
viernes, 26 de noviembre de 2010
martes, 23 de noviembre de 2010
Victor De Gennaro: hablando clarito
"El hambre es el mayor disciplinador social"
El fundador de la CTA asegura que Hugo Yasky, su rival interno, "pasará a la historia por su relación con el Gobierno y por ser el que originó la ruptura" de esa central obrera y considera que el modelo económico que aplica el kirchnerismo "concentra la riqueza y extranjeriza"
La Nación Enfoques Domingo 21 de noviembre de 2010. Publicado en edición impresa. Por Ricardo Carpena
Para algunos chistosos, muchos sindicalistas argentinos son como el aloe vera: cada semana se les descubren nuevas propiedades. Pensándolo mejor, además de ser un chiste viejo, es injusto porque cubre de sospechas de corrupción a todos los líderes gremiales, cuando, en rigor, se sabe que no todos encajan exactamente en el paradigma, tan autóctono, del dirigente enriquecido que representa a trabajadores empobrecidos.
Víctor De Gennaro se escapa de las características del gremialista estándar no sólo porque sigue viviendo en la casa de siempre en Lanús, por ejemplo, sino porque rompió con otra tradición tan arraigada en el mundo sindical: no buscó su reelección perpetua, como casi todos sus colegas, al frente de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), de la que fue secretario general desde 1984 hasta 1992, ni tampoco en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), esa competidora directa de la CGT que fundó y lideró entre 1992 y 2006 (que reivindica la autonomía respecto de cualquier partido y en la que se eligen las autoridades por el voto directo y secreto de los afiliados, que llegan a 1.400.000).
Es más: De Gennaro es tan distinto de muchos de sus colegas gremiales que se fue de las filas del peronismo en los años noventa, en rechazo al menemismo, e incluso abandonó el sindicalismo activo cuando dejó la CTA para dedicarse a una construcción política de centroizquierda, como lo está haciendo en la Constituyente Social. No debió de haber sido fácil la decisión para este peronista genéticamente puro, que hace poco cumplió 62 años (aunque aparenta veinte años menos), con tres hijos y dos nietos, al que algunos imaginan como el "Lula argentino", rótulo que él rechaza porque, más allá de los orígenes sindicales de ambos, los procesos políticos de cada país son distintos. Aun así, De Gennaro no descarta una candidatura presidencial, pero siempre que sea el resultado de asambleas que definan "un proyecto colectivo" porque, repite, "hay que construir políticas para millones de personas".
De Gennaro está en estas horas en medio de un fuego cruzado con el docente Hugo Yasky, su sucesor al frente de la CTA desde 2006 hasta septiembre pasado, en que se hicieron los comicios para renovar autoridades. Yasky, cercano al oficialismo, perdió las elecciones por más de 15.000 votos ante el estatal Pablo Micheli, aliado a De Gennaro, aunque la situación no está definida: debería volver a votarse en algunos distritos por algunas irregularidades, pero, ante la falta de acuerdo con sus rivales, Micheli amenazó hace 48 horas con la posibilidad de que su sector deje la CTA para formar otra organización.
"Yasky pasará a la historia por su relación con el Gobierno y por ser el que originó la ruptura de la CTA", advirtió De Gennaro en la entrevista con Enfoques. "El Tano", como lo llaman muchos, también criticó duramente al "sindicalismo empresarial", en donde ubica a los dirigentes de la CGT de Hugo Moyano, cuyo poder -dijo- "no está en los afiliados, sino en los negocios".
Y criticó al kirchnerismo por imponer "un modelo económico que es un modelo de consumo para los altos ingresos y para el exterior". De todas formas, piensa que la dirigencia tradicional no lucha en serio contra la pobreza porque no le conviene al poder: "El hambre es el mayor disciplinador social que existe -afirmó-. El hambre desestructura, te obliga a sobrevivir y así no podés pensar en tus derechos, tus deseos".
-Hay una lectura obvia que se hace a partir del asesinato del ferroviario Mariano Ferreyra: que este caso refleja la decadencia de un modelo sindical que tiene que recurrir a la violencia para defenderse a sí mismo y a sus negocios. ¿La comparte? - Me gusta decirlo al revés. Los negocios implican un modelo sindical. Los negocios de la concentración económica, de la privatización, de la tercerización, han creado un sindicalismo que se transformó en empresario. Esto empezó después de la dictadura con los grandes popes del sindicalismo que empezaron a asociarse a esa estructura económica que derivó en las AFJP, las aseguradoras de riesgos de trabajo, las acciones de empresas privatizadas y las empresas tercerizadas. Su poder no está en los afiliados, sino en los negocios. Y ese sindicalismo es socio de los grupos empresariales y del Gobierno que, evidentemente, subvenciona ese tipo de prácticas. La consecuencia es este grado de deterioro que trata de impedir la democracia. Por eso muchos no quieren la democracia y la libertad sindical. Por ejemplo, no hay delegados: según estadísticas del año pasado del Ministerio de Trabajo, en el 87% de los establecimientos privados no tienen delegados. La falta de libertad y democracia sindical en el lugar donde se genera la riqueza es la clave de que se aliente este modelo de sindicalismo.
-No es la primera muerte en algún enfrentamiento en los gremios, pero parece que tampoco alcanza para que el poder político decida cambiar este modelo sindical. -La mayoría de las expresiones partidarias, gubernamentales o legislativas funcionan como gerentes de los grandes grupos económicos. El ministro de Trabajo es más el jefe de personal o el director de recursos humanos de las empresas que defensor de los trabajadores. Tomada es eso. Es igual que hablar de que la inflación no te preocupa o que un poco de inflación viene bien, como dijo Moyano: viene bien para los vivos que concentran la riqueza. Para los que vivimos de un sueldo, no viene bien. La inflación es una forma de trasladar la riqueza de un grupo a otro. Y los grandes concentradores, los que determinan los precios, son los que se llevan la ganancia. Ese proceso inflacionario beneficia a los que más tienen. Y una política económica que beneficia a los de arriba y a los de afuera, como la que está defendiendo el Gobierno, necesita una estructura sindical que se acople a esto y gerentes que, en términos políticos, la lleven adelante.
-Usted, evidentemente, no es de los que creen que este gobierno es progresista... -Me sorprende cuando alguien lo dice: en 1997, las 200 empresas más grandes del país producían el 11,2% del PBI y 104 de ellas eran extranjeras. En 2007, esas 200 empresas produjeron el 21,6% del PBI. Es decir, casi el doble. Y las extranjeras pasaron a ser de 104 a 128. El modelo económico es un modelo de consumo para los altos ingresos y para el exterior. Es hora de que eso cambie. No puede ser que en nuestro país haya hambre, el mayor disciplinador social que existe. Por otra parte, todos son muy progresistas pero no hacen una consulta popular ni de casualidad. No preguntan nada. No abren nada. Y la sociedad que viene, de los jóvenes, de las mujeres, de los trabajadores, implica una sociedad muchísimo más democrática. Y esto no es un problema teórico.
-¿Qué quiere decir? -Empecé a trabajar en la Secretaría de Minería en 1966 y ganaba 15.750 pesos. Con ese sueldo me pagaba los estudios, me empilchaba, me iba a comer varias veces por semana, me iba tres veces al cine, me iba de mochilero, tenía autonomía. ¿Cómo no iba a pensar en crecer en el mundo si tenía autonomía real? Hoy, el 70% de los pibes no conoce lo que es un trabajo estable hasta los 25 años. ¿Le parece que a los que están en la esquina chupando cerveza no les gustaría tener una pilcha buena y estar en un bar, jugando al billar, leyendo o estudiando? Les gustaría, pero no lo pueden hacer. Hoy, ser joven es un delito. No es nuevo: seis de cada 10 desaparecidos eran menores de 30 años, seis de cada 10 desocupados de la década del 90 eran menores de 30 años, y seis de cada 10 presos hoy son menores de 30 años.
-¿Cómo se combate la cultura de la "mano dura" indiscriminada contra los jóvenes cuando hay tanto delito juvenil? -Con sentido común. ¿Cuál es el país más seguro del mundo? Finlandia. Después, Noruega, Suecia, Bélgica, Dinamarca, Holanda... Tome los diez primeros y descubrirá que a mayor distribución del ingreso, menos delito. ¿Por qué entonces nos ocultan esta verdad? Porque es un negocio la cárcel, la seguridad privada, la estructura del delito. ¿O los pibes son los que tienen los desarmaderos? ¿Son los que hacen las cocinas de droga? No, claro. A veces me sentía inhibido ante los periodistas porque me decían: "Basta de diagnóstico, queremos propuestas". Pero un médico importante me dijo una vez que el diagnóstico es la clave, y tiene razón: si a un tipo le duele la panza y alguien piensa que es un tumor hay que operarlo, pero si alguien piensa que es gastritis hay que darle determinada pastilla y si alguien piensa que es un dolor que no existe, mandarlo al psicólogo. El diagnóstico es la clave. ¿Por qué en vez de perder tanto tiempo en esa discusión del emergente no discutimos a fondo la causa?
-Hay algo que usted dijo en lo que quiero detenerme: "El hambre es el mayor disciplinador social que existe". ¿Por qué? ¿Cuál es el negocio de mantener la pobreza? -El hambre no organiza sino que desestructura, te obliga a sobrevivir. No podés pensar en tus derechos y deseos cuando tenés que resolver lo más elemental. En este país, hace diez años había 13 millones de pobres. Hoy, 13 millones y medio es lo mínimo que reconoce el Gobierno, pero la mayoría dice que hay entre 16 y 18 millones. Está planificado, necesitan ese disciplinador social. ¿Por qué no hay trabajo en blanco? El negocio es bajar los costos. El costo salarial cada vez es menor en el producto final, pero te siguen apretando. No sólo te sacan más sino que te subordinan tu capacidad de creación, de ser feliz, autónomo. Por eso el hambre es un disciplinador social.
-Micheli amenazó anteayer con la posibilidad de que su sector deje la CTA para formar otra organización. ¿Ya hay ruptura? -Se llamará a los compañeros de todo el país para debatir lo que se hará. Yasky no quiere que se resuelva la elección, pero vamos a discutir el tema en un plenario nacional y asumiremos la responsabilidad de seguir construyendo una CTA con autonomía. Yasky pasará a la historia por su relación con el Gobierno y por ser el que originó la ruptura de la CTA. El comité arbitral dijo que en las elecciones no había habido fraude. Pero ellos no quieren que se vote de nuevo.
-¿Yasky garantiza una CTA más dócil? -Ellos entraron en esa actitud y hasta se transformaron al hablar en nombre del Gobierno delante de los trabajadores. Fue un error: hay muchos compañeros que pueden tener cualquier pensamiento partidario, pero la autonomía de la CTA es inclusive respecto del partido al que uno pertenezca y hasta del gobierno al que en algún momento podamos acceder. ¿Cuál es el drama?
-En las elecciones de la CTA hay peleas, denuncias de fraude, clima de ruptura. Ustedes encarnan un modelo distinto, pero ¿con este tipo de cosas no se acercan al de la CGT? -En la CGT no se vota. Y cualquier compañero de la CTA puede ser visitado en su casa...
-En nuestra charla usted no fue muy duro contra Moyano, la cabeza de ese sindicalismo empresarial que tanto critica. ¿Por qué? -Moyano es secretario general de la CGT, de la que yo me fui hace muchos años para construir otra cosa. Se pierde mucho más tiempo en destrozar personalmente que en discutir la esencia de la política. Uno no es solamente lo que dice, es fundamentalmente lo que hace. Pasa lo mismo a partir de la muerte de Néstor Kirchner: los que han hecho política solamente "anti-Kirchner" hoy quedaron colgados del pincel. La política es algo más profundo. Como el modelo sindical. El problema es cuál es la línea de fondo de esa estructura que se está quedando con los recursos naturales del país, con la vida de nuestros pibes, que mantiene el hambre... ¿Cómo puede ser que sigamos asistiendo, como si no fuera algo tremendo, a la muerte por hambre en "un país que está hecho de pan", como dice Alberto Morlachetti? [N. de la R.: es el creador de la Fundación Pelota de Trapo e impulsor de la campaña "El hambre es un crimen"]. No habrá un cambio sustancial en el país si no somos capaces de construir políticas para millones. No es cosa de tres o cuatro tipos, un grupito, una vanguardia... Esos terminan comidos por los dueños del poder. Millones significa democratizar. Y por eso hay que democratizar la vida sindical, electoral y partidaria.
-Es difícil solucionar el drama del hambre, más cuando se niega que exista. Es obvio que el mismo gobierno que niega la inflación no puede reconocer que crece la pobreza. -Hay dos países: uno que baila un minué de acuerdos electorales y del "tomala vos, dámela a mí" al que juegan los dos movimientos populares, el peronismo y el radicalismo, convertidos hoy en una rosca que no tiene nada que ver con la Argentina real. En esa Argentina que yo camino se discute cómo llegar a fin de mes, se coincide en que es una inmoralidad que no haya pago del 82% para los jubilados, por qué razón el salario familiar no es para todos. Lo que existe en esa Argentina real es falta de poder, que es algo distinto. Tenemos falta de poder, que es la capacidad de resolver y hacer las cosas que queremos.
-¿Le preocupa Moyano como símbolo de ese sindicalismo empresarial, que crece a expensas de los afiliados de otros gremios, que tiene un poder económico importante? -No, me preocupa la falta de libertad y de democracia sindical porque confío en que los trabajadores vamos a organizarnos como queremos. Cada uno debe tener derecho a proponerle a los compañeros lo que cree. Respeto todas las ideas, pero no puede impedirse la libertad y la democracia sindical. Ser secretario general no significa ser el jefe, sino representar al conjunto.
MANO A MANO Conozco a la mayoría de los sindicalistas argentinos y sé que la mayoría mejoró ostensiblemente su nivel de vida en forma proporcional a la continuidad en sus lujosos sillones. Víctor De Gennaro no parece haberse enriquecido y, cosa curiosa, los ejes de su discurso no variaron con el tiempo. En un país donde el que sube suele olvidarse de los que están abajo y readapta su discurso para que no lo parezca, De Gennaro es un caso tan raro como admirable. Es un tipo sencillo, inteligente, profundo, sensible y, sobre todo, coherente. Varias de sus definiciones se las escuché hace 20 años, cuando yo era un periodista especializado en temas sindicales, pero me impactó escucharlas de nuevo y, sobre todo, cómo siguen vigentes. ¿Me estaré contagiando de la "zurda loca", como definió el metalúrgico Juan Belén a la CTA? No creo. Sé que hay muchas cosas en las que no coincido con él, pero también sé que comparto sus apelaciones a la autonomía, a la libertad y a la democracia sindical, y a la construcción de políticas para millones, esas mismas que podrían sonar huecas en boca de cualquier otro. De Gennaro produjo en mí algo que pocos dirigentes despiertan en la ciudadanía: le creo.
¿Usted entiende que se avecina una etapa de mayor conflicto social? La vida es conflicto, siempre hay conflicto. Si estás precarizado, querés estar efectivo, si ganas 3.000 pesos querés llegar a los 5.000. Lo que hay es mayor respuesta al conflicto. Los dirigentes sindicales convocaron al paro. Y la Presidenta les contesta a los dirigentes sindicales, se pelea con los dirigentes que convocaron al paro. Pero no les habla a los millones de trabajadores que se apropiaron del paro. Y esa gente se está organizado cada vez mejor. Se avecinan tiempos de mayor respuesta al conflicto.
¿Cuál será la respuesta del Gobierno a ese escenario que pronostica? ¿Represión? (Sergio) Berni llevó hace poco a toda la gente que cortó la General Paz a Campo de Mayo. Hay más de 4.000 procesados por distintas causas por protesta. Hay 18 asesinados por conflictos sociales en los últimos dos años, de los cuales no por casualidad 10 son por problemas con la tenencia de la tierra. Haber aprobado la ley antiterrorista es una comprobación de esto, otra es haber traído a la Gendarmería y a la Prefectura para meterse en el control directo.
¿Forma parte del relato esto de que no se reprime la protesta social? Hace tres meses los compañeros del ingenio El Tabacal fueron reprimidos por la policía salteña, De la Sota reprimió a los trabajadores que salieron a pelear para que les pagaran una jubilación digna, Urtubey reprimió a los que se movilizaron en las rutas.
Pero está refiriéndose a las provincias y no al Gobierno nacional. Ah, ¿Urtubey no es del gobierno nacional? Gendarmería tuvo presencia en la represión de los petroleros en el sur. Hay una realidad que es la represión en el conflicto social. Hay un proceso de autoritarismo creciente.
Dijo que millones pararon el martes pasado, ¿no fue por los piquetes que muchos no fueron a trabajar? Eso es de chicos de cuarto grado. Están muy mal para decir una pavada como esa. De enero del año pasado hasta ahora hubo 47 cortes del Puente Pueyrredón. ¿L a Ciudad estuvo alguna vez como esta? En los 46 anteriores la Ciudad de Buenos Aires funcionó plenamente. No funcionó el país y les dolió el alma porque saben que es verdad. Pero todo esto es secundario, lo importante es que la gente se está organizando. La respuesta popular está creciendo y eso los preocupa.
¿Por qué hay tanta gente enojada con Cristina? Yo estoy menos enojado, el enojo no conduce a nada. Pero veo que hay enojo porque se subestima a la gente. Descaradamente te quieren vender una realidad que no existe, como la de que se come con 6 pesos. Esa mentira del INDEC de (Guillermo) Moreno. Lo que antes era viveza, ahora es ofensa. (Diego) Bossio gana más de 50.000 y le paga a más de 4,5 millones de jubilados 1.879 pesos por mes. Es un inmoral que les dice a los jubilados que tienen que ser solidarios. Que sea solidario con su plata.
La descripción que hace es la de un Gobierno reaccionario. ¿Por qué cree que hay tanta gente de izquierda que lo apoya? Yo soy muy respetuoso de esos compañeros, es gente que cree que no se puede hacer más, que no hay margen y que hay que sobrevivir. Pero además de sobrevivir hay que vivir.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Combate de la vuelta de Obligado
La soberanía nacional [Investigación histórica de Adolfo Saldías] Agenda de Reflexión (www.agendadereflexion.com.ar). Número 128, Año II, Buenos Aires, jueves 20 de noviembre de 2003.
La flota anglo-francesa primero ocupó Montevideo, exigió la libre navegación de los ríos interiores argentinos, y se apoderó mediante su artillería de grueso calibre –sin previa declaración de guerra- de la débil escuadra de Brown, quien le escribió a Rosas: “Tal agravio demandaba imperiosamente el sacrificio de la vida con honor, y sólo la subordinación a las supremas órdenes de V.E. para evitar aglomeración de incidentes que complicasen las circunstancias, pudo resolver al que firma a arriar un pabellón que durante treinta y tres años de continuos triunfos ha sostenido con toda dignidad en las aguas del Plata”. La enseña azul y blanca de los buques argentinos fue reemplazada por la francesa o inglesa, y todos sus marinos apresados. El mando de la escuadra apoderada se le otorgó al aventurero José Garibaldi.
Después de recurrir a la última ratio, las potencias imperiales se dispusieron a internar el Paraná y el Uruguay, declararon el bloqueo de todos los puertos, apresaron los barcos mercantes y se prepararon a ocupar los puntos dominantes del litoral argentino. La unidad de Garibaldi cañoneó, incendió, arruinó, tomó por asalto y saqueó la Colonia del Sacramento, luego tomó la isla Martín García, por el río Uruguay atacó al pueblo puramente comercial y desguarnecido de Gualeguaychú, saqueándolo durante dos días, a Paysandú, donde fueron rechazados, igual que en Concordia.
Pero a pesar de los atropellos, depredaciones y crueldades, la intervención no podía ocupar los puntos guarnecidos regularmente por la Confederación. Es así que las potencias resolvieron que sus escuadras combinadas forzasen a cañonazos el paso del Paraná hasta llegar y tomar a Corrientes, a fin de dominar ese gran río. Hasta entonces sólo se habían producido actos de fuerza para intimidar al gobernante nativo, método con el que en otros países habían obtenido amplias concesiones. Pero aquí y ahora, iba a comenzar la verdadera guerra.
Salvo el puñado de doctores emigrados, todo el país acompañó a Rosas en la lucha donde se comprometía la honra y la integridad nacional. Los gobernadores, las legislaturas del interior, los héroes militares de las campañas por la independencia, los hombres “principales” y acaudalados, los gauchos que podían manejar un fusil, los representantes diplomáticos acreditados en Buenos Aires, todos ratificaron de un modo inequívoco ese apoyo. Igual que la prensa de toda América y la de la propia Europa. El brigadier general don Juan Manuel de Rosas se convirtió así en el representante armado de la independencia que alcanzaron con tanto sacrificio las naciones sudamericanas, y del principio republicano que miraban con desprecio las monarquías signatarias de la Santa Alianza. Era el consenso unánime manifestado de un modo elocuente el que así lo comprendía en toda la nación y en toda la patria grande. Era la bandera del río del Juramento y de los Andes que tremolaba en manos de los mismos que se habían batido en Salta, Chacabuco, Maipú y Lima. Era el padre de la patria, el Libertador don José de San Martín, ofreciendo sus servicios a Rosas, en defensa de la independencia amenazada. Y para que ningún eco de gloria faltase en ese concierto del patriotismo y del honor, la lira del autor del himno nacional llamaba así al sentimiento generoso de los argentinos:
Se interpone ambicioso el extranjero,
su ley pretende al argentino dar,
y abusa de sus naves superiores
para hollar nuestra patria y su bandera,
y fuerzas sobre fuerzas aglomera
que avisan la intención de conquistar.
Morir antes, heroicos argentinos,
que de la libertad caiga este templo:
¡daremos a la América alto ejemplo
que enseñe a defender la libertad!
[...]
Vicente López y Planes, Oda patriótica federal recitada en el teatro de la Victoria la noche del 5 de noviembre de 1845.
En la costa norte de Buenos Aires, a unos 160 kilómetros de la Capital, poco más allá de San Pedro, el río Paraná forma un recodo que se conoce como la Vuelta de Obligado. A esa altura el río tiene unos setecientos metros de ancho, y por ahí debía pasar necesariamente la flota extranjera para llegar a Corrientes. En ese lugar levantó sus principales baterías el general Lucio Mansilla, jefe del departamento del Norte, miliciano de la reconquista con Liniers, oficial de la campaña oriental con Artigas, comandante del ejército de los Andes con San Martín, de Maipú y la campaña del sur de Chile con Las Heras, héroe de la guerra con Brasil, un probado veterano de la Independencia con dotes singulares para sacar ventajas de cualquier situación de armas.
Sin embargo, carecía de los recursos naturales para desenvolver esas cualidades: es el momento en que el águila enjaulada tiende inútilmente sus alas y devora el espacio con los ojos. Hizo lo que pudo para conseguir esos recursos –municiones de artillería e infantería para las dotaciones completas-, pero éstos nunca llegaron. Mucho patriotismo y pocas municiones.
Mansilla montó cuatro baterías en la costa firme: la denominada “Restaurador Rosas” mandada por Alvaro Alzogaray, la “General Brown” por Eduardo Brown, el hijo del almirante, la “General Mansilla” por Felipe Palacios, y la “Manuelita” por Juan Bautista Thorne. Eran servidas por un total de ciento sesenta artilleros y otros sesenta de reserva, parapetados tras merlones de tierra pisada entre cajones. Guarnecían las cuatro baterías quinientos milicianos de infantería al mando de Ramón Rodríguez y otra cantidad similar, con varios cañones, en los espacios entre ellas. De reserva, apostados en un monte, seiscientos infantes y dos escuadrones de caballería al mando de José Cortina. Detrás de ellos, unos trescientos vecinos de San Pedro, Baradero, San Antonio de Areco y San Nicolás, reunidos a último momento. La custodia del general, setenta hombres al mando de Cruz Cañete.
En la orilla, en un mogote aislado, estaban apoyadas unas anclas, a las que se asieron tres gruesas cadenas que atravesaban el río hasta la orilla opuesta, donde quedaron sujetadas a un bergantín armado con seis cañones al mando de Tomás Graig, estribor con frente al enemigo. Las cadenas se corrían sobre las proas, cubiertas y popas de veinticuatro buques desmantelados, hundidos y fondeados en línea. Con esto se propuso Mansilla mostrar a los anglo-franceses que el pasaje del río no era libre, y obligarlos a batirse si intentaban pasarlo.
La flota enemigo fondeó dos millas más abajo y durante dos días ambas fuerzas hicieron reconocimientos e intercambiaron algunos disparos de cañón. A las ocho y media de la mañana del 20 de noviembre de 1845 avanzaron sobre las baterías de Obligado once buques enemigos con noventa y nueve cañones de grueso calibre, de los cuales treinta y cinco eran Paixhans, de bala con espoleta y explosivos, acreditados por los estragos que habían hecho en los bombardeos de Méjico. Media hora después rompieron sus fuegos. La banda del batallón Patricios hizo oír el himno nacional. Mansilla, de pie sobre el merlón de la batería Restaurador Rosas invitó a los soldados a dar el tradicional grito de ¡viva la patria! Y a su voz arrogante y entusiasta, el cañón de la patria lo ilumina con sus primeros fogonazos. Otra media hora después y el combate se generaliza, entrando todos los buques en acción. Los pechos de los soldados argentinos sienten por primera vez la lluvia de bala y metralla, pero sin embargo las baterías de tierra ponen fuera de combate dos bergantines ingleses.
Al mediodía Mansilla comunica a Rosas que el enemigo no ha podido acercarse a la línea de atajo, pero que dada su superioridad, cree que lo harán, porque a él le faltan las municiones para impedirlo. Efectivamente, pocos minutos después el capitán Tomás Graig, comandante del bergantín argentino “Republicano”, que sostenía esa línea de atajo, quema su último cartucho. Cuando pide más municiones a tierra y le responden que ya no hay, hace volar su buque para no entregárselo al enemigo, y va con sus soldados a tomar el puesto de honor en las baterías de la derecha. Los buques de la alianza imperial avanzan hasta la línea de atajo, sufriendo todos los fuegos de las baterías. Como un volcán arrojando serpientes de fuego en todas direcciones, el agua cubierta de nubes de pólvora quemada, entre estrépitos de muerte, el Paraná se convierte en un infierno.
En lugar prominente de este cuadro está Mansilla; y su esfuerzo prodigioso, y su vida que respeta la metralla, y su espíritu, pendiente de una probabilidad halagüeña, concentrados en ese punto del río Paraná, donde se juegan el derecho y la honra de la patria que él defiende. Hay un momento en que esa probabilidad parece sonreírle: es cuando los cañones de las baterías hacen retroceder algunos buques, ponen fuera de combate algún otro y apagan los fuegos de varios cañones enemigos. Pero simultáneamente una lancha con un contingente inglés logra cortar las cadenas y hacer pasar del otro lado algunos buques.
A las cuatro de la tarde Alzogaray, con casi todos sus artilleros muertos, quema en su cañón el último cartucho. La batería de Thorne es un castillo incendiado. Allí se sienten las convulsiones estupendas del huracán que ilumina con sus rayos una vez más la vida y que a poco fulmina la muerte entre sus ondas. El estampido del cañón sacude la robusta organización del veterano de Brown. El mismo Thorne dirige las balsas y los cañones, que hacen estragos al enemigo. Se fractura un brazo y se golpea la cabeza, de tal manera que perderá el oído para siempre. Desde entonces sus viejos compañeros le llamarán “el sordo de Obligado”.
Después de ocho horas de bombardeo incesante, los patriotas se quedan completamente sin municiones. Mientras los cañones de los buques enemigos siguen disparando, se lanza la infantería de desembarco sobre las diezmadas fuerzas argentinas. Mansilla se pone a la cabeza y manda calar bayonetas. Al adelantarse, es derribado por la metalla en el estómago y queda fuera de combate. El coronel Ramón Rodríguez lleva otra carga con los Patricios y repele al enemigo; pero éste finalmente logra controlar el campo. Los europeos contaron ciento cincuenta bajas en la Vuelta de Obligado y sus mejores buques quedaron bastante averiados. Los argentinos sufrieron seiscientos cincuenta hombres fuera de combate y perdieron dieciocho cañones. Durante casi ocho horas, no se dejó de hacer fuego de parte a parte. Fue un brillante hecho de armas para ambos bandos.
La victoria que alcanzaron los anglo-franceses resultó pírrica; quizás confiaron demasiado en lo que aseguraban los emigrados unitarios, su prensa y sus libros: que ante su presencia en las costas, los pueblos “sacudirían el yugo de Rosas y harían causa común con ellos”. Forzaron el pasaje del río y tal vez podrían dominarlo, pero supieron que no podrían avanzar tierra adentro, ya que se sublevarían contra ellos todas las fibras de un pueblo viril atacado en sus hogares. El desengaño de los aliados fue tan grande, como impotente de ahí en más la prédica de los emigrados. Y después de Obligado, todos en la Confederación se pusieron sin reservas al servicio de la patria y de los principios que Rosas sostenía, ancianos de las luchas de la Independencia, gauchos viejos de la edad de oro, opositores y muchos unitarios conspicuos, como el coronel Martiniano Chilavert, el artillero más científico de la época. Pero además en toda América y en Europa se consideró a Rosas como el único jefe americano que había resistido las violencias y agresiones de las dos mayores potencias mundiales. Desde entonces será llamado “el grande hombre de la América”.
Es que en un recodo del Paraná, un 20 de noviembre de 1845, la entereza del general Lucio Mansilla, rigiendo el sentimiento nacional, en lucha desigual con los poderes más fuertes de la Tierra, supo grabar con sangre que no se borra los derechos indestructibles del honor y de la gloria de la nación. Por eso se ha instituido al 20 de noviembre como el Día de la Soberanía.
Vuelta de Obligado, una batalla que todavía genera polémica

Sobre las barrancas del Paraná, en el mismo sitio donde las tropas de la Confederación Argentina enfrentaron hace 165 años a la flota anglofrancesa, se celebrará hoy por primera vez el Día de la Soberanía Nacional. Será en el paraje Vuelta de Obligado, cercano a San Pedro, con la asistencia de la presidenta Cristina Fernández.
Más allá de estrenar un feriado y un fin de semana largo, la conmemoración hace foco en una gesta intencionalmente descuidada hasta ahora por la historia oficial. Como es habitual en los conflictos bélicos, la invasión tuvo como excusa “liberar” al territorio argentino de la “tiranía rosista”. Pero el verdadero motivo fue económico: independizar y fundar la “República de la Mesopotamia”, y hacer del Paraná un río internacional de navegación libre. Había además dos objetivos políticos: debilitar a la Confederación Argentina, y acentuar la secesión de la Banda Oriental, dándole Francia su apoyo.
Rosas encargó frenar el avance de la moderna flota invasora a su cuñado, el general Lucio N. Mansilla. Consciente de la inferioridad de fuerzas, Mansilla se propuso al menos retardar el avance de las naves y, sobre todo, causarles el mayor daño posible. Para eso instaló cuatro pequeñas baterías, y tres cadenas de orilla a orilla en el paraje Vuelta de Obligado, donde el río se angostaba a 700 metros.
“Noventa buques mercantes, veinte de guerra”, recuerda Miguel Brascó en La vuelta de Obligado, que escribió y compuso para el uruguayo Alfredo Zitarrosa. Hoy, Teresa Parodi cerrará el acto a realizarse en el Parque Histórico Natural Vuelta de Obligado cantando ese triunfo.
Sin embargo, la batalla de la Vuelta de Obligado no fue un triunfo, y dejó numerosas bajas argentinas; aunque también las hubo del bando enemigo. Tampoco fue el único combate de la llamada guerra del Paraná. Pero los sucesivos enfrentamientos causaron importantes pérdidas humanas y materiales a la flota enemiga, que decidió emprender la retirada. Al abandonar el Río de la Plata, cumplió con la imposición de disparar veintiún cañonazos en desagravio al pabellón nacional.
Veintiún salvas de honor atronarán hoy en las barrancas. Será después de la Oración a los héroes de la Vuelta de Obligado, que interpretará por primera vez la banda militar “Tambor de Tacuarí” del Regimiento de Infantería Patricios, y que contiene los toques de órdenes de la batalla.
El acto musical comenzará a las 19 con el Himno Nacional, a cargo de la banda de Patricios y del barítono Ernesto Bauer. Para entonces ya se habrán concentrado en el Paraná una decena de naves de la Armada y decenas de embarcaciones deportivas y turísticas, convocadas a través de los clubes náuticos del norte bonaerense.
Será el momento de dejar inaugurado el monumento alegórico ideado por el artista plástico Rogelio Polesello, en el Parque Histórico Natural Vuelta de Obligado, ya preparado con infraestructura definitiva para recibir a los visitantes, incluidos miradores panorámicos, cartelería didáctica y un destacamento de Prefectura.
Los nuevos senderos comunican con el Museo de Sitio Batalla de Obligado y Centro de Interpretación de Flora y Fauna, un emprendimiento que la Dirección de Cultura de la Municipalidad de San Pedro llevó adelante mucho antes de que la Presidenta incorporara por decreto el 20 de Noviembre al calendario de feriados nacionales, y de que la Unidad Bicentenario organizara esta celebración.
También fue previo el hallazgo de más de 120 cartas inéditas sobre la batalla, que salieron a la luz en setiembre. Guardadas en el Juzgado de Paz de San Nicolás, habían pasado muchos años después al Museo y Archivo Histórico Municipal “Gregorio Chervo”, de esa ciudad; y fue el historiador nicoleño Santiago Chervo quien anotició de su existencia al director de Cultura de San Pedro, José Luis Aguilar.
La ceremonia de hoy es la culminación de la Semana de la Soberanía en San Pedro, con quince actividades culturales, deportivas y turísticas. Hoy, la Presidenta recibirá la Orden de la Soberanía Nacional de manos del historiador Pacho O’Donnell y de Luis Launay. Los festejos terminarán con un espectáculo de fuegos artificiales. A disposición de quienes quieran estudiarlos quedarán los documentos inéditos, ya digitalizados, a la espera de continuar reconstruyendo este tramo de la historia argentina.
Una fecha que lleva a la controversia
Por el lado de Rosas, las dualidades también sobresalen. Mientras reunía soldados para frenar la penetración extranjera en el Paraná, al mando de su cuñado Lucio Mansilla, y cientos de oficiales combatían y morían a la vera del río, su hija Manuelita seducía a Lord Howden, representante inglés, compartiendo paseos y picnics en la isla Demarchi, actual Puerto Madero. A la par que los discursos en la Legislatura eran inflamantes contra el agresor, el trato del Restaurador con los imperiales era cordial y respetuoso: los consideraba sus amigos.
Que hubo agresión extranjera, nadie lo duda. Que se defendió la integridad nacional (aunque fue superada por los agresores), tampoco. Que Rosas, con su triunfo a lo Pirro, se granjeó el título de “Gran Americano”, es un hecho. Sin embargo, impedir la libre navegabilidad de los ríos tenía por motivación fundamental la defensa del puerto único y de la aduana porteña para beneficio de los hacendados bonaerenses, y esto muchas veces se oculta.
Las dos partes lograron parcialmente sus objetivos. Desde hacía años el mayor interés de las potencias extranjeras era que Buenos Aires y Montevideo no estuvieran en las mismas manos. Rosas, por el contrario, creía que sobrevendría un tiempo de gloria, pero sólo tres años después de firmarse la paz debió exiliarse en la tierra de los agresores. Una evidencia final del doble discurso del que habían hecho gala en ambos bandos.
Para ganar en claridad es conveniente evitar los discursos unilaterales –y efectistas– en las conmemoraciones patrias, aceptando la complejidad de los procesos históricos.
Versiones y contradicciones de la Vuelta de Obligado
La particularidad del revisionismo histórico es que suele no revisar los hechos, sino mirarlos desde alguna ideología, la conveniencia política, los prejuicios, y hasta desde vivencias personales. Clarín 27/11/21. Por Néstor Barreiro-periodista y escritor.
El combate de La Vuelta de Obligado, 20 de noviembre de 1845, sigue siendo un duro campo de batalla para los historiadores, además de ser un feriado movible por fines turísticos, ninguneo monetario oficial a la declamada definición de “epopeya histórica”.
Las ideologías que empuñan los historiadores los llevan desde afirmar que fue una gesta comparable con la hazaña de San Martín de cruzar la Cordillera de los Andes hasta quitarle todo mérito, entre otras cuestiones, por haber sido obra de Juan Manuel de Rosas.
La particularidad del revisionismo histórico es que suele no revisar los hechos, sino mirarlos desde alguna ideología, la conveniencia política, los prejuicios, y hasta desde vivencias personales, aunque sean recuerdos de infancia. Quizás eso le haya pasado a Miguel Brascó, sorprendente autor, para muchos, de la letra del triunfo La Vuelta de Obligado.
Ni zamba, ni chacarera, ni milonga, ni vidala, ni gato, ni chamamé, ni carnavalito… No, Brascó y Alberto Merlo escribieron un triunfo, un estilo de los denominados históricos de nuestro folclore porque ya no se baila y nació después de la derrota definitiva de los españoles en la batalla de Ayacucho. A eso se debe su nombre.
La elección del estilo musical no pega con los fríos números del resultado del combate: los gringos (como unifica Brascó a los británicos y franceses en su canción, tuvieron veintiséis muertos y algo más de sesenta heridos; los patriotas, doscientos cincuenta muertos y quinientos heridos, casi el 40% del total.
Fue una derrota. Heroica, si se quiere, pero derrota al fin, y no solo por esos números. Los gringos lograron cortar las tres cadenas que unían veinticuatro lanchones desmantelados, con lo que se intentaba impedirles el paso en ese recodo del Paraná, y llegaron a Corrientes, “donde la sociedad local admiró los nuevos barcos de vapor y las damas alternaron y coquetearon con los oficiales británicos”, como cuenta Luis Alberto Romero en La Nación del 18 de noviembre de 2010.
Miguel Brascó es más conocido por haber sido un destacado especialista y crítico de vinos y de comidas gourmet que por las otras muchas cosas entre las que repartió sus talentos: abogado, periodista, poeta, escritor, humorista, dibujante, creador y editor de revistas. Y fundador de clubes para hombres, cuyos nombres tampoco pegan con la letra de La Vuelta de Obligado: The Fork Club y The Twelve True Fishermen, título de un relato de Chesterton. En su biblioteca había importantes escritores británicos, desde el infaltable Shakespeare, a T. S. Eliot, pasando por Anthony Burgess. Y mucha poesía, buena parte en inglés, idioma que hablaba a la perfección.
Nació en Santa Fe, pero vivió hasta los doce años en la Patagonia, en Puerto Santa Cruz. A los trece, volvió a Santa Fe, donde hizo el secundario y se recibió de abogado en la Universidad Nacional del Litoral. Si escribió la letra de canciones litoraleñas por sus vivencias de adolescencia, con música de su gran amigo y comprovinciano Ariel Ramírez, bien podemos jugar al psicoanalista y argumentar que algo vivido en su infancia patagónica les generó a sus versos esta exaltación patriótica:
“Pascual Echagüe los mide, /Mansilla los mata; /Mansilla los mata.
¡Que los tiró a los gringos! /¡juna y gran siete!
Navegar tantos mares, /venirse al cuete; /¡qué digo, venirse al cuete!...”.
Mónica Albirzú, en la biografía que
escribió para la editorial Capital Intelectual, reproduce está anécdota que le
contó Brascó. “Inglés, estudié en el Colegio Nacional de Santa Fe, pero primero
lo aprendí de chico, en Santa Cruz. Era un inglés básico, para poder comer.
Cuando eras invitado por un compañero de escuela a su casa a tomar el té, por
ejemplo, que era todo un ceremonial importante, tenías que usar las palabras
correctas. Estaba la madre presente y vos le pedías el dulce, y la señora te
miraba con ojos glaucos y hacía como que no te escuchaba, y no te daban nada
hasta que no decías ‘marmalade’. Las inglesas de la Patagonia eran más inglesas
que las de las Islas Británicas, eran de las que pronunciaban el ‘yes’ y el
‘no’ para adentro”.
”Los barcos llegaban de Liverpool a cargar corderos y lanas y traían mercadería para la colonia inglesa: ropa, comestibles... Nosotros comíamos manteca inglesa, miel de caña, chocolates; las mentas como los after eighth eran comunes en mi infancia. El principal aprovisionamiento de la zona venía de Inglaterra. No recibíamos prácticamente nada de Buenos Aires”.
Puerto Santa Cruz era en esos años, prácticamente, una colonia británica. ¿Contradicción en Brascó? Es la misma aparente contradicción de una sociedad que llama imperialistas a los mismos países que tienen un modelo de república y democracia deseable para la propia, y de cuyo mundo se quiere formar parte, no por el que se quiere ser colonizado. Pero para volver a entrar en ese mundo será necesario mucho más que cantar el relato de un triunfo.
Alberto Merlo, autor de la música, lo grabó en 1974, el mismo año que José María Rosa le propuso al gobierno la repatriación de los restos de Rosas y que se estableciera el 20 de noviembre como Día de la Soberanía Nacional. El feriado debió esperar treinta y seis años un DNU de Cristina Kirchner.
Veamos esta otra aparente contradicción, en línea con la de Brascó, de los dos personajes más notables de la “epopeya histórica”.
La carta de apoyo absoluto de San Martín a Rosas (“…en las circunstancias en que se halla nuestra patria, me hubiera sido muy lisonjero poder nuevamente ofrecerle mis servicios en la injustísima agresión y abuso de la fuerza de la Inglaterra y Francia contra nuestro país…”) la envió desde su exilio en Francia. Y Rosas, tras la derrota de Monte Caseros, se refugió en la casa del cónsul británico, Robert Gore, quien lo encontró descansando en su cama, todavía vestido con el uniforme sucio y barro en las botas, y esa misma noche lo embarcó en una nave de guerra de nombre sugestivo (Conflict), rumbo a Inglaterra, donde vivió casi la tercera parte de su larga vida.
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Kirchnerismo: las cuatro patas del engendro
Por ello nos permitimos dudar que con esta base de poder real pueda construirse un proyecto de corte nacional y popular. No obstante, existen otros actores: organismos de Derechos Humanos, movimientos sociales, grupos de periodistas e intelectuales, organizaciones juveniles y sectores políticos aliados de centroizquierda, que conforman una legítima faceta progresista, aunque es difícil concebir su convivencia con los pilares del poder real cuya existencia tiende a velarse en los discursos o a ignorarse cuando se acusa a Proyecto Sur de establecer acuerdos con otras expresiones de la derecha en el Parlamento: la paradoja es que Proyecto Sur nunca votó leyes propuestas por esa derecha; más bien fuimos apoyados en iniciativas como la Ley de Protección de Glaciares y la creación de una Comisión Bicameral para la Auditoría de la Deuda Externa o se aceptaron nuestros aportes en casos como la Ley de Reforma del Consejo de la Magistratura.
El debate en el Parlamento sobre la Ley de leyes del Presupuesto Nacional, puso en evidencia una metodología que fuera utilizada profusamente durante los últimos años: cooptar conciencias con el propósito de dividir a quienes se les oponen y debilitarlos, al lograr que una fracción de esos opositores se vuelquen hacia su campo formulando duras críticas a sus anteriores pertenencias o simplemente garantizando el apoyo a determinadas medidas. La UCR sufrió esta metodología -al margen de sus resultados posteriores- con Julio Cobos y las fracciones de radicales K; diversos organismos de Derechos Humanos, movimientos sociales y otros grupos políticos, asimismo la sufrieron.
Calle San Martín, Tandil, Pcia. Buenos Aires. Octubre de 2010. Lozano: “Vergüenza dan ministros como Aníbal F. y Boudou” (Clarín 11/11/10)El diputado de Proyecto Sur señaló que en el proyecto oficial de presupuesto, intentan ocultar gastos por más de 78.000 millones de pesos... es carente de todo sustento técnico y asidero. También que su fuerza pretendía “propiciar un acuerdo mínimo para poder sacar un presupuesto razonable” y que esto fue imposible por “la actitud del Frente para la Victoria y su negativa a blanquear los recursos y los gastos”, indicó.
Un dibujo que refuerza el poder de De Vido y maquilla los desequilibrios (Clarín 11/11/10) Por Ismael Bermúdez. Subestima ingresos para poder gastar sin acudir al Congreso. Y destina más fondos para obras públicas.
El modelo de la “planilla feliz” (Clarín 11/11/10) Por Marcelo Helfgot. En el Presupuesto que discute el Congreso cada año hay un capítulo sobre obra pública conocido como la “planilla feliz”. Desde allí suele manejarse el reparto de favores a gobernadores leales o aliados que pueden aportar votos decisivos para leyes clave.
Hasta $ 500.000 por voto (Perfil.com 13/11/10) Por Nelson Castro. El Gobierno niega, pero legisladores que deberían declarar en la Cámara y en la Justicia aseguran tener pruebas. ¿Las presentarán? ....mmmm... ¿Será éste es el famoso "proyecto popular K"?