión no es creativa, el orden sí puede serlo si es aliado y no sólo carcelero del fluir vital. En realidad, cuando un chico (o un grande) no tiene un orden que lo cobije pasa a ser esclavo de sus impulsos, y, se sabe, difícil es ser creativo si no hay una vivencia de libertad en el propio ánimo.

Vale entonces revisar un poco las frases hechas, esas que tan a menudo pueblan nuestros días y nos sumergen, imperceptiblemente, en malentendidos nefastos. La creatividad surge del misterio, pero se afinca en un orden, no en un desorden. De allí que, a la hora de apuntar a aquello que nos hace libres y sanos mentalmente, la sugerencia es que marquemos bien la cancha para que, dentro de la misma, podamos jugar el mejor y más creativo de los partidos.

Pequeños grandes temas
Por Miguel Espeche  | Para LA NACION 27/07/13.

El término no es muy científico que digamos. No lo aceptarían las academias ni los manuales médicos o psiquiátricos, aunque en la calle, en los bares, en las sobremesas y en muchos otros lugares se lo conoce bien y se lo escucha bastante seguido.

Nos referimos al "viejazo", palabra usada de manera silvestre que nombra una suerte de "síndrome existencial" que aqueja a muchas personas que, al ver que su DNI acumula años, sienten un conglomerado de cosas que luego se traducen en conductas, en muchos casos, dislocadas.

El primer problema es reconocer a qué edad aparece el "viejazo". Algunas voces lo ubican en simultaneidad con la entrada en la cuarentena, si bien hay apariciones más tempranas, y otras, por el contrario, más tardías.

Es verdad que no es una situación que aparezca unánimemente, ya que muchos hombres y mujeres no lo viven, más allá de que es amplia la mayoría de quienes, tras décadas de intentar llegar a viejos, se descubren atisbando los primeros signos de ese cometido y se asustan como chicos. Y, por supuesto, se quejan de aquello por lo que tanto han bregado...

A "ojo de buen cubero" diríamos que el "viejazo" es mayoritariamente patrimonio masculino, si bien muchas damas, pasados los años, cumplen con los requisitos del fenómeno. Digamos, por otra parte, que el "viejazo" es una de las maneras que existen para asumir lo que se da en llamar la "crisis de la mitad de la vida", crisis que a veces se torna "viejazo", y a veces no, ya que se orienta a otro tipo de conductas y estados emocionales o espirituales.

Podemos afirmar que lo que destaca al "viejazo" es una falta de aceptación de la edad que se tiene, lo que se traduce en una sorda o explícita rebeldía frente a la realidad. A eso se suman los siguientes elementos: repentina crisis de pareja (con destino incierto, si bien abundan las separaciones); rebeldía con el sistema de vida, pero sin cambios sustanciales de fondo; uso de ropas similares a las de los hijos; exageradas preocupaciones estéticas (especialmente, capilares); nuevas amistades y parejas mucho más jóvenes; una idea de que la vida se escapa y hay que vivirla apurado, antes de que se vaya.

Llene el lector otros posibles signos de "viejazo" que, sin dudas, nos faltan. El fenómeno es muy extendido y no extraña su existencia, ya que es sabido cuánto se ensalza en nuestra cultura a lo joven, y, paralelamente, cuán poco se valoran los beneficios que el paso de los años suma al vivir. La sabiduría no es un valor que se ponga en relieve, pero es justamente esa sabiduría uno de los elementos que compensan las mermas físicas que vienen con los años. Así, no es de extrañar que los Dorian Gray modernos pululen por doquier, con miedo al paso del tiempo, sin percibir sus beneficios.

Repetimos que nos estamos refiriendo a una de las maneras de vérselas con los clásicos y deseables replanteos que la mitad de la vida genera en quienes toman en serio su existencia. No toda crisis posterior a los cuarenta años es un signo de "viejazo", ya que es verdad que es una edad que habilita a revisiones profundas, sinceramientos y sacudones que permiten distinguir lo efímero de lo perdurable.

El "viejazo" aquí descripto es un intento de detener o atrasar el tiempo, no de vivirlo con nuevas verdades y planteos genuinos que no niegan los años, sino que los hacen valer de buena (aunque a veces dolorosa) forma.

Mejor que parecer más jóvenes es sentirse más vitales. La vitalidad genuina siempre tiene que ver con la verdad de las cosas, por eso no será jugando a ser jovencitos que se accederá a lo anhelado, sino potenciando al máximo las capacidades con las que se cuenta. O sea: usando los años a favor, no luchando contra ellos.

Pequeños grandes temas
Por Miguel Espeche  | Para LA NACION 13/07/13.

Tarde o temprano, el momento llega y ya no puede disimularse: sí, somos parecidos a nuestros padres. Pocas generaciones como las recientes han hecho tanto para diferenciarse del pasado. Antes, copiar a los progenitores en lo que respecta a temperamentos o actitudes no era tan terrible. Sin embargo, quizá luego de la Segunda Guerra Mundial y por complejas razones, la idea rectora era "estar en el cambio" y diferenciar la propia generación respecto de la anterior, pagando el precio que fuera con tal de no ser tildado de antiguo (o de cosas peores).

"Ayer me vi a mí misma diciéndole a mi hijo: «¡Es así porque lo digo yo!» y no lo pude creer. Es que siempre dije que jamás iba a hablar así, porque era mi madre la que me decía eso todo el tiempo." Las palabras de esta joven madre valen y a ella podríamos apelar como ejemplo de la sorpresa, a veces no exenta de angustia, que muchos sienten al encontrarse, pasados los años, con actitudes y comentarios similares a los de sus propios padres. Los mismos a los que, en su momento, habían jurado y perjurado jamás emular.

Con la noción de la evolución de la especie como bandera, la modernidad vendió la idea de que había que cambiarlo todo, inventando aquello del abismo generacional al que se miraba como si fuera el inicio del Nuevo Mundo en el cual los yerros de los mayores serían reparados por los jóvenes psicologizados y libertarios que se ocuparían de hacer mejor las cosas con su progenie (y con el mundo todo).

Sin embargo, la verdad emerge y, en el fragor del baile, surge lo aprendido en el contexto familiar y cultural, lo que es maravilloso y terrible a la vez. La maravilla es que ese modelo fue lo suficientemente exitoso como para que los hijos hayan prosperado y alcanzado su propio rango parental, y lo terrible es que ese modelo a veces va de la mano de prácticas autoritarias, violentas o torpes, que no se quieren copiar.

No vale mucho la pena pelearse contra los rasgos de nuestros padres que podamos tener, ya que eso no significa un destino marcado ni mucho menos, sobre todo, en lo que a conductas y actitudes respecta. Los parecidos son un punto de inicio, no un punto final de la historia de cada persona.

Está en cada uno tener el arte suficiente como para que, a partir de esas características heredadas, se puedan o no hacer cosas valiosas. Suele decirse que la libertad es aquello que hacemos con lo que nos pasa y, agregamos, con lo que heredamos.

El hijo de un padre temperamental y violento, por ejemplo, podrá heredar lo temperamental, pero no tiene por qué tornar en violencia ese temperamento copiando las conductas paternas, ya que hay muchas maneras más fecundas e interesantes para encauzar ese estilo emocional, que es muy valioso cuando está bien encaminado.

Hace poco, un cartel difundido por Facebook decía: "Cuando un hombre comprende que su padre tenía razón, ya tiene un hijo que piensa que su padre está equivocado".

No significa complacencia con lo que pudiera ser francamente negativo de los padres, tampoco significa negar la posibilidad de incorporar nuevas perspectivas, nociones y conductas al menú heredado. La frase apunta a amigarse con lo que uno es, lo que implica también aquello recibido de los padres y que, con el tiempo, se aprende a valorar en su justa medida.

Al fin de cuentas, si hoy la vida nos ofrece algo bueno, será, también, gracias a lo que nos ofrecieron aquellos que nos educaron. Honrar lo mejor que nos han dado y reconocerlo como propio no puede ser malo. Es, de hecho, un acto necesario de reconciliación con el origen, que permite una vida más serena, menos enfocada en tratar de evitar ser lo que somos, peleando con la propia imagen en el espejo.




BONUS TRACK (este buen hombre sigue escribiendo cosas interesantes).

Pequeños grandes temas
Por Miguel Espeche | Para LA NACION 19/04/14.

(…) "asociar seguridad con dominio es muy poco aconsejable. Si apostamos nuestras mejores fichas a lograr certezas y sosiegos amorosos a través del control de la persona a quien queremos, el fracaso es inexorable. ¿Razones? Bueno, digamos que lo es porque no hay ningún sistema de control que logre su cometido en todas las áreas. A su vez, el control asfixia toda forma de afecto, y corta el nexo con la fuente vital que toda relación requiere para perdurar. Las personas invadidas por celos perpetuos sufren muchísimo porque ven resquebrajarse su sistema de control y toda su energía va a intentar reparar ese sistema" (...)

-----Hay una entrada anterior en este blog, Autoconocimiento: ¡otra vez me cambian la bocha! donde 'protesto' ante unos artículos que desestiman la validez de esa herramienta para la búsqueda de la felicidad, justamente, una verdad revelada para los jóvenes de los sesenta y setenta. Horanosaurus.

-----Ahora, el autoconocimiento vuelve 'recargado' por sus fueros. Siempre hay vueltas de tuerca y teorías para cada necesidad humana. Ahora, el diván tiene otro dueño. Horanosaurus. 

Foto de arriba: villa de Bram, antes llamada Eburomagus, Languedoc, sur de Francia. Abajo: Pampichuela, localidad del Parque Nacional Calilegua, Jujuy, R.A. No pierdo las esperanzas de poder conocer semejantes lugares.   

OTRAS ENTRADAS RELACIONADAS EN ESTE BLOG:


miércoles, 29 de enero de 2014

Un exitoso empresario argentino


'Un empresario exitoso' dice la solicitada que una de sus firmas publicó en los principales diarios de tirada nacional, decorada discretamente con los colores de la bandera. Había nacido en la pobreza, llegó a ser uno de los hombres más ricos de la Argentina y tenía múltiples e importantísimos contactos políticos, dice su obituario en La Nación. ¡Hasta era amiguísimo del Papa Francisco desde hace añares! También, en raro hibridaje típicamente argento, era sindicalista sin ser trabajador. Resaltan su perfil bajo. Adivinen ustedes: ¿los empresarios argentinos se dedican a estudiar costos o marketing e idear 'clusters' o hacen lobby y se especializan en rosquear? Con los artículos recomendados más abajo -si lo desean- pueden obtener sus propias conclusiones. Yo reconozco ser un papanatas, pero a este Julio Raele nunca le hubiera comprado un auto usado. Horanosaurus.

PD: políticamente soy pesimista porque no soporto la corrupción, que abunda. Me parece una gran trampa indigna que perjudica a los honestos. Cuando me calmo admito que las generalizaciones no son buenas y pueden resultar injustas. También hay exitosos empresarios argentinos que parecen decentes y crecieron rompiendo paradigmas e innovando. Por eso dedico el BONUS TRACK de abajo a Oscar Alvarado y a Gustavo Grobocopatel, dos emprendedores agropecuarios que son la otra cara de la moneda. Superaron las crónicas falta de seguridad jurídica e iniquidades de la economía argentina y brindaron trabajo y posibilidades a miles de compatriotas. Meritocracia pura. Esa que disgusta tanto a los populistas patoteros. Horanosaurus. 



"La de Julio Ráele, es la historia de un luchador incansable que dedicó su vida a la causa de una Argentina mejor para todos. Hasta el final trabajó sin claudicaciones, en el convencimiento de que era ése su deber para alcanzar un país que conciliara más progreso con mayor justicia social. Consiguió ser un empresario exitoso, además de referente ineludible de la vida política y sindical. Triunfó sin resignar los principios, sin olvidar las raíces.
Nacido y criado en un hogar de necesidades extremas, de muy joven se vinculó al mercado de seguros, una de las grandes pasiones de su vida. Fue cofundador de la Cooperativa de Seguros Cumbre y, tiempo después, sería el ejecutivo más destacado del Instituto Cooperativo de Seguros. En abril de 1975, asumió la presidencia de Instituto de Seguros S.A., empresa actualmente líder en seguros de vida y sepelio.

Su vida también quedó cruzada por la política y por un compañerismo inquebrantable con dirigentes históricos del sindicalismo peronista. Con ellos compartió cientos de luchas en defensa de los trabajadores. Esto le significó el cariño genuino del movimiento obrero argentino, al que acompañó durante casi siete décadas. Cultor del diálogo, la amistad y de la solidaridad expresada en hechos, fue consecuente partidario de la unidad gremial como reaseguro de un país en crecimiento.
Identificado con los postulados de la Iglesia Católica, la consagración como Papa del Cardenal Jorge Bergoglio, con quien compartió una entrañable amistad, era uno de sus máximos orgullos. Calificaba a su encuentro con Francisco, en Roma, el año pasado, como el broche de oro de su carrera.

Con todo, el principal desvelo de Julio Ráele fue su familia, a la que transmitió el valor del trabajo fecundo, el coraje para luchar por las causas justas y la importancia de la palabra empeñada. Convicciones que merecen ser honradas. Hoy hace un mes que descansa en paz en los brazos del Señor".

1927-2013

"El gremialista tiene que estar siempre cerca del poder", definió Julio Vicente Raele en su única entrevista con La Nación, en 2011. Y así fue él durante las seis décadas en las que participó intensamente de la actividad gremial, un hombre que se movió con comodidad en las esferas del poder.

Raele fue la mano derecha de Lorenzo Miguel, el histórico dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que condujo el sindicato durante 32 años. Hasta el fallecimiento de su líder, Raele mantuvo una posición de importancia en el vértice del poderoso sindicato.

A pesar de que no fue dirigente metalúrgico, supo tejer amistades con los principales hombres fuertes del gremio. Sus vínculos comenzaron bajo la dirección de Augusto Timoteo Vandor, el propulsor del peronismo sin Perón, de quien también supo ser amigo. Tras fundar varias cooperativas de seguros, Raele compró, en 1975, la empresa Instituto de Seguros SA. Más tarde, sumó al directorio de la compañía a su mujer y sus tres hijos. La mayoría de los sindicatos, pero especialmente la UOM, le confió a su empresa las pólizas de seguros de vida y de sepelios, lo que le permitió llegar a ser uno de los hombres más ricos de la Argentina.
En los años más duros de su infancia, Raele pidió limosna en Chacabuco. Su crecimiento patrimonial despertó sospechas y, a pesar de que nunca nadie presentó pruebas, se lo sindicó como prestanombre de Miguel.

Junto con Antonio Caló, jefe de la CGT oficialista y reemplazante de Miguel al frente de la UOM, Raele fue implicado este año, en calidad de presidente de la empresa de seguros Instituto de Seguros SA, en una causa sobre supuesto desvío de $ 900 millones recaudados del cobro del seguro de vida y sepelio de los trabajadores metalúrgicos.

En la década del 90, cuando la UOM era uno de los sindicatos más influyentes y cercanos al presidente Carlos Menem, Raele, al frente de una sociedad uruguaya, compró el Palacio Duhau, en 1995, por US$ 9 millones y luego se lo vendió al grupo Exxel por US$ 12 millones. Esta operación implicó una fama no deseada para el dirigente, que siempre cultivó el perfil bajo.

En 2011 editó sus memorias, donde reclamó un sindicalismo "unido y comprometido con los intereses de los trabajadores". Pero Raele evitó filtrar en este libro los secretos del poder, que conoció como pocos, al haber oficiado como vínculo entre la política y el mundo sindical. Su departamento de Viamonte al 1800, conocido como "El quincho", fue el lugar elegido para reuniones políticas del más alto nivel. Por allí pasaron desde el general Roberto Eduardo Viola hasta los presidentes Raúl Alfonsín, Carlos Menem y Néstor Kirchner.

El dinero que investiga la Justicia salía de los seguros de sepelio y de vida del sindicato. La Nación 18/06/13.

El líder de la CGT oficialista está acusado de desviar 900 millones de pesos de afiliados a favor suyo y de la cúpula. Por Diego Genoud. La Nación 18/06/13.

Entrevista con Julio Raele
Vinculado por décadas a Lorenzo Miguel en la UOM, testigo privilegiado y operador en las relaciones entre política y sindicalismo, este poderoso empresario de los seguros afirma que solo con esa cercanía es posible defender los intereses de los trabajadores; además, habla de la corrupción sindical, critica el liderazgo personalista de Moyano y dice que no cree que este gobierno sea peronista. Por Ricardo Carpena. La Nación. Suplemento Enfoques. 13/03/11.

BONUS TRACK: pequeños raccontos de Oscar Alvarado y Gustavo Grobocopatel. 

Por Julia Luzuriaga. Bichos de Campo 08/09/20. Un liderazgo dentro de la comunidad agropecuaria como el que marcó Oscar Alvarado, quien fuera presidente de los grupos CREA, es difícil de encontrar. El fundador de El Tejar supo marcar un camino claro: que las empresas son mucho más que negocios. Y dejó una huella: la del capital social y el asociativismo como faro. A diez años de su muerte, en coincidencia con el día del Agricultor, seis referentes del agro que convivieron con él lo recuerdan en Bichos de Campo y reviven anécdotas.

Gustavo Grobocopatel: La firma de un acuerdo que se sostuvo “de palabra” durante 20 años. “Con Oscar tengo mil anécdotas. Fuimos compañeros de universidad, militamos juntos en política en esa época, y nos juntamos periódicamente durante 20 para pensar la estrategia de El Tejar y de Los Grobo”, recordó Gustavo Grobocopatel, presidente del grupo Los Grobo y uno de los referentes de los grandes pooles de siembra. La anécdota que más recuerda Grobocopatel junto a su amigo Alvarado sucedió durante una ExpoChacra. “Recuerdo que nos sentamos debajo de una sombrilla, y armamos, de palabra, un acuerdo que se sostuvo durante 20 años sin la firma de ningún contrato, y que consistía en que íbamos a apoyarnos mutuamente en nuestros sueños empresariales. Sigo sintiéndolo cerca a pesar de que partió hace 10 años, y lo extraño muchísimo; diría que cada vez más”, rememoró Gustavo.

Ricky Negri: “Soñaba con los pies en la tierra”. Ricardo “Ricky” Negri, ex presidente del Senasa, trabajó en CREA junto a Oscar Alvarado, y lo recuerda como “un soñador que soñaba con los pies en la tierra, pero en grande. Nunca lo escuché achicar los sueños o ideas de los demás. Me consta que, en la medida que la idea de alguien era muy mala, él lo llamaba aparte y se la reacomodaba al 100%”. “Pensar en esa época, en unir seis campos de cría para poder armar una empresa de escala que pudiera ser más competitiva, era una cosa medio de locos. Pero él lo logró: se llamaba ´Cabaña El Tejar´”, agregó Negri. Alvarado era, según Negri, “un constructor de equipos para jugar partidos de los fáciles y de los difíciles. También un constructor de institucionalidad, un culo inquieto que movía a su empresa y a todas las organizaciones en donde participaba, y un coherente en un mundo de incoherencias. Me cambió el arco muchas veces, pero casi siempre tenía razón”.

Willy Bernaudo: “Su capacidad era mirar los problemas buscando soluciones distintas”. El recuerdo que guarda Guillermo “Willy” Bernaudo sobre Alvarado es ante todo personal, porque eran amigos de la infancia. “Difícil para mi verlo sin los lentes de la amistad. Compartí vacaciones, deportes, estudio y trabajo, pero cualquiera que lo recuerde a 10 años de su partida lo hará sin dudas sobre su perfil personal, porque Oscar era la marca que llevaban todos sus emprendimientos”, expresó el ex secretario de Agricultura. “La actitud de superación, la seguridad de que se podían construir relaciones a partir del ganar-ganar y su capacidad para mirar los problemas buscando soluciones distintas, eran para mí las tres características que más marcaron sus logros como empresario, en el sentido más profundo de la palabra, el sentido de emprendedor. El aprendizaje que rescato de Oscar no son sus logros empresarios sino la forma de construirlos”, valoró Bernaudo.

Toty Flores recuerda a Alvarado por su valoración del trabajo en equipo. El diputado nacional por Cambiemos, Héctor “Toty” Flores, conoció a Alvarado luego de la feroz crisis social, política y económica de 2001. Lo recordó con una anécdota sucedida durante una presentación en Córdoba, luego de un congreso CREA. “Estábamos con el entonces presidente de Perú, Alejandro Toledo, y cuando le presentaron a Alvarado dijeron que era un hombre que lideraba miles de hectáreas de producción agropecuaria. Recuerdo que Toledo le preguntó: ´¿Pero cómo puede ser eso?´ Oscar le dijo ´esto es posible porque detrás mío hay un equipo que fuimos construyendo´, y desde entonces, cada vez que hablamos de proyectos sustentables me acuerdo de Oscar”. “Es posible construir proyectos si tenés un equipo. Por eso confío al igual que él, en que la Argentina saldrá adelante porque tiene hombres y mujeres capaces de armar un equipo para sacar adelante al país. Eso es Oscar Alvarado para mi”, agregó. La cooperativa La Juanita, de la cual Flores es fundador, tiene en su predio de La Matanza una escuela primaria que fue bautizada con el nombre ´Crecer en libertad Oscar Alvarado´, destacando tres herramientas que siempre difundía Alvarado: la integración, la educación y el trabajo.

Eduardo Buzzi: “Claramente Oscar estuvo del lado de los productores durante la 125”. “Recuerdo que compartimos haber recibido un premio de la Fundación Konex en 2008, en su caso por su trayectoria al frente de CREA y por el armado de una forma asociativa como lo fue su empresa El Tejar, y en mi caso por la fundación Fortalecer de FAA”, dijo Eduardo Buzzi, ex presidente de Federación Agraria Argentina (FAA). Buzzi vivió un 2008 de sobresaltos en pleno conflicto agropecuario. Pero lo recuerda muy activo a Alvarado durante aquella pelea con el Gobierno durante 2008. “Claramente, Oscar estuvo del lado de los productores durante la 125, frente a la confiscación autoritaria que significaba esa resolución, y eso que tuvimos discrepancias, porque el modelo que él impulsaba implicaba un modelo de concentración, mientras nosotros en FAA queríamos una agricultura con pequeños productores”. De todos modos, Buzzi destacó sentirse “en su mismo pelotón, porque sus valores y su condición de buena persona hacían que pudiésemos convivir, aún en la diversidad de pensamientos. Porque ante todo Alvarado era un buen tipo, fiel a sus convicciones, con rectitud de intención y porque pensábamos que un modelo no podía superponer al otro, produciendo con posibilidades de desarrollo en el interior del país”.

Daniel Assef: “Un tipo que dio mucho al sector agropecuario”. “No puedo creer que hayan pasado 10 años del fallecimiento de un tipo que dio mucho al sector agropecuario”, declaró el economista Daniel Assef, ex gerente de Coninagro y actualmente asesor en al Federación de Acopiadores. Daniel recordó una anécdota con Alvarado durante una Expoagro: “Oscar me llamó desde el stand de CREA y me dijo ´cómo puede ser que una empresa automotriz anuncie una inversión millonaria, le ponga un casco al presidente y lo traiga para cortar una cinta, mientras que nosotros, que invertimos miles de millones de dólares al año, no podemos hacer eso´. De allí surgió el famoso documento “De la tierra al país”, que hicimos en ese momento con la Mesa de Enlace y con el equipo técnico de CREA, donde informábamos cuál era la inversión anual del agro. Siempre lo recuerdo luego de esa caminata en Expoagro”, manifestó Assef. 

¿Quién fue Oscar Alvarado? Con tan sólo 50 años de vida, Oscar Alvarado sufrió un paro cardíaco mientras descansaba en Ushuaia, pero su corazón por el legado de la filosofía familiar sigue latiendo. Es que una de sus grandes metas fue haber fundado El Tejar Agropecuaria, una empresa que a pesar de haber nacido como un pequeño emprendimiento creció hasta convertirse en una gran red que, sin embargo, supo mantener el acento familiar. El Tejar, que nació de la unión de varios productores de base ganadera en el centro de y oeste de Buenos Aires, llegó a convertirse en una de las principales compañías agrícolas del Cono Sur, porque ese espíritu innovador que caracterizaba a su fundador, le dio visión global, llevándola a Brasil, Uruguay, Bolivia, Paraguay y Colombia. Alvarado, que parecía sentirse más cómodo con el mote de emprendedor que el de empresario, era el padre de 6 hijos junto con su mujer de toda la vida. También fue uno de los creadores de Bioceres, compañía argentina dedicada a la biotecnología agrícola, y tuvo tiempo para impregnarse de un gran activismo dirigencial: fue miembro de la Regional Centro II Sur de Aapresid, presidente de la Asociación Argentina del Girasol (Asagir) y de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA).

Oscar Alvarado, un líder que dejó huella

Por Christian Mira. La Nación Campo. 05/09/20.

Hay personas que dejan una huella. Cuando ya no están se los recuerda, pero no para quedarse en la nostalgia o venerando el pasado, sino para destacar cuánto de su trayectoria ilumina el presente y permite reflexionar sobre el contexto en el que se desenvolvieron. Una de esas personas es Oscar Alvarado. Este jueves se cumplen diez años de su muerte, muy temprana, a los 50 años, en la lejana Ushuaia, lugar que había elegido para tomarse un descanso por unos días. Sus colegas y colaboradores más cercanos lo definen hoy como un visionario y un adelantado a su tiempo. Un líder nato.

Como productor comenzó a trabajar en campos de cría de su padre en la cuenca del Salado. "Podría haberse conformado con administrar esa herencia. Pero no lo hizo. Desarrolló un planteo de engorde de los terneros y luego instaló un autoservicio en Saladillo donde se vendía carne de los animales producidos", recuerda alguien que lo conoció bien. Poco a poco fue descubriendo posibilidades para crecer, como el arrendamiento en campos de terceros. Junto con otros productores del oeste de la provincia de Buenos Aires creó El Tejar, que años más tarde se convertiría en una empresa agroindustrial que sembraba unas 120.000 hectáreas por año en la Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Uruguay y Paraguay. "Pensaba en una compañía agropecuaria global de clase mundial", recuerda uno de sus colaboradores.

Claramente, Alvarado fue uno de los empresarios agropecuarios que lideró el proceso de trabajo en red, con contratistas, empresas de insumos, servicios financieros y pymes de distinto tipo. En un país normal, empresas como El Tejar, reciben el respaldo de los gobiernos donde actúan, no como prebendas, sino para que puedan dar el salto a su internacionalización y generar oportunidades de inversión y trabajo para los argentinos. Las Cargill, los Bunge y los Louis Dreyfus de este mundo comenzaron como empresas familiares. Pero no ocurre eso. Padecen la inestabilidad de las reglas de juego y, en algunos casos, la hostilidad de los gobiernos de turno. El propio Oscar Alvarado la sufrió en carne propia. Por apoyar la lucha contra la 125 en 2008 fue atacado por el entonces secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno porque creía que financiaba a los autoconvocados.

En su rol de dirigente, Alvarado formó parte del CREA Roque Pérez Saladillo y ocupó distintas responsabilidades en el movimiento, hasta llegar a ser presidente de Aacrea, entre 2007 y 2009. Desde allí, impulsó la construcción de "capital social". En su gestión, recuerdan sus excolaboradores, desarrolló programas de responsabilidad social empresaria para la formación de líderes comunitarios y de proyectos educativos como EduCREA. También fue miembro de la regional Aapresid Centro Sur II, presidente de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir) y director de Bioceres, compañía argentina líder de biotecnología. Hablaba de generar confianza.

"En el plano de las relaciones laborales, Oscar impulsó el concepto según el cual las empresas deben ser un ámbito para el desarrollo integral de todas las personas", recuerda hoy uno de sus amigos. Él mismo decía que las empresas "no son solo un medio para generar dinero y cumplir sueños, sino que 'deben colaborar en el crecimiento de todos sus integrantes' y de la comunidad en la que se insertan". Para sus colaboradores, Alvarado "siempre tuvo como centro a la persona y creía que se pueden hacer buenas empresas sobre buenas personas y buenos principios".

En una entrevista que brindó a este cronista en 2007, cuando se le preguntaba por la creciente demanda mundial de alimentos que le daba una gran oportunidad a la Argentina, respondía: "El reto es convertir esa oportunidad de negocios en conseguir una mejor calidad de vida para todos. Para eso se necesita un Estado que genere un marco institucional que promueva la capacitación, la inversión y las ganas de construir empresas. Desde la sociedad civil, hay que aprovechar la oportunidad para construir empresas, no negocios". Sin pretender demonizar a los negocios, explicaba que las empresas se definían como un grupo de personas compartiendo valores, "detrás de un sueño compartido" y que el objetivo final de una empresa "es conseguir el bienestar de todas las personas vinculadas a ella". En ese entonces, para Alvarado había algo claro "en la Argentina sobran negocios y faltan empresas; si no, no tendríamos esta situación de pobreza, inequidad y falta desarrollo".

Alvarado también creía que el agro debía mejorar su relación con el resto de la sociedad, buscando otras formas de comunicación. "Parece que bailamos entre primos", decía, entre risas. Liderazgos como el de Oscar Alvarado, y el de tantos otros dirigentes y empresarios del agro, marcaron un camino. Se trata de tomar ejemplos de quienes abrieron nuevos horizontes.

El negocio de Los Grobo llegó a Harvard

Los estudiantes de Harvard, se dedicaron a analizar el caso del grupo "Los Grobo" como un camino original de construcción de una empresa agroindustrial en el Mercosur. IEco Clarín 7 FEB 2011 

Grobocopatel será Doctor Honoris Causa de la Universidad de Concepción del Uruguay Agromeat. 03 de noviembre de 2020

Y un antiguo artículo de este blog, relacionado: 

domingo, 26 de enero de 2014

Fotos de iglesias I




 


 











 









 







  










Quieras o no, están en todos lados. Son tanto una expresión del poder político de la religión como de la cultura de la gente, que sostuvo sus mitos a través de los tiempos. No existirían semejante movida sin ese sustento. ¿Cómo pueden haber construído semejantes colosos esos raros tipos de aspecto beatífico e inofensivo vestidos de túnica que hablan suave en nombre de Dios? Las iglesias suelen ser más fastuosas que todo el pueblo (a veces sin hospital ni asfalto) que las rodea. Lo siento: no puedo explicar el mundo.
 
Como a cualquier turista pánfilo, de paso o en vacaciones, las iglesias atraen mi atención. No es por mi alta religiosidad ni por la iconografía que contienen: me atraen su arquitectura, su entorno, el misticismo que suponen, su paz interior. Y las historias que suelen encerrar. No me gustan todas: las góticas me parecen frías y antiestéticas. Y puedo visitar museos de historia o arqueología, pero nada más infeliz que uno de arte sacro, a puro martirio, flagelación y sangre.

Una tarde aburrida cualquiera me puse a revolver fotografías que incluyeran templos y extraje estas entre las más pasables. Como podrán apreciar abajo, continué desempolvando muchas más digitales religiosas para la colección. Horanosaurus.

Las fotos, de arriba hacia abajo (todas en la República Argentina):

1. Capilla San Rafael Arcángel (3348 msnm), Piedra del Molino-Cuesta del Obispo, Provincia de Salta.

2-3. Parroquia San José de Cachi (año 1796--2280 msnm), Pcia. de Salta. 
4-5-6. Capilla de Villa Nougués (1918--1250 msnm), Pcia. de Tucumán. 
7-8-9. Capilla jesuítica-La Banda, Tafí del Valle (1718/1914--1976 msnm), Tucumán.
10 a 15 (más 6 de  interiores). Iglesia Nuestra Señora del Milagro o de San Francisco, Yavi (1690--3440 msnm), Pcia. de Salta. 
16-17. Iglesia de Rinconada (1670/1791/sXX--3870 msnm), Pcia. de Jujuy. 
18-19. Iglesia de Purmamarca (1648--2193 msnm), Pcia. de Jujuy. 
20 a 23. Iglesia Nuestra Señora del Rosario, Tilcara (1797/1865--2461 msnm), Pcia. de Jujuy. 
24 a 26. Iglesia catedral de La Candelaria y San Antonio (1641--2939 msnm), Humahuaca, Jujuy.
27 a 30. Iglesia de San Francisco de Paula,  Uquía 
(año 1691--2818 msnm), Pcia. de Jujuy. Ver pinturas ángeles arcabuceros en https://www.lanacion.com.ar/revista-lugares/en-jujuy-los-angeles-arcabuceros-las-magnificas-pinturas-escondidas-en-una-iglesia-de-la-quebrada-de-nid04092021/
31. Capilla de la Inmaculada Concepción, Huacalera (1655--2642 msnm), Jujuy.