domingo, 27 de febrero de 2011

Dos Walsh argentinos: gente con talento, ovarios y huevos

Gente inmensamente valiosa como María Elena Walsh y Rodolfo Walsh se la jugaron a su modo en los momentos más álgidos contra la dictadura militar. No pensaban igual ni sus prioridades se parecían pero a los dos les dolía su país y pelearon por lo que consideraban importante para su sociedad. Enfrentaron de muy distinta manera a los retrógrados militares que nos gobernaban, esos milicos rústicos capaces de suponer que servían a su dios de misal aún torturando cobardemente a quienes tenían ideas que ni siquiera habían leído pero temían peor que al diablo, mientras el clero bendecía sus atrocidades.

No sostengo que los dos Walsh hayan sido perfectos (de hecho pensaron muchas cosas antidemocráticamente) sino que fueron grandes creadores, tuvieron altos valores éticos y fueron valientes.

Es un cliché decir que Argentina es un crisol de razas pero es un poco cierto y de ahí saqué una pequeña teoría de entrecasa que supone que debido a eso tenemos el "vigor híbrido" que nos permitió distinguirnos en tantas cosas, individual o grupalmente (otro día lo sigo contando). Estos Walsh, que supongo descendientes de irlandeses, nos aportaron -por lo menos- altas cuotas de rebeldía y creatividad. Horanosaurus.


Fotografía intervenida por Sara Facio, destacada fotógrafa y mujer (o pareja) de María Elena Walsh. Publicada en Revista Ñ-enero 2011.
Walsh básico
María Elena Walsh (Ramos Mejía-Bs.As.1930-2011). Poeta, compositora, escritora. Alguna vez ella se definió como "cupletista". Algo de eso hubo en sus comienzos, cuando entre 1952 y 1956 recorrió Europa cantando folclore junto a Leda Valladares. Antes había publicado su primer libro de poemas, "Otoño imperdonable" (1947), se había recibido de Profesora de Dibujo y Pintura en Bellas Artes y viajado a los Estados Unidos invitada por Juan Ramón Jiménez. Precoz, inquieta e independiente, la voz de María Elena Walsh comenzó a reproducirse con insistencia en la década del 60, cuando el auge del psicoanálisis y de la pedagogía empezó a fabricar otros vínculos entre padres e hijos. Ella tomó el guante y recreó en sus temas infantiles un lenguaje que invitaba a la fantasía y a la imaginación, escapándole a lo prolijamente establecido: su primer libro para niños, "Tutú Marambá" (1960) y su primer espectáculo musical estrenado en el Teatro San Martín, "Canciones para mirar" (1962), catapultaron su obra hacia un éxito que aún hoy mantiene vigencia. A partir de María Elena, nada volvió a ser lo mismo en materia de literatura infantil. Pero también le cantó y le escribió a los grandes, y allí también transformó en himnos populares temas como "Serenata para la tierra de uno", "Como la cigarra" o "Los ejecutivos", que junto a muchos de sus textos periodísticos establecieron una declaración de principios en contra de la injusticia y los abusos del poder (reseña de Revista Ñ).

María Elena Walsh siempre fue antiperonista, lo cual no opacó nada su finísima obra dedicada a la literatura infantil, la poesía, la canción y los ensayos, con una aguda e inteligente mirada sobre la realidad. ¿Me equivoco si digo que junto a Mercedes Sosa, Carlos Gardel y Roberto Fontanarrosa fueron los más grandes artistas populares argentinos del siglo XX?

Cuando se cansó del peronismo, se autoexilió en Europa. Cuando se cansó de la estupidez milica, se despachó con su artículo "Desventuras en el País-Jardín-de-Infantes" que le publicó Clarín en agosto de 1979, donde les refriega a los rústicos "no soy una revolucionaria, estoy cansada". No era lo que se dice dueña de una gran coherencia política (aunque al menos superaba la de Jorge Luis Borges): durante el gobierno del innombrable, en 1991, cuando se discutía sobre la posible sanción de una ley de pena de muerte se despachó fuertemente contra la idea pero también renegó de sus viejas amistades alfonsinistas lanzando un desubicado "es preferible la corrupción menemista a la ineficiencia radical". Sabía reírse de si misma: como cuando contó risueñamente que Violeta Parra la acusó de "¡burguesa!" en París. Reproduzco aquí unas letras suyas para mí memorables y el artículo "Desventuras..." Horanosaurus.

SERENATA PARA LA TIERRA DE UNO
Porque me duele si me quedo
pero me muero si me voy,
por todo y a pesar de todo, mi amor,
yo quiero vivir en vos

Por tu decencia de vidala
y por tu escándalo de sol,
por tu verano con jazmines, mi amor,
yo quiero vivir en vos

Porque el idioma de infancia
es un secreto entre los dos,
porque le diste reparo
al desarraigo de mi corazón

Por tus antiguas rebeldías
y por la edad de tu dolor,
por tu esperanza interminable, mi amor,
yo quiero vivir en vos

Para sembrarte de guitarra
para cuidarte en cada flor,
y odiar a los que te lastiman, mi amor,
yo quiero vivir en vos

COMO LA CIGARRA

Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra

Tantas veces me borraron, tantas desaparecí
a mi propio entierro fui solo y llorando
Hice un nudo en el pañuelo pero me olvidé después
que no era la única vez y seguí cantando

Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra

Tantas veces te mataron, tantas resucitarás
cuántas noches pasarás desesperando
Y a la hora del naufragio y la de la oscuridad
alguien te rescatará para ir cantando

Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra


LOS EJECUTIVOSEl mundo nunca ha sido para todo el mundo
mas hoy al parecer es de un señor
que en una escalerita de aeropuerto
cultiva un maletín pero ninguna flor.
Sonriente y afeitado para siempre
trajina para darnos la ilusión
de un cielo en tecnicolor donde muy poquitos
aprendan a jugar al golf.

Ay, qué vivos
son los ejecutivos,
qué vivos que son.
Del sillón al avión,
del avión al salón,
del harén al edén
siempre tienen razón;
y además tienen la sartén,
la sartén por el mango
y el mango también.

El mundo siempre fue de los que están arriba
pero hoy es de un señor en ascensor
a quien podemos ver en las revistas
cortando el bacalao con aire triunfador.
Lo come para darnos el ejemplo
de rendimiento máximo y confort.
Digiere por teléfono y después nos vende
conciencias puras de robots.

El mundo siempre fue de algunos elegidos,
hoy es para el que elige lo mejor,
dinámico y rodeado de azafatas
sacrificándose por un millón o dos.
Como él tiene de todo menos tiempo
nos aconseja por televisión
ahorrar, para tener estatus en la muerte,
la eternidad en un reloj.



Edición de Clarín donde se publicó el artículo "Desventuras en el País-Jardín-de-Infantes" - Revista Ñ, enero 2011.
"Desventuras en el País-Jardín-de-Infantes"
Clarín, 16 de agosto de 1979.

"Si alguien quisiera recitar el clásico “Como amado en el amante/uno a otro residía” (1) por los medios de difusión del país-jardín, el celador de turno se lo prohibiría, espantado de la palabra “amante”, mucho más en tan ambiguo sentido. Imposible alegrar que esos versos los escribió el insospechable San Juan de la Cruz y se refiere a personas de la Santísima Trinidad. Primero, porque el celador no suele tener cara (ni ceca). Segundo, porque el celador no repara en contextos ni significados. Tercero, porque veta palabras a la bartola, conceptos al tún-tún y autores porque están en capilla. Atenuante: como el celador suele ser flexible con el material importado, quizá dejara pasar “por esa única vez” los sublimes versos porque son de un poeta español. Agravante: en ese caso los vetaría sólo por ser poesía, cosa muy tranquilizadora. El celador, a quien en adelante llamaremos censor para abreviar, suele mantenerse en el anonimato, salvo un famoso calificador de cine jubilado que alcanzó envidiable grado de notoriedad y adhesión popular.

El censor no exhibe documentos ni obras como exhibimos todos a cada paso. Suele ignorarse su curriculum y en qué necrópolis se doctoró. Sólo sabemos, por tradición oral, que fue capaz de incinerar “La historia del cubismo” o las “Memorias de (Groucho) Marx”. Que su cultura puede ser ancha y ajena como para recordar que Stendhal escribió !as novelas “El rojo” y “El negro” y que ambas son sospechosas, es dato folklórico y nos resultaría temerario atribuírselo. Tampoco sabemos, salvo excepciones, si trabaja a sueldo o por vocación, porque la vida lo engañó o por mandato de Satanás.

Lo que sí sabemos es que existe desde que tenemos uso de razón y ganas de usarla, y que de un modo u otro sobrevive a todos los gobiernos y renace siempre de sus cenizas, como el Gato Félix. Y que fueron ¡ay! efímeros los períodos en que se mantuvo entre paréntesis.

La mayoría de los autores somos moralistas. Queremos -debemos- denunciar para sanear, informar para corregir, saber para transmitir, analizar para optar. Y decirlo todo con nuestras palabras, que son las del diccionario. Y con nuestras ideas, que son por lo menos las del siglo X y no las de Khomeini.

El productor-consumidor de cultura necesita saber qué pasa en el mundo, pero sólo accede a libros extranjeros preseleccionados, a un cine mutilado, a noticias veladas, a dramatizaciones mojigatas. Se suscribe entonces a revistas europeas (no son pornográficas, pero quién va a probarlo. ¿No son obscenas las láminas de anatomía?) que significativamente el correo no distribuye?

25 millones, sí, porque los niños, por fortuna, no se salvan del pecado. Aunque se han prohibido libros infantiles, los pequeños monstruos siguen consumiendo historias con madrastras-harpías, brujas que se comen niños, hombres que asesinan a 7 esposas, padres que abandonan a sus hijos en el bosque, Alicias que viajan bajo tierra sin permiso de mamá. Entonces ellos, como nosotros, corren el riesgo de perder ese “sentido de familia” que se nos quiere inculcar escolarmente… y con interminables avisos de vinos.

Esta no es una bravuconada, es el anhelo, la súplica de una ciudadana productora-consumidora de cultura. Es un ruego a quienes tienen el honor de gobernarnos (y a sus esposas, que quizás influyan en alguna decisión así como contribuyen al bienestar público con sus admirables obras benéficas): Déjenos crecer. Es la primera condición para preservar la paz, para no fundar otra vez un futuro de adolescentes dementes o estériles.

Como aquella pobre modista negra llamada Rosa Parks, encarcelada por haberse negado a cederle el asiento a un pasajero blanco en un autobús según la obligaba la ley, la autora declararía a quien la acusara de sediciosa: “No soy una revolucionaria, es que estaba muy cansada”. Pero Rosa Parks, en un país y una época (reciente) donde regían tales leyes en materia de “derechos humanos”, era adulta y, ayudada por sus hermanos de raza, pudo apelar a otro ámbito de la justicia para derrotar, a la larga, la opresión y contribuir a desenmascarar al Ku-Klux-Klan.

Nosotros, pobres niños, a qué justicia apelaremos para desenmascarar a nuestros encapuchados y fascistas que vienen de arriba, de abajo y del medio, para derogar fantasmales reglamentos dictados quizá por ignorancia o exceso de celo de sacristanes más papistas que el Papa. Sólo podemos expresar nuestra impotencia, nuestra santa furia, como los chicos: pataleando y llorando sin que nadie nos haga caso.

La autora está “muy cansada”, no por los recortes que haya sufrido porque volverán a crecerle como el pelo y porque de ellos la compensa el privilegio de integrar la honorable familia de sus compatriotas, sino por compartir el peso de la frustración generalizada. Porque es célula de todo un organismo social y no aislada partícula. Porque más que la imagen del país en el exterior le importa y duele el cuerpo de ese país por dentro.

Y porque no es una revolucionaria pero está muy cansada, no se exilia sino que va a llorar sentada en el cordón de la vereda, con un único consuelo: el de los zonzos. Está rodeada de compañeritos de impecable delantal y conducta sobresaliente (salvo una que otra travesura). De coeficiente aceptable, pero persuadidos a conducirse como retardados y, pese a su corta edad, munidos de anticonceptivos mentales.
Todos tenemos el lápiz roto y una descomunal goma de borrar ya incrustada en el cerebro. Pataleamos y lloramos hasta formar un inmenso río de mocos que va a dar a la mar de lágrimas y sangre que supimos conseguir en esta castigada tierra".

¿Porqué temer meternos en un berenjenal mayor analizando las fuertes críticas de José Pablo Feinmann de este artículo de María Elena Walsh en su libro "La sangre derramada. Ensayo sobre la violencia política" (Planeta, 1998-5ta. edición Booket, 2011)? María Elena Walsh como referente del "punto medio", validadora de la teoría de un "país inocente" ante la guerra que desataban los dos demonios violentos. Mi opinión poco importa aquí, quizás también opté por la opinión del punto medio entre ellos. Horanosaurus.

27. Digresión: referentes y demonios.

El referente es alguien a quien la sociedad coloca en determinado lugar y espera de él determinadas cosas que el referente se compromete a cumplir. Se trata de un pacto. La sociedad se reconoce en el referente porque este reconoce a la sociedad, expresándola. La sociedad cree en el referente y el referente cree, no solo en la sociedad, sino, muy especialmente en sí mismo. Es decir, cree que tiene el derecho a ser referencial, cree que su palabra es necesaria y cree, también, que siempre es necesaria, de aquí que siempre deba pronunciarla, pronunciándose.

El referente adquiere con el tiempo un aura de santo. Los valores de la sabiduría y de la santidad lo constituyen. El referente y sabe que la sociedad le exige no equivocarse. Le exige la palabra sabia, orientadora. Si erra, la duda caerá sobre su condición referencial. De aquí que el referente-santo-sabio sea un maestro en la elección del punto justo. Que suele ser -con apabullante asiduidad y lógica, ya que el referente trata de conformar a todos para que todos lo consagren como referente- el punto medio. Punto, claro, que entre nosotros se relaciona con la clase social que busca este tipo de referentes extraídos del ámbito cultural: la clase media.

El prólogo del Nunca Más que tiene la orientación referencial del referente masculino de la nación, Ernesto Sábato, incurre en la exaltación del punto medio: “durante la década del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema izquierda como desde la extrema derecha”. Así, se dibuja un país inocente que es asolado, herido desde los extremos: el extremo izquierdo y el extremo derecho. El referente mira y juzga desde el medio. El punto medio es el punto de la inocencia. Los demonios son los extremos.

El 16 de agosto de 1979, el referente femenino de la nación, María Elena Walsh, publicó -en el matutino Clarín- un artículo que prefiguraba el punto medio del referente masculino. Se llamó Desventuras en el país-jardín de infantes. Contenía una serie de necesarias afirmaciones contra la censura videlista. Y también contenía párrafos que instauraban la teoría del punto medio y la patria inocente. “Que las autoridades hayan librado una guerra contra la subversión y procuren mantener la paz social son hechos unánimemente reconocidos (…) Pero eso ya no justifica que a los honrados sobrevivientes del caos se nos encierre en una escuela de monjas preconciliares”. La primera afirmación es, ya, altamente discutible: concederle a la ratio militarista haber sostenido una “guerra” es -lo hemos visto- concederle la plataforma perfecta para la justificación de sus horrores. Y, por otra parte, ¿qué significa “hechos unánimemente reconocidos”? El referente siempre habla en nombre de todos. Siente el derecho de enunciar desde sí las verdades de la totalidad. O más exactamente: siente que cuando se alza su voz se alza la voz de todos. Por eso el referente es el referente.

Admitamos que tal vez ese primer texto haya sido un texto concesivo para poder decir otras cosas. (Como sea, el error de la concesión es excesivo: la llamada lucha contra la subversión no fue una guerra. Fue una acción terrorista del Estado). Es el segundo texto el que explicita la moral del punto medio. La guerra entre militares y subversivos generó un caos y de este caos sobrevivieron los honrados. Así lo dice el texto: “los honrados sobrevivientes del caos”. Otra vez el país inocente que se debate entre los extremos de los demonios. Los extremos han generado el caos. Pero del caos sobrevivieron los honrados, quienes ahora se animan a reclamar el fin de la censura y del país-jardín de infantes. En suma: es hora de que la república vuelva a pertenecer a los honrados.

Durante el mes de diciembre de 1997, la referente femenina de este país (cuyo texto prefiguró el del referente masculino sobre los dos demonios y la inocente república en el medio, en el punto medio) incurrió en unas desafortunadas líneas acerca de los docentes en huelga y la “fealdad” de la carpa en que practicaban sus jornadas de ayuno de protesta. La sorpresa sacudió a muchos. ¿Cómo es posible que ella, que precisamente ella, nuestro referente femenino, juegue, clara y objetivamente, para el menemismo? ¿Nos hemos quedado sin referentes? ¿Hasta los referentes nos desilusionan?

El error es doble: la gente cree en el referente y el referente se la cree. Nunca es capaz de decir “Oigan, yo no soy un santo. Me equivoco y me voy a seguir equivocando. Crean en mí, pero no siempre. No dejen nunca de ser críticos conmigo. La verdad no sale naturalmente de mis labios. A veces puede salir el error. Estén atentos.” Pero no, el referente que ha aceptado jugar de referente jamás dice algo así: hace exactamente todo lo que se espera que haga el personaje en que lo han convertido. Carece por completo de autoironía, cosa que lo condena a la solemnidad, al aburrimiento y al punto medio. Es decir, a la medianía.

Como también se condena a la medianía la sociedad que sacraliza a los referentes. La sociedad que no se atreve a confesarse que no hay santos laicos ni referentes infalibles y que, si tanto se los necesita, será porque algo falla en la base (tal vez el coraje de la vigilia, de la mirada no complaciente, severa, de la distancia crítica) y que esa falla nos lleva a la creación de ídolos sabios, que concluyen, para desdicha de todos, por creerse exactamente eso, ídolos sabios, y entonces, cierto día, descubrimos que, como todos los ídolos, tienen los pies de barrio. Y no habían tenido la grandeza de confesarlo.



Dibujo de Ricardo Carpani en la reproducción de la CTA: digno homenaje a Rodolfo Walsh.


Rodolfo Walsh (Choele Choel-Río Negro 1927-Buenos Aires 1977). Escritor y periodista. En 1944 comenzó a trabajar como corrector y traductor de la editorial Hachette y siete años más tarde se ligó al periodismo en las revistas Leoplán y Vea y lea. Por entonces fue convocado por La Nación pero rechazó la oferta. Fue uno de los fundadores de Prensa Latina en Cuba (*), desde donde interceptó un cable norteamericano que anunciaba la invasión de Playa Girón en 1961. A su regreso a la Argentina escribió en Primera Plana, Panorama y el semanario de la CGT. Además compartió con Paco Urondo y Haroldo Conti la redacción de la revista Militancia. En 1973 se unió a Montoneros como encargado de inteligencia y tras el golpe de Estado de 1976 organizó la Agencia de Noticias Clandestina. El 25 de marzo de 1977 fue asesinado por un grupo de tareas cerca de Congreso, luego de despachar su "Carta abierta a la junta militar". Algunos de sus libros más emblemáticos son "Operación masacre" (1957) sobre los fusilamientos en José León Suárez; la compilación de cuentos "Los oficios terrestres" (1965), y "¿Quién mató a Rosendo?" (1969) - (reseña de Revista Ñ 09/09/06) (*) junto a Jorge Ricardo Masetti, Rogelio García Lupo y Gabriel García Márquez.

"Hace casi 30 años, al día siguiente del envío de esta carta (divulgada solamente por Ariel Delgado en Radio Colonia y el Buenos Aires Herald), desaparecía su autor a manos de un grupo de tareas. La obra del narrador y periodista argentino (1927), nos interpela, en el cruce entre literatura, política e historia. Aún falta recuperar una novela inconclusa y los papeles robados de su casa en el allanamiento del 25 de marzo de 1977" (Revista Ñ-30/01/04)

Esta es la reseña del Equipo de Investigaciones Rodolfo Walsh (imperdible el sitio www.rodolfowalsh.org):

"Rodolfo Walsh es el más cabal ejemplo de lo que debe ser un periodista y su deber. Un periodista no puede ni debe esconderse detrás del disfraz de la imparcialidad «objetivista», el deber de cada periodista, como testigo escriba de la realidad no es reportarla solamente sino cargar con ella y admitir que se es parte de la misma. Jamás un periodista puede manejar la información como un biólogo analiza la materia desde un tubo de ensayo, y Walsh marcó ese camino, no sólo con sus escritos, sino con su ejemplo. Walsh era un periodista militante, y en ello dejó la vida (**). Se puede afirmar que Walsh, con una enorme formación cultural, estuvo lejos del vedetismo, y Rodolfo Walsh, como decía Oesterheld, era un «héroe en grupo», jamás individual, aunque su obra le merece los lauros que le corresponden como ser humano.

Walsh no sólo hacía periodismo, aunque algunos busquen acotarlo a esa etiqueta ocultando su rol de militante popular. Era también un destacado escritor que supo mezclar la ficción aplicándola a la realidad. En el mundo de las academias de periodismo se enseñaba la obra de Truman Capote, «A sangre fría» (1966) como la primer novela periodística, inaugurando un género que sería explotado de ahí en más. Pero esto fue producto de entregarle el premio a un escritor de un país central. Sin quitarle méritos a Capote, en los últimos años y en el mundo entero, «Operación Masacre» es aceptada como la primer obra en su género y Walsh como fundador del mismo, y camino que seguiría transitando en trabajos como «¿Quién mató a Rosendo?» o «El caso Satanowsky».

Apasionado de la investigación, Walsh participó en Cuba de la fundación de la agencia Prensa Latina, donde volcó toda su inteligencia en la sección «Servicios Especiales». Fue él mismo quien desencriptaría un cable de una embajada del imperio estadounidense y descubriera cuándo y donde se daría lo que luego fue la invasión a Playa Girón: el resultado fue que la gusanera entrenada por la CIA y con apoyo aéreo estadounidense, se encontró con que al momento de querer desembarcar, todas las fuerzas revolucionarias repelieron la agresión del Imperio. Walsh, desde una pequeña oficina del barrio El Vedado, entre papeles y cables, había prestado un servicio que visto a la luz de la historia, fue crucial.

El resto de la historia es conocida, y en este sitio trataremos de suplir todos juntos, entre ustedes y nosotros, para rearmar la historia Walsh, e intentaremos ser dignos de su legado. Él buscó romper el cerco de la Dictadura y hoy el muro es levantado por las corporaciones multimediáticas, porque como Walsh encabezara los cables de ANCLA, «millones quieren ser informados y el terror se basa en la incomunicación», y en tal sentido, el esfuerzo está en romper el aislamiento «como satisfacción ética de un acto de libertad».

Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar
Por Rodolfo Walsh

"Cadena Informativa es uno de los instrumentos que está creando el pueblo argentino para romper el bloqueo de la información. Cadena Informativa puede ser USTED MISMO, un instrumento para que usted se libere del terror y libere a otros del terror. Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote al Miedo. Haga circular esta información". ANCLA

I. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años. El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades. El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde.


En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron. Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo. Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad Argentina.

II. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror. Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio [1]. Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados. De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras. La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el soplete de las actualizaciones contemporáneas [2]. Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerrilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.

III. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga. Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras. Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos. Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia, incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son reprimidos, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de "cuenta-cadáveres" que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam. El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos [3]. Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y Ios partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento. Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor [4]. El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.

IV. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas [5]. Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles" según su autopsia. Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron [6]. Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora. En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces de atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea [7], sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre "violencias de distintos signos" ni el árbitro justo entre "dos terrorismos", sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte [8]. La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Boliva y Uruguay [9]. La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas. Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de "Prensa Libre" Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales. A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal" [10].

V. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada. En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar [11], resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales. Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9% [12] prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron [13]. Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización". Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subterráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe. Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el país", han sido ustedes más afortunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia. Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.

VI. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete. Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos" [14]. El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos". Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideología que amenaza al ser nacional.

Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.

Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles. Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022

NOTAS en http://www.rodolfowalsh.org/

[1] Desde enero de 1977 la Junta empezó a publicar nóminas incompletas de nuevos detenidos y de "liberados" que en su mayoría no son tales sino procesados que dejan de estar a su disposición pero siguen presos. Los nombres de millares de prisioneros son aún secreto militar y las condiciones para su tortura y posterior fusilamiento permanecen intactas.

[2] El dirigente peronista Jorge Lizaso fue despellejado en vida, el ex diputado radical Mario Amaya muerto a palos, el ex diputado Muñiz Barreto desnucado de un golpe. Testimonio de una sobreviviente: "Picana en los brazos, las manos, los muslos, cerca de la boca cada vez que lloraba o rezaba... cada veinte minutos abrían la puerta y me decían que me iban hacer fiambre con la máquina de sierra que se escuchaba".

[3] "Cadena Informativa", mensaje Nro. 4, febrero de 1977.

[4] Una versión exacta aparece en esta carta de los presos en la Cárcel de Encausados al obispo de Córdoba, monseñor Primatesta: "El 17 de mayo son retirados con el engaño de ir a la enfermería seis compañeros que luego son fusilados. Se trata de Miguel Angel Mosse, José Svagusa, Diana Fidelman, Luis Verón, Ricardo Yung y Eduardo Hernández, de cuya muerte en un intento de fuga informó el Tercer Cuerpo de Ejército. El 29 de mayo son retirados José Pucheta y Carlos Sgadurra. Este úItimo había sido castigado al punto de que no se podía mantener en pie sufriendo varias fracturas de miembros. Luego aparecen también fusilados en un intento de fuga".

[5] En los primeros 15 días de gobierno militar aparecieron 63 cadáveres, según los diarios. Una proyección anual da la cifra de 1500. La presunción de que puede ascender al doble se funda en que desde enero de 1976 la información periodística era incompleta y en el aumento global de la represión después del golpe. Una estimación global verosímil de las muertes producidas por la Junta es la siguiente. Muertos en combate: 600. Fusilados: 1.300. Ejecutados en secreto: 2.000. Varios. 100. Total: 4.000.

[6] Carta de Isaías Zanotti, difundida por ANCLA, Agencia Clandestina de Noticias.

[7] "Programa" dirigido entre julio y diciembre de 1976 por el brigadier Mariani, jefe de la Primera Brigada Aérea del Palomar. Se usaron transportes Fokker F-27.

[8] El canciller vicealmirante Guzzeti en reportaje publicado por "La Opinión" el 3-10-76 admitió que "el terrorismo de derecha no es tal" sino "un anticuerpo".

[9] El general Prats, último ministro de Ejército del presidente Allende, muerto por una bomba en setiembre de 1974. Los ex parlamentarios uruguayos Michelini y Gutiérrez Ruiz aparecieron acribillados el 2-5-76. El cadáver del general Torres, ex presidente de Bolivia, apareció el 2-6-76, después que el ministro del Interior y ex jefe de Policía de Isabel Martínez, general Harguindeguy, lo acusó de "simular" su secuestro.

[10] Teniente Coronel Hugo Ildebrando Pascarelli según "La Razón" del 12-6-76. Jefe del Grupo I de Artillería de Ciudadela. Pascarelli es el presunto responsable de 33 fusilamientos entre el 5 de enero y el 3 de febrero de 1977.

[11] Unión de Bancos Suizos, dato correspondiente a junio de 1976. Después la situación se agravó aún más.

[12] Diario Clarín.

[13] Entre los dirigentes nacionales secuestrados se cuentan Mario Aguirre de ATE, Jorge Di Pasquale de Farmacia, Oscar Smith de Luz y Fuerza. Los secuestros y asesinatos de delegados han sido particularmente graves en metalúrgicos y navales.

[14] Prensa Libre, 16-12-76.


Notas de Horanosaurus: en un reportaje, su hija Patricia Walsh recuerda que "esas primerísimas copias que él hace de la carta abierta (a la Junta Militar) las hace tipiándolas, varias veces, con carbónico en papel manifold poniendo cinco hojas que era el máximo que le permitía el carro de la máquina de escribir".

(**) en estos días está nuevamente en el tapete en la Argentina el concepto de "periodismo militante". Martín García, el director de Télam -la agencia de noticias oficial- subestimó cualquier otro tipo de variante de ejercer el periodismo. No me importa lo que digan los medios conservadores, que se autodenominan "independientes" sin haberlo sido jamás. El problema es cuando el "periodismo militante" lo ejercen chicos desbocados que se creen vanguardia política. En estos casos, los extremos se tocan, y el periodismo -se llame como se llame- manipula y se burla de la inteligencia de la gente.

Martín García dijo: “Los profesionales son como las prostitutas, escriben mentiras en defensa de los intereses de los que les pagan. Los militantes, en cambio, escribimos la verdad al servicio del pueblo. Soy primero militante, después periodista”. Si no razono mal, este hombrecillo se cree dueño de la verdad pero también acepta estar prostituído. A ver: yo leería confiado la información que me pudiera brindar Rodolfo Walsh pero dudo infinitamente si hoy me la brinda Télam. Tenés que ser muy boludo para no darte cuenta.

Es muy simple y no hay que darle más vueltas: si trabajan "de periodistas", su deber ante la sociedad es buscar y difundir la verdad con objetividad, aunque los enfrente al sector político que les paga o que siguen. Si mienten de un modo u otro son una mierda deleznable, sean de derecha o de izquierda. Horanosaurus.

"El periodismo ha de ser exacto, como el bisturí. Si algo me apasiona es el periodismo sin imaginación, el toque de la realidad como es. En nuestra profesión nada supera al dato estricto y a la palabra exacta".  Julio Scherer García, periodista mexicano, 1926-2015. 

A ver, a ver... sigamos echando leña al fuego... ¿periodismo militante? Entonces, ¿se bancan al "periodista militante Bernardo Neustadt"? Las cosas como son: si Neustadt nunca fue democrático, Walsh tampoco (uno por colaboracionista de varios regímenes, el otro por vanguardista). Y si todos estamos seguros que Neustadt nos escondía la verdad (¿voluntariamente?) en pos de sus intereses y el de sus amigos poderosos, Walsh seguramente nos mintió también (¿involuntariamente?), pero en pos de su propio idealismo. Aunque aborrecemos al alcahuete de Neustadt y celebremos hoy al valiente de Walsh. Este último avispero me lo removió la siguiente nota (no me importa no compartirla en su totalidad ni creer que ese medio es sincero o su autor sea "progre" o "retro"):

"Neustadt y Walsh, con ecos en el presente". Por Pablo Sirvén, La Nación 07/06/11.

Creen que emulan a Rodolfo Walsh y apenas les alcanza para ser una imitación, de mala calidad, de Bernardo Neustadt. Hoy es el Día del Periodista y la alusión a tan antagónicos nombres viene al caso para, a partir de sus semblanzas, establecer similitudes y diferencias, más tácitas que explícitas, con el ejército de informadores que revistan en alguna de las múltiples vertientes (audiovisual, gráfica y redes sociales) del creciente aparato estatal y paraoficial de comunicación. La maquinaria está conformada por medios públicos, empresarios "amigos", hombres y mujeres de prensa oficialistas de corazón y los conversos, que nunca faltan, sólo por amor al dinero y al pluriempleo bien remunerado. Estos son los más fáciles de detectar porque exhiben, por lo general, un fanatismo afectado y superficial, además de mostrarse decididamente coléricos con quienes se aparten medio centímetro del catecismo oficial. Son exégetas renegados de Bernie porque aseguran aborrecerlo, aunque paradójicamente lo han superado con creces como orgullosos hiperoficialistas.

Neustadt -de cuyo fallecimiento se cumplen hoy, precisamente, tres años- fue por mucho tiempo el blanco predilecto al que sus colegas supuestamente más progresistas solían atacar con un grave cargo: ser acomodaticio al poder de turno.De Walsh, como perfecta antítesis de Neustadt, se suele destacar lo contrario: su entrega militante a la literatura y al periodismo, y la defensa de sus ideales hasta poner en grave riesgo su vida y perderla, incluso, por mantenerse inclaudicable hasta el final. Pero, claro, el concepto de militancia en Walsh era combativo y bastante alejado de la versión obsecuente hacia las autoridades actuales concebida por el jefe de la agencia oficial Télam.

Neustadt y Walsh fueron contemporáneos el uno del otro. El primero nació en Rumania (su padre era diplomático), en 1925, y el segundo vio la luz en Choele-Choel (Río Negro), dos años más tarde. Walsh murió en 1977, a los 50 años, durante un enfrentamiento, cuando un grupo de tareas intentaba cazarlo tras su audaz y valiente "Carta abierta de un escritor a la Junta Militar". Neustadt, en cambio, abandonó la escena en 2008, a los 83 años, en medio de un plácido almuerzo sabatino en su casona de Martínez, tres días después de escribir en su blog lo siguiente sobre el matrimonio Kirchner: "Consulté con un psiquiatra: son sadomasoquistas, gozan lastimando". Muchas veces, las simplificaciones del creador de las revistas Todo y Extra y la radio Milenium eran tan eficaces como irritantes.

Si Neustadt resulta emblemático a la hora de analizar qué efecto produce en un periodista ser un oficialista pertinaz, el tema de la militancia sobrevuela de manera persistente la agitada trayectoria de Walsh. Los que hoy tienen como modelo a este último no podrían, sin embargo, estar más en sus antípodas. Walsh no entendía la militancia como se la ejerce ahora: ser apenas un mero propalador burocrático y acrítico de lo que hace el Gobierno. Por el contrario, Walsh -precursor del nuevo periodismo, con sus novelas sobre episodios reales mucho antes que Truman Capote y Tom Wolfe- siempre buscó para sí mismo un lugar de incomodidad, de incorrección política, de cuestionamiento al orden establecido e, incluso, a sus propios camaradas, cuando abrazó la lucha armada.

El "no me dejen solo" de Neustadt (uno de sus tantos célebres giros, como "lo dejamos ahí", "terminé", "duermo cuatro horas" y sus constantes apelaciones a "doña Rosa") parecía una resignada letanía de lo que la vida le impuso con más determinación: la soledad (pupilo de chico, con padres más que fríos y distantes, una vida amorosa que nunca terminó de estabilizarse y un pronunciado vacío a su alrededor que le hicieron buena parte de sus colegas, incluso los que él mismo formó).

Ambos, Walsh y Neustadt, tienen en sus respectivas biografías algunos momentos que, seguramente, habrían preferido borrar. El primero hizo una breve incursión en la Alianza Libertadora Nacionalista -"la mejor creación del nazismo en la Argentina", la rotuló agudamente años después- e, influido por su hermano, piloto de la muy antiperonista aviación naval, simpatizó con el golpe militar que derrocó a Juan Domingo Perón. "Puedo, sin remordimiento, repetir -reconocía- que he sido partidario del estallido de septiembre de 1955. Abrigué la certeza de que acababa de derrocarse un sistema que burlaba las libertades civiles, que fomentaba la obsecuencia por un lado y los desbordes por el otro."

Pronto se develó que el lugar que a Walsh más le gustaba ocupar era el de la vereda de enfrente, la del cuestionamiento permanente a los poderosos, casi un romántico anarquista que no quería optar entre "la barbarie peronista y la barbarie revolucionaria". Neustadt, en cambio, pareció sentirse más a gusto en el seno del justicialismo original: fue jefe de prensa del Consejo Superior Peronista y fue ascendido a medida que el régimen se desmoronaba: pasó a la Secretaría de Estado de Asuntos Políticos, luego fue promovido a director general de Relaciones con el Pueblo, para terminar como secretario privado del vicepresidente de la Nación, el contralmirante Alberto Tessaire (el primer alto funcionario que se dio vuelta en cuanto el gobierno cayó).

La frase "hay un fusilado que vive", que Walsh escuchó de casualidad en un bar de La Plata, donde solía jugar al ajedrez, detonó su obra magna: Operación Masacre, una crónica electrizante sobre los fusilamientos de civiles y militares en 1956 que publicó dos años después. El texto de Operación Masacre es implacable, magro de adjetivos y sin intentos de adoctrinar a nadie. Crónica pura y dura, atiborrada de datos y con timming cinematográfico. Sin el menor asomo, por suerte, del "periodismo militante", meloso y obsecuente, que campea en la prensa adicta actual.

Neustadt encontró su hábitat natural en la televisión (aunque también supo ser muy escuchado en la primera mañana radial): con Tiempo Nuevo, desde 1966, reinventó el programa político en TV y lo convirtió en una floreciente unidad de negocios que después muchos imitaron ("Estas empresas a las que les interesa el país auspician a?"). Llevó ese formato a su apogeo y, treinta años después, a su declinación, cuando el género fue eyectado hacia el cable, para ser reemplazado por talk shows y programas de escándalos y esperpentos mediáticos.

"Neustadt nunca fue un protegido de la dictadura, como pensábamos en aquel momento. Se ganó el espacio y se ganó el rating. Durante el gobierno radical le tiraron con todo. Eticamente tiene cosas que no me gustan, políticamente no coincido con él, pero profesionalmente lo respeto. Nadie puede negar el fenómeno periodístico que significó." Quién así habla es un periodista del que nadie sospecharía de simpatizar con Neustadt: Horacio Verbitsky, tal cual lo consigna Jorge Fernández Díaz en su libro El hombre que se inventó a sí mismo (Sudamericana, Buenos Aires, 1997). Neustadt también fue generoso al catalogar a Verbitsky como "uno de los pocos periodistas que investigan de verdad en este país". Otra época, sin duda, donde las diferencias de estilos e ideologías entre los periodistas no habían descendido todavía a las catacumbas de las difamaciones cruzadas, al quite de saludos, a la objeción palabra por palabra de lo que dice el otro, o a suponer que todo lo que escribe un periodista deviene de un poder superior (el Gobierno o los dueños de las empresas periodísticas) que le dicta lo que debe hacer.

Aun cuando, con los años, Walsh se fue acercando al peronismo (al mismo tiempo que Neustadt se alejaba), no lo hizo por el lado más fácil ni tampoco para conformarse con ser simple y vertical caja de resonancia de lo que dictaminaran los poderosos del partido político más importante de la Argentina. Con ¿Quién mató a Rosendo? (1969) se metió con el poder sindical del temible líder metalúrgico Augusto Timoteo Vandor, que, antes de sucumbir ante una ráfaga de metralla, se sentía en condiciones de disputarle el poder al mismísimo Perón. Tampoco se avino, años después, a aceptar dócilmente los gruesos errores tácticos de la organización Montoneros, que llevarían a una generación de jóvenes a un inútil baño de sangre.

A pesar de que por el programa de Neustadt, durante la dictadura militar, desfilaron todo tipo de funcionarios de ese régimen, tampoco se las llevó de arriba. El almirante Emilio Eduardo Massera lo aborrecía y a su gente se le imputó que una mañana la oficina de Neustadt apareciera patas arriba con su archivo diezmado y fuese robada, incluso, la foto en la que se veía al periodista posar en Puerta de Hierro junto a Perón.

En el 83, cuando todavía no había comenzado la retirada militar del poder, Neustadt le hizo frente en cámara a una verdadera potencia periodística mundial como la gran entrevistadora Oriana Fallaci. "¿No le parece un poco injusto -le preguntó sin titubear- tratar a todos los periodistas de colaboracionistas, de fascistas y cobardes?" La italiana no se quedó atrás: "Personalmente, usted no me interesa absolutamente nada, señor Neustadt. A mí me interesa el público argentino? El periodismo no se puede dejar doblegar. Sin un periodismo de régimen, una dictadura no puede sobrevivir".

No obstante, al año siguiente, ya en democracia, Bernardo Neustadt era el gran árbitro en el debate entre el canciller Dante Caputo y el senador Vicente Saadi, antes del plebiscito por el diferendo con Chile por el Canal de Beagle.

Aun en el acto político más jugado de Rodolfo Walsh -la Carta a la Junta, que les envía a los propios comandantes, a las embajadas y a medios del extranjero-, el periodismo puro (no el panfleto, tampoco la consigna repetida y vaciada de contenido) es la bandera que el autor de Caso Satanowsky (1973) vuelve a agitar en su última contribución a la profesión, a la que había aportado desde infinidad de medios tradicionales y clandestinos.

Comenzaba así su desesperado alegato a las máximas autoridades de facto: "La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en El Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos son algunos de los hechos que me obligan en esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años".

En esa misiva a los militares, Walsh ya menciona los "virtuales campos de concentración" y afirma que "las 3 A [la organización terrorista de ultraderecha paraestatal que cobijó José López Rega durante el gobierno de Isabel Perón] son hoy las 3 Armas", a las que acusa de "alfombrar de muertos el Río de la Plata o arrojar prisioneros al mar".

Además de Mariano Grondona, con quien integró una exitosa dupla que se rompió cuando Neustadt se volcó intensamente a Carlos Menem (hasta le armó una manifestación en su apoyo, que se conoció como la "Plaza del sí", y el propio presidente lo reemplazó en la conducción de su programa en cierta ocasión en que Neustadt fue intervenido quirúrgicamente), junto al hacedor de Tiempo Nuevo se desarrollaron periodistas (y también militantes) de todas las tendencias, como Pepe Eliaschev, Carlos Ulanovsky, Daniel Hadad, Marcelo Longobardi, Magdalena Ruiz Guiñazú, Dardo Cabo, Miguel Bonasso, Enrique Walker y Hernán Invernizzi.

A su manera, con sus virtudes y defectos, Walsh y Neustadt fueron vitales y vehementes. Acertaron y se equivocaron. Concibieron su profesión de manera abismalmente opuesta. Uno buscó la lucha y se quemó en ella. El otro señaló el camino de los periodistas cuentapropistas en los medios audiovisuales.

Se los relaciona en una misma nota no por lo que ellos hicieron sino por lo que ahora sucede: muchos de los que hoy reivindican a Walsh se volvieron Neustadt casi sin darse cuenta. La vida tiene esas paradojas y el periodismo -que es la única forma imperfecta de dar testimonio de ella día tras día-, también.

BONUS TRACK 1: este artículo conmemorativo de Jorge Lanata explica la triste situación del periodismo en la Argentina bajo el kirchnerismo. Le haría dos preguntas a los periodistas avenidos al llamado "periodismo militante": 1) ¿para qué estudiaron tanto? 2) ¿Vale tan poco su dignidad? 


Por Jorge Lanata. Clarín 08/06/13. 

“Hoy, hace 203 años, se publicaba la primera edición del primer diario oficialista de nuestra historia”, tuiteó Cristina ayer por el Día del Periodista. “Su ideólogo y creador, el numen de la Revolución de Mayo, Mariano Moreno. Mirá vos, un diario fundado por el gobierno –siguió la Presidenta–. Y pensar que muchos de los que hoy escriben en los medios están convencidos de que ser periodistas es ser opositores. Qué cosa, no?La reinterpretación de la Historia desde el estilo Billiken no es nueva en Cristina: el relato necesita que la Historia se acomode a él. Festejar a Moreno por la libertad de prensa es igual a condenar a Sarmiento por sus calificativos sobre los indios y los gauchos, como si todo aquello hubiera sido dicho por un antropólogo alemán del siglo XXI en lugar de por un escritor del siglo XIX. La extrapolación y el análisis fuera del contexto histórico es el error más básico de quienes quieren manipular la Historia. Podrían condenar a Aristóteles por haber tenido esclavos.

“Estoy preparando un libro sobre Belgrano”, me dijo ayer, en la radio, el historiador Diego Valenzuela. “Me puse a buscar diarios previos a La Gazeta entre 1800 y 1810. Los que fundaron Belgrano y también Vieytes: El Telégrafo, Semanario y El Correo de Comercio. Y siguiendo el razonamiento de Cristina uno podría decir que esos periodistas, Vieytes y Belgrano, fueron periodistas a sueldo del Virrey. Esos tres diarios se fundaron por decreto estatal y en un contexto de censura previa con amparo de la Corona. Es Cisneros el que le pide a Belgrano que funde el Correo de Comercio en marzo de 1810. ¿Eso significa que Belgrano era un periodista a sueldo de la Corona española?” Durante la entrevista, Valenzuela citó una frase de Moreno: “Los pueblos caerán en el embrutecimiento más vergonzoso si no se da una absoluta libertad para hablar de todo asunto que no se oponga en modo alguno a las verdades de nuestra santa religión y a las determinaciones del gobierno siempre dignas de nuestro mayor respeto”. Así hablaba Moreno, en el contexto de una revolución, tan convencido de ejercer la censura revolucionaria que censuró párrafos completos de Jean Jaques Rousseau, a quien admiraba.

Hace tiempo que sostengo que Cristina se ha creído su propia mentira: cree que está haciendo una Revolución, y actúa en consecuencia. No hace falta más que mirar los datos objetivos para advertir que no hay ninguna Revolución en marcha. Pero es imposible entender el kirchnerismo si no se toma como cierto ese supuesto: ninguna Revolución tiene prensa libre, por eso pelean con los medios. La tapa del Granma habla del récord de producción lechera de la vaca campeona, no puede publicar las sospechas de narcotráfico de un general cubano. La preocupación por la prensa acompaña a este gobierno desde sus inicios, y habla también de sus dificultades para estar delante de los hechos: Perón no leía los diarios, los hacía. En ese imaginario, el gobierno ha cimentado la grieta social en el aparato de propaganda más grande que se ha creado en la Argentina desde los años cincuenta. Los trabajos de Pablo Sirvén ( “Perón y los medios de comunicación” ) y Silvia Mercado (“El inventor del peronismo”) son indispensables si se quiere analizar aquella época y compararla con ésta. “Entre fines de los años cuarenta y principios de los cincuenta –escribió Sirvén– el primer peronismo armó en pocos años un colosal holding estatal de medios de comunicación cuando la mayoría de los dueños de diarios y radios del país fueron obligados a vender sus empresas. A los más débiles se los premiaba con un perverso lauro: a cambio de perder su condición de propietarios se les concedía convertirse en obedientes funcionarios a cargo de sus ex compañías (…) Las compras eran bajo cuerda, no se publicaban en el Boletín Oficial y se pagaban con dineros provistos sin desmayo por el “mago de las finanzas”, Miguel Miranda, desde el IAPI (…) Apold articula un sistema de control y censura de los medios. El aparato propagandístico oficial monta un gran trust periodístico, la cadena ALEA, que incluye siete diarios en la Capital y sesenta y tres en el interior, las doce revistas de Editorial Haynes, quince radios y ocho talleres gráficos”. Sobre Apold, Silvia Mercado no duda en afirmar que “el 17 de octubre fue un invento del relato”

Las ideas del “intelectual orgánico” (el rol que hoy cubre Carta Abierta) y del “periodismo militante” sirven para sostener la ficción del doble discurso. El periodismo militante –cuya síntesis está representada por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Plata, en actual proceso de purga ideológica– es contradictoria con la idea del periodismo en sí: el periodismo pregunta, el periodismo militante responde. El periodismo ejerce la inteligencia crítica y la duda como camino del conocimiento, el militante recita la respuesta. Preguntar es, siempre, desobedecer; implica cuestionar al objeto, ponerlo en duda, someterlo a la crítica. Los militantes viven al lado de la religión. Tal vez eso explique los premios de la libertad de prensa que esa Facultad entregó a Evo Morales, Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Rafael Correa: todos ellos persiguieron al periodismo. 

El problema de inventarse un pasado es qué hacer con el que queda abajo: muchos de quienes están hoy al otro lado de la grieta descubrieron –tarde, por lo que se ve– que el Grupo Clarín era su enemigo y el enemigo de la democracia. En el emblemático programa de propaganda “Seis, siete, rocho” hay varios: Carlos Barragán (libretista de Radio Mitre), Jorge Dorio (periodista de Badía y Compañía en Canal 13 y columnista de Convicción, el diario de Massera), Orlando Barone (colaborador de Clarín en los comienzos de la dictadura y entre 1978 y 1981, y luego diez años en La Nación), Sandra Russo (ex co conductora en Radio Mitre en 2006), Cynthia García (productora de María Laura Santillán en Causa Común), Edgardo Mocca (columnista de este diario entre 2003 y 2007).

En Radio Nacional están María Seone, directora de la Radio y hasta 2009 importante editora en Clarín, Vicente Muleiro (ex editor de Clarín), Luciano Galende (se vestía de payaso en Mañanas Informales por Canal Trece entre 2007 y 2008), Nora Veiras y Hernán Brienza (colaboradores de la revista Ñ), Carlos Ulanovsky (histórico del staff de Clarín), Pedro Brieger (colaborador de Clarín y La Nación), Néstor Restivo (de Clarín), Telma Luzzani (de Clarín), y siguen las firmas.

¿Lo harán sólo por dinero y ejercicio del cinismo? ¿Se creerán, como Cristina, su propia mentira? 

Según los últimos datos publicados, del primer semestre de 2012, el 44% de la pauta oficial se repartió entre diez grupos de medios, en algunos casos de los mismos grupos. Desde el segundo semestre de 2009 hasta el primero de 2012 la pauta creció un 76%. Hoy, de manera directa o indirecta, el ochenta por ciento de los medios de la Argentina están en manos del gobierno. Por paradoja, ese ochenta por ciento sólo tiene, y exagerando, el veinte por ciento de la audiencia. El veinte por ciento restante de los medios tiene el ochenta por ciento del público.

El Granma o el Pravda sólo circulan cuando no hay otro diario para leer. La desesperación oficial por tratar de tapar con fútbol las denuncias de PPT deja en evidencia ese agujero negro que sólo sirvió para hacer millonarios a algunos que se bajarán del barco a tiempo, como acostumbran a hacer. Investigación: JL / María Eugenia Duffard / Amelia Cole.

BONUS TRACK 2: si somos verdaderamente críticos, ¿porqué temer contestar con valentía las preguntas que se hace Marcelo Vagni?

Carta abierta de un sobreviviente de los 70 a un mito
Es necesario comenzar a demoler mitos y hablar honestamente sobre nuestro pasado, no sea cosa que terminemos repitiendo los mismos errores y nos encontremos en un futuro lamentando nuevas muertes de un enfrentamiento sin sentido que ha sido peligrosamente reavivado en los últimos años. InfoBAE. 18/04/17. Por Marcelo Vagni.

http://www.infobae.com/opinion/2017/04/18/carta-abierta-de-un-sobreviviente-de-los-70-a-un-mito/

Don Rodolfo, le cuento que la carta que usted escribió a la Junta Militar el 24 de marzo de 1977, al cumplirse un año del golpe militar, se ha vuelto muy conocida y hasta se enseña en los colegios secundarios. Esto, aunque usted no lo pueda creer, no es producto del triunfo de la revolución socialista. No. Muy por el contrario, aunque esto lo va a sorprender más aún, no sólo dicha revolución jamás triunfó en la Argentina, sino que hasta la mismísima Unión Soviética capituló y dejó de existir hace más de 25 años. En esta época, hasta Rusia y China son capitalistas. El Pacto de Varsovia se disolvió. El muro de Berlín fue derrumbado y Alemania se ha reunificado; obviamente la que dejó de existir fue Alemania Democrática. Contrariamente a la proclamada "irreversibilidad del proceso revolucionario mundial", el mundo finalmente no terminó siendo comunista. Aunque no pueda creerlo, hasta en Vietnam, que en la época de su muerte acababa de ganar la guerra contra Estados Unidos (1975), hoy están radicadas las multinacionales norteamericanas, y las zapatillas Nike, unas que usted no llegó a conocer pero que son tan importantes como las alemanas de las tres tiras, se fabrican allí.

Cuando usted escribió su famosa carta, yo tenía 16 años y me encontraba preso en la cárcel de Devoto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. La dictadura me había secuestrado, torturado y finalmente encarcelado. Fui secuestrado en mi casa el 19 de enero de 1977 y permanecí detenido hasta el 17 de junio del mismo año. Detenido desaparecido a los 15 años y puesto a disposición del PEN a los 16, me convertí en el preso político más joven de la historia argentina. Pero, claro, eso lo logré gracias a que no le hice caso a usted y su hija, que promovían suicidarse para no "caer vivos", ya sea tomándose la pastilla de cianuro como su amigo Paco Urondo, según usted mismo relata, tiroteándose sin ninguna posibilidad de éxito como usted, o pegándose un tiro en la cabeza como su hija Vicki.

Como en esta época la verdad carece de mayor valoración y la gente dice cosas sin justificar de dónde las saca, un amigo, periodista como usted, me recomienda que ponga entre comillas a qué me refiero cuando opino de sus dichos, así que me tomaré este trabajo, aunque a mí particularmente me resulte tedioso.

Walsh: "Mi hija no estaba dispuesta a entregarse con vida. Era una decisión madurada, razonada… Llevaba siempre encima una pastilla de cianuro, la misma con la que se mató nuestro amigo Paco Urondo… He visto la escena con sus ojos… Me ha llegado el testimonio de uno de esos hombres, un conscripto… 'De pronto, dice el soldado, hubo silencio. La muchacha dejó la metralleta… Empezó a hablarnos en voz alta pero muy tranquila. No recuerdo todo lo que nos dijo. 'Ustedes no nos matan', dijo el hombre, 'nosotros elegimos morir'. Entonces se llevaron una pistola a la sien y se mataron enfrente de todos nosotros'".

Le tengo que decir que hace pocos días compré un diario en un quiosco que reproduce la carta que usted escribió a propósito de la muerte de su hija con el título de "Carta a mis amigos" y no puedo más que acompañarlo en el profundo dolor que este hecho debe producir. Terrible. Pero, don Rodolfo, voy a tener que refutarlo en este punto de promover la conducta de no entregarse vivo y morir heroicamente suicidado que usted alienta en dicha carta.

Walsh: "Me he preguntado si mi hija, si todos los que mueren como ella tenían otro camino… Vicki pudo elegir otros caminos que eran distintos sin ser deshonrosos, pero el que eligió era el más justo, el más generoso, el más razonado".

¿Sabe qué, don Rodolfo? Yo tenía 15 años cuando caí preso, era militante, me torturaron, no canté a nadie, después fui preso, finalmente me liberaron, seguí mi vida. Tengo dos hijos, hice muchísimas cosas en mi vida y hasta fui feliz. Estoy acá escribiendo estas líneas a más de 40 años de mi detención a manos del Batallón 601 de Operaciones del Ejército. Mis hijos hermosos son prueba de lo que digo.

Suicidarme no era ni más justo ni más generoso, ni mucho menos razonado. No era mejor que me matase en el momento de la detención como usted proponía.Vivir siempre es mejor que morir. Lástima que usted jamás supo ni pudo decirle esto a los jóvenes, ya que usted es producto de una época en que se promovió la guerra, y su lamentable lógica e irremediable consecuencia: la muerte.

¿Sabe, don Rodolfo? Recientemente, llegando a casa, pasé por donde hoy funciona un espacio de derechos humanos en lo que fue un centro de detención clandestino, y allí un grupo de jóvenes, muy jóvenes, en un acto cortaban la calle y entonaban viejas consignas, tal vez hoy dichas de manera muy distinta a cuando se cantaban en su época. "Montoneros: patria o muerte" escuché nuevamente cantar a viva voz. Y me pregunté: ¿De la muerte de quién estarán hablando estos chicos? ¿De la de ellos mismos? ¿O de quienes piensan matar?

¿Será que los miles de militares y civiles asesinados por la guerrilla, que los millones de argentinos que vieron su vida alterada por estos sucesos y que los 30 mil desaparecidos que llegó a haber en la Argentina no han sido suficientes para que aprendamos la lección?

Haberme cruzado a los chicos cantando consignas de Montoneros y que pueda comprarse en un kiosco el periódico que reproduce su carta de apología del suicidio heroico con la misma facilidad con que se compra un helado en una heladería son dos hechos que me han decidido finalmente a escribirle estas líneas. No sea cosa que terminemos repitiendo los mismos errores y nos encontremos en un futuro lamentando las nuevas muertes de un enfrentamiento sin sentido que tiene que ser claramente condenado y que ha sido peligrosamente reavivado por el relato en los últimos años.

Para esto, don Rodolfo, disculpe, pero hay que empezar demoliendo mitos. Como el suyo, buscando una mirada que comprenda lo que nos pasó.

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2 comentarios:

  1. no importa lo que digan argentina esta condenada a crear un masivo imperio sudameicano a mas tardar para el 2076 multiples razones asi lo indican la mas importante la sangre goda de buena parte de la poblacion (los godos destruyeron imperio romano y crearon naciones nuevas y mejores en europa la historia se repite y argentina aprovechara la caida y destruccion del imperio angloamericano brasilero judeomasonico para junto a rusia india y china mas japon gobernar el mundo con la nueva jerusalem en lujan combertida en la capital del imperio nuevo (profecia de parravicini ) este imperio se llamara comfederaciom argentaria (nueva era de la plata en reemplazo de la actual era de barro )este imperio se basara en suramerica luego en asia despues con los rusos al frente eu ropa y africa los rusos gobernaran eternamente este imperio por ser la unica nacion que recibio la consagrecion maxima a la virgen por tanto a cristo nuestro supremo amo y señor

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  2. imperio argentino que bien suena

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