martes, 21 de enero de 2014

Agua de la canilla... y sin plásticos...



Aunque casi todos parecen sentirse a gusto con la globalización (los poderosos, la clase política que vive de arriba y otros inescrupulosos, más millones de indiferentes), los bienintencionados podríamos ganar esta pequeña batalla con un poquito de buena voluntad. Resultaría incluso una oportunidad interesante de rebelarse contra algo en forma fácil y sin consecuencias perniciosas para burgueses de convicciones ecológicas livianas y clase media encasillada como 'progre'. Me refiero a dejar de lado el 'aputasado' consumo de agua embotellada y aprovechar la bendición del agua corriente purificada de la canilla, que no se consigue en cualquier país ni en muchas poblaciones del nuestro. Los argumentos para negarnos a comprarla son variados y demoledores y mejor leerlos de los artículos que pego abajo que esperar que lo haga el amateur Horanosaurus: básicamente, nos crearon una necesidad-innecesaria y nosotros obedecimos como borregos. Horanosaurus.

PD: los populistas mediocres del kirchnerismo -votados por tres de cada 10 argentinos recientemente- quitaron del proyecto del nuevo Código Civil, a punto de aprobarse, la responsabilidad del estado argentino de proveer agua potable a su población. Quizás copiaron y pegaron mal apurados para volverse a disfrutar de los placeres de Puerto Madero o Punta del Este. Quizás encontraron el filón de otro negociado (si Boudou es aún presidente del Senado argentino!). Nos están afanando otro derecho pero no les cae la ficha y nadie le da bola a nada. Pensar en el prójimo y mover el culo por los demás no está de moda.   


Por Fernando Diez (*) Para LA NACION 11/01/14. En reuniones empresarias y sindicales, en las conferencias de prensa, en las reuniones de organismos de gobierno, en las conferencias internacionales y académicas, en todos lados, las mesas están presididas por una batería de botellitas descartables de plástico, llenas de agua. Estas conferencias de prensa y reuniones políticas se transmiten en vivo por las pantallas de televisión a todo el mundo, escenificando para nuestros niños cuál es el comportamiento ejemplar que esperamos de ellos: consumir agua en envases descartables. Si los políticos, los líderes religiosos y los héroes deportivos lo hacen, no quedan dudas. Dos inferencias inevitables surgen de esta escena: el agua pública no es saludable y, en cambio, sí es saludable descartar dos o tres botellas plásticas todos los días.

La aprehensión y la afectación se mezclan en este nuevo culto por el agua envasada. En todo el mundo, la gente que puede decidir lo que toma ha pasado a tomar agua envasada. Al principio parecía una moda excéntrica, pero luego se transformó en una obsesión que ganó las mentes de todo aquel preocupado por su salud. Comenzó en las grandes capitales del mundo como un signo de sofisticación que presumía de un gusto más desarrollado que el de los demás. Eso fue hace unos treinta años, cuando uno podía sorprenderse de que en Nueva York se tomara agua importada de Francia en elegantes botellitas verdes. En un acto de exhibicionismo y versación culinaria, en la mesa de enfrente alguien prefería una botella de agua italiana. 

En poco tiempo, esta extravagancia se multiplicó de un modo tal que las grandes empresas de alimentos adivinaron que sería importante posicionarse en el mercado del agua envasada. Compraron las compañías tradicionales y promovieron el consumo de agua mineral con toda clase de declaraciones de saludable pureza, una indirecta recomendación a no tomar el agua de red, o sea, el agua de la canilla. Esta insistencia en las declaradas virtudes de las aguas envasadas terminó por minar la confianza del público en el agua de la red. La campaña fue tan ingeniosamente desarrollada que años después una importante mayoría dudaba de si el agua de la canilla no dañaría su salud. Millones se invirtieron en este sutil pero persistente mensaje, que alcanzó todos los rincones de la tierra. Al fin, el agua mineral y el agua envasada en general se transformaron en una necesidad. No una necesidad más, sino en una primera necesidad. Había llegado el momento clave esperado: la gente tenía (tiene) miedo del agua pública. 

No se piense que éste es un fenómeno local. Es un fenómeno mundial, o por lo menos de la parte del mundo en que vivimos. En México DF, atentos funcionarios públicos preocupados por mi salud no me permitieron tomar agua de red. Mis amigos brasileños me recomiendan no hacerlo.

Ésta es una percepción que se afirmó más extensamente en nuestros países, donde la confianza en el Estado y, por lo tanto en lo público, es débil y, a veces, casi nula. En los países del Norte aún se confía en el agua pública. En Estados Unidos, en la mayoría de los restaurantes, cuando uno ocupa una mesa, primero sirven una jarra con agua (de red) antes de tomar el pedido. En Francia puede costar un poco más, pero en el restaurante medio, basta pedir de l'eau , y traen un botellón con total naturalidad. Claro que en los restaurantes más caros y elegantes esto ya casi no sucede. En cambio, se ofrece al comensal elegir entre un listado de aguas minerales casi tan largo como el del vino. En los restaurantes de Buenos Aires es cada vez más difícil conseguir tomar agua de la canilla. En mi caso, que me niego a tomar de botellas descartables por razones ecológicas, he tenido que retirarme de un restaurante de medio pelo donde educadamente se me explicó "que no sirven agua de la canilla".

El derecho al agua era incluso algo reconocido por las monarquías absolutas, que consideraban una obligación ofrecer agua pública en la plaza. Pareciera que ahora esa idea no gobierna más la conciencia de nuestros dirigentes. Ellos prefieren tomar agua envasada. Si los dirigentes y los funcionarios, los propios responsables del Estado no se permiten tomar el agua de la red pública, entonces también están confirmando que habrá ciudadanos de primera que beberán agua de primera y ciudadanos de segunda que beberán el agua pública. Sin previa discusión, la responsabilidad del Estado de proveer agua potable fue borrada del anteproyecto del nuevo Código Civil, ahora a punto de aprobarse.

Parece inevitable que si el agua corriente ya es considerada insegura por quienes son responsables de que sea segura, es decir, potable, llegará el momento en que terminará siendo insegura. No es verdad que el agua embotellada sea más segura, pues la contaminación, si ocurre, está concentrada. Pero si en algunas ciudades el agua pública no fuera suficientemente buena, o se estuviesen relajando los exigentes y constantes controles de potabilidad que son la norma para el agua corriente, estaríamos aceptando un retroceso de lo público tanto más grave que cualquier otro, incluso de la ya notoria decadencia de la enseñanza y salud públicas, de las que la Argentina llegó a ser modelo. 

(*) arquitecto, miembro de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente y autor de Agenda Pendiente.



Pero, siempre, consumo solidario

"... podemos pensar en ejemplos muy cotidianos sobre la relación entre los problemas de servicios públicos y nuestro rol como consumidores y ciudadanos responsables. Mientras en el mundo más de mil millones de personas no tienen acceso al agua potable, y como consecuencia mueren anualmente dos millones de personas, la ciudad de Buenos Aires está bencecida por el río más ancho del mundo. Tal vez contar con esta cercana fuente de agua potable nos hace ser uno de los mayores consumidores de este preciado recurso a nivel planetario. La OMS (Organización Mundial de la Salud) indica que cada persona necesita al menos 50 litros del líquido en forma segura para aseo personal y para elaborar sus alimentos. Ciudades capitales como Madrid, Estocolmo, Lisboa y Londres tienen un consumo per cápita de agua que va entre 130 y 160 litros por día. En Buenos Aires, en cambio nuestro consumo diario per cápita se eleva a unos 630 litros (...) derrochar el agua en Buenos Aires o en cualquier ciudad del mundo es un crimen (...)" Lucas Campodónico -director de la ONG Ecomanía- en "Hacen falta consumidores solidarios". Suplemento Comunidad diario La Nación. 01/02/14.  


La Nación 21/08/09. Crónicas norteamericanas-Por Mario Diament. MIAMI. Tal vez sea la recesión, una mayor conciencia ambiental o una combinación de ambas, pero el hecho es que, por primera vez en una década, las ventas de agua embotellada en los Estados Unidos han registrado un bajón.

Lo que muchos consideraron el mayor golpe comercial desde que DeBeers inventó el mercado de los diamantes proclamando que eran "el mejor amigo de la mujer", el agua embotellada pasó de ser una curiosidad en la década del 70, a una moda en los 80, a una forma de consumo obligatorio a partir de los 90. La imagen de una esbelta veinteañera, vestida con ropa deportiva y acarreando su infaltable botella de agua, bien podría ser el póster cultural de finales del siglo XX.


Entre 1990 y 1997, las ventas de agua embotellada en los Estados Unidos pasaron de 115 millones a 4000 millones de dólares. Entre 1997 y 2006, aumentaron el 170%, hasta totalizar 10.800 millones de dólares. Pero el año pasado, lo norteamericanos consumieron 400 millones de litros menos que el año anterior, de 110 litros per cápita en 2007, a 107 en 2008, según la revista Beverage World. 

Hasta el severo Wall Street Journal se preguntaba la semana pasada si no estaríamos presenciando el principio del fin del boom del agua embotellada. Argumentó que Nestlé S.A., el mayor grupo en ventas de alimentos y bebidas del mundo, había registrado una caída del 3% en las ganancias de la primera mitad del año, y que el segmento más débil de su operación era la división de agua embotellada, responsable del 10% del total de las ventas de la compañía. Nestlé comercializa una docena de marcas de agua embotellada, incluidas Perrier, San Pellegrino, Poland Spring y Zephyrhills. 

Un litro de agua embotellada en un supermercado cuesta un promedio de 70 centavos en los Estados Unidos. En un restaurante puede costar entre 4 y 8 dólares. Esto es más que el precio de la nafta, que en estos días anda en alrededor de 65 centavos el litro. 

De modo que, probablemente, el principal factor en la caída de las ventas sea el económico. Muchas empresas que antes ofrecían agua embotellada gratuitamente a su personal dejaron de hacerlo, como una forma de reducir sus gastos, mientras que el consumidor individual, que antes cargaba mecánicamente su docena de botellas en el carrito, ahora lo piensa dos veces. 

Ni más limpia ni más sana

El fenómeno está acompañado de estudios que demuestran que al agua embotellada que se vende en los Estados Unidos no es necesariamente ni más limpia ni más sana que la que proviene de las canillas, sino que, en varios casos, hasta es significativamente inferior. 

Según una investigación de cuatro años realizada por el Consejo de Defensa de Recursos Naturales (NRDC), una de las más respetadas organizaciones ambientalistas del país, que incluyó el análisis de más de 1000 botellas de agua de 103 diferentes marcas, reveló que un tercio de ellas contenían diversos niveles de contaminación, incluso químicos orgánicos sintéticos, bacterias y arsénico. 

El otro problema son las botellas. La mayor parte de los envases son de tereftalato de polietileno, un producto hecho a base de petróleo crudo. Según un estudio realizado por la Universidad de Louisville, se requieren 17 millones de barriles de petróleo para producir las 30.000 millones de botellas que se venden anualmente en los Estados Unidos. Más grave aún, el 86% de estos envases no son reciclados, lo que significa que tomará entre 400 y 1000 años degradarlas, según el Instituto de Reciclaje de Envases (CRI). 

Esto ha llevado a muchos restaurantes y hoteles en las principales ciudades del país a dejar de ofrecer agua embotellada, citando sus preocupaciones ambientalistas, pero igualmente preocupados por el costo que implica la operación de descarte y reciclado de los envases. Prefieren instalar sistemas de filtrado y ofrecer el agua en bidones. 

Si el negocio del agua embotellada efectivamente declina, tal vez el próximo gran boom sea el aire envasado. Podría empezar en las líneas aéreas, empeñadas en vender todo cuanto sea posible, y luego extenderse a las grandes ciudades. Con el nivel de contaminación ambiental en ascenso, nadie debería sorprenderse.

---Fotos (no mías): puerto de Olivos-Buenos Aires repleto de botellas que recalan en sus playas arrojadas por imbéciles de distinta posición social, situación que se repite en toda la ribera bonaerense del Río de la Plata cada vez que sopla una sudestada. Luego, río Citarun en Java, que dicen es el más sucio del planeta.

BONUS TRACK: pasado ya un tiempito, este reportaje a el hidrosommelier argentino Horacio Bustos confirma mi teoría. El título lo dice todo. Horanosaurus.


Horacio Bustos. Nuestro único hidrosommelier revela dónde están las mejores canillas del país. Por Hernán Firpo. Clarín Spot. 20/01/19.

-¿No es aburrido catar agua? Bah, teniendo tantas opciones... -Me motivó un docente cuando hice la carrera de sommelier. El agua se puede catar y esto no existía en nuestro país, sí en Europa. Las aguas son diferentes unas de otras y hay muchísimas. Para empezar podría decirte que el agua no es insípida. Los minerales le dan sabor. Tampoco es incolora y en cuanto a que es inodora, las aguas de la Argentina son de baja mineralidad, por lo que no tienen aromas o no lo tienen básicamente, pero yo soy jurado internacional y cuando se eligen las mejores aguas del mundo, en ese sentido, creeme, la diferencia se siente. Hay aguas con bajos o altos sodios. Acá hay dos aguas que son muy conocidas: Villavicencio y Eco de los Andes. Si las probás de manera simultánea en dos copas, la Eco es muy neutra y la Villavicencio, con 110 miligramos de sodio por litro, tiene cierta salinidad y es más concentrada. El calcio y el magnesio otorgan cierta dureza, astringencia, cierto cuerpo intenso. Las aguas argentinas no son tan duras. La famosa marca Evian, originaria de Francia, sí. Es un producto con alto contenido de calcio y magnesio.

-¿Es necesario tomar agua mineral? -A ver, hablando de salud o hidratación, si el agua de la canilla está bien tratada, como generalmente lo está en nuestro país, tomar agua mineral no es necesario. Además, es un gasto de aquellos... Para hacer cata de agua hay que estar a full. Es decir, lo tengo que hacerlo prácticamente en ayunas. Vérselas con el agua, con cien aguas distintas, si no estás realmente concentrado, perdés. ¿Se entiende lo que digo? Después de todo estamos hablando de agua...

-¿A qué mineral se suele referir el agua mineral que tomamos? -Vos tenés agua mineral natural y mineralizada. Son las dos clasificaciones más conocidas. El agua mineralizada puede ser agua potable con agregado de minerales. Glaciar, por ejemplo, es un tipo de agua mineralizada artificialmente. Tiene 10 miligramos de sodio por litro. Los minerales del agua son sodio, magnesio, calcio y bicarbonatos. Eco de Los Andes o Villavicencio se envasan en las surgentes naturales, o sea en Mendoza.

-¿En qué lugar del país están las mejores canillas para tomar agua? -El agua de la Ciudad de Buenos Aires posee un proceso de potabilización impotante. Tiene un seguimiento eficiente. Sensorialmente hablando presenta características de cloro, pero en cuanto al consumo no hay ningún problema. Son canillas que recomiendo. Misiones también tiene buen agua de la canilla por las mayores precipitaciones. Y los acuíferos de la Patagonia generan aguas interesantes. Allí también hay muy buenas marcas de agua mineral. Orizon, un agua mineral y natural de manantial de Comodoro Rivadavia, es un caso. Y la misionera San Javier es de las mejores que probé. Ambas ganaron concursos.

-¿Es cierto que Shakira, en sus giras, exige una marca de agua mineral argentina? -Creo que sí. La que me acuerdo que compraba agua argentina era Angelina Jolie. Es fanática de Seductive, una marca de Córdoba que se extrae a unos 130 metros de profundidad en la Sierra de El Tala. Se trata de empresas que van más dirigidas al mercado externo y que los porteños, por ejemplo, casi no tenemos el gusto de conocer.

-O sea que vos serías el único catador de aguas minerales del país... ¿Tenés título habilitante? -Acá soy el único sommelier de agua, sí. Tengo patentada la marca “hidrosommelier”. El estudio más importante es la carrera de sommelier, donde se ven todas las temáticas de vino, té, aceites, aguas, mate, etc. Allí uno se especializa en un área, como en mi caso con el agua. Luego seguí profesionalizándome en Italia y en el Círculo de Hidrocatadores europeos, del cual soy miembro de honor. El profesor que me motivó en el estudio del tema es el geólogo Luis Fontana, del Centro de Enólogos de Buenos Aires.

-¿Te pagan bien? -Mi trabajo pasa más por mi escuela de té, Gyokuro, donde se dictan los cursos de Tea Sommelier y Tea Master. No es casual una y otra actividad: el té y el agua están muy relacionados. Para hebras buenas yo suelo usar aguas buenas.

-Del 1 al 10, ¿cuánto sabemos de aguas minerales? -El número es muy bajo. Los argentinos no tenemos cultura de consumo de agua mineral.

-¿Cuál es la mejor a nivel local? -Honestamente destaco muchas aguas nacionales. Las de la provincia de Misiones tienen características dulces y son muy agradables. Cuando hablo de dulzor no estoy hablando de agua azcucarada, sino de agua que no tiene acidez. Hay aguas como Perrier, famosa marca francesa, que tiene burbujas y notás su acidez, una característica que te deja en la boca la sensación de algo fresco. Acidez es sinónimo frescor. En la Argentina no hay nada igual. Hace unos meses fui jurado de cata en Ecuador y probé un agua llamada Roi, de Eslovenia. Me pareció súper intensa, con mucho cuerpo. La tomabas pensando que podría, tranquilamente, reemplazar al vino: 8.000 miligramos de minerales disueltos en un litro de agua. Esto es un extremo que te permite entender, como decía antes, que el agua no es insípida.

-Como sucede con las cervezas, ¿se corre el riesgo de que aparezca el “agua mineral artesanal”? -En principo el agua es perforación o vertiente. Y no estoy a favor de las aguas saborizadas, porque tienen muchos conservantes. Dejan de ser agua para tratar de ser un jugo. No las recomiendo. En el caso de buscar consumir los dos litros de agua diarios, tampoco sirven. Hay que tomar agua sola. Las saborizadas no están en la franja de aguas para hidratación.

-¿Y la mejor marca a nivel mundial? -Hay una española interesante, Mondariz. Yo la considero muy prolija. Es difícil imponer marcas porque la gente no sabe del tema. De todos modos, el consumo gourmet de casi todo también favoreció al mercado de las aguas. Pasó con el vino y hasta con los aceites de oliva y el té, por qué no con el agua...

-¿Quién inventó lo de “finamente gasificada”? -Entiendo que fue una cosa del Grupo Danone para el rotulado del agua Ser. Es una denominación que proviene de las aguas saborizadas. Los vinos espumantes, por caso, pueden tener “finas características de burbujas”.

-¿Qué estaría ocurriendo con el rubro de la soda o lo “bruscamente” gasificado? -El agua con gas no es tan consumida como el agua sin gas. La soda de sifón tiene una burbuja imponente. Yo no manejo información al respecto, pero las catas nunca incluyen sodas. Las catas se hacen sobre aguas tranquilas.

-¿Quién sea capaz de catar agua mineral es capaz de catar cualquier otro líquido? -Es una cuestión de práctica. No se trata de algo innato. Todo el mundo puede prestarle atención a sus sentidos, es un aprendizaje. Las uvas demandan mucha concentración para saber si es un syrah australiano o un merlot. Tenés tantas variedades que no es para nada fácil. El agua, justamente por su particular sutileza, también presenta complicaciones.

-¿Después de los dos litros diarios recomendados, el agua ya empieza a hacer mal?
-En principio no, pero hay contraindicaciones: si te excedés y tomás mucho más de lo recomendable, existen trastornos tales como la potomía que, se dice, puede modificar el normal funcionamiento de los riñones.

-La fantasía es que la Villavicencio baja de un arroyo y se mete en la botella que espera en una desembocadura… -Es bastante aproximado. Se envasa en el lugar de origen porque es agua mineral natural.


-¿Y marida bien 50 % de agua mineral y 50 % de agua de la canilla? -La verdad, nunca lo probé. Es más, el blend de aguas no existe.

OTRAS ENTRADAS RELACIONADAS EN ESTE BLOG:

31/01/13 – El modelo sojero
09/05/14 – Antiderroche
10/06/16 – Transgénicos

sábado, 4 de enero de 2014

Perón según Eugenio Rom


Después de un encuentro social, en la primavera de 1967, Juan Domingo Perón invitó a su casa de Puerta de Hierro del exilio madrileño al periodista argentino Eugenio Rom. Eso quiere decir cuando aquí Onganía estaba sentado arriba de las urnas, mientras 'el General' era ignorado y traicionado políticamente por dirigentes ambiciosos de baja calaña y antes que se convirtiera en referente y dominara estratégicamente el futuro argentino desde España. En sucesivas entrevistas le dió a Rom una lección abreviada de historia nacional que grabó y tradujo añares después en "Así hablaba Juan Perón" (Peña Lillo Editor, 1980). Una síntesis que fue festejada en su momento por el mismísimo José María 'Pepe' Rosa (1). De la introducción de ese libro están extraídos los párrafos de adelante, donde el autor describe la personalidad del tres veces presidente de nuestro país y uno de nuestros últimos estadistas:

“Perón era un hombre alto; más bien grueso, que se movía con una gran agilidad. Se notaba que había sido deportista. Transmitía una tremenda corriente de simpatía a su alrededor. Era imposible que esto hubiera pasado desapercibido para nadie, como era imposible también, que él  pasase inadvertido en ninguna parte. Poseía, en aquel entonces, el pelo bien negro. Con pocas canas en las sienes. El cutis de sus mejillas, estaba surcado por muchas venitas que resaltaban al mirarlo de cerca.

Tenía apostura. Algo del Gardel de los retratos de su buena época. Pero con un aire más ‘campechano’, a la manera de los hombres de nuestro campo. Había algo en él que decía que ese hombre era de nuestra tierra y no de ningún otro lugar. Era indudablemente ‘muy argentino’.

Cultural y espiritualmente era un hombre del Mediterráneo, algo de italiano, de español y de francés. Digamos, un prototipo de ‘latino’. Esto, por su forma de encarar las cosas, parecía tenerlo muy en cuenta.  Hablaba de estos países como de algo más cercano a nosotros. No así cuando se refería a los países ‘germano-sajones’. Los veía con una especie de recelo. Como si algo inconveniente esperase permanentemente  de ellos. Así nuestra cultura y civilización greco-romana, no les pertenecía del todo a ellos.

La mentalidad de Perón nunca pudo comprender los horrores que se cometieron durante la Segunda Guerra Mundial; era curioso, que dada su formación militar, no pudiera soportar la idea de la violencia. 

Sus modales personales, eran de una gran amabilidad. Pocas veces he conocido, una persona tan bien educada en el trato cotidiano.

Merece un párrafo aparte el poder que ejercía su simpatía personal. No era un simple ‘hombre político’ que trata de caer bien. No. Era mucho más que eso. Era la simpatía hecha persona. Es absolutamente imposible que alguien que haya tenido la oportunidad de tratarlo personalmente, no haya sentido el impacto de esa simpatía. Esto aparte del ‘plano político’ y si tener en cuenta la impresión que causaba su tremenda personalidad.

Cuando hablaba jamás leía. Simplemente exponía. Como si fuese un profesor en una clase con sus alumnos. Dueño de una memoria asombrosa, había momentos en que yo, no podía creer que lo que me estaba diciendo, no lo estuviera leyendo en esos momentos. Tal vez fuera la influencia de sus años de profesor, en la Escuela Superior de Guerra. Fue profesor de Historia y de Estrategia.

Si alguna vez demoraba una respuesta, no es que estuviera vacilando. Jamás vacilaba. Era que estaba buscando la forma de hacer más fácil de comprender su ‘concepto’. Concepto que, siempre era el resultado de un profundísimo razonamiento. Porque esa era su fundamental virtud intelectual y  su mayor demostración de inteligencia: su tremenda capacidad de ‘razonar’. Y de ese razonamiento surgía la brillante luz de sus ideas. Y de sus ideas sus pensamientos. Y de sus pensamientos su Doctrina Nacional.

Resultaba difícil, mantener el hilo de un mismo tema de conversación. Muchas veces arrancábamos con un tema y terminábamos en otro distinto (...) Por ese tiempo, Perón estaba mentalmente en su mejor momento. Maduro y muy lúcido" (2).

Curiosamente, poquito tiempo después era invitado a la misma residencia madrileña -y en circunstancias parecidas pero ya no iguales (3)- el periodista y escritor tucumano Tomás Eloy Martínez, entonces corresponsal de un medio porteño en la capital española. Logró permiso para hacerle una serie de entrevistas a Perón con ánimo autobiografico, que fueron publicadas por ese tiempo en la muy en boga revista Panorama. T. E. Martínez consideraba que Perón era un gran fabulador que inventaba su propia imagen y redobló la apuesta investigándolo durante años y publicando en 1985 su exitosa "La novela de Perón". Claro que el propio autor definió a ese género como "licencia para mentir, para imaginar e inventar" e incluso engañó a varios incautos como el filósofo a la carta José Pablo Feinmann, que usó datos fabulados por Martínez como si fueran reales para su guión de la película "Evita, quien quiera oir que oiga". 

Traigo esto a cuento y contrasto a Rom y Tomás Eloy Martínez porque exhibieron diferentes imágenes del mismo Perón habiéndolo conocido bastante. O simplemente porque la realidad nunca es lineal y se embarra. Más bien que no depende de mi aclarar las contradicciones respecto a la estatura real de Perón: la info y los libros están por ahí dando vueltas a mano de quien lo desee. Pero yo sigo con mi propio ejercicio para descularlo y otro día sigo aquí con esos vericuetos. Horanosaurus. 

NOTAS

(1) “La explicación del pasado argentino que Perón ha logrado sintetizar en estas pocas páginas, a mi me ha costado el esfuerzo de tener que hacer trece volúmenes de Historia Argentina”. Pavada de definición brindada por el historiador José María Rosa a su colaborador Daniel Di Giacinti.

(2) Aclaraba Eugenio Rom que "Perón en ese tiempo estaba bastante abandonado  por sus compatriotas... estaba solo y prácticamente abandonado en Madrid. Los partidos políticos estaban disueltos por decreto y hablar de elecciones futuras era sacar patente de demente, con toda seguridad. Además Perón ‘estaba lejos’ y era ‘muy difícil verlo’ (…) Mientras, en la Argentina, algunos lo olvidaban, otros lo traicionaban". 

(3) 'El entorno' sobre el General se agrandaba (con López Rega incluído), y las idas y venidas de decenas de dirigentes para lograr 'la bendición' de Perón, iban en vertiginoso aumento.

OTRAS ENTRADAS RELACIONADAS EN ESTE BLOG:
  
13/06/10 – Fidel Castro dijo

jueves, 2 de enero de 2014

Política energética K y sindicalismo decadente


Antes de las vergonzosas privatizaciones menemistas, fueron cómplices de los empresarios de la "patria contratista". Cuando al fin llegaron, aplacaron la incertidumbre de los futuros despedidos y entregaron a los empleados y sus derechos al nuevo negocio propuesto por la banda de Roberto Dromi (hasta hace no mucho, asesor de De Vido y el gobierno kirchnerista). No podía hacerse nada, dijeron. Se hicieron amigos de las concesionarias monopólicas de los servicios y miraron para otro lado durante años de contratos basura, tercerizaciones y desinversión. Permitieron convertir a sus gremios en pañuelos a cambio del manejo de las obras sociales, receptáculo para viejos obreros retirados, y quien sabe que más. Patentaron el modelo de la democracia sindical de lista única permanente, la del club de amigos. Después de muchos años sin olas, ahora pendientes de una nueva oportunidad para compartir: la re-estatización de los fracasados servicios públicos. Hablo de la gran mayoría de los dirigentes sindicales argentinos. 

Pero me inspiran estos párrafos el otrora progresista modelo de Luz y Fuerza. Luz y Fuerza no fue un gremio cualquiera. Con Juan José Taccone al frente lideró un proyecto de autogestión obrera en la estatal SEGBA (Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires) que llamó la atención de todo el mundo sindicalizado y muchos sectores políticos (1), con el apoyo de los gobiernos de Juan Domingo Perón e Isabel Perón. Sin tratar de idealizar esa etapa, igual resultó demasiado para la mentalidad cuadrada de los milicos que vinieron en 1976. 

Como en cada golpe militar, el sector eléctrico fue adjudicado esa vez a la Marina. En SEGBA o Agua y Energía, por ejemplo, los presidentes eran almirantes, contra-almirantes o capitanes. El sindicato de Luz y Fuerza (LyF) era liderado por Oscar Smith cuando vino la dictadura y hacerle la primera huelga obrera al Proceso, oponiéndose al avasallamiento de derechos laborales, le costó la vida.  En ese entonces, LyF tenía unos 13ooo afiliados en todo el país. Lo sucedió -durante 28 años- Oscar Lescano, dirigente histórico de "los gordos" de la CGT,  una definición en si misma ("en alguna medida, todos tenemos que ver con lo que dijo Barrionuevo", dijo alguna vez - ver artículos relacionados abajo). 

Ahi nomás (1978/9) sobrevino la única estatización que debe haber hecho la dictadura militar. Fue prohijada por el ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, en complicidad con su secretario de Hacienda, Juan Alemann. Se trata de la escandalosa compra de la Compañía Italo Argentina de Electricidad. Martínez de Hoz había sido presidente de esa empresa y Roberto Alemann -hermano de  aquél y también funcionario de la dictadura-, socio de la CIAE. Puras casualidades, ¿vieron?  Francisco Soldati, una estrella más asociada de ese firmamento trucho. Por el negociado el Estado compró instalaciones obsoletas por 400 millones de dólares de aquella época. Ninguno de estos "próceres de la patria" fue castigado, como suele ocurrir. Por si fuera poco, el vampiro de las orejas largas y su equipo quebraron luego a las empresas públicas asignándoles créditos externos en realidad usados para sostener la economía. 

Pero lo que no pudo hacer Martínez de Hoz con el respaldo de la dictadura lo hizo Menem en su primera presidencia en nombre del mismísimo peronismo: privatizar -de cualquier modo- las empresas públicas. Pensar que unos años antes, durante el gobierno de Alfonsín, a su ministro Terragno los peronistas  casi lo matan por propulsar una asociación de Aerolíneas con una empresa sueca. Increíblemente, los argentinos premiaron a Menem en 1995, reeligiéndolo. Como senador casi vitalicio, en 2013 en La Rioja le erigieron un busto. 

Lo comenté hace tiempo en una vieja entrada referida a mi antiguo empleo en SEGBA. En 1991, llegó la privatización que la dividió en Edenor, Edesur y Edelap. Apenas trabajé en Edenor unos meses y me fui con una indemnización, denominada "retiro voluntario", que -como imaginarán- no era del todo voluntaria. Supe que los trabajadores que decidieron quedarse en las privatizadas fueron manoseados por nuevos gerentes eficientistas, para quienes -a pesar de su impagable experiencia laboral- eran poco menos que "indeseables". Los planteles eran cubiertos con pibes sin los "vicios" de los viejos estatales, aptos para moldear como masilla, mediante 'contratos basura' de bajo costo. No se afiliaban al gremio por su carácter de trabajo temporario y porque era mala palabra para las nuevas empresas (2) . Ah, las indemnizaciones las pagaba el Estado. El Sindicato de Luz y Fuerza terminó con algo más de 3000 afiliados. 

Después, la historia más reciente. Los gobiernos kirchneristas subsidiaron el consumo de energía (hasta el consumo de lujo de las clases más acomodadas y las multinacionales) reduciendo la tarifa real a los concesionarios. Una excusa suficiente para que invirtieran poco para modernizar las instalaciones obsoletas. Aunque, seamos sinceros, las pruebas están a la vista: ganen mucho o ganen poco, los empresarios/concesionarios llevan en su sangre ajustar al prójimo. Según indica el periodista Francisco Olivera, mientras las tarifas -incluyendo la industrial- aumentó en promedio el 68% desde 2001, los costos de distribución subieron 1108% (3) 

Los organismos oficiales de control específicos (ENRE-Ente Nacional de Regulación de la Electricidad) y los directores-funcionarios en las concesionarias, fueron vaciados de poder político o miraron para otro lado. En paralelo, la política de sustitución de importaciones y de expansión del consumo interno durante varios años de bonanza económica-sojera, hizo estallar el esquema energético. Los cortes de luz de todos los veranos, junto al pesado déficit de hidrocarburos,  me evitan opinar sobre el resultado de las omisiones de este Estado tonto a propósito. 

Como este es un país increíble, el ministro de "Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios" (flor de sello debe tener) es el mismo de hace diez años pero le echa la culpa a los demás de la crisis que su propia ineficiencia o complicidad generó. Es Julio De Vido y debe ser muy fiel a la causa (?) porque la presidente no lo echa. En este blog, hay algunas perlitas compiladas de esta gente en la antigua entrada "Política energética K: ¡que se vayan todos!":  el mismo jueguito de privatizar y estatizar de nuevo pero con YPF, siempre con la inestimable ayuda del siniestro Sr. Dromi. 

Mientras tanto, los militontos saltaron con banderitas y gritan eso de "el proyecto nacional y popular" cuando el gobierno argentino se apropió de  YPF. Parece que nunca supieron que su admirado Néstor Kirchner había aplaudido su privatización menemista y, ya presidente, luego le permitió a Repsol su vaciamiento. Parece que no se enteraron que ese santacruceño corrupto al que celebran operó para que su coterráneo Eskenazi comprara sin efectivo el 25% accionario. Parece que no leyeron que Kiciloff prometía decomisar la empresa y hace poco, sin ponerse colorado, aceptó pagarla ocho mil millones de dólares. ¿Son o se hacen?

Ahora, en el medio de una nueva, indefendible y antipopular crisis energética en su autodenominada 'década ganada',  otro gran experto en "yo no fui", el Coqui Capitanich (mientras Cristina toma fresco en el sur), amenazó demagógicamente a las privatizadas con la estatización. Seguramente habrá esperando un séquito de focas peronistas que ya aplaudieron las privatizaciones, listas para engañar al pueblo de nuevo. Ya lo sintetizó bien otro periodista: si este gobierno no ha podido fiscalizar a las concesionarias con las herramientas legales existentes, ¿cómo podrá conducir empresas nuevas estatizadas? ¿Cómo Mariano Recalde en Aerolíneas?

El sindicato de Luz y Fuerza -recién fallecido Lescano- está ahora conducido por un dirigente tradicional inseparable de la histórica y silenciosa lista única, llamado Rafael Mancuso. Acaba de declarar "si el gobierno decide estatizar las empresas de energía, vamos a acompañar" (4)  Seguramente alguno del palo preguntará entre bambalinas: "¿Cuánto hay para nosotros?" 

Los argentinos queremos abandonar los pantalones largos que nos dieron nuestros mayores al crecer y preferimos los cortos. Nunca triunfan aquí las grandes visiones. Ganan los popularmente denominados "vendehumo". Horanosaurus. 


     

NOTAS

(1) para indagar sobre la experiencia de autogestión en SEGBA -liderada por Juan Taccone- recomiendo el libro "La gestión sindical en Segba" del investigador Ricardo Graziano. Biblioteca Política Argentina. Centro Editor de América Latina. 1989. Pero hay más bibliografía sobre el tema, como el libro del mismo Taccone "900 días de autogestión en SEGBA". 

Nunca pude saber que pensaba al respecto Agustín Tosco, uno de los dirigentes sindicales más democráticos y honestos que tuvo la Argentina, cuya filiación política trotkista le significó muchas persecuciones políticas. Dirigió el sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba durante muchos años ('Cordobazo' de 1968 incluído),  siendo opositor a la conducción nacional de la Federación de Luz y Fuerza. 

(2) No es que no haya escuchado versiones distintas a esta síntesis pero creo que esa fue la situación general. Además, la gente es muy extraña en su relación con el poder y se adapta  a nuevas situaciones opresivas de distinta manera, muchas veces decadente. Por eso algunas opiniones no me convencen y las filtro. La rebeldía escaseó siempre. Por eso tenemos los dirigentes que nos tocan. 

No se a que testigo de época recurrir en mi ayuda; no se si alguien me prestó atención. Pero juro que cuando se sucedieron las privatizaciones menemistas estaba seguro que -una vez pasado el tiempo- algún partido o grupo político argentino haría campaña electoral por la estatización de los servicios públicos. Le erré por alguna pequeña formalidad. 

(3) ver artículo "Y la luz no venció a las tinieblas" de Jorge Olivera. La Nación 28/12/13. "Gran invento argentino: empresas que hacen lo posible por no vender".

(4)  Luz y Fuerza: "Si el Gobierno decide estatizar las empresas de energía, vamos a acompañar" La Nación 20/12/13. El jefe del sindicato, Rafael Mancuso, dijo que si se llegaran a estatizar las distribuidoras, el gremio va a apoyar; habló de la falta de inversión y de la "falta de cuadrillas".






Algunos artículos para leer sobre Luz y Fuerza, Lescano y Oscar Smith:

LA NACION. Lunes 09.09.13. Era uno de los referentes más importantes del sector conocido como "los gordos" de la CGT; falleció a los 80 años, en su casa.


Por Carlos Pagni | LA NACION. 10.09.13. “ Lescano pidió una entrevista en Olivos y le dijo (a Cristina Kirchner), con el tono tanguero que tenía: ‘Si no aumentás las tarifas te vas a poner la energía de sombrero’. Poca gente en el país conocía como él ese sector. El kirchnerismo le debe mucho. Sobre todo su silencio (...) Pero tal vez la longevidad política de Lescano deba ser atribuida también a otra peculiaridad: en la tradición de Vandor y de Triaca, era un gran jugador. Tenía, por lo tanto, una especie de distancia frente a las idas y vueltas del azar. En un país como la Argentina, quizás haya sido una ventaja”.


Por Diego Sehinkman. La Nación. Sábado 20/10/12. … los presidentes pasan, los Gordos quedan.  Oscar Lescano es secretario general de Luz y Fuerza hace 28 años (…) “en alguna medida, todos tenemos que ver con lo que dijo Barrionuevo (…) ¡Yo no le tengo miedo a nada! Ahora va a salir en una revista que tengo una casa en San Isidro, dos 4x4. Antes cuando publicaban algo así me ponía loco. Ahora me río, me importa un pito”.

- (la AFIP) debe saber que usted tiene una linda casa en San Isidro. -Con la AFIP no tengo problemas, tengo una casa linda, importante.
-¿Está a tu nombre? -No, está a nombre de una sociedad que yo compré (...)
 -A Ud. también le han hecho fama de jugador, de ser un habitué del casino en Mónaco. -Ah, me han hecho tanta fama.
-Pero el casino le gusta. -Toda mi vida me gustó el casino. Y cuando puedo voy, me gusta.
-¿Va siempre a Europa? -A Estados Unidos. Ultimamente, a Las Vegas. Hace dos o cuatro años.
-¿Qué le gusta del juego? -Me gusta mucho la ruleta, pero tampoco me enloquece. Ya pasó esa época. Fueron muchos años.
-Casi un adicto al juego... -No llegué a serlo, pero me gustaba, no lo puedo negar. Con los años a uno lo van curtiendo, uno se da cuenta de que eso no sirve y que, además, das una mala imagen (…) hace muchos años que no voy a ningún lado.
-Quizá se gastaba en la ruleta el sueldo de varios trabajadores... -[Se ríe] No, no tanto. Ud. está exagerando un poco [se tienta y se ríe con más intensidad].

"Somos necesarios para que haya paz social".  La Nación 04/12/11. Suplemento Enfoques. Entrevista a Oscar Lescano por Ricardo Carpena.

"Smith, Lescano y la miserabilidad de Pablo Moyano". Urgente 24. 24/05/11. Declaración de Oscar Lescano sobre la intervención del sindicato por los militares y la desaparición de Oscar Smith, durante el juicio por la Verdad.



"Smith murió en mi celda". Quién dice haber sido su compañero de prisión asegura que el sindicalista murió torturado, en enero de 1978. Clarín 20/04/98. Por Enrique Arrosagaray.




Y sobre el desmanejo de De Vido y el kirchnerismo en la política energética:


  
Clarín Sábado 30/11/13. Por Jorge Lanata. “The dream is over what can I say?” (“El sueño terminó, ¿qué puedo decirte?”) (de “God” escrita por John Lennon) No le vamos a pagar lo que ellos dicen, sino el costo real de la empresa. Dicen que son diez mil millones de dólares. ¿Y eso dónde está?”, dijo Axel Kicillof en 2012, un día después de anunciar el plan para confiscar YPF. Esta semana se supo que, si se cuenta el valor de bonos que Repsol podría cambiar antes del vencimiento, el pago por YPF sería de unos 8.000 millones de dólares. “Es imposible no pagar una indemnización porque es ilegal”, dijo Axel en estos días. La capacidad de reformulación del relato es inagotable: la tapa de Página/12 contaba así la información: “El preacuerdo de Argentina, España y México terminó doblegando la resistencia de Repsol”. Podrían haber dicho: les tapamos la boca con billetes. “Se están haciendo un poquito del PRO”, bromeó Mauricio Macri esta semana, refiriéndose a las nuevas medidas del Gobierno.

¿Le tocará a un ex marxista, hoy supuesto keynesiano, protagonizar el ajuste? Sería un buen chiste de humor negro de la Historia. El ajuste es como el personaje del Conde Drácula en la novela de Mary Shelley: sólo aparece en un capítulo pero esparce el miedo en todo el libro. Aunque la devaluación se produce en gotas homeopáticas igual sucede, y ahora el Gobierno parece decidido a aplicar la “sintonía fina” que tuvo que dejar después de las elecciones de 2011, cuando se anunció la eliminación de subsidios por zonas, comenzando por las ABC1, pero todo quedó en la nada después de la tragedia de Once.

El Gobierno sueña un sueño imposible: estirar el destino hasta el 2015. Algo difícil mientras, a la vez, se profundiza la etapa “fondo del frasco” y se ilusionan con la llegada de créditos externos. Deberían saber que no es Repsol la única de la cola: agréguense Club de París, CIADI y fondos buitre, y todo eso sin la garantía de que en ese entonces decidan invertir.

Las matemáticas son inflexibles. La pregunta sería: ¿pueden mantenerse los subsidios tal como están hoy? La respuesta es no. Pregunta 2: ¿Cómo mantener lo que no puede mantenerse? Esa es la respuesta que deberá dar el futuro. La discusión pasa por decidir quién pagará la cuenta. Pero veamos primero el ticket: –Un comunicado de FECOBA (Federación de Entidades del Combustible de la Provincia de Buenos Aires) aseguró esta semana que “la nafta especial tendría que estar, por lo menos, a 20 pesos el litro. Al ministro tendrían que darle un premio porque durante 10 años lo único que hizo fue tomar un país autoabastecido y lo llevó a una dependencia de 13 mil millones de dólares por año”.

Según un estudio de Montamat y Asociados, las distorsiones relativas al combustible son del 72%, lo que significa que si Argentina quisiera ajustar los estándares internos a los precios internacionales debería aumentar un 28%. Las distorsiones relativas al gas son del 24%, o sea que la tarifa real debería multiplicarse por cuatro en el precio promedio, pero por diez en el caso del valor de metro cúbico de gas residencial. Hoy, el valor de una garrafa en, por ejemplo, Pozo del Tigre, el pueblo de Formosa donde tienen “hambre de agua”, supera los 70 pesos y llega hasta los 100 cuando escasea.

El ex secretario de Energía Jorge Lapeña le explicó a Clarín el trasfondo de esta cuenta: “Cuando importamos pagamos 17 dólares el millón de BTU (la unidad con la que se compra y se vende el gas), pero se la cobramos a la demanda (entre residencias, industrias y GNC) un promedio de 3,5 dólares. La diferencia de 13,5 dólares es el subsidio que esta poniendo el Estado para que no se note el costo del gas importado. Hoy tenemos un 80% de subsidio de gas natural licuado. En el caso del gas importado de Bolivia, la importación nos cuesta 10 dólares y el Estado, de ese total, paga 7”.

Las distorsiones de la tarifa eléctrica llegan al 22%, con lo que habría que multiplicarlas por cinco para alcanzar las referencias internacionales. Para un consumo doméstico de unos 300 kwh mensuales promedio la tarifa en Capital es de 3,16 dólares oficiales (menos de veinte pesos). En Chile el valor mensual es de 50,13 dólares; en Uruguay de 70,65 y en México de 43,74 dólares. El abismo en este caso no sólo aparece con el exterior: en el interior la tarifa de luz es entre cuatro y cinco veces mayor que la que pagan los usuarios de Edenor y Edesur: los santafesinos pagan un promedio de 29,88 dólares y los cordobeses 26,58.

“Acá el problema es grave –le dice a Clarín Daniel Montamat– porque es doble. Tenés los precios atrasados y el dólar atrasado, entonces tiene un doble ajuste porque las distorsiones en la tarifa están calculadas al dólar oficial. Entonces, ¿tengo que corregir un 20% el precio del petróleo? Sí, pero con el dólar oficial; si devaluás el ajuste debería ser mayor ”.

Aunque acaba de sufrir un aumento que llevó la tarifa de 2,50 a 3,50 pesos, la empresa Subterráneos de Buenos Aires difundió en junio un comunicado según el cual el boleto del subte debería costar 7,47 pesos si no recibiera ningún subsidio. Ese sería el llamado “precio técnico” del boleto. Otra vez las matemáticas: el precio técnico surge de dividir el costo de explotación anual (1.868 millones) por la cantidad de pasajeros que viajaron durante 2012: 250 millones de personas. En París el boleto cuesta 1,70 euros, en Madrid 1,50 y en Nueva York 2,50 dólares.

“¡Entonces que pongan los salarios como en París y Nueva York!”, se exaltó esta semana en la radio Ismael Bermúdez. Esa discusión ya comenzó: por la inflación creciente las paritarias quedaron retrasadas y los gremios están pidiendo una suma fija de 2.000 pesos para fin de año. Proyectado al 2014, los maestros ya consiguieron en Salta un 28%, y eso marcará el tono de paritarias por demás conflictivas.

Los subsidios del área energética están en los 80.000 millones de pesos por año, unos 12 mil millones de dólares oficiales, lo que significa más de 3 puntos del PBI. “Sin subsidios, en cuanto a los servicios públicos domiciliarios deberíamos estar pagando un 300% más; y en cuanto al transporte público un 200%”, resume Fernando Blanco Muiño, de la Asociación de Consumidores. ¿Quién le pone, entonces, el cascabel al gato?


Por Ricardo Roa. Clarín 29/12/13. A veces no se sabe si habla en broma o en serio. En medio del caos y del sufrimiento por los cortes de luz, a De Vido se le ocurrió decir que “el sistema opera con normalidad”. Menos mal. Ninguno ha tenido en estos largos años la oportunidad de hacer y deshacer como este pingüino de la primera horneada. Más preciso sería decir deshacer. Y en eso pelea cuerpo a cuerpo con Moreno. Lo de Moreno es bien conocido: fue un misionero del proyecto Nac&Pop que entre otras cosas destruyó el INDEC. De Vido tiene tanta ideología como un chip y es capaz de hacer cualquier cosa, pero en los resultados es su hermano gemelo.

El ministro de Planificación, que lleva una década sin planificar nada que funcione, también se dice militante pero al verbo militar le antepuso siempre enriquecerse. Dicho de otro modo: hacer negocios valiéndose del Estado, como si eso fuera la militancia y no la degradación de la militancia. Militar es trabajar en favor de los otros.

En la era K, logró transformar el superávit energético en un déficit que en 2013 puede pasar los 7.000 millones de dólares. Rifó el autoabastecimiento y redujo a la mitad las reservas de gas, que han puesto en cortocircuito a toda la economía. Hizo dupla con Néstor para meter a los Eskenazi en Repsol y luego con Cristina para sacarlos y denunciarlos por vaciamiento.

Otros datos que hablan por sí solos: estatizó sin estatizar Aerolíneas y la convirtió en un barril sin fondo que se ha tragado ya 3.900 millones de dólares. Tuvo sueños compartidos con Bonafini que terminaron en una pesadilla y en otro pozo negro, y manejó negocios oscuros con Venezuela que la valija de Antonini Wilson sacó parcialmente a la luz.

Derivó a Lázaro Báez un paquete de obras en Santa Cruz que no admite precedentes ni comparaciones y su ministerio fue protagonista del negociado con Skanska, donde la Justicia probó coimas. Lo que hizo con los ferrocarriles está a la vista, aunque no esté a la vista aún la impresionante y turbia red de subsidios que tejió con las concesionarias.

Amazó una fortuna, pero ya no es el superministro que fue. Tuvo más poder que ningún otro y perdió más poder que ningún otro. Mantiene el reparto de la obra pública con la que premia o castiga y sigue siendo el regulador y más que eso, el jefe en las sombras de Edenor y de Edesur, aunque las acuse en público como si no tuviera nada que ver con ellas. No se puede creerle ni una palabra. “Confíen en nosotros”, le pidió también a la gente. Debió decir: prendan velas por nosotros.

Por Francisco Olivera  | LA NACION Sábado 21/12/13. "Ironía del sector, tuvo que apagarse la luz para dejarlo claro. En 2011, Amado Boudou llamaba todavía 'fracasados' al grupo de ocho ex secretarios de Energía que pronosticaban estos inconvenientes desde 2009..." 

Clarín 29/12/13. El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, volvió ayer a intimar a directivos de las eléctricas para que “pongan la cara y se hagan cargo de los cortes”, al tiempo que reiteró que por los problemas ocasionados se aplicarán fuertes multas a las empresas que incumplieron con la prestación del servicio. Sin una mínima autocrítica por la responsabilidad que le cabe al Gobierno, De Vido sostuvo que “ ante una ola de calor récord, vemos que las compañías no han estado a la altura del crecimiento y desarrollo que tuvo el resto de la industria energética”. Por su parte, el diputado nacional y líder del Frente Renovador, Sergio Massa, acusó a la Nación por los cortes y consideró que esos hechos son “sinónimo de fracaso, de errores y un claro síntoma de deterioro”. A su turno, la diputada de UNEN, Elisa Carrió, culpó a De Vido por el “fracaso de la política energética” y lo acusó de querer “negociar las multas que le corresponden a Edenor y Edesur”. Prometió, además, que iniciará un juicio contra el Estado Nacional por abandono de persona. “Esto es una clara ausencia de autoridad”, remarcó. Tras destacar que “los entes reguladores “violaron todas las normativas legales en materia de subsidios”, Carrió consideró que “Edenor y Edesur están quebradas y no tienen resto para hacer inversiones en mantenimiento”.

“Cada argentino que se queja porque se le pudren las cosas de la heladera es porque tiene el freezer lleno y hay gente que no puede comer, entonces los que tenemos no nos quejemos tanto”.  Hebe de Bonafini –presidente de Madres de Plaza de Mayo- en reportaje al periódico Tiempo Argentino, acerca de los cortes generalizados de luz en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano. Diciembre 2013.