lunes, 18 de abril de 2011

A.P.N. IV: me dijeron que en el Reino del Revés...


Fotos: (1) Mal ejemplo en Alem 650. La leyenda dice "Tomada, este ministerio no pasa una inspección laboral". (2) "Pase a planta" dice la bandera colgada en el hall central del Ministerio de Trabajo. Tiene 4000 empleados, pero 3000 de ellos son contratados. (3) Trabajadores contratados del Ministerio de Trabajo de la Nación reclaman el pase a planta el 15 de abril de 2011. Diario Clarín.

Supongo que ya saben que significa "pase a planta": es algo que reclama personal contratado que trabaja "en negro".. o "en gris", según como quiera verse... sin aportes ni obra social, sin estabilidad laboral, con o sin examen de ingreso según convenga, etc., pidiendo ser regularizado por su empleador.

Lamentablemente hubo hace poco un triste recordatorio de este añejo tipo de irregularidades cuando patotas del "sindicalismo-empresario" de los FFCC asesinaron en octubre pasado al jóven Mariano Ferreyra en Barracas-Buenos Aires, por reclamar el fin de la tercerización laboral y por el blanqueo de su trabajo. Evidentemente, hay gente a la que no le conviene normalizarlo y están dispuestos a todo por conservar sus ingresos, ¿no? Por la noche, seguramente, besan a sus hijos antes de mandarlos a dormir.

Sabrán también que en los organismos o dependencias del Estado hay cientos de miles de casos de trabajadores contratados... si, cientos de miles (ya expliqué que desde 1995 el "prócer" Domingo Felipe Cavallo decidió que nadie ingresara más en forma efectiva al Estado y desde entonces ningún gobierno quizo solucionarlo, incluído el actual). Los contratados pueden ganar más o pueden ganar menos por igual función desempeñada (o sea es algo "inconstitucional") pero son siempre "irregulares".

Me referí a este tema también en las anteriores entradas sobre la "APN-Administración Pública Nacional del subdesarrollo". Por lo que ven, no me resulta indiferente. Lo que me resultó increíble es haber visto en el diario las fotos de arriba que aparecieron en el diario Clarín el sábado 16: muestra a un grupo de contratados del propio Ministerio de Trabajo de la Nación que hizo una manifestación la semana pasada para reclamar el "pase a planta" en Av. Leandro N. Alem 650. Por eso aquello de "el Reino del revés": confirma que hay trabajo trucho en el mismísimo Ministerio de Trabajo, que se supone debería combatirlo.

Humildemente propongo que el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, sea candidato a vicepresidente en las próximas elecciones (a presidente ya sería una truchada demasiado grande). Después, no votemos a la lista en que se encuentre por cómplices (y otros motivos más que caen de maduros). Horanosaurus.

¿De que lado están?




















Acaban de salir en Clarín (que al revés de lo que dice el programa oficialista "6-7-8" al menos acá "no miente") estos artículos que profundizan la investigación del problema. A mi humilde entender, contienen algunas inexactitudes (*) pero ilustran bien el tema. Son un hallazgo las palabras de la presidente Cristina Kirchner en el acto del teatro Coliseo ante los cómplices de UPCN. ¿Quién la embarcó en eso? Respuesta: seguro que el inefable Juan Manuel Abal Medina Jr. Y pasado el tiempo, ahora Tomada es candidato a vicejefe porteño... ¡que país generoso!

(*) me refiero básicamente al nivel de ingresos menor que le adjudican a los contratos y a la cantidad de contratados respecto al total de empleados públicos que supone Claudio Lozano.

El plantel de contratados en los ministerios creció 155 por ciento
Clarín - Zona – Domingo 26/06/11. Empleo en el Estado sin estabilidad. Un poder con dos caras - Son trabajadores que no gozan de plenos derechos. Y cobran menos que los que están efectivos. Hace un año, el Gobierno anunció que los sumaría a la planta permanente, pero aún no cumplió. Empleo en el Estado sin estabilidad. Informe de Pablo Calvo.
El Gobierno dice combatir el trabajo precario, pero lo fomenta en sus propios ministerios: cuatro de cada diez empleados que se sumaron a la gestión kirchnerista entre 2003 y 2010 fueron tomados por contrato y no a través de puestos efectivos.
El contratado carece de estabilidad, que es un derecho consagrado por el artículo 14 bis de la Constitución Nacional. Y como depende de la renovación anual del vínculo con su empleador, no cobra adicionales y su tarea tiene menor paga que la de un agente fijo.
La planta permanente del Poder Ejecutivo, incluidos los que están a prueba, aumentó un 17,1 por ciento en los últimos siete años: pasó de 227.704 a 266.862 empleados. Pero el plantel de contratados creció a un ritmo mucho mayor, un 155 por ciento, pues pasó de 17.242 a 43.973 empleados. Así, de los 65.889 nuevos empleados estatales, 39.158 (el 59,44% de ese total) quedaron efectivos, pero otros 26.731 (el 40,56%) no.
Los datos surgen del estudio “El Estado y sus trabajadores”, del economista y diputado opositor Claudio Lozano, y de una ronda de consultas realizadas por Clarín a expertos en temas laborales. Sin beneficios plenos, estos empleados quedan a merced de la utilización política, como se vio en el copamiento del INDEC, con la intención de manipular índices económicos y de pobreza, o en el escándalo en el INADI, donde cada mandamás impuso su camada y, por ejemplo, usó convenios con la UBA para tomar gente. Hay contratados que llegan a cobrar la mitad y en algunos casos un tercio de otros empleados permanentes que hacen igual tarea.
La presidenta Cristina Kirchner anunció hace un año la paulatina incorporación de los contratados a la planta permanente del Estado. “No puede haber trabajadores de primera o de segunda, ni en el Estado ni en ninguna parte”, dijo en el teatro Coliseo, ante afiliados de la Unión del Personal Civil de la Nación, un gremio afín al oficialismo. El deseo de la mandataria -que fue empleada estatal cuando tenía 18 años- aún no se cumplió. Hace un mes, solapadamente, la Casa Rosada reconoció el problema, ya que en un comunicado avisó que “continuará el proceso de pase de planta transitoria a planta permanente”. No dijo cuántos estatales que siguen en el estribo.
¿Contratado quiere decir precarizado? Es una desigualdad, una desventaja social, según entendió la Corte Suprema de Justicia, que este año, para acoplar discurso y realidad, encaró el pase a planta permanente de todos sus contratados. Ya lo había hecho con la jerarquización de los meritorios.
“Soy abogado y hace siete años que estoy contratado. No cobro el plus por título universitario debido a mi condición laboral. Eso me hace ganar 1.000 pesos menos que un compañero que hace lo mismo que yo, pero está efectivo”, describe Ariel Arana, mientras exhibe su recibo de sueldo, de 3.771 pesos. Habla desde el Ministerio de Trabajo, la cartera que debe vigilar al sector privado para que respete las normas laborales. La paradoja es notoria: en vez de dar el ejemplo, sus propios empleados se quejan por las condiciones en que tienen que desempeñarse y ya llevan nueve paros en reclamo de aumentos y de la efectivización.
Clarín constató la tensión por este tema en una recorrida por la sede del Ministerio. En la planta baja, durante una asamblea convocada por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) -gremio opositor-, se exhibía una pancarta que reclamaba el “Pase a planta” de los contratados. El día anterior, en la vereda de Alem 650, fueron soltados al aire mil globos negros, el color de la informalidad.
“Estos mecanismos son utilizados para poder superar las restricciones que se impone el propio Estado en la captación de recursos humanos. Es un Estado con dos caras, pues con una impone límites y con la otra los traspasa”, explica el economista Ernesto Kritz, de SEL Consultores.
Para Matías Cremonte, director del Departamento Jurídico de ATE, “con los contratos, se enmascara el crecimiento de la planta permanente y se expone al empleado a una relación desigual con su jefe, que ejerce un poder sobre él y lo obliga a hacer buena letra, a no quejarse, a no pedirle nada, porque a fin de año depende de su firma para seguir trabajando”.
“Sin duda el contratado es un trabajador precario, porque se trata de una irregularidad y porque, al cobrar el sueldo pelado, gana un 30 por ciento menos que su compañero de al lado. Los ministerios tienen contratados por el llamado ‘Artículo 9’. Se le reconocen al empleado determinados derechos, pero no la estabilidad, cuando eso es lo fundamental”, subraya el abogado, entre carpetas y biblioratos.
Las dependencias estatales pueden tener hasta un 15 por ciento de contratados, siempre que esas convocatorias a término estén justificadas por necesidades puntuales, por ejemplo el reemplazo de una secretaria durante el tiempo que dura su licencia por maternidad o la convocatoria a especialistas en tareas que no pueden ser realizadas por nadie de la planta. Sin embargo, empleados con contrato consultados llevan 5, 7 y hasta 11 años en esa condición, y no pueden hacer planes para 2012, porque no saben si en diciembre les bajarán el pulgar.
De acuerdo al informe de Lozano -elaborado con datos del Boletín Oficial, el Congreso y el Palacio de Hacienda-, el ranking de abuso lo encabeza Desarrollo Social, con 410% de contratados en su plantilla; la Jefatura de Gabinete, con 164%; y Economía, con 128%. Siguen Agricultura (127%), Interior (119%) y Educación (103%). La cantidad de contratados en la administración central del Ministerio de Trabajo supera el 275%. Clarín buscó una voz oficial por este tema, pero aún no la obtuvo.
“La velocidad con que aumentó la cantidad de contratados, en comparación con el lento crecimiento de la planta permanente, demuestra que la precarización es la modalidad que adoptó la administración Kirchner para integrar sus planteles. Sus ‘ministerios-estrellas’ son los que más contratan y precarizan”, señala Lozano.
Gustavo Blutman, investigador de Ciencias Económicas de la UBA, describe una “dispersión” en las formas de contratación del empleado público, entre las que menciona la planta permanente, la transitoria, pasantías, becas, contratos de locación de servicio, de obra, con organismos internacionales, con universidades y fundaciones, que funcionan a la vez. “Los contratos crecen porque están cerrados los ingresos a planta, que en el Sistema Nacional de Empleo Público son exclusivamente por concurso. Pero los sistemas de recursos humanos están fragmentados, y la batería para calcular la cantidad de contratados es disímil”, dice este profesor.
Cualquier ciudadano puede comprobar que la modalidad, en este año electoral, aumenta como nunca: en www.infoleg.gov.ar se ponen en el buscador las palabras “Contratación-Aprobación” ó “Designación-Prórroga” y las excepciones a la ley “por no reunir los requisitos mínimos”, afloran.

Palabras sin eco de CFK
Del discurso presidencial del 11/05/10. Teatro Coliseo.
-“No puede haber trabajadores de primera o de segunda, ni en el Estado ni en ninguna parte. Tiene que haber trabajadores de una sola clase”.
-“Quedaron atrás los tiempos en que se escondían a los estatales en los pliegues, para que los organismos de crédito no los vieran”.
-“Esa era la razón de tener contratos, subcontratos, planta transitoria, dibujar números, para que cuando vinieran a controlarnos figurara una cosa y no lo que realmente era. Hablemos claro”.
-“Por eso hoy estamos dando algo más que estabilidad y dignidad a los trabajadores estatales. Estamos reafirmando la necesidad de la presencia del Estado como instrumento insustituible en los países”.
-“Nunca pudieron convencerme de que la mejora de los trabajadores venía por el lado de que se despida gente, de que tengan menos beneficios. Nunca me cerró ninguna flexibilización laboral”.

Clarín - Zona – Domingo 26/06/11. Los que persiguen el trabajo en negro, en plan de lucha. Un contrasentido: no pueden combatir la informalidad quienes la padecen.
Kafka hubiera estado a gusto en los laberintos de la burocracia argentina. Es que, para entrar a un edificio público, hay que presentar documento de identidad, posar para la foto, registrar elementos electrónicos, apoyar una tarjeta magnética en el lector del molinete y esperar la luz verde. Una vez adentro, cámaras de seguridad seguirán los pasos del visitante y hombres de azul lo mirarán desconfiados. Pero aquí estamos, en las entrañas del Ministerio que hace de árbitro en los conflictos salariales y tiene que hacer respetar los derechos de los trabajadores. Es llamativo, por eso, ver a sus propios trabajadores arremolinados.
Una sábana blanca atada en la reja advierte sobre uno de los problemas: “Tomada: este Ministerio no pasa una inspección laboral”, leyenda que está firmada nada menos que por los inspectores del trabajo, que son los que salen a la calle a controlar que nadie se haga el vivo con sus empleados. Ejecutan el Plan Nacional de Registración del Trabajo y aplican multas por un millón y medio de pesos por día, cuando descubren trabajadores en negro en empresas y personas que se parten el lomo en el campo, pero son tratados como esclavos.
“El trabajo digno empieza por casa”, dice un eslogan, y un panfleto tiene menos paciencia: “Basta de trabajo precario en el Ministerio de Trabajo”.
Hay un listado de 482 inspectores en la página web oficial. Se les puede ver las caras en las credenciales virtuales, el nombre completo y el DNI. Algunos son efectivos y otros contratados. “Y no alcanzan, es un inspector cada 1.100 establecimientos a revisar”, dice Claudio Lozano.
Son contratados los que rodean al cronista de Clarín para denunciar la situación. Hablan todos juntos, hacen un scrum con las palabras…hasta que se ordenan: “En Lomas de Zamora, los 14 inspectores son contratados. Salen a inspeccionar en un Falcon modelo 74 y otro modelo 80, mejor ni saber de dónde eran…” “A ojo, en la Ciudad hay 20 inspectores de planta permanente y 60 contratados”.
“En Tierra del Fuego se paga plus por zona desfavorable, pero sólo uno lo cobra... los otros 12 inspectores son contratados”.
“En la ANSES y la AFIP también hay gente que hace inspecciones, pero si están en la planta, llegan a cobrar 12.000 pesos, el triple que nosotros”.
Hay abogados, licenciados en relaciones del trabajo, sociólogos. Una mujer avisa de un potencial problema legal: “Nos podrían decir que nuestras inspecciones no tienen validez, porque nosotros tampoco tenemos los derechos cuyo cumplimiento controlamos. Podrían presentar un amparo por la ilegalidad del procedimiento”. Los consultados agregan que no se contempla el riesgo psicofísico de la tarea: “A un compañero lo corrieron a tiros, todos los días nos insultan. Nadie es amable con un inspector, pero nosotros ponemos la cara y el Ministerio, no”.

Ariel Arana, delegado de ATE: “Soy abogado y hace siete años que estoy contratado, pero no cobro el plus por el título universitario debido a mi condición laboral. Eso me hace ganar menos”.
Roberto Arébalo, inspector laboral: “Llevo 5 años luchando contra el trabajo ilegal pero esto desconcentra. Tener un contrato anual no nos permite proyectar nuestras vidas a largo plazo”.
4 millones de trabajadores en todo el país están en negro. Es el 34,1% de la fuerza laboral. Quienes tienen que controlar que esto no ocurra también tienen problemas de estabilidad laboral.
Evolución del personal en el Poder Ejecutivo Nacional (fuente: “El Estado y sus trabajadores” de Claudio Lozano).
2003 Planta permanente y transitoria: 227.704 – Personal contratado: 17.242
2007 Planta permanente y transitoria: 247.299 – Personal contratado: 31.770
2010 Planta permanente y transitoria: 266.862 – Personal contratado: 43.973

Entradas anteriores y posteriores relacionadas:

Administración Pública Nacional del subdesarrollo I

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